Piloto
— Si vas a disparar, házlo ahora — abrió paso a su pecho subiendo ambos brazos.
— ¿Estás tratando de darme órdenes? — Su mirada retadora era espeluznante, como si algo le hubiese poseído.
— Jamás te he subestimado pero, creo que ahora lo único que me provocas es lástima... — la risa que salía de su garganta era nerviosa, acompañada de lágrimas de decepción recorriendo su mejilla. El ser que más amaba le había traicionado de la manera más sucia posible. Sabía que podía morir a manos de la persona que tenía en frente, todo estaba destinado a que eso pasara, siempre lo estuvo; su vida no fue más que un juego de azar...
— Siempre soñé con verte así ¡Mírate! Eres solo una puta rata — sonrió tan satisfactoriamente; su deseo de matar a aquella persona era tal que no podía controlar la emoción de verle tan frágil.
Pero todo esto terminó cuando hubo detonaciones fuera del sitio — ¡Mierda!
— Están por llegar. Tienes oportunidad de huir antes de que te entren.
— ¡Suficiente! — situó su dedo en la sien, apretando con fuerza, sin dejar de apuntar a su oponente.
Los pasos se hacían llegar a la enorme sala, era más de una sola persona. En cuanto el hombre bajó la mirada hacia sus zapatos para tranquilizarse, la puerta se abrió rápidamente, dejando entrar una peculiar voz un tanto escalofriante, con un arma apuntando a la cabeza del sujeto.
— Sorpresa...