Us │ Suguru Geto

Summary

Historia de Suguru Geto y tu siendo el tu compañero de piso, o más bien, el salvador de todas tus desgracias

Status
Ongoing
Chapters
24
Rating
5.0
Age Rating
18+

Café

Estaban en una pequeña cafetería, y se acercaron al mostrador para pedir lo que más les gustaba; tu pediste un Mocca y él ordenó un Frapp, él sabía lo mucho que te gustaba el café y por eso decidió llevarte a ese lugar donde vendían el mejor café de la ciudad.


El lugar era muy acogedor y bien decorado, iluminado y agradable a la vista. Decidieron tomarse una foto para recordar aquel bello momento. Nunca, en tu vida pensaste pasar algo así, no con él. Estabas feliz, estabas sonriendo, estabas con él disfrutando de su compañía.


Tenías unos zapatos negros de skate, unos hermosos cargos negros que resaltaba tu figura, una camisilla corta que dejaba ver tu abdomen plano y que marcaba tu silueta, aparte, esta dejaba ver tus pechos algo descubiertos, llevabas gafas de sol en tu cabeza junto con tu pelo largo que llegaba hasta tu espalda baja. Siempre te gustó vestirte cómoda.


Él estaba con su cabello suelto, esa cabellera larga y negra que te volvía loca todas las noches en tu apartamento, una camiseta blanca y un pantalón negro junto con sus Vans. Para ti era el hombre perfecto, el hombre que te sacaba de la realidad todas las noches desde que estas viviendo con él.


Estabas tan perdida y feliz hablando de cosas tan banales, pero estabas disfrutando tu momento junto a él. Tu solo veías esa maldita sonrisa, la sonrisa por la cual te habías vuelto loca. La sonrisa que querías ver toda la vida desde que la conociste.


Por tu patética mente jamás se te ocurrió estar en estas con él. Habían pasado seis meses que llevabas viviendo con él y tu compañero de piso por fin tuvo el valor de invitarte a "una cita" o al menos así lo querías ver.


Tu solo veías su hermosa sonrisa cuando estaban hablando de cosas tan banales como series que solías ver de pequeña, pero igual seguías en la conversación, no querías dejarlo de ver después de cada palabra que pronuncia


Estaban viendo por la ventana mirando mientras hablaban de sus tontas series y cualquier otra cosa random que se te ocurriera. Al parecer seguías siendo una pequeña niña, pero no te importa, a tu edad ver y hacer cosas de "niños" te quita el estrés, y más de la vida que habías huido hace seis meses. Tener 26 y pretender que llevas una buena vida es difícil.


-Suguru, este café es de lo mejor, el lugar es hermoso, muchas gracias por traerme aquí- Tu lo mirabas con tus ojos brillosos – En serio gracias, por tanto –


- No es nada mi querida ___, sé lo mucho que te gusta el café así que quería traerte al mejor lugar que conozco, mi compañera de piso merece lo mejor después de todo - Él te sonríe de la manera más brutal y hermosa que alguna vez hayas visto, das un gran suspiro, realmente estabas loca por él.


Era un viernes en la tarde, tu pronto entrarías a trabajar en el bar donde llevabas trabajando hace cinco meses, tenías tiempo. Llevabas una vida normal, o eso es lo que querías aparentar. Seguías hablando de tus tontas series, mientras ambos disfrutaban de su café. Eran las 5:00 pm entrabas a las 8:00pm


-Tal vez en estos días te invite a ver una de esas tontas series si volvemos a coincidir con los horarios, no siempre nos podemos quedar jugando videojuegos Suguru – Suspiraste tan profundo.


A pesar de que vivían juntos, rara vez se veían o hablaban, sus horarios eran distintos, y solo se veían cuando decidías sacar un poco de tu tiempo y te quedabas jugando videojuegos con él a tu lado en la sala.


- Nos podemos quedar jugando en la madrugada cuando llegues del trabajo un rato si quieres __ , en algún momento tendré que ganarte, pero también me gustaría ver una de esas series que tanto me mencionas- Él te miraba alegremente, amaba pasar tiempo con su compañera de piso, al fin y al cabo solo se tenían el uno al otro, a pesar del poco tiempo que se veían.


-Sabes que no tengo mucho tiempo y me canso, pero podemos cambiar los planes un día de estos y ver series en vez de jugar videojuegos- Le sonreíste como la tonta que eres.


Tu mente estaba en otro plano, recordaste que esto no era una cita, era una siempre salida con tu compañero de piso a tomar café. Después de todo el salió a medio día y decidió invitarte para que cambiaras un poco esa rutina tan ajetreada que llevas. Pero esto para ti no era nada para como vivías antes.


-Ah si como crees ___, te da miedo es porque estoy a nada de vencerte – Te miro con ojos de odio por todas las veces que lo has vencido. Llevas años y años jugando el mismo videojuego.


-En tus sueños cariño- Le respondiste con una risa burlona. – ¿Qué tal si apostamos algo? – Sonreíste maliciosamente. -Si me ganas en el videojuego lavaré los platos y la limpieza del apartamento por una semana yo sola, ¿Qué te parece? – Alzaste los ojos retándolo.


- Te voy a destruir – Dijo en un tono de determinación y burlón.


- Ya quisieras, eso solo pasará en tus sueños- Le dijiste casi muerta de risa. Paraste de reír dando unos pequeños suspiros queriéndote burlar más de él. De repente miraste la hora, aún tenías tiempo.


- ¿Que tanto miras en tu reloj __? - Pregunto con curiosidad dándote una mirada fija


-No es nada, solo que no quiero llegar tarde, mis clientes se enojan cuando no llego temprano para servir tragos Suguru-


- ¿Enojo? ¿Contigo? ¿Qué tipo de clientes van allá? Eres un sol de persona__, no puedo imaginarte enojada. A menos de que sea jugando videojuegos y no puedas matar a alguien - Preguntó curiosamente, de verdad no sabía mucho de ti, o al menos no de tu vida fuera del apartamento. Pero créeme, el si sabía más de ti de lo que pensaba


-De todo tipo la verdad, chicas buscando hombres, niños ricos, hombres guapos, un poco de todo- Le miraste y le sonreíste como si un pequeño recuerdo te hubiese pasado por tu mente.


La mente de Suguru paró seco y procesó las palabras "hombres guapos" a mil por minuto. Él nunca había visto a su compañera de piso con nadie, pero al parecer si tenía tiempo de admirar gente durante sus horas de trabajo. De verdad él quería creer que era una broma, pero no.


- ¿Entonces vas a trabajar o a buscar marido ___ ? Lo dijo con una sonrisa burlona. – Nadie quisiera a una loca maniática que maldice todo cuando la matan en los videojuegos -


-¿Vos crees que si alguien se fijara en mí, yo mantendría en casa? No seas ridículo Suguru- Le dijiste con un tono molesta. – Ya quisiera un hombre escuchar mis gritos de loca maniática. Te reíste mirándolo fijamente a él. Claro que querías que el fuera quien escuchara tus gritos todos los días, y no necesariamente jugando videojuegos.


-Si claro, ¿a quién diablos le va a gustar eso? Tu eres un amor como persona, pero al conocerte uno se da cuenta de lo loca que estás __, tú eres puro espanta hombres 3000- Te miro con una sonrisa burlona


-Ay Suguru sabes que no es así, tampoco es tan malo – Tomaste un suspiro profundo y lo miraste a los ojos. -Ni que fueras el atrae mujeres 5000 – Le dijiste burlándote a la cara, pero ... pero claro que él lo era.


Si te moriste por él el primer día que lo conociste en esa tienda, no quieres imaginar cuantas habían pasado por lo mismo. Aún así en esos seis meses viviendo juntos nunca le conociste ninguna chica.


-Tonta – Te dijo de una manera seria. -Sabes que me siento solo, y lo sabes mejor que nadie, me encantaría poder salir con alguien y más si es alguien carismática – Te miro fijamente


Los nervios te estaban comiendo por dentro. ¿Te habrá dado una señal? ... Tu mente iba y venía a mil por minuto. Nuevamente recodaste que no era una cita. Comenzaste a balbucear hasta que le dijiste las palabras con una gran valentía


-Yo te puedo ayudar con eso si deseas - Le dijiste seriamente y mirándolo a sus ojos rasgados


El te miro con cara de sorpresa y algo atónito – Pero claro __, ¿conoces a alguien que me pueda agradar? – tus sentimientos taladraron hasta que te preguntó por "alguien". De verdad el se sentía solo. Sentías lástima y a la vez emoción


Tenías que preguntarle, tenías que sacarle información para saber si después de estos meses podrías tener un chance con él, no podías dejar pasar tu oportunidad de oro y preguntarle qué tipo de mujer le gustaba para luego decirle si conocías a alguien. Pero te mentías, ese alguien querías ser tu.


-Quizas, pero si no me dices como te gustan las mujeres, imposible darte información – Le diste al clavo, por fin sabrías si al menos tenías un mínimo chance.


El te miró con ojos brillosos y asombrado te dijo – Si de verdad te digo y me ayudas con eso, lavaré los platos esta semana sin necesidad de jugar videojuegos contigo –


Te quedaste atónita, pero tenías que relajarte, no podías ir gritando a los cuatro vientos lo que pasaba por tu mente, o no a tu compañero de piso que te recibió hace 6 meses para que no siguieras pagando un maldito hotel desde que llegaste allí.


-Genial- dijiste alegremente al ver como tu plan para sacarle información había funcionado a la perfección. - Ahora dime qué tipo de mujeres te gustan Suguru - Tu pensabas que haciendo esa pregunta ganarías un chance, pero fue un balde de agua fría.


- Hmm... me gustan altas. –


- MIERDA, MIERDA - solo eso pensabas. Tu eres una enana de 1,62cm, mientras que el hombre te gusta mide 1,90 cm. Eras un moco pegado al piso en comparación a los que él decía.


El prosiguió con dar la "descripción" y fue de lo peor que pudiste preguntarle.


-Con gran carisma, pelo corto, que sean de pelo claro, normalmente que sean serias y que puedan entablar una conversación - Geto paró un momento y te sonrió esperando tu opinión con respecto a la descripción.


Tu quedaste destrozada con cada puta palabra que dijo. Era obvio que no ibas a ser su tipo ni en un millón de años. Te describió una persona completamente a lo que tú eras. Querías gritar, pero simplemente te guardaste todo.


No podías derrumbarte, no delante la persona que te acogió en su apartamento después de huir de tu vida pasada. Respiraste profundamente y le dijiste -Ya veo, creo conocer a alguien – Le sonreíste con la sonrisa más falsa que le pudiste dar en la vida. Querías que te enterraran viva por ello.


Decidiste no soportar y sacar una excusa para poder llorar de la impotencia, te sentías mal después de sus palabras -Enseguida vuelvo, debo ir al baño –


Efectivamente fuiste al baño más alejado a llorar, te tapaste la boca y te quedaste un buen tiempo allí. Pero mientras tu llorabas pasó lo peor que te podía pasar.


Suguru toca el baño y pregunta - ___ ¿estás bien? Al momento te calmaste para no sonar tan rota al responderle y dijiste – Si es solo de indigestión, nada del otro mundo- Él se alivianó un poco y dijo – Que bien, te espero en la mesa. Por cierto, llegó tu amiga Shoko –


Tu por dentro maldijiste todo a tu paso quedándote paralizada. Esa era lo último que querías que pasara. Tu conocida Shoko, quien te había dicho que le gustaba tu compañero de piso hace par de días había aparecido convenientemente en la misma tienda de café y para rematar, ella era la descripción dicha por el mismo Suguru hace unos minutos.


Querías salir lo más pronto posible de allí, pero tenías que buscar una excusa. Hasta que te llegó el mensaje de texto más milagroso e inesperado:


- "Te necesito ya linda, luego te explicaré, ven pronto "


Tú le gradeciste a los mares y vientos de lo que estaba pasando. Te tenías que parar, organizarte e irte corriendo. Si esa persona te decía eso, era porque realmente era urgente.


Te levantaste para retocar un poco tu maquillaje e irte. Eso sí, sin antes de despedirte de Suguru y de tu conocida Shoko. Te miraste al espejo para disimular y te dirjiste hacia ellos para después poder ir donde aquella persona.


Llegaste a la mesa y viste que Suguru ya había invitado a Shoko a un café. - ¿Cómo te sientes? Preguntó Suguru.


Tu simplemente los viste a ambos y dijiste. – Mejor... Hablaremos luego, debo irme, es algo urgente. Nos vemos en casa cuando vuelva Suguru – No los querías dejar solos, no a ellos dos. Pero tenías que partir. Te necesitaban, esa persona te necesitaba.


Tu saliste corriendo. No querías estar allí. Incluso lo dejaste a medio despedir a Suguru en boca y tu café casi entero en la mesa.


-Nos ve... - quería decirte Suguru varias cosas, pero era muy tarde. Tu ya ibas corriendo a ese lugar donde tu presencia era imprescindible.