[1] Turista atrapado
Aaaa... vacaciones, una época de juegos, recreación y descanso. Salvo que seas yo.
Los gritos de una chica castaña se oían por todo el bosque, pero no era la única ya que su hermano y nueva amiga también gritaban.
—¡Se está acercando! —exclamaba mientras veía por detrás a la criatura que los seguía.
El carrito de golf iba lo más rápido que podía para impedir que fueran alcanzados.
Mi nombre es Dipper, y la chica de a la par mía que está a punto de vomitar es Mabel, y la que está en el asiento trasero con un bate de béisbol en sus manos es Marianne.
Tal vez se pregunten ¿qué hacemos en un carro de golf? Huyendo de la criatura más horrorosa.
—¡AHHH! ¡Cuidado! —gritó Mabel mientras veía como un gran y largo árbol caía en frente de ellos.
—¡AAAHHHH! —gritaron los 3 al ver que faltaba poco para que chocaran.
Pero tranquilos, hay una razón lógica para todo esto.
Rebobinemos, todo comenzó cuando nuestros padres decidieron que necesitábamos aire fresco.
Nos enviaron al norte, a un pueblo perdido llamado Gravity Falls Oregón, a la cabaña de nuestro tío abuelo que tiene en el bosque.
—Este altillo es asombroso, miren las astillas que me clavé —dijo Mabel mostrando sus manos llenas de astillas.
—En el baño hay una caja de suministros para primeros auxilios, ahí dentro hay un paquete nuevo con una pinza. Utilízalo para sacarte las astillas —le comentó Marianne que se encontraba llevando unas maletas.
—Gracias —le respondió Mabel mientras seguía poniendo pósters en la pared.
Marianne era una chica más que trabajaba en la cabaña del misterio al igual que Soos y Wendy. No me sorprendía ver que Mabel la convirtiera en su nueva amiga.
—Y, hay una cabra en mi cama —comentó Dipper viendo al animal.
—¡Hola amigo! —le saludó Mabel pasándose a la par del animal—. ¡Oh! Si, puedes seguir comiendo mi suéter —le dijo al ver como la cabra comenzaba a masticar la manga de su suéter.
—¿Cómo llegó hasta aquí? —preguntó Marianne tras recordar haber sacado a la cabra de la cabaña unos 8 minutos antes.
(...)
Mi hermana suele verle el lado positivo a las cosas.
—¡Si! ¡Césped! —habló Mabel mientras rodaba por una pequeña colina.
Pero a mí me costó acostumbrarme al nuevo entorno.
Sentado debajo de un árbol, se encontraba Dipper tratando de escribir pero no podía debido a la poca concentración gracias a un pájaro carpintero que golpeaba su cabeza.
—¡Boo! —asustó alguien que traía puesta una máscara.
—¡Aaa! —gritó seguido de caer al suelo.
Era nada más y nada menos que su tío. Este comenzó a reír al ver que había logrado su objetivo.
Y aquí aparece nuestro tío Stan. Este sujeto.
Nuestro tío transformó su casa en una trampa turística llamada la Cabaña del Misterio.
El verdadero misterio es ¿por qué la gente viene?
—Damas y caballeros, les presento a pie grande —dijo el tío Stan mientras señalaba una falsa réplica de un gorila con pies grandes.
Todos los turistas comenzaron a aplaudir sorprendidos, admiraban la réplica e incluso le tomaban fotografías.
Y adivinen quienes tienen que trabajar ahí.
Dipper se encontraba barriendo una parte del suelo mientras que Mabel iba a tocar un objeto pero recibió un leve golpe en su mano por parte de su tío.
—¡No toquen la mercancía! —les dijo.
Parecía que iba a ser la misma y aburrida rutina todo el verano.
Hasta que un día fatal...
Mabel se asomó en una repisa con mini muñequitos para ver a un chico que tenía una carta en sus manos—. ¡Esta mirándola, está mirándola! —susurró mientras lo veía.
—Eh, ¿Te gusto? Si, sin duda, desde luego —un chico tenía una hoja en sus manos y leyó la pregunta y las únicas respuestas que tenía para escoger. Sin entender lo que pasaba dejó de ver la carta y vio a su alrededor buscando al que le había dado la carta.
—Yo la escribí —admitió ella viéndolo.
—Mabel —le llamaron—, se que estás en plena locura buscando novio —dijo Dipper aún limpiando un frasco— pero creo que estas exagerando la parte de la locura.
—¡¿Qué?! —exclamó ella— pff, vamos Dipper, este es el primer verano lejos de casa, es mi oportunidad de vivir un romance de película.
—Si, ¿pero debes de coquetear con todos los chicos que ves?
—No exageres, ¡Marianne! —la llamó— ¿Acaso exagero al coquetear?
La mencionada que estaba leyendo una revista junto a Wendy la escuchó y se levantó de su lugar para ir a donde la habían llamado.
—Bueno, respondiendo a tu pregunta...
Flashback
—Mi nombre es Mabel pero llámame chica de mis sueños —le coqueteó a un chico— ¡es un chiste! —respondió antes de darle un golpe en el hombro al chico.
Este se cayó y votó el estante de libretos que tenía.
(...)
—¿Qué? ¿Te gustan las tortugas? —le preguntó a un chico que estaba sentado en una banca con una tortuga en sus manos.
Este no dijo nada, solo se mantuvo en silencio.
—Yo también las amo, ¿no percibes una conexión? —interrogó ella. Pero él aún así se quedó callado.
(...)
—¡Venid ya! ¡Venid todos al reino del ahorro del príncipe del colchón! —exclamó alguien en un puesto de colchones y almohadas.
—Llévame contigooo —dijo Mabel apareciendo en unos globos de decoración.
—¡AHH! —gritó este al verla.
La amiga de Mabel, Marianne, la agarro del brazo y salieron de la tienda para evitar que la gente las viera, en especial a Mabel.
Fin del Flashback
—Búrlense todo lo que quieran chicos, pero presiento que será un buen verano —dijo siendo optimista— no me sorprendería que el hombre de mis sueños cruzara esa puerta ahora —dijo señalando con su pulgar la puerta que estaba detrás de ella.
Solo pasaron 2 segundos para que apareciera tío Stan mientras soltaba unos eructos, sostenía unos letreros y un martillo.
—Oh valla... —dijo algo asqueada al verlo. Mientras que su hermano y amiga reían por lo ocurrido.
—Bueno bueno escúchenme con atención, alguien debe de poner estos carteles en las zonas feas del bosque —dijo tío Stan.
—¡Yo no! —exclamaron Dipper, Mabel y Marianne al mismo tiempo.
—Ah, no, ni yo —dijo Soos también.
—Nadie te lo pidió Soos —le respondió tío Stan.
—Lo sé y estoy feliz por eso —respondió sacando una barra de chocolate y dándole un mordisco.
—Wendy, quiero que pongas este cartel —ordenó.
Wendy se encontraba en la mesa para pagar, estaba sentada y tenía una revista en sus manos—. Lo haría pero no, lo, alcanzo ah... —solo estiró su brazo con desdén.
—Despediría a todos si pudiera —dijo tío Stan viendo a todos—. De acuerdo, probemos con, de tin marin de do... ¡tú! —dijo señalando a Dipper.
—¡No! ¿Qué? —exclamó— tío Stan, cada vez que estoy en ese bosque siento que me vigilan.
—¡Oh no! ¡No otra vez!
—Enserio, algo extraño sucede en este pueblo, como hoy; los mosquitos me escribieron: cuidado —Dipper mostró su brazo que tenía picaduras.
—Ahí dice cuidabo —le contradijo tío Stan— oye, lo de los monstruos del bosque solo son una leyenda inventada por sujetos como yo para venderle a sujetos como él —dijo señalando a un señor que se reía de un artefacto.
—Ya deja de ser tan paranoico —y le dio los carteles.
Este sin más remedio solo soltó un suspiro y salió de la cabaña dirigiéndose al bosque para ir a poner los rótulos.
(...)
Mabel estando aburrida de solo limpiar unas repisas con panfletos se dirigió hasta Marianne que se encontraba limpiando el exterior de unos frascos que contenían raros objetos.
—Oye ¿qué tal si vamos al pueblo por un helado? —le preguntó animadamente.
Antes de darle una respuesta escucharon a lo lejos la voz de tío Stan.
—¡Soos, Wendy, Marianne! ¿En donde esta la caja de herramientas?
—Acepto el helado —respondió rápidamente mientras salían por la puerta y alejándose de la cabaña.
(...)
—Okey entonces ¿cuál quieres? Yo invito —dijo Marianne viendo el menú de sabores de helados.
—Uhm... yo quiero... el helado de frambuesa con forma de gato y gomitas de koala —dijo Mabel.
—Está bien —dijo Marianne comenzando a hacer fila para pedir los helados.
Por un momento hubo silencio y eso se le hizo raro, se giró y vio que ya no estaba Mabel. La buscó con la mirada pero no la veía por ninguna parte hasta que escuchó unos gritos de victoria.
—¡Wou wou! —ella apareció a un lado de Marianne y no faltó preguntar ya que ella respondió—. ¡Esta chica tiene una cita!
—Woa, ¿Enserio? —preguntó, supo que había perdido una apuesta contra el hermano de Mabel— y ¿quien es?
—Es el chico de allá —señaló a un lado pero solo se vio a alguien con un suéter negro— y lo mejor de todo es que la cita es hoy.
—Bueno pues, tendremos que darnos prisa para llegar a la cabaña y escoger que usarás en tu cita —le sonrió Marianne. Estaban esperando a que les dieran su pedido.
—¡Si! Pero primero a comer helado y a molestar a mi hermano —dijo recibiendo el helado con forma de gato.
(...)
—¿Segura de que aquí se encuentra? —interrogó Marianne notando que el cielo estaba pintado por colores grises.
—Sip, ¡aya está! —dijo Mabel tomando la mano de Mary y comenzando a correr para ocultarse detrás de un tronco.
—No confíes en nadie... —se alcanzó a escuchar un susurro.
—¡Hola! —asustó Mabel apareciendo. Un grito se escuchó e hizo un eco por el bosque—. ¿Qué lees cerebrito?
—A... na-nada —tartamudeó su hermano.
—¡A, a, nada! —se burló y río por la reacción de su hermano—. ¿Qué, enserio no vas a mostrarlo?
—Eh, vamos a un lugar privado —respondió Dipper percatándose de que podrían estarlos viendo.
(...)
—¡Es fantástico! El tío Stan dijo que yo era el paranoico pero según este libro Gravity Falls tiene un lado oscuro ¡oculto! —dijo mostrando el diario que tenía entre sus manos.
—¡Wuau! ¡No me digas! —exclamó Mabel dándole un leve golpe.
—Y oigan esto: después de cierto punto las páginas se detienen y quien lo escribía desapareció misteriosamente —terminó de decir.
Mabel se notaba muy contenta y Marianne sabía el porqué. Él tiemble de la cabaña se escuchó y Mabel dejó escapar una gran sonrisa emocionada.
—¿Quien será? —preguntó Dipper.
—Pues, te vas a desmayar ¡Bop! —notó una lata que se encontraba en la mesa junto al sofá— así, ¡esta chica tiene una cita wou, wou!
—Haber sí entendí —comenzó a concluir Dipper— en la media hora en la que me fui ¿logro conseguir novio? —le preguntó incrédulo a Marianne.
Esta solo se encogió de hombros—. Si, hasta yo me sorprendí.
—¿Que puedo decir? ¡Soy irresistible! —se alagó a sí misma Mabel.
Pero el timbre volvió a sonar y esta vez Mabel se levantó para ir a ver quien era—. ¡Ya voy, ya voy!
En lo qué Mabel iba a ver quien era, Dipper tomó ventaja y se sentó en el lugar donde estaba anteriormente Mabel. Comenzó a volver a ver el libro pero esta vez apareció tío Stan en la entrada.
—¿Qué están leyendo?
—Eh, solo leíamos... —Dipper le pasó el diario rápidamente a Marianne para que no lo viera su tío—... la revista eh, ¿cadenas de oro para hombre mayores?
—Es un buen número —le dijo su tío.
—¡Hey, familia! Díganle hola a mi nuevo novio —la voz de Mabel les llamó la atención y dejó ver a un chico que estaba a la par suya.
—¿Que tal? —dijo el mencionado, traía un suéter negro, su piel era muy pálida y dejaba ver poca parte de su rostro.
—Hola.
—¿Como estas?
—Un gusto.
—Nos conocimos en el cementerio, es muy profundo ¡oh! Valla músculos —Mabel comenzó a tocar el brazo de aquel chico raro— que... gran sorpresa.
—¿Cual es tu nombre? —interrogó Marianne dándole un vistazo.
—Eh, Normal... mente.
—Se llama Norman —respondió una muy risueña Mabel.
—¿Estas sangrando, Norman? —preguntó Dipper observando que habían unas gotas de color rojo en su mejilla.
—Es... ¡jalea! —contestó de inmediato.
—¡¿Jalea?! ¡La amo! —Mabel estaba muy emocionada— ¡Miren esto!
—Oye... ¿paseamos de la mano, o algo así? ¿Quieres? —preguntó Norman un poco extraño.
—¡Oh! No puede ser —murmuro más que emocionada y contenta— ¡No vuelvo pronto! —dijo para después correr hacia la puerta.
Primero se fue ella y luego fue Norman, caminaba algo chueco y tropezaba con cada cosa que se le pusiera en frente de su camino.
Había algo en Norman que no me gustaba y decidí consultar con el diario .
(...)
Dipper estaba en una de las habitaciones vacías de la cabaña, todo estaba iluminado por un color rojo debido al color del vidrio de la ventana. Tenía aquel diario que había encontrado en el bosque, pasaba las páginas buscando algo que le dijera que tenía razón sobre las sospechas contra Norman.
—Famosas por su piel pálida y malas actitudes, estas criaturas son confundidas con... ¡adolescentes! Cuidado con Gravity Falls y sus viles... ¡Zombies! —no pudo evitar gritar lo último.
Mientras tanto en otros lugares
Tío Stan acomodaba un adorno de su cuello enfrente de un espejo pero a lo lejos escuchó algo raro.
—¿Alguien dijo "Crombie"? ¿Qué es eso? ¿Crombie? —preguntó pensando en que era eso.
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—¿Escuchaste eso? —preguntó Marianne— fue como ¿"Frobie"? Pero no se que es eso. ¿Tienes alguna idea de que es?
Le preguntó a Wendy, que se encontraba con su mano dentro de la máquina de dulces tratando de recuperar la bolsa de botanas que se había atascado—. No tengo ni la menor idea de que es, pero si tengo la idea de sacar si o si esta bolsa.
*****
Dipper mas asustado por la seguridad de su hermana se giró y miró a través del cristal a su hermana y a Norman.
Este se le acercaba cada vez más a Mabel, y Dipper gritaba cada vez. Pero se alivió cuando Norman puso un collar de margaritas en el cuello de Mabel. Y claro, ella estaba cada vez más enamorada de él.
Ya más calmado se alejó del vidrio y comenzó a pensar—. ¿Mi hermana está saliendo con un zombie? ...O yo me volví loco.
—Es un dilema sin duda —Soos opinó de la nada mientras arreglaba el foco de una lámpara. Respondió después debido al grito de Dipper— no pude evitar por que estabas hablando solo en este cuarto vacío.
—Soos, tú viste al novio de Mabel, tiene que ser un zombie ¿cierto?
—Mmm, ¿cuantos cerebros lo viste comer?
Más que decepcionado Dipper respondió—. Cero.
—Oye yo creo en ti, siempre veo cosas extrañas aquí. Como el cartero, apuesto a que es un hombre lobo —dijo recordando aquella vez que se encontraba en su hora de almuerzo y vio pasar al cartero; este claramente tenía mucho vello por doquier. Y él lo único que hizo fue alejarse del cartero— pero debes tener evidencia. De lo contrario el pueblo pensará que eres un lunático.
—Como siempre Soos, tienes razón...
—Mi sabiduría es una bendición y una condena —explicó sabiamente.
—¡Soos, los baños portátiles se taparon otra vez! —la voz de tío Stan se escuchó a lo lejos.
—Me necesitan en otro lugar —se despidió y comenzó a caminar en reversa misteriosamente.
Mi hermana podía estar en problemas, era hora de buscar evidencias.
(...)
Con cámara en mano y grabando, Dipper se encontraba escondido detrás de unos arbustos. Grababa lo que hacía Mabel y Norman, esperaba a que algo pasara para confirmar sus sospechas.
Mabel corrió un poco y lanzaba un disco hacia Norman, y claramente el objeto voló había él pero este pareció pensarlo mucho ya que el disco se estrelló en su cara.
Dipper pensó que no había pasado nada, pero pensó diferente cuando Norman cayó al suelo por el golpe en su cara.
(...)
El vidrio de la pequeña ventana en la puerta se quebró dejando ver a una mano, esta se estiró hasta la perilla de la puerta y la abrió.
Era Norman, había abierto la puerta para dejar pasar de primero a Mabel. Estaban en una cafetería. Ambos pasaron caminando, o bueno, fue Mabel la que caminó ya que Norman se tambaleaba por el corredor.
Dipper, que se encontraba en una mesa tratando de esconderse con la hoja del menú. Sacó su cámara y comenzó a grabar.
De la nada salió Marianne. Traía puestos unos lentes oscuros y un suéter azul-celeste, le dieron una bandeja con una malteada y caminó hasta la mesa donde se encontraba Mabel y Norman.
Cambiando un poco su voz a una más gruesa, les dio la malteada y espero a que la probaran. Mabel le dio un trago y dijo que era toda una maravilla de sabores.
Dipper aún grabando esperó a que Norman probara la malteada, deseando que no la probara para confirmar su teoría, se decepcionó cuando este le dio un trago a la malteada y la regó por toda la mesa por su desequilibrio.
Dipper dejó de grabar y vio que Marianne le habia dado una seña de desaprobación mientras se encogía de hombros.
(...)
Estando en un cementerio, Mabel y Norman corrían y reían por entre las tumbas hasta que Norman terminó cayendo en una tumba recién cavada. Mabel se detuvo y se dedicó a ver él área por donde él había caído.
De pronto una mano salió de entre la tierra, como si fuera un zombie pero en vez de gritar y asustarse, ambos comenzaron a reír por tal escena.
Ya vi suficiente.
(...)
Mabel cepillaba su cabello mientras hablaba con Marianne. La última mencionada veía una revista y escuchaba decir a Mabel sobre qué ropa se pondría en su cita.
De pronto la puerta de la habitación se abrió y en ese momento entró Dipper algo serio.
—Mabel, debemos hablar sobre Norman.
—¿No es el mejor? Aquí tengo la marca de un beso que me dio —dijo Mabel antes de mostrar su mejilla izquierda, tenía una gran marca rojiza.
Él grito de Dipper se escuchó por toda la habitación.
—¿Cómo no vi eso antes? —incluso Marianne se asustó al ver la mejilla de Mabel.
Mabel río fuertemente al ver sus rostros—. Crédulos... fue solo un accidente con la barredora de hojas.
Flashback
En cima de un bote de basura, había una barredora de hojas. Mabel presionó un botón y el aparato se encendió.
Ella tenía una fotografía de Norman, pero había un detalle. En la parte de la boca había sido recortado.
Sin esperar mucho, Mabel puso la fotografía en el hueco del artefacto por donde aspiraba aire, la fotografía se mantuvo firme en el hueco sin que se cayera.
—Practica de besos —dijo esta antes de dirigir su boca hacia el recorte de la fotografía.
Pero antes de siquiera dar un beso, la boca de Mabel fue aspirada por la barredora.
Esta mas que desesperada trato de separarse de eso pero empeoró la cosa haciendo que botara el bote de basura y comenzara a golpear la barredora para librarse de ello.
Fin del Flashback
—Fue divertido... —recordó Mabel con una sonrisa.
—No Mabel, escucha. Estoy tratando de decirte que Norman no es lo que parece —habló Dipper y sacaba el diario que había encontrado.
Mabel lo pensó pero una idea pasó por su mente—. ¿Piensas que puede ser un vampiro? ¡Eso sería asombroso!
—Prueba otra vez hermana —Dipper abrió el diario dejando ver unos textos acompañados de un dibujo de un gnomo—. ¡Shabam!
Mabel gritó al ver tal horrible dibujo, incluso abrazó a Mary.
—¿Un gnomo? —preguntó dudosa Marianne.
—Oh esperen, lo siento —buscó entre las demás páginas y finalmente mostró lo que quería enseñar—, ¡shabam!
—¿Un zombie? —dijo Mabel algo odesconcertada—. ¡No es gracioso Dipper!
—¡No es un chiste! —reclamó el mencionado—. ¡Todo cierra! El sangrado, su caminar... ¡jamás parpadea! ¿No notaste eso?
—Tal vez parpadea cuando tú parpadeas.
—Mabel, ¿olvidas lo que decía el libro sobre Gravity Falls? ¡No confíes en nadie!
—Pues sí pero ¿qué hay de mi? ¿Por qué no confías en mí? —dijo serena—. ¡Bip bop! —exclamó al ponerse unos aretes con forma de estrella.
—Mabel, ¡te comerá el cerebro! —gritó su hermano mientras ponía sus manos en los hombros de ella y la sacudía para que recapacitara.
—Dipper, escúchame. Norman y yo tenemos una cita a las 5:00, y voy a estar adorable —comenzó a decir mientras le daba un empujón a este—, y él será un príncipe —dio otro empujón.
—Oye, espera-
—¡Y no voy a dejar que lo arruines con tus locas conspiraciones! —lo empujó hasta dejarlo afuera y cerró la puerta en frente de su cara.
Marianne se mantuvo en total silencio al ver la pequeña pelea. Nunca creyó ver a Mabel así de seria y enojada.
Mabel se dio la vuelta y regaló una radiante sonrisa—. Ven, ¡ayúdame a escoger mi atuendo! —habló emocionada.
Sin poner objeciones, Marianne fingió no saber nada y se levantó para ayudarla.
(...)
El sonido del timbre se escuchó y cierta chica emocionada bajó alegremente las escaleras para abrir la puerta.
Su compañera y amiga bajó luego que ella.
—¿Cómo me veo?
—Radiante.
Mabel soltó una risa—. Siempre sabes que decir —dijo para luego tomar la mano de Norman y salir.
Marianne le regaló una sonrisa y levantó los pulgares para darle ánimos a Mabel, mientras que la mencionada le devolvió la sonrisa y regresó su vista al chico con quien iba acompañada.
—¿Y? ¿Qué dijo?
Marianne cerró la puerta y escuchó las preguntas, supo que era Dipper debido a la voz.
—¿Qué dijo quien de qué? —respondió con otra pregunta.
—Mabel —objetó—. ¿No dijo nada sobre lo que le dije?
—Por supuesto que no.
Este soltó un suspiro frustrado y volvió a ver la pantalla de la cámara que tenía en sus manos.
—Soos tiene razón. No tengo evidencia real —fue viendo los cortos videos que había tomado para ver alguna prueba pero no había nada—, tal vez si sea un poco paranoico a veces y... espera, ¿qué? —gritó en lo último mientras veía la pantalla.
Retrocedió el video para prestar más atención y vio lo mismo: la mano de Norman se había desprendido del brazo mientras lo tenía sobre los hombros de Mabel.
Con el miedo apoderándose de él, este gritó y debido a la exageración se cayó acompañado del sofá en donde estaba.
—¿Por qué gritas? —Marianne apareció tomando un refresco mientras esperaba una respuesta.
Algo inquieto este tomó la cámara y retrocedió el video, y sin decir nada lo puso en frente del rostro de Marianne y mostró el video.
Esta gritó también y seguido de eso comenzó a toser ya que había dado un trago al agua—. Hay que ir por ella —logró articular y salió corriendo hacia afuera.
Dipper la siguió y comenzó a gritar llamando a su tío—. ¡No puede ser! ¡Tio Stan! ¡Tio Stan! ¡Tio Stan!
Pero su tío estaba ocupado tratando de explicarle a los turistas sobre una roca con cara.
—¡Por quinta vez! ¡No es una cara de verdad! —exclamó tío Stan hacia los turistas mientras ignoraba a Dipper.
—¡Wendy! ¡Wendy! ¡Wendy! —gritó alguien.
Se giró para ver quien era y era Marianne corriendo hacia la pelirroja y le explicaba lo que pasaba. Este corrió hacia ellas y acompañó a la castaña a explicar lo que pasaba.
Wendy les sonrió y le dio las llaves del carrito de golf—. No arroyen peatones —advirtió.
—¡Gracias, gracias, gracias! —dijo Marianne seguidas veces.
En un instante Dipper prendió el carrito de golf y comenzó a manejar pero alguien los detuvo.
—Chicos soy yo, Soos —de pronto les dio una pala—, es para los zombies. —Marianne agarró la pala y agradeció. Pero este les dio un bate de béisbol —. Y esto es por si ven una piñata.
—Eh, ¿gracias?
Dijeron y sin esperar se dirigieron al bosque para ir a buscar a Mabel.
(...)
—¡Descuida Mabel! ¡Te salvaremos de ese zombie!
Mientras más se acercaban, más escuchaban los gritos de cierta castaña.
—¡Resiste un poco más! —gritó Marianne para que Mabel la escuchara.
Con la velocidad muy alta, entraron a un lugar lleno de musgo y plantas.
Y mientras más se acercaban lograron ver a un hombrecito dar órdenes.
Mabel trataba de defenderse, y lo que hacía era golpear y patear a otros hombrecitos que trataban de votarla.
—¿Qué rayos esta sucediendo aquí? —preguntó Dipper asombrado al ver los hombrecitos.
Mary tenía el bate de béisbol mientras que Dipper tenía la pala.
—¡Dipper! ¡Marianne! ¡Norman resultó ser una pila de gnomos! —les gritó Mabel al verlos—, ¡y son odiosos! ¡Ay! ¡Mi pelo, mi pelo! —un gnomo comenzó a jalarle el cabello.
—¿Gnomos? No me equivoque... —Dipper sacó el diario y rebuscó entre las páginas—. Gnomos, hombres pequeños del bosque de Gravity Falls, debilidad desconocida —leyó.
—¡Hey, hey! ¡Suéltenla! —les gritó Marianne.
—¡Oh! —el gnomo que daba órdenes se giró para hablarles—. ¡Hola! Eh, escuchen, todo esto es solo un, gran malentendido. Verán, su hermana no corre peligro, solo se casará conmigo y se convertirá en nuestra reina para toda la eternidad —explicó como si nada—. ¿No es cierto, cariño?
—¡Son todos insoportables! —le respondió Mabel. Pero ya no dijo nada ya que le taparon la boca.
—¡Devuélvanla ahora o verán! —amenazó Dipper.
—¿Piensas detenernos amigo? No tienes idea de lo que somos capaces —comenzó a decir la criatura—, ¡los gnomos somos una poderosa raza! ¡No te atrevas a jugar con-
Ya no pudo finalizar ya que Dipper solo hizo un ligero movimiento con la pala y lo sacó del lugar.
Este rompió unas ligeras cuerdas que mantenían a Mabel inmóvil y la ayudó a levantarse. Y Marianne se dedicó a patear a aquellos gnomos que se les acercaban con malas intenciones.
—¡Escapa con nuestra reina! ¡No, no, no! —chilló el líder de los gnomos.
—Abróchense el cinturón —dijo Dipper antes de comenzar a manejar el carrito.
Ambas chicas se pusieron el cinturón y voltearon hacia atrás para ver que no los siguieran.
—¡Deprisa! Podrían alcanzarnos —suplico Mabel.
—Pff, no me preocuparía por eso, ¿viste esas piernas? —rió—. Son diminutos.
—Oigan, yo no me confiaría de eso —dijo Marianne al ver por detrás una gran figura de gnomo.
Y tras sentir ligeros temblores, Dipper frenó y él y su hermana se giraron para ver por detrás.
Y claramente era la figura de un gnomo, solo que demasiado grande.
—¡Vamos, vamos! —gritaron ambas chicas y el carrito comenzó a avanzar a gran velocidad.
—¡Están más cerca! —Mabel chilló.
De pronto un grupo de gnomos llegaron a gran velocidad hacia ellos y los alcanzaron.
Estos comenzaron a romper las telas del carrito y muchas cosas más.
Mabel golpeaba a algunos para que se desprendieran del carrito, Dipper hacia lo mismo; mientras manejaba se ponía a golpear los gnomos que pudiera lastimar. Marianne golpeaba con el bate de béisbol a los gnomos que ya casi faltaba para que los alcanzaran.
Y de sorpresa, un gnomo saltó hacia la cara de Dipper y comenzó a lastimarlo.
—¡Yo te salvo Dipper! —exclamó Mabel y comenzó a golpear al hombrecito, pero era difícil ya que este no se desprendía de Dipper—. ¡Marianne, ayúdame!
La mencionada se dio la vuelta y con el bate le dio un ligero pero brusco golpe al costado y el gnomo se desprendió debido al dolor.
Con la cara llena de rasguños y algo aturdido por el dolor, Dipper les agradeció y estas le respondieron.
Pero tras ver como un gran árbol tapaba el camino por donde iban a pasar, no supieron que hacer nada más que girar hacia la cabaña del misterio. El carrito no aguantó más y terminó cayendo al suelo.
Los tres salieron del vehículo y vieron la gran figura roja acercarse hacia ellos.
—¡Atrás gnomos! —gritó Dipper mientras les arrojaba la pala pero fue en vano ya que estos la detuvieron y rompieron.
Y al ver que no funciono eso, los tres se abrazaron del miedo.
—Oigan, ¿donde está Tio Stan? —preguntó temeroso Dipper.
Mientras tanto en otro lugar
—Observen, el objetivo más atrayente del mundo —dijo Tio Stan mientras dejaba ver un objeto giratorio hacia el grupo de personas enfrente suyo—, inténtenlo mirar, no pueden.
Este no se percataba de ver lo que pasaba a través de la ventana.
Pero entre más giraba la cosa, más se perdían las personas al verlo, incluyendo al Tio Stan.
—Eh, no recuerdo de lo que hablaba —dijo este al percatarse de que también se había perdido al ver el objeto giratorio.
*****
Más que asustados, los tres veían la gran figura que se les acercaba poco a poco.
—¡No tiene escapatoria niños! —gritó uno de ellos—. ¡Mabel, se nuestra esposa o haremos una locura!
—Tiene que haber una salida...
—Debo hacerlo...
—¿Qué? Mabel, ¡no! ¡No lo hagas! ¿Estás loca?—le dijeron.
—Confíen en mi —respondió ella—, chicos, solo confíen en mi.
Ambos chicos la vieron y sin oponerse, se alejaron lentamente de ella.
—Muy bien Jeff, seré tu esposa...
El gnomo llamado Jeff festejó y comenzó a bajar mientras les indicaba a los demás que lo ayudaran.
Llegó hasta el suelo y camino hasta quedar en frente de Mabel, sacó una cajita verde, la abrió y dejó ver un anillo con unos resplandecientes diamantes del bosque.
Mabel dejó que le pusiera el anillo y sonrió para luego darle un vistazo.
—¡Badabim badabam! Ahora volvamos todos al bosque cariño —dijo e iba a caminar pero fue interrumpido.
—Bueno, ya puedes besar a la novia —Mabel propuso.
El hombrecito no se quejó y aceptó. Se acercó a Mabel y se preparó para darle un beso pero el impacto de la barredora de hojas lo impresionó.
Mabel lo había encendido e iba a atraparlo con la barredora de hojas, el gnomo suplicaba pero era en vano. Todos los demás se asombraron al ver lo que pasaba.
—¡Esto es por mentirme! —Mabel logró atraparlo—, ¡esto por ilusionarme! —movió el botón a lo máximo y ya faltaba poco para aspirar por completo al hombrecito—. ¡Y esto por meterte con mi hermano y mi amiga —Apuntó hacia el gigante—. ¿Me hacen el honor? —preguntó.
—¡Por supuesto que si!
—¡A las tres... uno, dos, tres! —y tras volver a tocar el botón, el gnomo salió disparado hacia los otros.
Esto provocó que los demás gnomos perdieran el equilibrio y comenzaran a caer al suelo. La mayoría de ellos se quejaban pero se escabulleron cuando vieron que Mabel comenzaba a asustarlos con la barredora de hojas. Hasta que finalmente todos se fueron.
Excepto uno, había quedado atrapado entre el plástico de unas sodas, trató de librarse pero la cabra lo agarró y se lo llevó.
Tras lo sucedido, los tres comenzaron a caminar hacia la cabaña.
—Oye Dipper yo... perdóname por ignorar tu consejo, ahora veo que solo me protegías —se disculpó Mabel.
—Oh, no seas así, ¡acabas de salvarnos la vida!
—Es que estoy mal porque mi primer novio resultó ser un montón de gnomos —dijo viendo el suelo mientras se quitaba unas hojas del cabello.
—Oye, no te desanimes. Mírale el lado bueno, tal vez el próximo sea un vampiro —le animó Marianne.
Mabel rió—. Gracias chicos...
—¿Un penoso abrazo familiar? —le preguntó Dipper a su hermana.
—Un penoso abrazo familiar —respondió esta y se dieron el abrazo.
Pero a los segundos se separaron. Marianne rió y sonrió un poco al verlos.
Entraron a la cabaña y notaron que ahí están su tío Stan.
—¿Y, los arroyó un autobús o algo? —bromeó este pero dejó de reír al verlos callados e irse—. Hey, ¿les cuento algo? Por accidente compré mercancía de más, entonces... ¿no quieren tomar algo de la tienda? Ya saben, como regalo —dijo regalándoles una mirada a los tres.
—¿Enserio?
—¿De cuantas horas de trabajo extra estamos hablando?
—¿Cual es la trampa?
Ignorando los comentarios solo dijo—. La trampa es que lo hagan antes de que cambien de opinión, háganlo —y comenzó a guardar el dinero que tenía en sus manos.
Los tres veían los objetos de la tienda.
Dipper encontró unas gorras nuevas de color azul con la imagen de un pino azul, agarró una y se quitó la gorra vieja que traía puesta. Se puso la nueva y se dio un vistazo en el espejo, lo pensó un poco y decidió quedarse con la gorra nueva.
Mabel veía entre las cosas y llegó hasta unas cajas, rebuscó en ellas y encontró lo que quiso—. Yo me voy a llevar... ¡un garfio volador!
El Tio Stan, Dipper y Marianne la vieron y no dijeron nada, salvo el primer mencionado que decidió hablarle.
—¿No preferirías... no se, una muñeca o algo así?
Pero Mabel presionó el gatillo y la punta de metal salió disparada hacia el techo, se clavó en la base de arriba y atrajo a Mabel haciendo que ella quedara colgando—. ¡Un garfio volador!
—Como gustes.
Tras ver tantos objetos, ninguno llamó la atención de Marianne, pasó por una repisa de diarios y se detuvo al verlos.
Se giró y los miro. Una idea llegó a su mente, y sin decir nada solo agarró un diario de portada negra.
—¿Un cuaderno? —le preguntó Tio Stan—. ¿No prefieres llevarte un garfio volador u otra cosa?
—No, con esto me conformo —le respondió sonriendo.
—Como gustes.
(...)
Mabel saltaba en su cama, Dipper escribía en el cuaderno que había encontrado y Marianne hacía los mismo, solo que en el nuevo diario que había escogido.
Tras haber tenido una aventura como la de ese día supo que no solo era eso lo que había en Gravity Falls, Marianne pensó que sería buena idea escribir sobre aquella sorprendente aventura.
Se encontraba en la misma habitación de los gemelos, iba a dormir con ellos por petición de Mabel. Ella iba a dormir en una bolsa de dormir por esa noche.
Mabel había apuntado con el garfio hacia el estante de peluches que tenía, y exitosamente logró atrapar uno.
—Hey Mabel, ¿apagas la luz?
La mencionada apuntó con el garfio hacia la lámpara de la mesa de noche—. Yo me encargo —dijo y luego disparó haciendo que se rompiera la lámpara y se apagara la luz.
—¡Funcionó! —dijo y los tres comenzaron a reír—, amo mi garfio.
Extra
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Vale vale, estaba algo aburrida y no sabía que escribir. Pensé en escribir uno de mis programas favoritos y me dije ¿Por qué no? Y a la final si lo terminé escribiendo, tal vez lo borre o no sé. Pero espero que les guste, ¡adiós!