Tus colores

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Porque la condición que tenía lo ponía en un estado catastrófico. ¿Encontrar a tu alma gemela para poder ver los colores? ¡Que absurdo! Pero, ciertamente, muy deseado.

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Tus colores

- ¿Me quieres ver la cara de imbécil?


Si, ese era él.


Sanemi Shinazugawa, el nuevo y recién ascendido pilar del viento.


A sus ojos, no podía estar más indignado de el líder de los caza demonios. Sin embargo, después de insultarlo sin algún remedio o vergüenza, fue testigo de lo que realmente pasaba.


Su mejor amigo, e interés romántico por un corto tiempo, había sido nombrado por el líder, quien también pidió disculpas al no poder hacer nada más que recordar los nombres de todos sus niños caídos en batalla contra esas criaturas de la noche.


Ahora, después de la reunión, se sentía muy avergonzado de su comportamiento.


Incluso sus compañeros le empezaron a regañar por su osadía, escucho a uno de ellos decir si necesitaba un exorcismo.


Y así, su travesía comenzó como uno de los mas fuertes entre las filas de los cazadores.


Pero, no estamos aquí para saber que tan fuerte o grosero es Sanemi. No, no.


Estamos aquí para hablar del amor.


Sanemi, desde que tiene memoria, nunca pudo ver los colores brillantes de los cuales su madre le contaba, y al convertirse en cazador, se dio cuenta que su condición le haría muy difícil batallar en la noche.


- Cuando encuentres a tu alma gemela, los colores brillarán más que nunca mi niño - recordaba con cariño las palabras de su madre.


Y le creyó.


Creyó en cada una de las palabras de sus madre, porque sabía que podía confiar en ella, porque sabía que nunca le mentiría.


Sin embargo, luego de haberla asesinado con sus propias manos, no podía sentirse más devastado y solo en el mundo.


De hecho, antes de conocer a Masachika pensó que encontrar a su alma gemela se volvió algo sin sentido.


Pero después de convivir con él, sintió por un momento que las cosas podían mejorar en su vida y darse una oportunidad en abrir su corazón incluso si no era su alma gemela, pero no fue así.


Ni siquiera con Kanae, qué fue de las pocas compañeras que se atrevió a pasar tiempo con él y termino pereciendo contra su lucha contra la segunda luna superior. Así, su hemrna menor, fue ascendida al poco tiempo en pilar.


Y nuevamente estaba ahí, ahora siendo un sanguinario cazador qué no perdona a los seres qué le quitaron su felicidad.


De esa misma manera, cuando el flameante pilar de la llama fue ascendido en poco tiempo, no podría estar más molesto. Su actitud tan positiva y energética le daba náuseas, pero, después de convivir con él, concluyó qué era un buen tipo.


Claro, qué frente a él, solo podía existir desgracia.


Puesto que parecía que Kyojuro había encontrado su alma gemela en el chico más insípido y serio que pudo conocer.


Tomioka no le agradaba, era tan seco y distante qué le enojaba su simple presencia. Así que, el hecho de que consiguiera su alma gemela antes que él, le lleno de celos innecesarios.


Ver el amor que ambos pilares se daban, lo hacía sentir mal, inferior.


Entonces, el cazar demonios fue algo que ayudo a su mente caótica, donde su corazón se liberarba de todos los demonios qué lo atormentaban, de los celos qué profesaba y todo ello junto a la palabra marcada en su haori blanco a sus espaldas.


Paso un año y medio, donde batallar se volvió mucho más común en su vida y los celos se apagaron, porque entendió que no era sano desear algo que nunca sería suyo.


Hasta qué ese día llego.


Su cuervo se posó en su hombro, acababa de terminar una misión y estaba dispuesto a seguir matando demonios, cuando el animal hablo.


- ¡Reunión de pilares! ¡Reunión de pilares!


Soltó un suspiro cansado, hace tiempo no había una reunión de pilares fuera de lo establecido, no desde que la tsuguko de Rengoku se había vuelto pilar.


Entonces, se encaminó al hogar de su líder.


[...]


Tenía un tic nervioso en el ojo, estaba empezando a cansarse de esperar a sus demás compañeros, además de también estar harto de las fuertes voces de Rengoku y Uzui.


- ¿Cuántos más vamos a estar aquí? - se quejo, más por el hecho de tener que saltar misiones importantes que por la reunión.


- No seas amargado - el pilar del sonido se acercó, pasando su brazo por encima de sus hombros - ¡Charla con nosotros! Eres demasiado misterioso y no dices nada de tu vida.


El albino menor le miro con molestia, solo suspirando y cruzando sus brazos sobre el pecho, reacio a hablar con Uzui.


- Ara, ara, realmente eres un amargado Shinazugawa - una voz melodiosa sonó seguida de otra más melosa.


- ¡Maestro! - corrió la chica de cabellos rosas hacia el rubio.


- ¡Mi querida Kanroji! - le recibió, acariciando la cabeza de la muchacha.


Otro joven apareció seguido de un hombre que le doblaba en altura, finalmente los pilares estaban completos.


- El patrón llegará pronto - pronunció de manera baja el joven de cabellos azabache y mirada fría.


- No me digas - respondió con sarcasmo el pilar del viento, mirándole con enojo.


- Shinazugawa - habló el pilar de la roca.


El albino desvío la mirada, Uzui aguantaba la risa de ver a su compañero siendo regañado con solo una palabra.


Su líder apareció al momento, sonriendo hacia sus niños y empezando con la reunión. Hablaron sobre las misiones, el desempeño de sus cazadores y finalmente sobre el nuevo integrante.


- Obanai - le llamo suavemente - Puedes presentarte.


Sanemi no estaba interesado en conocer al nuevo miembro, solo quería retirarse para seguir cazando, pero se mantuvo en su posición mientras el joven aparecía solo por respeto a su líder.


Y entonces, sintió algo que nunca pensó sentir otra vez.


Sus ojos se abrieron con sorpresa, el turquesa y el ámbar brillaron ante él, unos ojos tan únicos, brillantes, hermosos.


Se tenso en su lugar.


- Iguro Obanai - su voz fue como agua cayendo sobre su cabeza - Cumplamos nuestra misión, compañeros.


Si, nunca había visto los colores desde que tiene memoria y jamás le interesó verlos después de todo lo que le paso, pero ahora, justo en ese momento, deseaba jamás dejar de verlos.


[...]


Acercarse a ese chico fue muy difícil.


Era silencioso, letal y veloz.


Igual que la serpiente qué siempre cargaba en su cuello.


Igual que su respiración al momento de entrenar.


Decir que estaba sorprendido era poco, realmente estaba muy impresionado de la habilidad qué tenía su compañero.


Compañero, no le gustaba dirigirse a su alma gemela de esa forma.


¿Él sabría que eran almas gemelas? ¿Debería preguntarle o dejar que su relación avance con el tiempo? ¿Parecería loco si lo mencionaba?


Soltó un suspiro, acariciando el perrito al qué le daba de comer seguido, ya que vivía por su finca. Quizás sus problemas románticos no eran tan importantes, pero no podía evitar sentirse decaído al no tener un avance simbólico con Iguro.


Ni siquiera se sentía digno de llamarlo por su nombre.


Paso el tiempo, algo que se le hizo eterno, pero que fue llevadero junto al chico de ojos heterocromáticos y mirada feroz.


Entonces, sucedió.


- ¿Vas a invitarme a salir o tengo que hacerlo todo yo?


- ¿Eh?


- A veces eres muy idiota, ¿lo sabías? Quizás es porque siempre estás perdiendo sangre a lo estúpido.


Él mismo dio el paso.


Él ya sabía.


Siempre lo supo.


- ¿Qué? ¿De qué hablas? - en su vida, hubiera creído que le tocaría actuar nervioso y tan vulnerable de nuevo.


- Olvidalo, se ve que mi alma gemela solo es un imbécil, qué decepción - y se giro para caminar al lado contrario.


- ¡Espera, Iguro! - y corrió tras él al verlo tan lejos.


Supone, qué si, es muy idiota.


Pero no lo pueden culpar, no sabía cómo acercarse o si se vería muy loco al decir que son almas gemelas.


- ¿Cuándo pensabas actuar? - pregunto al tenerlo a su lado.


- Pronto - mentira, nunca se hubiera atrevido.


- ¿Entonces? - le miro de costado, esperando algo.


Sanemi debía arrancarse la lengua antes de hablar sin pensar.


- ¿Entonces qué? - inclino la cabeza, haciendo una mueca.


Obanai se detuvo y llevo su mano a su frente, se veía cansado, fue entonces cuando al Shinazugawa se le prendió un alez en su cabeza.


- ¡Podemos ir a comer! - intento enmendar su torpeza.


- Espero qué sea un buen lugar o te cortare en pedazos - le amenazó, caminando nuevamente.


Bien, recapitulando su experiencia en el amor, no esperaba que su alma gemela fuera tan feroz.


Sin embargo, y en contra de cualquier pensamiento racional, le gustaba.


Esa fuerza, esa destreza, esa leve maldad en sus palabras, esa mirada, ese cabello y por sobre todo, esos ojos con colores hermosos.


Lo amaba.


Amaba con su alma a Iguro Obanai.


Y él también le amaba de vuelta.


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Esta vez traje algo de mi otro shipp favorito <3


Se que no hay mucho contenido de SaneOba, así que dije: ¡Pues lo voy a escribir yo!


Tambien no estoy segura de cuando Obanai ascendió a pilar, así que lo puse después de Mitsuri y antes de Tokito, porque si lo piensan bien tendría sentido.


Pero en el recuerdo de Mitsuri, Obanai ya se encontraba ahí antes que ella, así que no se cual versión tomar porque todo es algo confuso :(


Así qué bueno, espero les haya gustado, es bastante corto pero es trabajo honesto.


Miss_Sol29