Capítulo 1 - ¿Principio O Fin?
Saelath
No.
Yo no debería estar aquí.
Y menos a esta hora. Con este clima
Y esa extraña voz...
Que es...
O de quien
Me invitaba a entrar en las profundidades de el bosque más traicionero y peligroso de todo Reino Cristal
Me sentía atraída como si algo me llamará y me susurrara que debía entrar, y pensaran que fue estúpido ya que el peligro que corría al poner un pie en ese lugar ya era lo bastante alto pero, esa voz, esa que me decía que debía entrar.
Esa qué me alentaba a seguir caminando hacía una dirección específica. De la que no tenía ni idea de como conocía pues nunca había estado en ese lugar antes
Mientras caminaba como en trance no me percate de una cosa. No había prestado atención a él camino, por lo tanto no sabía como volver a el reino.
Una fuerte respiración me hizo dar un salto. Cuando me di la vuelta me encontré cara a cara con eso
Estaba ahí justo frente a mis ojos mirándome fijamente.
Estaba paralizada de el miedo. Esto no terminaría bien si no salía de ahí rápido. Pero no estaba sola, un pequeño — Palabra que le queda muy corta — Huevo estaba a sus pies
Lo que me desconcertaba era ¿porque esa voz me traería hasta aquí? ¿Porque solo me miraba?
Un fuerte ruido me saco de mi pequeño debate interior y a el parecer a esa criatura también ya que se puso en estado de alerta.
Oh, claro que podía empeorar...
¿Qué están haciendo ellos aquí?
— Oh no... — el aire en mi interior se corto a el reconocer de quienes se trataba.
¿Como habían entrado a el reino? Y aun más importante ¿que hacían en ese lugar y que estaban buscando?
Tenía tantas preguntas que no tenían respuestas. Tenía que salir de ese lugar si no quería morir a manos de esa criatura o peor, de ellos
Comencé a analizar mi entorno por primera vez. Era un bosque frondoso y con una fauna muy linda con colores muy hermosos, una fina capa de niebla se empezaba a notar volviéndolo más oscuro de lo que ya era.
Un quejido me hizo volver la vista a enfrente.
Mierda
Ella estaba a punto de morir y si yo no me movía sería la siguiente. Estaba a punto de correr cuando note a el pequeño — no tan pequeño —. Huevo antes de querer arrepentirme lo tome en mis brazos y eché a correr.
Podía oír pisadas atrás de mi y eso me asustó, así que aumente la velocidad lo más que mis pequeñas piernas me permitían
Cuando de la nada tropecé con una rama.
Doble mierda.
Esto no podía ir peor.
Sus pisadas se escuchaban más cerca pero sentía que mis piernas no respondían.
Comencé a moverme freneticamente tratando de zafar mi pie de la raíz de un árbol mientras las pisadas se oían cada vez más cerca.
— No, no, no, no, no — susurre asustada
Seguí moviendo mi pie.
— Por favor... — cada vez más podía escuchar como se acercaban -. Mierda, por favor - comencé a desesperarme y agite mi pie violentamente.
Cuando al fin se zafó.
Y eché a correr lo más rápido posible.
No se cuanto tiempo corrí, solo se que cuando deje de escuchar pisadas me detuve bajo un viejo árbol de Roble.
Sabía que si me queda mucho tiempo ahí mi suerte me abandonaría, como siempre lo hace. Haci que me levante cansada y camine en dirección contaría.
Me dolía todo el cuerpo a causa de la caída, podía sentir como mi cuerpo pesaba cada vez más mientras daba un paso. La idea de desmayarme a 5km de mi casa no era muy encantadora y menos con una herida en el tobillo. Espero y eso sane rápido, no quiero tener que falta a la escuela por eso.
Durante el camino — que se me hizo eterno—. Más preguntas surgieron ¿porque esa criatura me miraba de esa forma? ¿Porque yo había tomado ese huevo como si tuviera idea de lo que haría con el? ¿Para que ellos habían matado a esa criatura y para que la usarían?
Según me contó mi madre con solo una gota de sangre de esa cosa la magia era tan poderosa que el simple echo de asesinarlas se prohibió incluso antes de que empezará la guerra.
Cuando llegue a la entrada de el bosque me recibió el enorme cartel en un viejo árbol que decía PROHIBIDO EL INGRESO
debería leer más seguido los carteles. Empecé a caminar hasta casa
Cuando puse un pie en la puerta de casa mi padre me miró con una expresión de preocupación que me hizo sentir culpable de haberme desviado a un lugar tan peligroso solo por seguir a una estúpida voz que no sabía si era real. Cuando me vio su rostro se iluminó y me abrazo, pero esa mirada se convirtió en furia con una mezcla de preocupación y la verdad no lo culpo, me fui sin avisar y cuando vuelvo estoy arañada - producto de las ramas de los árboles mientras corría - y cogiando.
—¡¿SE PUEDE SABER DONDE ESTABAS ?! ¿SABES LO PREOCUPADOS QUE ESTABAMOS TU MADRE Y YO? ¡¿TIENES IDEA DE LOS HORRIBLES ESCENARIOS QUE NOS IMAGINAMOS?! — me miro enojado — ¡Pudo haberte pasado algo! ¡Pudiste haber muerto! O peor ellos pudieron haberte llevado — suspiró tratando de calmarse —. Nos diste un susto terrible Sae, pasa -me llevo a el sofá de el recibidor —. ¿Porque estas arañada? ¿Alguien te hizo algo? ¿Te paso algo? ¿Estas bien?
- Estaba en el Bosque Force papá...
— ¡¿Pero tu que hacías ahí?! — me miro horrorizado — pudiste haber muerto, ¿es que acaso no entiendes lo peligroso que es ese bosque?
— Había una voz... Me llamaba y-
— ¿Una voz? ¿Qué voz Saelath?
— Una qué me llevo a descubrir a una criatura qué me salvo la vida y me dio a su huevo — la expresión de mi padre era de confusión pura, al igual que yo no entedía nada y podía apostar a que su cabeza se llenaba de tantas preguntas al igual que la mía.
— ¿Es eso que traes contigo?
— Si.
Papá tomo el huevo de mis manos y lo examinó, cuando descubrió de que criatura se trataba palidecio tanto que creí que se desmayaria lo cual me preocupo
— ¿Papá estas bien?
— Saelath, ¿sabes de que criatura es este huevo?
— Si — respondí firme —. De un dragon.