I´M YOURS
29- Abril-2018.
Cada movimiento que él hacía, Donghae lo seguía. Es que era inevitable no sentirse preocupado al verlo con esa mirada cansada, arrastrando los pies del dolor que sentía, la poca fuerza con la que empujaba la maleta y la mirada adormilada. Todo lo que quería era llegar a casa, tomarlo de la mano y hacerlo sentir bien. Así que apuro al manager a darle su maleta y apresurado se despidió de él, para correr a alcanzarlo.
Hyukjae estaba esperándolo en el elevador. En cuanto se puso a su lado, gentilmente tomo su maleta y su bolsillo. Cuando Hyukjae lo miró él le sonrió y le empujo suavemente a que entrara. El trayecto a casa fue silencioso y tortuoso para Donghae.
Hyukjae, literal, se desmayaba contra la pared del elevador.
Suspiro y se aferró a las maletas y a no mirarlo hasta que las puertas se abrieron, y para Donghae pareciera que el tiempo se le acabara, empujo fuera las maletas y se inclinó a alcanzar su mano para guiarlo.
Se veía tan devastado.
Sí, había sido una de las giras más preciosas, emotivas y divertidas que han tenido. Sí, volvería a viajar horas y horas sentado en un avión para encontrarse con ELF. Sí, se desgarraría la voz cantando para ellas. Sí, volvería a dormir poco sólo para aprender el idioma de sus ELF y comunicarse con ellas. Mil veces volvería a elegir ser Super Junior. Y Hyukjae también. Le demostraba al no doblegar en el escenario por mucho dolor que sintiera. Al esforzarse en que el show saliera perfecto. A bailar y cantar y divertirse y derrochar su cariño y agradecimiento para ELF.
Ambos, mil veces elegirían ser parte de esto. Aunque terminaran así, como ahora, sin fuerzas ni ganas de nada más que de tirarse a la cama y dormir. Por eso él paró de recriminarle a Hyukjae que abandonara la gira para descansar. Por eso ya no le chillo que se iba a lastimar más. Por eso, aunque ahora lo veía fatal, calló.
Todo lo que pudo hacer y haría era estar junto a él, cuidándolo y amándolo.
Justo como pensaba hacer en cuanto cruzaran la puerta.
Fue detrás de él, cuidando sus pasos y evitando que chocara o cayera ya que Hyukjae parecía tener los ojos casi cerrados. Sólo se adelantó cuando la puerta de casa quedo delante de ellos. Tecleo el código y dejo que Hyukjae pasara. Lo miró tropezar y estabilizarse en la pared. Volvió a suspirar. Cerró la puerta detrás de él y abandono las maletas para acercarse a él.
No, no iba a decir nada.
Le echo el cabello hacía atrás, le acaricio las mejillas y cuando Hyukjae abrió sus ojos le sonrió.
Parecía un borracho adorable.
-Por qué no me dejas consentirte, ¿hum? –dijo, acariciándole los brazos hasta encontrar sus manos, tomarlas entre las suyas y apretarlas suavemente.
Cuando Hyukjae no dijo nada y sólo le sonrió, Donghae lo soltó y ahí, apoyado en la pared se quedó quieto, mirando adormilado la manera en que los dedos de Donghae recorrían su pecho hasta el dobladillo de su sudadera. Donghae tomo la sudadera y la playera en sus manos y con una mirada cariñosa Hyukjae entendió que debía subir los brazos. El cabello le quedo más alborotado cuando las prendas lo abandonaron. Donghae lo admiro por un segundo. Tan suave su piel, tan pálida, y marcada por sus labios. Sacudió la cabeza al ver que se desviaba de su objetivo. Antes de que Hyukjae pudiera decir algo o quejarse, Donghae se arrodillo y le ayudo a levantar cada pie para quitarle las zapatillas.
Hyukjae suspira satisfecho.
-Hae...-dice mirándolo cuando se levanta.
Donghae no puede evitarlo. Es que verlo ahí, así, tan hermoso y sumiso es demasiado para él que no puede controlarse de acercarse a acariciarle el pecho hasta cubrir con sus palmas los pezones. Se inclina a suspirar el aroma dulce que desprende el mayor. Le besa gentilmente el cuello, la mandíbula y deja un corto beso en sus labios fruncidos.
Con pesar se aleja e intenta ignorar el quejido de Hyukjae.
Dejándolo ahí, rápidamente se deshace de las zapatillas, de su chamarra. Deja los móviles y las carteras en la mesilla junto a él, e ignorando las maletas pegadas a la puerta, toma la mano de Hyukjae y lo guía en la oscuridad del departamento. Hyukjae no vuelve a quejarse, se aferra a la mano de Donghae.
Donghae ni siquiera se inmuta en prender la luz o abrir las persianas. Todo su centro, su enfoque y su mundo están delante de él, sosteniéndole la mano con fuerza y suspirando muy cerca de su rostro.
-Donghae...-susurra, cerrando los ojos.
-Te haré sentir muy bien...-Donghae le dice, soltando su mano-Déjame hacerte sentir bien...
-Siempre lo haces...-su voz cansada apenas se escucha.
Donghae sonríe, una vez más cayendo de rodillas. Sus dedos bajan el cierre y desprenden el par de botones del pantalon. Sin bajárselo, recorre sus muslos, le aprieta cariñosamente las rodillas y ríe bajito cuando siente a Hyukjae estremecerse al acariciarle detrás de las rodillas. Con la punta de sus dedos recorre las piernas, rodean los tobillos y se enganchan en las medias para quitárselas inmediatamente. Sus manos vuelan hasta la cinturilla del pantalon abierto y la bajan sin prisa. Así como lentamente se levanta, lo toma de la cadera y lo hace a un lado fuera de los pantalones arremolinados en sus desnudos pies.
Hyukjae suspira su nombre.
Sabe que debe apurarse, Hyukjae se cae de cansancio. Pero se encuentra preguntándose cómo si el cuerpo perfecto de él se lo impide. Si el deseo de acariciarlo, de besarlo y fundirse en él es tanto. Si la última vez que estuvo en esos brazos y envuelto en esas piernas fue antes de salir al Tour por Latinoamérica. Se mordió el labio inferior intentando contener sus ansias de él. Aunque si lo mira de pies a cabeza, saboreándose todo lo que ese cuerpo logra hacer en él, duda lograrlo. Piensa que ha perdido y que le pedirá, le suplicara despertar y hacerlo suyo, cuando lo ve tambalearse.
La preocupación por Hyukjae es más que sus deseos. Y de todos modos, para lo que hará, saldrá ganando.
Se consuela con una sonrisita traviesa y amorosa.
-Vamos-le susurra al tomarle la mano y caminar lentamente hasta la cama. Con la mano libre la distiende, acomoda la almohada y cuando lo ve perfecto, se gira a mirarlo. A rodearlo como si Hyukjae fuera una presa fácil, y ciertamente lo es. Lo empuja con sutileza del pecho hasta que hyukjae cae en el colchón-. Recuéstate sobre tu estómago-le pide mientras sus dedos trabajan en los botones de su camisa-Y déjame hacerte sentir bien.
Hyukjae abre los ojos, lo mira confundido.
-Anda-pide sonriendo-deshaciéndose del botón de sus vaqueros.
Con una última mirada a él, Hyukjae mira la cama, mira sus piernas y sus manos flojas en su regazo. Encoge los hombros y se gira. Gatea lo suficiente debajo de la colcha, se recuesta como le han pedido y hunde el rostro en la almohada. Suelta un chillido alegre. Dice algo pero la almohada no distorsiona. Donghae piensa que grita que esto era lo que necesitaba.
Donghae lo observa mientras se deshace de su camisa, aventándola detrás de él, de sus vaqueros y se inclina a quitarse las medias. En bóxer, da un par de pasos lejos de sus vaqueros y echándole una miradita a Hyukjae, que parece haber caído en un sueño profundo y relajador, corre hasta el baño.
Qué importa que se duerma, que no esté consciente para sus caricias, para sus susurros, para bromear entre coqueteos, todo lo que quiere es hacer que Hyukjae se sienta bien. Con el aceite aromático en sus manos, vuelve.
Se sienta junto a él y le acaricia la espalda libre de maquillaje. Sus dedos recorren las huellas que sus uñas han dejado con cada momento de pasión entre ellos. Aprieta suavemente los chupetones que se marcan en sus caderas. Sube la mirada a su rostro oculto. Le acaricia el cabello, enreda sus dedos en su nuca y suspira. Hyukjae se remueve, gime y de un momento a otro tiene los ojos abiertos y la cabeza ladeada a Donghae. Lo mira fijamente.
-¿Qué pasa?-Hyukjae murmura, parpadeando. Intentando no dormirse y enfocarse en esos dedos que masajean su nuca y su cuello.
Donghae niega sonriente antes de inclinarse a besarle la mejilla y la comisura de su boca. Pensando que eso bastara para sus ansias. Pero con ellos nunca es suficiente. Y Hyukjae se lo demuestra haciendo de lado su cansancio. Girando por completo su rostro y capturando sus labios en un beso suave. Donde sus bocas se funden sin prisa, se acarician con lentas succiones. El cuerpo de hyukjae se encorva, su rostro se estira, los dedos en su nuca se aprietan y el beso se profundiza. Sus lenguas luchando por encontrarse y volverse una en la cavidad del otro. Mordiscos que sacan jadeos. El sonido de sus corazones acelerados interrumpe el silencio de su hogar. Hyukjae se empuja a la boca de Donghae, como un desesperado hambriento. La fuerza de los dedos de Donghae en la nuca de Hyukjae es tanta que ni el aire para entre ellos. Sus narices se tocan al ladear sus rostros. Un gemido resuena en la habitación.
Con pesar Donghae lo deja ir y lo mira hipnotizado. Con la respiración jadeante y los labios húmedos de la saliva de Hyukjae. Se los toca. Hyukjae jadea, inclinándose para atrapar esos deliciosos labios otra vez pero Donghae se aleja. Y Hyukjae lo mira confundido. Se ve más despierto. Más descansado aunque ni siquiera sean cinco minutos los que lleve en cama. La mirada que Hyukjae le da lo tienta a olvidarse de su objetivo para lanzarse a él y dejarse devorar por él.
Pero no, ahora no.
-¿Hae?
-Quiero hacerte sentir mejor...
-Bueno, si te acercas y me das tus labios y me dejas tomarte en mis brazos, créeme que lo harás-dijo sonriendo coqueto y ansioso.
Tanta tentación... Pero no.
-Túmbate.
Hyukjae frunció el ceño-Donghae.
Donghae sonrió de la manera que sabía que Hyukjae se doblegaba. Le empujo los hombros y con un pequeño puchero-anda-pidió.
La mirada ensombrecida y triste de Hyukjae le dijo lo mucho que le fastidiaba esto. Y Donghae pensó, una vez más, mandar al carajo todo y caer en la tentación, pero Hyukjae mecería descansar. Quedaba todo el tiempo para envolverse entre besos, caricias y gemidos.
Con un resoplido, Hyukjae volvió a su sitio.
Antes de que Hyukjae se queje, Donghae salta a la cama y sobre él. Cayendo en su trasero y con las manos en sus hombros. Hyukjae gime de susto y de gusto.
-Oh... ¿Piensas provocarme así?-dice al ladear su rostro y mirarlo de reojo-Me gusta... -chilla emocionado. Acomodándose bajo el cuerpo de Donghae. Riendo- ¡Vamos a jugar!
-¡Nada de eso!-Donghae dice riendo, palmeándole la espalda-Estate quieto-estira su mano para alcanzar el aceite. Una vez en sus manos, baja la cabeza hasta que sus labios rozan la piel bajo la nuca del mayor que se estremece. Donghae de reojo ve sus pálidos, delgados y perfectos dedos cerrarse en la sabana. Besa cerca de una de las tantas marcas que él le ha dejado-Sólo quiero consentirte-responde al incorporarse, abrir el aceite y llenarse las palmas.
Cuando se echa un poco atrás y sus manos comienzan a apretar la espalda del mayor, éste gime, asintiendo contra la almohada, suspirando a sus toques. Estremeciéndose con sus movimientos contra su trasero.
-Después...-dice tartamudeando- Después yo también puedo... quiero...
-Shhh-Donghae lo calla, apretándole los omoplatos-Relájate y disfruta.
Y eso exactamente es lo que hace Hyukjae. Disfruta de las pequeñas manos resbaladizas con aceite de vainilla que se pasean por su cuello, sus hombros, sus brazos, su espalda. Por el delgado pero bien marcado cuerpo del menos que se mueve como víbora sobre él. De los espasmos eléctricos que le recorren cuando el miembro del menor roza sus nalgas. Suspiros, jadeos y chillidos llenan la habitación. Hyukjae quiere sentir más, pero el cansancio en él es tanto que cae dormido en el momento que deja de sentir el peso del menos sobre él y unas manos acarician sus nalgas y las cosquillas que le hacen los dedos juguetones bajando a sus muslos.
Donghae lo hace suyo con caricias lentas y besos mariposa repartidos en todo ese cuerpo dormido. Con un último beso en su cadera, se baja de la cama.
-Tan bello...Tan hermoso... Tan suyo-se susurra al mirar su desnudo y brillante y relajante cuerpo. La sonrisa en los labios de Hyukjae le alborota el corazón y estallan las mariposas en su estómago. Riéndose de la hermosa sensación, se acerca a tomar las cobijas y cubrirlo. Besa su nuca, le echa el pelo atrás y le besa las mejillas y la nariz.
Hyukjae suspira en sueños.
Asintiéndose satisfecho y contento se aparta y se va de la habitación. Va por las maletas, las mete al armario. Se deshace de su bóxer húmedo y se coloca un afelpado pants de Hyukjae y con el torso desnudo, va a la cocina. Se prepara su café, se acerca a su estudio. Toma una pequeña libreta y un par de plumas y lápiz y vuelve a la habitación.
Hyukjae sigue dormido, acorrucado abrazándose a las cobijas. Con el rostro ladeado en la dirección a donde se piensa pasar el rato Donghae. Acomodándose en el pequeño sofá, cubriéndose con una manta, abre la libreta, la deja en su regazo. Juguetea con la pluma girándola entre sus dedos y mira a Hyukjae. Deja caer la pluma, se inclina hasta que sus codos se apoyan en sus piernas y sus manos colgando entre ellas. Acaricia el anillo en su dedo anular. Lo gira pensativo.
Los recuerdos vienen a él con tal velocidad que pareciera que está pasando ahora y que él es un espectador fantasma. Que se encuentra oculto en la oscuridad de está habitación, espiando a los amantes que llenos de nuevos miedos se hacen promesas entre caricias. Y mientras él pierde la mirada en esos hermosos recuerdos, que aún no logra creer que existan, las ideas estallan. Sus manos toman el bolígrafo, acomodan la libreta y una vez que comienza a escribir le es imposible parar.
9-octubre-2015
-Me gusta-dijo sonriendo satisfecho y muy emocionado, saltando en su sitio. Miraba tan ilusionado del computador a Hyukjae, asintiendo efusivamente. Parecía un niño pequeño.
Donghae ya estaba imaginándose las noches cenando con vista al Rió. O verse en la pequeña y perfecta cocina haciéndole el desayuno cada mañana o por los días libres molestarlo con besos y abrazos mientras él intenta cocinarle o... ¡o podía poner el piano delante de los ventanales! Y usar la vista como su inspiración en sus canciones o tocar algo para él. Ver su reflejo y perderse en su mirada cargada de orgullo y ternura y timidez mientras sus dedos se deslizan por cada tecla.
Y las habitaciones. ¡Ya tenía la distribución para cada una! La primera sería llenada de ropa, zapatos y accesorios. La segunda sería su estudio y la tercera: La más bonita y espaciosa, con l vista perfecta al puente, al Rio y a la luminosa vista de Seoul. Ya podía verse arreglándola a su gusto. Con la cama perfecta, la cómoda adecuada y el televisor delante de ellos, con un montón de DVD a sus lados. Para pasar las noches o los ratos libres acorrucados en la cama, viendo películas antes de perderse en sus besos y terminan envueltos en gemidos y sudor.
¡Sí, si la quería!
Era perfecta para ellos. Era...
El suspiro de Hyukjae lo trajo de vuelta. Se giró a mirarlo. Hyukjae no se veía convencido, ni contento. Al contrario, parecía entre derrotado y fastidiado. ¿Qué había pasado en los segundos que se perdió en sus ilusiones? ¿Por qué Hyukjae se veía tan molesto? ¿Qué iba mal? Si ya había encontrado la casa perfecta, no lo entendía.
-Hyuk-llamó al girarse a verlo.
Hyukjae también lo miró y por, ese segundo, Donghae quiso que no lo hiciera. Su mirada le gritaba que se había vuelto loco. ¿Pero por qué? Donghae no lo entendía. Frunció el ceño.
-Hyukjae...-pregunto con suavidad.
El mayor bufó. Se restregó la cara, se limpió las manos en sus vaqueros, y miró al computador, luego al señor delante de ellos que les sonreía como si se hubiera ganado la lotería y al final Hyukjae clavo su mirada en él.
Donghae tembló. Sin embargo trato de sonreír y miro al señor esperando que él le dijera que pasaba. Pero el señor sólo seguía sonriendo, moviendo sus dedos sobre la madera de la mesa.
Cuando volvió a fijarse en el mayor, Hyukjae suspiro y con la mirada ensombrecida y los labios tensos, negó.
-¿Cuánto?-repite con tono cansado.
Donghae lo mira más detenidamente. No entiende que va mal y porque lo ha vuelto a preguntar. Si ya todo se les dijo, tan claro como para tener dudas. Ellos solo tenían que decir “No los quedamos” y firmar. Donghae frunció más el ceño. Y se echó para adelante cuando la cifra fue repetida y Hyukjae jadeo horrorizado y se giró a mirarlo. Escandalizado, molesto y con las mejillas ruborizadas.
¿Qué estaba pasando?>> Donghae grito en su cabeza.
-Es muy...dijo en voz muy baja-Donghae-lo miró fijamente, serio y tenso-. No puedo... yo no-aparto la mirada, lleno de vergüenza-Donghae, no puedo-murmuro después de un momento incómodo.
Donghae salto en su lugar, se giró en la silla y chillo:
-¡¿Qué?! Pero...
-Busquemos más opciones-la voz derrotada y apagada de hyukjae lo calló.
-No...-jadeo. Mirando el computador que mostraba el hogar de sus sueños, negó en silencio. No entendía o bueno sí, pero... ¿Era el costo lo que le ponía tan mal? Pero si se lo podían costear. Entre los dos podían pagarlo. ¿Por qué ponerse así? Ni loco dejaba ir esta oportunidad. Era lo que quería, en el lugar donde quería con la vista que quería. Tenía que ser suyo, sí o sí. –Yo quiero este-por eso dijo determinado.
Estiro la mano pidiendo los papeles para firmarlos, pero el bufido de Hyukjae y la mano de Hyukjae tomando su muñeca con fuerza y alejándola lo impidió. Cuando volvió a fijarse en Hyukjae, dispuesto a replicarle, esté le gano.
-Es demasiado caro para poder... pagarlo de una...-dijo sin mirarlo-Y aunque fuera a pagos sería...-negó bufando molesto-No,-levanto la mirada él-No, Donghae-dijo determinado.
-¡Pero quien ha dicho que tú...!-chillo pero fue callado una vez más.
Hyukjae negaba efusivamente, con cada segundo se notaba más molesto e irritado- Dije que no-soltó su mano-Busquemos, seguro hay algo bonito y barato por...
-¡Quiero este!-grito también molesto. Mirándolo con rabia y dolor antes de que su mirada se volviera más triste y llorosa de lo que era normalmente. Sus labios hicieron un mohín y se cruzó de brazos. ¡No lo entendía! Si iba a ser casa de los dos, los dos la pagaban. ¡¿Por qué se empeñaba tanto en comprarla él?! Si total ellos estarían...
Donghae jadeo horrorizado. Su boca se abrió pero no dijo nada. El corazón le dio tumbos dolorosos. Miró a Hyukjae y negó. No, no podía ser...Él no podía... comenzó a negarle a la voz de su cabeza pero está cada vez era más fuerte, más chillona, más poderosa. Parpadeo mirando al mayor, al departamento y al señor y término mirándose las piernas temblorosas.
El aire quedo atrapado en su garganta.
Era verdad entonces.
Donghae quiso echarse a llorar, quiso escapar y deseo que no existirá aquello. Sus brazos a su alrededor se tensaron.
-Hey, ¿qué pasa? –Hyukjae ya se escuchaba más tranquilo. E incluso estiro la mano para tocarle pero Donghae se alejó-¿Hae?-fue su turno de sentirse confuso.
Donghae volteo la mirada.
-Haeeeee-insistio.
Donghae parpadeo las lágrimas y respiro profundamente. La voz en su cabeza era todo lo que podía escuchar. No quería aceptarlo pero esto era sólo una prueba más de que era verdad lo que esa voz decía.
-Donghae-Hyukjae rozo su brazo.
-Déjame-gruño, apartándose y sin mirarlo.
-Oye... ¿qué pasa?
-Pasa-Donghae traga saliva, juega con sus dedos y mira la pizarra delante de ellos-... Pasa que tú...-se le escapa un sollozo-También lo piensas, ¿no?
-¿Pensar qué?
-¡No te hagas el tonto!-chillo histérico- También lo sabes pero...-niega, sorbiendo la nariz, alejándose de los intentos de Hyukjae por tocarlo y negándose a mirarle.
No podía, ya para qué si aunque no lo dijeran ambos lo sabían y ellos...
-Donghae-llama confundido.
-Tú no quieres comprarlo juntos porque... porque también lo sabes... Pasará... Inevitablemente y-Ya no lo puede evitar, comienza a llorar.
Alarmado, Hyukjae se levanta, lo rodea hasta quedar frente a frente. Le toma la barbilla temblorosa y antes de decir algo mira al señor. Le sonríe con una disculpa y pidiéndole un momento. El señor no dice nada, ni borra su sonrisa. Simplemente simula que le ha llegado un correo, gira el computador y fija su mirada en él. Hyukjae suspira y se vuelve al menor.
-Donghae... ¿Qué va a pasar? ¿Qué es lo que sé?-pero Donghae no contesta, y como niño se aparta en cada intento de Hyukjae por mirarse-¡Donghae!-grita exasperado.
-¡Claro! Si lo compras tú, tú te lo quedas... Y a mí que me lleve el carajo, ¿no?
-¿Donghae qué dices? No te estoy entendiendo nada-dijo desesperado y confundido. Limpio sus lágrimas e intento sonreírle- Mira, no llores ni me pongas esa carita, ¿vale? Odio verte triste y enojado conmigo. Sólo es un departamento, ¿sale? Busquemos y si no encontramos pues...
-¡Tú no lo entiendes!-grito, empujando sus manos lejos de él. Sollozando comenzó a asentir-Tú te quedaras con todos nuestros recuerdos mientras que yo...
-¡¿Qué diablos dices?! Donghae.... amor por favor, cálmate.
Donghae no lo escucho. Echando la silla atrás y saltando fuera de ella, dijo:
-Vámonos, esto no tiene sentido.
Sin esperarlo o echar una última mirada a la casa de sus sueños derrumbándose, corrió fuera. Paso por el auto del mayor, cruzo la calle y al ver la silueta de hyukjae hablando con el señor, ni lo pensó. Paro un taxi, se subió y sin esperarlo o avisarle, cerró la puerta y se marchó.
Sin destino y con el corazón partido.
Apoyándose en el ventanal, cerró los ojos para no echarse a llorar o a gritar y maldecir. Pensaba que todo era una paranoia de él. Que no tenía por qué tener miedo. Que debía dejar de pensar en tonterías. Pero bueno, después de todo no eran simples tonterías.
Rio sin humor.
Más tarde, cuando el taxista se cansó de dar vueltas por Seoul lo dejo en un pequeño y solitario parque. Sentándose en la banca más alejada, saco su móvil. Ignoro los mensajes y las llamadas perdidas de Hyukjae y llamo a Siwon.
-Tengo hambre-dijo en cuanto contesto-¿Me invitas a comer?
-¿Donghae? ¿Pero que no estas con Hyukjae?
Donghae chasqueo la lengua-¿Me invitas o no?
-Estoy un poco ocupado ahora... Pero...
-Vale, gracias-Donghae colgó y miró al vació.
El móvil en sus manos tembló. Al ver que era Hyukjae, rechazo la llamada y lo apago. Cerrando sus manos en los bordes de la banca, bajando la mirada e inclinándose se meció suavemente. Pensando en que todo últimamente le irritaba.
Bufa, pateando la tierra.
Que si suena la alarma o el móvil. Que si los chicos son ruidosos o muy callados. Que si Hyukjae se demora, es muy cariñoso o muy seco. Que si había tráfico o nada. Que si tiene hambre o no. Que is hay demasiadas fans o no hay ninguna. Que si le dan tantos regalos o ninguno. Hasta el zumbido de una mosca. Todo. Todo le molestaba.
Verse aquí, quien sabe dónde, sin comer y con el corazón hecho trizas, le molestaba.
De acuerdo. En realidad sabía lo que Hyukjae estaba haciendo y diciendo. Lo sabía todo porque siempre fue consciente. Hyukjae siempre se lo dijo. Siempre lo ha dicho en entrevistas y a los chicos. Y no debía molestarse, ponerse así e irse. Estaba haciendo un berrinche de nada. Porque posiblemente no tendría el corazón roto. Pero es que no era por el departamento, y Hyukjae no lo entendía o quizá sí y al igual que él le daba miedo decirlo, porque una vez dicho se haría real. Y era mejor ignorarlo hasta que pasara...
Ya no sabía nada. Simplemente se levantó, camino cabizbajo durante tanto tiempo hasta que los pies le dolieron. Termino comiendo un Ramen y una soda. Ya era media noche cuando decidió volver.
Más derrotado que nada. Dolido, triste y decepcionado. Porque ninguno de los dos tenía el valor de decirlo y buscar una solución. Sin ganas, como si quisiera retrasarlo todo el tiempo, entro al edificio, llamo al elevador. Camino tan lento por el pasillo, que se encontró a un par de vecinos, que miro por el balcón la noche cayendo y la luna ocultándose. Que le entraron otras diez llamadas que no contesto. Vinieron respiraciones y exhalaciones buscando valor.
Y nada.
Ya no podía retrasarlo más.
Pensó que lo primero que vería al entrar sería a él. Pero todo lo que lo recibió fue la oscuridad que las persianas provocaban. Y silencio. Uno aterrador e incómodo. Como un intruso cerro con cuidado la puerta, dejo sutilmente sus zapatillas y camino de puntitas buscándolo. Pero parecía que ahí no había nadie. Por un momento se sintió seguro y dejo salir el aire. Pero al entrar a la habitación, la única persiana levantada que mostraba los destellos de una noche en Seoul, dejaron ver la sombra de un cuerpo sentado en la cama. Se detuvo en el marco de la puerta. El aliento se le quedó atrapado y espero algún momento del otro.
Que no tardó en llegar.
En cuanto Hyukjae lo escucho, giro a mirarlo, salto fuera de la cama, corrió a acortar la distancia y lo tomo en sus brazos. Lo abraza con fuerza y miedo. Le besa la sien.
-Estaba tan preocupado... ¿por qué te fuiste? ¿Dónde estabas? ¿Por qué no me contestabas?-preguntó rápidamente, tocándolo por todas partes-¿Estás bien?-Donghae no le responde, ni el abrazo ni las preguntas. Hyukjae suspira- Bien... Te has escapado pero ahora te tengo en mis brazos y olvídate que te deje ir... Ya no te escaparas. Asi que me dirás que demonios ha pasado. Si es por lo del departamento, Donghae aun tenemos.
Donghae negó en su pecho, empujándolo para quedar libre. Ambos lucharon, uno por soltarse y el otro por sostenerlo. Pero al final Hyukjae se dejó vencer y lentamente lo soltó pero no se alejó. Lo miro a la espera.
-Esto no se trata de un departamento-bufo, pasando a su lado. Sentándose en la orilla de la cama y mirando a otra parte que no fuera Hyukjae.
Hyukjae se movió hasta prender la luz y luego volvió a él y se sentó a su lado.
Tan incomodos y tensos.
-¿Entonces?-Hyukjae pregunta, apretando los puños en sus rodillas.
Donghae niega.
-Hae...habla conmigo, amor.
Donghae suelta una respiración temblorosa-¿De verdad no lo entiendes o sí pero tienes miedo como yo?
-Hae-Hyukjae se ladea, le acaricia el brazo que le tiembla-No tengo miedo de nada, porque no sé nada. No entiendo que me quieres decir. Si hasta hoy en la mañana todo estaba bien. Mira, si es porque dije que no a lo del departamento, ya te dije que miremos más y si ninguno nos convence volvemos. Ya quede con el señor en que...
-¡Esto no tiene nada que ver con el departamento!-Donghae estallo, levantándose. Caminando de un lado a otro en la habitación, despeinándose, bufando y gritando-. ¡Tiene que ver con lo que pasara en pocos días!
-¿Qué va a pasar en unos día...? ¡Ohhh!-Hyukjae parpadea, confuso-Pensé que ya lo habíamos arreglado.
-¿Lo hicimos? –pregunta al mirarlo con las cejas alzadas.
-¡Claro que lo hicimos!-responde levantándose.
-Creo que solo soltamos mentiras, Hyukjae.
-¿Qué?
Donghae se detiene y se deja caer en la cama, cabizbajo.
-Oye-Hyukjae cae de rodillas ante él, le toma del mentón y le obliga a mirarlo-¿Cómo que mentiras? Donghae nosotros nos prometimos, no... juramos qué...
-Son dos años, Hyukjae-susurra Donghae, de una manera como si ya se hubiera dado por vencido y aceptado el destino entre ellos-En dos años pueden pasar muchas cosas.
-¿Y eso qué? Hemos pasado por tanto, Donghae. Dos años no van a poder con nosotros-aseguro.
Donghae negó necio- Dos años de no vernos, no hablarnos, no saber del otro, no sentirnos... Dos años totalmente alejados.
-Estás haciendo una tormenta en un vaso de agua.
-¡Claro que no! Tú también lo sabes... En dos años al volver seremos unos desconocidos...
-¿Tan poco crees en lo nuestro?
-¡No!
-¡¿Entonces?!
-¡No sé qué voy a hacer sin ti en dos años! ¡No sé cómo vivir sin verte, sin hablarte, sin saber de ti, sin tocarte! No sé, Hyukjae-sollozo.
-¿Y las vacaciones? ¿Y los cumpleaños? ¿Y los permisos? ¿Están pintados o qué?
-No es lo mismo...
Hyukjae restregó su rostro, exasperado- Sabíamos las consecuencias que traería ir separados al ejército.
-¡No fue mi decisión!
-¡Ni la mía! Así como ni tú ni yo decidimos mantenernos distantes, cortantes e hirientes estos meses. Hemos podido con todo, Donghae. Dos años serán nada. Pasaran rápido y cuando menos lo veamos, ya estaremos juntos otra vez.
-¿Y si no es así? ¿Sí dos años pueden más que nosotros? ¿Si en dos años...?
-¡Basta!-pidió atrapándolo en sus brazos-Basta, mi amor. Escúchame, lo que tenemos tú y yo es irrompible, ¿sabes? Somos como el acero. No importa cuanto lo golpees, cuanto lo aplastes, cuanto intentes partirlo, no sucederá. Nosotros somos lo que ya no existe. Somos ese amor leal y puro que ha podido contra todo el que ha intentado destrozarlo. Hemos podido, Donghae. ¿Por qué ahora pierdes la esperanza?
Donghae no sabía que decir, simplemente encogió los hombros.
-Yo te amo. Tú me amas. Y eso es todo lo que necesitamos. Sí, vamos a estar en diferentes servicios, sí es verdad que no nos veremos a diario, ni comeremos ni charlaremos diario. Pero tampoco vamos a abandonarnos. Todas mis vacaciones, todos mis permisos y cada oportunidad de escaparme son y serán tuyos.
-Pero son dos años...-murmuro sollozando.
-Donghae-dijo e insistió hasta que se vio mirado por esos orbes tristes y bonitos.
Abrió la boca pero las palabras no salían. Se perdió en esa mirada y en los temblores de su cuerpo. Claro que tenía miedo de lo que pasaría en dos años alejados. Pero confiaba ciegamente en el amor que se tenían. En que haría todo lo posible e imposible porque nada entre ellos cambiara. Estaba seguro que podrían con esto. Él lo estaba, Donghae no. Y se dio cuenta que las palabras no servirían de nada. Se sentía atrapado, indefenso y molesto. Todo lo que quería era que dejara de llorar y de estar triste, pero cómo. Mirándolo pensó en la solución. Un escalofrió le recorrió de pies a cabeza. No, no... y no. negó el pensamiento, queriendo echarse a reír. Pero conforme Donghae aumentaba el llanto y se aferraba a él, pensó que no sería tan descabellado. Que Donghae, este hombre hermoso, perfecto y puro lo merecía. Que era él o nadie. Que eso sería la promesa más valiosa que millones de palabras. Porqué si Donghae ya era suyo... él también quería ser completamente de Donghae.
Para que pensarlo más.
Ruborizándose, erizándose los vellos de su cuerpo y miles de estremecimientos, carraspeo. En silencio tomo la mano de Donghae y lo guio a la cama. Parándose junto a esta, Hyukjae tomo en sus manos el rostro del menor.
-Donghae-dijo cariñosamente, sonriéndole.
Donghae parpadeo entre sus lágrimas.
-Es verdad...-Donghae abrió de par en par sus ojos, horrorizado. Pero antes de decir nada, Hyukjae negó sonriente para tranquilizarlo y llevo un dedo a sus labios- Nuestro tiempo juntos es corto... Por ahora. –Paso saliva, demasiado nervioso bajo la atenta mirada de Donghae- Pero nuestro destino-negó sonriente-Mi destino es ser tuyo, Donghae. Hoy, mañana, en un par de meses, en dos años y... Por siempre. Soy tuyo.
Donghae boqueo-Hyukjae-dijo sin aliento.
Hyukjae trago saliva. Respiro profundamente. Donghae lo valía, todo lo valía. Nunca se arrepentiría. Al contrario. Se marcharía feliz. Más enamorado que nunca. Esté momento borraría todo lo que paso en estos meses. Los sanaría y reforzaría su amor. Sí, era lo que tenía y quería hacer.
Sonrío, mostrando sus encías. Sus mejillas se ruborizaron. Su mirada se ilumino. Sus manos recorrieron los brazos del menor hasta que sus dedos se entrelazaron con los suyos. Los apretó y entonces lo soltó.
-Donghae... Hazme el amor.
Y entonces Donghae respondió de todas las maneras que no imagino. Soltó sus manos, se alejó y grito horrorizo que no. Gritándole que se había vuelto loco, que eso no solucionaría nada. Qué él no era el de arriba. Que ese era su sitio.
-Donghae-se río, nervioso.
-No, Hyukjae-salto cuanto el mayor lo toco.
-Quiero que me hagas el amor.
-¡Cállate!-suplico, escapando de él-Deja de decir tonterías.
-¿Por qué tonterías?-pregunto del otro lado de la cama, riéndose-¿Acaso no quieres?
-El sexo no soluciona las cosas.
-Lo sé.
-Entonces deja de decir tonterías como esa.
-Pero yo no quiero sexo... Quiero hacer el amor... contigo. Quiero entregarme a ti.
-¡Hyukjae!
-¡Soy tuyo! Quiero ser tuyo... ¡Hazme tuyo, Donghae!
Donghae se paralizo, boqueo y Hyukjae aprovecho para saltar por la cama, caer junto a él y atraparlo en sus brazos.
-Suéltame. Te has vuelto loco. No, no me beses. Apártate... ¡Hyukjae!-chillo entre risas.
-Hablo en serio, amor.
-Hyuk...
-Quiero entregarme a ti.
-¿Y después? No es justo...
-¿El qué?
-Que me pidas eso a días de separarnos.
Hyukjae borro su sonrisa y bajo la mirada-. ¿Realmente no lo quieres?
-No es eso...
-¿Entonces?
-¿Cómo me pides eso cuando vamos a estar dos años separados?
-Mejor... Así nunca desapareceré de tu mente.
Donghae golpeo su pecho-Deja de ser un tonto.
-¿Tengo que rogar?
Donghae volvió a boquear. Se le habían acabado las respuestas y las palabras. Miró fijamente al mayor, buscando el indicio de que mentía. Pero sólo veía amor y determinación en su mirada.
-Tú-tembló, tartamudeo y respiro profundamente-Hyukjae...
-Sí-murmuro acercándose peligrosamente a sus labios-Estoy seguro. Lo deseo, lo quiero. Lo necesito, Donghae. Necesito que me hagas tuyo como tantas veces yo te he hecho mío. Que me acaricies como yo te acaricio. Que me beses como yo te beso. Que me muestres el placer que yo te brindo. Que me hagas estallar con cada suave y profunda estocada. Que te adueñes no sólo de mi corazón, si no de mi cuerpo también. Déjame sentirte muy dentro de mí. Deja que esta vez sean mis manos las que marquen tu espalda. Que sean mis gemidos los que llenen tus oídos. Que sea mi interior el que te apriete, te lleve al éxtasis. Déjame ser yo quien te vuelva loco apretándote en mi interior.
-Hyuk-mascullo con la respiración entrecortada, y la mirada apasionada.
-Quiero que seas el primer y único hombre en mi vida.-susurro rozando sus labios. Y cansado de negativas, de dudas y tartamudeos, atrapo sus labios.
Mandando al carajo todo al fusionarse en un beso tranquilo y amoroso. Apretándole la cintura y acercándolo todo lo posible. Deseando poder fundirse en su cuerpo, tatuarse en su piel y nunca tener que alejarse.
Hyukjae fue despacio. Porque sí, tenía nervios. Y sí, está también sería la primera vez de Donghae. Por eso no hubo prisa en desnudarse, ni en sus caricias ni en llegar a la cama. Con paciencia se besaron lentamente antes de profundizar. De iniciar una batalla de lenguas. De llenar la habitación de chasquidos húmedos y gemidos roncos.
Ya no había nervios cuando las manos de Donghae se deshicieron de su ropa. Ni cuando las suyas desnudaron a Donghae. Tomados de la mano, como si está fuera a ser su primera vez juntos, se acostaron en medio de la cama. Ambos ladeados, mirándose tiernamente. Sonriéndose como unos tontos ilusionados. Ignorando el mundo afuera, olvidando que en unos días se dirían hasta pronto. Todo lo desecharon y sólo quedo espacio a caricias que Donghae temerosamente comenzó a darle a Hyukjae.
Recostado en la cama, entre sábanas blancas, Donghae dejó a Hyukjae y salto fuera, corrió por la habitación hasta bajar la intensidad de la luz. Se detuvo al pie de la cama a admirar a su amor.
-Eres hermoso-susurró, antes de subirse, gatear y llegar a él, colocándose encima de un tembloroso pero sonriente Hyukjae.-Muy hermoso...
-Y tuyo-suspiro Hyukjae, tocándole el pecho-Todo tuyo.
-¿Me lo prometes?
-Incluso después de dos años, de diez... siempre lo seré.-elevo el rostro en busca de un besó que Donghae no le negó.
Las palabras ya sobraban. Sus manos ya no se detuvieron. Hyukjae lo fue animando repartiéndole besos en su bonito rostro, arqueándose hacía el cuerpo del menor. Le besó la frente, las mejillas, la nariz, el mentón y se fundió en su boca. Jadeando en sus labios al sentir sus manos recorriéndole la espalda, rodeándole la cintura hasta su ombligo.
-Ahhh-suspiro cortando su besó.
Donghae sonrío, besándole y lamiéndole la mandíbula tan marcada. Bajando con besos mariposa su cuello, sus clavículas, chupando hasta dejarles su huella. Total, a partir de hoy Hyukjae no correría riesgo. Ya no más show, ya no más quitarse la camisa. Con esa resolución, Donghae lo torturo, deleitándose con los sonidos de Hyukjae. Tocando cada parte de ese hermoso y perfecto cuerpo. Tan suave como una rosa y tan peligroso como sus espinas. Besó sus tetillas erizadas, rodeándolas con su lengua.
-Hae...
Sus manos apretaron su cadera, sus dedos enterrándose en la piel pálida. Hyukjae encorvo la espalda y echo la cabeza atrás cuando Donghae le abrió las piernas, se internó entre ellas y dio un ligero empujón.
-¿Se siente bien?-pregunto con la voz cargada de placer.
Hyukjae lo miró con los ojos brillosos, asintiendo al lamerse los labios. Provocándolo. Donghae cayó, estirándose por ellos. Atrapándolos en su boca con succiones y mordiscos. Quitándole el aliento. Tomando una mano de Hyukjae, enredo sus dedos, la llevo sobre su cabeza y encajándola en el colchón, con la otra recorrió sus costillas, su cintura, apretó su nalga. Hyukjae gimió ronco. La punta de sus dedos recorrió su muslo, erizándole la piel con la sensación electrizante. Hyukjae sentía como si miles de hormigas hubieran sido tiradas sobre él y estuvieran haciendo su camino en todo su cuerpo, con sus pequeñas patitas causándole cosquillas. Y su estómago, parecía que había una revolución de mariposas ahí dentro. Su corazón no está mejor. Los latidos eran desenfrenados, golpeaban tan duro su pecho y eran tan ruidosos que si no jadeaba, seguro que llenarían la habitación. Y es que cada beso y cada caricia de Donghae parecía magia en su cuerpo.
Y cuando Donghae lo tomo de la parte trasera de su rodilla, la levanto y la enrollo a su alrededor para empujarse una vez más contra él, Hyukjae se volvió loco. Levanto su mano libre, empuño el cabello del menor y lo empujo a un beso desesperado, pidiéndole sobre sus labios más de esos empujes. Suplicándole que dejara de jugar con él, que le quitara el bóxer y lo hiciera suyo.
Donghae se sentía en el paraíso. Atado, hipnotizado y hechizado por la ronca voz de hyukjae pidiéndole más. Sus respiraciones y el sonido de sus gemidos, cuando las manos de Donghae se deshicieron de sus bóxer, lleno la habitación.
De pronto Hyukjae ya no podía esperar más. Lo necesitaba sentir ya.
-Cariño-gimió, apretándole los brazos, abriendo más las piernas y soltando la mano de Donghae. Lucho por estirarse lo suficiente sin apartarse de él. Tres intentos después lo logro, a tientas lo busco y cuando lo tuvo en sus manos, sonrió satisfecho.
Donghae se unió a él cuando le entrego el lubricante.
-¿Estás... completamente seguro?-repitió Donghae.
Hyukjae lo miró amorosamente. Le acaricio la cadera, el pecho, los brazos y enredo los dedos en su cabello. Empujándolo a acercarse hasta rozarse los labios.
-Completamente-contesto, besándolo de pico-Hazlo-y una vez más, tomo sus labios en un beso lento.
Donghae grito entre su boca al sentirse mordido cuando sus dedos tocaron esa parte sensible de Hyukjae. Intento apartarse pero Hyukjae no lo dejo. Lo mantuvo con fuerza en su nuca, sus labios sellados a los suyos, su mano libre colándose entre ellos, tomando la muñeca de Donghae e instándolo a continuar. Con una respiración profunda, Donghae se dejó guiar.
Su boca capturo cada sonido que hizo su amor con su intrusión. Fue lento, gentil y amoroso. Recordando vagamente su primera vez para ponerle todo el cuidado y no lastimarlo. Sus dedos húmedos rodearon la estrella entrada, acariciándola antes de penetrarla un poco. Metiendo solo la punta de su dedo. Tanteando.
-¡Hae!
-Shhh...lentamente, mi amor... lento-le susurró en su boca-Déjate amar.
Bajo la penumbra de la habitación, bajó su cuerpo, Hyukjae brillaba de pies a cabeza. Resplandecía de gusto y de placer. Deshaciéndose en gemidos, temblando en sus brazos. Donghae lo obligo a soltarlo. Reticente Hyukjae lo dejó ir y miró fijamente cada movimiento. Desde que Donghae se echó para atrás, lo libero y se sentó entre sus piernas.
-¿Hae?
-Shhh-pidió sonriente, inclinándose a besarle el estómago, el caminito de vellos que comenzaba en su estómago y lo llevaba a su ingle.
Hyukjae grito cuando la pequeña mano lo tomo en un vaivén lento y el primer dedo lo penetro. Sus dedos se aferraron a la sabana, sus pies se hundieron en el colchón, su cabeza se echó atrás.
Con calma Donghae lo preparo. Disminuyendo el dolor en su trasero con el acelerado vaivén de su mano contra su miembro. Con su boca mordisqueándole los lunares, la cadera y su lengua penetrándole el ombligo.
-¡Donghae! ¡Mi amor!
Estaba seguro que después de esto su sabor se quedaría impregnado en el cuerpo de Hyukjae. Sus caricias, sus besos y sus estocadas se tatuarían en él. Entonces lo comprendió. Supo porque ahora era el momento justo. Entendió el significado de esta entrega. Y quiso volver a llorar, no de tristeza, si no de felicidad y de tanto amor que sentía.
Hyukjae tenía razón.
En estos dos años sería imposible sacar de su mente a Hyukjae. Así como sabía que lo sería para Hyukjae. Una ola de amor, de ternura y de pasión lo envolvió. Lo lleno de tanta energía como para soltar a Hyukjae, cubrirlo con su cuerpo, besarlo con ganas hasta quedarse sin aire. Deshacerse de su bóxer a tirones, tomar su miembro y guiarlo a la virgen entrada de Hyukjae.
Hyukjae le mordió los labios.
-Te amo-dijo al alejarse, sin quejarse.-Te amo, Lee Hyukjae.
Hyukjae, a pesar del ardor y del dolor, sonrió tiernamente.
-Y yo, Lee Donghae-gimió-Te amo.
El vaivén comenzó titubeante. Pero fueron sus besos, sus miradas llenas de tantas promesas que no necesitaban decirse en voz alta, las piernas de Hyukjae enrollándose alrededor de él, su rostro ocultándose en su cuello y sus labios besándole el oído y susurrándole cuanto lo amaba, lo que aumento la pasión.
De un segundo a otro Donghae se empujaba en el interior de Hyukjae justo de la manera en que lo hacía chillar, retorcerse y arañarle la espalda.
-Oh... Ahí... Justo ahí-exclamaba Hyukjae, aferrándose a él.
Donghae se lo dio, saboreando cada segundo. Volviéndose loco con lo apretado que se sentía. Con tanto amor que tenía que temía que su corazón explotara.
-Oh, cielo... Tan profundo-gimió Hyukjae.
-Tan... tan apretado... Y tan... tan delicioso-susurró ronco Donghae en su oído antes de chupárselo, besarlo y recorrerlo hasta su cuello.
Colando una mano entre ellos, tomo su miembro duro y palpitante. Igualando el ritmo de sus estocadas, se dispuso a volverlo loco. A romperlo en gemidos, en temblores y en suplicas.
-Me... ¡Donghae! Me corro-chillo, cerrando con fuerza los parpados.
Donghae aumento el ritmo. Jadeantes, con el pecho acelerado, se aferraron a su abrazo. Las uñas de Hyukjae marcaron la espalda de Donghae cuando grito, se elevó y chillo su orgasmo. Donghae gruño al sentirse prisionero en las paredes húmedas de Hyukjae, empujándose con fuerza, buscando desesperado los labios de Hyukjae, se dejó ir llenándole, tatuándole su interior.
-Donghae... -soltó el aire jadeante, con una sonrisa feliz.
Donghae le besó el cuello, las mejillas y la nariz antes de apartarse y caer a su lado. Antes de dejarlo mover se enrollo en él. Pasando una pierna sobre sus piernas, abrazándole el pecho, acariciándole el brazo y ocultándose en su cuello. Hyukjae se río, echándole el cabello hacía atrás. Ambos guardaron silencio hasta que sus respiraciones se normalizaron.
-Ha sido más que perfecto-dijo Hyukjae besándole el cabello.
-Ha sido-Donghae suspiro, besándole la clavícula-No existen las palabras para describirlo...
-No... no existen palabras para un amor como el nuestro.
Acorrucados, en silencio, se sostuvieron toda la noche. Quedándose dormiros poco tiempo después, con una sonrisa permanente en sus labios y el miedo a esos dos años separados, desvanecido. Donghae tenía que confiar en Hyukjae y en su amor. Nada malo tenía que pasar. Si Hyukjae estaba confiado de eso, él lo estaría también.
Y si quedaba alguna duda, aquella noche que se “despedían” ante la compañía de ELF. Hyukjae se encargó de desecharlas. Con su bonita y tímida sonrisa, colocando un par de papeles doblados a la mitad, en su bolsillo y susurrándole que no podía abrirlos hasta que él se marchara.
Cuando Hyukjae partió aquella mañana y él quedo en la habitación, sentado en la misma cama donde días atrás lo había hecho suyo por primera vez, no imagino terminar llorando abrazado a esos papeles. Tampoco a que ahí mismo con seguridad botaría todos los miedos. Y se marcharía con la seguridad que dos años después ellos seguirían amándose.
29-ABRIL-2018
Hyukjae se había burlado de él cuando lo noto, pero poco le importo. Los papeles enmarcados y adornando la mesita de noche de su lado, eran muy especiales e importantes para él. Porque ahí estaba una de las promesas más importantes entre ellos. Porque Hyukjae lo había vuelto a hacer. Y de qué manera.
Suspiro, dejo de lado la libreta y el bolígrafo. Se levantó y se acercó a su mesita de noche. Tomo el retrato en sus manos, lo acaricio con ternura y cuidado. Como si fuera la cosa más frágil de este mundo.
Cuando escucho una risita a su lado, desvió la mirada.
La mirada adormilada de Hyukjae estaba fijamente sobre él.
-¿Otra vez abrazándolo?-bufó divertido- Comenzaré a ponerme celoso de él...-bromeo.
Donghae sonrío levemente, negando divertido y llevándose el marco al pecho.
-¿Te acuerdas?
-Cómo olvidarlo... Ese día ha quedado tatuado en mí.
Donghae asintió-No sabes lo mucho que llore cuando vi lo que era... Y lo mucho que desee tenerte cerca para abrazarte y besarte.
-¿Y por qué no aprovechas ahora? Me tienes a tu disposición, amor-propuso, aventando las cobijas a un lado y dejándole ver su cuerpo desnudo y su erección.
Donghae se lamio los labios, mirando fijamente la erección del mayor, saboreándose ya en sus brazos-. Hyukjae-pero antes.
-¿Sí, amor?
-Gracias.
-¿Por qué?
-Por comprarme la casa de mis sueños-sonrió, intentando no llorar- Y por...-alejo el marco, y acaricio el pequeño letrero esquinado bajó los papeles de su casa.-Por...
-Ser siempre tuyo.