Capítulo 1
Riggghhh
Desperté ante la alarma de mi despertador, el eco en mi cabeza me hizo comprender que era hora de levantarme. Levante mi cabeza y mire la hora 7:00 a.m. Es mi día de suerte, tengo una hora para alistarme si no quiero llegar tarde. Era mi primer día en la universidad. Aunque tenía un pequeño obstáculo, la impuntualidad.
—Buenos días cielo —escuche la voz de mi madre desde la cocina.
—Buenos días mamá —conteste al sentarme en el comedor para comenzar a desayunar.
—Apresúrate en comerte las tortitas — exigió colocando el plato en frente de mi —Jess no debe de tardar —Jessia es mi mejor amiga, le decimos Jess de cariño. Aparte de mi madre ella es la segunda persona más importante en mi vida.
—Si ya debe de estar por... —el sonido del timbre interrumpió mis palabras.
—Yo abro —musito mi madre mientras yo terminaba mi desayuno. Oigo algunos murmullos desde la puerta, de pronto Jess aparece enfadada por el comedor.
—¡Emma tenemos 5 minutos para llegar a la parada del autobús, si no queremos llegar tarde a nuestro primer día debemos salir ya! —soltó enojada.
—Buenos días a ti también Jess —salude concentrada en mi plato —Ahora si me permites me comeré mis tortitas, ¿quieres? —levantó las tortitas a modo de invitación. Sabía que ella tenía razón pero la comida era lo primero.
—¿A quién se le ocurre quedarse leyendo hasta las altas horas de la noche, cuando sabe que tiene que levantarse temprano y que le cuesta demasiado? —preguntó cruzando sus brazos sobre su pecho, mientras rodaba los ojos en blanco.
—Ufff Jess tan solo fueron una horas —exclame con frescura, me había arrepentido de mis palabras al ver la transformación de mi amiga mientras sus ojos echaban fuego.
—¿Solo fueron unas horas? —preguntó enojada mirándome —¡Estuviste leyendo hasta las 2 de la mañana! —gritó furiosa dejándome sentada en mi puesto.
—¿Chicas porque no dejan de discutir y mejor se apresuran? —exclamó mi madre interrumpiéndonos, muy en el fondo le agradecia a esa mujer que me trajo al mundo por evitar un posible asesinato de parte de mi mejor amiga.
—¡No estamos discutiendo! —contestamos las dos a la vez, cuando nos dimos cuenta empezamos a reírnos a carcajadas.
—Tienes razón mamita. Voy a irme a arreglar —dije retirándome antes de que me mandara la chancla por haberle contestado.
[..........]
Estaba agradeciéndole al cielo por haber llegado a la universidad a tiempo, era un lugar grande y hermoso. Sus jardines estaban limpios y el campus estaba lleno de estudiantes.
Caminamos a la entrada, los pasillos estaban llenos y el lugar era espacioso, todo era diferente a lo que alguna vez conocimos en las demás escuelas o universidades del país.
—Wow. Que lujo —solté sorprendida sin dejar de ver cada rincón del lugar.
—Sin palabras, nunca me imaginé estudiar en un lugar así —dijo mi amiga haciendo la misma acción. Aplaudió emocionada mientras saltaba en su lugar.
—Tuvimos suerte de que nos aprobaran en este lugar, parece de ricos — murmure en nuestro lugar mientras miraba por el lugar hasta toparme con un grupo de chicas, vestidas con ropa cara. Afortunadamente ellas ya se habían dado cuenta de nuestra presencia y por descifrar sus disgustados rostros, no les habíamos caído muy bien que digamos.
—Sin duda alguna —contestó. Al ver que no respondí vio a dónde se dirigía mi mirada —Voy a saludar a esas chicas de allí —dijo señalando a tres chicas, las recordaba de clase pero no hablábamos demasiado.
—Solo ten cuidado, no me dan buena espina —dije algo insegura mientras ella asentía.
—¿No vendrás? —me preguntó aún parada en el mismo lugar.
—No, yo iré a dar una vuelta para conocer el lugar —dije para después verla irse hasta donde estaban estas chicas.
Comencé a caminar dando el recorrido por un gran patio, era impresionante, lujoso y hermoso. Un lugar que llamaba la atención de cualquiera, si tan solo pudiera pensar en todo lo que tuvo que hacer mi madre para pagar mis estudios y darme la oportunidad de estar en un lugar como este.
Me hundí en mi pensamientos que no sentí el timbre, siento mis pies temblar y como cada estudiante pasa por mi lado empujándome sacándome de mis pensamientos, todos en grupo como si fuera una carrera de caballos para alcanzar la meta.
Comencé a caminar entre los estudiantes siendo empujada por estos mismo, ya estaba por llegar, hasta que sentí un empujón haciéndome chocar con una persona desconocida. Todo había pasado tan rápido, ahora me encontraba en el piso junto a este desconocido. Me costó asimilar lo que estaba pasando, levante la mirada chocando con su mirada. Estaba sobre mí, extrañamente mientras me protegía de los salvajes estudiantes que pasaban sobre nosotros. Sentí que el mundo paró a mi alrededor, sentí esas mariposas en mi estómago y como mis mejillas se sonrojaban lentamente.
Era un chico muy guapo, piel blanca, nariz refinada. Cejas largas y perfectas, pelo de azabache intenso y sus labios carnosos, labios que no podía dejar de mirar. Nunca había estado tan cerca de un chico, era la primera vez que sentía algo. Sentí su mirada por unos segundos, hasta que se puso de pie, sacudió el polvo y me tendió su mano.
—Disculpa, alguien chocó conmigo y bueno ya sabes —me disculpe apenada por el accidente.
—No te preocupes, no pasa nada —soltó dejándome sorprendida."No pasa nada" esa palabra hizo eco en mi mente. Aparte de su voz varonil y fascinante. Es un chico muy amable. De momento sonó por los altavoces una voz que supuse que sería la del director. —Debo irme. Adiós —me despedí sin dejarlo hablar corrí por los pasillos buscando a Jess.
—¿Oh Emma, qué te pasó en el pelo? —preguntó mi amiga muy preocupada.
—Oh —dije recordando el accidente —choque con chico —exclamó algo apenada.
—¿Qué? —su expresión estaba entre entusiasmo y confusión —Por lo menos dime que era guapo —dijo haciéndome reír, lo recordé para comenzar a buscar entre algunos estudiantes. Cuando gire la vista lo vi, ahí estaba con un chico hablando
—Es el —lo señale con la mirada.
—¡Es guapísimo! —escuché para poner los ojos en blanco, Jess podía ser muy indiscreta cuando quería.
—¡Baja la voz tonta! —le advertí pegándole suavemente con mi codo.
—Es que no me esperaba que fuera tan guapo... —dijo para volver su mirada a él. No lo negaba era un chico muy apuesto —Vale ya lo dejo —dijo rendida sintiendo mi mirada enojada.
—Disculpa que me meta en su conversación ¿Pero hablan de aquel chico? —preguntó una chica que nunca había visto en mi vida, señalando al chico de ese momento.
—Uhmm... ¿si, porque lo conoces? —pregunté mirándola.
—¿Quién no?. Se llama Lucas Cash, es el hijo del Director —nos señaló al hombre de unos 50 y tantos que estaba dando el discurso académico por los altavoces —Está en segundo año. Todas las chicas babean por él. Aparte de que su padre sea el director tiene varias empresas. Un famoso empresario. El sueño de toda mujer, guapo y de familia millonaria. Es el sueño de todas aquí, estar en sus brazos —dijo esperanzada.
—Pero bueno todo chico tiene sus cosas, es un poco raro y es mujeriego —terminó diciendo sin dejar de verlo.
—¿Mujeriego? —pregunte en murmullos.
—Sip. Ha estado con algunas chicas que conozco, es decir, el chico de una sola noche —dijo haciéndome ver su perspectiva.
—Oh, ya —dije algo confundida. No quería juzgar sin conocer, pero aquella información fue incómoda y más que suficiente para alejarme de él. Era un riesgo al saber que podría salir lastimada o eran los consejos de mi mamá que me decían aquello. No me puedo dejar llevar por el físico, quite mi mirada de él. Para por fin concentrarme en la voz del director para escuchar sus últimas palabras. Mientras daba advertencias, la bienvenida a los estudiantes para finalizar con su nombre DARÍO CASH.
[.........]
¿Cómo me sentí en mi primer día? Se preguntarán. Estuvieron bien. Las clases presenciales y las demás cosas no fueron nada importantes. Una vez ya saliendo de la Universidad con mi amiga, sentí la mirada de alguien sobre mí. Voltee para ver de quién era, un chico rubio no dejaba de mirarme haciéndome sentir algo incómoda. Trate de pasar de largo hasta que él mismo me llamó.
—Oye. Tú chica linda —me sentía incómoda decidí seguir mi camino.
"Universo porque debes de estar en mi contra siempre" pensé aguantándome las ganas de salir corriendo. Intente seguir mi camino hasta que volví a escuchar su voz.
—Oye, chica linda. Te estoy hablando —dijo mientras me volteaba para encararlo, pero ya no estaba solo, el chico pelinegro de esta mañana estaba al lado de él.
—¡Déjala tranquila! —dijo el pelinegro entre dientes. Mientras lo fulminaba con la mirada.
—¡No te metas en esto! —advirtió el rubio enojado mirando al pelinegro.
—Jason —le oí decir en modo de advertencia, estaba enojado. No espere más, agarre el brazo de la chismosa de mi amiga y corrí con ella a la salida evitando una simple pelea.
—¡Viste como te defendió! —chillo la rubia muy emocionada.
—Es una tontería —solté tratando de olvidar lo sucedido.
—¡Dices que es una tontería y te defendio de ese bastardo! —soltó sorprendida por mi reacción.
—Déjalo ya Jess, vamos a casa —dije para después comenzar a caminar.
—Ya veo que estás de mal humor —dijo dándose cuenta de la incómoda situación. Le di un empujoncito y nos dimos un fuerte abrazo —¡Pero te defendió! —soltó haciéndome reír. Jess era más que mi mejor amiga. Era mi hermana. Y así sin más regresamos juntas a casa...
[..........]
—¡Ya llegué! —dije entrando a mi casa.
—Buenas tardes cariño —soltó mi mamá mientras me abrazaba entre sus brazos y me daba un beso en la frente.
—Siéntate aquí conmigo y cuentame que tal te fue en tu primer día —dijo emocionada mientras nos sentábamos en el comedor.
—Es estupendo mamá. La escuela es maravillosa, me encanto —le conté algunas cosas más omitiendo al chico
—Estoy tan orgullosa de ti —vi como se empezaba a poner sentimental —Sabes hace rato que quiero tener esta conversación contigo y creo que ahora es el mejor momento.
—Claro, dime —la mire con mucha atención.
—Ahora estás empezando una nueva etapa, ya no eres una niña. Te has convertido en toda una mujer y madurar es parte de la vida —dijo orgullosa de mí —No quiero que cometas los mismos errores que alguna vez yo cometí, ya te he contado muchas cosas sobre esto. Tome decisiones equivocadas al enamorarme de la persona equivocada y no quiero que eso te pase a ti. Los hombres utilizan a las chicas lindas y amables como tú para divertirse y luego las dejan rompiéndoles el corazón. Tú no te mereces eso mi niña. Cuida tu corazón —dijo mirándome a los ojos mientras sus lágrimas salían de sus ojos. Este tema era fuerte para ella y en mi corazón dolía por lo que alguna vez sufrió. —Sabes lo de tu padre... —intentó decir.
—¡No!, no quiero que hables de él —mi voz sonó entrecortada y sentí mi pecho latiendo muy fuerte, cada vez que lo mencionaba mi corazón latía demasiado rápido al punto de querer explotar.
—Vale cariño no lo haré pero quiero que siempre tengas presente mis palabras —dijo animándome mientras acariciaba mi mejilla.
—Las tendré en cuenta mamá, te quiero mucho —me incliné abrazándola completamente.
Subí a mi habitación, me coloqué mi pijama. Me arrope entre mis cobijas encima de mi cómoda cama, hundiéndome en mis pensamientos. En mi encuentro con ese chico, convenciéndome de que no lo volvería ver y de las palabras de mi madre esta noche. Sin saber que la vida nos tenía un plan diferente....
¡Hola!
Estoy muy emocionada, este es mi primer libro y espero que les guste tanto como a mi, espero no demorarme mucho en publicar el siguiente capítulo. Espero les guste y comenten mi historia.