¿QUIÉN COMO TÚ?

Summary

México y Estados Unidos tienen una relación larga de bastantes años, a la vista de todos son la pareja perfecta pero la verdad es que siempre han tenido sus diferencias, con el paso del tiempo México se da cuenta que llevan una relación muy tóxica y que está se ah ido deteriorando hasta llegar al punto donde se harta de todo y decide darle fin a su cuento de hadas; pues siente que ahora todo le da vueltas cuando piensa en cierto país de climas fríos. Rusia se siente atraído por México, pero tiene miedo de aceptar sus sentimientos hacía su amigo. ahora que México está libre y sin compromiso Rusia quiere acercarse al hombre que lo tiene noches en vela. ¿Rusia tendrá esa oportunidad que tanto ha esperado? ¿Cómo reaccionara Estados Unidos al verdadero motivo de su ruptura con el latinoamericano? . . . . . -Historia corta -MexUsa🇲🇽🇺🇸/RusMex🇷🇺🇲🇽 -Historia 100% propia

Status
Ongoing
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1
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4.0 1 review
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13+

1...

México, un país muy atractivo, carismático, amable y con un gran corazón bondadoso, deseado por todas las mujeres por su aspecto varonil y ser un hombre tan admirable que a pesar de las dificultades siempre sale adelante con su pueblo. Al fin de cuentas su territorio es de “machos” ¿no?

Nuestro querido país tricolor se encontraba en una relación con un país femenino que al igual que él, roba corazones y suspiros a quien sea que la viera, la cual era nada más ni nada menos que la preciosísima Estados Unidos de América o mejor conocida solo como América, una mujer de envidia y al igual que su pareja era codiciada. Años de amor, pasión, lujuria, ternura y cariño, eran conocidos como “la pareja del siglo” llamados así por los demás países, todos envidiaban ese dúo tan perfecto, amados por unos y odiados por otros. México lo tenía todo, ¿Qué más podría desear?...

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¿Qué más quiere?

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Tal vez no lo sabe

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O tal vez si

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Todo era perfecto

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O al menos eso creían…

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Eso es lo que se apreciaba a la vista de todos pero la realidad era otra, México y América han tenido sus altos y bajos en su relación así como cualquier otra, pero había algo que desde hace tiempo había cambiado; América lo humillaba, le gritaba y lo hacía ver como si él no importará, él la amaba y mucho, y por ese mismo amor que le tenía era que soportaba todo eso, siempre lo ha hecho, a sus ojos, desde que la conoció en esa época donde ambos eran colonias México tenía una gran admiración por la fémina, tan linda, tan increíble y tan aventurera, solo él veía lo que los demás no, ella no era mala como otros lo creían, al contrario, era una cosita de lo más linda pero no sabe en qué momento todo se fue por la borda.

La amaba, pero no podían seguir así, se sentía en un ciclo de nunca acabar:


-Ella le grita


-Ambos se enojan


-El hace todo por solucionar el problema


-Se reconcilian


«Ya no sabía ni que era lo que quería»


—Yo… que es lo que quiero? —desde hace tiempo que se cuestionaba eso una y otra vez, no podía sacarlo de su mente, se sentía extraño y no sabía muy bien por qué —por qué me siento así?

—My love, estas bien? — le pregunta la estadounidense al mexicano el cual desde un buen rato que no paraba de ver a la nada.

—Ah? No digo SI si si no te preocupes estoy bien— ¿por qué “ÉL” no salía de su mente?



6 de marzo del 2002

Los countrys habían sido invitados a una fiesta organizada por la ONU, en Estados Unidos; el mexicano y la americana ya estaban listos para asistir a dicha convivencia a la cual ya iban en camino en una lujosa limosina, al llegar al lugar que habían sido invitados primero abrieron la puerta al país tricolor para seguido este le ayudara a la de 50 estrellas para que no tropezara por sus tacones altos, sobraba decir que cuando entraron al establecimiento todas las miradas se posaron sobre ellos ya que lucían magníficos. Ambos norteamericanos se acercaron a sus amistades y familias para pasar un rato agradable.


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La noche había llegado, por lo que en la fiesta los representantes de los países se encontraban tomando licores, consumiendo alimentos y charlando, por otro lado, los latinoamericanos se encontraban haciendo su desmadre, algunos ya se iban retirando por que ya era tarde y la pareja perfecta no debía ser la excepción.


-México, ya es tarde deberíamos irnos- le dijo mientras lo levantaba de su asiento para retirarse.

-Amé, ¿podemos quedarnos un rato más? - le pidió el latino a su pareja- es que ya hace rato que no pasaba tiempo con mis hermanos y quiero estar con ellos.

-¿Quedarnos? Como se te ocurre decir semejantes cosas México- son las 11:14 p.m ya es tarde. ¿Qué dirán los demás de nosotros?, creerán que somos unos borrachos- contesto con algo de fastidio -tenemos una reputación que mantener.

-No me importa el que dirán los demás, algo que tampoco debería importarte, si quieres irte hazlo, pero te estoy diciendo que yo quiero quedarme- a México no le gustaba discutir con la fémina, pero en ocasiones no sabia como actuar ante sus caprichos, siendo este manipulado por ella.

-Nos vamos LOS DOS dije.

Las cosas no terminarán bien al parecer.

-Y yo te digo que YO me quedo. - ambos comenzaban a alzar la voz -Te lo pedí de buena manera, que quiero pasar tiempo con mis hermanos, siempre hago todo lo posible para complacerte, pero nunca es suficiente, pero a veces te pones exigente e insoportable- soltó sin más.

-POR DIOS MÉXICO ¡DEJA YA TUS NIÑERIAS! - la estaba haciendo perder la paciencia.

-Ya te dije! Si quieres vete, PERO DEJAME EN PAZ -le contesto igual, trataba de apaciguar la frustración que sentía -Por favor... si quieres te...

-BIEN! ME VOY, PERO TU TE IRAS CAMINANDO Y NO TE QUEJES SI NO TE ABRO LA PUERTA Y DUERMES AFUERA- sentencio, se alejó pisando fuertemente sobre sus tacones- FUCK YOU! Stupid beaner...

Salió hecha furia, dejando a un México petrificado, sus hermanos se acercaron y preguntaron que si como se encontraba “no importa...” respondió tratando de no darle importancia y así irse a seguir tomando unos tragos.

Mientras que, a lo lejos, en una mesa algo alejada de los demás se encontraba un country de gran altura y climas fríos, el descendiente del gran URSS... Rusia observaba todo con gran intriga, pensando en cómo se sentiría en esos momentos su amigo y amor platónico.

Recuerda muy bien cómo es que se conocieron, fue durante la segunda guerra mundial que se dio su primer encuentro, vestido con su traje de piloto aviador, mostrando sus grandes y hermosas alas color café de las cuales resaltaban una que otra pluma blanca; muchas veces su padre los dejaba a él y sus hermanos al cuidado del norteamericano, por un tiempo ya no sintió que la carga de que todo caía solo sobre él. A partir desde ese momento tuvo apoyo y en quien sostenerse, un amigo: su amigo...

Ahora en estos momentos se encontraba sentado en una mesa en compañía de Alemania y China, bebiendo uno que otro licor, viendo como aquella americana le gritaba e insultaba Al latino para finalmente marcharse del lugar.

«Realmente le causó molestia.»

- ¿Qué piensas Rusia? - el germano lo saco de sus pensamientos.

-No nada, solo algunas cosas no importantes- se limitó a responder.

-Te quedaste viendo a la mesa de los latinos- indico el asiático de bandera roja y 5 estrellas.

-Oh...- medito un poco -No sé, solo que no me agrada la actitud de la capitalista hacía México.

- ¿Te gusta acaso? -pregunto sinceramente.

- ¡¿QUÉ?! ¡Cómo puedes pensar esas cosas Alemania, eso está mal! Es mi amigo- se apresuró a contestar - ¿Cómo podría gustarme? Y además él está con ella...

-Pero no lo negaste.

«Дерьмо»

-No te preocupes, no pasa nada- el chino lo tomo del hombro - ¿Por qué no le hablas?

-Muy apenas puedo saludarlo, América no me quiere ni cerca de él- gracias a ella es que ya no podía hablar con el latino de manera tranquila ya que se lo llevaba a rastras, así alejándolo.

-Pero ella no está aquí- contesto con calma el chino -Tu tranquilo.

-Pero que le puedo decir?

-Invítale un trago, dudo que se niegue- se acomodó las gafas -y deja que lo demás fluya.

El eslavo se acercó a la barra de bebidas pidiendo una botella de vodka y otra de tequila, así dirigiéndose a pasos calmados al nuevo lugar donde se encontraba el otro representante.




-Vaya espectáculo el de hace rato -murmuro una castaña de bandera roja de dos franjas rojas a sus costados y una franja blanca en el centro de la cual resaltaba una hora de arce con 11 puntas.

-Ya ni me lo recuerdes, solo espero que cuando la vuelva a ver se encuentre más calmada para que podamos hablar- suspiro pesadamente el mexicano.

-Lo siento... -se disculpó algo avergonzada, su intención era animarlo un poco no molestarlo más.

-No, está bien ni te fijes -miro hacia abajo pensando en que hacer, pero un roce en su mano lo saco de su pensar.

-Mexi... -la canadiense lo tomo suavemente de una de sus manos que se encontraban sobre la mesa -no soy tonta, sé que algo de preocupa y sé que está relación te está dañando...

-No sé de qué hablas, es solo una discusión más, una como la de cualquier otra pareja -claro que sabía a lo que se refería su amiga y quería contarle, pero no quería atormentarla con sus asuntos, después de todo ella era hermana de América; aunque la verdad, ni el mismo podía con su propio silencio -esta todo bien.

Ella lo miro, pero lo miro tan cariñosamente a manera que podía sentir su apoyo; no aguanto más.

-Bien... Nada está bien, todo es una porquería, me siento encerrado, cómo en una caída sin fondo, un abismo, siempre soy yo el que se disculpa, soy yo el que tiene que pedir perdón... A veces siento que soy el único que pone de su parte para que esta relación no se desmorone, pero llegué a un punto de quiebre donde ya no puedo más... -se desahogó.

-Trato de ponerme en tus zapatos y tienes todo mi apoyo, América es mi hermana y la quiero mucho, pero si necesitas darle fin a la situación has lo que mejor te convenga sonrió gentilmente mientras le acariciaba el hombro.

-Gracias por ayudarme. -la miro fijamente, pero con un semblante más aliviado.

-No hay de que! Para eso somos los amigos. sonrió alegremente.

-Ah, Canadá...

- ¿Si?

-Crees que está mal si comienzo a sentir algo... por otra persona?

La canadiense abrió con asombre los ojos.

-Enserio?! ¡¿Quién es?! Sinceramente te mereces a alguien mejor, a alguien que si te valoré y te aprecié.

-Si, bueno no sé, yo...

En ese momento apareció alguien repentinamente, voltearon a sus espaldas y lo vieron, era Rusia; México y Canadá se miraron mutuamente y está última le hizo señas con los ojos indicando que se marchaba, México solo asintió y le dedico una última sonrisa como agradecimiento.

- Emmm... ¿Interrumpí algo? -se acercó dudoso al latinoamericano.

-No, la verdad no jeje -contesto ahora con ánimo y más risueño - ¿y ese milagro? Ya ni saludas jaja.

-Oh, jeje es que hace tiempo que no hablábamos y quería aprovechar; por cierto ¿Gustas? -dijo mostrándole las botellas de licores.

-Gracias Russ, me ahorras te la caminada, por cierto, siéntate no te quedes parado -dio golpecitos a un asiento indicándole que se siente a su lado, lo cual el ruso obedeció gustoso.

sin saber que más decir ambos quedaron en total silencio, era extraño, pero no llegando a tal grado de ser incómodo, el ruso rompió el silencio.

-Y bien... ¿Que tal todo? -fue lo primero que se le ocurrió preguntar.

-La verdad estoy de la verga, ya sabes, América y... esas cosas, creo que ya todos vieron lo que sucedió no? -dijo con desgano.

-Perdón por incomodarte, -dijo con nerviosismo, pero volvió a su seriedad para continuar hablando -sinceramente no me gustó la manera en la que te hablo, no sé, me sentí molesto.

-Si bueno, supongo que algún día esto iba a suceder la verdad... Pero que se le va a hacer.

- ¿Porqué?

- ¿Eh? -volteo a verlo confundido.

- ¿Por qué sigues con ella?

-No yo sé Rusia, ni yo sé... -tomo un vaso de cristal de la mesa y sirvió algo de tequila, tomo el otro vaso y lo lleno del otro líquido ofreciéndole a su acompañante -creí que yo era el que estaba mal, el que cometía errores y traté de mejorar lo nuestro -le dio un buen trago a su bebida -pero me dí cuenta que realmente yo no era el problema.

-Hiciste lo que estuvo a tu alcance -acerco su respectivo vaso y tomo una buena parte de su contenido. -Ya no puedes hacer más.

-Supongo...

De nuevo ese silencio, pero ahora ya no se sentía tenso, era normal, hace tiempo que no cruzaban palabras, poco a poco se agarraban confianza.

- ¿Y qué tal tus hermanos? -dijo el soviético, lo mejor de momento era sacar otro tema de conversación.

-Bien, ya sabes somos bien fiesteros, -contesto con una sonrisa ladina -ahorita siguen con el ambiente a todo lo que da, lo más seguro es que se vayan a buscar un bar antes de que los saquen.

-Jaja, ¿si verdad (? -rió mientras se acababa el líquido de su vaso y con ganas de más, se volvió a servir.

-Oye Rusia, ¿alguna vez has tomado Vodka con Tequila? -pregunto mientras meneaba su vaso de un lado a otro, jugándolo con sus manos.

-No en realidad, ¿Que tienes en mente?

- ¿Y si los combinamos? Sería interesante.

-Puede ser, ¿No nos emborracharíamos más rápido?

-Probablemente... ¿Jalas o te rajas?

-Tentador... Jalo.

-No se diga más!

México sonrió con malicia juntando sus vasos, seguido de eso tomo ambas botellas empinándolas al mismo tiempo mezclándose entre sí.

El tiempo pasaba y no dejaban de tomar, ya se encontraban algo ebrios y diciendo tonterías, se sentían cómodos con la compañía del otro, entonces ambos se miraron.

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