Prólogo
En la azotea de la agencia se encontraba Ranpo que estaba esperando a Dazai, el clima era tropical, pero por momentos habían ráfagas de viento que lo hacía temblar ligeramente, difinitivamente le iba a hechar eso en cara a Dazai.
Como se atrevía a hacerlo esperar con la escusa que tenía trabajo que hacer o que Kunikida lo regañaria, Dazai quien siempre se negaba a hacer su trabajo, comenzaba a hacerlo tras pedirle reunirse en la azotea.
Tras unos minutos en los que el castaño no llegaba se dispuso a bajar, tenía que ser un error, Dazai no podía estar evitando, al bajar encontró al castaño sentado en su escritorio mientras hacía su papeleo pendiente, Kunikida que monitoreaba su trabajado tenía su mano apoyada en el hombro de Dazai, aquella cercanía solo logro molestarlo por lo que abrió los ojos, cosa que casi nunca pasaba, se acercó a ellos y jalo a Dazai del brazo con demasiada fuerza para su sorpresa y gusto pues Osamu se quejo de dolor, ante lo que el idealista intervino.
— ¡Ranpo-san no sea brusco con Dazai!
Exclamó preocupado mientras tomaba la mano de Dazai y revisar si se había dañado, pero fue nuevamente apartado por Ranpo que solo lo miro amenazante antes de hablar.
— No lo toques.
Los sombríos ojos de Ranpo lograron hacer a Kunikida apartarse de Dazai quien se encontraba siendo arrastrado fuera de la oficina hasta las escaleras.
— ¡Te espere mucho! ¿¡Acaso no planeabas subir!?
Reclamo nuevamente con los ojos cerrados, pero con una clara expresión de disgusto.
— Aún no terminaba el papeleo...
— Mentiroso, no querías subir a escuchar lo que quería decirte.
Le reclamo frustrado por la actitud del mas alto.
Dazai por su parte froto su brazo y desvío la mirada, evitando responder hasta que Ranpo jalo su mano exigiendo respuestas.
Suspiro y finalmente habló, aunque ahora era Ranpo el que deseaba que no hubiese dicho nada.
— Ranpo-san... lo siento.
— ¿Qué? ¡No puedes rechazar me!Aún no te he dicho que me gustas.
Escucho al contrario suspirar, planeaba volver a quejarse, pero fue silenciado por las manos del mas alto apoyándose en sus hombros.
— Escucha, eres casi completamente mi tipo, atractivo e inteligente, pero Ranpo-san, no planeo ser pareja de alguien que no se tomará en serio la relación y menos si debere de cuidar de esa persona.
— Que quieres decir con eso Dazai.
— Te estoy rechazando por tu inmadurez, Ranpo-
— ¡No soy inmaduro!
— Si lo eres, lo que hiciste hace un momento con Kunikida-kun lo demuestra, te pusiste celoso solo por que estaba tocándome.
Se quedó en silencio mientras que Dazai simplemente se alejaba de él y se dispónia a volver a la oficina de donde Ranpo lo sacó anteriormente prácticamente a rastras.