JiCheol ♡ Valentine's Day.

Summary

Pueden considerar a JiHoon el Grinch de San Valentín pero la verdad es que él entiende mejor el significado de aquel día que muchas otras personas. Un desconocido pintor aparecerá en su vida dándole un sentido especial y único al catorce de febrero.

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Parte I: Te amaré por siempre.

Un catorce de febrero, a las cuatro de la tarde JiHoon decidió salir a la calle a pasear mientras sus padres tenían una cena romántica en casa. No era que le molestara el día de San Valentín, lo soportaba porque para él era un día más en el calendario.

Pero no entendía por qué las personas creían que era solamente el día de los enamorados, sus amigos tenían muy claro ese concepto, por eso en ese preciso momento estaban con sus respectivas parejas.

Era también el día de la amistad y nadie lo veía de esa forma, se lo indicaba la comercialización que apareció inundando las calles hace dos semanas, globos en forma de corazón, chocolates, peluches gigantes de osos y también pequeños, incluso las publicidades en las tiendas cambiaban en esa fecha.

Sin duda alguna, se aprovechaban de la gente para comercializar un día así.

¿Es que alguien sabía por qué se llamaba San Valentín?

¿Quién fue Valentín?

¿Qué importante hizo?

Una cena, una rosa, una joya, un regalo, parecía ser más importante que el verdadero significado, gastadero de dinero como decía JiHoon.

Vio a un chico en una florería diciendo que quería 99 rosas rojas, JiHoon podía imaginar muy bien la escena, el chico llegando al departamento de su novia, diciéndole qué hay noventa y nueve rosas, entonces ella preguntaría ¿Por qué no cien?

—Porque tú eres la última rosa del ramo y de mi vida —Murmuró JiHoon rodando los ojos y metiendo sus manos en los bolsillos de su sudadera.

—¿Disculpa? —Lo llamó el chico de la florería.

—Es aburrido, lo que harás con las rosas es demasiado tonto —Dijo JiHoon tranquilamente como si le estuviese hablando a alguno de sus amigos.

—¿Tú sabes acaso lo que haré con ellas?

—¡Mi amor! Que tierno detalle, son preciosas —JiHoon agudizó su voz imitando a una chica —Son noventa y nueve rosas para ti, ¿Y por qué no cien? Tú eres la última rosa y ninguna de ellas se compara a tu belleza.

La vendedora quedó sin habla al igual que el chico, su mano quedó en el aire con el dinero para pagarlas, JiHoon se dio la media vuelta y siguió su camino.

No tenía un destino, tampoco interrumpiría una cena entre sus amigos, caminaría sin rumbo hasta el anochecer y pensándolo bien quizás era una buena idea considerar quedarse en un hotel, no quería llegar y encontrar a sus padres teniendo sexo.

Era uno de los motivos por el cual necesitaba irse pronto de casa, además de que ya era hora de hacerlo.

A sus veinte años era más independiente de lo que cualquiera creyera pero lamentablemente aún no podía pagar un departamento, seguía ahorrando para eso.

Llegó al parque de la ciudad, el cual obviamente adornaron con corazones de colores que encenderían en la noche y con lugares románticos para que las parejas se sacaran fotos. Se sentó junto a un abuelo quien le lanzaba comida a las palomas.

—¿Has terminado con tu novio? —Preguntó el señor de edad mirando a JiHoon.

—No he terminado con nadie —Respondió sacando el móvil de su bolsillo.

—¿Entonces qué haces en el día de los enamorados sentado junto a un viejo como yo?

—No lo celebro.

—No tienes novio —Aseguró el señor y JiHoon asintió —Es una pena que pases solo en un día tan lindo como éste.

—No sólo es el día de los enamorados, también es de la amistad —Corrigió JiHoon.

—Y tus amigos están con sus novios ¿No?

—A ellos les importan los regalos —El señor se bajó los anteojos alzando las cejas —No los culpo, es su decisión pero no debería haber solo un día para demostrarle a sus novios que están felices en la relación y enamorados.

—En eso te encuentro razón —Sonrió el anciano mirando las migas de pan en su mano.

—¿Y no celebra este día con su esposa?

—La estoy esperando aquí —Lanzó migas de pan al suelo y las palomas volvieron de nuevo cerca de sus pies —Sé que no aparecerá pero espero que venga por mí —Suspiró profundamente y se volteó a mirar al castaño —Falleció hace cinco años.

—Lo lamento mucho.

—Yo no —Sonrió amable —Fui la persona más feliz a su lado y sé que ella también lo fue conmigo.

—Seguramente que sí.

JiHoon a pesar de no ser un experto en el amor lo podía entender, su abuelo materno falleció por un cáncer cuando él tenía quince años, su abuela cayó en depresión y a los cuatro meses se fue al cielo a hacerle compañía.

—Ahora siento vergüenza con un jovencito —Comentó riendo el señor —Vengo aquí una vez al año y dices que debería demostrarse el amor cada día, siento vergüenza de mí ahora y espero que mi preciosa esposa no esté enojada conmigo.

JiHoon soltó una risita —No lo creo.

El silencio apareció y JiHoon guardó el móvil en su bolsillo, no se sintió incómodo en ningún momento porque la persona que tenía sentada a su lado era alguien que seguía enamorada. No cualquiera haría lo que el señor hacía.

Era dulce de su parte ir a un lugar que seguramente fue importante para ellos.

Probablemente allí se enamoraron o se conocieron.

El señor de edad tomó un ramo de flores y se levantó ofreciéndoselo a JiHoon —Comenzó el aire frío y no puedo quedarme más tiempo fuera de casa, si viene ella ¿Se lo entregarás por mí?

JiHoon iba a hablar cuando el señor lo interrumpió.

—Tienes razón, no sólo deben celebrar las parejas este día, sino amigos, parientes o compañeros de trabajo, tenga la edad que tenga —Extendió su brazo alzando sus cejas y JiHoon aceptó las flores —El olor del amor que como una flor de primavera, nunca debe perder su agradable perfume. Feliz día de San Valentín.

—Feliz día de San Valentín —Susurró JiHoon viendo cómo el anciano cruzaba la calle alejándose cada vez más de él.

Cualquier otro día del año se hubiese levantado de la banca y hubiera acabado en un local de comida rápida pero ahora se sentía mal si se levantaba y se iba de allí.

Sabía que no aparecería la esposa del señor pero creía en que quizás iría a ver sus flores. Era un lindo detalle de su esposo y no podía negarlo.

Podía imaginar la vida del anciano solo en casa, las imágenes de él preparando la cena llegaron a su mente y no pudo mover su cuerpo, ni sus manos las cuales sujetaban el ramo de flores con fuerza.

No se dio cuenta cuando comenzó a anochecer y él seguía allí. Miró su reloj marcando las ocho con ocho minutos.

—¿Te han dejado plantado? —Preguntó una voz desconocida para el pequeño.

JiHoon alzó la mirada y vio a un chico alto, de cabello color azabache y con una sonrisa burlona formando un cuadrado con sus dedos como si le estuviese sacando una foto.

—¿No ha llegado tu novio al encuentro? —Preguntó el chico sentándose junto a JiHoon.

—Nada de eso, las flores no son mías —Contestó mirando a aquel entrometido.

—¿Las has comprado para alguien?

—Es una historia que no debe por qué importarte —Contestó haciendo una mueca extraña con sus labios —Así que no te contaré.

—Bien, como quieras chico lindo.

—¿Tratas de coquetear conmigo?

—No.

—Porque si lo intentas déjame decirte desde ya que no te funcionará.

—¿No soy tu tipo?

JiHoon lo analizó y definitivamente no lo era, muy alto, la sonrisa coqueta quizás a cuántos chicos y chicas más se la daba, además de que su primera impresión fue que le solía a hablar a cualquier desconocido en la calle para terminar en un motel.

—Nunca coquetees con alguien este día, no sabrá si lo dices en serio o solamente lo haces para no estar solo —Dijo JiHoon para luego mirar las flores.

—¿Este día?

—Ya sabes, catorce de febrero —Habló como lo más obvio del mundo pero aquel chico se encogió de hombros —¿San Valentín? ¿El día de los enamorados?

No podía creer lo que estaba diciendo porque jamás considero ese día como algo especial, incluso sus antiguos novios se aburrían de él en ese aspecto, cuando ellos querían celebrarlo o salir, JiHoon se negaba rotundamente.

Era un día para discusiones más que para celebrar.

El azabache soltó una carcajada y JiHoon rodó los ojos, sí, sentía vergüenza por lo que acababa de salir de sus labios.

Era tonto.

—Lamentablemente veo este día como uno más, incluso me da algo de risa ver a las personas entrar en caos corriendo como locas a comprar cosas para demostrar que sienten algo por alguien, como si fuese el único día que pueden hacerlo o como si fuera necesario comprarle algo material. Sin mencionar toda la congestión que se arma más tarde en los restaurantes, cafés, bares —Sonrió al ver la mirada atenta del menor —Por eso salgo a esta hora, me siento tranquilo al ver todo el mundo ardiendo.

Si JiHoon fuera más amable probablemente le hubiese enseñado una sonrisa al encontrar a una persona que pensara igual que él acerca de esta fecha.

—¿Has visto todos esos globos gigantes de helio? —Preguntó el mayor mirando a JiHoon.

Y el menor no pudo evitar reír —Es una mierda.

Soltó un suspiro de alivio al no encontrarse tan solo ahora, quizás podría pasar lo que quedaba del día con aquel desconocido.

—Soy SeungCheol —Se presentó el más alto estirando su brazo hacia JiHoon.

—Bien —Miró la mano del desconocido y la tomó.

—¿No me dirás tu nombre?

—No suelo dar tanta información a chicos que recién vengo conociendo.

—¿Es un secreto del gobierno?

—Puedo terminar siendo un asesino —Sonrió malicioso sacándole una sonrisa al mayor.

—Eso sería genial.

JiHoon rió y golpeó su hombro —¿Debes hacer algo más en este día que parece ser el fin del mundo? Quisiera ir a beber algo.

—¿Sueles tomar alcohol? —Se levantó de la banca junto al pequeño para comenzar a caminar —No te ves como un chico que lo hiciera.

—Hablaba de un café —Dijo JiHoon mirándolo de reojo.

—¿No me has prestado atención? Todos esos lugares están a reventar.

—Conozco uno que no lo estará —JiHoon tomó la mano de SeungCheol para comenzar a correr por las calles en medio de todas las personas llevando flores y regalos.

Llegaron a un lugar apartado del centro de la ciudad, apartado de la comercialización del día de San Valentín y de todo el drama de ese día, una cafetería pequeña de veinticuatro horas y JiHoon al entrar pidió dos tazas de café.

SeungCheol se preguntó por qué había tomado su mano pero prefirió por no comentar nada al respecto.

—¿Entonces has tenido alguna mala experiencia en San Valentín? —Preguntó SeungCheol cuando se sentaron en el mesón.

—No lo llames así por favor.

—Cambio la pregunta entonces —Sonrió y cruzó miradas con JiHoon cuando bebió de su café —¿Has tenido malas experiencias en un día como este? Uno tan común como lo será mañana.

—En realidad no, simplemente pienso que quién está enamorado lo está todos los días y no solo un día, es irónico que haya un solo día de los enamorados.

—No lo llames así por favor —Pidió SeungCheol y JiHoon rió —¿Entonces nunca has celebrado este día normal?

—No, mis antiguos novios solían llevarme flores y peluches gigantes cuando llegaba esa fecha común —Sonrió cuando SeungCheol lo hizo —Siempre terminábamos discutiendo.

—Apuesto que eres complicado todos los días del año y no solo el catorce de febrero.

—No lo creo, soy bastante sencillo pero si quieres celebrar este día, lo mínimo es conocer quién fue Valentín y qué hizo —Tomó uno de los dulces del mesón para llevárselo a la boca.

—Un sacerdote —Respondió SeungCheol y JiHoon le dio toda su atención para que continuara hablando —En Roma prohibieron las celebraciones de casamientos de jóvenes, el emperador Claudio II pensaba que los hombres sin familia eran más útiles en las guerras, no tenían ataduras —Se encogió de hombros y JiHoon le sonrió —Le pareció injusto así que comenzó a celebrar los matrimonios de gente joven a escondidas, lo consideraron desde ahí el patrón de los enamorados.

No era que JiHoon saliera a la esquina de su casa y cualquier persona le pudiera contestar acerca de quién era Valentín, escuchar a SeungCheol tan seguro contando la historia le pareció fascinante.

No era cualquier chico y eso lo pudo notar desde que lo vio.

—En verdad sabes bien quién —Murmuró JiHoon mirando su taza de café rodeada por sus manos —Si la gente supiera que el catorce de febrero en realidad están celebrando su muerte, quizás no le gustaría tanto.

—Eso es depende de cómo lo veas, a veces es bueno recordar a muertos, lo malo es que la mayoría no lo sabe —Miró al pequeño disimuladamente —¿Ya soy digno de hablar contigo?

—Dios, no lo digas así que suena cruel, como si te estuviese torturando.

—¿Pero en serio no me dirás tu nombre?

—Ya te dije.

—Es un secreto del gobierno.

—Exacto.

—¿Y puedes decirme al menos cuántos años tienes?

—Veinte, ¿Tú?

—Veintitrés —Respondió y JiHoon asintió —¿Cómo te puedo llamar?

—No lo sé —Colocó los codos sobre la mesa y miró al mayor con una sonrisa, SeungCheol vio demasiado coqueto ese acto, la mirada y sonrisa que tenía le hicieron revolver el estómago.

—Te pondré un apodo —Dijo de pronto el mayor comenzado a pensar en alguno que le viniera.

—Odio los apodos así que ten cuidado en cómo me dirás.

—Genial, ahora tengo miedo.

—Piénsalo bien —Bebió de su café mirando al pelinegro.

Pasaron la noche juntos en el café, hablando sobre cosas cotidianas y burlándose cuando veían por la ventana a alguien con flores o regalos de San Valentín. JiHoon le contó que estaba en su último año de arquitectura y que trabajaba los fines de semana en un acuario, que aún vivía con sus padres, un tema vergonzoso para él, aun así le dijo que tenía planes de irse a un departamento, SeungCheol lo escuchó atento y en ningún momento hizo un comentario grosero o de mal gusto sobre su vida, normalmente la gente lo hacía.

Por otra parte SeungCheol le dijo que le fascinaba pintar cuadros, personas y paisajes, hace tres años vivía solo y JiHoon pensó en cómo es que consiguió tan rápido independizarse completamente, incluso le preguntó cosas básicas acerca del tema, como si le costaba pagar la renta o si es que siempre llegaba bien a fin de mes.

No era que menospreciara el trabajo de los pintores pero sabía que si no tenías buenos contactos te morías de hambre, aunque tuviese talento, ya había visto gente vendiendo sus hermosos trabajos en la calle o por internet.

Y se impresionó cuando SeungCheol le hizo que tenía una galería, que haría una exposición en dos semanas más, hasta lo invitó a ir.

SeungCheol supo mejor por qué habían terminado las relaciones de JiHoon y el menor se rió a carcajadas cuando SeungCheol le contó que su ex novio le terminó por no acordarse de San Valentín.

Ambos descubrieron que tenían mucho en común y que podían seguir una conversación fluida por horas sin perder el interés o aburrirse.

Y después de siete tazas de café su estado anímico cambió considerablemente. Los dos chicos se contaron cosas que ni siquiera sus amigos sabían.

—Dame tú mano un segundo —Pidió JiHoon estirando su brazo hacia el mayor.

—¿Me la cortarás? —Preguntó llevando con miedo las manos hacia su pecho.

—Solo dámela —Tomó la mano de SeungCheol entre las suyas y cogió un lápiz del mesón, uno que era de las meseras para los pedidos. Comenzó a escribir en ella y luego la empuñó dejándola en la pierna del pelinegro —Sí la ves ahora te mataré, ¿Entendido?

—Bien, no la veré porque quiero seguir hablando contigo.

—Está amaneciendo ya —JiHoon apuntó a la ventana la cual mostraba los primeros rayos de sol.

—Pasó el día común y de caos en la ciudad.

—¿Debes volver a tu casa?

—Mi hermana me encargó a su perro y estos días depende de mí, así que sí.

—¿Lo has dejado solo todo el día de ayer?

—Está acostumbrado, tengo una sala donde me encierro a pintar y él sabe que estoy ahí pero en la mañana necesita su comida.

—Bien —JiHoon se levantó seguido por el mayor y pagaron la cuenta a medias.

Fue algo que le gustó a JiHoon, normalmente los chicos con los que había salido insistían en verse como el protector y el bolsillo de la relación cuando él fácilmente podía pagar lo que consumía.

JiHoon le hizo una seña de despedida a SeungCheol con su mano y comenzó a caminar, SeungCheol no se había dado cuenta de lo que le faltó saber y pedirle, había pasado una buena noche y sin dudas quería volver a repetirla.

—¡Pequeño! —Gritó SeungCheol cuando llegó a la esquina de la calle y JiHoon se volteó.

—¡¿Sabes que si estarías cerca de mi te patearía los huevos por decirme así?!

SeungCheol soltó una carcajada escandalosa agarrando su estómago —¡No es mi culpa! ¡No me has dicho tu nombre!

—¡Baboso! —Exclamó JiHoon sonriendo —¡Lo he escrito en tu mano!

SeungCheol miró su mano y leyó el nombre de JiHoon junto a un número telefónico, sonrió y al levantar la vista el pequeño ya estaba alejándose de él.

Subió sus manos formando un cuadrado con los dedos y lo miró hasta que desapareció.

Después de ese día formaron una amistad especial, una que consistía en preguntarse acerca de sus canciones favoritas, de lo que odiaban de las personas, de los lugares que querían visitar en algún momento, de los sitios donde habían viajado, de cómo les iba durante el día y cómo se habían sentido con ello, sus ilusiones y decepciones en la vida.

Se convirtió en una amistad que ninguno de los dos quería perder.

—¿Cómo le ha ido a SeungKwan con Hansol? —Preguntó SeungCheol arreglando la mesa en el departamento de JiHoon.

Después de casi un año terminó la carrera y consiguió su propio departamento, aún faltaban algunas cosas pero no tenía apuro alguno.

—Aún no regresan y dudo que lo hagan.

—Me cae bien Hansol, en realidad los dos me caen bien —Dijo SeungCheol caminando hacia la cocina donde estaba JiHoon.

—Es una pena en verdad, se nota que se aman pero Hansol le prohibió juntarse con algunos de sus amigos.

—Por amor no debe renunciar a sus amigos, sueños o gustos, debe sumar y no restar su relación.

—Hansol es muy celoso —Sacó las tazas de café para ponerlas en la encimera —¿Con leche?

SeungCheol le sonrió —Sabes mi respuesta, pequeño.

—Odio que me digas así y si fueras cualquier otra persona ya estarías afuera de una patada...

—En los huevos, lo sé —Rió SeungCheol tomando el azúcar en su mano —Soy especial para ti.

—Claro, no había tenido esta conexión con ninguno de mis amigos de años y a ti sólo te conozco hace...

—Mañana se cumple un año —Terminó SeungCheol.

—Ha pasado el tiempo.

—¿Te sientes más viejo?

—No, en todo caso tú deberías sentirte así.

—Me queda mucho por hacer y vivir. Además de viajar.

—¿Por qué Francia es tu país favorito en el mundo?

—Siento que es mágico ese lugar, a pesar de no conocerlo sé que me gustara y algún día viajaré hasta allá.

—¿Me enviarás fotos?

—Te llevaré en mi maleta —Molestó haciendo reír al pequeño.

—¡Já! Muy gracioso Cheol.

—Caerías en ella —Vio como JiHoon se acercaba a él a paso rápido por lo que se cubrió con los brazos —Estoy seguro.

Ese día libre acabaron acostados en el sofá de la sala viendo películas y comiendo palomitas de maíz, entre risas y cariños JiHoon terminó dormido encima de SeungCheol, boca abajo y entre sus piernas.

Se había vuelto una costumbre entre ellos abrazarse o acariciarse para dormir, quizás porque los dos estaban solos y por una parte necesitaban cariño de otra persona que no fuera de sus familiares.

SeungCheol acarició la cintura del pequeño con cuidado de no despertarlo, apagó la televisión y JiHoon se acomodó en su pecho con el rostro hacia él.

—Eres muy lindo —Susurró SeungCheol mirando los ojos cerrados de JiHoon.

—Lo sé —Dijo de pronto JiHoon abriendo los ojos —Tú también lo eres.

Sin importar que su relación se volviera incómoda ya que eran sólo amigos y sin medir ninguna consecuencia ese día se besaron con pereza, no llegó a nada más que besarse lentamente, como aburridos y solitarios chicos.

—Mañana es San Valentín —Dijo SeungCheol cuando JiHoon lo acompañó a la puerta.

—¿Saldremos? —JiHoon le preguntó conociendo la respuesta.

—Claro, vendré a buscarte con un globo de helio y una caja de chocolates —Bromeó cruzando el marco de la puerta.

—Entonces te tiraré por la ventana.

—Mejor no traigo nada.

—Mucho mejor.

—Nos vemos mañana —SeungCheol se inclinó hacia adelante y besó la mejilla del castaño, solía sólo decirle adiós pero ahora quería besarlo y no era la primera vez que sentía ese impulso de avanzar más allá.

JiHoon era un chico atractivo, con un lado seductor que no todos conocian, cualquiera caería rendido a sus pies con los encantos que tenía, eran amigos pero ese día su relación cambió.

—Nos vemos mañana Cheol —JiHoon cerró la puerta y se preguntó hasta dormir que era lo que le estaba pasando con SeungCheol.

📩 SeungCheol: ¿Ya estás dormido?

JiHoon escuchó el móvil en su mesita de noche y se volteó en la cama para tomarlo y escribir.

📩 JiHoon: Eso trataba de hacer hasta hace cinco segundos.

📩 SeungCheol: Oh, lo lamento pero no puedo dormir.

📩 JiHoon: ¿Será mi culpa?

SeungCheol sonrió y miró el techo de su habitación, probablemente era su culpa porque desde que llegó a casa no pudo dejar de pensar en los labios de JiHoon.

📩 SeungCheol: Quizás lo sea, ¿Quieres averiguarlo?

📩 JiHoon: ¿Cómo puedo averiguarlo?

El pelinegro salió por el pasillo y entró a su estudio de pintura, se acercó a su último trabajo y sonrió.

Decir que se dio cuenta cuando cayó perdidamente enamorado de JiHoon era mentir y explicarle lo que sentía sin que creyera que era por sentirse solo era imposible.

Después de un año conociéndolo a fondo, JiHoon era una de las personas que ya no creía en el amor, le costaba fijarse en alguien, incluso mirar a un chico por la calle y encontrarlo guapo.

Sus oportunidades eran mínimas.

📩 SeungCheol: Voy a decirte mil veces que no te quiero mañana.

📩 JiHoon: ¿Por qué?

📩 SeungCheol: Porque cuánto repites mucho una palabra, de repente empieza a perder sentido ¿No es así?

📩 JiHoon: Eso creo.

📩 SeungCheol.

Bueno... no tiene sentido ni en este mundo ni en cualquier otro que no te quiera.

JiHoon se sentó en la cama de golpe cuando leyó el mensaje, sus dedos se quedaron quietos al no saber qué contestar al igual que su corazón. Posiblemente SeungCheol lo molestando, era lo más seguro.

📩 JiHoon: ¿Quién te mordió?

📩 SeungCheol: ¿De qué hablas?

📩 JiHoon: ¿Fue un chico o una chica?

📩 SeungCheol: No te entiendo.

📩 JiHoon: Te contagiaron con la peste de San Valentín.

📩 SeungCheol: Chistoso.

📩 JiHoon: 😬

📩 SeungCheol: En verdad te quiero.

📩 JiHoon: Yo también, tonto pero ya ve a dormir.

📩 SeungCheol: Ya sabes mañana te diré todo el día que no te quiero para que pierda sentido.

📩 JiHoon: Llamaré a urgencias para que vean tu caso.

JiHoon no pudo dormir bien hasta las cinco de la mañana, recién ahí sus párpados comenzaron a caer. A la mañana siguiente golpeaban la puerta y SeungCheol entró a la sala.

—¿Aún no te has cambiado? —Preguntó el pelinegro al ver el pijama de JiHoon.

—Aún es temprano.

—JiHoon son las cuatro de la tarde.

—¿Qué? —De pronto el sueño se le quitó y corrió a la cocina para ver el reloj de pared, salió de allí empujando a SeungCheol y se metió al baño para bañarse.

Tuvo que llamar a su madre cuando se estaba cambiando de ropa, le había prometido ir a desayunar con ella y no pudo cumplirlo, así que corrieron el día.

Cuando salieron del edificio JiHoon rodó los ojos al ver un chico con rosas pasando por la calle, SeungCheol rió disimuladamente y comenzaron a caminar sin rumbo, SeungCheol se volvió su compañía en San Valentín y era porque también detestaba como lo veían las demás personas.

Pero era un día especial para ellos, más que día de los enamorados, lo celebraban como el día de la amistad.

Y SeungCheol le estuvo todo el rato diciéndole que no lo quería, con la excusa de que no tendría sentido después.

—Qué ridículo —Dijo JiHoon cuando vio un escenario en el centro del parque con globos por todos lados y un enorme cartel del día de los enamorados.

Cada año se superaban más.

—Escuché por televisión que harían un show, concursos para parejas y música —Comentó el mayor.

De pronto JiHoon miró el cartel con el concurso y sus ojos leyeron los premios, una cesta llena de dulces japoneses llamó su atención e inmediatamente la quiso para él.

—Oh Dios, lo quiero —Murmuró JiHoon parándose en medio de la calle, SeungCheol lo miró sin entender y dirigió sus ojos al cartel.

—¿Qué es eso? —Preguntó confundido.

—Son los mejores dulces de la vida, probé algunos cuando era pequeño, mi papá los compró en Japón pero no volvió a hacer ese tipo de viaje en su trabajo.

—Podríamos intentar ganarlos —Propuso SeungCheol.

—Es un concurso para novios.

SeungCheol de pronto tomó su mano y JiHoon alzó sus cejas —Nadie tiene por qué saberlo, novio mío.

El castaño sonrió travieso y apretó su mano —Los ganaremos y disfrutarás de ese placer de la vida.

El concurso consistía en varias etapas, había diez parejas participando y entre ellas estaba JiHoon y SeungCheol, quienes aún no se soltaban de la mano como si los novios hicieran eso en todo momento, en cada etapa iban a ir descalificando a una pareja hasta llegar a los ganadores.

En la primera etapa debían correr hacia una cesta con globos, sacar uno y reventarlo abrazando a su pareja en diferentes posiciones, sentados, de pie, de espalda, etcétera.

En la segunda etapa, SeungCheol mostró sus habilidades para tirar las argollas justo en las botellas pasando a la siguiente ronda.

Luego de eso, JiHoon tuvo que saltar la cuerda hasta descalificar a otro chico.

El problema fue cuando debían mostrarle al jurado un beso apasionado y romántico.

Ambos recordaron el día anterior cuando se besaron en el sofá, ya no podían salirse del concurso, faltaba solo una prueba para ganar, así que SeungCheol se colocó en frente del pequeño y tomó sus mejillas para besarlo, teniendo en cuenta que el beso debía ser apasionado, introdujo su lengua en la cavidad bucal de JiHoon y éste gimió, ambos se mordieron sus labios sonriendo para recuperar oxígeno y luego seguir.

Incluso cuando le dijeron que pararan, ellos siguieron, ignorando al mundo.

JiHoon subió sus manos al cuello del mayor y SeungCheol lo apretó a su cuerpo, si querían un beso apasionado ellos le enseñarían cómo era uno.

—Joder, que bien besas —Dijo SeungCheol con la respiración agitada al alejarse del castaño —Jamás había besado a alguien así.

—Yo tampoco —Habló JiHoon sonriendo —Fue grandioso hacerlo contigo.

Luego de aquel beso a los jurados no le quedó otra opción que hacerlos pasar a la siguiente etapa, habían sido los mejores y todos allí presentes pensaron, fácilmente, que podían ser una pareja de años.

Se notaba a kilómetros la conexión que tenían.

En la siguiente y última prueba debían decirse frente a frente lo que sentían por el otro. JiHoon dudó en dejarlo todo pero SeungCheol cogió su mano y fueron al centro del escenario.

En ese momento, el parque estaba llena de personas celebrando San Valentín por lo que la vergüenza aumentó el doble, no tenía qué decirle, no eran una pareja como todo el mundo lo creía.

JiHoon pensó que en cualquier momento moriría o saldría corriendo.

Y se espantó cuando el animador le pasó el micrófono a SeungCheol.

—Bien —Comenzó nervioso SeungCheol, no sabía, ni tenía planeado qué decir, así que lo que saldría de sus labios iba directo de su corazón, en ese momento lo abrió hacia JiHoon —No tengo mucho que decir, ya sabes lo especial que eres en mi vida y probablemente sin ti, estaría por ahí burlándome de las parejas que corren por las compras, ahora puedo tomar tu mano y sentirme cómodo con ella.

JiHoon sonrió nervioso y SeungCheol tomó sus manos.

—Eres lo que andaba buscando hace mucho tiempo —Dijo sinceramente y la sonrisa de JiHoon se borró —Siempre dicen que todos tenemos a nuestra otra mitad por el mundo pero ¿Cuánto porcentaje existe de que la encuentres? A ti te conocí en este parque y supe desde ese momento que no quería perderte nunca. Te convertiste en mi vida JiHoon, y ¡Dios! Amo la manera que tienes de besarme.

La gente comenzó a aplaudir y JiHoon recibió el micrófono del mayor. Nervioso lo llevó cerca de sus labios.

Era obvio que debía mentir, SeungCheol lo había hecho.

—No quería enamorarme —Habló nervioso —Pensé que era una bobería que solo me quitaría tiempo pero desde que apareciste no me importó quedarme contigo hablando hasta tarde o viendo películas cuando al día siguiente debía trabajar, porque sé que no es tiempo perdido sino es la mejor manera de utilizarlo —No mentía en lo último, con SeungCheol existía algo único que ni siquiera él mismo entendía —No necesito osos gigantes o regalos extravagantes contigo en este día, me basta con verte y saber qué estarás ahí para mí como yo lo estoy para ti.

—Te amo pequeño mío —Dijo SeungCheol con una sonrisa acercándose al micrófono que sostenía JiHoon.

—Te amo baboso mío —Contestó JiHoon haciendo reír a varios allí.

Después de esa confesión de amor no tenían por qué perder, JiHoon llevaba el cesto de dulces japonés con una sonrisa orgullosa en sus labios.

—Dijiste que los compartirías conmigo —SeungCheol lo sujetó del brazo cuando JiHoon estaba caminando en dirección a su casa —¿A dónde piensas ir, pequeño mío?

—Por decirme así no te daré nada.

—En el escenario pareció gustarte el apodo, además yo también los gané.

—Bien —Formó un puchero y se sentaron en las bancas comenzando a sacar algunos dulces mientras colocaron música romántica en el parque.

Era normal que las parejas comenzaran a bailar con aquellas canciones tan románticas a todo volumen, SeungCheol miró de reojo a JiHoon comiendo uno de los chocolates y se levantó estirando su mano.

—¿Quieres bailar conmigo? —Preguntó SeungCheol.

—No —Frunció el ceño.

—Anda, me gusta mucho esta canción —Insistió SeungCheol quitándole el chocolate de las manos para dejarlo sobre su suéter en la banca.

—¿Cómo se llama?

—Habit.

—No la conozco —Colocó las manos en su regazo con la intención de no pararse.

—Levántate —Dijo SeungCheol tomando la mano del menor —Unámonos a este caótico día y demostremos que puede haber una pareja relajada y enamorada.

JiHoon se levantó y se alejaron unos pasos de la banca donde estaban para comenzar a bailar, SeungCheol descanso sus brazos en la cintura del pequeño y JiHoon juntó sus manos en la nuca del pelinegro.

—¿Es normal que me sienta como una vaca nadando con peces? —Preguntó divertido JiHoon.

—Es normal, me siento de la misma manera.

—Podríamos seguir comiendo los dulces.

—Lo sé pero este San Valentín quiero que sea diferente a los demás.

—¿En qué sentido?

—Bueno, participamos en un concurso de parejas, estamos aquí y quiero bailar contigo en medio de esta plaza, llena de globos y ridículos regalos.

—¿Quieres enseñarles una pareja relajada y romántica?

—Así es.

—Podemos ser dos amigos bailando y riéndonos del mundo.

SeungCheol dio un paso para abrazarlo y JiHoon movió su cabeza a un lado bajando sus manos hacia los brazos del mayor.

—No abrazo a mis amigos así —Dijo SeungCheol en voz baja mientras giraban.

—Una vez te vi abrazando a MinGyu.

—No vale, discutió con WonWoo y estaba demasiado triste.

—Lo recuerdo —Rió JiHoon, cerrando los ojos y dejándose llevar por la música —Fue una discusión que duró tres horas.

—Menos mal que se arreglaron o ese día me hubiera pedido dormir en mi departamento.

—¡Qué horrible! —Bromeó JiHoon y SeungCheol descanso su mentón en la cabeza del pequeño.

—Además prefiero abrazarte a ti, es mil veces mejor.

—¿Es porque soy más bajo?

—Desde que te conozco me ha gustado abrazarte, no te burles pero me siento tranquilo cuando lo hago.

El cuerpo de JiHoon comenzó a vibrar debido a su risa.

—¡No te burles! —Chilló el mayor.

—Bien, bien —Se acomodó en el pecho de SeungCheol mientras movían sus pies con pereza —Apuesto todo mi suelto porque piensan que somos amigos.

SeungCheol bajó su cabeza y se acercó al oído del bajito —Quiero abrazarte, tal como lo hacía antes y decirte que quiero verte sonreír—Cantó suavemente en el oído contrario —Dudo que lo piensen, a mis amigos no les suelo cantar de esta manera.

—¿No?

—No —Respondió volviendo el mentón hacia el lugar de antes.

—SeungCheol —Lo llamó JiHoon después de unos segundos.

—¿Sí?

—Hazlo de nuevo —Pidió en voz baja —Cántame al oído.