Pasado
Gray estaba en la posición del ice shell, pero no cualquiera, sino el lost ice shell, el cual borraría su existencia de todas las personas que hallan llegado a conocerlo, listo para dejar a Zeref congelado para el resto de la eternidad dando su vida a cambio. En su mente estaba pidiendo perdón a su amigo pelirosa por no poder cumplir con lo que dijo el día que casi utiliza esta misma técnica contra Lyon.
Antes de que la técnica fuera completada tuvo una pequeña conversación con su maestra, donde esta le intentaba convencer de que no lo hiciera, pero él ya había tomado su decisión. Cuando pensó que ya estaba acabado escuchó un grito a su espalda con el contexto "detente", al mismo tiempo que sentía como era empujado hacía el suelo y un peso se alojaba en su espalda.
Giró la cabeza y se encontró con Natsu.
--Natsu... --fue lo único que dijo.
--Así que, estás aquí --habló esta vez Zeref mirando al recién llegado.
--Te detuve de usar esta magia antes ¿no? --ignoró el nuevo invitado para dirigirse al chico sobre el que estaba.
--Pero yo... ¡Me dejé llevar por una emoción... Y traté de matarte! ¡A MI AMIGO! ¡NO PUEDO ESTAR EN ESTE GREMIO AHORA! Es por es que yo... --fue interrumpido por el grito del contrario.
--¡YO HICE EXACTAMENTE LO MISMO! --gritó, dejando callado al azabache.
--... --Gray no dijo nada ante el grito anterior.
--Oye, Gray... Eres mi amigo ¿verdad? --preguntó mientras gruesas lágrimas descendían desde sus ojos y una mueca de pura tristeza se alojaba en su rostro.
--... --otra vez el mago de hielo no supo que decir ante la imagen de su mejor amigo, el chico del que llevaba enamorado en secreto tanto tiempo, derrumbandose ante él de esa manera.
--No mueras... ¡NI SIQUIERA LO INTENTES! ¡SIGUE VIVIENDO! Maldición... --acabó mientras se limpiaba las lágrimas con su brazo derecho.
--Pero, incluso si vences a Zeref... --empezó a hablar al fin Fullbuster.
--Morirás... Ganes o pierdas tu vida está en juego. Es un cruel destino --continuó la oración Zeref, que tenía una sonrisa malvada en la cara.
--¡NO VOY A MORIR! ¿¡DESTINO!? ¡TOMARÉ TU DESTINO Y LO QUEMARÉ! --sentenció Natsu mientras se ponía en pie y señalaba a el mago oscuro con su puño cerrado.
Gray se quedó con una expresión de suma impresión ante la confesión del dragón.
Esto lo único que hizo fue oscurecer la mirada del mago enemigo.
--¿Quemarás el destino...? Esa es una expresión encantadora. Porque yo, soy una persona que ha llegado a aceptar su destino maldito. ¿Sabes por qué lo hice? Porque no tuve opción. Eso es lo que significa el destino --contó, quitándose la blanca capa que en ese momento portaba sin borrar su sonrisa.
Natsu lo miró con odio palpable en sus ojos jade.
La batalla dio inicio con ambos chocando sus antebrazos envueltos en sus diferentes magias dirigiéndose miradas con diferentes emociones. El pulso lo ganó Natsu y con la zurda le dio un golpe en la cabeza al mayor, enviandolo al suelo. Estuvo a punto de darle otro golpe, pero Zeref lo esquivó agilmente para ponerse en pie y lanzarle una patada al pelirosa por el costado derecho dirigido a su cabeza. Este lo bloqueó con sus brazos, viendo la sonrisa de superioridad que el pelinegro tenía marcada en la cara. El bloqueo no fue suficiente y salió volando contra la pared, incrustándose en ella hestrepitosamente.
Todo esto lo miraba Gray aún en el suelo, apoyado en una mesa caída para poder sostenerse viendo la feroz batalla.
--¡NATSU! --gritó sin poderlo evitar al ver como el Dragon Slayer volaba contra la pared.
--Eso dolió... --maldijo sentado en el suelo con las piernas casi cruzadas mientras se sobaba la cabeza.
--Es como lo pensé. El poder de Igneel a desaparecido. Ya no puedes vencerme --se burló el contrario mientras veía al pelirosa.
--¡AUN TENGO MI PROPIO PODER! --gritó decidido a continuar la batalla.
Un poder mágico se empezó a sentir en el ambiente.
--Ese poder mágico... --pensó exaltado el chico que se encontraba en el suelo.
Sin mayor importancia la pelea continuó. Un golpe de Zeref llegó directo a la mandíbula de Natsu, pero no le importó y se lo devolvió con un rodillazo en el estómago, sacándole un gemido de dolor. Seguido de eso se dispuso a lanzar uno de sus mejores ataques.
--¡Karyû no Hokô! --gritó a los cuatro vientos para que una inmensa llamarada saliera de su boca con dirección al enemigo.
Gray no apartaba la mirada, estaba preocupado por su "amigo" por la magia recién sentida, y la batalla no era precisamente tranquila.
Golpe tras golpe ambos se iban desgastando, hasta que en uno de esos, algo pasó.
No muy lejos de donde se encontraba el mago de hielo, Natsu golpeo con su puño el estomago del mago oscuro, ocasionando que se distanciara unos metros, pero no contaba con que su collar caería, por primera vez en siglos.
El Dragon Slayer vio el collar en el suelo y lo cogió para verlo mejor, dándose cuenta que no era un simple collar, sino un medallón. Extrañado y curioso, lo abrió para ver que era tan importante para Zeref como para llevarlo en un collar que prácticamente no se quitaba nunca. Al abrirlo, su cara palideció y el brillo de sus ojos se opacó por la impresión, sorpresa, y miles de emociones más que le había provocado ver esa imagen. Eran Zeref y él de pequeños, juntos y con una gran sonrisa en ambos. Su mandíbula casi toca el suelo ante eso, sus manos comenzaron a temblar y en su cabeza se formaban miles de preguntas que se moría por decir, pero se encontraba en shock, no podía moverse ni pronunciar palabra, solo podía boquear como los peces al intentar decir algo.
Zeref se sentó en el suelo con una mano en la zona del golpe y alzó la mirada al pelirosa, viendo lo peor que le haya podido ocurrir: Natsu con su medallón viendo la foto de su interior. Su cara y sus ojos también habían adquirido la tonalidad de Natsu.
Gray no entendía la cara que se le había quedado a ambos tras el mago de fuego abrir el collar, pero no se esperaba lo que vendría a continuación.
--Natsu... --empezó diciendo el mayor, pero no pudo continuar, no sabía que decir.
--¿Qué... Significa... Esto? --dijo con un gran temblor en la voz, eso era lo único que su voz le permitió decir, levantando lentamente la mirada para ver al pelinegro que seguía sentado en el suelo.
--Es la verdad, tus verdaderos orígenes --empezó a relatar sin moverse de su sitio. --Mi nombre completo es Zeref Dragneel, y soy tu hermano mayor --terminó confesando aquello que había guardado por 400 años.
El pelirosa no se movió ni un centímetro, simplemente cayó directamente de rodillas al suelo, preocupando a Fullbuster que no se creía lo que había dicho el mago enemigo.
--Es... Imposible --siguió intentando hablar, mientras lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos.
--No, no lo es. Acércate, por favor --pidió el enemigo para sentarse con la pierna izquierda ligeramente alzada y la derecha torcida hacia fuera, usando su mano del mismo lado como apoyo en el suelo.
Impresionado, Gray observó como, tambaleante, Natsu se levantaba y se dirigía al contrario como había pedido, situandose a su derecha para volverse a arrodillar.
Sin más tiempo que perder, Zeref agarró la cabeza de Natsu con una de sus manos y se acercó depositando un beso en la frente del mismo, dejando sin habla a los magos de magias contrarias. Aunque la expresión del menor no duró mucho, ya que de inmediato las lágrimas que se habían empezado a acumular en sus ojos bajaron con gran rapidez y cantidad, mojando el suelo y parte de sus rodillas.
--Nii-san --nombró sollozando y viendo como en la cara del mencionado una sonrisa sincera y de alegría se formaba.
--Hacía mucho que no escuchaba eso de ti, Natsu --admitió dejando otra vez el peso en su mano.
--¡Nii-san! --gritó esta vez saltando a los brazos de su hermano, envolviendo su cuello con sus brazos y dejando que el contrario le rodeara la cintura, dejando que se acomodara en su hombro para llorar con libertad. --¡Eres un idiota, nii-san, ¿por qué me sellaste la memoria?! --reclamó sin separarse y sin dejar de llorar.
--Porque tenías que matarme, y si sabías lo que éramos, nunca lo harías --contestos dejando al menor desahogarse contra él.
--¡Claro que no, eres la única familia que me queda en el mundo, no puedo dejar que te vayas! ¡Siempre pensé que estaba solo después de que Igneel desapareció, y resulta que siempre tuve un hermano! --reconoció encarando al mayor sin detener las gotas de agua salada de sus ojos que parecía que no tenían fin.
--Siempre te pareciste a papá, tanto en el pelo como en la actitud, siempre que te sentías mal lo ocultabas de todo y de todos y eras el más fuerte, incluso cuando yo era mayor que tú --relató viendo la cara de su hermano menor.
--Y tú siempre te pareciste a mamá, con el pelo de un negro precioso como la noche, tu actitud tranquila e inteligente, siempre estudiando, y aun así siempre tenías tiempo para estar conmigo --narró esta vez Natsu acariciando el pelo de el mayor, que cerró los ojos para sentir las cálidas y gentiles caricias que su hermano le procesaba.
Definitivamente, Gray no daba crédito a lo que veía, nunca pensó ver así a su amor secreto y a su mayor enemigo (junto a Acnología), con una cercanía y una confianza única.
--Te acuerdas de mamá, ¿cuánta memoria has recuperado? --cuestiono sin abrir los ojos.
--Hasta cuando Sting, Rogue, Gajeel, Wendy y yo jugábamos de pequeños. Sting y Rogue se comportaban como más que amigos, Wendy era la más pequeña y entre todos la protegíamos, y Gajeel se creía el hermano mayor solo por ser el dragón de hierro y el más difícil de vencer, nos protegía como a sus hermanos menores de todo y de todos --recordó nostálgico mientras sus lágrimas se detenían pero sus ojos seguían aguados.
--¿En serio? Increíble --contestó con una ligera risa lo contado por el menor.
--Pero, lo último que recuerdo es que desperté en un bosque y estaba solo, no había nadie. Ni Gajeel, ni Wendy, ni Sting, ni Rogue, y mucho menos Igneel y el resto de dragones --agachó la mirada separándose de su hermano dejando los brazos a sus costados.
--Los 5 cruzasteis la puerta Eclipse, es por eso que no te acuerdas --le aclaró sin inmutarse ante la separación.
--Asi que fue ese día, eso explica mucho --finalizó con un hilo de voz.
--Natsu, siento haber sellado tus recuerdos, de verdad lo siento --volvió a disculparse siendo esta vez él el que bajaba la mirada.
--Sé por qué lo hiciste, supongo que quieres ir con mamá y papá, te echarán de menos, hace mucho tiempo que debías estar con ellos --razonó colocándose en frente de su hermano.
--Los extraño, 400 años de soledad, sabiendo que tenía a mi hermano por el que tanto luché por resucitar y sin poder estar con él, era una tortura día tras día, siglo tras siglo --reconoció con tono deprimido, escuchando un pequeño goteo que venía de delante suya.
--Todo esto es mi culpa --admitió Natsu con cascadas en sus ojos. --Si hubiera sido más fuerte, habría aguantado lo suficiente para que tú llegaras y me salvaras, así no te hubieras obsesionado con resucitarme y no estarías maldito, no hubieras creado los libros de Zeref, e incluso los padres de Gray estarían vivos --siguió culpandose por todas las desgracias acontecidas hasta ese momento.
El mago de hielo no quería creer lo que el pelirosa decía, si no hubiera pasado todo lo que estaba narrando nunca lo hubiera conocido y nunca se hubiera enamorado de él.
--Natsu, no digas eso. Si nada de eso hubiera pasado nunca hubieras conocido a tus amigos. Además, nunca te hubieras enamorado ¿verdad? --intentó hacer entrar en razón al mago de fuego, que dejó de llorar para que sus mejillas adquirieran un gran tono rojo.
--¿Có-Cómo lo sa-sabes? --preguntó con miedo ante la idea de que supiera quien era la persona que le volvía loco.
--Siempre te he vigilado, ¿en serio creías que no me daría cuenta? --rio ante el aumento de color en las mejillas del Dragneel más joven.
--¿Tan obvio soy? --acusó con la mirada aun más gacha por la vergüenza que le causaba que su hermano supiera eso.
--Lo que no sé es como "él" no se dio cuenta --respondió con un tono divertido ante la vergüenza de su pequeño hermano.
Gray no pudo escuchar más ya que una voz se hizo presente en su cabeza.
--Gray, sigues en el gremio ¿verdad? --era la voz de la primera. --Sal de ahí, necesito que te vayas --le dijo apresurada al mago de hielo.
--¿Pero que pasa con Natsu? --preguntó flojo para no interrumpir a los hermanos en su reencuentro.
--Él puede encargarse de Zeref, tienes que confiar en Natsu --le respondió para hacerle entrar en razón.
--No es que no confíe en él, es solo que... --no acabó cuando la primera le interrumpió.
--Necesito que vallas con Lucy, está con el libro de E.N.D, va a intentar reescribirlo para que cuando Zeref muera Natsu no lo haga, pero necesita tu magia de Devil Slayer para que el libro no la consuma. Está con Happy, por favor, tengo un plan para acabar con Zeref, pero no queremos perder a Natsu ¿verdad? --informó de lo que ocurría, haciendo entrar en razón al mago de hielo.
La primera había cortado la comunicación cuando Gray empezó a ponerse en pie y salir del gremio sin ser detectado por el dúo.
--No creo que el plan de la primera haga falta --fue lo que pensó antes de salir corriendo en dirección a donde se encontraban Lucy y Happy a la espera de su llegada.
Natsu y Zeref se dieron cuenta de que el mago de hielo se había ido, y fue cuando el primer mencionado se lanzó a los brazos de su hermano, sentándose en su regazo y llorando en su pecho con los brazos encogidos en el mismo. El mago oscuro correspondió el abrazo rodeando por completo el cuerpo de su hermano con su brazos, sabiendo perfectamente el motivo de que se encontrara así.
--Tranquilo Natsu, algún día se dará cuenta de tus sentimientos y los corresponderá --intentó animar a su hermano mientras daba suaves caricias a su cuerpo que tenía pequeñas convulsiones.
--No creo, él está enamorado de Juvia por mucho que la evite y lo niegue, nunca se fijará en mí --se maldijo a sí mismo por ser tan impotente y no poder confesarse a Gray después de tantos años enamorado de él.
--Algún día Natsu, algún día --siguió reconfortando el mago de pelo negro al de pelo rosa en un intento de hacerlo sentir mejor.
--Ya da igual, he tomado una decisión --terminó diciendo, elevando su cabeza para mirar directamente los ojos del mayor.
--Y... ¿Se puede saber qué decidiste? --preguntó curioso ante el cambio repentino de actitud de Natsu.
--Te enviaré con mamá y con papá --sentenció sin titubear, provocando que el mayor abriera los ojos en sorpresa.
--Pero Natsu, si haces eso, tú... --el Dragon Slayer no lo dejó terminar.
--Ya lo sé, pero, si ambos vamos con ellos ¿no estarán felices? --intentó argumentar para que su hermano se diera cuenta que no pasaba nada malo.
--Además, ¿cómo lo harás? Ya no tienes el poder de Igneel ni el de E.N.D, no puedes matarme --razonó en un intento de que su hermano no hiciera una locura.
--En eso te equivocas. Es verdad que destruí la semilla de demonio porque o si no me moriría, pero también lo hice con la de dragón y aun así tengo mis poderes de Dragon Slayer ¿quién me dice a mí que no pasa lo mismo con los de demonio? --contó lo que había estado pensando desde hace un rato.
Zeref no daba crédito a la lógica que había usado su hermano. Tenía razón, si después de romper la semilla de dragón tenía sus poderes de Dragon Slayer ¿por qué si rompía la de demonio no iba a tener los poderes de E.N.D, y a su vez, la posibilidad de matarle?
Por la puerta apareció Mavis, viendo la extraña posición en la que se encontraban ambos chicos, haciéndola abrir los ojos a la vez que estos perdían su color.
--Natsu, recuperar tu memoria definitivamente te ha hecho muy bien, pero ¿estás seguro de querer hacerlo? --interrogó en un último intento de hacerlo entrar en razón.
--Nii-san, no te preocupes, no puedo tener muerte más digna que morir junto a mi hermano para ir los dos con papá y con mamá --sonrió para tranquilizar al pelinegro, el cual no quería creer lo que Natsu decía.
Mavis, que seguía en la puerta, no se creía lo que acababa de escuchar por parte del pelirosa, era completamente irreal pensar en eso. ¿Natsu y Zeref hermanos? IMPOSIBLE.
--Siempre fuiste muy terco, no te voy a poder convencer --se rindió, viendo como Natsu se ponía en pie y le ofrecía una mano para ayudarlo, la cual aceptó. --Pero ¿sabes como activar el poder de E.N.D? --preguntó sin comprender como el pelirosa pretendía usar un poder que nunca había usado antes.
--Simplemente sé como hacerlo, no te preocupes --calmó el Dragon Slayer al mago oscuro mientras cerraba los ojos para concentrarse.
Mientras Natsu se concentraba, Zeref vio en la puerta al hada que había creado el gremio en el que estaban ahora mismo. Mavis lo miraba con la boca abierta de par en par, para dar un paso en un intento de acercarse. Zeref vio sus intenciones y levantó una mano para detener su avance y negar suavemente con la cabeza. Cuando terminó de hacer ese movimiento un calor extremo empezó a hacer presencia en el ambiente, ocasionando que ambos miraran al causante de esto, que era nada más y nada menos que Natsu, al cual le habían aparecido escamas rojas en la parte exterior de piernas y brazos, junto con la nuca y los bordes de la cara y la frente, y en la parte interior de piernas y brazos unas escamas blancas también hacían acto de presencia. Sus garras crecieron en manos y pies, un par de cuernos salieron de su cabeza, sus colmillos se marcaron aun más, sobresaliendo de su boca y unas grandes alas salieron de su espalda. Al abrir los ojos se podía ver como habían adquirido un ligero tono rojo y la pupila era rasgada.
Zeref no creía que Natsu realmente pudo controlar el poder de su demonio, por lo que, inevitablemente, abrió la boca de la impresión, mientras que Mavis se la cubrió en horror dando un paso atrás, retrocediendo ante el miedo de ver al pelirosa en ese estado.
--¿Ves, nii-san? Te dije que podía controlarlo --dijo sonriendo mirando a su hermano para tranquilizarlo.
--Estoy orgulloso de ti, Natsu, siempre consigues lo que te propones --felicitó, sacándole una enorme sonrisa a Natsu, de las que solo él sabía dar.
--Te echaré de menos, nii-san, pero nos veremos cuando nos reunamos con papá y mamá, si llegas tú antes salúdalos de mi parte --se despidió mientras hacía que fuego cubriera su cuerpo, aumentando la temperatura a tal nivel que el suelo comenzó a arder sin poderlo evitar.
--Yo también te extrañaré, Natsu, recuerda que eres mi hermano por encima de todo, y te quiero más que a mi vida --reconoció, dejando aun más impactada a Mavis y haciendo que Natsu, aún en llamas, le abrazara con toda la fuerza que podía.
--Yo también te quiero, nii-san, que no se te olvide nunca --dijo para separarse de su hermano y acumular el fuego de su cuerpo en su garra derecha, preparado para dar el golpe final.
Alzo la mano con las garras apuntando en una única dirección: el corazón de su hermano. Con lágrimas en los ojos y una velocidad sobrehumana, dirigió la garra al lugar indicado, atravesándolo exitosamente seguido de quemar todos los tejidos, imposibilitando así que se regeneren, dando una muerte segura al mago oscuro.
Sangre escurría de la boca de Zeref, así como el color de sus ojos iba desapareciendo, dando a entender que, efectivamente, el plan había funcionado.
Una luz amarilla descendió desde el techo, sorprendiendo a las tres personas que se encontraban ahí.
--El plan funcionó, ha llegado mi hora. Gracias Natsu --dijo Zeref con su último aliento.
--Espera, ¿por qué no voy contigo? ¡¿Por qué sigo respirando?! --cuestionó viendo que a él no le pasaba nada mientras su hermano ya había comenzado a desaparecer.
--Lucy y Gray debieron haber reescrito el libro de E.N.D a tiempo --dijo Mavis, haciendo que Natsu se diera la vuelta exaltado al no haberse dado cuenta de su presencia antes, sin entender lo que quería decir con eso.
--¡¿Qué?! --preguntó incrédulo al darse cuenta de el significado de las palabras de la primera. --No, no, no ¡NO! ¡ESTE NO ERA EL TRATO! --gritó indignado volviendo su cabeza hacia el frente, viendo como el pelinegro ya había desaparecido casi completamente.
--No te preocupes Natsu, así es mejor, aun tienes vida por delante, te tienes que declarar a la persona que amas, y le tienes que contar la verdad a los Dragon Slayer --consoló el mago oscuro a su hermano, levantando una mano para acariciarle la mejilla.
--P-Pero, tú no estarás --dijo soltando lágrimas silenciosas y agarraba la mano en su mejilla para profundizar el contacto.
--Claro que estaré, siempre que me recuerdes estaré contigo --soltó antes de desaparecer por completo, haciendo que la luz amarilla desapareciera también pocos segundos después, dejando al pelirosa llorando sin fin, cayendo al suelo para luego soltar un potente grito, que sonó más como un rugido, que se escuchó por todo Ishgal, deteniendo todas las batallas que se estaban llevando a cabo para dirigir la mirada al centro del rugido.
Solo los magos de Fairy Tail y sus amigos reconocieron de quien era el potente rugido que aún se escuchaba por todo el campo de batalla.
Gray, Lucy y Happy, que se encontraban más cerca, se tuvieron que tapar los oídos para que no se lastimaran por la potente onda sonora que eso conllevaba. Los tres se miraron y se pusieron en pie para empezar a correr con dirección al gremio para ver lo que había pasado.
Al llegar se encontraron con la primera en la puerta llorando y en el suelo arrodillada mirando hacia el interior del gremio. Sin entender, el grupo también miró, encontrándose con Natsu en el suelo de rodillas y con los antebrazos en el suelo, con su forma E.N.D, mientras gruesas lágrimas caían en cascada desde sus ojos hacia el suelo dentro de un circulo de llamas, pero ni rastro de Zeref.
Del grupo de tres, el único que se dio cuenta de lo que había pasado fue Gray, que tan pronto lo entendió fue corriendo a abrazar a Natsu, el cual se aferró a él, aún estando en esa forma. Se aferraba a Gray como si su vida dependiera de ello, y Gray lo apretaba contra su cuerpo para que supiera que no esta solo en ese momento.
No supieron cuánto tiempo pasó, quizás minutos, o incluso horas, pero la transformación de Natsu empezó a desaparecer, así como sus hipidos se iban debilitando hasta ya no escucharse. Gray se fijó en el pelirosa y vio que se había quedado dormido apoyado en su pecho. Lo cargó al estilo nupcial y se dirigió a la puerta, donde ya todo el mundo se encontraba, desde los magos de Fairy Tail hasta el resto de gremios que habían participado en la guerra contra Álvarez.
--Gray ¿Qué pasó con Zeref? Y ¿qué le pasó a Natsu? --preguntó una preocupada Erza al ver al Dragneel en ese estado en los brazos del mago de hielo.
--Lo mejor será dejar que Natsu se recupere para que sea él el que os lo cuente, yo no tengo derecho a hacerlo --reconoció ante la mirada extrañada de todos, pero pensaron que tendría sus motivos y lo dejaron pasar.
Todos decidieron que, mientras Natsu era tratado por Wendy y vigilado por Gray, empezarían la reconstrucción de la ciudad y el gremio.