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Las cosas en la vida de Katsuki habían dado un giro de 160 grados cuando su omega destinado fue secuestrado a sus 22 años. Las autoridades habían movido mar, cielo y tierra para que lo encontraran hasta debajo de las piedras. Había sido difícil, tres arduos meses donde lo único que hacían era buscar en círculos, hasta que por fin alguien denunció escuchar a un chico gritar a eso de la media tarde, los policías fueron al lugar de donde la señora decía que venían los ruidos y tras la investigación necesaria hicieron una emboscada a dicho lugar.
Gracias a todos los Dioses su omega seguía con vida, estaba entero de pies a cabezas, pero eso sólo era físicamente, Izuku, su Deku, había sido torturado psicólogicamente hasta el cansancio. Apesar de no tener ni un rasguño en su blanca piel con pecas su mente estaba destruida y su voluntad rota.
Su omega se había convertido en alguien extremadamente asustadiso y sumiso, dependiente de él y frágil como él cristal. Izuku era una sombra de lo que solia ser. El Deku vigoroso, fuerte, valiente, inteligente, lleno de determinación y amabilidad había desaparecido. Su Deku ya no era Deku, el omega que saltaba al peligro para defender a otros, no era el mismo que lo pateó en los huevos cuando quizo entrar a su nido.
Ahora Deku se callaba, lo que antes era una eternidad de escucharlo hablar hasta por los codos se había convertido en silencios totalmente largos. Deku ya no le gritaba si se equivocaba, ni le respondía a gritos cuando empezaban a pelear, ahora se cohibia, era silencioso y bajaba la cabeza, y eso le enojaba, le exasperaba, le daban ganas de ir y matar a putazos al hijo de puta que le había destruido todo la convicción y voluntad a su omega.
Miró a su omega que estaba sentado en el sillón de cuero mirando y escuchando al psicólogo de turno tratar de ayudarlo, pero no había forma, Deku estaba decidido a no hablar, incluso llego a pensar si tal vez le cortaron las cuerdas vocales o algo.
Pero no quería perder la esperanza, no con Izuku, aunque le tomará años hacerlo volver a lo que era no se rendiría.
Habían días donde incluso intentaba hablar, intentaba modular alguna palabra con sus labios, se quedaba solo en algunas vocales o consonantes, algunos bufidos y luego se rendía, y él retomaba la esperanza y lo llevaba a un psicólogo que les ayudara. Pero nada.
El psicólogo suspiro y dijo algo sobre qué el mutismo por trauma suele ser difícil de curar o alguna otra mierda, lo que venía escuchando hace cinco años. Suspiro enojado y masejeo su frente, debia tranquilizarse, la última vez le partió el labio al psicólogo que atiendo a Deku y este se alteró por ello, debía calmarse, por su omega.
Se levantó y Deku a la par hizo lo mismo, se despidio vagamente y al salir del consultorio Deku le tomó de la orilla de su camisa, soltó el agarre de Deku de su camisa y lo tomó mejor de la mano, caminaron hasta llegar al estacionamiento y allí buscaron el auto, entraron y se abrocharon los cinturones.
Apoyo su cabeza en el volante frustrado, joder se sentía impotente de no poder ayudar a su propio omega, se sentía inútil como alfa.
Izuku le acarició mis cabellos y gire a verlo, tenía esa expresión de culpabilidad que me rompía el corazón, no es como antes que tal vez le hubiera regañado sobre culparse por todo, pero no podía, debía ser cuidadoso con mis palabras.
"No es tu culpa, quita esa cara" dije, él frunció los labios y yo acerque mi mano derecha a su mejilla para acariciarla "Te juro que no me rendire, no lo hagas tú tampoco, encontraré la forma de ayudarte" le prometí, mis esperanzas flaqueaban pero no se iban.
Izuku sorbio su nariz y asintió, yo me endereze y arranque el auto para ir a casa, debíamos acomodar todo para él celo de Izuku.
...
Habían pasado unas semanas después del celo de Deku, me dedique enteramente a complacerlo y mimarlo, diciendole lo hermoso que era y lo mucho que lo amaba.
Iba llegando del trabajo, entre a la casa y me detuve en la entrada para quitarme los zapatos. "Deku, ya llegué" avise, sin embargo no recibí respuesta alguna, confuso camine hacia sala cuando termine de acomodar todo en el gekan.
Me sorprendí al ver la mesa del comedor decorado con un par de velas y la mesa con un mantel que Deku solo usaba en nuestro aniversario. Sude frío, esperaba no haber olvidado ninguna fecha importante.
"¿Cariño?" dije, tanteando el terreno en caso de que haya olvidado algo. Momento después deku apareció saliendo de la puerta de la cocina muy sonriente, me acerque a él y abrió sus brazos para abrazarme. "Deku, ¿Que es todo esto?" pregunté, mirándolo de reojo mientras lo sentía restregarse en mi pecho. Solo sonrió para separarse y llevarme a la mesa de la mano, me senté y frente a mi fue puesto un plato de curry que debía adivinar era picante.
Lo vi sentarse frente a mi y comer conmigo, cada tanto me miraba y sonreía, o lanzaba pequeñas risitas. Yo estaba maravillado, muy contadas eran las veces en estos cinco años que sonreía o se veía tan risueño, pero no le reprocharia nada, sonreí viéndolo a él haciéndolo y me sentí bendecido de la vista.
Cuando terminamos de comer procedí a lavar los platos y Deku a secarlos. Cuando terminamos Deku volvió a llevarme de la mano, pero esta vez a la sala.
"¿Y bien, que sucedió? Me siento perdido por todo esto, ¿no es nuestro aniversario, no?" pregunté, mirándolo hacer un puchero y negar, joder es tan tierno "¿Y entonces?". Deku se puso a rebuscar algo en sus bolsillos y cuando lo consiguió me miró a los ojos, preste toda mi atención a sus movimientos, tomó mis manos y puso lo que estaba en las suyas en las mias, iba a mirar lo que era pero...
"Kacchan..." su voz al decir el apodo con el que me bautizo cuando empezamos a salir me hizo mirarlo fijamente, sorprendido. "Mira..." señaló a lo que había dejado en mis manos sonriente, yo aún no salía de mi estupor al escucharlo, tenía cinco años sin escuchar su dulce y melosa voz. "Kacchan" me dijo reprochado, infló sus mejillas en un puchero y cruzó sus brazos.
Sacudo mi cabeza y dirijo mi vista a mis manos y ante lo que veo siento que soy el puto alfa más feliz en el jodido planeta.
Miró a Izuku sin poder creerlo pero transmitiendo a través del lazo todo lo que sentía. Mi pequeño peli verde sonrió emocionado y empezó a dar brinquitos sentado en el sofá, como un niño pequeño, repitiendo constantemente "¡Kacchan, Kacchan, bebé, bebé con Kacchan!".
Sin poder evitarlo unas lágrimas salieron de mis ojos, me sentía tan feliz, sentía a Izuku aferrarse a mi, correspondí a su abrazo y sonreí, definitivamente las cosas iban a mejorar.
Con él bebé en camino, tal vez Deku vuelva a ser el de antes, y no ese ente tan silencioso...
Fin.
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Y fin :D
Si alguien quiere hacer un fic con esto, bendecido sea, solo dejen los reconocimientos correspondientes y dejen en claro de quien es la idea original :) sino me los funo, recuerden avisarme si la
En fin, one shot medio triste porque si.
Nota dos: en finnnn, ahora si tiene una portada bonita, créditos a mi esposa GomitadeMorgan que la hizo, ;)