One
Deja Vu⁰⁰¹
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— Narradora
Aemma ya tenía once años recién cumplidos haciendo que demuestre más su gran parecido a su madre y su gran apreció así ella, la Velaryon tenía educación y sobretodo elegancia haciendo que demasiadas peticiones sobre su mano lleguen a Rhaenyra quién se nega todas las veces, lo joven Velaryon camina por los pasillos acompañada de su tía Daella Targaryen hija de Daemon Targaryen y su ex esposa lady Rhea Royce haciendo que ambas sean medias hermanas, Daella sabía que Aemma no era de su agrado pero aún así buscaba a la Velaryon.
—¿Sabes cómo se encuentra mi madre?— pregunto Aemma a Daella ya que ella sabía toda la situación de Rhaenyra.
—Todavía no nace — respondió Daella.
—Iré con mi madre, de seguro me necesita en éstos momentos— dijo Aemma.
La castaña tenía miedo que a su madre le pasará algo malo así que quería ir con ella pero Daella la detuvo para que no fuera.
—No te dejarán entrar — hablo Daella—. Mejor esperemos que las parteras salgan.
—Es mi madre— hablo Aemma—. Debo ir con ella.
Aemma hizo un movimiento para que Daella la soltará y cuándo fue así Aemma salió corriendo a los aposentos de su madre dónde se escuchaban sus quejidos hizo que los guardias se alejarán.
—Madre — hablo Aemma pero sonaba temblorosa.
Rhaenyra sonrió al escuchar la voz de su pequeña hija, así que cómo pudo o cómo sabía dijo una pequeña frase.
—Mi niña— hablo Rhaenyra.
Aemma se acercó y se sentó en la cama para ver a su madre quién pujaba demasiado, la Velaryon tomó la mano de la Targaryen para darle su apoyo.
—Madre, todo estará bien— susurro Aemma.
Rhaenyra asintió para pujar por una última vez y dar a luz a otro bello niño, la platinada miró a su hija quién le sonreía.
—Ve con tus hermanos o con tía Daella— murmullo Rhaenyra—. Estaré bien Aemma.
La Velaryon asintió para seguir la orden de su madre, Aemma salió y vío a su tía Daella hablar con su tío Rhaegar pero no le dío el mínimo atención así que pasó de largo de ellos pero Daella la siguió.
—¿Cómo está Rhaenyra?— pregunto Daella.
—Ya dío a luz, es niño— respondió Aemma mientras sonríe—. Mi madre está bien.
Rhaegar las iba siguiendo hasta que ambas se detuvieron, Daella siempre estaba sonrojado cuándo el platinado se acercaba pero éste solo hacía para molestar a Aemma.
—Miren un lindo cerdito, ¿qué pasa? acaso te has perdido — hablo Rhaegar.
—Creó que le perdido es otro, mejor ve con tu madre antes que se muera— hablo Aemma mientras se aleja de Rhaegar.
El platinado tomó de la muñeca a Aemma quién lo miró, la castaña le dio una cachetada a Rhaegar para alejarse de él.
—Nunca me toques, idiota— hablo Aemma.
La Velaryon se fue de ahí dejando a los dos Targaryen solos, Daella tomó la mejilla de Rhaegar para calmar el dolor de la cachetada que le dío Aemma, el Targaryen miró por dónde se fue Aemma.
—¿Qué piensas, Rhaegar?— pregunto Daella.
—Veamos hasta dónde aguanta la bastarda— respondió Rhaegar.
Daella sonrió mientras sigue a lado de Rhaegar, Aemma siguió caminando hasta llegar con sus hermanos iban a ir a la fosa del dragones así que la joven iba a ir con ellos.
—¿Enserió debes venir?— pregunto Aegon.
—¿Enserió sigues vivo?, muérete de una vez rubio oxigenado— respondió Aemma mientras sonríe.
Aegon puso una mano en su pecho mientras los hermanos de Aemma soltaron una risita, Jacaerys y Lucerys sabían que su hermana no se dejaba humillar por un idiota cómo Aegon.

La joven Velaryon estaba buscando a su dragona Whitedead quién era su fiel amiga en todos los sentidos, la joven llevaba puesto su traje ya que al igual que su madre fue una jinete a tan temprana edad, cuándo Aemma montó a Whitedead se sentía bien así que empezó a volar mientras respira un aire más limpio y puro para ella.
—Whitedead tu eres la única que me entiende— murmullo Aemma acariciando la piel de su dragona—. Me gustaría volar por toda mi vida a tu lado.
Whitedead soltó un gruñido cómo si le hubiera entendido a la princesa quién se aferra a su lomo, Whitedead es una dragona blanca con escamas rosas que lucen bien pero es muy protectora con su jinete nunca dejaría que le pase algo mientras la cuida, las pálidas manos de Aemma tomaron el control así que se dirigió a Dragonstone un poco lejos pero quería alejarse de King's Landing y mirada de la reina Alicent quién no deja de decir que la joven princesa es una abominación de los dioses.
—Sabes Whitedead, un día de estos volaremos lo más lejos y comeremos pastel y tu demasiadas ovejas, que nunca más volveremos a King's Landing— hablo Aemma, sus mejillas estaban rojizas y una leve sonrisa era presente—. Mi abuelo dice que me parezco demasiado a mi madre cuándo ella era joven pero si soy sincera estoy muy lejos de ser cómo mi madre.
La joven caminaba por la playa al igual que Whitedead que cuida sus espaldas, la joven Velaryon era cómo Rhaenyra en su juventud pero con almas distintas y pensamientos iguales, Aemma se sentó en la arena mientras ve las olas y las aves pasar era simplemente perfecto para sus ojos que siempre veían los mismo, cada vez que su madre da a luz hace que su pobre corazón se detenga ya que Rhaegar le había dicho lo que pasó con su abuela difunta Aemma Arryn que murió al ser cortada cómo carne para que sacaran al bebé que también murió unos minutos después así que ya entendía por qué su madre la llamó Aemma era algo injusto tal vez pero era un recuerdo que Rhaenyra guardaba en su mente.
Los cabellos castaños rojizos de la joven eran preciosos ante la luz del sol pero no era cómo el de su madre o de su padre haciendo que ella se sienta triste ya que si tuviera aunque sea un mechón platinado no dirían nada de su legitimidad de nacimiento y sangre, cada insulto que le dicen a sus espaldas duelen pero sabe que no puede hacer nada y en la única persona que se refugia es en su madre, suena patético, lo sé pero Aemma no sabría que hacer sin ella en algún punto Rhaenyra y Aemma son iguales.
Ambas perdieron a sus madres una por qué falleció y la otra por la distancia pero ese amor entre madre e hija es demasiado fuerte que nadie lo puede romper ni siquiera unos idiotas que creen que tiene el poder ante el juego que inicio desde que Aemma nació.