1- Esa trampa
Sintio la presión en su brazo al roce de ese accidental choque con el chico; este se disculpó por no prestar atención en el camino, pero ella guardo silencio, restandole importancia e ignorandolo.
—Es ella, otra vez... —Murmuró un cazador que presenció la escena, a su compañero.
—Si, no me gustaría hacer equipo con ella en alguna misión, es algo extraña y no parece gustarle estar cerca de las personas. —dijo mientras suspiraba y volteaba junto al otro—. Es mejor no molestarla.
Ambos avanzaron su camino para iniciar sus misiones del día de hoy. En cuanto se fueron, aquella joven los veía por el rabillo del ojo; la castaña de la que hablaban, había escuchado todo, pero ignoro por completo esas criticas sin sentido.
Era su día de descanso, sin misiones ni personas siendo devoradas. Esta noche solo dormirá en paz, al menos lo intentará. El anochecer estaba presente y los cazadores marchaban a sus misiones, menos ella, quien sin perder más tiempo, abrio la puerta de su casa para entrar y poder descansar.
El cielo se tornó de un azul oscuro y hermoso, la luna iluminaba a través de los caminos en aquel bosque. En cada diferente zona pasaban unos cazadores; aquellos más fuertes titulados "Pilares", los cuales se les informó sobre cierta misión esa misma noche. Sus cuervos extrañamente habían citado a cada uno de ellos, para matar al Demonio que este allí.
Se detuvieron en la zona indicada, entre pequeños pasos buscando, terminaban sorprendidos tras su reencuentro con los otros Pilares.
La primera en llegar fue la Pilar del Insecto: Shinobu Kocho, quien se vio levemente asombrada al ver a su compañero Rengoku; este la saludo con entusiasmo. Así fueron encontrándose los nueve completos.
Yacian confundidos pues estaban los más fuertes reunidos en un mismo lugar.
—Si estamos todos aquí, significa que se trata de una Luna Superior —Comentó el Pilar del Viento con su ceño fruncido— o dos de esas mierdas. Quizás el mismísimo Muzan.
—Hmm, no lo se... A mi me parece algo extraño —Comentó la Pelirrosa, mirando a sus compañeros preocupada.
Si bien era extraño, no quitaba el hecho de que carecía de sentido reunir a los más fuertes contra un posible demonio.
—Los cuervos nos indicaron venir aqui, pero el mío desapareció, no lo volví a ver. —Murmuro pensativa, la segunda mujer en el grupo.
—Kocho tiene razón, mi cuervo también desapareció —Confesó el Pilar de la Serpiente, seguido por el siseo de su serpiente.
Ya era algo extraño para ellos, los cuervos tras darle esa misión desaparecieron sin dejar rastro alguno. Además sólo eran los Pilares y no veían ningún signo de vida en ese bosque.
Hasta que la presencia de unos demonios los alertó, era leve: se posicionaron a tiempo, desde la oscuridad entre los árboles salieron dos demonios débiles para ellos, lo que levantó más sospechas.
El primero en atacar fue aquel azabache más joven. No dudo en cercenar la cabeza de dos. Mientras los demonios; se desintegraban, unas luciérnagas salían con disimulo a sus alrededores.
—Esto fue demasiado fácil. —Murmuró inexpresivamente, restandole importancia al asunto.
—Creo que fue imprudente matarlos tan rápido, algo está pasando —La peli-negra de ojos morados mantuvo una mirada alerta.
Miro las luciérnagas con recelo, esos inofensivos insectos volaban a su alrededor iluminando tan bellamente.
—Oh, que lindos —El rubio miro encantado las luces. Una se posó en su mano antes de que este siquiera pueda pensar.
Las luces eran hermosas y cada insecto se apoyaba en ellos con disimulo mientras hablaban entre sí intentando descifrar qué sucede.
—Hay que volver, debemos ver por Oyakata-Sama —Propuso el azabache de ojos azules, interrumpiendo a los demás.
Tengen era quien iba a responder, hasta que sintió un leve mareo. Las luciérnagas desaparecían al hacer contacto con ellos.
—¡Maldición, es una trampa! —Exclamó Sanemi, queriendo aplastar el insecto con su otra mano, pero este desapareció.
Todos y cada uno de ellos comenzaron a sentir algo raro por dentro; mareos, calor, y el horrible dolor de sus huesos moverse. Los cuerpos comenzaron a encojerse, las armas cayeron al suelo, escuchándose el sonido titilante del hierro mientras caían de bruces, perdiendo así la conciencia.
Unos minutos exactos pasaron y los Pilares ya no eran lo de antes. Yacian en el suelo con una apariencia completamente diferente.
La primera en despertar fue la Pilar del Amor: Mitsuri Kanroji, quien abrió sus ojos con lentitud, algo mareada, no tardó mucho en recordar lo sucedido.
Busco con la mirada esperando que los demás estén a salvo. Lo curioso fue ver unos gatos de aspecto extraño. Traían collares negros con unos colgantes de diferentes colores; cerca de ella, aún permanecían inconcientes.
—¿Y esto...? —Se pregunto algo desconcertada— ¿ de quiénes son esos gatos tan tiernos?
La pelirrosa noto que su arma estaba a un lado, trato de tomarla y verificar lo sucedido. Sus ojos se abrieron de par en par en completo shock, al ver su mano, esa forma y estatura...
—¿¡Un Gato!? —
Grito sin pensar—
s-soy un gato... ¿pero, cómo? —Examinó su cuerpo en un estado alterado.
Se veía adorable, pero eso no venía al caso.
No podía estar más sorprendida, ahí dedujo que esos gatos posiblemente eran sus amigos. Trato de mover sus patitas para caminar hacia su maestro y amigo Rengoku, se tambaleaba en el proceso.
—Rengoku-San, despierte —
Decía mientras lo movía con su patita rosa, aunque en al final de estas tenia un verde claro característico del cabello.
Éste fue despertando aturdido, miro confundido a la felina que tenía en frente.
—Soy Mitsuri, creo que esas luciérnagas nos convirtieron en Gatos. Despertemos a los demás, tengo un mal presentimiento.
El felino rubio de puntas rojas asintió, aún desconcertado, intento ponerse de pie como pudo. Así ambos fueron despertando a sus compañeros.
A ver, soy nueva en esta app, no la entiendo bien. Pero esta historia es de mi cuenta de wattpad, la ire pasando de a poco.