Parte Única
Muchas veces las personas se enamoran de quienes menos piensan y Hans y Levi-chan son un claro ejemplo de ello ¿quién hubiera imaginado que aquel par terminaría siendo algo parecido a unos novios? La fuerte, bella y estricta Levi Ackerman teniendo una relación especial con el despistado y entusiasta Hans Zoe era extraño ¡y más bizarra era la manera en la que comenzó todo!
—Hans y ¿cómo empezaste a salir con Levi-chan? —preguntó un rubio algo ebrio.
—Nanaba. No me lo creerás—el castaño tomó del cuello a su amigo—. Todo comenzó cuando nos quedamos solos y comenzamos a beber un poco y una cosa llevó a la otra ¡y miranos aquí estamos!
Dijo alegre Hans abrazando a su posible novia:
—Deja de beber idiota—la pelinegra lo miró con enfado apartándose de su amante—. Si no. No te daré buenas noches.
—Esta bien amorcito—el hombre abrazo a Levi-chan.
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—Que a…bu…rri…do—deletreo Hans el sargento de la legión de exploración.
Sentado en la posición mariposa sobre el frío suelo de su habitación con la mirada en techo. Ese día se encontraba en el cuartel solo puesto que era un día festivo y alguien tenía que quedarse a cuidar aunque la verdad era otra en realidad no querían llevar al mayor por algunos ridículos que podría provocarle a la región. Y por supuesto él no estaba en su recamara por gusto es más hizo de todo para que lo llevarán pero al final todo fue en vano.
—Ah—Zoe bostezo cinco una expresión de fastidio.—¡Me las van a pagar!
Tratando de quitarse el aburrimiento, Hans vueltas en su habitación, dibujó, leyó o incluso hizo ejercicio pero eso solo generó una gran fatiga y sed, entonces Hanji decidió ir a la cocina del cuartel para beber un poco de agua y de paso prepararse un refrigerio.
Cuando en su trayecto escucho sonidos bastante extraños en una habitación.
«No pierdo nada» pensó viendo que la puerta no estaba del todo cerrada, y decidió entrar sin esperar que se encontraría un verdadero monumento.
—¿Ah?—fue lo que pronunció una mujer azabache semidesnuda.
—Ah—regresó Hans algo emocionado.
Ella al verlo inmediatamente lo sacó del lugar con una patada.
La chica que vio, era la capitana más fuerte de toda la humanidad. Una mujer realmente atractiva y bendecida con buenos atributos, tanto que Hans deseaba estar con la pelinegra desde que ella ingresó a la legión.
Ya vestida, le abrió la puerta al varón y lo miró recuperando su neutralidad.
—Levi-chan—pronunció el castaño tratando de mantener la calma—. ¿Qué haces aquí? ¿No se supone que fueron de fiesta?
—Me aburrí y me vine quería tener paz…
«…Para poder masturbarme…» se dijo apenada «… Que bueno que no me vio»
—Que bueno no estoy solo—sonrió aliviado el chico—. ¿Quieres beber un poco contigo?
—No tengo nada mejor que hacer—dijo mordiendo sus labios tratando de controlar su pena—. Solo espero no hacer una estupidez ya ebria.
El par fue directo a la cocina, para sacar unas cuantas botellas de vino, entonces comenzaron a beber, y poco a poco se fueron emborrachando.
—La comandante es muy mala conmigo, pero dijo que me quedará a cuidar para que nada malo pasará en su ausencia—comentó Hans borracho.
Y al decir eso Levi comenzó a reír:
—Sabes tonto de porquería—habló entre carcajadas—. La verdad, te dejaron porque no querían cuidarte y siempre terminas poniendo en ridículo a la legión.
—¡Que! ¡No puede ser!—exclamó Zoe completamente enojado.—Esa maldita me las va a pagar.
—Si que eres idiota—dijo la fémina cruzada de brazos—. Maldito cuatro ojos de mierda.
Entonces Hans observó los gestos de su compañera a pesar de siempre parecer molesta era hermosa, desde que la conoció había sido así ¿Cómo era eso posible? Con una extraña mezcla de vergüenza y valor, sus mejillas se calentaron y probablemente arrepentiría de lo que estaba a punto de hacer.
—Ya, ya entendí. Nadie me quiere en una fiesta—dijo el castaño tratando de no sentir tanta pena.
—Tks, nunca cambiarás—afirmó ella con su típico semblante serio.
Inmediatamente Hanji se inclinó hacia ella para estar a su altura e inesperadamente la beso con suavidad. Levi quedó perpleja por la acción de su compañero, sin embargo cerró los ojos y se dejó llevar. El cuerpo de los subía de temperatura y la chica sentía un extraño hormigueo en el estómago y un abrumador calor invadía su pecho. Por su parte Hans sentía algo muy similar a lo que la Ackerman estaba experimentado, memorizaba el momento, los rojizos y finos labios de la mujer acariciaron los suyos, con ternura y deseo. Sin embargo al poco tiempo Levi lo detuvo ya que se necesitaba respirar.
«Joder, me deje llevar» pensó la pelinegra con las mejillas ardiendo por el momento que tuvo con “el cuatro ojos”.
«¡La besé! ¡La besé! ¡Trágame tierra!» pensó apretando su camisa con nerviosismo y sobre todo arrepentido, además tenía miedo de lo que Levi podría hacerle.
—Sabes… Quisiera—habló la susodicha.
—¡Perdona!—suplicó Hans al borde de las lágrimas.
—Déjame hablar o te mato—amenazó la mujer.
Entonces él quedó quieto como estatua y Levi siguió:
—Como ya sabes la verdadera razón por la que te dejaron, ¿te parece si vamos?
—Esta bien—Zoe sonrió y cargo a u compañera de la cintura—. Tú invitas y yo pago eso es lo que hace un caballero.
Ella rodó los ojos, fingiendo enojo cuando en realidad ella estaba emocionada de tener una cita con él, si era muy estúpido pero estar con Hans era muy agradable y quería pasar mas tiempo con él.
—Pero primero relajémonos un rato—susurró la Ackerman al oído del hombre zafándose de su agarre para luego quedar montada en él.
«Esto va muy rápido» pensó Hans sorprendido dejándose llevar por las caricias y besos de su camarada.
Al cabo de algunos meses ellos comenzaron a tener citas o algo similar a ello, como mirar las estrellas, cenar de manera casual o cosas así, y no iniciaban una relación formal puesto que su mayor prioridad era el triunfo de la humanidad, pero eso no impedía que ellos se amarán en su propio mundo.
Fin