.:➳ one ♡
El día en que Cupido se enamoró de un mortal...
.:➳♡

.:➳♡
.:➳♡Hola, SooBin
Bueno, ¿Cómo empezar esto para que me entiendas?
Creo que debería presentarme antes, soy alguien que ya conoces, pero digo, más correctamente.
Soy Cupido, ya sabes, ese bebé que anda en pañales y tirando flechas para enamorar a la gente, bueno, no soy tan así, no somos en realidad.
Verás, hay muchos Cupidos en el mundo, y todos trabajan y existen para la misma causa: el amor. Cada Cupido se encarga de conocer a la gente a su alrededor, y ver quién puede funcionar con quién, después viene el momento de la flecha (que es completamente invisible, para aclarar, y casi siempre se termina lanzando con una seña o así, como la tela de araña de Spiderman, yo hago una forma de pistola con mis manos, seguro alguna vez me has visto hacerla).
Y ya con eso último creo que ya debes saber quién soy.
Soy YeonJun, ¡Sorpresa!
Te estarás preguntando:“Wow, YeonJun, ese idiota amargado que vive conmigo y que deja sus calzones sucios en el suelo del baño, con razón el amor es una mierda, si mira cómo es el gran Cupido...”
Todos tenemos errores, SooBin, recuerda eso.
Aunque en verdad, te conozco lo suficiente para saber que... No dirías eso nunca jamás, porque eres muy dulce para insultarme, seguramente debas seguir muy confundido y estoy intentando explicarme, pero me conoces, mí periodo de atención es muy corto.
Tampoco creo tener mucho tiempo.
En fin, lo intentaré...
Nací hace miles de años, fui creado en reemplazo de otro Cupido, que había abandonado su cargo, y desde el primer día de mí existencia sabía lo que tenía que hacer.
Verás, para los dioses, los humanos necesitan ayuda para todo, y especialmente para el amor, porque sin un amor que sea puro y honesto, se hacen cosas malas entre ellos... Ya sabes, engaños, violencia, discusiones, peleas; lo que sea que sirva para lastimar al otro, se vuelven crueles y dañinos.
Y sé que sabes lo que un falso amor lastima.
Te conozco desde que tenías dieciocho, verás, a esa edad apareces en la lista de candidatos del Cupido más próximo, en tu caso, fui yo.
¿Recuerdas tu cumpleaños número 18?Ninguno de tus invitados había aparecido en aquella pastelería, estabas sólo, y estabas por largarte a llorar frente al pastel de feliz cumpleaños cuando entré, y no podía permitir que estés triste, ni que esos labios tan bonitos que tienes hagan pucheros.
— ¿Es tu cumpleaños?
Me miraste y por dentro yo sabía que estabas rogando para que me fuera a la mierda, pero eres muy educado como para decir eso, así que asentiste y frotaste tus ojos mientras sonreías.
— ¡Feliz cumpleaños! —te abracé sin nada de vergüenza y estabas tan confundido que no te gustó del todo, pero a su vez necesitabas tanto de un abrazo que no te negaste.
Ese día me quedé a comer pastel contigo, te cante el feliz cumpleaños junto con los empleados de la pastelería, te conocí y me hablaste de tu vida, de cómo tu familia te había echado de casa por tus gustos, y de como tus amigos también se pusieron en contra, de esa forma, quedaste sólo en tu día.
Solo tomaron quince minutos más para que me dijeras que no tenías mucho dinero y que el alquiler de tu nuevo departamento te estaba agobiando, y claro que te mentí diciendo que estaba buscando un lugar para mudarme, por problemas con el inexistente tipo de mí inexistente edificio.
Verás, los Cupidos normalmente no se quedan en la Tierra, no para dormir o para descansar, normalmente vamos a un lugar neutro entre el Olimpo y la Tierra donde sólo se juntan los Cupidos, tampoco necesitamos dormir demasiado o descansar realmente, sólo vamos cuando estamos aburridos de estar solos.
Porque puede sonar irónico, pero los Cupidos estamos destinados a estar solos toda la eternidad, vivimos para servir el amor, no para vivirlo.
Por eso no debería haber vivido contigo, si eres el amor en persona.
Con cada día te conocía un poco más, y no podía estar más encantado, en todos mis milenios de vida, ningún humano me había atrapado tanto como tú.
Al principio no lo entendía, me hacía sentir estúpido, la forma en la que tu risa me hacía querer saltar, en como tú sonrisa hacia que mí cerebro quedara en pausa y sólo pudiera admirarte, o en como con sólo mirarme con tus ojitos marrones con algo de verde me quedaba en ellos sin poder ir a ningún lado, veía los gestos que hacías con tus labios al hablar y la forma en la que hacían un mohín aunque tú no hicieras nada, quedaba como un tonto al sentir ternura por ver a tus pequeñas manos escribir, o cocinar, o hacer cualquier cosa con ellas, pero solo podía mirarte y preguntarme “¿Cómo puedes ser tan lindo? ¿Cómo puedes hacerme sentir tan tonto con cada cosa que haces? ¿Cómo es que me siento lleno por el sólo hecho se tenerte a mí lado?”.
Tenía muchísimas preguntas, SooBin, las tengo ahora junto con muchas más.
La primera pregunta, importante:
¿Podrías perdonarme?
Sé que muchas veces te preguntaste por qué nadie te amaba, por qué cada persona linda que aparecía en tu vida te rompía el corazón y de iba con alguien más, por qué, de todo el mundo, estabas sólo.
Y es mí culpa.
No podía emparejarte con nadie.
Antes de que te enojes conmigo, tengo mis argumentos, y los presentará mí abogado, que soy yo mismo, en esta carta.
Punto uno: Ninguno te merecía, no había realmente una química entre tú y otra persona.
Verás, los Cupidos podemos ver la “Química” que hay entre las personas, son como rayos que van de un lado al otro, y si se conectan con alguien es porque funcionan bien juntos.
Por más que tú pudieras conectar, ninguna otra persona conectó del todo contigo, ese se traduce a qué nadie podría amarte como tú amabas, no con la misma intensidad, no de la misma manera, y no merecías un “amor a medias”.
Punto dos: Hubo sólo un momento en todo lo que te conocí, que iba a emparejarte con alguien, y sólo porque te veía bien y ya habías pasado por muchas rupturas, sentía que te debía algo, con quién conectabas bastante bien, pero tenía muchos tratos horribles, trataba mal a sus amigos, a los animales en la calle (esos mismos que tú alimentabas), y era muy celoso contigo, muy posesivo.
Me dije a mí mismo que si te dejaba ir, y conectabas con alguien para vivir toda tu vida, sería una buena persona, alguien que te merezca, que te valore, porque vales millones, SooBin.
Punto tres: Creo que se nota que me gustas, ese es el punto.
Punto cuatro: No te dabas tiempo de sanar, no te dabas el tiempo que necesitabas para cerrar tu corazón y recuperarte para otro amor nuevo, rejuvenecido, no, estabas desesperado porque alguien te ame.
Que de paso, aquí estoy, hola, soy YeonJun, ya sabes.
Terminaban consolándote y diciéndote las palabras más lindas del mundo, limpiando tus lágrimas y abrazándose hasta dormir, y conmigo podías estar a salvo, y yo me sentía a salvo contigo también, me sentía indestructible.
Cosa rara, no me había dado cuenta que era débil si no estabas a mí lado.
Te dije todas las palabras que los demás no te habían dicho, todos los gestos dulces y amables que nadie hacia contigo, todos los mimos, las caricias, los besos, los abrazos y los recordatorios de que eras la persona más bella del mundo, allí estaba yo, porque nadie más estaba para ti.
Y lo disfrutaba con todo el corazón, porque no había momento donde me sintiera más sincera que ese mismo, ese momento donde podía abrazarte y decirte que eras precioso, haciendo que sintieras todo mí cariño, que sonrías y te ruborizaras.
Me gustaba mucho ese rol, y si tenías a alguien debía abandonarlo, y no quería, ¿Qué sería de mis egoístas sentimientos y de mí corazón si no pudiera hacer eso?
Fin de mis argumentos.
Suena casi tonto, casi imposible, porque supuestamente yo no podía enamorarme, y nadie podría enamorarse de mí.
Por eso, esa noche, donde me besaste, donde también dejé mis emociones sobre tus labios, donde fuimos a la cama y di todo lo que me pediste, todo lo que querías, todo lo que merecías.
Esperaba que después de eso tuvieras en claro la forma en la que merecías ser tratado.
Merecías que te traten con palabras suaves y bonitas, con besos en todo tu cuerpo, con abrazos y apretones de manos que te recordaran que nunca ibas a estar solo, merecías que te admiraran con toda la belleza que cargas, en tu alma, en tu forma de ser, en tu cuerpo.
Esperaba, muy dentro mío en serio esperaba, que después de eso, buscarás a alguien que no sea yo.
Pero no fue así.
Creí que aquella noche, por el alcohol, por tus penas de amores, por ese sentimiento de soledad que siempre cargabas en tu pecho, por lo que sea... Creí que yo solo era un descargo, un desahogo.
Pero cuando paso una segunda vez, y una tercera, sin alcohol, sin nada, sólo por el placer de perderse entre besos mutuos, caricias y orgasmos compartidos, en verdad no entendía nada cuando susurraste un “Te amo” cuando acabé dentro tuyo.
En verdad, SooBin, sigo sin entender nada de esto.
Solo se me ocurrió preguntarme de si era posible, que el amor sincero surgiera del corazón de los humanos, si un amor real, era posible sin ninguna flecha.
Porque yo no te había flechado nunca, y menos conmigo.
Verás, los Cupidos somos inmunes a las flechas, por eso, nadie podría amarme.
Pero aquí estás tu, SooBin, para romper las reglas de todo esto y dar vuelta mí mundo con todo lo maravilloso de tu ser.
Porque siempre que usaba mí conocimiento infinito para preguntar al destino si eras capaz de hace algo malo, si era un juego, si yo era nada más que un entretenimiento... No había nada malo, no había nada malo en tus intenciones y en tu amor.
— ¿Hyung? ¿Usted me ama?
Recuerdo tus ojitos al preguntarme eso, estabas seguro que te respondería que sí, claro que sí, se me notaba a kilómetros de distancia.
Así que solo me reí, me ruborice y baje la vista, sin saber qué hacer.
— Me estás haciendo una pregunta muy obvia.
— Lo sé, Hyung, por eso, me pregunto... ¿Por qué no lo dice, si es tan obvio?
Solo pude verte a los ojos, y ver cómo esa seguridad se rompía, poco a poco, mientras yo seguía sin poder decir nada.
Y es que, ¿Cómo te iba a explicar todo? Yo, técnicamente, no podía amar, porque no estoy hecho para eso, porque los Cupidos no viven de amor, sólo servimos al amor.
“Te amo pero no puedo amarte”
Te juro que pensé en responder eso, pero solo iba a romperte más rápido.
Así que cuando ya no pudiste contener tus lágrimas te levantaste y te fuiste, y yo te deje en silencio.
Y fue ese día el que te perdí, el día en que tus ojos ya ni brillaron al verme, el día en que tus besos no me recibían, y que no siquiera una sonrisa mostrabas.
Y estaba tan preocupado por ti, que podría haberte contado todo, secretos de miles de años de antigüedad, mí razón de ser y de existir, para al menos intentar que me perdones, para intentar ser lo que era antes, pero fue aquel día en que iba a hablarte, y tú encerrado en tu cuarto hablando con quién sabe quién lo dijiste:
— Si estoy en este mundo pero al final nadie va a amarme, ¿Por qué estoy? ¿Para vivir por mí mismo, sólo, entre toda la gente? Si no voy a compartir nada de mí vida con alguien, ¿Cuál es el punto?
Y las ganas que me dieron de abrir esa puerta para decir “Yo quiero compartir la vida contigo” tuvieron que ser reprimidas.
¿Sabes esto de los seres omnipotentes e inmortales (mis superiores) de que pueden hacer que tú culo aparezca y desaparezca de cualquier lado, y te teletransportan a dónde quieren? Bueno, eso pasó.
Lo siento, debió haber parecido como que sólo escapé y te deje solo, SooBin, no es mí intensión, nunca te dejaría sólo y menos después de romperte el corazón así.
En fin, con eso último, llegamos a dónde me encuentro ahora, estoy en ese punto medio entre la Tierra y el Olimpo, pero en otro lugar, estoy en una especie de Juzgado.
Cómo he dicho varias veces ya, yo no puedo amar.
Pero amé, SooBin, te amé y te amo.
Te amo muchísimo, Soobinnie.
No sé qué harán conmigo, en verdad no lo sé.
Conociendo a los seres inmortales y todopoderosos, podían convertirme en cenizas, ir al infierno, despojarme de mis poderes y torturarme, o convertirme en humano si están muy buenos.
Les he pedido tiempo y consideración para enviarte esta carta, SooBin, porque no quiero desaparecer de tu vida sin rastro, no quiero romperte más de lo que ya lo he hecho.
Con suerte, te veré de nuevo, SooBin.
Si no lo hago, quiero que sepas que eres el mejor amor que podría haber encontrado.
He vivido miles de años y con miles de personas a mí lado, pero has sido el primero y el único en hacerme sentir vivo, el primero en llenar todo lo que no sabía que estaba vacío, serás lo último que piense en mi final y lo primero que recuerde en mí próxima vida.
Eres una persona muy especial, eres quién puede amar de forma honesta, eres quién puede crear amor de la nada, la energía más revitalizante y poderosa del universo está en tu corazón y en tus pequeñas manitos, está en tus ojitos brillantes y en tus labios, la contagias con tu sonrisa, con tus ruidos de bebé que haces por cualquier cosa, con tu canto tan dulce y con tus buenas acciones, está contigo porque eres la definición de amor.
Eres el amor en persona, y yo te recordaré por siempre, porque has hecho de mí existencia algo más importante, algo más hermoso, me has iluminado de una forma en la que no todos, humanos o Cupidos inmortales, pueden tener.
Espero que algún otro Cupido pueda hacer lo que yo nunca pude, y encontrar un amor para ti, uno honesto y perfecto que te acompañe toda tu vida, uno que merezcas, uno que no deje los calzones sucios en el suelo del baño y que no te haya roto el corazón.
No encuentro otra forma más de agradecerte por todo lo que has hecho y por amarme, gracias especialmente por amarme.
Espero que me recuerdes, porque si dejo de existir en tu memoria, eso será mí verdadera muerte.
Gracias por compartir algo de tu vida conmigo.
Con amor, Cupido. .:➳♡
.:➳♡