Complacer | Shin Soukoku-AkuAtsu

Summary

Akutagawa fue afectado por el poder de un usuario. Atsushi está dispuesto ayudarlo. Sabe cuál será la consecuencia; no podrá caminar todo un día completo. Aclaraciones Pareja única: AkuAtsu (Shin Soukoku) - Contenido +18 - Lemon - Los personajes no me pertenecen, son de Kafka Asagiri y Sango Harukawa - Fanart de la portada créditos a quien corresponda - Historia creada por: TaKuShi_29 - No acepto ninguna adaptación o copia - Fecha de inicio y terminada: ⁰⁸/⁰⁴/²⁰²⁴

Genre
Other
Author
TaKuShi
Status
Complete
Chapters
1
Rating
4.7 3 reviews
Age Rating
18+

Único Capítulo

Después de su jornada de trabajo en la Agencia Armada de Detectives, Atsushi por fin llegaba al apartamento, en el cuál hace un mes comenzo a vivir. Por supuesto comparte con su ahora pareja Akutagawa.


Así es, el albino y el ojigris, después de su relación de rivalidad, iniciaron con un noviazgo al darse cuenta del amor que surgio entre ellos; que al principio no se percataban a simple vista o se negaban aceptarlo.


Noto que aún no llegaba el pelinegro a casa, así que se dirigio a la cocina para empezar a preparar la cena.


Cuando llegue el mayor todo estará listo y disfrutarán de la compañía y cena.


A los pocos segundos la puerta de la entrada principal fue abierta, anunciando la llegada de Ryuunosuke.


Al escuchar el sonido de la puerta abrirse y después cerrarse, el albino salió de la cocina y se aproximo hasta el llegado, para recibirlo.


— ¡Bienvenido, Akutagawa!. — dijo con una dulce sonrisa


El recibimiento no fue respondido; simplemente observo como el mayor se le acerco, sintiendo como este recargo todo su peso en su hombro, escondiendo así su rostro.


— ¿Akutagawa?. — llamó al ya mencionado, mientras lo miraba de manera extraña — Debes venir muy cansado. Quítate tus zapatos y relájate un poco en la sala, mientras yo preparo la cena. — le sugirió. Le daba pequeñas palmaditas en la espalda


En lugar de escuchar una contestación, lo que recibio fue una ligera mordida en la parte descubierta de su cuello, provocando que soltara un quejido de dolor y sorpresa por esa acción.


— ¡¿Akutagawa?!. — exclamó en pregunta — ¿Qué te su-? — no terminó la pregunta al ser atrapados sus labios en un beso urgido


Nakajima fue retrocediendo hasta pegar en uno de los muebles, sin dejar de besar al pelinegro, que cada segundo se intensificaba más aquel beso.


Ryuunosuke mordió ligeramente el labio inferior del menor, provocando que este soltara un quejido, que al momento de abrir su boca, lo aprovecho el contrario para entrar más afondo; metiendo su lengua y comenzar a degustar el dulce sabor del albino.


El de cabellos negros y puntas blancas, fue bajando su mano hasta tocar la pierna contraria y darle leves caricias.


La falta de aire les hizo separarse, únicamente dejándolos unidos por un hilo de saliva.


Sonrojando completamente del rostro y nervioso, con los latidos aumentados, Atsushi miró con un semblante de asombro a Akutagawa.


— ¿Me puedes explicar que te pasa?, ¿Por qué estás actuando así?. ¡Respóndeme!. — exigió. Tomó la cara del mayor, ya que este no quería mirarlo, y su sorpresa se elevó más; vio las mejillas sonrojadas del ojigris, lo que nunca había visto con tanta intensidad — ¿Qué te sucedido?.


—... — torció en desagrado sus labios


Akutagawa no sabía como decirle Atsushi que fue atacado por el poder de un sujeto, en la última misión que tuvo en la Port Mafia.


...


Un rato después, ambos chicos estaban en la sala, cada uno mirándose de frente.


— ¿Un ataque de un usuario con habilidad similar al afrodisíaco?. — preguntó impactado, después de escuchar el relato del presente


— Sí. Creía que lo había derrotado. Fue un descuido mío. — expresó decepcionado de él mismo, al sentir que fracaso en aquella misión. Aunque haya podido capturar a ese villano, no pudo deshacer el poder que ahora mismo recorre su cuerpo — Por un momento pensé que se pasaría, pero llevo una hora aproximadamente así, no logro controlar esto. Al concluir con mi deber, tuve que esconderme un rato y después me dirigí hasta acá.


— Se trata de un poder, tal vez si le pedimos ayuda a Dazai-san, podrá anularlo. — comentó y sugirió, pero lo único que recibió fue una mala mirada del azabache


— ¿Estás idiota?, ¿O qué?, si Dazai-san se entera que fui atacado por un tipo con poderes, me verá como un fracasado. Lo que todo este tiempo he estado buscando es su aprobación, no su rechazo. — reclamó


Lo había olvidado Atsushi, aún Ryuunosuke sigue con lo mismo, tratándose en ese asunto con el castaño de vendajes.


— ¿Entonces que podemos hacer?. No sabemos cuánto pueda durar el efecto y tampoco podemos esperar a que desaparezca. Aunque no estamos seguros que eso pueda pasar. — dijo concentrado


— Sabes lo que significa "afrodisíaco", ¿Verdad, Jinko?.


— Por supuesto. El afrodisíaco incrementa el deseo sexual de las personas y- — explicaba tan seriamente que a los pocos segundos se quedó callado al entender el significado de aquella palabra


El albino aún sigue siendo ingenuo en algunos temas y en otras tarda para comprender.


— E-E-Espera un... un m-momento... — tartamudeaba — Lo que... m-me estás tratando de decir... ¿Quiere que tú y yo...?


— Tal vez así el efecto desaparezca.


Nakajima se petrifico y se sonrojó como un tomate.


— ¿Por qué te pones así? sino es la primera vez que lo vamos hacer. Llevamos un tiempo como pareja y lo hemos hecho muchas veces. — le hizo un recordatorio, sin sentir vergüenza alguna por lo que dijo con tanta normalidad


— ¡Lo sé!. Pero aquí la situación es muy distinta; quieres tener sexo conmigo porque estás bajo los efectos de una habilidad. — expresó inquieto — Además, si ese poder está relacionado con el afrodisíaco, eso quiere decir que no serás nada gentil conmigo. Y no podemos hacerlo ahora, mañana tengo trabajo. — explicó


Con las mejillas rojas, Akutagawa miraba a Atsushi. Hasta que decidio levantarse del sillón.


— Entiendo. — soltó, dejando confundido al menor — No pienso obligarte a que lo hagas conmigo.


Es verdad, el azabache en ese aspecto no obliga al albino hacer cosas que él no desee hacer. Es suave con el chico.


— Ya encontraré la manera. Me encerrare en la otra habitación.


— Espera.


Antes de marcharse, el ojos bicolor lo había detenido, tomándolo de la mano. El ojigris volteo a verlo.


— Somos pareja y debemos ayudarnos. Si estuviera yo en esa situación, se que me ayudarías. — aclaró y se cuestionaba con timidez — De acuerdo, lo haremos, solo si me prometes que serás gentil conmigo.


— En está ocasión no te lo puedo prometer. — dijo con franqueza


— ¿Qu-?.


Antes que pudiera protestar, fue atrapado por las telas negras de Ryunosuke; su habilidad "Rashoumon".


Fue llevado hasta la habitación, cuya ha compartido con el ojigris, para dejarlo sobre la cama.


De inmediato Akutagawa se le puso encima.


— Tú lo has dicho, no puedo ser gentil porque estoy bajo los efectos de ese maldito poder. — admitió — Así que no pidas algo imposible. — regañó


— Pero puedes tener autocontrol en ti, ¿No?.


— Si tuviera autocontrol sobre mí... — tomo la mano del peliblanco y la colocó en su entrepierna — ...¡no estuviera así!. — dijo un poco avergonzado


Atsushi podía sentir que el miembro del azabache estaba duro.


— Ahora escucha muy bien, quiero que vayas al baño y te prepares tú mismo. — ordenó


— ¿P-Prepararme?.


— ¿Si sabes a lo que me refiero?.


— B-Bueno... Sí. — asintió también avergonzado. Aunque lo estaba más que el mayor — P-Pero... tú siempre te encargas de eso, ¿Por qué lo debo hacer ahora yo?. — miró ligeramente hacia otra parte


— Porque si lo hago yo, al momento de verte desvestido, no podré controlarme y entraré sin previo aviso. — se quitó del menor — Eso provocara que te lastime, y en lugar que ambos lo disfrutemos, yo seré el único en hacerlo, porque a ti te dolerá. — explicó su preocupación


Akutagawa es delicado con Atsushi, al menos que este pida que vaya más rápido y duro.


— Entiendo. Solo... solo espera un momento aquí. — bajó de la cama, para acercarse a un mueble y sacar una botella de lubricante


— No tardes mucho, ¿De acuerdo?.


— Sí.


Nakajima entró rápidamente al baño y se encerró.


Aún con la expresión de vergüenza y un algo inquieto, por lo que hará, el albino se quitó su pantalón junto a sus boxers. Los dejo de lado, solo quedándose con su camisa puesta.


Se quedo ahí parado, pensando en lo que y como lo haría.


Es primerizo en eso, nunca lo había hecho por su propia cuenta. Akutagawa es quien siempre se ha encargado de prepararlo antes de hacerlo.


Está nervioso y asustado.


Tomó aire y poco a poco lo fue liberando.


Agarro la botella de lubricante y vertió un poco en su mano, principalmente en dos dedos.


Apreto con fuerza la botella que aún sostiene y acerco sus dedos en su entrada. Pero su cobardía le hizo detenerse y optó por ponerse en cuclillas en el piso, mientras ocultaba su rostro con ambos brazos.


— "No puedo hacerlo." — admitió entre sus pensamientos — "Esto es demasiado difícil. No creo poderlo hacer."


Aún seguía permaneciendo en esa misma posición. Cuando de repente la puerta del baño fue abierta bruscamente, ocasionando que el albino se sobresaltara y mirara rápido hacia aquella dirección, observando que se trataba del pelinegro, que se notaba ya impaciente.


— ¿Por qué estás tardando tanto, Jinko?. — interrogó molesto. Obvio no dejo que le fuera respondido su pregunta, volvió a tomar al menor con ayuda de Rashoumon, llevándolo de regreso a la cama — Te dije que lo hicieras rápido y llevas cinco minutos ahí adentro. Eso no te lleva tanto tiempo. — reclamó


— Eso lo sé, pero no es sencillo para mí. — expresó alzando un poco la voz e intentando cubrirse la parte desnuda con ayuda de su camisa


— Entonces lo haré yo. — declaró


Le arrebato de mala gana la botella de lubricante, para él iniciar con el procedimiento.


Se estaba conteniendo ya bastante. Siente que al entrar en el menor será demasiado brusco, no lo podrá evitar. Es por eso que lo preparará para que no sienta tanto dolor.


Dejo caer algo de lubricante en su mano y en la entrada del albino, quien al sentir el frío líquido se removio un poco, sintiendo escalofríos.


Ya no es la primera vez que tendrá intimidad, pero a Nakajima aún le causa nervios.


Akutagawa metio el primer dedo en Atsushi, este se estremeció y apretó ligeramente las sábanas.


Hacia movimientos suaves en el interior del menor, quería estimularlo correctamente. Mientras lo hacía, aprovecho para desabotonar la camisa del menor, dejando al descubierto el plano y delicado abdomen.


Fue directamente a los pezones para jugar un poco con ellos. Con su mano libre le daba pequeños pellizcos a uno de los pezones, y el que quedaba sin recibir atención, con su boca lo metió para también juguetearlo.


Mordía suavemente aquel pezón, ocasionando que el menor dejara salir pesados suspiro y gimoteaba de vez en cuando.


Era una zona sensible para Atsushi, que tan rápido caía en el placer, con los toques que Ryuunosuke le hacía.


Dejo entrar el segundo dedo, comenzando a dar embestidas y frotando el punto dulce del menor, que no tardo mucho en encontrar.


Le hacía soltar leves quejidos.


El tercer dedo entro, al mismo tiempo que el albino sintió un espasmo.


Y así estuvo haciendo diversos movimientos dentro del ojos bicolores.


Atsushi empezaba dejarse llevar por las sensaciones placentaras. Sentía que en cualquier momento se vendría, y eso porque Akutagawa tocaba su punto dulce.


— E-Espera... voy-voy a... — no finalizó la frase, terminó eyaculó, manchandose con su propio líquido.


— Creo que ya estás listo. — dejo salir sus dedos, mientras, con ayuda de su habilidad, sacó un paquete de condones, del cajón de un mueble, y los acercó a él — Estás más lubricado de lo habitual, así que no debe porque doler. — anunció


Bajo el cierre de su pantalón, para así sacar su miembro ya erecto.


Tomo un condón y lo abrió, para colocarlo en su virilidad.


— Voy a entrar, Jinko. — avisó


El sonrojado albino le asintió.


Abrió un poco más las piernas de su pareja y acerco su miembro en la entrada del menor, para comenzar a meterlo. No obstante, al haberle puesto mucho lubricante, entro en una sola estocada, sacándole un grito al menor.


El peliblanco se aferro más a las sábanas, sintiendo el duro y grueso pene de su amante, abriendo sus húmedas y apretadas paredes.


Ya no pudo contener las lágrimas que retenía en sus ojos, comenzaron a deslizarse en sus mejillas.


Con su mano, delicadamente secaba los cachetes del menor y le daba pequeños besos en su rostro.


Al acostumbrarse al tamaño del mayor, Atsushi movio ligeramente sus caderas.


— Ya puedes moverte. — dijo agitado


Sin esperar más, el pelinegro comenzó a moverse con algo de brusquedad, sacándole gritos y gemidos al menor.


Aunque al principio estaba sintiendo dolor, poco a poco esa sensación se fue convirtiendo en lujuria. Se estaba dejando llevar por el momento, un momento que disfrutaba y pedía por más.


Entre más rápidas y fuertes eran las estocadas, el albino no paraba de gemir, incluso le pedía al pelinegro que aumentara la velocidad. Eso fue lo que hizo Ryuunosuke, le daba más duro a Atsushi, quien se aferraba en la espalda del mayor, enterrando sus uñas en esa parte.


— Voy ahhh~ — no podía hablar adecuadamente


De tanto ser golpeado en su punto dulce, estaba por venirse. Akutagawa también estaba por hacerlo, dentro del condón.


Primero se corrió Atsushi, manchando su abdomen y el contrario. A los pocos segundos también el mayor se vino.


Paró, sacando su miembro del albino, para regular su agitada respiración. El menor hacia lo mismo, mientras ambos se miraban a la cara.


— ¿Ya no sientes aquel síntoma?. — preguntó el albino


— Aún lo siento. — respondió el contrario — Debemos seguir. — dijo


— ¿Cuánto tardará esto?.


— Ni siquiera yo lo sé. — se quitó el condón, para colocarse uno nuevo, así acercándose de nuevo a su pareja — Seguiremos hasta que está habilidad se vaya.


— ¿Eh?.


Y como lo dijo Akutagawa, siguieron haciéndolo.


Cambiaban de posiciones cada cierto tiempo. El mayor dejaba marcas y besos húmedos por todo el cuerpo del albino. Pero, ni siquiera eso funcionaba, la habilidad afrodisíaca no desaparecía. Parecía que más se elevaba en el ojigris.


Ahora mismo Atsushi estaba en cuatro, apretando con fuerza las sábanas, mientras recargaba su cabeza sobre la cama y su cuerpo era movimiento por cada que entraba y salía el mayor.


No lo piensa negar, lo estaba disfrutando. Pero ya comenzaba a cansarse. No sabe cuánto tiempo pueda durar más.


Al correrse por una tercera vez, por parte de los dos, el pelinegro se detuvo y salió del contrario.


— ¿Y ahora?. — preguntó Atsushi, dejándose caer sobre la cama


— Solo disminuyó un poco. — contestó Ryuunosuke, mientras se sentaba en la orilla de la cama


— Debemos encontrar una solución. — opinó, mientras se cubría con las sábanas


— Por el momento descansa un poco.


— Eso haré. Mi cuerpo está comenzando a doler. — confesó medio adolorido — No podré ir mañana a la Agencia. Creo que ni siquiera podré levantarme.


— Prometo que cuidaré de ti todo el día.


— ¿Acaso estaremos haciendo algo mal?. — interrogó fatigado


— Tal vez nos hace falta más placer.


— ¿Eso crees?.


— Solo es una sugerencia.


Atsushi se quedó pensativo un corto tiempo, hasta que algo llegó a su mente.


— Tal vez si hacemos cambio de rol, se podrá solucionar. — comentó con seguridad


— ¿Cambio de rol?. — preguntó con disgusto


— Sí. Creo que me entiendes, ¿No?. — rió tímidamente


— Si que eres un idiota, yo quiero hacerlo, no que me lo hagan. — aclaró con amargura, al entender el comentario del menor — Y aunque así fuera, no te lo permitiría.


— Solo era un comentario mío. Ignóralo. "Y aunque así fuera, no podría hacerlo yo".


— Vamos a proseguir. — dijo después del pequeño descanso que se tomaron


— ¿Qué?. Pero, aún sigo cansado y- — fue acercado, al mayor, por Rashoumon


— Solo quiero que está maldita habilidad desaparezca.


— Y lo entiendo. Pero debemos pensar bien en como hacerlo desaparecer. No creo que tenga mucho que ver con el sexo. — mencionó — Hah, tal vez... ¿O no?.


— ¿Qué ibas a decir?.


— No se si esté en lo cierto, pero si tan solo te quitarás también tu ropa. — opinó Atsushi, moviendo un poco el abrigo del mayor — Ahora que lo pienso, cada vez que lo hacemos, tú eres el único que se queda con la ropa media puesta. Mientras yo tengo que estar desnudo. — dijo apenado


— Recuerda que sin mi abrigo no podré ocupar mi habilidad. — bufó


— Lo sé. Pero en esto no necesitamos de Rashoumon.


— No pienso quedarme desarmado. — aclaró molesto


— P-Pero si tan solo por esta ocasión lo hicieras. El contacto de piel con piel tal vez haga desaparecer la habilidad, ya que es una sensación única. Eso es lo que opino. — aseguró. Sin embargo, el ojigris solo lo miraba con una expresión de seriedad — Esta bien, entiendo. Ya encontraremos otra solución. — se rindió


En ese instante, Akutagawa comenzó a quitarse cada una de sus prendas, frente al chico; pañoleta, abrigo, camisa, etc. Eso le sorprendio a Atsushi, no esperaba que el mayor lo "obedeciera"


Es la primera vez que Nakajima ve sin camisa a Ryuunosuke; podía apreciar su pecho y abdomen del mayor. La confección de él y el ojigris casi eran similares.


Estaba tan hipnotizado el menor, que no se percató que el pelinegro solo lo observaba.


— Jinko, reacciona ahora. — pidió, trayendo a la realidad al menor — Seguiré está conduciendo tuya, con tal que tú sigas la mía.


— ¿De qué se trata?.


— Ahora que también lo pienso, nunca lo hemos sin protección, ¿Verdad?.


— ¿Y?.


— Que me gustaría probar eso.


— ¿¡Qué!?. — se impactó


— Tú lo has dicho, el tacto de piel con piel causará una nueva sensación para ambos, así la habilidad se podrá desvanecer. — explicó


— ¡Pero es muy distinto hacerlo sin protección!. — exclamó


— ¿Y qué tiene?.


— B-Bueno... no lo sé realmente. Pero... ¿No será peligroso?. — se notaba con un poco de temor


— No pasará nada, Jinko. — dijo, tomando delicadamente la mejilla del nombrado — Todo saldrá bien.


Atsushi se ruborizó más y asintio.


— Lo haremos de otros modos.


— ¿Otros modos?.


Akutagawa jaló a Atsushi, para colocarlo arriba de él.


— ¿Qué estás haciendo?. — preguntó nervioso


— Vamos aprender nuevas sensaciones y maneras de hacerlo, Jinko. — sonrió pícaro — Lo disfrutarás tanto como yo.


El albino trago saliva y solo se dejó guíar por el pelinegro. Este tomo las caderas del menor, para levantarlo y acercar la entrada del ojos bicolores con su miembro.


— Está posición es montar. No lo hemos hecho cada que tenemos sexo, así que hoy vamos a probarlo mejor. — dijo


Metió su miembro en Atsushi, haciendo que el menor dejara salir gemidos, su respiración se aceleró más.


Entre más entraba el miembro del azabache, más profundo se sentía.


— También tendrás que moverte.


— Ahh~ ¿Cómo... hago eso?. — su mente se estaba quedando en blanco, la lujuria tomaba nuevamente control en él. O mejor dicho en ambos


— Debes moverte de arriba hacia abajo.


— De acuerdo. — entendió


Ya están todo dentro, Atsushi, con movimiento despacios hacia lo que le explicó su pareja; subía y bajaba. Solo que no lo hacía con más rapidez, sus piernas le estaban temblando, habían perdido fuerza.


Al nortarlo, Akutagawa agarro la cintura del albino, para que entrara más.


Lo sintió más adentro que dejo salir un grito.


— Tan... profundo~ — abrazó al mayor


El pelinegro, con ayuda del peliblanco, se movía con más velocidad.


Atsushi rasguñaba la espalda de Ryuunosuke. Al principio le incómodo un poco al mayor, ya que nunca había sentido aquello.


— Más... Más rápido, Akutagawa~ — al mencionar el nombre del ojigris, le hizo acatar la petición de Nakajima, lo penetraba más


El pelinegro besaba el cuello del albino, hasta llegar a la curva y morderlo, pero no de una manera suave, está vez fue más brusco. Eso hizo que el ojos bicolores apretara el miembro del mayor.


— Estás... apretándome. — se quejó Akutagawa


Sentir como su virilidad es apretada por las húmedas y calidas paredes del albino, le exitaba más. Ya no sabía si se trataba del efecto de la habilidad, pero quería seguir profanando más al menor. No deseaba parar.


Dejo caer al menor sobre la cama, sin sacar su miembro, ni dejar de embestirlo; tomo ambos brazos del contrario, los coloco hacia adelante y comenzó así a penetrarlo más.


— A-Akutagawa~ — gimió


No paraba de moverse, sacaba y entraba su miembro, mientras seguía siendo apretado por el menor.


Se acerco al rostro de su pareja e inicio con un beso de placer. Sus lenguas bailaban dentro de la boca de Atsushi, quien se ha perdido en el deseo placentero, sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero eran lágrimas de exitacion.


El azabache aceptó que se siente tan bien rozar su piel con la contraria, es cálido, suave. Escuchar el choque de pieles, los gemidos y jadeos por ambas partes, los besos mojados, las marcas que cada uno está dejando sobre ellos.


No quiere frenar, quiere continuar toda la noche. No quiere dejar de sentir el agradable tacto de Atsushi. Quiere tenerlo así, quiere estar unido a él.


Ya se han corrido muchas veces, Nakajima sobre ambos cuerpos y las sábanas. Mientras Akutagawa dentro del menor. Este al sentir el semen del contrario dejo salir un gemido, debido a lo caliente que se sentía por dentro. Además de lo extraño.


Ryuunosuke y Atsushi estaban de rodillas sobre la cama; la espalda del albino estaba pegada al pecho del ojigris, mientras este lo penetraba. Un brazo rodeaba su pecho, mientras el otro su cintura.


Podía sentir como su virilidad golpeaba por dentro al chico.


El menor estaba por caer rendido, ha perdido la cuenta de las veces que se ha corrido, las veces que lo han estado haciendo, el tiempo.


Mientras seguía siendo embestido, Atsushi, con una expresión ya cansada, volteó a ver al mayor, tomando el rostro de este.


— Te amo, Akutagawa. — confesó


— Yo también, Jinko.


Juntaron sus lenguas para iniciar con otro beso caliente, sin dejar de moverse.


El beso duro poco, Atsushi había caído dormido, quedando su cuerpo recargado en el contrario.


— ¿Jinko?. — llamó. Se dió cuenta que quedó dormido


Akutagawa salió de Atsushi y lo recostó en la cama. Solo lo observaba dormir; ver esa pacífica expresión del albino, le causaba calidez.


Se acerco a él para besarlo ligeramente y después separarse.


Se ha dado cuenta que la habilidad ha desapareció, ya no siente esa necesidad de seguir con la intimidad.


...


La mañana llegó, Atsushi descansaba sobre aquel colchón matrimonial.


Poco a poco sus ojos comenzó abrir, debido a la luz del sol que cruzaba sobre las cortinas y pegaba en su rostro.


Adormilado y adolorido, se movió para recostarse sobre el colchón.


Sentía una fuerte punzada en sus caderas.


Noto que Ryuunosuke no se encontraba en la habitación. Quería buscarlo, pero después de lo que sucedió anoche, le dolía los movimientos que hacía.


Observo que tenía su pijama puesta, incluso la cama donde él estaba, se mantenía ordenada y limpia. Hasta él olía a shampoo.


A los pocos segundos, Ryuunosuke apareció con una charola de comida.


Miro que el chico ya estaba despierto.


— Buen día. — saludó


— Buen día. — respondió el saludo


El azabache se acerco hasta la cama, dejando la charola sobre la mesita de noche.


— ¿Pudiste descansar bien?.


— Sí. Aunque... me duele mi cuerpo. — giró su mirada hacia otro lado mientras se ruborizó


— Me lo imaginaba. Discúlpame por lo de anoche. — se disculpó


— No debes porque. Estabas bajo los efectos de esa habilidad. — justificó — ¿Y desapareció?.


— Completamente.


— Eso me alegra. — le sonrió


— Todo fue gracias a ti. — reconoció — Lo mínimo que hice fue bañarte y arreglar la habitación.


— ¿Eso hiciste?. — interrogó sorprendido


— Sí. Después que caíste desmayado, te metí a la ducha para limpiarte.


— Ahora entiendo porque tengo mi pijama puesta y la habitación está ordenada. — observó — Tendré que hablar a la agencia para avisar que no iré a trabajar hoy.


— No te preocupes por eso, ya me encargué. — dijo Akutagawa


— ¿Qué?. ¿Hablaste a la agencia?. — interrogó sorprendido


— No. Dazai-san habló hace un rato, para saber si irías hoy, ya pasa la hora de entrada en la agencia. Le dije que no te sentías bien y que no te presentarías hoy. — explicó la conversación que tuvo con Osamu


— ¿Y te creyó?.


— Al parecer no, ya que empezó a reírse un poco. Creo que ya se debe imaginar la verdadera razón por el cuál no te presentaste a trabajar.


— Debí suponerlo.


Atsushi dejo salir un pesado suspiro, imaginando todo el interrogatorio de Kunikida y las bromas que Dazai le hará, cuando se presente a trabajar.


— Ahora solo procura descansar. Me encargaré de cuidarte y consentirte en todo lo que quieras. — afirmó


— ¿Estás hablando en serio?.


— Por supuesto.


— Yo... bueno... — colocó una expresión de timidez, notandose el rojo carmesí en sus mejillas — ¿Puedo pedirte algo?. — jugaba con sus dedos


— ¿De qué se trata?.


— ¿Puedes quedarte junto a mí todo el día?. — pidió con un semblante suave, causándole que el mayor se sonrojara ligeramente. Fingió toser para cubrir parte de su rostro


— Claro.


Fue hacia Atsushi para acostarse aún lado de él y abrazarlo.


— Así está mucho mejor. — dijo feliz, mientras se acurrucaba en el pecho del ojigris — Te amo mucho, Akutagawa.


— Yo te amo mucho más, Jinko. — depósito un amoroso beso en la frente del albino