Rosa di Cristallo

All Rights Reserved ©

Summary

Nadie creyó que to seria capaz de hacerlo, nadie me vio como su igual, y les demostre de lo que era capaz. Ahora soy más que todos esos paracitos, sus vidas ahora son mías, ellos me pertenecen. Tengo su repeto y su miedo, y eso es más que suficiente para mi.

Genre
Other/Erotica
Author
MAR RM
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

En medio de la noche, un par de camionetas negras, uno tras otro siguiéndose de cerca, eran manejados por las calles con algo de prisa, uno llegaría a pensar que manejaban de esa manera porque tendría una situación familiar o algo parecido, o que estaban de esa forma para protegerse, en algunas ocasiones la noche puede ser peligrosa. Pero era todo lo contrario, ellos eran el peligro, en cada auto había cinco hombres, nueve de ellos estaban vestidos de con trajes de color negro, hechos a la media, cada hombre tenía por lo menos una o dos armas cargadas, listas para usarse; él ultimo hombre solo vestía un pantalón y una camisa azul, ambos estaban sucios y arrugados, sus pies y manos estaban amarados con una soga negra, su cabeza estaba cubierta por un saco negro. Este se encontraba en la primera camioneta, estaba sentado entre dos hombres, el hombre se movía de forma frenética tratando de liberar sus manos para poder escapar de aquellos hombres que lo tenían.


-Deja de moverte de una vez- dice uno de los hombres que se encontraba sentado en el asiento del copiloto- No hay forma de que te libres de tu castigo.


-Por favor déjenme ir- su voz temblaba- ya les dije que les pagare, solo denme más tiempo.


-Ya se te había dado más tiempo y tu deuda creció más De Luca, tú solo te pusiste la soga al cuello.


-Por favor, su jefe no tiene por qué enterarse que me encontraron, solo déjenme ir ahora.


-Ya está al tanto de que te encontramos, ya no hay nada que puedas hacer- dice el hombre estaba sentado a su izquierda.


-Por favor, déjenme ir- dice forcejeando aún más.


-Realmente me arrepiento de haber permitido que no te vendaran la boca- dice el conductor con fastidio- Marco podrías callarlo de una maldita vez.


-Sera todo un placer- dice el mencionado sacando una venda de su bolsillo derecho- Enzo sujétalo y quítale el saco- el mencionado hizo lo que se le pidió sin parpadear. Una vez termino, Marco sujeto la cara a De Luca, este trato de liberarse, pero fue sujetado con más fuerza por el hombre que estaba atrás de él- Ahora será un largo y silencioso viaje- dice dándole unos pequeños golpes en la cara.


-Por fin dejare de escuchar tu horrible voz- dice Enzo dándole un ligero empujón para que se sentara bien.


-Esta todo bien por ahí- se escuchó una voz a través de la radio.


-Más o menos- dice el conductor tomando la radio- finalmente se calló- cierta alegría salió de su voz.


-Espero no lo hallan matado, si no nuestra cabeza será empalada y exhibida delante de los demás.


-Ojalá hubiéramos hecho eso- el copiloto tomo la radio- tristemente solo pudimos taparle la boca, ha estado fastidiando durante todo el viaje.


-Somos conscientes de lo que pasaría si este imbécil muere antes de tiempo- el copiloto solo extendió su brazo con la radio hacia el conductor. Por un momento el conductor se quedó en silencio sus demás compañeros, lo miraron preguntándose qué es lo que le sucedía.


-Franco, ¿te encuentras bien? – pregunta Marco tratando de llamar su atención.


- ¿Chicos que sucede? – pregunta un hombre a través de la radio.


-Esto no es bueno- habla por fin Franco- Miren al frente chicos- los mencionados hacen lo que su compañero les indica.


-Cazzo, hablen de una vez- de repente Franco detuvo la camioneta, apenas si pudo frenar el conductor de atrás- ¿Qué paso? ¿Qué es lo que hay al frente?


-Esta aquí- es lo único que dijo Franco mientras miraba con terror al frente, un auto color negro, era uno de los más recientes modelos de una famosa marca italiana.


- ¿Quién se supone? ...- el hombre se quedó callado por un momento- Eso no es posible, por eso es que estamos aquí.


-Eso ya lo sé, parece que tenemos que seguirlos- dice al ver como una mano sale de por la ventana del piloto.


-Comienza a seguirlos- fue lo último que dijo aquel hombre.


-Esto no debería estar pasado o ¿sí? – pregunto el copiloto.


-Siempre éramos mandados a recoger a la basura como De Luca, algo debe de a ver pasado para que este aquí- dice Franco volviendo a conducir siguiendo el auto que.


- ¿No debería Massimo saber que vendría? – habla Marco.


-Debería, pero también lo escuchaste, es más que obvio que él no estaba al tanto de que este aquí- dice con un poco de diversión.


-Y eso que su hermano mayor- dice también Enzo con diversión.


-De Luca- de Franco llamando su atención, el mencionado mueve un poco la cabeza- Espero que estes consciente de lo que está pasando, nuestro jefe está aquí, eso significa que debiste haber hecho algo muy malo para que este aquí, además te diré algo, porque siento algo de lastima por ti; - deja de hablar por un momento haciendo que De Luca se ponga muy nervioso- De todos en este vehículo, soy el único que ha visto de lo que es capaz cuando esta de muy mal humor- De Luca se comienza a mover de manera más brusca.


-No debiste de haberle dicho eso, ahora no estará quieto- dice el copiloto con fastidio.


-Nico eres un aguafiestas- dice Franco con burla.


-Marco ponlo a dormir, no quiero que este haciendo un escándalo en lo que queda del camino a donde sea que nos dirijamos- dice volteando a ver al mencionando.


-No creo que sea necesario- dice Enzo mirando al frente- se acaban de detener.


-Realmente tienes mucha suerte De Luca, pero tal vez no la suficiente como para evitar que recibas lo que mereces- el hombre seguía moviéndose. De un momento a otro, él piloto baja del auto dirigiéndose hacia donde los hombres y De Luca se encontraban. Este solo vestía un pantalón color gris y una camisa blanca la cual estaba bastante ajusta, tenía las mangas dobladas hasta el codo. Niccoló baja la ventanilla de su lado para el hombre se acercará y les pueda hablar.


-Es bueno que lo hayan encontrado- dice mirando hacia la parte de atrás- Métanlo, ya revisamos y el lugar está completamente abandonado, además de que es el lugar más alejado del siguiente poblado.


- ¿Paso algo? – pregunta Franco.


-Sí, y muy malo- dice con una sonrisa, pero sus ojos reflejaban furia, era como si quisiera matar al primero que se le pusiera enfrente- Ya preparamos el lugar, unos hombres los están esperando adentro, cuélguenlo con unas cadenas, en un momento entraremos- dice para separarse del auto- Ah... casi lo olvido, también comiencen, pero aún no lo maten, quiere hablar con él- él hombre camino de vuelta a su auto, pero no se subió, sino que se acercó a la ventanilla del copiloto, se recargo en el auto y comenzó a hablar con la persona que se encontraba sentada ahí.


-Realmente debiste de haber hecho algo muy malo, Maurizio se veía muy molesto- dice Franco apagando el motor de la camioneta y quitándose el cinturón de seguridad.


-Yo iré a decirle a Massimo, él se escuchaba confundido, saben que a él no le gusta que le digan las cosas claras- dice Nico quitándose el cinturón de seguridad. Al bajar de la camioneta se acomodó su arma en la parte de atrás de su pantalón.


-Marco, Enzo, bajen a esta basura, yo meteré nuestras herramientas.


-Por supuesto tu realizaras la tarea más fácil- habla Marco.


-No se quejen, y háganlo de una vez- dice saliendo del auto, este se dirigía a la parte de atrás de la camioneta, de la cajuela saca dos bolsas negras de viaje.


-Es increíble, nosotros tenemos que meter a este imbécil- dice con fastidio Marco- porque tenemos que hacer lo que él dice- dice bajando de la camioneta, jalando con él a De Luca, el hombre se ponía cada vez más inquieto.


-Ya deja de quejarte, - dice cerrando la puerta de por donde se bajó- él está a cargo en esta ocasión.


- ¿Y solo por eso tengo que obedecer todo lo que él diga? Él es un idiota- dice tomando los pies a De Luca y Enzo el torso.


-Si, tiende a ser de esa forma, pero él es uno de los hombres más leales a la familia D'angelo, lo consideran parte de la familia. Eso también ha hecho que su ego se elevara, pero ellos confían en él.


- ¡Por favor! No creo que él valga la pena estoy seguro que él está metido con- Marco es interrumpido por Enzo


-Ni se te ocurra decir algo como eso, si te llegan a escuchar Maurizio o Massimo, de lo que piensas sobre su hermana, desearías que te mataran lo más rápido posible- dice cuando llegan a la entrada del almacén, que estaba custodiado por otros dos hombres también vestidos de traje.


-No creo que se lleguen a manchar las manos, también son unos imbéciles.


-Mejor cállate, y no vuelvas a repetir lo que has dicho, te lo digo solo porque eres nuevo- los hombres les permitieron entrar y guiaron a donde se encontraban los demás. Franco venia detrás de ellos, pero no había puesto atención de lo que habían hablado las dos personas que se encontraban al frente de él


El lugar se encontraba en un estado deplorable, había varios pedazos del techo en el piso, se podía escuchar el movimiento producido por ratas, también había pedazos de tablas de madera, en un lado había muebles amontonados, había algunas luces encendidas en su totalidad, mientras otras solo parpadeaban o no servían. Era un lugar tétrico, tenía, además, un olor mohoso, se podría decir que el lugar había ido abandonado hace varias décadas. Y si considerábamos el hecho de que estaba bastante alejado de la gente, era el lugar perfecto para deshacerse de una persona sin tener la presencia de intrusos.


-Lo encontraron más rápido de lo que creímos- dice un hombre acercándose a Marco y Enzo para ayudarlos con De Luca.


-No puedo creer que nos hayan creído incapaces- dice con diversión Enzo.


-No les teníamos mucha fe, hubo algunos que apostaron cuanto les costaba regresar con él con vida y otros apostaron que nunca lo encontrarían.


-Realmente no nos creían capaces- dice Marco soltando los pies.


-Traes un humor de perros, Marco.


-Déjalo solo está molesto con Franco porque nos pidió que sacáramos a la basura que está aquí.


-Mas bien nos ordenó.


-Pues es mejor que le bajas a tu drama, él está por encima de ti, al igual que muchos otros que se encuentran aquí. - dice el hombre jalando una cadena que se encontraba en el techo- Tu apenas eres un novato, no quieres pretender ser alguien con mucho poder, cuando no eres nadie en este lugar- dice con molestia -Aprende tu lugar- dice alzando las manos a De Luca para colgarlo de la cadena.


-No es para tanto- toma el consejo del hombre sin importancia.


-Muy bien, - dice el hombre quitándole el saco, pero le dejo la mordaza- ¿Quién quiere empezar con esto? – dice volteando hacia los demás hombres.


-Yo lo hare, -dice Franco acercándose hacia ellos con un bat en las manos.


- ¿Dónde están las demás cosas? – pregunta un hombre desconocido acercándose a ellos.


-Las termine de poner en una mesa, no tienes por qué ponerte tan fastidioso, Ricardo- dice con diversión alzando el bat.


-Para ti todo es un chiste, nunca te has tomado nada en serio- el mencionado solo se cruzó de brazos.


-Bueno, eso es porque me-es-di-ver-ti-do-tor -tu-rar-a-to-das-es-tas-ba-su-ras. – por cada silaba le daba un golpe en el abdomen a De Luca.


- ¡Eres un sádico! – dice dirigiéndose a la mesa donde se encontraban todas las herramientas que comúnmente usaban para torturar.


-Es lo que te gusta, cariño- se detuvo un momento burlándose de Ricardo.


-No comiencen con sus dramas románticos, resuélvanlos cuando estén solos, - dice un hombre entrando al lugar, este estaba vestido con un traje color azul marino- Como es que no han arreglado sus diferencias. Realmente se ven como una pareja casada.


-Que no te escuche mi esposa, sino a ti es quien lastimaran- dice Ricardo acercándose arrastrando unas cadenas.


-Tu esposa me adora- se quita el saco y se dobla las mangas de su camisa, parte de su brazo izquierdo, estaba cubierto de tatuajes- Ella sería incapaz de hacerme algo.


-Por supuesto, - dice comenzando a golpear al hombre colgado- eres su mejor amigo, Massimo.


Massimo D'angelo, un joven adulto bastante atractivo de treinta años, el mayor de tres hermanos, un joven muy inteligente, tenía el pelo largo peinado hacia atrás, además de tener barba, lo que hacía ver aún más atractivo. Estudio derecho en una de las mejores universidades de Italia. Tuvo la oportunidad de estudiar en algunas de las mejores universidades del mundo, pero decidió quedarse en su país natal, también porque no quería estar lejos de sus hermanos, él es demasiado sobreprotector con ellos, siempre los cuida, mataría a quien sea que les hiciera daño.


Su hermano de en medio, Maurizio D'angelo, también un joven adulto, al igual que su hermano es muy atractivo, su cuerpo está bien trabajado, su cabello era un poco largo con rizos, él no usaba barba, cuando era más joven, probo tener barba, pero pensó que simplemente no era para él, también tenía tatuajes, pero él los tenía en el torso, desde muy joven entreno artes marciales mixtas, Massimo practico Muay Thai, ambos tenían algo en mente cuando decidieron entrenar: proteger a su hermana menor. Maurizio estudio administración de empresas, para ayudar con el negocio familiar, tampoco dejo Italia para estudiar, y al igual que su hermano; mataría por su familia. Ambos ya se han manchado las manos de sangre por su familia. Una curiosidad más sobres los hermanos, es que son gemelos idénticos. Es un chiste entre ellos decir que son almas gemelas, pero cuando los comienzas a conocer, te darás cuenta de que realmente lo son. Nunca hacen algo sin él otro, siempre están juntos, pero en algunas ocasiones se separan para cumplir alguna misión.


- ¿Qué esperabas? Me conoció a mi primero y por supuesto me ama más a mí.


-Solo cállate- dice haciéndose a un lado para que otra persona siguiera golpeando a De Luca.


Uno a uno, cada uno de los hombres que se encontraban en el lugar golpearon al hombre, en algunas ocasiones De Luca perdía el conocimiento por el cansancio, así que le aventaban cubetas con agua helada para que reaccionara, lo estuvieron golpeando durante horas, querían que en el momento que fuera interrogado estuviera a punto de quebrarse, por supuesto que algunos ya estaban agotados, así que simplemente se hacían a un lado. Massimo se quedó todo el tiempo observando con una sonrisa socarrona, en su mirada había cierta diversión. Él disfrutaba de ver como su gente golpeaba a las personas como De Luca, personas que tenían deudas por prestamos o de apuestas que iban creciendo, pero en esta ocasión era diferente. Su hermano Maurizio le dijo del porqué de su presencia ahí, y hasta cierto punto le gustaría que ya acabaran con él, pero aún no era el momento, y cuando eso llegara lo disfrutaría tanto.


-Es suficiente- dice Maurizio parándose a un lado de su hermano, cuando ambos hermanos estaban juntos, se podía sentir un aura diferente en el ambiente- Bájenlo de ahí y siéntenlo en una las sillas que trajimos- los hombres acataron sus órdenes.


-Ya es hora- le susurro Massimo a su hermano.


-Sí, è un vero figlio di puttana.


-Estoy de acuerdo contigo- los hombres hicieron su trabajo rápidamente- Muy bien, quítenle la mordaza.


-Malditos hijos de perra- grita con todas sus fuerzas- déjenme libre, ya les dije que les pagare lo que les debo, solo denme más tiempo.


-Ya te dimos tiempo, y aun así no fuiste capaz de pagar tu deuda, y no solo eso, sino que hiciste algo mucho peor- habla Maurizio acercándose al hombre.


-No entiendo de lo que están hablando.


-Por supuesto sabes a lo que me refiero, eres un bastardo, una mera.


-No entiendo nada.


-Te suena el nombre Patricia, - habla Massimo- o talvez Fiorella, o Blanca, talvez Irina.


-Nunca había escuchado esos nombres- en su voz detonaba el nerviosismo.


- ¿En serio? Porque por alguna razón, estas chicas fueron encontradas en el almacén que se encuentra en la parte de atrás de tu casa, todas ellas estaban encadenadas, apenas si las encontraron con vida.


-No tenía conocimiento sobre aquello.


- ¿Estás seguro? - el hombre asintió- ¿Muy seguro? – volvió a asentir.


-Es una lástima que no hubiera dicho la verdad, tal vez hubiéramos tenido un poco de misericordia, pero es más que obvio que no la mereces.


-Yo no sé nada de esas chicas.


-Entonces yo te diré lo que se supone tendrías que saber- dice Maurizio dándole una cachetada- Estas cuatro chicas fueron encontradas por la policía el día de ayer, apenas si las encontraron con vida, estaban en un severo estado de desnutrición, todas tenían varios golpes en todo el cuerpo, cortadas, y algunos huesos rotos. Según uno de nuestros informantes, las chicas declararon que fueron secuestradas de varias partes del mundo, fueron obligadas a ser esclavas sexuales, y todas coincidieron en que fueron raptadas por ti, De Luca.


-Eres una basura, realmente seguras negando tu relación con esas chicas- dice Massimo jalándole el cabello- ¿Para qué es que usabas el dinero que nos debías? Déjame adivinar, ya que no te salió tu pequeño negocio con las dos primeras chicas, nos pediste dinero para secuestrar a las siguientes y tener ganancias con las cuatro.


-No es así, los hombres que las raptaban querían...-dice hiperventilando un poco.


-Entonces ya lo estas aceptando- dice Maurizio tomándolo del mentón y apretando- Realmente eres un descarado, primero lo niegas y ahora- se comienza a reír- Sigue hablando queremos saber qué fue lo que hiciste con nuestro dinero.


-Está bien, hablare, pero desátenme- dice tratando de liberarse de su mano.


-No creo que estes en condiciones para exigir algo, ¿no lo crees? – dice mirando a su hermano.


-Por supuesto, que podrías hacer para que nosotros te dejemos libre, no eres nadie.


-Está bien- su voz temblaba- solo aléjense un poco de mi- ambos hermanos dieron un par de pasos hacia atrás para ver mejor al hombre.


-Realmente eres un cobarde, ¿eres capaz de vernos a los ojos? – el hombre desvío la mirada- Esto es tan divertido- una sonrisa apareció en el rostro de Massimo, les hizo una seña a unos hombres para que se acercaran a el hombre sentado delante de ellos.


-Creí que se mantendrían alejados- viendo como los hombres se acercaban a él.


-Y lo hicimos, nosotros nos mantendremos de ti, pero ellos no, tienes que especificar cunado quieres algo- ambos hermanos hablaron al mismo tiempo, era una costumbre que tenían ambos para poder intimidar- Habla de una vez.


-Yo, mi familia estaba pasando por problemas económicos, no estaba ganando suficiente para poder mantenerla, necesitaba el dinero, por esa razón pedí un préstamo.


-Si que eres un mentirosos- dice Maurizio comenzando a caminar- Estuvimos investigando, no tienes familia, tu esposa te abandono hace varios años, llevándose con ella al menos un 25% de tu fortuna, lo cual a mi parecer no fue muy de tu agrado, ¿no es así?


-En serio creíste que no investigaríamos toda tu vida- dice Massimo inclinándose hacia a este- ¿Quiénes crees que somos?


-Unos imbéciles, es lo que son, ya tengo la mitad del dinero, déjenme libre y se los daré.


-Creo que es más que obvio que no entiendes nada- decía una voz detrás de los hermanos, ambos se hicieron a un lado para permitirle a De Luca que viera a esa persona- Fiorella, es el nombre que más te debería sonar, ¿no es así? -una mujer hermosa se abrió paso entre los hermanos, esta vestía un vestido color rojo, que acentuaba su figura, llevaba tacones de aguja altos color negro, su caminar era impresionante, imponía con cada paso; su cabello color castaño, estaba recogido en una coleta alta, su maquillaje era impecable. Cada uno de los hombres cambiaron su postura al escuchar su voz- Si no me equivoco, ese es el nombre de tu única hija, también estoy informada de que ella desapareció hace un año- dice con una sonrisa- No es interesante que una de las chicas que se encontraban privadas de su libertad sea tu hija- comenzó a caminar a la mesa donde estaban las herramientas, paso su mano por encima de estas para escoger una.


-Ella no era mi hija, era hija del amante de mi esposa- decía con furia.


-Bueno, deberías preguntarte por qué tu esposa te fue infiel con tu hermano, porque fue tu hermano el que se metió entre las piernas ella- ella comenzó a burlarse de él- Estoy segura de que cogía mejor de lo que tú nunca pudiste, no pudiste hacerla gemir como ella quería- los hermanos comenzaron a reír-


-Así como la hermana de estos idiotas se coge a uno de sus hombres- ella se detuvo y los hermanos dejaron de reír.


- ¿Cómo te atreves a decir algo como eso? – dice Massimo dándole un golpe en la cara, le partió el labio el cual comenzó a sangrar.


- ¿Cómo tienes el descaro de hablar de nuestra hermana de esa manera? – grita Maurizio también golpeándolo.


-Uno de los hombres que me trajeron aquí, dijo que tu hermana se cogía a otro con de los que estaban conmigo en el auto.


- ¡Niccoló! – grito furioso Maurizio, el nombrado camino hacia donde se encontraban los hermanos- ¿Quién carajo venia en la camioneta con este hijo de puta?


-Estoy seguro de que es un malentendido- no se atrevió a levantar su rostro.


-Un malentendido que vamos a resolver- hablo Massimo acercándose a Niccoló- Responde- pero solo se quedó callado.


-Cazzo, - Maurizio saco un arma de la parte de atrás de su pantalón y disparo al techo- Que respondas.


-Franco, Enzo y Marco- hablo sin titubear, dos de los mencionados se tensaron al escucharlo.


-Enzo, Marco, vengan para acá- Massimo arrebato el arma a su hermano, él había dejado la suya en el auto.


- ¿Cómo estas tan seguro de que ellos fueron los que hablaron? – De Luca se burlaba de ellos, estaba disfrutando como distrajo la atención de él.


-Porque Franco fue el que metió las cosas- dijo apuntándole con el arma, para que cerrara la boca- Además de que no están imbécil como para hablar de esa forma de nuestra hermana - el hombre solo se quedó callado.


- ¿Quién de los dos fue? – pregunto Maurizio con calma una vez que los dos hombres se pararon delante de ellos- Hablen, ahora no tengo mucha paciencia, ¡háganlo ya! – pero ambos se mantuvieron en silencio con la cara agachada.


-Hablen ya chicos- Niccoló aún se encontraba con ellos.


-Fue Marco, señor- hablo un hombre en que se encontraba alejado de ellos, Marco empezó a sudar frio al escuchar su nombre.


-Niccoló, Enzo, regresen a su posición- ambos hicieron una pequeña reverencia y volvieron a su lugar.


- ¿Cómo te atreviste a hablar de nuestra hermana de esa manera? – Massimo lo golpeo tirándolo al piso.


-Señor, solo fue una broma- el chico lo miro desde el suelo- no estaba hablando en serio.


-Ni siquiera de broma puedes hablar de nuestra hermana.


-Lo lamento, solo estaba enojado, no volverá a pasar- dice tratando de ponerse de pie.


-Por supuesto que no volverá a pasar- después de mucho tiempo, la mujer volvió a hablar- Lo volveré a repetir, ¿Quién eres para hablar de esa manera sobre mí? -dijo aun sin voltearse a verlo. Tanto el chico, como De Luca, se sorprendieron al escuchar tal declaración de la chica, así como a la mayoría, ya que desconocían la apariencia de aquella que se decía ser la hermana menor de los gemelos D'angelo- A ti que te importa si me cojo a alguno de mis hombres, si mi cojo a tu vecino, o tu padre- dice acercándose hacia el chico- Tú no eres nadie para ofenderme, tú lo eres un mocoso que quiso entrar a la mafia para ser alguien, porque es obvio no podrías hacerlo por ti mismo, necesitas de otros para sobre salir.


-Solo estaba jugando, perdone- su voz temblaba.


- ¿Solo jugando? ¿Perdonarte? Debes estar ahora mismo burlándote de mí, ¿no? – el chico comenzó a negar con temor- Ahora que estoy delante de ti, repite lo que dijiste- el chico volvió a negar- Que lo repitas- le quito el arma a su hermano y le disparo en la pierna al chico.


-Respóndele a nuestra hermana- hablaron al unísono los hermanos.


-Yo había dicho que "Franco se creía demasiado solo porque se acostaba con la hermana de ellos" – lo último señala con el mentón a los hermanos.


-Déjame adivinar, Franco otra vez se comportó de manera altanera y se puso a ordena como si fuera lo máximo en este lugar- el chico no dijo nada, Franco se tensó en su lugar- ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo Franco? Puede que seas parte de la familia, pero no eres nadie, no estas al nivel de ninguno de nosotros- este solo asintió, la chica le entrego a Maurizio el arma.


- ¿Tu eres su hermana? – hablo De Luca después de un tiempo- Eres demasiado hermosa para estar en este negocio- dijo con arrogancia.


- ¿Cómo dijiste? – lo volteo a ver, le hizo una seña a unos hombres para que se encargaran del chico. Estos al chico junto a los demás para hacerle un torniquete.


-Es solo que entiendo que ellos este a cargo, pero una mujer, debes ser un chiste.


- ¿En serio te atreves a decir que ella no debería estar aquí? – Massimo se acercó al hombre. La chica comenzó a reírse.


- ¿De qué te ríes? – rio aún más fuerte, el hombro se asustó- ¿Qué es divertido? – se estaba poniendo cada vez más nervioso.


-Eres todo un caso- dijo ella con una sonrisa- Chicos desátenlo, quítenle el pantalón y póngalo en cuatro- ella camina nuevamente hacia la mesa-


-No, ¿Qué están haciendo? – dice con temor- Aléjense de mí- Para que este dejara de moverse los hombres le dieron un golpe en el rostro que casi lo de inconsciente.


-Tiene que estar consiente para lo que planeo hacer- les advirtió la mujer.


- ¿Vas a lo que creo que harás? – pregunto Maurizio acercándose a Su hermana.


-Bien sabes que siempre he querido usar esto- dice levantando algo como un huevo de metal con una manivela- Solo que no he tenido la oportunidad de usarlo- una sonrisa aparece en su rostro.


- ¿La darás una lección de historia? – pregunto Massimo.


- ¿Tu qué crees?


-Que de los tres eres a la que le falta un tornillo- dice con burla.


-Como si a ustedes no les faltara uno- había diversión en su tono de voz- ¿Ya está listo? – Los hombres asintieron- Empecemos con la clase de historia- dice ella acercándose a él- Te presento lo que usaremos contigo- agachándose a la altura del hombre.


- ¿Qué es eso? – mirando con horro el objeto.


-Te presento la pera anal- el hombre comenzó a temblar- También tiene otras dos versiones: oral y vaginal- ella se aleja de él y camina a su alrededor- Obviamente la vaginal no sirve contigo. Esto es un instrumento de tortura de la Santa Inquisición, dependiendo de tu crimen, era la pera que se usaría, también existía una variante con púas, pero estoy segura de que con esta es suficiente.


-No serias capaz de hacerlo- su voz temblaba.


-No sabes de las cosas que soy capaz de hacer, y más siendo que esta es la primera vez que tengo la oportunidad de usarla, lo que lo hace aún más emocionante, ¿no lo crees?


-Eres una enferma mental.


-Por supuesto, mis hermanos y yo lo estamos- contesto con ironía colocándose detrás de él.


- ¿Por qué te pones detrás?


- ¿Para otra razón lo haría? Yo seré quien lo introduzca en ti- una sonrisa aún más grande que antes aparece en su rostro.


-Espere, no por favor, quiero hablar con él jefe.


- ¿Para qué quieres hablar?


-Por favor, solo denme más tiempo.


- ¿Porque razón lo haríamos?


-Maldita sea, niña estúpida, quiero hablar con él de negocios, no lo entenderías.


-Es curioso que lo digas- se a su oído- Porque yo soy quien manda aquí- le susurra.


- ¿Qué? Eso no puede ser.


-Por supuesto que puede ser- se aleja de él y vuelve atrás- Soy yo quien manda sobre todos ellos, - levanta la voz- ¡Yo soy la jefa! Todo este maldito negocio esta donde esta gracias a mí- le introduce la herramienta y el hombre grita de dolor- He construido todo mi maldito imperio sola con el apoyo de mis hermanos. Yo soy la maldita reina. – dice empezando a mover la manivela de la pera para que se expanda- Me arrebataron lo que por derecho me pertenecía. Todos aquellos que lo hicieron, pensaron que no sería capaz de hacer el trabajo de mi padre, que solo por ser mujer seria débil, ¿dime si estoy siendo débil? – el hombre gritaba cada vez con más fuerza- Exacto, no soy débil- estiro su mano hacia Maurizio, él le entrego su arma.


-Por favor, déjeme libre- lagrimas bajaban por su rostro.


- ¿En serio crees que te dejare libre después de lo que hiciste? – camina hacia al frente de él- Obligaste a tu hija a ser una esclava sexual, secuestraste a otras tres chicas para hacerles lo mismo y ganar dinero, nos pides dinero, te escapas pensando en que nunca te encontraremos, te burlas de mis hermanos y de mi- le apunta con el arma- ¿Te mereces la libertad? Yo no lo creo.


-Por favor...- apanas pronuncio lo último, ella le disparo en la frente, algo de sangre le salpico en la cara.


-Cada vez son más llorones- dice ella con indiferencia.


-Realmente es usted la jefa- el chico volvió a hablar.


-Ya había olvidado que estabas aquí- le sonríe- Por favor hagan que el medico lo revise y le saque la bala, después encárguense de él, no quiero que termine tan rápido- los hombres hicieron una reverencia.


- ¿Qué es lo que harán conmigo? – pregunto el chico cuando lo pusieron de pie.


-No te mataran si es lo que te preocupa- el chico suspiro aliviado- pero te darán una lección- empezó a temblar- es para que aprendas a no ofenderme, además, ¿creíste que no te delatarían por haber hablado de esa forma de mí? Estas equivocado- les señalo la salida a sus hombres para que se fueran.


-Y recuerda esto, ¡Yo soy Rosella D'angelo! La jefa de esta familia.