JiCheol ♡ Sweet dreams.

Summary

JiHoon es un padre soltero que ha decidido dejar el amor a un lado, pero siempre estuvo allí, a un piso de distancia.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo único ♡

—En los últimos tres meses los ingresos han incrementado en un 80% gracias a las certeras modificaciones hechas por el señor Choi —Habló Joshua indicando los gráficos en la proyección de la pantalla, frente a los trabajadores de la empresa, quienes estaban sentados en una larga mesa en la sala de reuniones, al final había un hombre con un fino traje hecho a medida, moviendo un bolígrafo entre sus dedos, sobre los documentos en la mesa, con las piernas cruzadas, escuchándolo con atención pero sin mirarlo. Era su tercera presentación y se seguía colocando nervioso, especialmente por su jefe, Choi SeungCheol, un hombre imponente, con una gran inteligencia, detallista y muy estricto en el trabajo —Y también por los nuestros contratos con Tailandia y Japón ampliándonos al extranjero. Nuestro próximo proyecto se trata de...

SeungCheol levantó el móvil de la mesa al ver que lo llamaban —Un momento por favor —Pidió levantando la mano interrumpiendo la presentación.

—Sí —Joshua asintió con la cabeza y unió las manos frente a él.

—¿Honnie? —Contestó la llamada girando en la silla hacia los ventanales del lugar.

—Disculpa por llamarte ahora, ¿Estás ocupado?

—No —Respondió SeungCheol en voz baja, levantó la cabeza mirando de reojo y sus trabajadores lo observaban expectantes pero apenas cruzaron sus miradas ellos la desviaron, silbando, revisado los papales frente a ellos o comentando sobre la reunión —¿Pasó algo?

—Es que una novia me ha dado la fecha equivocada de su boda y es hoy, así que debo llevar los arreglos florares al salón de eventos y no podré ir por Haneul a la guardería.

Hubo un silencio que hizo sonreír a SeungCheol.

—Me preguntaba si podías ir por ella, solo si no estás ocupado, si no puedes puedo llamar a JeongHan.

—Iré por ella —Sonrió ampliamente.

—¿Seguro? —Insistió el omega soltando un suspiro de alivio —¿No estás ocupado o en alguna reunión importante? No te quiero molestar.

—Ustedes nunca me molestan.

Gracias Cheol, llamaré a la guardería avisándoles que irás a recogerla.

—Bien, nos vemos más tarde.

—Adiós, y nuevamente muchas gracias, no sé qué haría si no estuvieras en mi vida.

El rostro de SeungCheol se iluminó al escucharlo y sus ojos brillaron de alegría, el silencio que hubo en medio de la llamada le hizo saber a JiHoon que el corazón de SeungCheol se había vuelto loco.

Como el suyo al no darse cuenta de lo que había dicho.

—Gracias —Repitió soltando una risita nerviosa —Nos vemos luego, te quiero.

Definitivamente no estaba pensando antes de hablar.

—S-Sí, yo... te quiero más —Bajó el brazo luego de que JiHoon cortara la llamada y tardó unos pocos segundos en reaccionar y asimilar las palabras de JiHoon, tomó sus pertenencias se levantó de la silla —Lo siento señores, pero debo ir a buscar a una linda princesita que me está esperando en la guardería —Comunicó SeungCheol sin borrar la sonrisa de su rostro —Joshua, has hecho un excelente trabajo hasta ahora pero mañana seguiremos con la reunión.

Todos se quedaron aturdidos, mirándose los rostros y preguntándose qué estaba sucediendo, mientras que SeungCheol avanzó por las sillas en dirección a la puerta.

—Que tengan una linda tarde —Les sonrió a los presentes y salió del lugar, pidiéndole las llaves de su vehículo al chofer y avisándole a su asistente Hansol que cancelara todas las actividades que quedaban por realizar durante el día.

Tardó cerca de quince minutos en llegar a la guardería, aparcó afuera del establecimiento y se bajó, el lugar era alegre, lleno de colores y diferentes tipos juguetes, ideal para los niños, con la seguridad y protección que los pequeños necesitaban. No era el único adulto, había alfas y omegas que iban por sus cachorros a esa hora del día. Caminó por un pasillo con dibujos en las paredes hasta llegar al último salón.

Buscó con la mirada a una pequeña de cuatro años, de cabello castaño que llegaba un poco más abajo de sus hombros y que le gustaba utilizar dos trenzas en cada lado con sujetadores con flores a un lado de su cabeza. Un girasol llamó su atención cerca de la cesta con juguetes, sostenía un oso de tamaño mediano, “el señor Choi” como ella lo había apodado luego de escucharlo en reiteradas oportunidades en la oficina, había sido su primer juguete y apenas pudo hablar lo nombró de esa manera, era un osito de felpa color café, lo llevaba a todos lados, jugaba y dormía con él.

También la protegía cuando no estaba con su papá o con SeungCheol.

Sus ojos se cruzaron con unos encantadores, traviesos y brillantes ojos que lo hacían volverse loco. La pequeña dejó de hablar con sus amiguitos y corrió hacia él, estiró los brazos y SeungCheol la tomó recibiendo un cálido abrazo por parte de la pequeña.

—Has venido por mí —La pequeña tomó distancia mirándolo a los ojos —¿Podemos jugar? Hay muchos juguetes nuevos desde la última vez que viniste.

—Creo que... —Hizo una pausa mirando a la encargada, pidiéndole permiso para poder estar allí un momento. La mujer asintió y dejó a Haneul en el suelo, la pequeña tomó su mano llevándolo a hasta donde estaban los juguetes.

SeungCheol no era una persona desconocida, todo lo contrario, desde que Haneul ingresó a la guardería estuvo al pendiente de ella ayudando en lo posible a JiHoon y le encantaba pasar tiempo con la pequeña, ayudarla a colorear y jugar con ella y sus amiguitos, no le importaba si se trataba de buscar esconderse en un lugar considerando que las mesas y las sillas eran pequeñas para él, o usar una máscara de lobo para perseguir a los niños, quedarse atrapado en las sillas al sentarse o llenarse la cara y la ropa de pintura cuando sacaban los materiales de artes.

SeungCheol podía hacer de todo por hacerla feliz, por escuchar su risa y verla sonreír.

Incluso disfrazarse para salir en una obra de teatro donde tuvo que bailar y cantar con todo el salón frente a los padres de los demás niños.

A las ocho de la noche JiHoon tocó la puerta principal del piso donde vivía SeungCheol, el Alfa apareció y permitió que entrara volviendo rápidamente a la sala, estaba jugando con Haneul, las mangas de su camisa estaban hasta sus codos y tenía la corbata suelta, eligiendo cómodamente accesorios para el osito de la pequeña.

—Hola papi JiHoon —Saludó la menor levantándose del cojín, corriendo hacia su papá y dejando un beso en su mejilla.

—Hola cariño —JiHoon echó un vistazo a su alrededor, habían dos platos de comida, varios crayones en el suelo junto a hojas con dibujos hechos por su hija y algunas películas favoritas de la menor. Al parecer se habían divertido.

—Ya cenamos, preparamos pasta —Dijo SeungCheol levantándose para ir a la isla de la cocina y tomar un recipiente —Te hemos dejado un poco.

—Gracias —JiHoon la recibió encantado, estaba cansado, sus pies ardían y su espalda dolía —Y gracias por haberla cuidado.

—Sabes que me encanta pasar tiempo con ella —SeungCheol siguió a JiHoon cuando el menor comenzó a recoger las cosas guardándolas en la mochila de la pequeña.

—Vamos Haneul, papi está cansado —Le habló cariñosamente a su hija.

SeungCheol los acompañó hasta afuera, JiHoon y Haneul subieron las escaleras de la mano hasta el segundo piso del viejo edificio.

—¡Hasta mañana Cheollie! —Exclamó la menor, asomándose por la barandilla de la escalera y agitando su mano libre con energía.

—¡Hasta mañana princesita! —SeungCheol se asomó mirando hacia arriba y le respondió de la misma manera; agitando su mano como ella lo hacía —Que tengas dulces sueños.

—¡Tú también! —Colocó las manos sobre la madera —¡Te quiero mucho mucho, de aquí a las estrellas!

—Te quiero de aquí hasta la luna —Dijo SeungCheol con una enorme sonrisa.

Haneul miró confundida a JiHoon y luego volvió a asomarse por la barandilla —¡Yo también, hasta la luna!

La pequeña desapareció de su vista y el Alfa entró a la casa, llegando hasta la sala donde la soledad se apoderó de él. Era presidente de unas de las compañías de autos más importantes del país, podía elegir cualquier lugar para vivir y sus socios se seguían preguntando por qué había elegido un edifico viejo, de cinco pisos, retirado del centro de la ciudad y sin muchas comodidades.

La razón era sencilla.

Era un omega asombroso con una adorable hija.

JiHoon y SeungCheol se habían conocido en el instituto, desde entonces se volvieron mejores amigos y SeungCheol fue el primero en darse cuenta de que se había enamorado del menor, sin embargo, no fue capaz de decírselo y cuando tuvo el valor de hacerlo, en su primer año de universidad, JiHoon le confesó que estaba embarazado de un chico que había conocido en una fiesta de la universidad.

Un Alfa que estudiaba negocios como SeungCheol pero que iba en tercer año.

Un Alfa que lo marcó sin consentimiento.

Y que al saber que JiHoon estaba embarazado, no se hizo responsable.

SeungCheol no tardó en buscarlo y romperle la cara cuando se enteró que dudó de su paternidad, afectando la reputación de JiHoon, dejándolo ver como un chico fácil que se acostaba con quien se le pasara por enfrente.

El omega no recibió el apoyo de sus padres quienes le repitieron hasta el cansancio que era la vergüenza de la familia, llevaría la cicatriz en su cuello de un lazo que se rompió por ausencia de amor y desprecio, dejó de estudiar y buscó una manera de ganar dinero.

Comenzó a trabajar en una florería que le permitía pagar un cuarto pequeño y alimentarse.

Solo le preocupaba que su bebé tuviese los nutrientes necesarios y que cuando llegara al mundo tuviera un lugar donde dormir.

Afortunadamente tenía buenos amigos, WonWoo, MinGyu y JeongHan siempre estuvieron a su lado, pero SeungCheol marcó la diferencia porque no tenía idea de dónde sacaba dinero para llevarle ropa para su hija, el Alfa seguía dependiendo de sus papás pero luego supo que había buscado un empleo de medio tiempo.

JiHoon fue el incentivo que SeungCheol tuvo para terminar su carrera y arriesgarse al mundo con su propia empresa, esforzándose para hacerla la mejor.

Y lo había conseguido.

Por otro lado, JiHoon logró abrir una florería y cambiarse a ese edificio donde SeungCheol llegó unos meses después con la excusa que se quedaría allí mientras buscaba otro sitio para vivir.

Pero nunca se fue.

Durante cuatro años JiHoon estuvo criando y educando a su pequeña, intentando que fuese mejor que él, trabajando día a día para que nada le faltase, dejando de lado su corazón y la posibilidad de amar.

Pero en el fondo sabía que su relación con SeungCheol iba más allá de una simple amistad, bastaba con recordar las muchas oportunidades en las que estuvieron a punto de besarse, e incluso llegar a rozarse los labios pero sin llegar a más.

Ambos sabían que sus vidas estaban destinadas a unirse.

Y no se atrevían a dar ese gran paso de admitirlo y entregarse al hermoso sentimiento que llevaban tiempo guardando en sus corazones.

A la mañana siguiente JiHoon bajó por las escaleras intentando no caer, llevando la lonchera de Haneul y guardando en una bolsa de tela los materiales nuevos de jardinería que había comprado.

—¡Hola Cheollie! —Chilló la pequeña al encontrarse con SeungCheol en el piso de abajo.

—Bueno días princesita —El alfa se agachó a abrazarla —Buenos días —Le habló a JiHoon, estaba precioso, con el cabello húmedo y un poco desordenado, vistiendo un jeans claro, un suéter rosa pastel y zapatillas blancas.

JiHoon levantó la cabeza y chasqueó la lengua, dejó la lonchera en los escalones y colgó la bolsa en su hombro derecho para luego acercarse a SeungCheol y acomodar el cuello de su camisa y la corbata.

El aroma floral de JiHoon era la calma de SeungCheol, le brindaba calidez a su corazón haciéndolo suspirar sin importar que estuviese delante de él.

—¿Los llevo? —Preguntó SeungCheol a escasos centímetros del rostro del omega, perdiéndose en las curvas de sus labios, en sus tersas mejillas y en sus afilados ojos fijos en la corbata alrededor de su cuello.

JiHoon levantó la cabeza y sus manos dejaron de moverse —No te preocupes.

—Vamos tarde —Habló la pequeña Haneul obteniendo la atención de los adultos —Papi JiHoon lo dijo.

—Haneul —La regañó tomando su lonchera de los escalones.

—Tú lo dijiste —Acusó la menor.

—Los llevaré, no se preocupen.

Camino a la guardería SeungCheol y Haneul se fueron cantando y JiHoon solo podía sonreír de lo adorables que eran, especialmente cuando uno terminaba la oración del otro. Al llegar al lugar JiHoon ayudó a bajar a la pequeña y SeungCheol los acompañó hasta el salón donde Haneul fue a saludar a sus amiguitos.

—¿Dónde vas? —Preguntó SeungCheol alcanzando a tomar el brazo del omega al darse que se estaba alejando al salir de la guardería.

—A la florería —Respondió JiHoon girándose hacia SeungCheol y el Alfa negó con la cabeza bajando por el antebrazo del menor hasta llegar a tomar su mano —Está al otro lado de la ciudad y debes ir a la oficina.

—Puedo llegar diez minutos tarde —Dijo con un tono infantil, tomando la otra mano de JiHoon y caminó de espalda, llevándolo al vehículo.

—Cheol —Dos agujeros se marcaron en sus mejillas al dejarse llevar por el pelinegro.

—Puedo llegar diez minutos tarde por ir a dejarte.

—Ya viniste hasta aquí.

—Pero por Haneul —Abrió la puerta del copiloto y se afirmó en el borde de ésta mirando al menor —Ahora faltas tú y no me quedaré feliz hasta verte en la florería.

—No puedo contigo —Se inclinó hacia delante y SeungCheol apoyó el mentón en el borde de la puerta, sin hablar, solo mirándose con una sonrisa en sus labios sintiendo miles de mariposas revolotear en sus estómagos.

El resto de la semana fue tranquilo y aunque SeungCheol detestaba trabajar los fines de semana ese domingo fue a la empresa para arreglar un mal entendido con un cliente frecuente.

—Primero preguntaré si puede recibirnos —Dijo JiHoon caminando hacia el mesón donde había una chica y Haneul asintió con la cabeza.

—¡Cheollie! —Chilló la pequeña soltando un agudo grito de alegría al ver a SeungCheol caminando con otros hombres vestidos de traje pero ninguno de ellos fue impedimento para correr hacia él.

—No, no —JiHoon fue detrás de su hija intentando que se detuviera pero la menor había tomado ventaja —¡Haneul!

—¿Me disculpan un momento? —SeungCheol no esperó la respuesta de los otros hombres, Hansol los acompañaría a la salida, y se agachó tomándola en brazos.

—Fue mi culpa —JiHoon estaba con la respiración agitada.

—¿Qué cosa? —Preguntó el Alfa.

—Interrumpirte —Respondió el menor —Quería venir a verte.

SeungCheol alzó las cejas y JiHoon se ruborizó.

—Haneul, ella quería venir a verte —Corrigió avergonzado.

—¿Sí? —Miró a su princesita —¿Por qué querías verme?

—Te extrañaba —Contestó con voz aguda y alegre —Y también hice un dibujo para ti.

—¿Qué tal si me lo enseñas en mi oficina? —Propuso SeungCheol —Podríamos pedir algo para cenar.

Después de cenar en la oficina del Alfa Haneul se asomó por la puerta y vio a SeungCheol conversando con su papi en el pasillo, así que aprovechó de correr por su mochila y sacar el dibujo que había hecho en la guardería dejándolo en el segundo cajón del escritorio.

Y el Alfa no tardó en encontrarlo al quedarse hasta tarde trabajando y sacar el dibujo donde salían tres personas, con sus respectivos nombres y características físicas, él tenía orejas grandes y JiHoon su cabello castaño, también era más bajito, estaban a un lado de ella quien llevaba un vestido azul, sostenían sus manitas y en la parte superior del adorable dibujo estaba escrito en grande, con cada letra de un color diferente: “Mi familia”.

Esa fue una de las tantas noches sin dormir por quedarse trabajando, con una mala alimentación y exigiéndole a su cuerpo hasta el punto de colapsarlo.

—¿Cheol? —JiHoon levantó la cabeza al ver al alfa subir las escaleras del edificio donde vivían, dejó el recipiente con comida a un lado y se acercó cuando estuvo a punto de caerse. Colocó una mano en su frente, estaba ardiendo —Tienes fiebre.

Entraron a la casa y lo llevó hasta la habitación principal, fue por algunos paños húmedos y abrió su camisa para colocarlos por su cuerpo. Llevaba días buscándolo, preguntándose dónde estaba y cuando fue a buscarlo al trabajo Hansol le dijo que SeungCheol se estaba quedando hasta tarde trabajando en un nuevo proyecto.

A veces se exigía más de lo que debía y no se daba cuenta.

Calentó la comida en el microondas y lo ayudó a sentarse en la cama, colocándole una almohada en la espalda.

Después de comer JiHoon fue por nuevos paños y controló su temperatura, seguía con fiebre pero comenzaba a bajar.

—Me gustan tanto tus manos —Balbuceó SeungCheol con una sonrisa, tomando las manos frías de JiHoon, colocándolas sobre su pecho —Aún recuerdo la primera vez que las tomé, fue en baile de primavera en el instituto.

—No teníamos parejas y decidimos ir juntos —Habló JiHoon sentado en el borde de la cama donde SeungCheol estaba acostado.

—Yo no quería ir con otra persona que no fueses tú —Dijo con los ojos cerrados —Quería bailar toda la noche contigo, abrazar tu cintura, tomar tu mano y decirte lo hermoso que te veías.

El Omega se quedó en silencio.

—Esa noche iba a declararme —Rió sin ganas —Iba a decirte que me había enamorado de ti, que llevaba más de dos años enamorado de ti.

El Alfa movió la cabeza hacia los lados y frunció el ceño.

—Pero tus padres te llamaron y volviste a casa —Continuó hablando —No estabas.

—Era tarde y no pude encontrarte, me dijeron que te avisarían.

—Me prometí a mí mismo que buscaría el momento adecuado para confesarte mi amor pero mírame, han pasado diez años desde entonces y aun no lo encuentro. Soy un cobarde, un cobarde que no puede decirte cuanto te ama.

El corazón del omega latió con fuerza.

—Un cobarde que solo quiere estar contigo —Abrió ligeramente los ojos mirando a JiHoon —Y con la princesita Haneul.

Lo último que recordó fue sentir una ligera presión sobre sus labios y una caricia en su mejilla antes de quedarse dormido.

Lamentablemente ese vago recuerdo desapareció apenas abrió los ojos al día siguiente.

A las dos de la tarde JiHoon se bajó del autobús y caminó unas pocas calles hasta llegar a la guardería, saludó a algunos trabajadores en lo que se dirigía al salón y sus labios quedaron entreabiertos al ver a SeungCheol jugando con los pequeños, llevando a Haneul en la espalda, haciéndola reír a carcajadas al escapar de los demás niños que intentaban salvarla del “monstruo”. El mayor no había ido a trabajar y lo supo por su vestimenta, tan sencilla como cuando eran dos adolescentes.

No le sorprendía la conexión que tenían.

SeungCheol le cambió los pañales cuando era una bebé, le preparó y dio biberones, estuvo ahí para calmarla cuando lloró.

En sus primeras palabras, saltando de alegría cuando quiso decir su nombre terminando en un gracioso “eol” que poco a poco se fue modificando hasta llegar a “Cheollie”.

La ayudó a dar sus primeros pasos, sosteniendo sus manitas y recibiéndola cuando Haneul avanzaba hacia él al soltar las manos de JiHoon.

SeungCheol era importante en la vida de Haneul.

Y lo dejaba claro en el dibujo que seguía en la oficina del alfa.

—Es una gran artista —Comentó Hansol mirando de reojo el dibujo al colocar el café sobre el escritorio.

—Sí —Suspiró SeungCheol al pasar una mano por su rostro, más que cansado o frustrado parecía confundido por algo que tenía claro hace bastantes años.

—Se ve que la niña lo quiere mucho —Hansol rodeó el escritorio y se giró hacia el alfa, mirándolo de frente —No creo que le disguste la idea de que su padre esté con usted.

SeungCheol levantó la cabeza, asombrado por el comentario de su asistente.

—Tiene la fortuna de que su amor es correspondido —Continuó Hansol —No lo deje ir, ha pasado muchos años guardándose ese amor y el tiempo pasa más rápido de lo que nos damos cuenta.

Al llegar la noche SeungCheol golpeó la puerta de la casa de JiHoon, la menor lo recibió diciéndole que su papá estaba preparando la cena pero al llegar a la cocina supo que el omega no estaba bien, se veía cansado, con ojeras, moviéndose por inercia intentando prepararle la cena a s hija.

—¿Has tenido mucho trabajo? —Preguntó SeungCheol llegando a su lado.

—Siete eventos, tres cumpleaños, dos bienvenidas, un aniversario de bodas y un bautizo —Respondió JiHoon desganado.

Su cabeza estuvo a punto de golpearse contra el mueble de la cocina al cortar las verduras si no hubiese sido porque SeungCheol colocó la mano a tiempo.

—Ve a descansar —Pidió con voz dulce mientras la pequeña jugaba en la mesa con su osito de felpa.

—Debo prepararle la cena a Haneul.

—Yo me encargo —Tomó el cuchillo que JiHoon tenía en las manos antes de que se cortase —Ve a descansar por favor.

—También debes haber tenido un día agotador.

SeungCheol dejó escapar un suspiro, JiHoon era terco así que no le quedó otra alternativa que tomarlo al estilo nupcial, pasó junto a Haneul y lo llevó hasta la habitación.

—Descansa, yo le prepararé la cena a Haneul, la acompañaré a lavarse los dientes y la arroparé —Dijo en lo que le quitaba los zapatos al menor —Dejaré todo ordenado y apagado cuando me vaya.

—Cheol —Reclamó JiHoon.

—Descansa por favor —Apagó la luz de la habitación y cerró la puerta.

—Me gusta cuando cargas a mi papi JiHoon como si fuese un príncipe —Comentó la pequeña cuando SeungCheol estuvo de regreso en la cocina para encargarse de la comida.

—Lo es —SeungCheol apretó con suavidad la nariz de la menor haciéndola reír —Por eso eres una princesita.

—Y tú eres nuestro caballero de brillante armadura.

Tardó unos minutos en picar las verduras y esperar a que estuviesen cocidas, agregó otros alimentos y los presentó en un plato, formando una cara feliz —Aquí tienes.

—Gracias.

Lavó y ordenó la cocina, luego acompañó a Haneul a lavarse los dientes, fueron hasta la habitación donde ella se cambió mientras él recogía los juguetes en la sala, al volver le contó un cuento para que durmiera y la arropó cuando cerró los ojos y abrazó al “Señor Choi”.

—Ten dulces sueños, princesita —Dejó un beso en la frente de Haneul.

—Tú también —Murmuró la menor —Papi Cheollie.

Fue imposible para SeungCheol quitarse ese momento de la cabeza y recordar todos los estragos que le provocó Haneul con dos palabras.

Y tal vez eso era lo que necesitaba para decidirse y arriesgar todas las fichas.

—Buenos días, ¿En qué puedo ayudarle? —JiHoon se dio la media vuelta al escuchar la campanilla de la puerta y sonrió al ver a SeungCheol —Hola.

—Hola —Saludó el Alfa con nerviosismo al entrar a la florería, pues había ensayado hasta en un espejo del auto su declaración de amor.

—¿Vienes a comprar flores?

—Sí —Contestó intentando no tartamudear —Hoy tenemos una reunión importante con un posible inversionista de Canadá, vendrá con su esposa y quisiera entregárselas como recibimiento.

—Me parece una buena idea —Rodeó el mostrador dejando ver el lindo delantal color amarillo que llevaba —¿Tienes alguna en mente?

—Quizás... —Miró las flores a su alrededor —¿Lirios blancos?

—Son mis favoritas —SeungCheol lo sabía —Te puedo asegurar que quedará maravillada.

JiHoon sacó las flores y SeungCheol miró una cubeta con tulipanes color rosa —También llevaré un ramo de esas —Las apuntó y el omega lo miró confundido —Por si no le gustan los lirios.

—Oh, está bien —JiHoon armó dos ramos de flores, uno de lirios blancos y otro con tulipanes color rosa, colocando una cinta alrededor de cada uno.

—¿Podrías cambiarle la cinta a los lirios? —Preguntó SeungCheol, JiHoon lo notaba extraño, tenso e imaginó que era por aquella reunión que tenía —Quisiera que también fuese blanca.

—Claro, debo ir a buscarla, espérame un momento.

Al volver ya no estaba SeungCheol, tampoco el ramo de tulipanes, sin embargo, encima del mostrador estaba el dinero para los dos ramos de flores.

—Señor Choi, el señor y la señora Chang vienen en camino, aproximadamente en tres minutos estarán aquí —Informó Hansol apenas SeungCheol llegó a la empresa, caminando hacia el ascensor a paso rápido, siguiéndolo y leyendo la libreta que tenía en las manos —Todo está como lo ha pedido, el chef está realizando el menú y habrán dos personas encargadas de servirles la comida luego de la reunión, nada con pescado o ajo debido a las alergias de la señora Chang, hemos pedido su vino favorito y las trufas que le gustan al señor Chang.

Sin mirarlo y distraído, SeungCheol le entregó a Hansol el ramo de tulipanes.

—E-Esto... ¿Qué debo hacer con esto? —Preguntó el asistente, sin entender qué ocurría —¿Debo enviarlo donde el señor JiHoon o es para la princesa Haneul?

SeungCheol no lo estaba escuchando, solo pensaba en lo cobarde que fue al no decirle a JiHoon lo que sentía y escaparse asustado de la tienda, se estaba comportando como un idiota y sentía rabia con él mismo. De pronto giró la cabeza hacia la derecha, el ascensor se abrió y vio a JiHoon.

—¿Señor Choi? —Lo llamó Hansol.

El omega caminó hacia él y SeungCheol levantó la mano para que guardara silencio —Espera un momento.

—Se te ha quedado el ramo de lirios en la florería —Dijo JiHoon apenas estuvieron frente a frente, levantó el ramo y lo ofreció. Había tomado un taxi para llegar a la empresa.

—No, no se me ha quedado —El Alfa miró las flores y se le revolvió el estómago —Las compré para ti.

—Señor Choi, disculpe pero los señores Chang acaban de llegar —Interrumpió Hansol.

—Lo siento, vine hasta aquí sin preguntar y... —JiHoon sonrió incómodo y negó con la cabeza, como si estuviese regañándose por haber ido hasta allí —Debo irme.

—Señor Choi —Insistió Hansol pero SeungCheol no podía dejar de mirar a JiHoon alejándose de él —¿Señor Choi?

Cuando tocó el botón del ascensor y llegó al octavo piso JiHoon entró en él y las puertas se cerraron.

En ese momento fue donde SeungCheol salió corriendo hacia las escaleras de emergencia.

Necesitaba confesar sus sentimientos.

Decirle a JiHoon que lo amaba más que a nada en el mundo.

Que siempre estuvo enamorado.

Que era un tonto.

Pero un tonto que daría la vida por él.

El ascensor se detuvo en el primer piso y las puertas se abrieron, JiHoon dio dos pasos hacia adelante encontrándose con SeungCheol quien parecía haber corrido en una maratón, sus mejillas estaban rojas, su respiración pesada y podían verse algunas gotitas deslizándose por su rostro.

—¿Qué haces aqu... —

No terminó de hablar y SeungCheol lo tomó de la muñeca, jalándolo hacia él bruscamente y lo besó con necesidad, como si necesitase de sus labios, de su sabor y de su tacto para poder vivir, como si fuese su oxígeno, y JiHoon pudo alcanzar su ritmo porque después de todo, era lo que tanto habían estado esperando que sucediese.

El Alfa lo abrazó con fuerza por la cintura y JiHoon soltó el ramo de flores para acariciar sus mejillas con ternura, soltando un suave quejido en medio del beso, SeungCheol se alejó unos pocos centímetros y abrieron los ojos, con sus respiraciones agitadas y sus labios hinchados. No alcanzaron a recuperar el aire perdido de sus pulmones cuando volvieron a besarse, esta vez con más calma, dándose tres besos cortos y luego uno largo obteniendo más de un espectador en la recepción de la empresa.

A medianoche unos suaves golpes en la puerta hicieron que JiHoon dejara la taza de café en la mesa y se levantara para ir a abrir.

Y aunque imaginaba quién era.

Su corazón latió como un loco.

—¿Podemos hablar? —Pidió SeungCheol.

El omega se volteó mirando dentro de la casa y salió de ella, juntando la puerta despacio para no despertar a su hija —Sí.

Dieron unos pocos pasos hasta la única ventana del pasillo, alumbrándose con la luz de los faroles en la calle y de la luna llena en el cielo —Esto lo he imaginado tantas veces y lo he dicho otras más frente a un espejo —Comenzó SeungCheol —Pero ahora no recuerdo nada.

JiHoon se quedó en silencio.

—Verás... —Inspiró profundo y miró directamente a los ojos del menor dejando salir el aire junto a su confesión —Te amo.

JiHoon alzó sus cejas sorprendido por sincero y directo que había sido el Alfa, SeungCheol abrió los ojos más de lo normal dándose cuenta de lo que acababa de hacer.

—Perdón, perdón —Movió sus manos frente a él —Debía decirlo de una manera más romántica pero no he pensado bien y...

—Ha sido romántico —Interrumpió JiHoon —Muy romántico.

El Alfa buscó las manos del menor y entrelazó sus dedos.

—Te amo, a ti, a Haneul —Dijo con voz clara y un poco baja, perdiéndose en los ojos del omega —Y si me lo permites quisiera formar parte de su famili... —

No alcanzó a terminar la oración y JiHoon soltó sus manos para dar un paso hacia adelante colocándolas en sus mejillas al levantar los talones y unir sus labios.

JiHoon fue quien se encargó de llevar el ritmo del beso al tomar por sorpresa al mayor, SeungCheol no pudo hacer nada más que mover sus labios con delicadeza y repartir suaves caricias a lo largo de la espalda del omega.

Al alejarse SeungCheol tardó en abrir los ojos y al hacerlo vio la sonrisa tímida de JiHoon cuando el omega bajó los talones y las manos de su rostro.

—Mañana podríamos desayunar juntos —SeungCheol dijo lo primero que se le pasó por la mente.

—Sí, podríamos.

A la mañana siguiente se encontraban los tres en la casa del Alfa, Haneul estaba sentada en un taburete frente a la isla de la cocina, agitando sus pies y tomando las frutas picadas del plato, simulando darle al osito que tenía en el regazo.

SeungCheol estaba sacando las tostadas y JiHoon preparando dos tazas de café, sus manos se rozaron y se miraron soltando unas risitas para continuar haciendo el desayuno.

Con tiempo de sobra salieron del edificio, aseguraron a Haneul en el asiento trasero y el Alfa hecho a andar el auto.

Iba a ser un lindo día.

Y la pequeña estuvo segura de ello cuando miró hacia adelante y SeungCheol estiró su brazo hacia el omega y su papá JiHoon tomó su mano haciéndola sonreír.