Little secret [+18] [Fem! Reader]

Summary

― Por mucho que trates de seguir ocultándolo, sé cuál es tu pequeño secreto, TN― Heizou arqueó las cejas y estudió mi expresión, analizando mi reacción. Dio dos pasos seguros hacia mí y se inclinó para susurrarme al oído:―, lo descubrí cuando me clavaste ese cuchillo. Tienes un secreto. Uno muy grande cargando a tus espaldas. Tienes un subordinado que no para de husmear en tu pasado, porque descubrir cuál es tu misterio es su nuevo objetivo. Tienes un amigo en Liyue que cuidó de tí durante tanto tiempo en los peores años de tu vida. "Esa" persona a la que dejaste atrás al fin te encuentra. Pero alguien atenta contra tu vida... ¿Quién será capaz de protegerte? La respuesta es fácil: tú sola no puedes... No contra los fantasmas de tu pasado. Porque tu mente es tu peor enemigo [...] El personaje masculino principal de la historia es Heizou, mas otros hombres de Inazuma luchan por la mano de TN... Lo que me lleva a decir, ¿quién será el afortunado con el que te entrelace el destino? Esta historia contiene contenido sexual explícito, narraciones detalladas de escenas de crimen y asesinatos, lenguaje soez y demás contenido para adultos. Los comentarios sin respeto o negativos serán eliminados, si no le gusta mi historia, busque otra más de su agrado. Hermosa portada y separador hechos por @mss_punia perteneciente a @DailyAnimeSite en Wattpad

Status
Ongoing
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

"Los ojos no saben guardar secretos."





Había conseguido al fin mi puesto en la comisión Tenryou, aunque, sinceramente, no lo dudaba: yo era el mejor detective de toda Teyvat, bueno, yo y mi intuición infalible de la que tanto hacía gala.


El oficial Owada me mandó antes de nada a presentarme a mis superiores, pero, la verdad, no iba a hacerlo, ¿para qué? Simplemente tomé el primer encargo que llegó a la comisión y me puse manos a la obra con el misterio; me ardía la sangre de las ganas de comenzar ya con mi trabajo. Al parecer, el primer encargo se trataba del robo de una hucha de una vivienda, cosa que no me resultaría difícil de resolver, así que enseguida abandoné el edificio y me dirigí a paso ligero al lugar de los hechos. Andaba preguntándome la naturaleza de dicho caso, pero nunca se puede subestimar ningún delito. Todo puede esconder detrás una historia escalofriante.


Llegué a la casa en la que se había denunciado el robo y abrí la puerta, y quién la abrió fue una muchacha de cabellos rubios recogidos en una sencilla coleta. Ésta misma me dedicó una suave sonrisa.


― Vaya, ¿usted es...?


― Shikanoin Heizou, el encargado de desentrañar el misterio del robo de hucha, señorita― Anuncié con orgullo.


― Ohm, pase entonces, aunque no creo que encuentre nada más que la detective que vino antes― La chica se hizo a un lado en el umbral de la puerta para permitirme el paso al interior de la vivienda―. Yo soy Zia, vivo en mi casa junto con mi hermana mayor.


¿Había nombrado a otra detective? Mierda, se me habían adelantado. Aunque seguramente ella no encontrará el misterio antes que yo...


Asentí con la cabeza mientras examinaba el interior de la casa, siguiendo a la dueña de ésta hacia el salón, donde me enseñó una bonita hucha de cerdito.


― Ésta es la hucha― Anunció―, solo se puede sacar dinero de ella rompiéndola, pero está en perfecto estado.


Me llevé una mano al mentón y corroboré que era cierto, la hucha estaba intacta.


― ¿Está segura de que robaron dinero de ahí?


― Segurísima― Asintió en convicción―. Antes pesaba como un adorno de hierro, pero ahora...


Ella largó un suspiro y me tendió la hucha para que yo mismo lo comprobase, y, así era, el cacharro no pesaba tanto como debía de ser. Fruncí el ceño y le devolví el objeto, repasando una vez más el hogar con la mirada, parando ésta en cada lugar que me parecía interesante, así como un joyero que estaba colocado sobre un mueble del salón. Lo señalé con el dedo.


― Ese joyero, ¿robaron algo de ahí?


― No― Ella negó con la cabeza―, solo me falta dinero de la hucha.


Volví a sopesar mis opciones.


― ¿Ha visto algo raro últimamente?― Le pregunté cómo última baza.


― Bueno, ahora que lo dices....― La fémina se rascó la nuca con aires pensativos antes de volver a mirarme― Sí, mi hermana me ha estado diciendo que, al volver del trabajo por las noches, sentía que alguien la seguía.


Así que un acosador.


― Ya veo― Ya no había nada más que ver ahí, así que me decidí a salir de la sala cuando, por accidente, al no estar prestando atención a mi camino, choqué contra una maleta de gran tamaño.


― ¡Perdona! Mi hermana ha estado sacando las maletas últimamente, dice que se irá de Inazuma durante dos días...


― ¿Y se va a quedar con esta maleta tan grande?


― No lo sé― La chica se encogió de hombros.


Ya lo tenía casi todo, mas mi intuición me estaba alertando de que me faltaba una pista muy importante...


Salí de la casa y me despedí de la chica bajo la excusa de que tenía que pensar, aunque iba a buscar más pruebas. Ciertamente, había escuchado de mis nuevos colegas de la comisión sobre un asesinato cerca de esa zona, y mi maravillosa intuición me estaba diciendo algo...


Y ahí estaba el oficial Owada junto a una chica varios años mayor que yo, hablando entre ellos frente a un cadáver. Ahí estaba el asesinato; me acerqué al descampado en el que se encontraban.


― Hey― Los saludé con un gesto de la mano―, ¿qué hay por aquí?


Ambos agentes me miraron con interés. Nunca antes había visto a la mujer que estaba al lado de Owada; ella era mayor que yo por pocos años, pero desprendía madurez y seriedad. Ésta misma preguntó por mí.


― ¿Quién es él?― Cuestionó la chica mirándome.


― Oh, el es Heizou, el nuevo en la comisión― Suspiró Owada llevándose una mano a la frente con cansancio.


― Qué más da. Owada, ya sé quién es el asesino― La mayor asintió con convicción.


Abrí los ojos como platos, ¿ya? Mi mete comenzó a divagar con total rapidez, yo quería saber antes que ella, pero ni siquiera me había dado tiempo a examinar el cadáver que se hallaba a nuestros pies.


Sin darme margen de más, la chica echó a andar hacia la casa del robo de la hucha. ¿Eso significa que tienen relación ambos casos? Yo ya había deducido que quizá sí que la tenían, pero al parecer, esa detective lo había hallado antes que yo.


Owada y yo nos miramos antes de seguir a la fémina, quién llamó a la casa de Zia y ésta nos abrió la puerta con una suave sonrisa en el rostro.


― Justo acaba de llegar mi hermana, oficial TA― Habló la de cabellos rubios.


¿Oficial? Inmediatamente miré a Owada, quién suspiró y negó con la cabeza antes de volver su mirada a la supuesta TA.


― Genial― Habló ella―, entonces vengan las dos conmigo.


Dicho y hecho, la rubia llamada Zia y su hermana mayor, quién era exactamente igual que la primera solo que más delgada, se unieron a Owada y a mí para seguir a la supuesta oficial, la cual nos volvió a llevar hacia el lugar del asesinato.


Las dos hermanas miraron con nerviosismo el cadáver. Y yo no pude decir nada, mi intuición se había esfumado ante la presencia de TA, cosa que me hizo rechinar los dientes de frustración. No pude hacer otra cosa más que quedarme callado mientras la mayor explicaba el asesinato.


― Esta hucha que tienes, Zia― TA levantó la hucha, ya que, al parecer, se la había traído consigo―, no es tu hucha. Es una nueva que compraron en la misma tienda y que llenaron con otras monedas.


― ¿Por qué harían eso?― Preguntó Zia con curiosidad― ¿Y qué tiene que ver con éste hombre muerto?


― Cada cosa a su tiempo― Suspiró la oficial―. Ahora voy a explicar el altercado. Bien, como iba diciendo, la responsable compró otra hucha igual y la llenó de monedas... ¿Verdad, hermana mayor?


Giré mi vista hacia la hermana mayor, quién palideció ante sus palabras.


― ¿Q-qué?― Inmediatamente ésta intentó defenderse, pero TA no la dejó hacer esto.


―Por favor, luego me discutes si quieres― Carraspeó TA―. La razón por la que tuviste que hacer eso... Fue porque mataste a éste acosador― Y, dicho eso, TA señaló al cadáver.


Mi mente se había quedado en blanco. Eso me estaba jodiendo mucho, después de que TA comenzase a decir sus explicaciones, yo me había quedado sin ellas y mi intuición se había ido de vacaciones. Me estaba comenzando a irritar esa oficial.


Ante la declaración de TA, todos nos mostramos sorprendidos, pero ella no dejó margen de réplica y continuó con su explicación.


― Al volver a casa ayer del trabajo, éste acosador te perseguía también, pero llegó a atacarte en casa, y tú, en defensa, agarraste la hucha, que pesa tanto como un adorno de hierro, y le golpeaste en la cabeza con ella, asesinándolo. Las monedas quedaron llenas de sangre, por lo que compraste otra hucha. Y el cadáver lo transportaste aquí con la maleta tan grande que tienes en tu casa, nadie usa ese maletón para irse de viaje dos días.


Y, con su declaración, todos nos quedamos en silencio. Finalmente, la hermana mayor le dio la razón entre lágrimas y el oficial Owada acabó por llevársela a la comisión, ya que ocultar cadáveres es un delito.


Por mi parte, yo me sentía frustrado del todo. Ése fue el primer misterio que alguien se me adelantó en resolver, ¿quién era esa TA? Las dudas y preguntas hacia ella comenzaron a irritarme, y no pude hacer más que observarla, sus movimientos y sus aires misteriosos. Aires misteriosos...


Es verdad. Había algo en ella que me provocaba dudas.


― Disculpe― Me acerqué a la chica antes de que ésta se alejase.


Ella se volteó a verme con sus bonitos orbes y sus labios se fruncieron.


― ¿Qué ocurre? Tengo cosas que hacer― Respondió con suavidad.


Largué un suspiro porque, ante la mirada de aquella mujer más mayor que yo, repentinamente me sentí nervioso.


― Verás; no me he presentado, soy el nuevo guarda de la comisión Tenryou, Shikanoin Heizou, ¿usted es...?


― La oficial TA TN― Respondió y, con un gesto de cabeza a modo de despedida, se alejó de mí a pasos rápidos.


Y ahí me quedé, observando la espalda de esa chica alejarse. Mi intuición había vuelto y ésta misma me decía que la fémina arrastraba varios secretos tras de sí.


Con un largo suspiro de resignación, arrastré los pies hasta la comisión, dispuesto a preguntarle al oficial Owada sobre la chica, tal vez albergando la esperanza de verla en el lugar, mas no me la crucé en el camino. Chasqueé la lengua ante esto y llamé a la puerta del despacho de Owada, quién me permitió el paso.


― ¡Heizou!― Se sorprendió al verme― Qué extraño es verte por aquí. Bueno, no sé a qué habrás venido, pero ya que estás, ten, necesito que le entregues esto a alguien― Pidió mientras me tendía un sobre cerrado.


Me acerqué hasta él y tomé el objeto de papel, desconcertado por mi propio comportamiento, actitud que me estaba irritando a mí mismo. Owada tenía razón: yo no era así, solía hacer las cosas que me daban la gana... Solo que esa chica despertaba mi curiosidad al máximo y mi intuición me avisaba de que ésta no era trigo limpio.


― Antes tengo que preguntarte unas cosas, Owada― Le dije al recordar el por qué había ido hacia allí, tomando a su vez el sobrecito que guardé entre mi manos.


― Oh, cierto, cierto. Cuéntame.


― Esa chica de antes... ¿Quién es? Nunca la había visto por aquí.


― Es TN, nunca la viste antes porque eres nuevo en esta comisión, Heizou― Resolvió él volviendo a sus asuntos.


― Bueno, pues nunca la había visto en el pueblo― Insistí.


― Mira chico: ella lleva trabajando casi medio año ya, si no la viste, será porque no coincidisteis antes― Y, con eso, cerró esa conversación―. Bueno, hablando de TN, ese sobre necesito que se lo des a ella, ve a su casa, ya es tarde y ha acabado su turno aquí.


Sin derecho a rechistar, me sacó de su despacho y me dio la dirección de la oficial. Era como si el mundo de repente quisiera enlazarme con ella de alguna forma. Quizá deseen que desentrañe su misterio... ese que tan bien oculta.


A regañadientes, no tuve más remedio que obedecer a Owada y dirigirme a la dirección que éste me había dado. Cuando me paré frente a esta, una casita de aspecto humilde me recibió, con el césped del pequeño jardín perfectamente cuidado y de un color verde vivo a juego con el tejado de la casita. Llamé a la puerta, iluminado por la luz de los farolillos de la calle, pues ya estaba anocheciendo. Quién abrió la puerta no fue ni más ni menos que una pequeña criatura de cabellos suaves y grandes ojitos de la tonalidad del mar: un niño. Con sus mejillas cachetosas y sonrosadas, sus orbes examinándome y sus manitas sujetando la puerta que había abierto levemente para atenderme.


Un niño.


― ¿Quién eres tú?― Pió con su gracia infantil pero con un deje de desconfianza en la voz.


Me agaché hasta quedar a su altura; la criatura no debería de tener más de cuatro años.


― Soy Heizou, trabajo en la comisión, ¿está por aquí TN?― Pregunté tratando de ocultar mi asombro, maquinando a toda prisa el parentesco que debería de demostrar el pequeño y la fémina.


Él asintió.


― Oh, sí, mamá está en casa, ¿para qué quieres verla?


Mamá.


Inmediatamente después, TN apareció a sus espaldas y me observó desde arriba, puesto que yo estaba agachado frente a su hijo. Fue entonces que me di cuenta del parecido entre ellos dos: tenían la misma cara y las mismas expresiones, supuse que el color de piel, cabellos y ojos serían heredados del padre.


― Yoshio, ¿cuántas veces te he dicho que no le abras la puerta a nadie, cariño?― TN se agachó también y tomó al niño entre sus brazos mientras le hablaba con una melodiosa voz maternal, acomodando a su hijo a un costado de su cuerpo mientras lo sujetaba con cuidado.


La forma con la que pronunció la palabra "cariño" se me antojó tremendamente bonita y cariñosa.


― Perdona mami― Respondió el niño y se recostó en el pecho de la mujer, ese que de repente me pareció abultado y relleno.


Luego, la mayor se giró hacia mí.


― ¿Qué ocurre, Heizou?― Habló.


La escaneé rápidamente. ¿A qué edad había tenido al niño? Ella debería de tener veintitrés años a lo mucho, y a su hijo no le echaba más de cuatro, ¿a los diecinueve? En Teyvat no se acostumbraba tener niños tan temprano.


Inmediatamente, saqué el sobre que Owada me dió, del bolsillo de mi pantalón y se lo tendí.


Ella lo recogió y, con un "gracias" cerró la puerta de su casa mientras que su niño se despedía de mí con un gesto de la mano.


Y, pese a haber descubierto que TN era una madre demasiado joven, mi intuición seguía diciéndome que ella guardaba un secreto mucho más oscuro.

























Hola hola! Aquí Tenko con un nuevo fic, esta vez de Genshin Impact, espero que os esté gustando.


(Este primer misterio lo saqué del manga "El misterio prohibido de Ron Kamonohashi")


Esque no hay prácticamente ninguna historia del genshin en español así que me vi obligada a crear yo una >:D


Y bueno, con esto me despido, besitos en los potos, cuídense que se os quiere 😘😘