Las Drogas Dan Poder

Summary

bueno está historia se me ocurrió porque hace no mucho me termine la serie de Breaking Bad y Escobar El Patrón Del Mal además que no eh visto ninguna así

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prologo

Se puede ver a un pequeño Naruto de 8 años vagando por las calles con algo de hambre. Hacía unos días que no comía, por lo que fue a buscar algo de comer en los contenedores de basura de un restaurante, esperando encontrar algo, pero se escondió cuando escuchó cómo unos hombres entraban al lugar.


—Viejo, mira esto —dijo uno de los hombres sacando una pequeña hoja de forma extraña.


—¿Dónde diablos la sacaste? Se supone que son ilegales —dijo el otro hombre.


—La encontré en el Bosque de la Muerte y lo son, pero ¿tienes idea en cuánto se pueden vender en los barrios bajos? —dijo el primer hombre—. Vamos a venderlas.


—Estás loco, prefiero estar libre y sin ese dinero que en la cárcel y con el dinero —dijo el segundo hombre—. Tira eso y vámonos.


—¡Eres un cobarde! —dijo el primer hombre, dejando la hoja en la basura.


Cuando Naruto escuchó sobre vender y dinero, llamó poderosamente su atención. Por lo que la sacó de la basura y observó con detenimiento. La forma era curiosa y no sabía por qué era ilegal, pero por lo que había visto en la Zona Roja donde vivía, vendían cosas a escondidas y daban mucho dinero. Por lo que la guardó y fue en busca del Bosque de la Muerte.

¿Dónde será el Bosque de la Muerte? —se preguntó Naruto, saliendo en busca del dichoso bosque.


Tras caminar un buen rato, encontró una reja que decía "Cuidado, Bosque de la Muerte, no pasar", pero ignorando eso, saltó la reja en busca de esas hojas o plantas, cuidadosamente evitando los animales peligrosos. Continuó su búsqueda durante un buen rato hasta que encontró una planta con hojas del mismo diseño y olor, por lo que tomó tantas como podía. Al ver unas semillas en las ramas, las guardó para salir del lugar, asegurándose de que nadie lo hubiera visto, y corrió hacia su casa. Dejó las semillas para preguntarse qué hacer con ellas, ya que no podía plantarlas así porque eran ilegales.


Pero dejando esos pensamientos a su "yo" del futuro, tomó un suéter de color azul oscuro y una gorra, ya que veía a las personas que daban una especie de cigarros muy grandes de color café a cambio de mucho dinero. Poniéndose su vestimenta, salió a los barrios más bajos que conocía. Buscando a alguien vestido como él, se puso a su lado mientras el hombre solo lo miraba curioso, era la primera vez que veía a alguien tan joven vendiendo cosas. En ese momento, dos hombres se acercaron.


—Hola chicos, ¿qué necesitan? —preguntó el chico del suéter.


—Ya sabes, dame 3 puros —dijo el primer hombre.


—¿Viene contigo? —preguntó el segundo hombre, mirando a Naruto.


—No, él vino solo. No tengo idea de qué venda —dijo el chico, sacando los puros de su bolsa.


—Bien, como sea, a mí dame 2 —dijo el segundo hombre.


—Lo siento viejo, se me acabaron —dijo el chico.


—¡Ah! —se quejó el hombre, pero vio a Naruto—. Oye, niño, ¿qué vendes?


—Pues... —dijo Naruto, sacando 2 hojas, dejando sorprendidos a los hombres.


—¿Dónde las conseguiste? —preguntó el segundo hombre, tomando una hoja.


—Ehh, pues... —dijo Naruto nervioso—. Yo no puedo decir nada.


—Je, bien, mantienes tu secreto, eso es bueno —dijo el chico.


—Ahhh, son de primera calidad —dijo el primer hombre oliendo la hoja—. ¿Cuánto tienes?


—Ehh, todo esto —dijo Naruto, sacando todas las hojas que tenía.


—Escucha, chico, consíguenos más cannabis de estos y vendremos toda la pandilla a comprarte —dijo el segundo hombre, contando un gran fajo de billetes.


—Ehhh, claro, por supuesto —dijo Naruto con una sonrisa.


—Toma, chico, esperamos verte pronto aquí con más mercancía —dijo el primer hombre, dando otro fajo de billetes a Naruto.


—Por supuesto, fue un gusto hacer negocios con ustedes —dijo Naruto, viendo a los hombres marcharse.


—Chico, te daré un consejo: antes de vender los cannabis, déjalos secar, se venderán más rápido —dijo el chico, marchándose del lugar—. Paz, hermano.


—Paz —dijo Naruto, para guardar el dinero y salir corriendo en dirección a su casa.


[Cuarto de Naruto]


Naruto estaba sorprendido, nunca había tenido tanto dinero, casi 10 mil ryō había conseguido en tan solo un día. Pero sabía que no podía ir siempre al Bosque de la Muerte, por más hojas que descubrió que se llamaban cannabis. Necesitaba sembrar rápido esas semillas, pero no tenía dónde y no sabía cómo. Por lo que fue a una librería para buscar algo que le dijera cómo, o mínimo le diera una pista. Con suerte, la librera era una de las pocas personas que lo toleraban, por lo que fue en busca de un libro de jardinería. Pero encontró algo que le llamó la atención: "Cultivo al Interior". Eso llamó su atención, por lo que lo tomó y fue a pagar para ir a su casa. Al terminar de leer, descubrió que con una luz ultravioleta y aire suficiente, una planta crecería al interior de una casa.


También descubrió que crecería más rápido si le ponía abono. Por lo que, en lo que quedó del día, compró abono, macetas y lámparas de luz ultravioleta, costándole casi todas sus ganancias. Pero ahora tenía un problema, ¿dónde ponía todo? Por lo que se puso a buscar por toda la casa, pero no encontró nada. Cansado, se dejó caer en la cama y se puso a jugar con una pequeña pelota, arrojándola al piso para atraparla. Luego de un rato, escuchó cómo en una zona se escuchaba algo hueco, por lo que decidió investigar, descubriendo que había un viejo sótano bastante grande. Sonriendo, empezó a bajar todo lo que compró e inició con la instalación de su sembradío. Al finalizar, vio cómo quedó.


—Ahora solo queda esperar —dijo Naruto, saliendo del sótano para iniciar el *manejo* para regar solo.


/Una semana después/


Naruto veía con alegría cómo sus plantas poco a poco crecían, pero todo se veía genial. Pero recordó que tenía que ver a los hombres que le compraron el primer día, por lo que salió y fue en busca de más cannabis al bosque, ya que tenía que dejar crecer a sus plantas. Al conseguir todo lo que pudo, volvió a su punto del primer día ante la mirada del chico.


—Así que volviste, ¿eh? —dijo el chico.


—Sí, pero no pude seguir tu consejo, ya que mis cultivos aún están en crecimiento y tuve que traerlos como el primer día —dijo Naruto recostándose en la pared.


—Pues no creo que les importe —dijo el chico viendo cómo una decena de hombres se acercaban a ellos.


—Bien, chico, muéstranos que es verdad —dijo un hombre con una cicatriz en la cara.


—¿Qué es esto? —dijo Naruto sacando una bolsa llena de cannabis de su pequeña mochila antes de lanzarla al hombre, quien la atrapó para olerla.


—Increíble —dijo otro hombre.


—Se los dije, primera calidad —dijo el primer hombre.


—¿Cuánto tienes, chico? —preguntó otro hombre.


—Lo pesé antes de venir, tengo un kilo en la mochila. ¿Cuánto quieren? —dijo Naruto con una sonrisa.


—Queremos todo —dijo el segundo hombre sacando un fajo de billetes al igual que todos.


—Pues será un gusto —dijo Naruto sacando un pequeño paquete verde.


/Un rato después/


—Viejo, esto es genial —dijo Naruto guardando sus cosas.


—Oye, hermano, si quieres tengo un contacto fuera de la aldea, quizá le pueda interesar comprar tu mercancía por mayoreo. Te pagará bien —dijo el chico.


—¿En serio? —preguntó Naruto.


—Sí, pero tendrías que tener una buena producción. Él comprará cada semana grandes cantidades —dijo el chico fumando un poco de cannabis que le dio Naruto.


—¿Qué tanto? —preguntó Naruto.


—No lo sé, quizá 60 o 70 kilos —dijo el chico, apagando el cigarro casero.


—No puedo producir tanto —dijo Naruto sorprendido por la cantidad.


—Es porque no piensas a lo grande. Si tus cultivos son internos, debes conseguir una bodega grande o algo así, pero debes tener cuidado de que no te atrapen —dijo el chico.


—¿Y dónde consigo una de esas? —preguntó Naruto.


—Yo tengo una y muy grande. Está separada en 3 pisos. Puedes hacer una granja allí —dijo el chico viendo a Naruto.


—Entonces vamos a verla —dijo Naruto levantándose.


—Oye, oye, oye, no será barata. Son 600 mil por la bodega y es tuya —dijo el chico, sorprendiendo a Naruto.


—Eso es mucho, son 6 veces mi ganancia de hoy —dijo Naruto.


—Pues es lo que hay. Si quieres, te la puedo dejar. La acomodas como la necesites y me la vas pagando —dijo el chico guardando sus cosas—. ¿Vienes o no?


—Sí, voy —dijo Naruto resignado, siguiendo al chico—. Por cierto, ¿cómo te llamas?


—Dime Ken —dijo el chico.


—Bien, Ken. ¿Dónde queda esa bodega? —preguntó Naruto.


—Lo suficientemente lejos y escondida para que nadie sepa dónde está o para que ni siquiera se molesten en investigarla —dijo Ken, pasando por una pequeña montaña que salía de la aldea.


Tras un buen rato de caminar, llegaron a una gran bodega donde fácilmente se podrían construir unas cuantas casas dentro, dejando sorprendido a Naruto mientras Ken encendía las luces y tras un recorrido, Naruto aceptó comprarla.


—Escucha, te daría solo 50 mil, ya que necesitaría comprar más macetas, abono y eso —dijo Naruto, viendo a Ken que estaba recostado.


—Siempre y cuando pagues, está bien —dijo Ken recibiendo el dinero de Naruto.


—Está bien —dijo Naruto, dándose la mano con Ken.


/8 meses después/


—Ya llegamos, jefe —dijo un chico entrando a una habitación donde se veía a Naruto con una máquina de contar dinero y una gran pila de dinero a su lado.


—¿Vendieron todo? —preguntó Naruto, viendo cómo otros 4 chicos entraban.


—Sí, señor —dijo el primer chico, dándole una gran bolsa de dinero a Naruto.


—Perfecto, aquí tienen —dijo Naruto, dándoles un fajo de billetes a los chicos.


—Gracias —dijeron al unísono, para salir del lugar.


"El siguiente cargamento está en una semana", avisó Naruto.


—Te está yendo bien —dijo Ken, entrando a la oficina.


—Hola Ken, ¿cómo estás? —dijo Naruto, viendo a Ken con una sonrisa.


—Pues la verdad, bastante bien —dijo dejándose caer en un sillón.


—Me alegro. Y aunque me gustaría quedarme, no puedo. El viejo tercero viene a verme hoy —dijo Naruto a Ken, que asintió.


—Está bien, amigo, te entiendo —dijo Ken viendo a Naruto empacar el montón de dinero.


—Paz, hermano —dijo Naruto, saliendo del lugar.


—Paz —dijo Ken.


/Casa de Naruto/


Naruto entró a su casa cuidadosamente para asegurarse de que nadie lo haya visto al entrar, bajó a su sótano para encender las luces, dejando ver una mesa llena de dinero. Dejó la bolsa y volvió a subir, cubriendo la entrada con una alfombra que se veía muy cara. Fue a la sala, donde había un gran televisor y una sala muy cara, dejándose caer sobre su lujoso sillón para ver la televisión. Cuando escuchó cómo tocaban su puerta, salió por lo que abrió, encontrándose con el tercer hokage, que tenía una pequeña sonrisa.


—Hola, viejo, ¿cómo estás? —dijo Naruto sonriendo.


—Hola, Naruto, estoy bien. ¿Puedo pasar? —pidió Hiruzen.


—Claro, viejo, adelante —dijo Naruto, dejando pasar al anciano.


Entrando a la sala, Hiruzen notó las cosas que Naruto tenía: un gran refrigerador que fácilmente era de unos 3 mil ryō, una sala de unos 16 mil y el gran televisor de mínimo 5 mil ryō. Esto llamó fuertemente la atención de Hiruzen. Eran cosas que solo gente adinerada tenía, viendo a Naruto venir de la cocina con unas tazas de té.


—Naruto-kun, ¿puedo preguntar algo? —preguntó Hiruzen, tomando una taza.


—Claro, abuelo, ¿qué pasa? —preguntó Naruto, tomando su taza de té.


—He visto que tu situación económica ha mejorado muy rápido. ¿Cómo lo has hecho? —dijo Hiruzen, dando un trago de té.


—Pues yo he estado haciendo trabajos para algunas personas —dijo Naruto nervioso.


—¿Hace cuánto que lo haces? —preguntó Hiruzen.


—Hace como un año —dijo Naruto sudando.


—Bien, me alegro por ti. Pero, ¿qué favores haces? —volvió a preguntar.


—Pues ir de compras, traer sus cosas, limpieza y, en algunos lugares, de mesero —dijo Naruto, viendo a Hiruzen que solo sonrió.


—Bien, pues me alegro por ti. Pero ya me tengo que ir —dijo Hiruzen, dejando un sobre en la mesa—. Tu mesada, hasta pronto.


—Hasta luego, viejo —dijo Naruto tranquilo, viendo cómo el viejo se iba. Unos minutos después tocaron de forma desesperada y al ver quién era, se sorprendió al ver a Ken.


—Hermano, tenemos un problema —dijo Ken nervioso.


Fin del capítulo.