Meet me in the pale Moonlight
βHace demasiado frΓo, Β‘maldita sea!
Denji frotΓ³ sus manos tratando de que la fricciΓ³n fuera lo suficientemente fuerte para quitarle el frΓo, o para causarle tanto dolor que todo lo demΓ‘s pasarΓ‘ a segundo plano. Lo que sucediera primero.
Recordaba con amargura el sermΓ³n de esa tarde de su amigo Aki sobre lo probable que era que algΓΊn idiota no fuera tan listo como para abrigarse y morir de hipotermia. Claro que esto a Denji no le importΓ³ y por si fuera poco lo tomΓ³ como un reto, por eso decidiΓ³ usar una simple chaqueta. Le gustaba llevarle a contraria a Aki y querΓa cerrarle la boca al menos una vez.
LΓ‘stima que esa no serΓa la ocasiΓ³n, porque para su desgracia Aki una vez mΓ‘s ganΓ³. Β‘Mierda! Odiaba que siempre tuviera la razΓ³n.
Los labios de Denji estaban agrietados, sus mejillas y nariz rojas dolΓan, su cuerpo tiritaba y por si fuera poco tenΓa que soportar los malditos pretenciosos que se pavoneaban frente a Γ©l, luciendo completamente abrigados y con una maldita sonrisa arrogante dibujada es sus feos rostros mientras clamaban lo feliz y afortunados que eran con el clima.
Tal vez si no tuviera los dedos engarrotados o una pereza mΓ‘s grande que su furia, Denji se habrΓa lanzado sobre ellos, sin embargo, lo ΓΊnico que despegaba sus pies del gΓ©lido suelo era el pensamiento de llegar a su hogar y meterse bajo 20 frazadas. Β‘Al carajo todos! PodΓan besarle su helado trasero.
Y no es que le gustarΓ‘ el clima cΓ‘lido mΓ‘s que otra cosa, de hecho lo que a Denji le gustaba era quejarse fuera cual fuera el momento. DespuΓ©s de todo, era mΓ‘s fΓ‘cil quejarse en lugar de ceder al pensamiento que no todo serΓa tan malo si tuviera alguien con quien pasar el tiempo, divertirse y acurrucarse, pero su suerte en el amor era una reverenda mierda.
Pronto los pensamientos de Denji se vieron interrumpidos cuando un quejido agudo y doloroso resonΓ³ en algΓΊn lugar de la calle.
El rubio detuvo sus pasos y girΓ³ su rostro de un lado a otro, buscando al responsable del molesto lloriqueo. Fue cuestiΓ³n de segundos para darse cuenta de que el sonido provenΓa de entre un montΓ³n de arbustos secos a un par de metros de distancia. Era como un perro bien entrenado.
Denji avanzΓ³ a pasos firmes y suaves hacia dΓ³nde provenΓan los quejidos. RebuscΓ³ entre los arbustos y la imagen frente a Γ©l lo dejo perplejo.
Se trataba de un cachorro malherido, con el pelaje enmaraΓ±ado y sucio, y con sangre escurriendo de su hocico, ademΓ‘s mΓΊltiples heridas en toda su piel.
Era una escena grotesca e inhumana que oprimiΓ³ algo en su pecho. Porque Denji podrΓa ser un mal educado con vocabulario vulgar, nulo respeto por sus superiores y con acciones quizΓ‘ cuestionables, pero tambiΓ©n un caballero defensor de criaturas indefensas.
Sin tomarse el tiempo para meditarlo, Denji tomΓ³ al pequeΓ±o animal con cuidado, bajΓ³ el zΓper de su chaqueta y lo recostΓ³ contra su pecho, tratando de transmitirle el calor suficiente para mantenerlo a salvo.
El movimiento puso en alerta al cachorro, quien al principio luchΓ³ y se removiΓ³ con desconfianza y miedo, lo que era natural. Estaba indefenso y lo ΓΊnico que podΓa atinar hacer era lanzar araΓ±azos y mordidas al rubio.
Ni siquiera cuando las garras del cachorro alcanzaron el pecho de Denji en numerosas ocasiones o cuando un bramido gutural y lastimero de la criatura retumbΓ³ sus tΓmpanos le hizo retroceder.
βNo voy a lastimarte βexplicΓ³, Denji, con voz suave, y acariciΓ³ el lomo del animalβ. Nadie va a lastimarte porque yo cuidarΓ© de ti.
Los Γ³nix del perro escudriΓ±aron el rostro del chico, como si con esto pudiera encontrar algΓΊn rastro de mentira en sus palabras o un indicio de que ese chico querΓa lastimarlo.
La expresiΓ³n de Denji, al igual que sus palabras, no titubearon, muy por el contrario mostrΓ³ una seguridad y determinaciΓ³n admirable.
ΒΏAcaso ese simple chico serΓa su salvador?
βYa nunca mΓ‘s estarΓ‘s solo.
Por un instante el cachorro mirΓ³ fijamente a Denji, en algo que el rubio podΓa jurar βsi la sola idea no sonara tan descabelladaβ con ilusiΓ³n y una chispa de brillo en sus ojos.
Para sorpresa de Denji, el cachorro dejΓ³ de removerse inquieto en sus brazos, se acurrucΓ³ y dejΓ³ envolver por el calor que sus brazos tenΓan para ofrecer, lo que inevitablemente le hizo esbozar una pequeΓ±a sonrisa.
βBuen chico.
Tan rΓ‘pido como sus pies βy el resbaloso sueloβ se lo permitieron, Denji corriΓ³ a prisa a su hogar, una pequeΓ±a, pero cΓ³moda casa.
El camino fue inesperadamente corto y fue apenas que pusieron un pie dentro de la casa del rubio, el ambiente cΓ‘lido acogiΓ³ a Denji y al cachorro que llevaba en brazos.
El lugar era una habitaciΓ³n pequeΓ±a con apenas lo necesario, un refrigerador, una cocina, una mesa con dos sillas, un baΓ±o y una cama individual con un par de frazadas mal tendidas.
Denji no perdiΓ³ el tiempo, colocΓ³ al cachorro sobre su cama y comenzΓ³ a limpiarlo con una toalla hΓΊmeda.
Con un cuidado sobrehumano, Denji limpiΓ³ sangre seca de las heridas del cachorro, las desinfectΓ³ y colocΓ³ apΓ³sitos limpios. Luego de eso se dedicΓ³ a limpiar el resto del pelaje del animal sin dejar de darle mimos.
Fue inevitable que una sensaciΓ³n de opresiΓ³n no calara en el pecho del rubio. Eran heridas simΓ©tricas, bien delineadas y demasiado grandes para siquiera considerar que habΓa sido un animal de mayor tamaΓ±o el que la habΓa provocado.
βMalditos bastardos βfarfullΓ³ furioso.
El pelaje del cachorro era de un oscuro brillante tan suave y sedoso que parecΓa inusual que un ejemplar como Γ©l estuviera deambulando por las solitarias calles en tan malas condiciones y con un clima tan despiadado. Empero, decidiΓ³ no pensar demasiado en detalle como esos, pues fuera como fuera, Γ©l se encargarΓa de mantener a salvo al cachorro y cuidarlo bien.
DespuΓ©s de eso, Denji se encargΓ³ de alimentar al cachorro con la ΓΊnica comida decente que quedaba en su alacena, importΓ‘ndole poco quedarse con una raciΓ³n pequeΓ±a de cereal y leche amarga. Todo valΓa la pena si con eso ayudaba a su pequeΓ±o.
Los ojos del cachorro no se apartaron en ningΓΊn momento del rubio, ni siquiera cuando se desvistiΓ³ y quedΓ³ sΓ³lo en ropa interior, lo cual divirtiΓ³ al chico. Se habΓa convertido en dueΓ±o de un perro fisgΓ³n.
βΒΏQuΓ© nunca has visto a un chico en ropa un interior? βInterrogΓ³ entre risas antes de meterse a la cama ante la mirada atenta del animal.
El pequeΓ±o entrΓ³ en confianza rΓ‘pidamente y siguiΓ³ a Denji hasta la cama para despuΓ©s recostarse en sus brazos y verlo quedar profundamente dormido.
La sensaciΓ³n de opresiΓ³n sobre su pecho y la falta de aire le hizo a Denji abrir los ojos lentamente. ΒΏQuΓ© mierda estaba pasando?
βHola, Denji-kun.
El rubio quedΓ³ hecho piedra cuando se diΓ³ cuenta de la presencia de un hombre de cabello negro, ojos de profundos y oscuros, y completamente desnudo que estaba encima de Γ©l, observΓ‘ndolo mientras le dedicaba una sonrisa que le hizo erizar la piel.
βΒΏY tΓΊ quiΓ©n carajos eres? βEscupiΓ³ iracundo, Denji, luchando por zafarse de la fuerza del extraΓ±oβ. ΒΏCΓ³mo entraste a mi casa?
El desconocido sonriΓ³, ignorando las preguntas del rubio, y acariciΓ³ la barbilla de Denji.
βTΓΊ me trajiste contigo.
Las palabras del desconocido pervertido enfurecieron a Denji. ΒΏQuΓ© Γ©l lo habΓa llevado? Β‘Ni que estuviera loco!
DebΓa ser un psicΓ³pata y lunΓ‘tico, ademΓ‘s de exhibicionista, y Γ©l jamΓ‘s se relacionarΓan con alguien asΓ.
βSoy tu pequeΓ±o cachorro, Denji-kun.
El ojo derecho de Denji se cerrΓ³ en un tic. Ese bastardo pervertido no podΓa ser aquel adorable e indefenso cachorro herido. Β‘Eso era imposible! ΒΏVerdad?
βΒΏQuΓ© fue lo que le hiciste, bastardo? βEl tono preocupado teΓ±ido de furia divirtiΓ³ al azabacheβ. ΒΏDΓ³nde estΓ‘?
El hombre riΓ³ divertido.
βΒΏAΓΊn no lo entiendes? Mira mi cuerpo. βTomΓ³ las manos de Denji y lo obligΓ³ a recorrer su rostro, sus brazos y su pechoβ. ΒΏSientes esto? Son las heridas que curaste. TΓΊ me salvaste y me trajiste contigo.
La piel del azabache ardiΓ³ ante el toque de las manos del rubio sobre su piel. De alguna manera era divertido y excitante la manera inexperta y desesperada con la que Denji trataba de evitarlo. Eso sΓ³lo le hacΓa desearlo mΓ‘s.
Y lo tendrΓa.
Las manos de Denji temblaron, tal vez de miedo o quizΓ‘ por otra cosa, pero fuera cual fuera la respuesta, no querΓa saberla. El ΓΊnico pensamiento en su mente era el de escapar desde maldito loco y buscar a su indefenso cachorro.
βSupongamos que te creo. βLa idea de seguirle el juego al desconocido pareciΓ³ ser la mejor opciΓ³n para Denji, eso le harΓa bajar la guardia y asΓ podrΓa escaparβ. ΒΏCuΓ‘l es tu nombre?
βHirofumi Yoshida, pero tΓΊ puedes llamarme como quieras, Denji-kun βmusitΓ³ con voz suave y acercΓ³ su rostro peligrosamente al contrarioβ. Ahora eres mi amo.
Denji mirΓ³ a Yoshida con confusiΓ³n y desagrado. Definitivamente estaba demente.
βAjΓ‘β¦ Y debo entender que ahora vas a quedarte y yo tendrΓ© que acostumbrarme, ΒΏverdad? βInterrogΓ³ fastidiado.
Yoshida asintiΓ³ sonriente. Esto terminΓ³ con la paciencia del rubio, quien aprovechΓ³ el momento para intentar arrastrarse fuera de la cama y escapar. Sin embargo, sus movimientos fueron detenidos por el intruso cuando lo tomΓ³ de las manos y las atrapΓ³ por encima de su cabeza.
Era un bastardo habilidoso.
βNo pensarΓ‘s que soy tan tonto, ΒΏverdad? Te he estado observando y conozco cuando planeas, algo, Denji-kun βconfesΓ³ con voz suaveβ. He pasado por tanto y ahora que por fin estamos juntos no voy a dejarte ir.
βΒ‘SuΓ©ltame hijo deβ¦!
El azabache le cubriΓ³ la boca e inclinΓ³ su rostro al cuello de Denji. La piel del chico se erizΓ³ al sentir el aire cΓ‘lido rozando su piel.
βHueles delicioso, Denji-kun βronroneΓ³ y pasΓ³ su lengua por la suave piel del rubioβ. Y creo que no podrΓ© contenerme.
El cuerpo de Denji quedΓ³ petrificado.
βΒΏQuΓ© mierda quieres decir?
Yoshida se detuvo y lo mirΓ³ antes de mostrarle una sonrisa.
βQue tendrΓ© que devorarte.
βΒΏQuΓ© carajβ¦?
La boca de Denji quedΓ³ atrapada cuando Yoshida atrapΓ³ sus labios con los suyos. Los movimientos suaves de Yoshida hicieron que bajara la guardia. El azabache aprovechΓ³ esto, para subir poco a poco la intensidad y hacer mΓ‘s demandante y apasionado su beso.
El sabor de Denji era adictivo y afrodisΓaco, queriendo probar mΓ‘s, haciendo su piel arder y nublando el poco juicio que le quedaba.
No sabΓa quiΓ©n era mΓ‘s peligroso; Γ©l para Denji o al revΓ©s. Lo ΓΊnico seguro es que ese chico despistado, mal hablado y noble despertaba sus mΓ‘s bajos instintos.
La traviesa lengua de Yoshida se colΓ³ en la cavidad de Denji, probando y jugando a su antojo. Todo era tan nuevo y diferente que cuando el azabache se separΓ³ de Γ©l, Denji quedΓ³ aturdido.
βPrometiste cuidar de mΓ, Denji-kun, y yo cuidarΓ© de ti.
Denji no pudo reprochar cuando sintiΓ³ la lengua de Yoshida lamer su pecho, mientras que con otra de sus manos jugaba con uno de sus pezones.
βDetenβ¦ Detente βfarfullΓ³ con dificultadβ. ΒΏPor quΓ©β¦?
βΒΏQuΓ© no es obvio? SerΓ© tu compaΓ±ero de ahora en adelante. βContinuΓ³ besando su pecho. βTu ΓΊnico compaΓ±ero.
El azabache se inclinΓ³ sobre uno de los rosados botones del rubio, lo lamiΓ³, succionΓ³ y besΓ³, antes de hacer lo mismo del otro lado bajo la mirada perpleja del rubio. Denji no pudo contenerse mΓ‘s y terminΓ³ dejando escapar sus sollozos. Era una sensaciΓ³n extraΓ±a que erizaba su piel y que provocaba un cosquilleo en su vientre.
De ninguna manera ese tipo podΓa ser aquel tierno cachorro malherido. Ese hombre sobre Γ©l, era un maldito pervertido con fetiches raros por meterse en casas de desconocidos y hacerse pasar por un animal herido.
Y lo peor es que el mal nacido se movΓa sobre Γ©l con tanta habilidad que para un virgen como Γ©l, eso no hacΓa mΓ‘s que excitarle, algo que el azabache esperaba que pasara.
La imagen de su salvador retorciΓ©ndose de placer debajo de Γ©l, le excitΓ³ tanto que su miembro pronto se puso duro.
Los ojos de Denji se abrieron tanto como pudieron cuando vio el pene erecto de Yoshida rozando su abdomen. Era grande, palpitante y brillante de la punta por el lΓquido pre seminal. La respiraciΓ³n del rubio se acelerΓ³ y no supo si fue de sorpresa, intriga o emociΓ³n.
Yoshida no serΓa capaz de intentar metΓ©rselo, ΒΏverdad? Β‘Iba a matarlo si lo hacΓa!
βNo tengas miedo, Denji-kun βasegurΓ³ con voz suave y volviΓ³ a besarloβ. Esto tambiΓ©n es nuevo para mΓ, pero te cuidarΓ© bien.
βHazlo o serΓ‘ la ΓΊltima vez que lo uses. βSeΓ±alΓ³ el miembro de Yoshida, arrancΓ‘ndole una sonrisa al chico.
βComo ordene, Denji-kun.
El azabache arrancΓ³ de un tirΓ³n los calzoncillos de Denji y rΓ‘pidamente se colΓ³ entre sus piernas. AtrapΓ³ sus glΓΊteos y comenzΓ³ a amasarlos y apretarlos, haciendo al chico arquear la espalda.
Denji no era tonto, sabΓa que tenΓa alejarlo, darle una patada en las pelotas, tomar su ropa, salir corriendo lo mΓ‘s lejos que pudiera y quizΓ‘ refugiarse en casa de uno de sus amigos, sin embargo, ahΓ estaba, devorΓ‘ndole la boca a un depravado, acariciando su cuerpo y abriΓ©ndole las piernas. ΒΏQuΓ© para empezar no era heterosexual? Vaya lΓo en el que se estaba metiendo y todo por ser dΓ©bil a la carne e inexperto en el sexo.
La chispa de duda en los ojos de Denji no pasΓ³ desapercibido para Yoshida. Γl tampoco darΓa un paso atrΓ‘s despuΓ©s de haber arriesgado su identidad por acercarse al rubio. TomΓ³ el miembro de Denji con una mano y comenzΓ³ a masturbarlo.
Cuando el pene de Denji estuvo completamente erecto, Yoshida tomΓ³ las piernas del rubio y comenzΓ³ a besarlas mientras con sus manos acariciaba su entrada. Ya era hora de prepararlo para recibirlo.
BesΓ³ y mordiΓ³ el interior de los muslos de Denji, dejando algunas marcas rojizas. Introdujo uno a uno sus dedos dentro del interior del rubio, estirando y simulando embestidas
βSe siente bien, ΒΏcierto, Denji-kun?
βCierra la bocaβ¦βfarfullΓ³ con dificultad y apretΓ³ las mantas debajo de Γ©l.
Los dedos de Yoshida eran frΓos y largos, y se deslizaban en su interior con facilidad, logrando alcanzar un punto que agitaba su respiraciΓ³n. Era como si estuvieran hechos para darle placer.
El interior cΓ‘lido del rubio y sus sollozos hicieron a Yoshida apretar la mandΓbula con fuerza. Su miembro estaba empapado en lΓquido pre seminal y palpitaba dolorosamente pidiendo atenciΓ³n. QuerΓa hundirse en Denji de una estocada y derretirse en su interior.
Β‘Maldita sea querΓa follarlo!
βDe-deja los dedos y mΓ©telo y-ya βdemandΓ³ el rubio entre jadeos, como si pudiera adivinar sus pensamientos.
El azabache sonriΓ³ encantado. ΒΏCΓ³mo no podΓan estar hechos el uno para el otro? SeparΓ³ las piernas del rubio, tomΓ³ su propio miembro con una mano y la dirigiΓ³ a la entrada del rubio.
Yoshida sintiΓ³ su boca salivar al ver al rubio desnudo, excitado y listo para recibirlo.
Denji tenΓa las mejillas rosadas, los labios hinchados y los ojos llorosos y expectantes. La lascivia era palpable en su mirada, y Β‘joder! Γl tambiΓ©n deseaba volverse uno y sentir su polla dentro de Γ©l.
βCuidarΓ© bien de ti, Denji-kun βronroneΓ³ con voz dulce antes de introducir su glande en el agujero del rubio.
Una punzada de dolor hizo a los ojos de Denji lagrimear. Era un dolor desgarrante abriΓ©ndose pasΓ³ en su interior e invadiΓ©ndolo. No habΓan bastado los dedos de ese bastardo para prepararlo.
El muy maldito de Yoshida le arrebataba su virginidad jodiendo su trasero con su maldita polla grande.
Hirofumi se lanzΓ³ a los labios de Denji en un intento por aliviar su dolor. Sin embargo, el rubio apretaba su miembro con tanta fuerza que estaba a punto de perder la cordura y embestirlo
Durante unos segundos, Yoshida se mantuvo quieto, dando tiempo al rubio para acostumbrarlo a su tamaΓ±o, antes de comenzar a moverse suavemente.
Denji mordiΓ³ sus labios y clavΓ³ sus uΓ±as en la espalda de Yoshida cuando estΓ© comenzΓ³ a embestirlo. Era una sensaciΓ³n extraΓ±a que se volvΓa placentera y que no lo dejaba pensar.
Yoshida habΓa esperado tanto por ese momento que se sentΓa en el mismΓsimo cielo. Penetraba a Denji tan fuerte y tan profundo como deseaba y su recompensa era escuchar los gemidos del rubio, llenar la habitaciΓ³n.
Le hizo dar la vuelta hasta quedar de rodillas sobre la cama y con el trasero a disposiciΓ³n del azabache. Yoshida no se detuvo y continuΓ³ embistiendo al chico, tomΓ‘ndole por las caderas y penetrΓ‘ndolo mΓ‘s profundo. QuerΓa grabar ese momento en su memoria y estaba decidido a quΓ© Denji lo disfrutarΓ‘ igual que Γ©l.
DespuΓ©s de largos, tortuosos y deliciosos minutos, las rodillas de Denji dolΓan y su garganta ardΓa de tanto gemir. SentΓa las bolas de Yoshida estrellarse en su trasero con cada estocada. Estaba agotado, pero su cuerpo clamaba por mΓ‘s.
Yoshida golpeaba con fuerza y precisiΓ³n en su prΓ³stata, haciΓ©ndole perder la cabeza y sin que una palabra coherente pudiera formarse. El ΓΊnico pensamiento en su mente era que querΓa mΓ‘s de eso. QuerΓa que continuaran follΓ‘ndolo hasta hacerlo perder la razΓ³n.
Las manos de Yoshida se pasearon por la espalda del rubio hasta quedar fijas en sus glΓΊteos. Con una de sus manos atrapΓ³ uno de ellos, lo estrujΓ³ con firmeza y finalmente le diΓ³ una fuerte nalgada que resonΓ³ en la habitaciΓ³n y que le arrancΓ³ un gemido obsceno a Denji.
La imagen del trasero de Denji tragΓ‘ndose toda su polla mientras era sometido gimiendo y pidiΓ©ndole mΓ‘s era jodidamente erΓ³tica. QuerΓa que gritara su nombre hasta que fuera lo ΓΊnico que pudiera pronunciar mientras lo llenaba con su semilla y que cuando terminaran sus piernas no fueran capaz de sostenerlo.
Yoshida apretΓ³ la cintura de Denji y embistiΓ³ al rubio mΓ‘s fuerte y mΓ‘s profundo, sintiendo su orgasmo acercarse.
Una sensaciΓ³n elΓ©ctrica atravesΓ³ el vientre de Denji, su visiΓ³n se volviΓ³ borrosa y sus paredes internas se contrajeron alrededor del pene erecto de Yoshida, succionando con una fuerza exquisita. Inconscientemente, moviΓ³ su trasero hacia atrΓ‘s y golpeΓ³ mΓ‘s fuerte, buscando estocadas mΓ‘s profundas. Pronto en la habitaciΓ³n se resonaron los gemidos indecentes de Denji y el sonido de pieles chocar cuando llegΓ³ a su clΓmax acompaΓ±ado de la sensaciΓ³n de su interior ser llenado por el cΓ‘lido semen del azabache
Yoshida se inclinΓ³ y clavΓ³ sus dientes en la suave piel del cuello del chico, sintiendo como el sabor metΓ‘lico invadΓa su paladar.
Denji estaba tan agotado que apenas su cabeza tocΓ³ la superficie de la cama, quedΓ³ dormido, sin darse cuenta de la marca en su cuello o que el azabache seguΓa en su interior.
En un movimiento suave, Yoshida saliΓ³ del interior del chico, y sonriΓ³ con descaro al ver cΓ³mo su esencia escurriΓ³ entre los muslos de Denji. Estaba orgulloso de sΓ mismo por tomar y marcar al chico rubio como suyo.
Su elaborado plan habΓa funcionado.
Denji era su amo y Γ©l serΓa su fiel perro y ΓΊnico compaΓ±ero por el resto de sus vidas.