Rainbow [DekuBaku]

Summary

Crear sueños junto a la persona que amas es lo más mágico de una relación; viviendo el día a día viendo cómo estos se cumplen, llegando a fortalecer su relación, pero para Katsuki, todo se derrumbo en el momento en que se entero que no podia embarazarse tan fácilmente como cualquier doncel sano, volviéndose este su mayor tormento. Un bebé lo era todo para él, su esposo lo sabía, aún así, fue engañado, fue abandonado por alguien que si lo logro en cuestión de meses. Estudios, tratamientos, lágrimas, todo fue tirado a la basura. ¿Pero por qué debería de ser así? Es decir, es su mayor sueño, su mayor anhelo, ¿por qué debería desechar ese deseo por un traidor? No quería rendirse, no quería perder las esperanzas de tener a su bebé arcoiris, no cuando tenía a Izuku a su lado. (...) - Mpreg/Doncelles - +18

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
13+

01

Decir que se sentía humillado era bastante poco ante la situación en la que se encontraba envuelto gracias a su estúpido esposo y su amante, verse rodeado de periodistas fuera de su casa era la gota que derramó el vaso de su año de mierda, y lo peor de todo, era que no dejaban de cuestionar todo lo sucedido, dejándole toda la carga de culpa y responsabilidad a él.

Era inaceptable, era completamente ridículo que a pesar de todo lo que circula en internet y medios de comunicación, nadie viera que él era el más afectado de aquella situación, y, sin embargo, cada vez que lo seguían con cámaras y micrófonos con dirección a él, no dejaban de hacer preguntas estúpidas.

«¿Qué pasará con usted ahora que ya no es parte del grupo Ingenium?».

«¿Cuándo anunciarán su divorcio?».

«¿La empresa de sus padres se verá afectada en todo esto?».

«¿Es cierto que la señorita Hatsume está embarazada?».

«¿Es cierto que usted es infértil?».

Y aquella última pregunta de entre el montón, golpearon su mente con fuerza, llevándolo a entrar en su auto de golpe, señalando a los periodistas con el dedo medio a través de la ventana y poniendo en marcha el vehículo. ¿Cómo era posible que los periodistas fueran tan hostigosos a tal punto? Y lo peor de todo, es que dieron justo en el clavo. Llevándolo a recordar el momento en que su vida pasó a ser una completa mierda, en el momento en que descubrió que su esposo era un jodido bastardo que jamás cumpliría sus promesas, por qué, hey, cuando contrajeron matrimonio, ambos repitieron las mismas palabras: en la salud y en la enfermedad, en los buenos y malos momentos, en la riqueza y en la pobreza. ¿En qué momento pasaron a ser nada?

Y de la nada, aquella última discusión llegó tan vivida en su frágil mente y corazón.

«—¡Simplemente acéptalo Katsuki! Amo a alguien más, ¿qué es lo difícil de entender?».

«—¡Lo que no entiendo es como solo en cuestión de meses te pasaste años de relación y matrimonio por el maldito culo!».

«—¡Bueno, disculpa por haber encontrado en ella lo que tú nunca me has dado!».

Y en ese momento su corazón dio un vuelco, y sus ojos comenzaron a cubrirse de lágrimas, y su estúpido esposo, sabía que había cometido un error al tocar un tema bastante delicado para él.

«—Tú me obligaste a decirlo— trato de evadir la responsabilidad».

«—Yo no te obligo a nada. Sin embargo, sabes y eres consciente de todo lo que he pasado para poder concebir un hijo, sabes todo lo difícil que ha sido esto para mí, y ahora me doy cuenta de que solo ha sido mi lucha».

«—Katsuki, sabes que no es así…».

«—¡Has hablado! Así que toma tu maldito culo y lárgate con esa perra y disfruten de una buena vida mientras esperan a su bastardo— escupió con ira, apretando su mandíbula y mordiendo sus labios con fuerza, soportando el ardor en su mejilla por la repentina bofetada de la persona que juro amarle toda la vida—. Largo— murmuró como último, cerrando sus ojos y escuchando como se marchaba».

Decir que lloró aquella noche fue poco, pues el sueño se le fue arrebatado por la culpa de no ser capaz de mantener un hogar como él hubiera querido.

Sí, la infidelidad de su esposo y el embarazo de su amante fue lo que reventó la copa derramada, eso partió su corazón, aunque no más cuando meses atrás recibió la razón de todo aquel caos: sus probabilidades de quedar embarazado eran completamente bajas. No imposible, pero sí le llevaría un largo tiempo conseguir concebir.

Cuando los estudios se los hicieron a su esposo de igual manera, las esperanzas no se fueron cuando escucho las palabras: «completamente fértil», solo era cuestión de someterse a tratamientos, de intentarlo una y otra vez hasta lograrlo, pero ante su primer intento fallido, nunca imaginó recibir una puñalada por la espalda con gran magnitud.

Secando sus lágrimas en ese momento, soltó un suspiro antes de volver a poner su auto en marcha al ver el color verde en el semáforo, y mientras avanzaba, no dejaba de pensar en lo cruel que estaba siendo la vida con él.

¿Por qué le habrían dado un vientre capaz de albergar vida si no iba a tener siquiera la posibilidad?

Era frustrante, era doloroso, pero no quería darse por vencido.

(...)

Tener a su madre dentro de su casa 24/7 en los últimos días, era algo que le estaba colmando la paciencia, pero, aunque eso le molestará, debía agradecer que gracias a ella se mantenía informado de todo lo que pasaba en la familia Iida. Y con ello también, el cómo la amistad con los Bakugo se había roto por completo.

Era un poco lamentable si lo pensaba mejor, el padre de Tenya y el suyo eran grandes amigos desde preparatoria, estando el uno para el otro en cada momento importante de sus vidas, y por esa razón, es que prácticamente sus hijos crecieron juntos de la mano.

Porque así fue como sucedió todo; jugando desde niños, convirtiéndose en adolescentes hasta sentir atracción el uno por el otro, dando inicio a su relación que llenó de orgullo y felicidad a sus familias, porque sí, un joven atractivo e inteligente como Tenya, merecía estar con un hermoso Doncel como Katsuki, llevándolos así a un matrimonio que no hizo más que unificar a sus familias, siendo una maravillosa historia de amor, claro, antes de que todo se fuera a la mierda.

Con pesar, bajó los escalones para dirigirse a la cocina y poder desayunar algo, viendo a lo lejos a su madre que parecía discutir con alguien desde el jardín mientras habla a por teléfono; restándole un poco de importancia, pues en ese momento solo le importaba alimentarse para así poder asistir a una consulta muy importante para él.

Cuando su madre entró, lo primero que hizo fue criticar su desayuno, mismo que costaba de un cereal con leche y jugo de naranja.

—Tu padre está completamente molesto con la tontería que acaban de decir los padres de Tenya— comentó, tomando asiento frente a su hijo y sirviéndose lo mismo que el contrario comía.

—¿Qué dijeron está vez?

—Que estás siendo cruel con su pobre hijo, que un desliz lo comete cualquiera y que deberías perdonarlo.

—Es broma, ¿verdad? — preguntó molesto, azotando la cuchara contra el tazón.

—Ja, con ellos ya nada puede tomarse a broma.

—Él fue el que me engañó, el que la embarazó, ¿y yo debo perdonarlo como si nada? Que se jodan— gruño molesto, tomando su jugo de naranja de tajo.

Mitsuki, hizo lo mismo que su hijo, pero de manera más tranquila, analizando cada una de sus facciones y viendo lo molesto que este estaba, agradeciéndose así misma el haber callado parte de lo que dijo, pues los padres de Tenya, habían propuesto que Katsuki adoptará al bebé que esperaba aquella mujer, después de todo, él nunca podría darles un heredero.

Cómo era de esperarse, tanto ella como su esposo se molestaron aún más. Vaya cinismo de aquella familia.

—Como sea, tu padre romperá todo lado con su familia, también buscará un buen abogado para iniciar los trámites de divorcio. Entre más rápido los saquemos de nuestras vidas mejor.

—Tú lo has dicho— respondió con un suspiro—. Bien, tengo que irme.

—¿A dónde irás a esta hora?

—Tengo una consulta con mi ginecólogo. Tiene otras opciones para mí.

—¿Qué? ¿Aún quieres seguir con eso?

—Sí, lo que pasó con el bastardo de mi esposo no me impedirá buscar un hijo propio. Así que seguiré con los tratamientos hormonales y buscaré un donante.

—Katsuki, piensa mejor las cosas. Entiendo que quieres tener un hijo, ¿pero de un desconocido?

—Los donantes no son desconocidos, así qué, voy a intentarlo.

Mitsuki ya no tuvo oportunidad de hablar una vez más, pues Katsuki, se marchó lo más rápido que pudo.

¿Debería apoyarlo ciegamente después de todo por lo que está pasando?

(...)

Tal y como era de esperarse, y aun teniendo más de una oportunidad para intentar un embarazo in-vitro, las oportunidades de conseguirlo con éxito eran bajas, sin embargo, no le importaba someterse a más de un tratamiento con tal de conseguirlo.

Al salir del consultorio de su médico, miró atentamente los folletos que tenía en mano, sonriendo con ilusión al ver las posibilidades entre sus manos.

Cuando estaba por girar en uno de los pasillos, se topó con una mujer en silla de ruedas con su pequeño bebé en brazos, tan pequeño y frágil.

Algo dentro de él se removió, y su curiosidad lo llevó a seguir al enfermero que le acompañaba; no esperando llegar al área de cuneros dónde padres y familiares podían acercarse y conocer así al nuevo miembro de la familia.

Mordiendo el interior de su mejilla y secando el sudor de sus manos en su ropa, Katsuki no sabía si acercarse y mirar a los bebés, después de todo, ninguno de ellos era suyo, pero el sentimiento de poder estar cerca de uno lo llevaban a querer ser bastante impulsivo.

A pasos lentos, se acercó a la habitación, girando sobre sus talones para poder mirar a través de aquel gran cristal que los separaba, pero justo cuando estaba por mirar, tuvo la mala suerte de ser descubierto por uno de los internos del hospital del área pediátrica.

—¿Puedo ayudarle en algo? — lo escuchó preguntar.

Al mirar por el rabillo de sus ojos, se encontró con un joven de aproximadamente 23 años de edad, llevaba un gorro en la cabeza del cual se escapaban un par de mechones verdosos, y aunque no podía ver todo su rostro debido al cubrebocas que le cubría, noto aquellos grandes ojos color esmeralda que le miraban curioso.

Al bajar un poco su mirada, encontró la mano del joven tomando el pomo de la puerta, entendiendo en ese momento que era uno de los cuidadores de los bebés.

—Ah… yo, bueno— comenzó a mirar a sus alrededores—. Buscaba el baño— fue lo único que se le ocurrió decir, y aunque el cubrebocas cubría sus labios, pudo entender que en ese momento estaba sonriendo.

—Están doblando el pasillo— mencionó amablemente.

—Gracias— musitó, volviendo a girar su cuerpo para regresar por dónde había llegado.

.

.

.

Nunca ha sido una persona que desee dormir durante las tardes, pero desde que inició con el proceso hormonal muy distinto al anterior, no ha podido evitar tomar una siesta después de colocarse la inyección.

Pero ese día en especial, su sueño se vio interrumpido cuando ciertos gritos proviniendo de la plata baja, lo pusieron alerta.

De manera sigilosa, comenzó a acercarse hasta que las voces comenzaron a ser más claras, frunciendo el entrecejo cuando reconoció aquella voz masculina.

—¡Le prohíbo interferir en mi vida privada!

—¿Privada? ¿Qué entiendes tú por privacidad? Fuiste tú el que ventiló el embarazo de esa mujer, lo presumiste con orgullo ignorando que en esta casa estaba tu esposo. ¿Y ahora me pides respeto a tu privacidad?

—Mis problemas con Katsuki son solo míos y de él, así que le pido que…

—¡Tú no me vas a pedir nada! Es mi hijo al que has lastimado, así que te aseguro que te vas a arrepentir por lo que le has hecho.

Tenya soltó una sonora carcajada, misma que se detuvo solo para responder a lo que había escuchado.

—¿Me está amenazando acaso? No diga tonterías, está sigue siendo mi casa y si yo quiero la puedo sacar de aquí, y le recuerdo que mientras Katsuki esté casado conmigo, su futuro sigue dependiendo de mi.

Mitsuki apretó su mandíbula hasta hacer rechinar sus dientes, acercando sus pasos a ese tonto niño al que alguna vez lo considero como un hijo suyo, aunque no imagino ser interrumpida por su propio hijo.

—¿Tan ocupado estás con tu amante que no has revisado tu correo? — preguntó, llamando la atención de ambos.

—¿Qué dices?

—Digo, que deberías prestar más atención a tu correspondencia, pero para ahorrarte la búsqueda— respondió, bajando los escalones y dirigiéndose a uno de los cajones junto al sofá para poder sacar un sobre, mismo que le extendió a Tenya—. Son los papeles de divorcio, y como cometiste adulterio y estamos casamos por bienes mancomunados, temo informarte que está casa ya no es tuya, al igual que cierto porcentaje de la empresa de tu padre.

El hombre de anteojos tomó el sobre de entre las manos del rubio para abrirlo y mirar el interior, chasqueando sus labios con fuerza al leer parte de la demanda.

—¿Cómo pudiste hacerme esto? ¿No les basta con retirar lo invertido? — acusó, mirando con más molestia a la mujer que solo se reía con ironía.

—Esas son las consecuencias de tus actos, así que solo te pido que firmes los papeles y se los hagas llegar a mi abogado.

—No voy a firmar nada, y mucho menos permitir que me quites todo lo que es mío.

—Si quieres apelar, adelante, pero no vas a ganar nada. Así que si vienes por el resto de tus cosas está bien, puedes ir y tomarlas, después, márchate de mi casa y no vuelvas a aparecer frente a mí.

Mencionó, dando la vuelta para poder ir a la cocina y tomar un poco de agua. Mitsuki al ver que Tenya tenía todas las intenciones de seguir a su hijo, se colocó en su camino y señaló las escaleras; a regañadientes, el joven cedió, perdiéndose de la vista de su ahora ex-suegra.

—Si no hubieras aparecido le hubiera destrozado su cara de niño bonito— escucho a su madre detrás de él.

—Créeme que me he contenido para no hacerlo yo mismo.

—Te creo. Pero para bajar ese mal sabor de boca que te dejo— La rubia, caminó hasta uno de los cajones del comedor, regresando a la cocina para poder entregarle un sobre a su hijo—. Llegó esto para ti.

Katsuki al mirar el nombre del hospital, no tardó en tomarlo entre sus manos y abrirlo para mirar el interior, encontrándose con una gran cantidad de hojas con información personal.

—Aizawa dijo que me mandaría algunos candidatos, nunca pensé que me tendría la información tan rápido.

—Debió tomar tu caso como prioridad. ¿Y si ninguno te convence?

—Seguiré buscando, pero espero encontrar al indicado aquí, no quiero alargar más esto.

Dibujando una sonrisa en sus labios, Mitsuki se acercó a su hijo para abrazarlo, acariciando su cabellera rubia para dejar un casto beso sobre su frente, procediendo a sujetarlo con sus hombros, riendo por lo desconcertado que había quedado por la repentina acción.

—Al principio dudé un poco sobre esto, pero después de esta discusión con ese bastardo quiero que sepas que tienes todo mi apoyo. Si quieres tener un hijo con o sin esposo, está bien, yo estaré allí en casa paso que des durante el proceso.

Culpando a su tratamiento hormonal, Katsuki seco con un poco de brusquedad aquellas lágrimas que se escaparon de sus ojos, permitiendo que su madre lo abrazara una vez más.

Realmente se sentía feliz, y por primera vez, no se sentía solo en aquel proceso.

Cuando Tenya se marchó de su casa, tomó los papeles del hospital para comenzar a leer cada uno de los expedientes, mordiendo sus uñas con ansiedad por cada uno que descartaba, pero cuando llegó a uno en especial, no pudo evitar contemplar el nombre que estaba al inicio de la hoja.

Midoriya Izuku.

¿Por qué sentía curiosidad por aquel nombre?