La Ofrenda para el Señor °DouGiyuu°

Summary

Debía sentirse bendecido, ¿verdad? Después de todo, lo habían elegido a él para formar parte de su harem. Algo casi imposible, pero… ¿Por qué no se encontraba feliz? De igual manera, no valía la pena pensar en ello. Ya era de su propiedad, desde hoy sería el Omega del señor Douma.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: Previo a la batalla.
































Cosa que tampoco era tan difícil con los fuertes tonos dorados y rojos que pintaban la mansión con orgullo, los grandes jardines llenos de diferentes plantas, tan hermosas como exóticas que alardeaban de su belleza sin ningún remordimiento junto con una cascada, que era la cereza del pastel, donde terminaba en un río deslumbrante como tan transparente como el mismo cristal, ni hablar de su absurdo tamaño. Sería un imbécil si no reconociera tal casa. Pero regresó su ojos al objetivo de su tía.

Un montón de jóvenes que no tenían reparos en vanagloriarse por su obvia belleza, luciendo sus maquillajes y Kimonos con absoluto orgullo, después de todo ellas eran las reinas de este show. Aunque Giyuu era incapaz de criticarlas, ya que lo único que lo diferencia de ellas es que él no se sentía orgulloso de cómo se veía ni mucho menos quería hacerlo, pero sin rechistar siguió la orden de su tía. Por supuesto, como era de esperarse, era el único hombre entre esas bellezas, un obvio recordatorio de que él ni siquiera era normal estando con otras personas con su misma condición. Solo quería ser rechazado en la primera prueba para poder volver a su vida normal, trabajando en la granja desde el amanecer hasta el anochecer, darles de comer a los pollos mientras le contaba sus problemas o ir hacia la montaña para entrenar un poco con el señor Urokodaki y Sabito, a espaldas de su tía. O comer el delicioso Daikon que siempre hacía su…

Agitó ligeramente su cabeza, no, no era el momento para recordarla.

Sintió las miradas de las chicas sobre él, como espadas clavándose en todo su ser. Ni siquiera tuvo que voltear para saber lo que querían decir esas miradas. Solo las ignoró, como siempre hacía.

—Pero mira nada más lo que tenemos aquí, ¿no estabas muy ocupado desplumando pollos?—reconocería esa voz dónde sea. Altanera, pero al mismo tiempo parecía un cántico de ángeles.

Era la otra omega del pueblo, una hermosa chica dos años mayor que él que había nacido en el seno de una familia de comerciantes de buen nombre y, no conforme con eso, también había nacido con una belleza envidiable, como también, una lengua filosa. Su cabello negro normalmente suelto ahora estaba atado, siendo decorado por numerosos accesorios de oro fino y plata. Como, al igual que él, portaba un maquillaje que en verdad le favorecía, su kimono era notablemente caro, pero seguramente para ella eso no era un ojo de la cara, sin embargo no era tan audaz en su ajuste como el de Giyuu. El nombre de esa chica era Tsuki Utsukushi, “la princesa Kaguya”.

—Señorita Utsukushi, yo tampoco esperaba verla por aquí.