Único
⚠️
Top Luzu. Bottom Quackity.
Boypussy, creampie, Rough
Sex, Sobre estimulación, Lenguaje
Vulgar (leve), Clastomania,
etc.
• Boypussy: CHICO con aparato
reproductor femenino (vagina).
• Si no te gusta este tipo de contenido,
es mejor que te retires, y evitar malos comentarios.
• No mandar esto a ningún mencionado,
gracias.
¡Disfruten!
﹊﹊﹊﹊﹊﹊
Sus gemidos salían sin control alguno, Luzu embestía duramente contra su apretado coñito, no lo dejaba descansar ni un segundo a pesar de ya haber tenido varios orgasmos tan deliciosos.
Todo paso por unos simples comentarios que se hizo a sí mismo y Luzu los tomó muy mal, por lo que ahora mismo se encontraba haciendo eso para que cambiará de opinión.
Pero... ¿Cuales fueron esos comentarios que se hizo para que su mejor amigo tomara aquella decisión? Bien, retrocedamos unas horas atrás.
(...)
Se había puesto de acuerdo con Luzu para hacer una pijamada entre los dos, después de todo sus padres habían salido por asuntos personales y posiblemente no estarían durante unos cuantos días en casa y no desaprovecharía la oportunidad para pasar más tiempo con su mejor amigo.
Salió a comprar lo necesario, entre ellas botanas, más que nada chetos y papas, ya que Luzu se encargaría de llevar las bebidas.
Acomodó el living, poniendo cobijas y almohadas por doquier para más comodidad, haciendo una especie de cama con el montón de cobijas que puso para que no se sintiera tan duro el piso al momento de sentarse o acostarse.
Después fue a darse una ducha, colocándose una de sus pijamas frescas por la temporada de calor en la que se encontraban, ésta siendo conformada por un short y una playera holgada, descalzo porque era un infierno dormir con calcetines.
Puso Disney, ya que ambos eran fanáticos de las películas de princesas, por lo que lo dejó en aquella sección, y se sentó esperando pacientemente a que llegará, cosa que no tardó en pasar.
Tocaron suavemente la puerta, se levantó contento y se asomo por la perilla de la puerta para confirmar que era él. Al verlo, su emoción incrementó y sin dudar abrió.
-¡Luzuu! -Sonrió, mostrando sus dientes, haciéndose a un lado para dejar pasar al castaño a su humilde morada, recibiendo una encantadora sonrisa por parte de él.
-Hola, Quacks. ¿Listo? Hoy no dormiremos para nada. -Paso a la casa, dejando las bolsas con bebidas y alguna que otra chuche sobre la mesa.
-Ora, pues claro que sí, nos veremos todas las de princesas de ahuevo. -Comentó con una gran motivación y emoción, caminando y dando saltitos hacía el living, tirándose sobre una de las almohadas.
Luzu rió por la escena tan infantil. Él ya llevaba su pijama, por lo que no se iría a cambiar. Dejó su mochila sobre una silla con su cambio de ropa y fue a sacar unos vasos, agarrando un refresco después, luego fue con Quackity, sentándose sobre el sofá.
-¿Que veremos primero, Quacks?
-Ay Lusu, hasta la pregunta ofende. -Dijo con indignación fingida, a la par que agarraba el control remoto. -Veremos primero a mi novia. -Comentó el azabache decidido, empezando a buscar la película de La princesa y el Sapo.
Se escucharon las risas del castaño, era obvio, siempre que iban a ver películas de princesas, iniciaban con aquella película.
Luzu sirvió las bebidas para poder disfrutar de la película junto a Quackity, algo le decía que esta pijamada iba a ser una de las mejores.
(...)
Tal vez no.
De un momento a otro, el living se volvió sala de terapia, sentados frente a frente sobre las miles de sábanas que había puesto el menor anteriormente. No lo tenían planeado a decir verdad, ese día se supone que iba a ser únicamente de risas, otro día pudo haber sido para eso. Aun que la ocasión se dio, y claramente ninguno iba a minimizar los problemas del otro, jamás lo habían hecho.
Luzu ya había terminado su parte, hablando sobre como sentía la ausencia de su madre a pesar de que estaba la mayor parte del día en casa, y bueno, Quackity le dio varios consejos, después de todo la situación de ambos era casi similar.
-Y bueno, pues toda esa madre me dijo mi mamá solo por ponerme esa ropa... Pero pues, en cierta parte tiene razón... No me luce por, bueno, esto... -Dijo, colocando sus dos manos sobre sus muslos.
Luzu de inmediato dirigió su mirada aquellos muslos regordetes con piel lechosa, con varios lunares decorandolos, suspiro y cuando iba a decir algo, Quackity lo interrumpió.
-Es que.. No mames Luzu, estoy bien pinche gordo, nadie me va a querer así.. Además por, bueno, tu sabes... Por eso. -Mientras decía aquello, había apretado un pequeño rollito sobre su estómago que se hacía al sentarse.
Se preguntarán, ¿a que se refería con "eso"? Bueno, pues como Quackity tenía demasiada confianza en Luzu, no dudó en contarle aquel pequeño secreto que sabía únicamente su familia cercana, que era su padre y madre, porque hermanos no tenía, y con sus primos y tíos no se llevaba tan bien ni él, ni sus padres.
-Quacks... No debe-.. -Y nuevamente fue interrumpido.
-Mi mamá lo ha repetido cuando se enoja... "Nidie ti vi a quirir pir ti inirmil cindiciin", y bueno, sí, tiene razón, ¿no? Y ni hablar de mi padre, para él no existo, wey. Le ha de avergonzar tener un hijo como yo, pero bueno, también me avergonzaría de mí. -Las palabras salían sin filtro alguno de su boca, y aquello estaba colmando la paciencia de Luzu.
Escuchar críticas del cuerpo de Quackity, saliendo de la boca del mismo, no era muy agradable de escuchar, sabiendo que su mejor amigo tenía el cuerpo más jodidamente hermoso del mundo.
Sus muslos, sus largas piernas, su cintura, su barriguita con algo de masita de más, su pecho no tan plano, su hermosa carita y suave piel, joder, ¿como era posible que Quackity pensara así de sí mismo?
Estaba seguro que se veía mucho más lindo desnudo.
El azabache jamás había dejado verse al 100% desnudo, por la simple razón que le daba vergüenza que Luzu no viera algún tipo de protuberancia sobre su ropa interior, pero primero que nada, ¿por qué Luzu tendría que fijarse por ahí?
En fin. Palabras y palabras no dejaban de escucharse, finalmente Luzu se hartó de oír tanta mierda.
Tomó sin cuidado alguno de los hombros a Quackity, recibiendo una mirada confusa por parte de éste, y sin dar algún tipo de explicación, junto sus labios con rudeza.
El menor abrió los ojos con sorpresa a la par que un pequeño gemido se escapaba de su boca, sintiendo la ágil lengua del castaño invadir su cavidad bucal poco después. Sin poder evitarlo, soltó varios gemidos que eran ahogados gracias al candente beso que lo dejaba sin aire.
Las manos del oji rubí empezaron a pasearse por el pequeño cuerpo de Quackity. Dando apretones con intención de dejar marcados sus dedos sobre la clara y sensible piel.
Luzu termino por alejarse de la boca del azabache, dándole paso al aire y recuperar lo perdido.
Aquel beso fue suficiente para poner al tope a Quackity, ya sentía su ropa interior húmeda gracias a los fluidos que habían empezado a generarse por la excitación, su respiración estaba agitada y tenía las mejillas rojas.
-Maldita sea, Alex... ¿Como puedes decir todas esas cosas de tí? -Su voz salió grave y ronca, enviando escalofríos al cuerpo acorralado contra el sofá.
El labio inferior de Quackity tembló, abrió sus piernas inconscientemente cosa que no pasó desapercibido por Luzu, que llevó directamente su mano hacía la ya empapada prenda, acariciando todo el coño del azabache sobre la ropa, recibiendo un tierno gemido.
-¿No hablaras? ¿Sigues pensando lo mismo? -Frunció el ceño, quería oír una respuesta negativa ante su pregunta, pero un asentimiento de cabeza fue lo que obtuvo.
Dio una pequeña palmada sobre aquella zona tan sensible, recibiendo otro gemido.
-No hablaras, ¿eh? Bien, te voy a follar tan fuerte hasta que me digas lo contrario. Porque yo pienso cosas tan diferentes de ti a lo que acabas de decir hace unos momentos. -Sin esperar una respuesta, rompió la delgada tela del short del menor.
Quackity estaba tan avergonzado justo ahora, su ropa inferior había sido destrozada, revelando unas lindas bragas totalmente mojadas, cubriendo su gordo y necesitado coñito.
-Oh mira, que lindas... Lástima que tendré que romperlas. -Gruñó, arrancando la única tela que cubría la intimidad del azabache.
Otro gemido resonó por la sala, notando como el coñito rosado y sin algún tipo de vello del menor se empapaba más, no dudó ni un segundo en pasar dos de sus dedos por toda la rajita del menor, viendo como el clítoris amenazaba con salir del capullo.
-A-Aah, Luzuu... -Su cuerpo tuvo un espasmo por consecuencia al sentir los largos dedos del mayor pasearse sin descaro alguno por su intimidad.
Trato de abrir más las piernas, si es que eso era posible, y meneó las caderas en busca de más. Escucho la risa del castaño, pero no le tomó importancia, solo estaba centrado en los dedos ajenos que se encontraban acariciando toda su vagina, empapado los dedos con sus fluidos.
Luzu abrió los pliegues con sus dedos, logrando ver de mejor forma el clítoris y su entrada vaginal. Soltó una maldición, dejó ahí, tomó de la cintura a Quackity dejándolo sentado sobre el sofá, aun con las piernas abiertas, dejando algo confundido al menor.
-Luzu, ¿que ha...-? ¡Oh, mierda! -Su cabeza se fue hacia atrás, y apretó los dedos de los pies al sentir la calidad y húmeda lengua de Luzu pasarse por todo su coñito, deteniéndose justamente en aquel montículo de nervios.
Su espalda se arqueó, sintiendo como Luzu empezaba a succionar y a chupar esa bolita de nervios como si su vida dependiera de ello. Tomó los cabellos castaños, dando suaves jalones y acercandolo más, haciendo que enterrara más su rostro sobre su coñito, sintiendo como Luzu lamía todo, saboreando sus fluidos con gusto.
De pronto sintió dos dedos algo gruesos tantear contra su húmeda entrada, un dedo hizo presión y luego se introdujo con facilidad por los fluidos.
-Mnhgh, Luzu... Más, por favor. -Rogó, apretando el puñado de cabellos que traía en sus manos.
Luzu simplemente dejó que Quackity manipulara su cabeza a su antojo, enterrandose más entre aquellas hermosas piernas.
Su dedo dentro del azabache empezó a moverse sin ritmo alguno, arrancandole más gemidos al menor, no tardó nada en aparecer el segundo, al par que alejaba su rostro del coñito del azabache, estaba tan rojito y mojadito, tanto que cada vez sus dedos entraban y salían, provocaban sonidos tan viscosos y morbosos.
Luzu siguió follandose a Quackity con sus dedos, y no pasaron ni 5 minutos cuando ya tenía 4 dedos dentro, simulando embestidas, escuchando al menor delirar del placer, teniendo leves espasmos como consecuencia. Necesitaba prepararlo muy bien, pues su verga era mucho más que 4 dedos, y no era tan hijo de puta como para desgarrar el coño contrario, aun que moría por hacerlo.
-L-Luzu, Luzu, oh mierda me voy a venir... -Aquel calorcito en su vientre junto a las ganas de orinar tan conocidas se hicieron presentes, llevando una de sus manos a sus pechitos para pellizcar sus pezones por encima de la ropa.
Todo su cuerpo tembló, y un chorrito de un líquido transparente salió disparado desde su coñito, Luzu saco sus dedos, dejando que más y más chorros salieran, pero para alargar el orgasmo del otro, volvió a meter sus dedos, moviendolos un poco y después sacarlos, viendo el cuerpo de Quackity temblar de tanta estimulación en su punto G.
Luzu jadeaba bastante excitado, y se bajo los pantalones de pijama, liberando su gran verga totalmente erguida, goteando líquido pre seminal y con la punta casi morada por la falta de atención, además de que se notaba tan dura y con las venas marcadas.
Sin dudar empezó a frotar su polla contra el coñito maltratado de Quackity, pasando el grueso falo entre los gordos labios vaginales de éste, usando una de sus manos para sostener su longitud, y la otra apretando uno de los regordetes y apetecibles muslos temblorosos.
-Luzuu... Eso no va entrar, es muy grande... -Dijo el azabache con la voz temblorosa, respirando agitadamente, viendo como el glande presionaba contra su hinchado clítoris, provocandole pequeñas sacudidas en todo el cuerpo por el tan reciente orgasmo.
-¿Tu crees? Deberíamos intentarlo, ¿no? -Habló el castaño, sonriendo pícaramente, dirigiendo la punta hacia la entrada del azabache, haciendo presión.
Quackity gimió, e hizo un suave movimento de cadera, provocando que la punta entrara, sintiendo como lo abría un poco.
-M-Mierda, eso.. no entrara...
-Oh, Quacks. Claro que si entra, de aquí podrían salir muchos bebés, no será imposible de que mi polla entre en tu coñito. -De un movimiento, metió toda su gruesa verga dentro del apretado interior de Quackity, recibiendo a cambio un grito placentero combinado con dolor.
Sus paredes internas ardían de una manera placentera, sentía cada centímetro de la virilidad de Luzu dentro suya.
Los ojos de Luzu reflejaron preocupación al ver la expresión ida de Quackity, tomó con cuidado su rostro y le soplo.
-Quacks, ¿te lastime? -Preguntó con un tono de preocupación, él mencionado sonrió enternecido, a pesar de estar cometiendo un acto tan pecaminoso, seguía siendo lindo con el.
Asintió, no tardó nada en acostumbrarse al tamaño de Luzu, por lo que hizo una seña con su mano de que podía moverse. Luzu sonrió, tomó con firmeza de las caderas a Quackity, y dio la primera embestida, sacando un gemido en ambos.
Después la segunda, la tercera... Y se volvieron constantes, rápidas y precisas.
El living se llenó de gemidos y jadeos, más el chapoteo de ambos cuerpos ante cada embestida que daba Luzu.
En un movimiento rápido, el castaño cambio de posición, dejando completamente al azabache recostado sobre las sábanas, abrió sus piernas y las subió, haciendo que sus piernas quedaran casi juntas sobre su pecho. Sonrió mordiendose el labio al ver los pequeños rollitos que se hicieron en el estómago de Quackity por aquella posición, y sus embestidas se volvieron más brutas.
-Joder, Alex... Te ves malditamente erótico en estos momentos. -Halagó mirando el rostro extasiado del menor.
Quackity se encontraba sonrojado, con sus bellos hinchados de tanto morderlos al intentar retener sus gemidos, lágrimas por la estimulación y el placer, digno de una obra de arte.
El menor sollozo, era demasiado placer, y los lindos y vulgares comentarios por parte del mayor no ayudaban para nada, además de que un nuevo orgasmo estaba por venir.
Pegó un grito, teniendo un orgasmo seco que noto Luzu al sentir el coñito de Quackity más apretadito. Salió de el, y dio una abofetada en su monte venus, provocando que su rostro se deformara en una mueca de placer puro.

Ya había perdido la cuenta desde hace rato sobre las veces que se había corrido, había tenido varios squirts y orgasmos secos, y Luzu se había corrido únicamente una vez dentro suya, aun así no se había detenido.
Su rostro estaba enterrando en una almohada, con el culo alzado mientras Luzu follada sin piedad alguna su coño, dando fuertes nalgadas, dejando su mano marcada en el trasero ya rojo del menor por tantos golpes.
Luzu sentía que iba a acabar nuevamente, por lo que volteo a Quackity, abrió sus piernas, dejando una sobre su hombro, colocando la paloma de su mano sobre el vientre del menor, haciendo presión sin dejar de embestir.
Quackity no podía controlar el volumen de su voz, sus gemidos salían y salían sin filtro alguno, destruyendose la garganta en el proceso pero eso no importaba por ahora, lo que importaba era la gran verga de Luzu jodiendo su necesitado coñito de zorra.
Hace unos minutos a Luzu se le había salido un insulto, insulto que prendió demasiado a Quackity, por lo que no dudó en empezar a insultar al menor, claro, sin dejar comentarios ofensivos.
-¡Luzu, Luzu! ¡Más, más, por favor! -Lloriqueó, estaba a nada de volver a terminar.
Las embestidas se volvieron salvajes, dando fuertes estocadas de vez en cuando para variar, estaba también a nada de terminar.
Sus embestidas eran tan profundas y fuertes que llegaron a golpear el cérvix, amenazando con hacer entrar el glande, cosa que sucedió y logró "perforarlo".
Los gemidos de Quackity seguían saliendo, como que con menos potencia como al inicio al tener la garganta ya bien jodida, pero en efecto todo valía la pena.
Los movimientos de Luzu se volvieron descuidado e irregulares, dio un última estocada, empezando a correrse, pintando el útero del menor de blanco. Quackity al sentirse más lleno de lo común, fue suficiente, teniendo otro orgasmo, temblando demasiado, sobre todo sus piernas que temblaban sin control alguno.
Poco a poco el ambiente se fue relajando, y lo único que se escuchaba en la Sala eran las respiración erráticas de ambos chicos. El castaño miro a Quackity, que estaba mirando la unión de ambos cuerpos, así que tomó con cuidado el rostro del chico, haciendo que lo viera.
-Y entonces Quacks... ¿Que piensas sobre tí?