AMOR EN LA AGENCIA (Love in the aggency)

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Summary

En la vibrante ciudad de Creatividadbug, donde los lemas son mas importantes que las direcciones, se encuentra la agencia de publicidad “AdVanguard” Allí dos corazones creativos, Alex y Gabriel, se cruzan en un encuentro inesperado. Alex, el genio detrás de los esloganes más pegajosos, es un apasionado de las palabras. Su mente es un torbellino de ideas, y su corazón late al ritmo de los jingles de radio. Gabriel, por otro lado, es el maestro de las imágenes. Sus diseños gráficos son tan cautivadores que las vallas publicitarias parecen cobrar vida. Juntos, Alex y Gabriel enfrentan desafíos profesionales y personales. Desde campañas para grandes marcas hasta secretos ocultos en los pasillos de la agencia, su relación florece entre líneas de código y bocetos de anuncios. Pero, ¿Podrán mantener su amor en secreto mientras luchan por el éxito? “Amor en la agencia” es una novela que combina La chispa de la creatividad con la dulzura del romance. Descubre como dos almas creativas encuentran su lugar en un mundo donde las ideas son moneda corriente y el amor es la mejor campaña de todas. ¡Sumérgete en esta historia de pasión, arte y estrategia publicitaría!

Genre
Romance/Humor
Author
Mary
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPÍTULO 0

— Gracias.-Digo de manera amable al conductor del taxi una vez que aparcamos a las afueras del enorme edificio “AdVanguard” una de las empresas mas importantes en el ramo de la publicidad. Entrar a ella se ha convertido en un verdadero desafío en la ciudad de Creatividadbug.


Miles de personas que son postulantes terminan siendo rechazadas por algo tan simple cómo un eslogan publicitario, por suerte, soy el mejor en ello, es por eso que en cuanto pude ver el nombre de agencia Advanguard resplandeciendo en la pantalla del móvil no dude en tomar la llamada y venir hasta aquí a enfrentarme al desafío para conseguir entrar a ella y asi poder pagar la renta del departamento en el que ahora vivo, desde aquel día en que decidí abandonar mi ciudad natal en busca de mis sueños. La publicidad. La elegancia del amor puro plasmada en aquellos enormes carteles esparcidos por toda la ciudad.


Mis pasos cruzan la banqueta en donde los transeúntes no se detienen en ningún momento a contemplar la belleza de los edificios que estan a su alrededor, desde aquella panadería en donde el olor a pan recién horneado puede llegar a invadir tus fosas nasales a través de los cristales hasta aquella elegante biblioteca antigua en donde puedo ver plasmado la obra mas reciente titulada “Todos los hombres del rey” por Laura Gallego. Sin duda una obra que de alguna manera me hacía aventurarme en un romance tan hilarante para la sociedad.


Las puertas se deslizan ante mis ojos marrones que destellaban la alegría de estar al interior de sus paredes, viendo todo aquello que de alguna manera le hacía destacar del resto de las agencias de publicidad. Todo parecía ser tan diferente y nada tradicional comparado con las otras en donde mi carta de pasante no fue mas que tirado a la basura.


En su interior se podía ver la recepción, una en donde los colores corporativos de la empresa quedan a relucir en cada una de las paredes e inmobiliario que se encuentra a mi alrededor.


— Alex.-La voz femenina de una joven mujer se hace presente a mi costado.— ¿Puedo llamarte así?.-Pregunta curiosa observandome a través de aquellas gafas redondas estilo Harry Potter que le decoran su rostro. Sin duda una peculiaridad que no podía evitar ver.


— Si, seguro.-Dudo por un momento. Temiendo que cualquier cosa que saliera de mi boca fuese a ser usada en mi contra para mi entrevista.— No hay problema.-Trato de sonreír perl soy ignorado por la joven señorita que ahora deposita la mirada en aquella carta de presentación que envié personalmente a su correo.


— Aquí dice que estudiaste la Licenciatura de publicidad y medios en la universidad Cranvell ¿Cierto?.-Sus ojos azules vuelven a subir para dejar al descubierto mi vergonzosa distracción. Era imposible no hacerlo con lo maravillado que estaba del lugar. Sin duda era el lugar perfecto para desarrollar mi potencial.


(Carraspea)


— Lo siento.-Me disculpo sintiéndome la persona mas torpe del momento.— Si.


— ¿Promedio impecable?.-Alardea con cierto recelo.— ¿Qué te hizo querer hacer tu pasantía en esta empresa?


— Bromea.-Esa sin duda no fue mi mejor respuesta.— Quiero decir, a pesar de que es considerada una de las mejores empresas publicitarias dentro del Top 10 de la revista empresarial mas importante su eslogan termino por atraparme.


— ¿Eslogan?.-Pregunta arrugando ligeramente el entrecejo.


— “AdVanguard. Donde la creatividad encuentra su rumbo”. Es un claro ejemplo de nuestra vida cotidiana, sólo piensalo por un momento, en algún punto de nuestra vida nos sentimos perdidos y poco valorados, que no tenemos un objetivo por el cual continuar, pero luego aparece esa chispa que te hace estremecer, que te hace volver a sentir vivo después de que creíste haber muerto entre una sociedad sombría e indiferente. Es cuándo te levantas y luchas por conseguir aquello que hace que tus ojos destellen y muestren la pureza de tu alma, encontrando así tu caminó a una pequeña parte de la felicidad.....


— Por favor detente.-Suplica haciendo un gesto de compasión que aclama desde las facciones de su rostro.— Eso en realidad ya no es necesario, con tan sólo haber mencionado el eslogan era suficiente.


— La palabra suficiente es bastante superficial, aveces es necesario llegar a los más profundo para entender el porque de las cosas....


— Por qué no mejor continuamos.-Inquiere dejando el resonante taconeo de sus pasos como un sutil eco a nuestro alrededor.— Casi lo olvido, toma esto.-Me entrega un elegante gafete con la palabra visitante plasmado en el mientras que la palabra AdVanguard decora la parte de la tira donde cuelga el mismo.— Es tu pase para conocer las instalaciones.


Continúo el ritmo de sus pasos hasta que nos volvemos a detener en aquellas barras metálicas que nos dividen del elevador que nos conduciría a la verdadera empresa, ya no un simple filtro de personal.


La luz verde destella en cuanto su gafete es identificado por el sensor de barras que bloquea las barras, impidiendo así el paso a personas no autorizadas que quisieran robar parte de las ideas innovadoras dentro de la empresa. Por suerte, yo no era una de ellas.


Llego mi turno de colocar el gafete sobre el sensor que no tardo en activar mi pase de bienvenida, además de hacermelo saber a través de aquel pequeño sonido chirriante de autorización.


Nuestros cuerpos no tardan demasiado en poder entrar al elevador en donde ahora las puertas permanecen cerradas, dejando por delante únicamente nuestras siluetas reflejadas en el material solido del mismo.


— ¿Y tú que haces aquí?.-Pregunto para romper la poca tensión formada en el interior del reducidos espació.— Me refiero a tu trabajo.


— Soy la asistente de la Licencia de Recursos Humanos. Quién se encarga de desechar a las personas que no tienen lo que el puesto requiere. Pero tú.-Se detiene a mirarme.— Por hay escuche que eres bueno, además, tienes bonita sonrisa. Así que mas te vale no dejarme en ridículo con tu jefe.


— ¿Mi jefe?.-En ese momento siento que mi saliva es tragada de manera abrupta a través de la garganta. Tengo suerte de no haber sufrido una muerte repentina.


— Si, en caso de que logres llevar a cabo tu pasantía aquí, trabajaras con el vicepresidente creativo.-Admite saliendo del elevador en peimer lugar, dejando escuchar sus tacones rojos en cada rincón del espacio llamando la atención de todos los que se encontraban presentes por detrás de aquellas computadoras.


— ¿Cómo es el?.-Una pregunta que sin duda esperaba me ayudara a descubrir un poco de su personalidades. Eso evitaría que mi torpeza se entrometiera entre mi profesionalismo y mis relaciones personales.


— El es.....


Sus palabras quedaron al aire, mientras que todos los que por un momento habían permanecido quietos comenzaron a enloquecer, algunos habían empezado a acomodar su lugar de trabajo de manera lineal y organica, algunos otros se acomodaban sus elegantes vestimentas desvaneciendo cualquier areuga en su prende que pudiese haber aparecido durante el transcurso de camino al trabajó, una persona más grita desde alguna zona estratégica “¡Cuidado!” mientras sus piernas tratan de esquivar a la multitud de trabajadores a la midma vez que sus manos luchan por mantener intacto el cafe caliente conforme se dirigía a una de las oficinas, al fondo del lugar.


Las puertas de un segundo elevador se abre casi al instante en que aquel extraño cierra la puerta de la oficina por detrás de su espalda. Todos se disponen a levantarse pero es mas el temor de aquella elegante silueta que avanza a paso forzado por entre las computadoras que su valentía por hacerse notar.


No dice nada, a decir verdad parecía que no iba a hacerlo. Era como si le bastara con ser observado por cada una de sus colaboradores que luchan por mantener la cordura.


Sus pasos se detienen a mitad de pasillo, específicamente en uno de los escritorios que se han cruzado en su camino, solo para enfatizar su mirada en aquel portalápices colorido en forma de un entusiasmado gato.


Todos parecen notarlo, no solo eso, oarecen estar haciendo alguna clase de suplica interna en cuanto sus dedos lo sostienen al aire hasta elevarlo a la altura de su mirada para verlo con mayor detalle.


— Bastante..... Peculiar.-Su voz es gruesa y autoritaria. Sin duda la mayor pesadilla para cualquier persona que estuviese cerca.


Sonríe, acto seguido el portalápices se desvanece entre sus dedos para golpear el suelo hasta quedar echo trizas ante laotada agonizante de cada uno de nosotros.


— ¡Quién haya sido propietario de esta estupidez en mi empresa pase a Recursos Humanos por su renuncia!.-Arremete con total descaro.— ¡Y quiero al idiota que cancelo una de mis juntas más importantes en mi oficina ahora!.-Es la ultima orden que se le puede escuchar antes de que su silueta se adentre a su oficina privada, dejando a todos nerviosos por su presencia.


— Especial.-Suelta la chica esfornzandose por ocultar aquella sonrisa nerviosa que ahora cubre la mitad de su rostro.— Suerte con tu entrevista.-Me da animos antes de desaparecer de mi vista con sus ondeantes caderas.


“Bien Alex. Solo es una bestia gruñona. ¿Qué tan malo puede ser?