Un cumpleaños lleno de recuerdos - P1

PRESENTACIÓN
Hola, aquí Grapy comenzando esta historia. Qué será un poco larga.
Antes de comenzar me gustaria aclarar algunos puntos importantes para la historia. El primero es que la historia tiene omegaverse, asi que si este tema no es de tu agrado o te incomoda, lo mejor seria no leerla.
Segundo punto, la historia trata principalmente de Alastor y Lucifer, aunque el hijo fan child que cree para ellos tambien tendrá relevancia para la historia, asi que si te molesta que alla personajes tipo OC teniendo un poco de relevancia en la historia es mejor no leerla :C.
La historia también contendrá Husk por Angel Dusk, Charlie por Vaggie y Vox por Valentino, pero en muy poca cantidad. Incluso habra parejas originales que se crearan dentro de la historia, pero para no afectar el mundo de Hazbin Hotel quizas les cree pequeños spin off por si les interesa. Entre estas parejas las mas importantes seran Demian por Bayron y Zharak por Rustall.
Como tercer punto es importante saber que la historia contendra gore, asi que si eres sensible a esos temas deberas tener cuidado con tu lectura.
Como ultimo punto, debes saber que quizás esta historia te deje algunas crisis emocionales, pero nada que no se cure con el tiempo. Bueno sin nada mas que agregar disfruta de tu lectura y si amas leer y quieres agregar mas traumas a tu vida, puedes leer mi historia original “El amor es un misterio” se que te encantará.
NOTA
Esta historia se conforma de 3 libros, el primero “El reino caído del cielo”, el segundo “El paraíso del venado y la serpiente” y el tercero “¿Por qué dios se fue del cielo?“. Asi que espero que les guste esta historia y puedan desarrollarse las otras dos. Sin nada mas que agregar, disfruten de este primer libro.
CAPITULO 1
UN CUMPLEAÑOS LLENO DE RECUERDOS.
Un sonido intermitente y bastante estruendoso resonaba por todo el hotel. Demian maldecía y se tapaba los oídos, pues estaba harto de escuchar ese maldito sonido, pero por algún otro motivo sentía que debía ya de haberse acostumbrado.
Pues desde que él era pequeño ese sonido daba aviso de que un nuevo pecador había entrado al hotel, lo que significaba que todo el mundo debía ir a recibirlo para darle la mejor bienvenida de su vida, pero sobre todo para que se sintiera como en “casa”. Aunque para él ese lugar no parecía un “hogar”, para muchos otros esto era lo único que tenían y era por ellos por lo único que valía la pena que este lugar existiera.
A pesar de ello, Demián sentía que todo eso era bastante agotador, ya que desde que era pequeño esa alarma no solía sonar tan a menudo, pero últimamente sonaba al menos una vez al día. Lamentablemente Demián al igual que los demás quería sentirse feliz de que el hotel tuviera tantos pecadores tratando de redimirse, pero por algún motivo era todo lo contrario.
No le molestaba el hecho de tantas personas viviendo en ese lugar, lo que realmente le molestaba era el hecho de que la mayoría de esos pecadores no tenían intenciones de redimirse en realidad, sino solamente de obtener beneficios, comida o casa gratis. Había algunos que incluso solo venían para ligar o coger sin que los interrumpieran en la calle o lo que es peor aún, para ahorrarse el dinero de pagar un hotel de verdad.
El sabía que debía ser un poco más tolerante, ya que la mayoría de los pecadores tenían adicciones a diferentes cosas y era difícil tratar de salir de ellas o incluso intentarlo. Pero lamentablemente la paciencia no era algo que Demián pudiese heredar; pues esa nula paciencia la había heredado de su padre Alastor.
Aun asi, Demián trataba con todas sus fuerzas de no ser tan agresivo o descortés con ellos, pero llegados ciertos días sin ver un cambio o una mínima pizca de querer cambiar, los agarraba del cuello y les daba una patada en el trasero para que se largaran del lugar.
Su padre Alastor estaba orgulloso del gran trabajo que él hacía, de hecho de vez en cuando le ayudaba a echar algunos inquilinos problemáticos para que no volvieran a aparecerse nuevamente por el hotel. Aunque lamentablemente su padre Lucifer, su hermana Charlie y su hermana Andrómeda no estaban tan de acuerdo con sus tácticas extremistas para sacar pecadores, pues pensaban que él podría hacer el intento de hablar más con ellos o convencerlos de que la redención era algo maravilloso. Creo que ellos enserio les tenían demasiada fe a ese montón de haraganes.
Lo malo de esto era que al igual que los serafines del cielo, Demián también pensaba que los pecadores no merecían ser redimidos. Mas despues de todo lo que él habia leído acerca del mundo humano, pues se dio cuenta que era obvio que los ángeles no querrían en su cielo a un hombre que abuso de un ser humano indefenso o una humana que decidió matar a su bebé por estar con un hombre humano. Había pecadores que habían hecho cosas imperdonables, asi que lamentablemente Demian los juzgaba tan duramente que no estaba a favor de ese maldito lugar, pero tenía que aguantarse. Al menos hasta cumplir la mayoría de edad, donde al fin podría irse.
Salió de su habitación, estaba completamente desaliñado y en pijama, pues no pensaba cambiarse tan temprano. Esperaba ver a todos los inquilinos en los pasillos como siempre, pero no había nadie. Despues de algunos segundos, la puerta de su hermana melliza Andrómeda se abrió, ambos se quedaron mirando sin pronunciar palabra.
Caminaron por algunos segundos por los pasillos, pero no vieron nada, ni siquiera una minúscula partícula de polvo, pues Nifty acababa de limpiar el hotel de arriba abajo, de hecho era un trabajo que hacía casi toda la noche. Era demasiado extraño tanto silencio, siendo que la mayoría del tiempo había ruido por todos lados; sobre todo gente gritando o jugando.
Llegaron a la puerta de entrada del hotel, pero nada. No había nada ni nadie, ni siquiera estaba Fluff, el conejo ciclope que era mascota de un ex inquilino del hotel, pero el muy forro lo apostó y ahora pertenecía a Demian. Aunque su nombre podía sonar adorable, Fluff medía 2 metros y lamentablemente se había comido a dos inquilinos que tenían un extraño color naranjoso, pero eso es una historia que tal vez podamos contar en otro momento.
- ¡Mis hermosas manzanitas! – Lucifer se abalanzó sobre Demian y Andrómeda, dándoles un besito en la mejilla a cada uno.
- ¿Papá que ocurre? ¿Por qué todo es tan silencioso? Lo cual es bastante extraño en un lugar con casi 200 personas. – Andrómeda miró a todos lados, dándose cuenta de que de verdad no había nadie, lo que si había eran un montón de globos colgados por doquier.
- ¿Dónde está el nuevo pecador? – Demian también se dio cuenta de los globos, pero no les dio mucha importancia, ya que pensó que quizás el nuevo pecador era un niño. Pues normalmente cuando entraban niños al hotel, hacían cosas muy coloridas y divertidas para que se sintieran contentos de estar aquí.
- No hay ningún nuevo pecador. – Lucifer sonrió ampliamente a sus dos pequeños retoños.
- ¿Entonces porque sonó la alarma? – Demian alzó la ceja confundido. Despues chasqueo los dedos para cambiar su horrendo pijama por un traje negro bastante elegante. Aun asi decidió dejar su pelo como un nido de aves, pues era lo que mas flojera le daba arreglarse.
- Bueno, digamos que es un día demasiado importante, asi que les preparamos algo. – Charlie apareció detrás del sillón, luego corrió hacia ellos y les dio un gran abrazo. Se sentía realmente emocionada de poder compartir ese gran día con las personas que más amaba; sus propios hermanos.
- ¿Día importante? – Demián se cruzó de brazos y recogió uno de los globos, acto seguido lo poncho con una de sus largas y puntiagudas uñas.
- No entiendo, ¿cómo que día muy importante? – Andrómeda estaba bastante confundida mirando a todos lados. Ella podía ser una chica muy lista para algunas cosas, pero cuando se trataba de cosas tan sencillas como una tonta fiesta de cumpleaños “sorpresa”, digamos que su IQ disminuía bastante.
- Si. ¡Chicos ahora! – Charlie activo una pequeña bombita de serpentinas, las cuales se quedaron atorados en los cuernos de Demian, quien un poco molesto se quitó algunos.
- ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! – Angel, Husk y Niftty cayeron de arriba del techo. Despues se abalanzaron sobre Andrómeda y Demian. Acto seguido fueron apareciendo los demás inquilinos del hotel, todos abrazaban y felicitaban a los mellizos.
Demian estaba demasiado sorprendido, pues no se esperaba algo como eso. Sus padres jamás les habían hecho una fiesta de cumpleaños antes, solo solían comer pastel y recibir regalos, pero nada demasiado grande. Además de que era común que Alastor nunca se apareciera ese día, a donde iba y que es lo que hacía; era un completo misterio.
- ¿A qué viene esta locura tan de repente? – Demian empujó suavemente a todos los que lo estaban abrazando, pues aunque le encantaban los abrazos, no le gustaba mucho que invadieran tanto su espacio vital y menos recibir tantos abrazos seguidos. Despues de ello se sacudió su traje, pues su padre Alastor le tenia prohibido estar desaliñado frente a su padre Lucifer o frente a Charlie.
- ¿De qué hablas Demian? Es obvio que hoy es especial. Hoy ustedes cumplen 18 años, es evidente que este día debería ser diferente a sus otros cumpleaños, pero sobre todo ¡Super especial! – Charlie estaba super emocionada y volvió a abrazar a sus hermanos dándoles un pequeño beso en la frente a cada uno. Flores y arcoíris salían de Charlie, quien tarareaba la canción que les había compuesto a sus hermanos y que pensaba cantar como regalo para ellos en el momento que recibieran sus báculos infernales.
- Charlie, creo que estoy sintiendo como una de mis costillas pronto va a quebrarse. Suéltame, por favor. – Demian se puso un poco morado.
- ¡Ay, lo siento Demian! Creo que me emocioné un poquitín. – Charlie soltó rápidamente a Demian, el solo procedió a acomodarse su traje, el cual había quedado bastante arrugado.
- ¡Hermanita, yo sí quiero otro abracito! – Andrómeda se lanzó sobre Charlie dándole un besito en la mejilla. Andrómeda a veces solía comportarse como un pequeño cachorro.
- ¡Andrómeda, te quiero mucho! – Charlie abrazó con fuerza a su hermana, en respuesta ella sacudió a Charlie, pues aunque era bajita, Andrómeda tenía una fuerza bastante descomunal.
Demian miró con detenimiento a todos los inquilinos, pues estaba buscando a su padre Alastor, pero no pudo verlo en ninguna parte. Aunque lo entendía un poco, pues por algún motivo que él desconocía, su padre odiaba los cumpleaños o más específicamente los de ellos.
Pues desde que tenía uso de razón Alastor nunca estuvo en ninguno de sus cumpleaños, lo único que se limitaba a decir era “Felicitaciones por un año más en el infierno”, de ahí desaparecía todo el día. Aun asi,
Demian tenía una pequeña esperanza de que hoy tendría que ser diferente, todos parecían estar mucho más felices y animados que de costumbre, entonces pensó que quizás Alastor también estaría feliz de que hoy sus queridos hijos obtuvieran sus tridentes infernales.
Alastor nunca había sido un padre muy amoroso, pero al menos Demian esperaba que estuviese ahí parado, aunque pareciera solo una estatua o un pedazo de cartón imprimido en tamaño real. Eso hubiese alegrado su cumpleaños, pues ese siempre había sido su único deseo, poder festejar aunque sea un solo cumpleaños con toda su familia.
- ¿Dónde está mi padre? – Demian miró a Ángel, quien solo se limitó a alzar los hombros. Pues sabia por quién estaba preguntando, pero Alastor había desaparecido desde la mañana y nadie sabía dónde se encontraba.