El Hijo Bastardo

Summary

Jamás llego a pensar que una criada cualquiera de los alpes, lo cautivaria de esa forma, recordaba la primera vez que la vio. Al principio solo hubo algún tipo de conexión pero no paso más de los límites, compartieron un momento cómplice y por eso, crearon como una amistad. - Entonces si la reliquia real la rompió usted, me imagino que esta es una copia. Pero eso no me saca del problema que tengo ahora, me echaran. - Suspira.- - Tengo unos repuestos de la estatua, imagine que en algún futuro las necesitaría por las dudas, no se preocupe que me ocupare de reemplazarla, pero con la condición de que mantenga el secreto de lo que le acabo de contar. - - Por favor, no le diré a nadie... - Sonrió por primera vez y el príncipe se la quedo mirando. - 🔴🔴🔴CONTIENE: LENGUAJE VULGAR||VIOLENCIA||ESCENAS SEXUALES. SI NO TE GUSTAN ESTE TIPO DE CONTENIDO NO LO LEAS 🔴🔴🔴 Esta historia fue creada por mi imaginación, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

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Complete
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18+

Capítulo 1

Jamás llego a pensar que una criada cualquiera de los Alpes, lo cautivaría de esa forma, recordaba la primera vez que la vio. Al principio solo hubo algún tipo de conexión pero no paso más de los límites, compartieron un momento cómplice y por eso, crearon como una amistad.

Había sido en la biblioteca su reencuentro, no duro demasiado más que unos simples minutos. Todo fue por una reliquia familiar que ella, accidentalmente rompió, pero todo porque se asustó al verlo. Se suponía que la hora de la biblioteca para la familia real, ya estaban cerradas las puertas. Nadie más que una criada tenía que estar a esa hora limpiando, quitando el polvo, acomodando los libros, ver que todo se encuentre en su lugar, etc. Los sirvientes con la familia real no se debían de cruzar en ningún momento en todo el castillo, esa era una de las consignas que se debían de seguir a la pie de la letra.

Así que desde el comienzo, no se tuvieron que conocer, no hablarse, no acercarse más de la raya de príncipe y criada.

~Suiza Año 1861~


- MmmMmmm.- Tarareaba una canción mientras quitaba el polvo de una estatua, tallada a piedra de la cara de la primer reina, que llevaba mas de 1.700 años en el palacio. Casi era una reliquia. -

Miró a la estatua de piedra que relucía y cuando estaba apunto de darse la vuelta, para seguir con su trabajo, chocó abruptamente en el pecho de alguien inesperadamente, tropezó con la mesada que sostenía a la reliquia, haciendo que se caiga, partiéndose en mil pequeños pedazos. Sino fuera porque la sostuvo de la cintura, hubiera caído también al suelo. Ni siquiera vio con quien había chocado, estaba muy enojada con esa persona por lo que causó, mirando a los pedazos rotos esparcidos por el suelo de madera.

- Pero que le pasa?! Acaso no me vio en el camino?!- Por esto, podía perder su trabajo, que apenas comenzaba estaba allí una semana. Ya se veía fuera del castillo. -

- Hmp, creo que ambos chocamos. - Escuchó su voz robusta pero a la vez dulce, en ese momento fue cuando se giró al verle con el ceño fruncido. -

Aún él la sostenía de la cintura, no la soltó. Así que sus rostros estaban demasiado cerca, sus narices se rozaban casi. No tenían alguna explicación lógica de lo que sintieron en ese instante, fue como si una flecha de cupido los hubiera atravesado.

Se examinaban en silencio, no podían decir nada, más solo se oía sus respiraciones entrecortadas. El ambiente se había puesto pesado, no habían podido dejar de verse.

La criada era una chica de baja estatura, parecía una linda muñeca con su vestimenta de trabajo y sus suaves facciones de la cara, que la hacían ver delicada, pero por como reaccionó apenas de chocaron, de “muñeca” no tenía nada, casi poco se le veía su cuerpo por el delantal gigante, pero consideraba que era delgada con una linda silueta porque la sostenía de la cintura, sus senos medianos rozaba con el suyo que respiraban con dificultad por alguna extraña razón, no estaba para nada mal, sintió con sus manos apenas un poco el trasero de ella y pensó en lo proporcionado que era. Lo que más le escandalizo a él, fueron sus hermosos ojos brillantes de color Jade y el cabello corto rosado. Había visto a muchas mujeres diferentes en sus 25 años, pero como era ella, ninguna, le parecía muy hermosa y interesante.

Él le llevaba como tres cabezas, de verdad era muy alto o ella muy baja, su físico estaba muy bien entrenado, tenía músculos fuertes y unas manos gigantes que la rodeaban de la cadera, sus facciones simplemente eran perfectamente torneadas y duras, le pareció como un dios mismo presentado al frente suyo, la dejó hipnotizada con el color de sus ojos negros, te perdías en ellos como el cielo oscuro sin estrellas. Nunca antes lo había visto por el palacio, sino se acordaría de habérselo cruzado, aunque era nueva allí, cuando veía una cara jamás se la olvidaba, menos una como la del Príncipe.

Príncipe. Era el príncipe Uchiha Sasuke.

Apenas se dio cuenta de con quien estaba hablando se separó rápido y le hizo una reverencia, sin mirarle a la cara de nuevo. Estaba roja de la vergüenza, aparte de que tenían prohibido encontrarse allí, rompió la reliquia, fue descortés con él cuando chocaron, sus rostros y cuerpos habían estado demasiado cerca. Este si era el fin de su trabajo.

- Como lo siento príncipe Uchiha, no sabía que se encontraba en la biblioteca, no era mi intención molestarlo. Mucho menos romper la estatua, por favor no me despida, se lo suplicó. - Miraba sus pies, rogando a que el príncipe tenga misericordia con ella. -

- Hmp, como te llamas?- El príncipe Sasuke veía su cabello rosado, cayendo como una cascada, ocultando su hermoso rostro. -

- Haruno, Haruno Sakura, soy nueva en el palacio. - habló rápido pero por los nervios. -

- Eres nueva y ya acabas de romper algo? No se a que clase de personas dejan entrar ahora en el palacio. - Ese comentario solo hizo enfurecer más a Sakura. -

- No fue mi intención romper la estatua, ahora mismo reuniré las piezas rotas. - Esperaba que príncipe la dejara hacerlo pero este se negó. -

- Ya es tarde para arreglar este desastre. Acaba de romper una reliquia familiar, esto le costará. -

- Pero no lo hice intencionalmente, fue un accidente, usted también lo vio. Fue parte de esto. No me puede despedir. - Sakura esperaba que entendiera que no fue su culpa, sabía que esto sería difícil de que la perdonen pero no podían echarla. -

- Me esta culpando a mi de su torpeza?-

La paciencia que ella tenía era demasiada con las demás personas, hasta soportaba a su jefa que la volvía loca, aguanto a sus dos hermanos por años en las montañas, pero el príncipe Sasuke se llevaba el premio porque la hizo perder más rápido la paciencia. Pensaba que su trabajo ya lo tenía perdido, ya la había embarrado la verdad. Así que decirle algunas cosas al príncipe, solo era una cosa mas que le faltaba hacer.

- Y usted con tan poca clase es un príncipe?- Elevó el rostro con el ceño fruncido, de nuevo mirándose a los ojos desafiandolo. - Aunque sea uno, no significa que puede tratar a las personas así, es más que un imbécil pensando ser el mejor de todos, pero no lo es. - Su postura se recompuso, haciéndole frente al príncipe Sasuke, ya sin miedo a que la despidan, porque era un hecho que pasaría.-

- Si? Eso crees de mi? - Pero el príncipe sasuke no se veía afectado por lo que le dijo Sakura. Más bien le divertía aquello. Jamás había tenido una charla tan entretenida con alguien. -

- De que se ríe? - Se cruza de brazos enojada. -

- Hmp, de nada. Solo me causa gracia usted. - El príncipe se aguantaba de la risa, algo no típico de él, de por si era raro verlo sonreír. -

- Le causo risa? De verdad usted es un idiota, si quiere despedirme adelante, no haga más larga la espera. - Sakura desde un principio necesitaba ese trabajo, pero lo que acababa de pasar, estaba segura que la mandarían de nuevo a su casa, decepcionando a su familia. -

- No te iba a despedir, pero es lo que quieres que haga?- Sonrió de lado y Sakura se quedo callada. -

No sabía bien que decir en ese momento, la confundía como era el príncipe, si lo que decía era cierto o la estaba vacilando como recién.

- Claro que no, necesitó este trabajo mas que nada. - Relajó su ceño un poco, dejando colgar sus brazos a los costados de su cuerpo. -

- Hmp, no te preocupes, no te iba a despedir. Lo que acaba de pasar, solo hace mucho que no me siento regañado como un niño, por eso me dio gracia. - No tenía este tipo de conversaciones con nadie, solo eran saludos cordiales o hablaban cosas del reino, bodas reales, princesas que lo trataban de conquistar con sus atributos, sus padres no le daban tanta atención como antes, etc. -

Hablar con esa criada fue como un aire fresco para Sasuke, estar siempre con personas formales lo agobiaba de tal manera que no los soportaba. Así que Sakura, sin importarle en que sea el príncipe, dijo un montón de cosas en su cara que lo hizo reír por eso.

- No me va a despedir?- Sakura de repente se puso roja al haberle dicho todas esas cosas, esperaba que no afectará a su trabajo. -

- No, debería de todas formas despedirte por como me hablaste, Rompiste una estatua y reliquia familiar de 1500 años, me miraste a la cara cuando no te di autorización para hacerlo. Pero no lo haré. - Ve los pedazos de vidrios esparcidos en el suelo. -

- Lo siento. - Baja la mirada al suelo. - Yo lo recogeré ahora mismo. -

- Espere, déjeme ayudarle. - Él se arrodilla junto a ella para juntar los pedazos rotos. -

- No es una buena idea, déjeme a mi, es mi trabajo y acabo de romper una reliquia, de todas formas si usted no me despide, lo hará su madre o su padre cuando se enteren de lo que hice. - coge los trozos de la mano de Sasuke. -

- Hmp, esta no es la original reliquia. - Le confesó Sasuke con una sonrisa divertida y Sakura lo miro con la boca abierta. -

- De que habla? Esta es la reliquia de su pariente. - Sakura lo veía sin entender, mientras él se ocupada de juntar los pedazos rotos. -

- No, la verdadera reliquia familiar se rompió hace tres años atrás, yo la rompí en realidad. - Estaba sorprendida con lo que el príncipe le contaba. -

- Como paso?- Siguió juntando los vidrios rotos del suelo junto a él. -

- Vengo siempre a la biblioteca cuando esta sola, soy inquieto y me gusta curiosear por los estantes, quise acomodar la escalera para subir y alcanzar un libro, pero no me di cuenta y acabe empujando la estatua al suelo. - Le cuenta como pasó ese día que pensaba como haría para ocultar su desastre.-

- Entonces si la reliquia real la rompió usted, me imagino que esta es una copia. Pero eso no me saca del problema que tengo ahora, me echaran. - Suspira.-

- Tengo unos repuestos de la estatua, imagine que en algún futuro las necesitaría por las dudas, no se preocupe que me ocupare de reemplazarla, pero con la condición de que mantenga el secreto de lo que le acabo de contar. -

- Por favor, no le diré a nadie... - Sonrió por primera vez y el príncipe se la quedo mirando. -

- Entonces que sea nuestro secreto, sera un pacto.-

- Por que me hizo todo un drama si es una estatua falsa?- arco la ceja. -

- Quería tomarle del pelo la verdad. Fue una broma de mal gusto de mi parte. Lo siento. - En un momento, sus manos se reencuentran por querer coger el mismo trozo de vidrio en el suelo. -

- Príncipe, se ha cortado!- Vio la mano del Uchiha, con un poco de sangre. -

Pronto lo levanto del suelo y lo sentó en una silla para examinar su mano. Un cristal se había incrustado en la piel del príncipe, tenía que hacer algo. Con cuidado, despacio y tranquilidad, le saco el cristal pequeño, Sasuke no había querido gritar o sacarla, solo se quedó mirándola en ese momento olvidando ese pinchazo sin importancia, pensando en lo linda que era, esperaba que ella lo mire a los ojos, le había encantado sus ónix verdes.

- Espere aquí!- Desapareció rápido de la biblioteca, el príncipe la miró irse y no pudo evitar en fijarse en su trasero, volvió en menos de un minuto con las cosas necesarias para limpiarle la herida. -

Dejó que lo cure, ninguno hablaba solo sentían los roces de sus manos, las del príncipe eran frías y suaves, en cambio las de ellas eran ásperas por duras horas de trabajo y porque venía de los alpes. La tensión era palpable en el ambiente, crearon como un campo magnético, sentían la conexión que formaron sin darse cuenta y rápido la criada se separó.

- Príncipe Uchiha, debería de seguir con mi trabajo. - se inclina ante él y Sasuke niega. -

- No es necesario tus formalidades después de todo lo que me has dicho y que tenemos un secreto entre los dos, pero me iré para dejarte hacer tu trabajo. - Se levanta de la silla. -

- Claro... - Se había quedado algo sorprendida por lo que le pedía el príncipe. -

- Espero volverte a ver Sakura. - Se da la vuelta, sin antes sonreír de lado y se va de la biblioteca, dejándola sola sin entender absolutamente nada de lo que acababa de pasar. -

A los segundos se recuperó y junto todas las piezas de la falsa reliquia rota, había terminado de limpiar una media hora y se retiró de la biblioteca para hablar con su jefa, la encargara de todas las criadas, tsunade.

- Como te fue en la biblioteca Sakura?- Tsunade recibe las llaves de la biblioteca y las guarda en los cajones de su escritorio. -

- Bien señorita tsunade. - No le contaría sobre su reencuentro con el príncipe a nadie, sería un error por su parte mencionarlo. -

- Excelente, puedes ir a descansar un poco. Mañana mismo quiero que vayas de nuevo a limpiar la biblioteca. Confió en que lo harás bien. - Tsunade había creado una relación buena con Sakura, en una semana prácticamente la tenía como su mano derecha, seguía todas las reglas establecidas y se comportaba como tal. -

Aunque si supiera lo que paso en la biblioteca, seguramente dejaría de pensar que es perfecta.

- Si señorita tsunade, no tengo ningún problema. - Se retiro cansada de su despacho y suspiro derrotada afuera. -

No dejó de pensar en lo que había pasado en la biblioteca, era algo increíble lo que le paso. Jamás se imagino que el príncipe sasuke sea así. Parecía alguien súper rígido, frío y recto frente a todos, pero en realidad era un hombre bastante carismático, que no se sentía del todo feliz con su vida de príncipe. Esa impresión la tuvo ella, cuando se chocaron en biblioteca no se veía bien.

Sakura regresó a su cuarto y su compañera Hinata no se encontraba, seguramente estaría limpiando la cocina, así que estaba sola. Se acostó y se quedó dormida, esperando que mañana se vuelva a encontrar con él.

~Al día siguiente~

- Sakura, es hora de despertar. - La movió Hinata del hombro. -

- Ya me levanto. - abrió los ojos bostezando, sin ganas de empezar a trabajar. -

- Tsunade nos quiere temprano hoy en el despacho, nos tiene que decir algo. - se vestía y le pasaba la ropa a Sakura para que también haga lo mismo. -

- Que nos tiene que decir?- Sakura comenzó a vestirse de forma lenta, aún tratando de despertar. -

- Es sobre un evento que quiere que organicemos todos. - Se terminó de vestir y faltaba Sakura estar lista para irse. -

Llegaron al despacho de Tsunade y todos se encontraban allí reunidos, criadas, criados, chofer, cocinero, etc.

- Ahora que estamos todos aquí, les informare que tenemos un evento en tres meses, quiero que todo se prepare con antelación, tiene que ser perfecto. - Todo el mundo se callo y escuchaban a Tsunade. -

A cada uno le dio diferentes tareas, para el evento y para el día de hoy, los mandó a que hagan su trabajo pero detuvo a Sakura.

- Sakura, espera... Tu no te vayas aún.- Todos se fueron del despacho, Sakura se quedo pálida, pensando en que quizás de alguna manera supo el reencuentro que tuvo con el príncipe ayer. -

- Si señorita tsunade?- Se pone firme adelante de ella. -

- aquí tienes las llaves de la biblioteca, recuerda que debes de limpiarla hoy. - Tsunade le entregó las llaves y Sakura suspiro al ver de que se trataba. -

- Oh si, me olvide por completo de pedirle las llaves, apenas se cierre la biblioteca iré a limpiar, con permiso señorita Tsunade. - Se retira y Hinata la esperaba afuera. -

- Que pasó? Que quería tsunade?- Caminaban juntas a limpiar las zonas del castillo.-

- Solo me dio las llaves de la biblioteca para que limpie después. - Le contestó restándole importancia. -

El día pasó demasiado lento, al menos para Sakura. Pero ya a las 6 de la tarde, fue a la biblioteca, que a esa hora la cerraban para la familia real.

Limpió las mesas, el suelo, quitó el polvo, ordenó los libros en sus estantes correspondientes. Pero se detuvo, al ver la reliquia familiar puesta en su lugar como si nada hubiera pasado.

El príncipe Sasuke ya la había reemplazado con otra estatua falsa esa misma mañana antes que alguien se diera cuenta.

Sonrió inconscientemente y le agradeció internamente por el gesto de su parte.

CONTINUARA