Capítulo único ♡
JiHoon podía escuchar a las olas reventar en la orilla del mar, veía las luces de la ciudad a lo lejos y la brisa marina desordenaba su cabello a esas horas de la noche pero sus manos estaban cálidas junto a las de SeungCheol provocando que las mariposas revolotearan en su estómago.
—Estoy enamorado de forma en la que miras las cosas, todo lo que se refleja en tus ojos parece tener un valor, incluso yo parezco tener uno —Confesó el pelinegro soltando una de las manos del menor para meterla en su bolsillo.
—Uno infinito —Sonrió JiHoon admirando ese brillo especial en los ojos de SeungCheol.
—No es de oro y tampoco es un diamante o algo parecido —Enseñó un anillo que JiHoon apenas pudo ver, ocupó su tacto para recién darse cuenta de qué se trataba —Pero quiero que tenga un significado especial entre nosotros.
—¿Dar comienzo a nuestra relación oficialmente?
—Mucho más que eso —Sujetó la mejilla de JiHoon para levantar su rostro —Prometernos que pase lo que pase, buscaremos una solución a nuestros problemas para seguir juntos.
—Lo prometo —SeungCheol le entregó otro anillo y él lo deslizó por su dedo, el mayor hizo lo mismo.
—Lo prometo JiHoonie —Besó la frente del castaño rodeándolo con sus brazos —No dejaré que te vayas de mi lado, haré todo lo que esté en mis manos para que nuestro amor siga intacto y nadie se encargue de apagarlo.
JiHoon cerró los ojos dejando que el masculino y delicioso perfume de SeungCheol lo enamorara aún más de lo que estaba, deslizó sus brazos por la sudadera del mayor y acarició su espalda con cariño.
La alarma del móvil lo hizo sentarse de golpe para buscarlo y apagarlo, frotó sus ojos cuando notó que ya había amanecido.
Y entonces recordó el sueño.
Hace tiempo que no le pasaba, pero despertó extrañando su sonrisa, sus ojos y su mirada.
No sabía que había pasado, pensó que ya lo había olvidado.
Pero no era así.
Se levantó con pereza y abrió las cortinas, no podía decir que no amaba los días nublados o el invierno pero en esa época deseaba poder quedarse todo el día en la cama tomando un café.
Salió de la ducha y comenzó a vestirse, se abrigó bien y sacó un gorro de lana color rojo de un cajón para que combinara con su ropa.
Hoy tendría la excursión de la universidad, sería un viaje por dos días y lo único que no le gustaba del todo era que tres carreras tuvieron la misma idea por lo cual se unieron para ir todos juntos.
SeungCheol estaría ahí y lo que menos quería era verlo hoy.
Pero tomó su mochila para guardar más ropa y guantes, algunas cosas básicas para su aseo personal y entonces miró su mesita de noche, sacó el móvil metiéndolo en el bolsillo de su chaqueta y abrió el pequeño cajón buscando la brújula que le había entregado su papá para este viaje precisamente.
Su mirada se desvió a una pequeña cajita, suspiró sentándose en la cama y la tomó dejando la mochila a un lado.
Al abrirla se encontró con un anillo que por varios años estuvo en su dedo anular.
Sin entender el por qué, lo sacó guardándolo en su bolsillo y se colgó la mochila en sus hombros para salir de la habitación.
Llegó al lugar de encuentro en quince minutos, saludó a su grupo de amigos y al subir al bus miró a SeungCheol conversando animadamente con JeongHan, no eran compañeros pero JeongHan por estar estudiando Kinesiología a veces ayudaba a los de deporte con masajes.
Apretó el anillo dentro de su bolsillo.
Buscó un asiento vacío y suspiró profundamente cuando se dio cuenta de que el único que quedaba libre era junto a su ex novio, pasó junto a ellos y al quitarse su mochila para guardarla en la parte de arriba, intencionalmente golpeó la cabeza de SeungCheol.
Se sentó y sacó sus audífonos para luego cerrar los ojos, aun así pudo escuchar las carcajadas escandalosas de SeungCheol, subió todo el volumen e intentó ignorarlo.
Luego de media hora de viaje, la mayoría de los estudiantes estaban durmiendo, JeongHan se colocó a sacar fotos por la ventana y SeungCheol giró su cabeza para ver a JiHoon dormir.
Hace más de un año que no lo tenía tan cerca, sus mejillas estaban más rellenitas lo que lo hacía ver tierno, miró con ternura el flequillo castaño que salía de ese gorro de lana, siempre le gustó verlo abrigado al límite que a lo único que lo incitaba era a abrazarlo con fuerza como si se tratara de un peluche.
Sus manos descansaban en su abdomen sosteniendo el móvil.
Tenía los labios levemente separados y su respiración era tranquila.
Él se encontró con la cabeza ladeada mirando al pequeño dormir y con una sonrisa que no desaparecía de su rostro.
Separarse de él fue probablemente lo más difícil que ha vivido hasta el momento, no era costumbre lo que tenían, era amor y lo necesitó muchas veces.
No había día que no extrañara enviarle un mensaje de buenos días o llamarlo en las madrugadas.
Detestaba verlo llegar a la universidad y que pasara por su lado sin mirarlo como antes.
De un día para otro se volvieron unos completos desconocidos después de haber vivido una historia de amor.
—JiHoonie —Susurró con voz dulce y su corazón se aceleró solo al escuchar ese apodo que tanto extrañaba —¿Por qué cada día te ves más lindo?
Terminó durmiéndose mirando al menor descansar, JiHoon abrió los ojos a los pocos minutos después y se encontró con SeungCheol con el rostro hacia él y se quedó allí, no quiso moverse.
Sus facciones estaban más marcadas que antes haciéndolo ver más masculino, miró esas pestañas oscuras y largas que tanto le gustaban y la forma de sus labios, gruesos y colorados.
Bajó la mirada lentamente y recordó cuántas veces levantó sus talones para besarlo pero terminaba mordiendo su mentón haciéndolo reír, y cuántas veces se quedó dormido hundido en su cuello provocándole cosquillas al mayor con su respiración.
Sacó el anillo para colocárselo en su dedo anular y metió esa mano en el bolsillo para que SeungCheol no lo viera.
Quizás si se dormía mirándolo y sintiendo su anillo en su dedo, podría imaginar que nunca terminaron.
La primera parada fue cerca de un lago, los dos buses se detuvieron y los chicos bajaron para estirar sus cuerpos y sacarse fotografías. Rápidamente JiHoon se quitó el anillo antes de ponerse de pie guardándolo en la chaqueta.
—¡No se alejen del grupo! —Exclamó uno de los profesores encargados.
JiHoon pensando en que sería una buena idea dar la vuelta al lago para obtener una mejor foto, se alejó un poco de sus compañeros pero los seguía viendo.
Dejó la mochila en el suelo y sacó el móvil, su anillo se cayó sin que se diera cuenta.
Haberse bajado con sus cosas le daría la oportunidad de cambiarse de bus y así evitar ver a SeungCheol.
Sacó varias fotografías y cuando tomó las cosas para regresar, metió sus manos en la chaqueta para abrigarse y buscó el anillo.
—¿Qué? —Se detuvo para revisarse —¿Dónde lo he dejado?
—¡Chicos regresen! —Un señor se acomodó sus lentes viendo cómo los alumnos comenzaban a subirse en los buses.
SeungCheol buscó a JiHoon con la mirada y sus ojos se abrieron a tope cuando lo vio caminando alejándose de ellos, él había decidido bajarse con la mochila porque seguramente JiHoon se cambiaría de bus evitándolo y por lo mismo sería de los últimos en subirse, así podría irse junto al menor sin levantar sospechas.
Corrió hacia el pequeño mientras que JiHoon se alejaba cada vez más buscando el anillo en el suelo.
—¿Qué haces? —Llegó SeungCheol con la respiración agitada —Hay que regresar.
—Estoy buscando algo —Se agachó moviendo las hojas del suelo, miró hacia arriba y frunció el ceño —Tú vete de aquí.
—Debes apurarte, ¿Qué estás buscando?
—Nada que te importe —Respondió de mala gana.
—Lo decía para ayudar a encontrarlo.
—No necesito tu ayuda.
JiHoon estuvo más de diez minutos recorriendo cada centímetro de ese pequeño pedazo de bosque y su rostro se iluminó cuando encontró lo que tanto esperaba, tomó el anillo con cuidado y lo limpió para luego guardarlo en su mochila.
Se volteó y SeungCheol estaba apoyado en un tronco de árbol mirándolo, parecía enfadado.
—¿Qué tanto buscabas? —Preguntó curioso.
—Nada que te interese saber a ti.
—¿Sabes qué? Tienes razón —Pasó junto al pequeño y JiHoon rodó los ojos antes de seguirlo.
Caminaron varios metros alejándose del lago, en la dirección contraria a donde se habían estacionado los buses que en ese momento ya no estaban.
—¿Estás seguro que este era el camino? —Preguntó JiHoon cuando SeungCheol recogió una rama de árbol para ir despejando el camino.
—Tengo memoria fotográfica, sé dónde estamos —Contestó el mayor completamente seguro de sus pasos.
Después de varios minutos JiHoon no reconocía nada del lugar donde estaban, no se veía la carretera, ni el lago, no se escuchaba nada más que sus pies pisar las hojas secas.
—SeungCheol —Lo llamó asustándose.
—Sé dónde estamos —Dijo el pelinegro frunciendo el ceño —No falta mucho.
—Hemos caminado más de una hora y sólo tarde dos minutos cuando me alejé.
—Ya te dije que tengo memoria fotográfica —Le recordó SeungCheol.
—Memoria fotográfica mis pelotas —Susurró el pequeño mirando la espalda ancha de SeungCheol.
—¿Qué has dicho?
—Que a mí también me gustaría tener eso de memoria fotográfica.
Continuaron caminando y JiHoon ya sentía un leve ardor en la planta de sus pies.
—SeungCheol —Lo llamó con la voz cansada.
—Si sigues molestándome me desconcentraré y nos perderemos —Advirtió el mayor sin detenerse.
JiHoon tuvo que morderse la lengua para no soltar alguna grosería.
—Me duelen las piernas —Se detuvo y SeungCheol miró hacia atrás.
—Aguanta un poco más, ya llegaremos al grupo.
—SeungCheol —Llegaron a un lugar sin árboles y el mencionado se detuvo por fin.
—Estamos perdidos —Confesó algo que realmente había estado evitando decir.
—¿No me digas? —Habló quitándose la mochila para sacar su móvil —No tengo señal, descansaremos un momento aquí.
—¿Quieres esperar a que se haga de noche? —Preguntó cuando el menor buscó una roca para sentarse.
—¡Me duele las piernas! —Chilló JiHoon enojado.
—Eso te pasa por no hacer nada de ejercicio —Bufó mirando a su alrededor, buscando algo que le indicara dónde se encontraban pero sólo se veían árboles y más árboles gigantes.
—Cierra la maldita boca.
—¿Maldita ahora le dices? —Se quedó en silencio cuando JiHoon lo miró arqueando una ceja —Bien, descansemos cinco minutos.
—Quince minutos —Corrigió el menor.
—Cinco.
—No me pararé de aquí hasta en quince minutos más.
—En cinco yo me largo.
—En quince te largas.
—Diez minutos —Propuso SeungCheol.
—Bien —Aceptó de mala gana, SeungCheol se alejó de él sentándose en el suelo.
Fueron los diez minutos más tensos del universo, JiHoon se había quitado los zapatos para masajearse los pies mientras que SeungCheol jugaba con unas hojas en el suelo.
JiHoon miró la hora en su móvil y se levantó cuando pasó el tiempo acordado.
—¿Para dónde vas? —Preguntó SeungCheol cuando JiHoon comenzó a caminar sin decirle nada.
—Está vez tú me seguirás a mí —Apuntó al mayor para luego apuntar su pecho. SeungCheol se colocó de pie colgando la mochila en sus hombros.
—Es hacia la izquierda —Indicó SeungCheol estirando su brazo en la dirección que él quería seguir.
—Es a la derecha —Dijo JiHoon con el rostro serio, sin intención de ceder esta vez.
—Bien, tú vete por la izquierda y yo me iré por aquí —Levantó sus cejas dirigiéndose en la dirección contraria de JiHoon.
—Bueno, hace lo que quieras —Se encogió de hombros dando la espalda para caminar.
—Adiós.
SeungCheol caminó unos cuantos pasos decidido pero miró hacia atrás y JiHoon se alejaba cada vez más, se detuvo pateando una piedra —¡JiHoon!
El menor sonrió y apuró el paso.
—¡Oye! —Llegó trotando hacia el menor, JiHoon se detuvo para cruzar los brazos y sonreír triunfante.
—¿Qué necesitas? —Preguntó con inocencia.
—Vamos —Tomó el brazo del menor animándolo a seguir.
—¿No te ibas a ir por el otro camino?
—No me molestes —Continuó el camino de JiHoon y éste lo siguió.
—¿Te da miedo separarte de mí? —Molestó JiHoon sujetando la mochila en sus hombros.
—Sabes que todo esto es tú culpa, ¿Verdad? —Miró hacia abajo, a JiHoon pero sus ojos bajaron aún más, hacia los delgados y rosados labios del menor.
Maldición.
¿Es que JiHoon era consciente de los pucheros que hacía y de la forma de mover su boca?
—¿Mi culpa?
—Si no te hubieras alejado del grupo para ir a buscar una bobería no hubiese pasado nada de esto —Contestó enojado.
—Nadie te envió a seguirme, lo hiciste porque quisiste.
—¿Qué era lo que fuiste a buscar? —Preguntó curioso —¿Comida?
—No.
—¿Entonces?
—No es algo que te interese.
—Tienes razón.
Ninguno de los dos se dio cuenta cuando el sol comenzó a bajar logrando un hermoso atardecer, JiHoon cada vez caminaba más cerca de SeungCheol debido a que escuchaba ruidos que no le gustaban para nada.
—¿Lo ves? —SeungCheol se detuvo —Seguimos perdidos, seguramente era el otro camino.
—Tú decidiste seguirme.
—Tienes razón, soy un estúpido, debí dejarte solo y que fueras la comida de animales salvajes —Vio la cara de espanto del castaño y sonrió, estaba asustado y no le gustó su comentario —¿Qué pasa? ¿No me insultarás?
—¿Quieres callarte un momento? —JiHoon lo golpeó en su brazo para ponerse atento a cualquier movimiento extraño que notara entre los árboles —¿Sabes cómo guiarte en el norte y sur?
—¿Acaso tengo cara de brújula?
—¿Cómo es posible que vengas al bosque sin nada de eso? ¿Qué traes en tu mochila? ¿Camisetas ajustadas para enseñar tu cuerpo?
—¿Y qué me dices de ti? —Atacó SeungCheol apuntando la mochila de JiHoon, aún tenía curiosidad de qué había guardado y qué había estado buscando como un loco —¿Qué traes ahí?
—Cosas que no te interesan.
—Al menos sé que tampoco trajiste una brújula.
Caminaron más despacio, cambiando el rumbo que habían seguido hasta el momento, el suelo cada vez se hacía más desnivelado, encontrándose con rocas gigantes y agujeros que debían atravesar para continuar.
JiHoon estiró su brazo para afirmarse en un tronco pero su pierna no alcanzó a cruzar un agujero y terminó en el suelo.
—¿Estás bien? —SeungCheol tiró la mochila que llevaba en la mano al suelo para acercarse al menor —¿Te has golpeado? —Con sus dos manos levantó el rostro de JiHoon y acomodó su gorro de lana cuando comprobó que no se había dañado su carita.
—Estoy bien —JiHoon bajó y alejó los brazos del mayor para luego acariciar su pierna.
SeungCheol miró hacia los lados —Descansemos.
—Que estoy bien.
—Deja de ser tan testarudo —Lo regañó sacándole la mochila de los hombros —Descansa, te dañarás más la pierna.
—Me duele el tobillo —Se quejó JiHoon y SeungCheol se agachó con la intención de ayudarlo pero cuando fue a quitarle el zapato al menor, éste alejó sus manos.
Parecía que tenía una enfermedad infecciosa de la cual se protegía.
—Quedémonos aquí un momento —Dijo SeungCheol tranquilamente.
—No, caminaré.
—Hace lo que quieras —Se levantó colocando las manos en su cintura, acercarse a JiHoon parecía una misión imposible.
JiHoon se levantó con dificultad y sintió el dolor cuando apoyó su pie en el suelo, rápidamente se afirmó de un árbol, SeungCheol suspiró y el menor lo miró —Sigue caminando, iré detrás.
—No puedes caminar —Habló SeungCheol apuntando la pierna que estaba elevando debido al dolor.
—¡Si puedo caminar!
Dio un paso enojado y terminó en el suelo quejándose de dolor, SeungCheol decidido se colgó la mochila en los hombros y también tomó la de JiHoon colgándola en una rama del árbol más cercano, se agachó colocando un brazo debajo de las rodillas del menor y otro en su cintura para levantarlo.
—¡Bájame! —Se quejó JiHoon colocando sus manos en el pecho de SeungCheol, odiando que su perfume entrara por sus fosas nasales y sentirse tan vulnerable frente a él.
—Deja de quejarte o te lanzaré a la cascada que nos pasamos —Advirtió SeungCheol, se acercó a la mochila de JiHoon e hizo que la tomara para que la llevara en su abdomen.
Comenzó a caminar viendo cómo JiHoon evitaba mirarlo a los ojos, sus mejillas estaban de un rojo intenso que lo hacía ver lindo pero iba tan inestable que el cualquier momento se caería si llevaba sus manos afirmando solo su mochila.
—Sujétate, no muerdo —Dijo el mayor y JiHoon cerró los ojos —Te caerás si no lo haces.
JiHoon esperó unos pocos minutos antes de deslizar tímidamente su mano por la nuca de SeungCheol para unirla con la otra por adelante.
—Imbécil —Susurró el pequeño recibiendo un apretón en su cuerpo contra el de SeungCheol como si lo regañara.
Su respiración se dificultó con el paso de los minutos y horas, SeungCheol dejó a JiHoon sentado en una roca y descansaron, aún no lograban encontrar nada más que árboles y estaban comenzando a desesperarse porque la noche pronto caería sobre ellos.
—¿Te duele su presiono? —Preguntó SeungCheol quitándole el zapato a JiHoon, sin darle tiempo a reaccionar también quitó su calcetín para revisar su tobillo.
—Claro que sí —Contestó JiHoon —No lo vuelvas a hacer.
—Está algo inflamado —Comentó el mayor tocando la pierna del menor, JiHoon no pudo evitar mirarlo y sentirse bien al verlo preocupado por él —Pero no se ve mal, lo vendaré por si acaso.
SeungCheol abrió su mochila y sacó una camisa de cuadros para romperla y vendar el tobillo de JiHoon.
—¿Mejor? —Preguntó al terminar.
—Sí.
—Descansa un momento —Se sentó apoyando la espalda en un tronco y buscó algo en su mochila —¿Tienes algo para comer?
—No —Contestó inmediatamente JiHoon —Y si tuviera tampoco te daría, aún recuerdo cuando me robaste la hamburguesa en mi casa.
—Vaya —Sonrió mirando al pequeño —Sigues recordando cosas de nuestra relación.
—Algunas —Admitió sonrojándose —Pero la gran mayoría las he olvidado.
—Como por ejemplo tu infidelidad.
—Jamás te fui infiel, Joshua aclaró todo eso —Apretó sus dientes al recordar ese episodio, luego de clases salió con Joshua para comprarle un regalo a SeungCheol, pronto cumplirían dos años de relación, además el mayor estaba muy ocupado con sus estudios por lo que se veían poco y sería una buena forma de animarlo, pero algunos estudiantes los vieron y claro, ellos se llevaban bien, no tenía nada de malo empujarse juguetonamente con su amigo o reírse con él.
Pero malinterpretaron todo y SeungCheol ni siquiera quiso escucharlo, simplemente terminó con JiHoon.
—No hablaba de Joshua sino de MinGyu —Comentó el mayor.
—Con MinGyu salí un par de veces pero fue mucho después de que termináramos.
—Fue infidelidad —Afirmó SeungCheol.
—No estábamos juntos.
—Sigue siendo una infidelidad para mí.
—Ridículo —Rodó los ojos acariciando su tobillo.
—Y quizás con cuántos chicos más has andado fuera de la universidad —Murmuró entre dientes y JiHoon tomó una pequeña piedra para lanzársela.
—¿Quieres comenzar a hablar sobre eso? —Preguntó enojado —¿En serio SeungCheol? Tú qué venías coqueteando con JeongHan en el bus.
—¿Estabas pendiente de lo que hacía?
—Estabas al frente de mí y eras tan falso para reírte que me dio vergüenza ajena —Respondió molesto —Como sea, me da igual lo que hagas o dejes de hacer ahora, eres libre.
—Tú también eres libre —Dijo SeungCheol en voz baja —Puedes estar con quien quieras.
—Tú también.
En vez de crear un ambiente tenso, en esta ocasión se quedaron en silencio pero con tristeza.
SeungCheol fue el primero en levantarse, arregló las cosas y tomó en brazos a JiHoon sin ni siquiera preguntarle si ya podía caminar.
—Ven aquí de nuevo —Hizo que JiHoon tomara su mochila y lo afirmó bien en sus brazos, no tuvo que decirle nada más porque JiHoon envolvió su cuello con los brazos —Esto no es algo que disfrute hacer pero no quiero que tu tobillo empeore.
—Es por allá, idiota —JiHoon indicó el camino con su dedo índice cuando vio que SeungCheol se estaba regresando por donde habían llegado.
—Deberías ser más amable considerando que te estoy cargando.
No fue difícil continuar el camino pero ambos se asustaron cuando un arbusto se movió, afortunadamente terminó siendo un inofensivo conejo.
—¿Recuerdas el día que le pediste a tu mamá un ratón como mascota? —Preguntó SeungCheol con una sonrisa.
—Así que sigues guardando recuerdos de nosotros —Molestó JiHoon haciendo que SeungCheol se colocara nervioso y lo pudo comprobar cuando tensó la mandíbula.
—Tengo buena memoria.
Después de unos minutos llegaron a un río y el frío parecía estar cada vez peor, JiHoon se colocó otro suéter bajo su chaqueta y SeungCheol sacó unos guantes de la mochila.
Pero para los dos empeoraba cuando JiHoon se bajaba de los brazos de SeungCheol, al estar tan juntos compartían y se traspasaban el calor humano que los ayudaba a no congelarse.
—No tengo señal —Dijo SeungCheol frustrado guardando su móvil.
—Saca el móvil de mi mochila, quizás yo tenga señal —Dijo JiHoon revisándose el tobillo.
SeungCheol asintió y se acercó a la mochila del menor, comenzó a buscar el móvil pero al abrir el bolsillo pequeño de adelante se encontró con un anillo que no veía hace tiempo.
Su corazón se detuvo pero volvió a bombear cuando sonrió al recordar ese día en específico y lo especial que era para él.
—¿Aún lo conservas? —Preguntó SeungCheol divertido levantándose para mirar a JiHoon enseñando el anillo.
El castaño abrió los ojos desmesuradamente y se levantó estirando su brazo —Dámelo.
—Espera, espera —SeungCheol se alejó sin borrar la sonrisa de sus labios —Antes dime por qué lo guardaste.
—No lo guarde a propósito si esa es tu gran duda.
—No lo creo y ahora que lo pienso, guardaste aquí lo que buscabas tan desesperado —Vio el sonrojo del menor —¿Es por lo que regresaste? ¿Se te cayó de la mano o algo así?
—No lo andaba trayendo y ahora dámelo.
—Hace tiempo no lo veía —Miró el anillo con una sonrisa dulce que detuvo a JiHoon —Recuerdo que te lo pasé en la playa cuando nos saltamos la última clase, tenías la clase de música clásica y yo deportes y vida sana, así que mientras yo parecía un espantapájaros con mi buzo, tú llevabas pantalones negros y ajustados con una chaqueta de mezclilla, no negaré que ese día te veías espectacular.
—Habías trabajado por tres meses para comprar esos anillos e intentando hacer algo romántico me lo entregaste en la playa pero salimos mojados gracias a una ola —Bajó la mirada sonriendo.
—Pero fue un día grandioso de todas formas, ¿No lo recuerdas? —Miró al pequeño y una sensación relajante pero que a la vez era cosquillosa atacó su pecho —Llegamos a mi casa empapados y fue la primera vez que hicimos el amor.
—Si lo recuerdo —Confesó sin pena —Abrimos más de diez preservativos porque te colocaste nervioso y acababas rompiéndolos con las manos.
—Era mi primera vez —Desvió la mirada al recordar cómo entrelazó su mano con la de JiHoon cuando unieron sus cuerpos, mirando sus anillos que en ese momento lo eran todo para ellos —Y nunca quise arruinarlo.
—No lo arruinaste, yo también estaba nervioso.
—Pero apenas terminamos me saqué el anillo —Susurró para sí mismo pero fue inútil, JiHoon logró escucharlo claramente.
El menor apretó sus labios —Por eso ya no significa nada para mí.
—¿No? —Preguntó mirando al castaño frente a él —¿Entonces por qué lo conservas?
—Lo encontré en el bolsillo de mi chaqueta —Mintió —No es algo que conservaría.
—Bien, entonces si no significa nada para ti, no lo tengas —Llevó su mano hacia atrás y lanzó el anillo lejos de ellos.
—¡¿Qué hiciste?! —Exclamó JiHoon sin poder creerlo.
—Dijiste que no significaba nada para ti.
—¡Eres un idiota! —Tomó su mochila colgándola en sus hombros y tomó la de SeungCheol para lanzársela en la cara —Iré a buscarlo y tú vienes conmigo.
—Pero si dijiste que no querías conservarlo —Metió disimuladamente la mano en su bolsillo del pantalón.
—Cállate y búscalo conmigo —Ordenó dándose la media vuelta para ir en dirección al anillo —No puedo creer que lo hayas tirado como si fuera una basura, lo que tú quieres es ganarte mi odio, quieres que te deteste —Comentó apoyándose en sus rodillas para mover las hojas del suelo con las manos.
—Lo mejor es que nos vayamos —Dijo SeungCheol de pie junto al pequeño.
—No me iré de aquí hasta encontrar mi anillo.
—Debemos buscar el camino de regreso.
—¡Nadie te mando a tirar mi anillo! —Chilló mirando al pelinegro —Es como si yo tirara las llaves de tu auto.
—Nos congelaremos aquí, ya vámonos.
—¡Estoy buscando mi anillo!
—Ya olvídalo.
—¡Cállate SeungCheol! ¡Te odio por esto!
En contra de su voluntad y completamente indignado JiHoon siguió a SeungCheol, no quería dirigirle la palabra, ni escucharlo, no perdonaría jamás lo que había hecho con algo que significaba todo para él.
Y lo único que le quedaba de SeungCheol.
—Te detesto de todas las formas existentes en el mundo —Murmuró JiHoon.
—¿Tanto significaba ese anillo para ti?
—Era lo único que... —Se quedó callado y SeungCheol se detuvo para voltearse a mirarlo —Nada.
—¿Nada?
—Quería mantenerlo conmigo —Susurró y SeungCheol estuvo a punto de no escucharlo pero lo hizo —Era especial.
SeungCheol metió las manos en su bolsillo y acarició el anillo de la misma forma en la que quería acariciar el corazón de JiHoon.
—¿Y tú qué hiciste con tu anillo? —Preguntó JiHoon sentándose un momento y SeungCheol esta vez se sentó frente a él, más cerca.
Como respuesta el pelinegro bajó el cierre de su chaqueta y metió la mano dentro de su camisa enseñando una delgada cadena con el anillo en ella.
—¿Te lo has colocado por hoy? —Preguntó JiHoon escuchando los rápidos latidos de su corazón.
—Siempre lo llevo conmigo —Lo dejó afuera llevando las rodillas hacia su pecho, encorvándose debido al frío que atacaba su cuerpo.
—Qué mentiroso eres, si lo llevaras siempre me hubiese fijado en la universidad.
—¿Me miras en la universidad? —Preguntó divertido y JiHoon mantuvo su rostro serio.
—Ese no es el punto, estás mintiéndome como siempre.
—¿Cuándo te he mentido antes?
—Cuando me prometiste que encontraríamos una solución a nuestros problemas para seguir juntos pero apenas escuchaste que me acostaba con Joshua lo creíste sin hablar antes conmigo —Desvió la mirada frunciendo el ceño cuando se dio cuenta de lo que había dicho, sentía como un tonto ahora.
Los recuerdos llegaron a SeungCheol y su pecho comenzó a doler de solo recordar ese día —Estaba tan ocupado en mis estudios y mejorar en el gimnasio que apenas nos veíamos, fue fácil creerlo porque me di cuenta que te había dejado a un lado, te estaba descuidando.
—No soy ese tipo de chico que apenas su novio está pendiente de otra cosa se acuesta con el primero que llegue, yo respeto una relación y pensé que me conocías.
—Siento que ya es muy tarde para pedir perdón —Suspiró acariciando sus piernas.
—Nunca lo es.
—Perdón JiHoon —Dijo sinceramente mirando al pequeño —Debí haber creído en lo nuestro antes de apresurarme en tomar decisiones sin sentido.
—¿Decisiones sin sentido?
—Terminar contigo fue mi peor decisión —Algo se removió dentro de él y se sentía tan bien como antes porque eran palabras que hace tiempo quería decirle.
—¿Te arrepientes de haberlo hecho?
—Desde que te volteaste y no volviste a dirigirme la palabra.
—Quizás no debíamos estar juntos —Él no quería creerlo.
—O quizás no debí ser un completo idiota contigo —Su corazón brincó cuando vio la sonrisa de JiHoon —No cuando te amaba tanto.
—Pero la llama se apagó.
—Me cuesta convencerme de eso —Suspiró envolviendo las piernas con sus brazos y JiHoon hizo lo mismo —Quizás por eso he llevado el anillo siempre conmigo, porque tenía la esperanza de que volviéramos a hablar y entonces yo podría demostrar que nunca te olvidé.
—Saliste con JeongHan durante una semana —Comentó el pequeño luchando por no verse celoso.
—Hasta que se dio cuenta de por qué lo hacía.
—¿Por qué lo hacías?
—Porque me enteré que estabas saliendo con SeokMin —Confesó bajando la mirada —Me dolió que me hayas superado tan rápido.
—Estaba furioso, imagínate estar bien en una relación y que la persona que más ames en el mundo no crea en ti, no confíe en ti y termine contigo sin escucharte.
—Me equivoqué —Susurró sin ánimo —Perdón.
—¿Te acostaste con JeongHan? —Preguntó JiHoon llamando la atención de SeungCheol —No, olvídalo, no me respondas eso, no quiero saberlo.
SeungCheol se colocó de pie tan rápido como lo hizo JiHoon y antes de que lo siguiera evitando lo tomó de los hombros —No me acosté con JeongHan.
—No tienes que decírmelo.
—Quiero hacerlo.
—Nosotros ya no tenemos nada, puedes estar con cualquier otro chico.
—El problema es que no quiero a cualquier otro chico.
—SeungCheol.
—No podría hacer el amor con alguien que no fueras tú.
—Basta SeungCheol —Se soltó del agarre y siguió caminando.
Después de recorrer algunos metros JiHoon se apoyó en un árbol y SeungCheol lo levantó sin decirle nada, él también se quedó callado, no sabía cómo hablarle después de que lo que le confesó.
Por una parte quería saltar de alegría y otra parte le decía que no debía ilusionarse.
La noche llegó y JiHoon se acurrucó en el pecho de SeungCheol buscando calor, en ese momento se había volteado al mayor escondiendo el rostro en su pecho como lo hacía antes.
—JiHoon —Dijo de pronto SeungCheol deteniéndose —JiHoon.
—¿Qué pasa?
—Hay una cabaña —Apenas dijo esas palabras JiHoon se bajó de sus brazos —¿No que te dolía el tobillo?
—No, lo fingí —Contestó el menor.
—¿Entonces por qué hiciste que te cargara hasta ahora?
—Para que aprovecharas de ejercitar.
—Gracias por pensar en mí, aún me duelen los brazos.
—¿Me estás diciendo gordo?
—Bueno, has subido de peso.
—Tampoco es que tú sigas igual que antes —Se encogió de hombros —Estás más delgado y eso te hace ver feo.
—Es imposible, he ganado mucha masa muscular.
—Bueno, no se nota nada.
JiHoon supo que ganó cuando SeungCheol bufó enojado y caminó hacia la cabaña, subió unas rocas y estiró su brazo.
—Dame tu mano —Dijo el pelinegro mirando a JiHoon.
—No necesito de tu ayuda, puedo hacerlo solo.
—Bien —Soltó una risita divertida cuando JiHoon estiró su pierna pero no alcanzó a subir y terminó sobándose la pierna —Dame tu mano, aún te duele el tobillo.
—¡No me duele la mano! —Chilló el menor.
—¡¿Quieres que te pida tu tobillo?!
—¡No me grites SeungCheol!
—¡Entonces dame tu mano!
A JiHoon no le gustaba el contacto físico y por lo mismo abrazar a alguien o dar la mano significaba mucho más para él que para el resto de la gente.
No lo hacía con cualquier persona.
Y con SeungCheol siempre sintió una conexión única que a pesar de terminar su relación continuó intacta.
En ese momento se pudo cerciorar de ello, una corriente eléctrica azotó su cuerpo cuando sus manos se unieron.
Llegaron a la cabaña y aunque estaban las luces apagadas se veía cuidada pero era imposible que durmieran en medio del bosque con el frío que hacía, lo único que querían era estar protegidos.
—No deberías entrar —Murmuró JiHoon afirmándose de la chaqueta del mayor por la espalda.
—No haré nada malo, sólo veré si hay alguien adentro —Movió el pomo y la puerta se abrió.
—Pero es ilegal.
—No estamos robando JiHoon.
—Estamos entrando a una propiedad que no nos pertenece, eso es ilegal.
Miraron a su alrededor y entraron con cuidado desapareciendo un poco el frío que sentían, había una sala con dos sofás viejos, una chimenea frente a ellos y varias revistas, además de adornos antiguos. La cocina era aún más pequeña que la sala pero no encontraron nada de comida, un baño limpio y una habitación al final del pasillo, la cabaña estaba vacía.
—¿Y si llega el dueño? —Preguntó JiHoon cuando SeungCheol dejó la mochila en la cama.
—Le diremos que sólo queremos refugiarnos, al menos no moriremos de frío.
—La cama casi no tiene mantas.
—Podemos encender la chimenea —Propuso el mayor.
—¿Sabes cómo encender una?
—Me ofendes —Molestó con una sonrisa —Saldré a buscar madera.
—¿Me dejarás aquí solo? —JiHoon sujeto la mano de SeungCheol cuando éste se iba a ir pero la soltó apenas se dio cuenta de lo que había hecho.
—Sí, estaré por aquí cerca, no me alejaré demasiado.
—No, iré contigo.
—Aún te duele el tobillo, descansa un momento.
—¿Te irás, no es así? —Preguntó JiHoon asustado.
—¿A dónde se supone que me vaya? Estamos en medio del bosque.
—Seguramente tienes un GPS escondido y lo usarás cuando salgas.
—No te dejaría aquí solo.
—Iremos juntos —Se colocó de pie dejando la mochila en el suelo.
—Está bien.
Salieron y llegaron con madera de sobra pero lamentablemente después de una hora intentando, la chimenea seguía apagada.
—Me estoy congelando —Se quejó SeungCheol abrigándose con la única manta de la cama que estaba compartiendo con JiHoon. Ambos estaban sentados pero separados.
—¿No que sabías encender una chimenea?
—Lo había visto con mi papá pero nunca lo intenté.
JiHoon tembló del frío y sus dientes sonaron haciendo que SeungCheol lo mirara.
—En este momento estaríamos en el hotel con los demás si no te hubieses alejado —Dijo SeungCheol.
—Tú me seguiste —Respondió JiHoon sin mirarlo.
—Porque te veías adorable.
—¿Reconoces que soy adorable?
—Sí, tienes razón —Sonrió y sus labios temblaron.
Por más que se acurrucara y por más que se abrigara con su ropa el frío traspasaba cada una de las capas, JiHoon cerró los ojos para conciliar el sueño y arregló la manta chocando su mano con la de SeungCheol.
No sabían cuál estaba tenía la piel más fría.
—Ven aquí —Lo llamó SeungCheol.
—No.
—¡Deja de ser tan testarudo! —Elevó la voz consiguiendo algo de calor por unos pocos segundos —Yo también tengo frío.
—No es mi culpa.
—Ven aquí —Repitió y cómo JiHoon no se movió, él se levantó acercándose al pequeño, levantó la manta y lo rodeó con sus brazos.
Se quedaron quietos y JiHoon echó su cabeza hacia atrás cuando se quedó dormido, SeungCheol no pudo evitar asustarse cuando vio sus labios cianóticos, tomó su mano y sus uñas estaban igual.
Debía hacer algo así que se levantó quitándose la chaqueta para arroparlo y se fue a la sala para encender la chimenea.
No supo cómo logró hacerlo, apenas sentía sus manos pero en vez de ponerlas al fuego lo primero que hizo fue ir por JiHoon, lo sentó cerca de la chimenea y él se colocó por detrás haciendo que apoyara la espalda en su pecho.
JiHoon despertó sintiendo la calidez en su cuerpo, encontró su mano sujetando la del mayor y bostezó mirando a su alrededor.
—Lograste encenderla —Se volteó y SeungCheol deslizó las manos por su cintura, no quería que se alejara.
—Recuperaste el color en tu rostro —Sonrió tomando su mochila y ofreció un trozo de chocolate —Cómelo.
—¿Y tú?
—Yo ya comí un trozo pequeño —Mintió, había sido lo único que encontró y JiHoon lo necesitaba más que él seguramente.
Se quedaron en la sala en lo que transcurría la noche.
—Fuiste la forma más triste y linda que tuvo la vida de decirme que no podía tenerlo todo —Murmuró SeungCheol mirando al pequeño sentado frente a él y pensando que estaba dormido pero JiHoon abrió los ojos lentamente.
Sus mejillas estaban coloradas levemente y sus labios tenían ese color rosado que le gustaba, JiHoon cada día se colocaba más bonito y no entendía cómo lo hacía.
—Cada vez que me miras de esa forma deseo que por un momento estés sintiendo lo mismo que yo —Susurró ladeando la cabeza.
—¿Y qué estás sintiendo? —Preguntó JiHoon en voz baja.
—Quiero abrir mi corazón contigo pero siento que saldrás corriendo.
—¿Por qué saldría corriendo?
—Porque has estado más de un año ignorándome y porque hace rato te confesé algo y pareció molestarte.
—Hazlo —Animó JiHoon.
—Siento ganas de abrazarte y sentir tus labios sobre los míos de nuevo, siento ganas de decirte que no te he dejado de amar en ningún momento a pesar de todo y me arrepiento cada día por dejarte ir cuando prometí que jamás lo haría —Cada palabra la decía con lentitud, mirando directamente los hermosos ojos de JiHoon, hacia pausas para que nunca olvidara lo que le estaba diciendo —Quisiera levantarme ahora y llegar hasta ti sin miedo a que me rechaces, olvidar todos mis errores y poder estar de nuevo a tu lado cuando salgamos de aquí pero no para volver a lo mismo que teníamos, sino mejorarlo.
—No solo tú cometiste errores, yo también —Habló JiHoon abrazando sus piernas —Desistí rápido contigo, pude haber insistido pero preferí ignorarte porque creí que casi sería más fácil sacarte de mi corazón.
SeungCheol no quiso preguntar si lo había conseguido, escuchaban las chispas de la madera de la chimenea y se quedaron en silencio mirándose a los ojos.
—Me estás mirando cómo lo hacías antes —SeungCheol sonrió levemente.
—¿Cómo lo hacía antes?
—Como si tuviera un valor.
—Uno infinito —Dijo JiHoon sonriendo —Las miradas que te dedico a ti, no se las dedico a nadie más.
SeungCheol se levantó y JiHoon hizo lo mismo, sin decirse nada se abrazaron en medio de la sala.
—JiHoonie —El mayor se encorvó hundiendo su rostro en el cuello del pequeño, oliendo esa piel única que le provocaba las mejores sensaciones que podía experimentar —Te extraño.
Fue como si se sacara un enorme peso de los hombros.
JiHoon sonrió y acarició el cabello de su nuca cuando besó su oreja, lentamente SeungCheol fue corriendo su rostro y el pequeño dejó un camino de besos en su mejilla, hasta que se miraron a los ojos, sujetó el rostro del pelinegro y acarició sus labios con la yema de los dedos.
—Yo también te extraño —Admitió cerrando los ojos y uniendo sus labios con los del mayor.
Las emociones fueron infinitas en cada uno de ellos, no fueron como antes sino mucho mejor, al terminar JiHoon descansó su frente contra la de SeungCheol y sonrió humedeciendo sus labios.
Al abrir los ojos se encontró con la misma mirada de SeungCheol, esa que lo enamoró por completo porque el mayor también sólo le dedicaba esas miradas a él.
Eran únicas en el mundo.
Esa noche durmieron juntos, SeungCheol pasaba su brazo por encima de la cintura de JiHoon mientras éste le daba la espalda.
Sus manos se unieron y cada uno llevaba puesto su anillo.
Al día siguiente golpearon la puerta de la cabaña y los chicos tomaron sus cosas cuando vieron a su profesor y varios de sus amigos afuera.
—Chicos, ¿Están bien? —El señor los revisó a los dos buscando alguna herida —Anoche los estuvimos buscando hasta tarde ¿De quién es esta cabaña?
—No lo sabemos.
—Vámonos —El profesor cerró la puerta.
Sus amigos se acercaron para ayudarlos con las mochilas y para preguntarles cómo estaban, en el camino se quedaron atrás y SeungCheol buscó la mano del pequeño, se miraron y sonrieron como la primera vez.
Quizás perderse en el bosque no había sido tan malo después de todo.









