𝑺𝒊𝒆𝒎𝒑𝒓𝒆 𝒕𝒖𝒚𝒐 ; ♡ 𝑨𝒏ó𝒏𝒊𝒎𝒐 ♡

Summary

ღ ;; ❝ Christopher recibe un par de cartas de amor después de regresar a esa ciudad. ❞ • • • • • • • • ~ Especial San Valentín.

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1
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n/a
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16+

• . ° . * ° ☁ . . ° 🦋 ° ° • ✦ ⚡ •

Un aire con olor a humedad y nostalgia llegó hasta Christopher tras abrir la puerta principal.

Él simplemente soltó un suspiro, dios, ¿Cuándo fue la ultima vez que entró por esta puerta?

Recordó que por su culpa sus padres habían tomado la decisión de mudarse.

Dio un paso al frente, entrando a la casa.

No era un gran misterio la razón del porque él regresó aquí. Al salir de la universidad, decidió darse un descanso antes de regresar a la vida de adulto y por recomendación de su psicóloga, le comentó que pasará al menos unos días en el sitio donde comenzaron sus tormentos, por consecuente sus padres optaron por darle las llaves del antiguo sitio donde vivían.

Se suponía que esta parte de su vida ya la tenía superada, así que no le vio nada de malo pasar un tiempo bajo ese techo.

En esa casa había pasado su niñez y parte de su adolescencia, recuerda que como hace una década, sus padres decidieron mudarse al momento que Christopher había intentado suicidarse por segunda vez.

Ese sitio seguía con esa vibra hogareña, aunque algunos muebles que se quedaron en el domicilio estaban cubiertos de polvo.

Bueno, tendría que trabajar duro esa tarde para que la casa quede limpia para antes del atardecer.



Ya había oscurecido y afortunadamente todo ya se encontraba en su lugar, el reloj ya marcaba pasadas de las diez de la noche, en ese momento Christopher estaba sentado en el sofá, rellenando su tarea diaria que le mandaba su psicóloga.

Se sentía raro, no mentiría si digiera que la atmosfera que le daba la casa; lo abrumaba un poco, se sentía solo y el lugar estaba silencioso.

Muy silencioso.

Dejó el cuaderno sobre la pequeña mesa de centro y agarró su celular, debatiendo si salir a comprar algo de comer, aunque no sabía si hay locales abiertos a tal hora.

Toc-toc.

El sonido proveniente de la puerta siendo tocada lo distrajo de lo que sea que iba a hacer en su celular. Se levantó para encaminarse hacía la entrada principal, con pereza y sin tener idea de quien carajos tocaba su puerta a esa hora.

Un sobre de carta color rosa pastel, lo saludó, sobresaliendo por debajo de la puerta principal. Lo primero que hizo, fue levantarlo, cuestionándose de que sería, pero recordó que habían tocado; por instinto abrió la puerta y asomó la cabeza, no había nadie.

La calle estaba solitaria, siendo acompañada del viento helado.

Niños, él en su época también tocaba puertas y salía corriendo sin ver atrás por broma, así que simplemente cerró la puerta.

Regresó al sillón, con el sobre en mano, se sentó.

Dio vuelta al sobre y miró que su nombre estaba escrito como destinatario, pero no había remitente.

Quiso cuestionarse de muchas cosas, pero decidió mejor abrir el sobre para poder ver lo que contenía dentro, desde ese momento un aroma delicado de vainilla.

¿El contenido fue impregnado por algún perfume dulce?

Solo visualizo una hoja blanca, estrictamente cortada en un rectángulo de 8 por 6 cm, donde con una caligrafía casi perfecta estaba relatado algo.

" Una década ha pasado,

has crecido y madurado,

Tal vez yo alguna vez lo hice,

el tiempo pasó, pero mi amor por ti no ha acabado.

Tus ojos azulados me hicieron falta,

aunque comencé a compararlos con el océano,

es gracioso porqué cuando hay marea alta,

y al igual que con tus ojos, me siento llano.

Siempre tuyo ; ♡ Anónimo ♡. ”


¿Qué significa esto?

Nunca en su vida alguien había apreciado sus ojos, es más, en la escuela lo juzgaban mucho por el color de sus ojos. No entendió el porque: siempre creyó que los ojos azules le gustaban a la mayoría de personas por el cliché del príncipe azul.

Él siendo rubio y ojiazul por su descendencia, según la definición del príncipe de Disney.

Pero no, muchas de las personas que marcaron parte importante; lo tachaban de falso y creído, cuando nunca fue así.

En su secundaria conoció a alguien quien hizo ver que las cosas que le decían eran erróneas y sin querer así pasó su primer amor.

Releyó la nota como por tres veces, sin entender realmente, ¿esto estaba dirigido a él?

¿Tenía alguna admiradora secreta o tal vez algún hombre en espera de su respuesta?

Pero ¿Cómo esa persona sabría que él llegó exactamente ese día?

Un escalofrió recorrió su espalda, soltó un suspiro y regresó el pedazo de papel al sobre.

Debería ir a dormir, sí, debería dormir.

Pero no mentiría, que su estado de ánimo se elevó ante aquella nota.



Los días pasaban, su estadía ahí iba a reducir a un mes desafortunadamente.

La vida de adulto le llamaba y afortunadamente(o no)pasó su examen que le permitirá pasar su residencia.

Pero, esos sobres color rosa siempre se encontraban saludando desde debajo de la puerta principal. Siempre puntual.

A las diez con treinta minutos de la noche, llamaban a la puerta y pasaban aquel sobre por debajo, llenando sus noches de poesía cursi y autentica o cartas donde le contaba cosas del remitente, siempre firmando como el usual “siempre tuyo” aunque se nombraba anónimo.

Era divertido, descubrió que esa persona es un chico de su edad y tenían mucho en común, desde amar la literatura de William Shakespeare y el hecho ambos le gustaría trabajar en la área de la salud.

Al menos eran las comparaciones que hacía Christopher basándose en las cartas del sujeto porqué no ha llegado al punto de intercambiar palabras, ni cartas con este, pero eso no evitara que suspirará por la siguiente carta.

Eso es inusual, debido a sus problemas de autoestima, se rehúso a intentar algo romántico incluso hasta algo amistoso con gente que no conviviera todos los días.

Tenía veintisiete años actualmente, donde su relación más duradera fue en la secundaria, primerizo, sin saber ni que es el amor. Despues de eso, ninguna otra persona ha llegado a ocupar suficiente espacio en su vida para amarla infinitamente.

Tendía a ser ignorante y aburrirse realmente fácil, a veces desaparecía por días de esa persona quien decía quererlo por la presión de no ser suficiente.

Pero por primera vez, podía decir que tal vez se sentía en confianza, querido y sin presión por no saber realmente sus sentimientos.

La persona sólo le mandaba poesía que pensando en su persona y cartas hablando de amor o de él, sin respuesta suya y eso por alguna razón, es reconfortante.

Hoy, lunes trece de febrero, a las diez y media, llegó aquél sobre tan esperado.

Con olor a vainilla; relató lo siguiente.


“Mañana, tú y yo,

caminando bajó el manto del atardecer siendo acompañados de una brisa invernal,

dándonos un abrazo,

pasando juntos un día más, pasando un catorce sin nada material.

Sin rumbo fijo, hay que avanzar,

si tu respuesta es Sí,

te esperó en el altar,

si tu respuesta es No

entenderé que todo va a acabar.


Te esperé, puntual a las 6 de la tarde

en el mirador; aunque ni siquiera sea

correspondido, simplemente quisiera que

me conocieras en persona e intansolo escuchar tu voz de nuevo.

Siempre tuyo ; ♡ Anónimo ♡. ”



No mentiré, la carta lo dejó pensativo, dando vueltas en la cama.

Incluso hasta vio el amanecer; pero no se sentía cansado.

Realmente quería conocer a ese chico.

No sabía que esperarse, esperaba que no se encontrara con un asesino o algo parecido.

Hoy, era el famoso San Valentín.

Nunca había festejado esa fecha, mucho menos salio a una cita.

¿Cómo debería vestirse?

¿Formal o casual?

Dios, sentía la ansiedad y la emoción removerse en su estómago, estaba tan nervioso.

A las 5:40 de la tarde partió de su casa con dirección al “altar”

Es un curioso nombre, pero era el nombre coloquial que se tenia al mirador por múltiples declaraciones, bodas y por su forma peculiar.

El mirador daba una vista de la pequeña cuidad, un tronco seco en medio y otros dos árboles a los costados de la vista principal dando forma de arco.

Más que mirador era una especie de barranco, pero al ser un pueblo pequeño, el gobierno solo puso un barandal y unas cuantas bancas por el sitio y lo bautizo como mirador.

Él tardó un poco, llegando exactamente a las seis aunque quería estar en el lugar unos cinco minutos antes.

Un chico azabache, alto y delgado, algo recargado al barandal.

Se acercó, sosteniendo fuertemente la rosa y un chocolate como presente, aunque según entendió que no debía llevar nada.

—¿Hola?— Christopher saludo dudoso y el chico se dio la vuelta para mirarlo.

Este le sonrió y el corazón de Chris palpito con fuerza, Dios.

—Pensé que no vendrías.— le respondió y Christopher quiso llorar, mirando los orbes brillosos del pálido frente suya.

Realmente era él, su primer amor.

Minho, su primer novio, su primer beso, su primera promesa, su primer todo.

Su corazón dio un vuelco.


Esto no podría estar pasando porqué Minho fue la razón de su depresión.

No podía estar pasando porqué Minho lo dejó solo y destrozado.

Esto no podía estar pasando porqué la semana pasada; Minho cumplió su decimotercero aniversario de muerto por culpa de un accidente en auto.



ahrE, feliz día de San Valentín atrasado <3