CapÃtulo 1: Propuesta.
Cuenta la leyenda que hace siglos habÃa un reino donde las mejores cosechas se daban, la pobreza mengua y la hambruna no persistÃa, el pueblo amaba a sus reyes.
Cierto dÃa la reina en sus habituales caminatas por el bosque se topó con un hombre herido de gravedad, como en su corazón habitaba la bondad la monarca lo ayudó curando sus heridas.
Con ayuda de sus doncellas de confianza construyó una pequeña choza en medio del bosque, donde situó al hombre desconocido, transcurriendo los dÃas la hermosa reina visitaba al joven, haciendo que floreciera un amor pecaminoso entre ellos dos. El rey no tardó en darse cuenta de las constantes desapariciones de su esposa, tanto que un dÃa la siguió descubriendo su traición. El bondadoso rey segado por su desgracia, invocó a la diosa Dionisia, la diosa de Mirrón.
Esta maldijo a los dos amados, condenándolos a un poder sobrenatural y peligroso.
Amaba como mi doncella Edith me contaba esta historia antes de dormir, el frÃo de la noche se adentraba por el balcón de mà habitación mientras Edith encendÃa más velas, yo caminé hasta el balcón apoyando mis codos en la barandilla.
La tranquilidad del pueblo de Warred era un alivio para mi padre Edward Khel ya que él era el magistrado de este poblado, su arduo trabajo consistÃa en conservar el orden de este pueblo para el rey, de vez en cuando mi padre tenÃa que ir a la capital a dar información de la estabilidad de este pedazo de tierra perteneciente a la corona real.
—Agnes —llama Edith—. Es hora de dormir.
Me acomodo en mi cama, no me apetecÃa dormir pero no querÃa que mi madre se enterara y comenzara con sus constates sermones.
—Me gusta como cuentas la historia, es como si hubieras estado ahà —Edith arruga su frente y ladea su cabeza mirando las velas encendidas.
—Ya eres una adolescente no está bien que te siga contando esas historias, Agnes.
—Me gustan, ¿Qué persona no disfruta escuchar sobre Dionisia?—mis palabras la hacen sonreÃr.
Me arropo más y me quedo observando las flores que recogà esta mañana antes de toparme con mi padre, se veÃa molesto, por algún motivo su puño arrugaba una carta, la mirada que me dio con un tono de lastima y cansancio me dio a entender algo, mi hermana y yo poseÃamos la edad suficiente para lo que muchas damas se estarÃan preparando desde niñas, pero yo todavÃa no me sentÃa lista para el matrimonio.
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Después de una noche sin pesadillas y un gratificante baño me dispongo a desayunar como todos los dÃas, mis padres ya estaban en la mesa seguido por mis hermanos; Rhoslyn y Brayden.
Doy un rápido saludo y me siento en el mueble que fue acondicionado para nuestro desayuno, saboreo mi jugo mientras noto que mi padre mira a todos en la mesa con su cara surcada de arrugas y estragos de una mala noche.
—Recibà una carta del lord Gawain —Informa.
Todos nos quedamos sorprendidos, solo ese nombre poseÃa un alto poder.
El lord Gawain es la mano derecha del PrÃncipe Milo el hermano de nuestro monarca el Rey Unziel Cavalli.
Mi padre esperó a que mi madre bebiera un poco de agua para continuar hablando.
—Es una propuesta de matrimonio —mi respiración se paralizó —. Para Rhoslyn.
Nuestras miradas rápidamente fueron para mi hermana mayor que estaba pálida por la noticia.
—¿Quién pide la mano de mi hija? —pregunta mi madre.
Cualquier otra familia se sentirÃa dichoso con solo saber de esta carta pero en nuestro caso era diferente, mis padres nunca nos exhibieron por protección, mi padre al ser el magistrado de estas tierras le han dado un tanto de poder y también desventajas.
Hubo una vez, un revuelo en el pueblo, atentaron contra nuestro castillo, era una niña en ese entonces pero recuerdo que la revuela era porque se empezó a cobrar la salida y la entrada a las tierras que estaban al cuidado de mi padre, me aterro que ellos hicieron un atentando contra nosotros ya que la ley de los cobros de impuesto era decreto real.
Desde esa vez nuestros padres no se expusieron a la vista pública, siempre rechazaron las invitaciones de los bailes que se celebraban en la capital, no querÃan mezclarnos y ser igualmente vanidosos como los que residÃan en la corte real pero mi progenitor al ser un aliado del rey Unziel tenÃa un fuerte lazo con la corona. También esta la cuestion de las desaparaciones rempentinas en la corte real. Una vez Brayden tuvo que ir a la capital y dijo que pasaron cosas extrañas.
—Lord Gawain escribe que el PrÃncipe Milo pide la mano de Rhoslyn Kehl para el PrÃncipe Wade Cavalli—aclara.
Esta vez mi madre comenzó a abanicarse con una mano, esto no lo esperábamos. Desde niñas siempre fuimos instruidas para el futuro, al ser una de las familias tan poderosas tenÃamos la expectativas de conseguir compromisos con familias de nuestra altura pero nunca imaginamos que un prÃncipe pudiera pedir la mano de Rhoslyn.
Hecho una ojeada a mi hermana, estaba pálida como un vela de cera, le mostré una pequeña sonrisa la cual ella no dudó en devolverla, ambas nos entendÃamos, se podrÃa decir que nos conocÃamos tan bien, tanto que nos lo contamos todo, ella solo me llevaba un año de diferencia.
Luego de que mi padre terminó de hablar el silencio reinaba en la mesa.
—Tienes que ir a la capital lo antes posible, Rhoslyn —dijo mi padre rompiendo el silencio.
SabÃa lo que pasarÃa, Rhoslyn tendrÃa que ir a la capital a conocer a su prometido; casarse y vivir ahÃ, solo de pensar que mi hermana estará tan lejos hace que un rastro de tristeza se acentúe en mi corazón.
—Si, padre. Pero quiero que Agnes este a mi lado —no quiere estar sola, yo tampoco lo querrÃa.
—Lo estará.
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—Tienes el color del amanecer y del fuego—alega Rhoslyn.
Mi hermana me peina mi melena rojiza. Soy la única de la familia que lo tiene asà mientras que mis hermanos lo tienen castaño claro poseyendo los rasgos de mi madre y mi padre negro con algunas canas insÃpidas.
Mi hermana esta nerviosa sus manos temblorosas la delataban.
—Todo estará bien —dije—. Serás una buena esposa.
—Dicen que el prÃncipe es apuesto, solo espero no decepcionarlo.
—Eres preciosa, Rhoslyn —la animé con sinceridad—. No lo vas a decepcionar, eres poseedora de una belleza genuina, decir que sólo eres bella no alaba tu verdadera hermosura.
Aprieto su mano, Rhoslyn se sienta y suspira con cansancio.
—Gracias por acompañarme.
Veo la gratitud en su mirada ella sabe que no es de mi agrado tener que ir a la capital donde reside la familia real, sé que no se siente del todo cómoda con esta propuesta de matrimonio, pero no puede rechazarla, ellos lo tomarÃan por burla y nuestra posición penderÃa de un hilo, aunque es rara la oferta, ¿no hay familias con mayor rango qué los Khel?
No comparto mis pensamientos, mi hermana se sentirÃa ofendida si llego a insinuar que ella no es buena opción para un prÃncipe.
Posteriormente de hablar con mi hermana las doncellas comenzaron a organizar baúles con mi equipaje, tanto movimiento me agobiaba por eso decido tomar un poco de aire fresco.
Me encontraba en mi lugar secreto un pequeño jardÃn; en el se encontraba una hermosa fuente de agua, adoraba este lugar, acudÃa aquà cada vez que me sentÃa deprimida o cansada, en este caso me sentÃa de las dos maneras.
El asunto del compromiso de mi hermana es algo que estábamos esperando pero nunca contábamos que Rhoslyn serÃa prometida del PrÃncipe Wade.
Noté la angustia en la mirada de mi hermana al saber la noticia, siempre tratábamos de no llamar la atención del público pero cuando se despose con el PrÃncipe todas las miradas serán dirigidas a ella estando expuesta en la corte.
Me acuesto sobre la hierba tibia por el sol, esta me hace cosquillas en los brazos cierro los ojos y me dejo llevar por los dulces olores de las flores y tierra mojada.
A mis padres no les gusta que este en este lugar, se debe que esta situado cerca de la lÃnea del bosque, un lugar donde no acudimos desde que éramos unos niños. Hace años estaba jugando con mis hermanos, caà de un árbol y quede inconsciente, mis hermanos salieron a buscar a mis padres, una joven Rhoslyn mencionó que ellos llegaron no me encontraron, me buscaron por horas hasta encontrarme en un claro rodeada de flores, lo más triste del caso es que no recuerdo nada, todo eso me lo contó mi hermano.
En este lugar me olvido de todo lo que me rodea, solo siento al sol abrazando mi cuerpo. Hay veces que se siente extraño pero siento una fuerte sensacion de incompatibilidad con mis progenitores.
Es relajante tener un tiempo a solas sin los constantes reproches de mi madre.
Un sonido en unos arbustos hace que abra mis ojos, me apresuro al lugar donde escuché el sonido.
No habÃa nadie, solo unas ramitas rotas en el piso y una rosa azul; mi flor favorita.
Suspiro, porque no es la primera vez que aparecen flores incógnitas ante mi.
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