๐‘ช๐’๐’๐’…๐’†๐’Ž๐’๐’‚๐’“๐’† [Mitakeโ™ก]

Summary

๐‘ช๐’๐’๐’…๐’†๐’Ž๐’๐’‚๐’“๐’† (๐’…๐’†๐’ ๐’๐’‚๐’•รญ๐’) ๐’”๐’† ๐’•๐’“๐’‚๐’…๐’–๐’„๐’† ๐’„๐’๐’Ž๐’ ๐’„๐’๐’๐’…๐’†๐’๐’‚. ยปCon la ira de las dioses en su contra, Manjiro pierde su forma animal y es convertido en una bestia mitad leรณn y mitad humano. Sin embargo, aรบn en medio del caos y la desdicha, conoce a Takemichi, un joven rey que, para su desgracia, resulta ser uno de los causantes de su condena y, ademรกs, su perdiciรณn.

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18+

Condena

ยฟQuรฉ es mรกs peligroso? ยฟDesafiar la ira de un Dios o la corromper la naturaleza?


Hajime Kokonoi era un orgulloso y poderoso rey, el cual podรญa presumir de ser respetado, admirado e incluso adorado como si de una deidad se tratara.


Sus sรบbditos anhelaban su cercanรญa, y era tal su fidelidad que estaban dispuestos a besar el piso bajo sus pies.


En pocas palabras, Hajime lo tenรญa todo, incluido un bello y valioso esposo que aseguraba su futuro en la corona; su nombre, Takemichi Hanagaki.


Cualquiera que conociera lo suficiente a Kokonoi sabรญa que sus ambiciones y metas iban mรกs allรก de lo que era moralmente correcto, pero al rey poco le importaba.


Ansiaba conquistar nuevas tierras, tener mรกs poder y ser recordado como el mejor rey que alguna vez hubiese pisado la tierra. Estaba seguro, serรญa recordado mรกs que cualquier dios.


Se creรญa tan poderoso e invencible que cualquier cosa le parecรญa posible. Es por eso que cuando encontrรณ a la mรกs bella criatura salvaje no se contuvo y acogiรณ al exรณtico animal.


No habรญa bestia que se le resistiera, y esa no serรญa la excepciรณn.


De brillante y dorada melena, un porte digno y con una mirada salvaje y dominante, adquiriรณ al leรณn mรกs hermoso que sus ojos alguna vez pudieron mirar. Lo llamรณ Manjiro.


Sin embargo, el capricho del rey por su nueva "mascota" durรณ apenas unos cuantos dรญas, asรญ como era costumbre en รฉl.


Takemichi, quiรฉn no esperaba nada de su majestad, supo que su siguiente tarea serรญa cuidar del leรณn. Aunque tampoco era algo que le molestara, despuรฉs de todo, รฉl tambiรฉn estaba solo en el enorme palacio.


Para sorpresa de los sirvientes y del mismo Kokonoi, el Hanagaki logrรณ acercarse al leรณn sin que este le atacara. Takemichi era tan especial que habรญa logrado encantar a una bestia salvaje como Manjiro.


Y lo mรกs increรญble de todo es que era mutuo; Takemichi adoraba al leรณn, y el animal lo adoraba a รฉl.


Mas no todo siempre es felicidad, porque si habรญa algo que los dioses amaran mรกs que ser adorados, era castigar a los miserables humanos que los desafiaban, tal como hacรญa Hajime Kokonoi.


Izana, el dios de los ocรฉanos, sintiรณ rabia de ver cรณmo un humano abandonaba sus obligaciones para con ellos, y que, ademรกs, mostraba mรกs interรฉs por una infame criatura como aquel leรณn โ€”aunque fuera momentรกneoโ€”.


Un humano no podรญa desafiar a los dioses, era un crimen imperdonable y que le harรญa pagar. Porque si alguien serรญa la ruina del rey, ese serรญa el majestuoso leรณn que su esposo adoraba tanto.


Fue asรญ que una maรฑana los gritos de la servidumbre despertaron al durmiente rey.

De inmediato acudiรณ al lugar, pues aunque su reinado era prรณspero, la idea de ser atacado no podรญa ser descartada.


Reconociรณ que los gritos provenรญan de la habitaciรณn y al llegar quedรณ hecho piedra, pues en el lugar donde deberรญa estar durmiendo su adorado leรณn, se encontraba un chico de cabellos largos y dorados, ojos oscuros y con cuerpo de leรณn de la cintura para abajo.


โ€”Su majestad, el leรณn...โ€”Balbuceรณ un sirvienteโ€”. El leรณn es este chico.


Manjiro mirรณ confundido y aterrado todo a su alrededor, y no podรญan juzgarlo, no cuando apenas horas atrรกs no era mรกs que un leรณn salvaje.


Sintiรณ las miradas sobre รฉl, querรญa gritar que dejarรกn de mirarlo o que los destrozarรญa, pero entonces un olor dulce y fresco alertรณ al rubio. Se trataba de Takemichi, que, con las mejillas rojas de tanto correr y la respiraciรณn entrecortada, llegรณ a la habitaciรณn.


Al igual que el resto, Takemichi se quedรณ sin palabras cuando vio a la extraรฑa criatura, pero lejos de sentir miedo, tenรญa curiosidad por รฉl.


Manjiro se sintiรณ avergonzado, no querรญa que lo viera en esa forma. Tenรญa miedo de no gustarle mรกs y de no ser el "hermoso leรณn" con el que Takemichi siempre querรญa estar.


Por su parte, Kokonoi querรญa cortarle la cabeza a Manjiro, pero se contuvo. La transformaciรณn de Manjiro solo podรญa ser obra de un dios y no del pobre animal. Pero ยฟquรฉ harรญa? Ya no podรญa tener a una criatura tan horrible a su lado.


Era una deshonra y tenรญa que deshacerse de รฉl.


โ€”ยกPor favor, detente! โ€”Takemichi se plantรณ delante de รฉl, protegiendo con su cuerpo a la criatura, como si hubiera leรญdo sus pensamientosโ€”. ร‰l no tiene la culpa.


Los ojos de Takemichi estaban llorosos, y esto en lugar de conmover al azabache sรณlo pudo aumentar su furia.


โ€”ยฟNo estรกs viendo lo que es? โ€”Cuestionรณ colรฉricoโ€”. Es una abominaciรณn que debe morir.


Takemichi sabรญa que su esposo podรญa tener razรณn, pero no quiso creerlo. Aunque Manjiro fuera una criatura abominable, seguรญa siendo el leรณn que querรญa y que protegerรญa sin importar ir en contra de las รณrdenes de su majestad.


โ€”Podemos protegerlo y cuidar de รฉl โ€”sugiriรณโ€”. No eligiรณ nada de esto. Ademรกs, el รบnico culpable aquรญ eres tรบ, los dioses han hecho esto por ti.


El azabache apretรณ los puรฑos. Siempre se habรญa enorgullecido de ser un hombre respetable, pero en ese momento lo รบnico que querรญa era callar de un golpe a Takemichi.


โ€”Yo tomarรฉ la responsabilidad, por favor, su majestad. No le haga daรฑo โ€”suplicรณ.


La dulzura en las palabras de Takemichi hicieron sentir nรกuseas a Kokonoi, todo lo contrario en Mikey, quien sรณlo pudo mirar confundido y con los latidos de su corazรณn desenfrenos al ojiazul frente a รฉl. ยฟPor quรฉ lo defendรญa y se enfrentaba al rey por รฉl? ยฟNo sรฉ supone que debรญa odiarlo? ยฟQuรฉ acaso no era horrible?


Kokonoi chasqueรณ la lengua, frustrado. Sabรญa que no tenรญa sentido pelear con Takemichi, de una forma u otra siempre se salรญa con las suyas, y eso lo enfurecรญa.


โ€”Haz lo que quieras.


Sin mรกs que decir, Kokonoi se marchรณ sin molestarse en mirar atrรกs, ignorando que ese serรญa el momento en que su vida colapsarรญa.


Los dรญas pasaron, al igual que pronto, las semanas y despuรฉs los meses, y fue en todo ese lapso de tiempo que la vida de Takemichi diรณ un giro que nunca pudo imaginar.


Desde que era pequeรฑo, a Takemichi le educaron a ser obediente, servicial y sumiso con el hombre que tuviera que desposar, y si bien asรญ fue la mayor parte de su vida, hubo algo que derrumbรณ todas esas reglas impuestas.


Salvar a Mikey no fue solo su primer acto de rebeldรญa o la hazaรฑa mรกs osada que alguna vez imaginรณ hacer, sino que fue el inicio del fin para el Takemichi obediente. Y aunque al principio se sintiรณ aterrado, la compaรฑรญa de Mikey fue suficiente para alejar todos sus miedos y borrar cualquier duda de su corazรณn; habรญa hecho lo correcto al salvar a Manjiro.


El azabache quedรณ fascinado con tal hermosa criatura, ยฟy cรณmo no hacerlo? Era majestuoso y tenรญa una personalidad dulce y juguetona que, aunque estuvieran en los peores momentos, siempre lo hacรญa sonreรญr, diciendo cosas como:


โ€”ยกEres lindo, Takemicchi! Quรฉdate conmigo.


Ademรกs, debรญa reconocer que poseรญa unos ojos hermosos. Eran tan profundos y misteriosos como un abismo, uno en el que estaba dispuesto a perderse.


Para Mikey las cosas no fueron muy diferentes, porque aunque era una criatura salvaje con el castigo de un dios sobre su espalda, pudo encontrar alivio y calidez en la รบnica persona que estuvo dispuesto a sacrificarse por su vida; Takemichi.


El ojiazul siempre buscaba formas de escapar de todas sus aburridas obligaciones para pasar tiempo con Manjiro, y este siempre lo agradecรญa.


No soportaba las miradas que los sirvientes le dirigรญan, lo รบnico que querรญa era compartir tiempo con Takemichi y ser alguien a quien รฉl quisiera. No necesitaba mรกs.


Fue natural que con el tiempo sus sentimientos se volvieran en algo mรกs que cariรฑo. Manjiro deseaba a Takemichi, y Takemichi lo deseaba a รฉl, pero no habรญa mucho que hacer o eso pensaba el ojiazul porque Manjiro no era alguien que se rendirรญa.


ร‰l era capaz de hacer feliz a Takemichi y darle todo el amor que Kokonui no era capaz de darle. No lo soportaba, su pecho dolรญa y sus garras salรญan de sรณlo imaginar a Takemichi al lado del rey.


No lo perderรญa, porque aunque Takemichi no lo supiera, รฉl ya era suyo y de nadie mรกs.


Es asรญ que una noche de verano, con la cรกlida brisa acariciando sus rostros y una sensaciรณn de ansiedad, que los celos nublaron la mente de Manjiro, y antes de darse cuenta lo que hacรญa se encontrรณ a sรญ mismo tirando al suelo el cuerpo de Takemichi.


ยฟQuรฉ por quรฉ lo hizo? Sencillo, porque habรญa un olor desagradable impregnado en su ropa; el olor de Kokonoi.


โ€”Apestas โ€”escupiรณ con rabia, Mikey.


Takemichi lo mirรณ confundido.


โ€”Ese olor es asqueroso.


El pecho del ojiazul se estrujรณ. Imaginarse como alguien a quien Manjiro odiaba le hacรญa sentir triste.


Sin embargo, no hubo tiempo de pedir explicaciones, pues antes de poder decir una palabra, los labios de Manjiro devoraron los suyos. Era un beso salvaje y desesperado, ya que Manjiro era un total inexperto.


Takemichi respondiรณ el beso, abriendo su boca y permitiendo que la lengua del rubio explorarรก su cavidad, pero รฉl no se quedรณ atrรกs y comenzรณ a mover su lengua, jugueteando con la de Manjiro.


Esto fue suficiente para que el miembro del rubio se levantarรก y palpitara pidiendo atenciรณn. Querรญa mรกs.


Manjiro no se contuvo y desgarrรณ con furia el camisรณn blanco que Takemichi portaba. Recorriรณ con mirada lasciva el cuerpo del ojiazul. Su piel era una nรญvea y suave, pero sus ojos se detuvieron en los rosados botones sobre su pecho.


Mikey no dudรณ y mordiรณ uno de ellos, mientras jugaba con el otro.


โ€”E-espera, Mikey-kun... โ€”Musitรณ con dificultad, Takemichi, luchando por no perder la corduraโ€”. P-por favor...


El azabache intentรณ acallar sus jadeos, y negarse, pero su cuerpo respondรญa sรณlo. ยกJoder! Estaban en el palacio y podรญan ser descubiertos en cualquier momento, pero la sola idea de ser vistos lograba excitarlo mรกs. ยฟQuรฉ es lo que dirรญa el rey de verlo asรญ con la criatura que tanto despreciaba?


โ€”Hazme caso a mรญ, Takemicchi.


Su piel se erizรณ al sentir como la lengua de Mikey raspaba con una lentitud exquisita su piel. Pero lo que terminรณ de perderlo fue la lujuria plasmada en los oscuros ojos que lo miraban con devociรณn.


โ€”ยฟQuieres que me detenga, Takemicchi...?


La poca cordura que le quedaba se fue al carajo al escuchar el ronroneo de aquella criatura. ยฟCรณmo podrรญa negarse?


Era su perdiciรณn y el error mรกs sucio que podrรญa cometer, sin embargo, aceptarรญa su castigo con gusto si eso significaba tenerlo para sรณlo para รฉl.


Mikey sonriรณ complacido de ver a su querido Takemichi aceptar. No espero mรกs y le diรณ la vuelta, para despuรฉs continuar besando la curvatura de su espalda y acariciar el trasero de su amante.


Takemichi no pudo mรกs que alzar las caderas, dando permiso a Mikey de continuar.


El rubio detuvo sus caricias y tomรณ su miembro, para despuรฉs pasear su glande en la entrada del ojiazul, arrancรกndole suspiros y provocando que restregarรก su trasero contra su virilidad.


Sin aviso, Mikey entrรณ de una sola estocada en รฉl, arrancando un sonoro gemido de los labios del ojiazul. El rubio se sintiรณ en el cielo al sentir como su miembro ser apretado por las paredes internas de Takemichi, y aunque quiso ser gentil con el azabache, no pudo contenerse y lo penetrรณ con fuerza rudeza.


Takemichi sentรญa su interior arder con cada estocada, era demasiado duro y profundo, pero le gustaba lo suficiente para no querer detenerse. Sรณlo atinรณ a mover sus caderas en busca de mรกs.


Mikey sonriรณ al ver a Takemichi necesitado de รฉl, y aumentรณ la velocidad y profundidad de sus estocadas, porque si Takemichi lo deseaba con tanto รญmpetu, รฉl no se lo negarรญa. Le darรญa todo de รฉl.


Pronto el sonido de pieles chocar, jadeos y gemidos resonaron por toda la habitaciรณn.


Mikey mirรณ embelesado la delicada nuca de su amante, era como si le pidiera atenciรณn a gritos. Sin dudarlo, acercรณ sus filosos dientes a la piel y mordiรณ el cuello, aumentando la profundidad de las embestidas y haciendo gemir al azabache sin pudor alguno.


Takemichi estaba tan perdido en su placer que no fue capaz de notar las finas lรญneas de sangre que recorrรญan su cuello hasta caer debajo de su pecho.


Las piernas de Takemichi temblaban tanto que apenas y podรญa mantener sus raspadas rodillas quietas. Estaba cerca de su lรญmite, pero no querรญa detenerse. Querรญa ser uno mismo con Manjiro para siempre.


Un gruรฑido escapรณ de la garganta de Mikey cuando sintiรณ las paredes de Takemichi apretar su miembro. ร‰l tambiรฉn estaba cerca de terminar, pero no sรฉ detendrรญa, llenarรญa a Takemichi de con todo semen. Lo marcarรญa para que todo mundo se diera cuenta de que era suyo.


โ€”ยกQuiero mรกs! โ€”Exclamรณ extasiado, Mikey, clavando sus garras en las caderas de Takemichi.


El ojiazul no pudo soportarlo mรกs y terminรณ viniรฉndose entre gemidos, siendo seguido por Manjiro despuรฉs de un par de estocadas mรกs.


Takemichi se quedรณ satisfecho al sentir la tibia esencia de Manjiro llenar su interior y escurrir hasta sus muslos.


Manjiro tomรณ de la cintura a Takemichi, quiรฉn luchaba por normalizar su agitada respiraciรณn, y lo recostรณ a su lado, envolviendo la desnudez del azabache con su propio cuerpo.


Durante unos minutos, Mikey se dedicรณ a lamer y dejar pequeรฑos besos y mordidas en el torso de Takemichi, hasta que este se quedรณ profundamente dormido.


Manjiro sabรญa que si existรญa un lugar como el cielo o el paraรญso, รฉl no serรญa bienvenido. Sin embargo, no necesitaba de ello, ni de ningรบn otro lugar que salvarรก su alma, porque para Mikey no habรญa lugar mรกs perfecto que los brazos de Takemichi; ese era su propio paraรญso, uno que no dejarรญa ir.


El rubio envolviรณ uno de los lechosos muslos con su cola, y se acercรณ al oรญdo del durmiente azabache para despuรฉs morder su lรณbulo con deseo.


โ€”No te dejarรฉ escapar, Takemicchi.




Los meses y las estaciones pasaron en un abrir y cerrar de ojos, y lo que pudo pasar como un momento de lujuria y deseo desenfrenado se convirtiรณ en un amorรญo ilรญcito y prohibido, no sรณlo porque Manjiro fuera una criatura fantรกstica, sino porque Takemichi estaba casado con nadie mรกs que Hajime Kokonoi, el rey.


Sin embargo, esto no fue suficiente para detener a los amantes, muy por el contrario, Takemichi se refugiรณ en la excusa de que necesitaba despejar su mente para marcharse del palacio a una de sus mansiones personales, claro que en compaรฑรญa de Manjiro.


Aquello, si bien extraรฑo al Hajime, no le preocupรณ, รฉl tambiรฉn necesitaba tiempo lejos de Takemichi y de aquella horrible criatura.


Cuando los meses pasaron y Takemichi no daba noticias de querer volver al palacio, fue entonces que Kokonoi decidiรณ actuar. No por gusto, mรกs bien por obligaciรณn, pues parte de ser un buen rey era mantener su imagen. Suficiente tenรญa con ser nombrado como

"el rey castigado por los dioses".


Sin avisar, Kokonoi fue a la mansiรณn dรณnde se encontraba Takemichi y entrรณ a hurtadillas, pues aunque estuviera en una de las propiedades de su esposo, nunca habรญa sido bienvenido.


Kokonoi se permitiรณ recorrer el lugar sin recato, fijando especial atenciรณn en el decorado de mal gusto โ€”segรบn รฉlโ€” una gran cantidad de pinturas y un enorme ventanal que daba al patio.


Su sangre hirviรณ de rabia, pues lo que no esperaba encontrar era a Takemichi y a Manjiro abrazados en medio del jardรญn.


Estuvo a punto de ir y encararlos, pero la sensaciรณn de algo rozar su pierna le detuvo.


Su cuerpo temblรณ al mirar la pequeรฑa figura a sus pies. Y fue ahรญ donde lo comprendiรณ todo.


La repentina huida de Takemichi, sus negativas a volver pronto al palacio real y su necedad por mantenerse cerca de la vil criatura de Manjiro.


Todo cobraba sentido si miraba los tres pequeรฑos y rubios cachorros recostados en el suelo.


โ€”ยกMiserables!


Su orgullo como soberano estaba por los suelos, no sรณlo era el pasatiempo que los dioses tenรญan para divertirse, ahora era la burla del mundo entero, porque aquel que se supone serรญa su compaรฑero hasta el final de sus dรญas, no sรณlo no lo amaba, sino que adoraba en cuerpo y alma a una criatura maldita.


Y por si esto fuera no suficiente, existรญan tres cachorros que nacieron de esa uniรณn despreciable.


Empero era suficiente, no permitirรญa mรกs burla a su persona. Al carajo los dioses, el mundo y Takemichi, se deshacรญa de esos bastardos.


Kokonoi desenvainรณ su espada y la empuรฑo con fuerza, para despuรฉs guiarla al cuello de uno de los cachorros que dormรญa plรกcidamente, ignorante de como su efรญmera vida serรญa arrebatada.


Antes de que pudiera cortar uno de los pelos de algรบn cachorro apareciรณ Takemichi frente a รฉl.


โ€”ยกDetente, por favor!


Ante la mirada atรณnita del rey, Takemichi detuvo con las manos desnudas el filo del arma, sangrando al instante.


โ€”ยฟAsรญ es cรณmo me pagas por todos estos aรฑos, Takemichi? โ€”Reclamรณ con frustraciรณnโ€”. Metiรฉndote con esa bestia y dejando que te engendrรฉ esas abominaciones.


โ€”No importa lo que digas. No dejarรฉ que les hagas daรฑo.


Pequeรฑas lรกgrimas escaparon de los ojos de Takemichi, pues aunque habรญa aceptado las heridas en sus manos como un acto de redenciรณn, lo cierto era que pese a sus errores no permitirรญa que daรฑaran a sus pequeรฑos.


Aun si eran el resultado de un amor infame, รฉl los protegerรญa con su propia vida.


โ€”No tienes que preocuparte por ellos. โ€”Alzรณ la espadaโ€”. Los mandarรฉ contigo al infierno.


Takemichi esperรณ el siguiente corte del azabache, pero este nunca llegรณ.


Cรณmo si se tratara de un hรฉroe, apareciรณ Manjiro, y detuvo el ataque del Hajime, arrebatando la espada y lanzรกndola lejos de รฉl.


Forcejearon durante unos segundos, hasta que en un descuido, Mikey mordiรณ con fuerza la garganta de Kokonoi, y de un sรณlo tirรณn le arrancรณ gran parte del cuello.


Sangre emanรณ de la destrozada trรกquea del azabache, y pronto los pulcros y relucientes pisos de la gran estancia se tiรฑeron de escarlata.


La mirada de Kokonoi se fijรณ en Takemichi, esperando por su ayuda, pero no hubo respuesta. En sus รบltimos momentos sรณlo pudo ver al ojiazul tomar en sus brazos a uno de los cachorros y recostarlo en su pecho.


Hajime no querรญa morir, no asรญ, mas no habรญa mรกs que hacer. Se desangraba y aunque quisiera no podรญa pronunciar ni una sola palabra, su garganta estaba desgarrada. Sรณlo quedaba esperar la muerte.


Mikey sonriรณ, orgulloso, cuando el pรกlido y moribundo cuerpo de Kokonoi cayรณ al suelo.


No habรญa remordimiento o dolor en el pecho del rubio porque sabรญa la verdad. Si Hajime Kokonoi no hubiera desafiado a los dioses y a Izana, habrรญa evitado su trรกgico final.


Para su desgracia, fue en contra de un dios, pero lo que terminรณ de sellar su destino fue entregarle a Takemichi a una criatura infame que no dudรณ en verlo morir con tal de arrebatarle el ojiazul.


Era irรณnico, el azabache salvรณ su vida y รฉl a cambio le diรณ la entrada al inframundo.

Los zarcos de Takemichi contemplaron en silencio y sin algรบn rastro de lรกgrimas como la vida de Kokonui se extinguiรณ.


Finalmente, el rey habรญa muerto, y รฉl era libre.

Los cachorros, que desconocรญan lo que ocurrรญa, se pasearon en el charco de sangre del ya muerto rey.


Mikey y Takemichi sabรญan que eran una abominaciรณn, el fruto de un castigo divino, pero ni siquiera, eso era motivo suficiente para detenerles.


Porque si debรญan cumplir una condena por su pecado, la cumplirรญan si eso significaba estar juntos hasta el fin de la eternidad.