one shot
Scratches down your back now so it goes
Dan mantenía sus ojos cerrados, mientras sentía la presión del cuerpo de Jaekyung sobre él, se concentraba en disfrutar del apasionado beso que este le daba. Sus manos recorrían su fuerte y duro cuerpo, enterró sus uñas en la espalda de Jaekyung cuando esté movió su boca hacia su cuello, dejando besos húmedos y marcas visibles, deseaba que todos fueran testigos de su pasión, Dan solo jadeaba y gemía su nombre, pidiendo más de él, se había vuelto codicioso y Jaekyung estaba más que dispuesto en complacer sus exigencias.
—¿Qué deseas Dan?, dime y lo cumpliré por ti — susurro en su oído, lamiendo su lóbulo, dejando un rastro húmedo con su lengua, disfrutaba llevarlo al límite, durante el tiempo que han estado juntos Jaekyung noto que Dan respondía de mejor manera a los cumplidos, le gustaba ser elogiado y llamado buen chico, pero aparte había otra cosa que lo encendía.
—Vamos Hyung dime que quieres que haga —habló con su voz grave, logrando que la piel de Dan se estremeciera, maldición amaba tanto las reacciones que causaba en el castaño.
Dan gimió al escuchar llamarlo así, Jaekyung no era respetuoso, al contrario era bastante altanero y rebelde, no le mostraba respeto a pesar de ser su mayor, pero una noche, en forma burlona se dirigió a él por Dan Hyung y al ver que el mayor reaccionaba ante el honorífico con sus mejillas sonrosadas Joo tuvo una idea; esa misma noche mientras estaban teniendo sexo se volvió a referir a él como Hyung, Dan gimió fuerte al escucharlo, al parecer escucharlo usar honorífico lo excitaba.
—Jaekyung, más, te quiero dentro. —Dan le suplico mirándolo con sus pupilas dilatadas, y sus mejillas sonrojadas, tomó la mano del pelinegro y lamió sus dedos índice y medio. Su lengua los envolvía y jugueteaba con ellos, los metió a su boca y chupo como si se tratara de una paleta. El pelinegro estaba cautivado por esa acción tan lasciva del mayor, cada vez era más erótico, más descarado, había aprendido sobre lo que disfrutaba en la intimidad, por su parte Jaekyung tambien había logrado ser más atento y paciente a la hora de tener sexo, procuraba no ser tan agresivoy darle un apropiado after care a Dan cuando ambos terminaban. No lo admitiría en voz alta pero le agradaba la forma en la que Dan se acurrucaba en su pecho después de una intensa sesión.
—Mierda Dan, si eso quieres está bien. Me encargaré de que Hyung sea satisfecho por mi gran pene
El doctor solo asintió varias veces, sentía su cuerpo arder con cada roce.
Jaekyung no perdió ni un segundo más, quitó rápidamente las prendas que le estorbaban del cuerpo ajeno, se tomó un momento para observar el cuerpo desnudo de Dan, como sus pequeños y rosados pezones estaban erectos, suplicando por su atención.
Se acercó a uno de ellos y pasó su lengua de forma lenta, formando círculos, logrando que se endureciera más, si es que eso era posible. Satisfecho con su resultado paso al siguiente, Dan se retorcía, cada que sus dientes rozaban la piel sensible de sus pezones, los chupaba y succionaba como un bebe hambriento.
—Ya basta, por favor…. ya sino me vendré —suplicó el mayor con su voz entre cortada, sentía que estaba en su límite, si seguía así era muy probable que eso ocurriera. Jaekyung sonreía con diversión, le gustaba ver hasta dónde llegaba el aguante de Dan, pero tenía razón; si seguía así no tardaría mucho en correrse, y aunque disfrutaba ver su cara de satisfacción cuando eso sucedía, quería que el responsable de su orgasmo fuera su pene y no su boca jugueteando con sus pequeños y suaves botones.
— Muy bien, ya que has sido un chico bueno, me encargare de complacerte. —Jaekyung se acercó a su boca y lo besó de forma apasionada. Dan abrió su boca para darle un mejor acceso, el beso era caótico, sus lenguas jugueteaban y se envolvían, luchaban por control, cuando se separaron Dan tenía un pequeño rastro de saliva saliendo de su boca, sus ojos estaban brillantes por las lágrimas que estaba reteniendo y su pecho subía y bajaba tratando de regular su respiración.
Jaekyung sonrió ante esa bonita vista, tan excitante, tan cautivadora, dedicada exclusivamente para él. Se encargaría de ser el único en poder apreciarla, nadie más podría disfrutarla, era un egoísta pero eso no le importaba, menos cuando se trataba de Dan, lo iba a codiciar hasta el final de su vida.
Se apartó un segundo de él y sin quitarle la vista de encima se quitó el pantalón de su pijama junto a su boxer, Dan trago profundo al ver el fuerte y atlético cuerpo frente a él. Desde la primera vez que lo vio se quedó maravillado por su figura, Jaekyung era todo músculos, desprende un aura de poder y fortaleza, era simplemente maravilloso. El castaño siempre se sentía ansioso por su toque, trataba de negarlo pero amaba sentir como esas fuertes y callosas manos recorrían cada extensión de su ser, como esos largos y gruesos dedos se abrían paso por su entrada, la forma en la que Jaekyung abría sus piernas y se deleitaba viendo su pequeño y rosado agujero como él se había referido varias veces atrás, Dan se avergonzaba al oírlo hablar así, pero en el fondo estaba feliz de ser él único en tener su atención, su cuerpo y su corazón.
—Veo que disfrutas mucho lo que ves — la voz del pelinegro lo sacó de su trance, ahora volvía a estar encima de él.
—Mira como me has puesto Hyung, me siento muy necesitado — tomó la mano de Dan y la llevó hasta su miembro, Jaekyung dejó salir un suspiro de sus labios al sentir la suave mano del mayor acariciarlo.
El castaño apretó su agarre, lo suficiente para que un jadeo fuera escuchado en la habitación, Jaekyung tomó el miembro de Dan y lo junto con el suyo, ambos gimieron al sentir el contacto de piel con piel, el agarre se hizo más fuerte y observó cómo Dan movía más sus caderas buscando mayor fricción, se estaba sintiendo desesperado. Jaekyung cesó el movimiento logrando que Dan lo mirase con reproche.
—No me mires asi Doc, se viene la parte buena, no pierdas la calma
Dan solo calmó su respiración y miró a Jaekyung estirar su mano para alcanzar el lubricante que estaba en la mesita de noche. Aplico una generosa cantidad sobre sus dedos y los introdujo lentamente en la entrada del castaño, Jaekyung sonrió ante la vista, sus dígitos entraron con facilidad, tener sexo seguido habia ayudado a que este paso fuera cada vez más fácil. Dan soltó un gemido cuando los sintió presionar dentro de él, entraban y salian en un ritmo lento que lo estaba sacando de quicio, Jaekyung maldecía al sentir como la entrada de Dan se apretaba, introdujo un tercer dedo, decidido a abrirlo más y terminar con esta tortura para ambos.
—Jaekyung, por favor, más — rogaba mientras movía sus caderas, estaba desesperado por más, se sentía como un adicto, necesitada ser llenado.
—Como negarme cuando te ves tan lindo así de necesitado
Dan sintió una sensación de vacío cuando Jaekyung retiró sus dedos de su entrada, aunque duró muy poco pues fue reemplazado por su miembro, que se deslizaba con facilidad en su resbaladizo interior. Jaekyung se controlaba para no dejarse ir de una vez, quería que ambos disfrutaran del momento. El sexo agresivo podía esperar para otro momento.
—Si, más… — Dan pidió entre jadeos.
—Todo un codicioso, tu jodidamente suave agujero se abre solo para mi — Jaekyung empezó a mover sus caderas con más precisión, Dan lo atrajo a su cuerpo envolviendo sus piernas en sus caderas, logrando que sus embestidas siguieran el mismo ritmo. Con manos temblorosas acarició el rostro del luchador y lo acercó para darle un beso, necesitaba su cercanía, quería ser envuelto por el calor de su cuerpo. Ansiaba ser llenado por él y solo él.
Jaekyung se dejó llevar por el sensual ritmo que ambos compartían, se sentía sumamente afortunado, bendito el día que Dan llegó a su vida, se sentía el bastardo más afortunado del jodido planeta. Rompió el beso y se acercó a su oído
—Buen chico Dan, me aprietas tan fuerte que me dejaras seco, pero se que te gusta ser llenado por mí, vamos dilo no seas tímido
—Me gusta, quiero que te corras dentro de mí y me llenes hasta el fondo; Jaekyung, quiero que me veas solo a mi.
—Bastante posesivo Kim Dan pero me gusta, haré realidad tu deseo
Jaekyung lo besó nuevamente, Dan se sujetó con fuerza de sus hombros y pasó sus manos por la espalda, dejando las marcas de sus uñas, sentía todo de forma tan intensa, estaba desesperado, sentía su orgasmo empezar a formarse, estaba seguro que se vendría sin tocarse.
El pelinegro siguió dejando besos por su mandíbula y su cuello, chupaba y mordía decorando la suave piel de su amante, que todos fueran testigo de lo posesivo que era con Dan, que las dudas de sus compañeros fueran resueltas con la evidencia que estaba dejando en él.
Aumentaron el ritmo de sus embestidas, ambos lo sentían, estaban tan cerca de su liberación, Jaekyung dejó salir un gruñido bajo de su garganta, podía sentir como el interior de Dan se llenaba con su esencia, su interior se sentía más cálido y suave. Por su parte el castaño gimió fuerte al sentir su semen salir a chorros, estaba seguro que había manchado el abdomen de ambos, Jaekyung con cuidado de no dejar caer todo su peso sobre él se recostó en la curvatura de su hombro dejando suaves besos sobre este.
—Estoy muerto —Dan susurro tratando de calmar el acelerado ritmo de su corazón
—Entonces yo también lo estoy Dan, pero debo estar en el cielo si estas a mi lado —Jaekyung lo miró con sus atractivos ojos grises, había un ligero rubor en sus mejillas, y una sonrisa suave adornaba sus labios, Dan sintió que su corazón se llenaba de una calidez indescriptible, este lado dulce y sensible de Jaekyung era exclusivamente para él, nadie nunca sería capaz de disfrutarlo, solo Dan.
—Eso quiere decir que esta cama es el paraíso — sonrío el doctor mientras acariciaba el suave cabello negro del menor.
—Así es — Jaekyung se acomodo para que Dan pudiera recostarse en su pecho, ambos se sentían adormilados, podían tomar una pequeña siesta y después bañarse juntos y por qué no seguir amándose hasta el amanecer si así lo querían.
Bonus
Jaekyung estaba entrenando como siempre, toda su atención en los golpes que daba al costal frente a él, cuando decidió que era suficiente se apartó y empezó a quitarse los guantes, estaba sudado y odiaba sentirse sucio, por lo que se sacó su playera y caminó con pasos decididos hasta las duchas del gimnasio, prefería la de su casa pero no quería esperar tanto tiempo. Aún faltaban horas para dejar el lugar.
Yoongu miró de reojo como Jaekyung pasaba por su lado, todo estaba normal hasta que un pequeño gran detalle captó su atención, sin pensarlo mucho el joven abrió su boca
—¿¡Que le pasó en la espalda Jaekyung-hyung!?
El mayor frenó su andar y dirigió su mirada hacia dicha parte de su anatomía, una sonrisa burlona se instaló en sus labios.
—Oh fue culpa del gato, no es asi Doc Dan
Dan sintió la mirada curiosa de los demás miembros del gimnasio sobre él, sintió como su cara cambiaba a un color rojo escarlata, maldito Jaekyung se las pagaría al llegar a casa.
Yoongu solo miró confundido la reacción del Doc Dan, acaso ambos tenían un gato de mascota.
—Ven papa sigamos entrenando — señaló el coach Park, el pobre chico era aún muy joven o ingenuo para poder entender la dinámica de Jaekyung y Dan, tal vez algún día de estos lo entendería o los descubriría, lo que sea que pasara primero.