Capítulo 1
Sasuke se levantó de su cama asomándose al gran ventanal de su cuarto. Observó el cielo, viendo como grandes y oscuras nubes lo cubrían por completo, en cualquier momento llovería.
Sintió unas delicadas manos rodear su cintura y escuchó la voz de la joven demasiado cerca.
—Sasu, cariño.—Llamó con tono meloso.— ¿Por qué no volvemos a la cama? Te he estado esperando durante meses a que volvieras de la misión.
Uchiha giró sus ojos y volvió su vista a la aldea. Grandes edificios se alzaban ante él. Era temprano y los locales ya habían abierto sus puertas a la espera de sus clientes.
Las calles estaban comenzando a llenarse de transeúntes. Algunos acompañaban a sus hijos a la academia y otros simplemente paseaban.
Era increíble ver como había crecido Konoha estando Kakashi a cargo.
—No puedo.—Contestó sin dejar de mirar el panorama— Hoy iré a ver a Menma y almorzaremos en lo de mis padres.
La fémina de cabellos rosados quitó sus brazos del cuerpo del joven y lo rodeó para ponerse frente a él.
—Ayer fuiste a verlo, Sasuke.—Reprendió con el ceño fruncido.— Esperaba que hoy pasáramos todo el día juntos.—Volvió a rodear a su acompañante con sus brazos.— ¿Es que acaso ya no me quieres? —Preguntó con un leve puchero.
—Me está fastidiando tu actitud, Sakura.—Contestó el chico.— No pretendas ponerte en una balanza junto con Menma porque sabes que perderías.—Sasuke se deshizo del abrazo y se acercó a su armario para comenzar a sacar la ropa que utilizaría.— He estado siete meses acompañando a Orochimaru y al equipo Taka en los experimentos.—Se giró a mirarla.— He estado siete malditos meses sin poder ver o saber de mi hijo más que las cartas que Naruto me enviaba.—Observó como el ceño de la chica se endureció.— Kakashi por fin me otorgó tiempo libre y voy a dedicarlo por completo a él.
—¿Con dedicar por completo tu tiempo a él, te refieres a Menma o a Naruto? —Un sonoro suspiro escapó de los labios del azabache. Ahí salía nuevamente esa discusión.
—¿Otra vez con lo mismo? —Preguntó acercándose a ella.— Hemos discutido esto antes de que me marchara y ahora, nuevamente, lo sacas a la luz ¿Cuál es tu problema?
—¿Yo soy la que tiene un problema? —Preguntó incrédula.— Sasuke, no es normal que te lleves tan bien con tu exesposo.—El joven alzó una ceja.— Nadie se lleva bien con su expareja y resulta que tú si, ¿Pretendes que me quede tranquila viendo como convives con el hombre que te tuvo en su cama más de una vez? Sobre todo cuándo solo están separados porque ninguno ha comenzado a tramitar el divorcio.—La chica enredó sus dedos en sus rosados cabellos, desesperada al no sentirse comprendida por la persona que amaba.— Naruto no ha mostrado interés en comenzar una nueva relación, quizás aún esté esperando a que tu vuelvas.
—¿Disculpa? —El Uchiha cerró sus manos en un puño y las abrió con rapidez, repitiendo el proceso varias veces.
—Sostengo lo que acabo de decir.—Elevó su barbilla para mirarlo a los ojos— Se que aún continúa esperando a que te arrepientas por haberlo dejado, pero te diré algo.—Sonrió acercándose a él.— No voy a dejarte tan fácil, cariño.
“Si supieras como fueron las cosas.” —Pensó el azabache.
—Naruto es el padre de mi hijo así que te voy a pedir que hables con respeto cuando te refieras a él.—Su mandíbula se tensó por la presión que ejercía al apretar sus dientes.— Hace casi dos años que hemos terminado nuestra relación y no pienso llevarme mal con él solo porque tu crees que todas las parejas separadas no se caen bien o porque simplemente, te causa inseguridad.—Suspiró tratando de controlar el enojo que amenazaba con salir.
—Pero yo también merezco de tu atención.—Habló Sakura viendo como su novio se daba la vuelta para comenzar a cambiarse.— Quiero hablar contigo, ponernos al corriente de todo, quiero que hagamos planes a futuro, que nos casemos y que formemos una familia, Sasuke.—Sus verdes ojos se cristalizaron cuando se colocó frente al Uchiha.— Y no podemos hacer eso si siempre tienes tu atención en Naruto y Menma.—Su rostro sonrojado por la rabia que le causaba la discusión.— Ni siquiera te dignaste a mandarme una carta cuando estuviste de misión todo este tiempo y tuve que enterarme de tu regreso solo porque de casualidad me topé con Shikamaru y me lo comentó ¿Cómo crees que me siento? Que haya sido tu ex el que supo de tu regreso antes que yo, me molesta.
—Primero que nada, no podía dar mi ubicación y lo sabes.—Su tono de voz era bajo— Y en segundo lugar, cuando volví ayer y fui a ver a mi hijo, ni siquiera vi a Naruto porque estaba de misión.
—Lo entiendo, ¿Pero aún así él si podía enviarte cartas o recibir las tuyas?
—Me las ingeniaba para poder saber de mi hijo, carajo.—Gritó harto. Sakura se encogió en su lugar ante el tono de la voz de su pareja.— Ni siquiera le enviaba a mi familia para decirle que todo estaba bien, que yo me encontraba bien o aunque sea, para saber como estaban ellos.—Continuó— No podía comunicarme con distintas personas y aprovechaba para saber de todos cuando le enviaba las cartas a Naruto preguntando por mi hijo, lo cual era solo dos veces al mes. No actúes como si hubiéramos estado en contacto todos los días.—Abotonó su camisa negra y se dirigió a la puerta de la habitación.— Si tanto te molesta que esté al pendiente de lo que sucede con ellos, entonces será mejor que nos replanteemos nuestra relación.—La fémina abrió sus ojos al entender las palabras.— Y si pretendes que en nuestro futuro haya una familia, entonces vete acostumbrando a que no quitaré a Menma como mi prioridad.—Finalizó para salir del cuarto.
Lo ultimó que escuchó el azabache antes de cerrar la puerta de su casa, fueron los gritos de su novia acompañados por su llanto.
Salió sin mirar atrás y caminó en silencio por la calle, saludando a algún que otro amigo suyo, escuchando lo bueno que era tenerlo de nuevo entre ellos.
Su mente iba enfocada en la discusión que había tenido hacía unos minutos con su actual pareja.
No podía entender como era capaz de estar haciéndole un escándalo solo por estar al pendiente de su hijo y de la persona con la que había estado compartiendo parte de su vida.
Cuando se vio comprometido con ese doncel de cabellos rubios y una sonrisa que iluminaba todo a su paso, debía admitir que no estaba a gusto.
No era por la persona a la que lo habían prometido o quizás si. Quizás era porque simplemente no lo conocía.
Cuando supo que los ancianos de su clan habían presionado a Fugaku para que su primogénito se case y comience a tomar el lugar de líder que le correspondía, todo había estado bien. Si, sintió pena y enojo por su hermano, pero todo sentimiento negativo había desaparecido cuando ambos descubrieron que la persona con la que Itachi debía casarse, era Shisui. Un varón de su clan, de cabellos negros y ondulados que había logrado enamorar a su querido hermano desde pequeños.
No había nada más que felicidad y satisfacción en su familia, cuando supieron que ambos estaban realmente complacidos con la decisión.
Misma felicidad y satisfacción que se perdieron cuando, nuevamente, los ancianos habían presionado al líder, quien en ese momento aún era su padre, para que casara al segundo y último de sus hijos con el primogénito de los Uzumaki.
Sasuke sabía que esa decisión era solo por el poder y la postura que su clan tomaría si el matrimonio se llevaba a cabo. Y es que casarse con un miembro del clan nombrado, no era para nada deshonroso.
Desde un inicio, formó parte de los clanes fundadores acompañando a los Senju y los Uchiha, a pesar de que ellos ya tenían su lugar, el país del remolino, mismo que se unió a Konoha como su aliado.
Además, el joven doncel no era solo hijo del “Habanero Sangriento”, apodo que Kushina Uzumaki llevaba con mucho orgullo, sino que también era hijo de “El relámpago amarillo de Konoha”, Minato Namikaze, quien hace años había ocupado el puesto del cuarto Hokage.
Sin duda, era un matrimonio demasiado favorecedor para el clan Uchiha, aunque Sasuke no se sentía tan afortunado como todos decían que debía sentirse.
La primera vez que vio a Naruto, había sido el mismo día de su boda, por lo que no supo hasta ese momento como lucía. Había admitido ante su hermano, que el rubio le había atraído físicamente o como le había dicho: “No está para nada mal”, en el preciso instante en que lo vio caminar hacia él.
Sin embargo, aún estaba lo más importante y eso era el hecho de que no sabía nada de él. Lo que le gustaba, lo que no, si era amable, gracioso, si hablaba demasiado, si era una persona callada, su cumpleaños. No tenía idea de nada, ni siquiera de como sonaba su voz ya que no había puesto atención cuando el doncel dijo el “Acepto”, en el momento en que el padre que oficiaba la boda, le preguntó si aceptaba tomarlo como esposo.
Ninguno se había sentido tan nervioso como cuando dieron su beso para sellar la unión de pareja.
Cuando se celebró la fiesta por su casamiento, notaba lo incómodo que estaba el pequeño rubio, aunque Sasuke no se quedaba atrás, estaba igual o peor que él.
Y es que no era sencillo hacerte a la idea de que ya te encontrabas casado a la corta edad de dieciséis años.
Habían llegado a la decisión de que comenzarían como amigos, a pesar de ya estar casados, para poder conocerse mejor.
Sasuke había quedado fascinado ante su personalidad tan alegre y efusiva.
Para ambos había sido como encontrar a su otra mitad, a su complemento. Lo que le faltaba a uno, lo compensaba el otro.
Naruto hablaba demasiado y el Uchiha con suerte decía tres palabras seguidas. El rubio era una bola de luz, sonriente y enérgico, mientras que el azabache era serio y tranquilo.
Aún recuerda las palabras de su amigo Shikamaru.
—No entiendo como es que se llevan tan bien siendo que son completamente diferentes.
—Oh, es que somos el uno para el otro.—Dijo Uzumaki con una sonrisa.— Somos perfectos juntos.
Y la mirada de Uchiha se iluminó ante las palabras de su esposo.
No había sido difícil comenzar a sentir emociones hacia el pequeño doncel.
El rubio se había esmerado en conocer todas y cada una de las facetas de Sasuke. En saber cada mínimo detalle de él para poder complacerlo como sea necesario y poder comenzar a formar una relación como era debida si iban a estar casados para toda la vida, por lo que trataba de enamorarlo de acuerdo a sus gustos o realizando actividades juntos que sabía que a su pareja le gustaban, sin saber que el azabache ya se encontraba por completo a sus pies.
Fue cuando finalmente pudieron consumar su matrimonio.
Y es que por los nervios y la incomodidad de tener que vivir bajo el mismo techo con una persona que no conoces, habían decidido tener cada uno su habitación, después de todo solo era un matrimonio político.
Una vez que se conocieron, más allá que solo de vista, la confianza entre ellos había comenzado a aumentar, llegando el momento en el que Uzumaki le pediría dormir con él.
A pesar de saber todo el uno del otro, Sasuke había descubierto un nuevo miedo en Naruto. Los truenos.
En ese momento, el azabache le había agradecido a los dioses el que lloviera de la manera en que lo estaba haciendo, con truenos y rayos.
Había despertado por los toques en la entrada de su habitación y cuando dio el permiso de ingresar, unos cabellos desordenados se asomaron por la rendija de la puerta.
—Sasu...—Lo llamó en un susurro. Como si hubiera más personas en su casa y pudiera despertarlos.— Yo... —Observó como su esposo tomó aire y lo soltó con cuidado.
Cuando un trueno resonó, Uchiha pudo jurar que nunca había visto a un Shinobi correr tan rápido como lo hizo su pequeño rubio, quien saltó sobre su cama enterrando la cabeza en la almohada y apretando con fuerza su brazo.
—Realmente eres el hijo del relámpago amarillo de Konoha.—Había dicho el pelinegro con burla.
—¿Puedo dormir contigo? —Preguntó luego de levantar la cabeza de la almohada y mirarlo a los ojos, mismo que hicieron que el joven se perdiera entre esas profundidades azules.
—Por supuesto que si.—Contestó sonriendo. Abrió las mantas y sábanas de su cama, permitiendo que el doncel ingrese en ella. Lo abrazó con fuerza, sintiendo como Naruto se escondía en la unión entre su hombro y su cuello, relajándose por completo.
Había decidido que sería su momento. Lo tenía a su lado, lo conocía, estaba enamorado y no quería desperdiciar más el tiempo siendo que podría disfrutarlo como su verdadera pareja.
—Te amo.—Había dicho completamente seguro, viendo como el rubio lo miraba a los ojos.— Me he enamorado perdidamente de ti.
Naruto lo había besado. De una manera lenta, tan suave y a la vez tan dulce que le demostró a Sasuke que sus sentimientos eran correspondidos.
—Te amo.—Habló Uzumaki con toda seguridad— También te amo, mi Sasuke.
Y por primera vez, Uchiha se sentía como le habían dicho que se tenía que sentir, afortunado.
Afortunado de poder tenerlo a él, a Naruto, a su rubio, a la persona que le demostraba el amor más puro e inocente de todas las formas posibles, tanto en la cama como en el día a día.
La emoción más grande había llegado cuando su esposo le dijo que estaba embarazado.
Lo abrazó con tanta fuerza que cuando lo soltó, el rubio estaba agitado.
Se había disculpado con él, dándole beso tras beso para terminar la celebración en su cama, rodeando a su marido con sus brazos y escuchando los fuertes gemidos que dejaba salir en cada embestida que él le daba.
Para el nacimiento de Menma, su familia y la de Naruto, estaban esperando en el hospital para poder conocerlo y saber como se encontraban. Los abrazos no habían tardado en llegar al igual que las lágrimas de felicidad.
Habían formado una familia con tan solo diecinueve años
Todo había sido perfecto hasta dos años después.
Había comenzado a realizar misiones más extensas que lo dejaban meses fuera de su casa, lejos de su familia, meses en los que solo buscaba la protección de su esposo y su hijo.
La preocupación aumentaba en él cuando Akatsuki, una organización criminal que estaba en busca de los Bijuu, había comenzado con la cacería.
Los padres de Naruto habían decidido contarle que el pequeño mantenía al Kyubi no Kitsune sellado en su interior. Una demonio con forma de zorro con nueve colas.
Sasuke había tenido que salvar a Gaara en su momento, cuando la organización había logrado hacerse con él y le había quitado al bijuu de una cola. Había visto su muerte y sin quererlo, vio el cuerpo sin vida de Naruto en el lugar del pelirrojo.
No estaba dispuesto a perderlo, mucho menos sabiendo que la anciana Chiyo había dado su vida para poder revivir a Gaara, pero... ¿Cuántos estarían dispuestos a dar su vida por una persona que murió de la forma más cruel? ¿Cuántos estarían dispuestos a dar su vida por una persona inocente? ¿Cuántos estarían dispuestos a dejar ir su futuro? Y eso teniendo en cuenta que la anciana se llevó su jutsu de reanimación a la tumba, porque no dejó rastros de los procesos que se debían realizar.
Era irónico que Uchiha estuviera dispuesto a no perderlo pero que lo haya hecho igual.
Porque se había encerrado de tal manera en sus misiones, tratando de matar a Akatsuki que aún estaban con vida, tratando de proteger la vida de su hermano que había ingresado a la organización por órdenes de Tsunade, la quinta Hokage, para poder darle información a Jiraiya, que no se estaba percatando de lo desatendido que había dejado a su amado rubio.
La imagen de Shisui y la Hokage discutiendo, llegaron a la memoria del azabache. Su cuñado negándose rotundamente a que su amado esposo ingrese a ese lugar peligroso y Tsunade explicándole lo necesario que era.
Si él se hubiera negado al mandato de su superior, quizás aún estaría con Naruto o quizás no, porque pudo haber estado la posibilidad de que su amado estuviera muerto y él, en vez de estar caminando en dirección al hogar de su exesposo, estaría con Menma caminando hacia su tumba, llevándole las rosas rojas que su marido amaba tanto.
—Ya no me prestas atención.—Habló el rubio.— Pareciera que no quieres seguir conmigo.
—Con lo que no quiero seguir, es con esta maldita discusión.—Había dicho él. Estaba cansado y estresado por no poder encontrar la manera de protegerlo correctamente.
—¿Quieres continuar con esta relación? —Naruto comenzó a llorar y a pesar de que eso era algo que Sasuke odiara tanto, en ese momento lo tomó como el menor de los males.— Si me dices que no, entonces hablaré con mis padres para que lleguen a un acuerdo, ya tenemos un hijo que une a ambos clanes.
—¿Tú que quieres hacer? —Preguntó Uchiha luego de soltar un suspiro.
—No me siento amado, Sasu.
—Entonces esto se termina aquí.—Sentenció.
¿Cómo fue que lo dijo con tanta naturalidad?
Esa misma tarde, el joven había sacado sus pertenencias de la casa que compartían y se había ido a un pequeño hotel, dejando a Naruto y Menma.
Y por la noche, cuando finalmente comprendió todo lo ocurrido en ese día, fue inevitable no llorar.
Había terminado con todo, con su esposo, con su familia. Se había separado sin un ápice de importancia al no tener en cuenta, o quizás no prestar atención, a la gravedad de sus palabras.
Casi se cumplían dos años de su rompimiento. Dos años en los que se había centrado en continuar con su trabajo como Shinobi de la aldea para poder mantener seguro a su familia.
Y casi se cumplía un año en el que había conocido a Sakura. Una Shinobi que se dedicaba al ninjutsu médico.
La conoció en una misión a la que los habían mandado juntos. No había tenido interés en nadie más luego de haber finalizado su relación con Naruto, sin embargo, la joven fue tan insistente en que comiencen a conocerse que aceptó. ¿Qué podía perder?
No había vuelto a hablar de una posible reconciliación con su esposo y simplemente, llegaron al acuerdo de mantener su amistad, más que nada por su hijo.
Y aunque todo estaba bien con Sakura, Sasuke sabía y aseguraba que no iba a poder amarla como llegó a amar a Naruto, como lo sigue amando, porque a pesar de todo...
—Hola Sasu.—Saludo Uzumaki con una sonrisa, acercándose a él para besarlo en la mejilla, una vez que había abierto la puerta de su hogar.— ¿Desayunaste? Nosotros estábamos por hacerlo, ven.—Tomó su mano y lo guio en dirección a la cocina.
Siempre hacía cosas, por más pequeñas que estas fueran, que lo mantenían enamorado.
—Menma, llegó papá.—Gritó el doncel.
Un pequeño azabache de tan solo cuatro años, llegó corriendo tirándose sobre su padre, provocando que la mano de su exesposo y la suya, se suelten con rapidez.
—Papi me dijo que venías hoy también y que íbamos a ir a casa de la abuela Mikoto.
—Así es.—Confirmó con la cabeza— Los abuelos nos esperan para que almorcemos con ellos, tío Itachi y tío Shisui irán también junto con Akira.
—¿Akira irá? —Uchiha observó como los ojos azules de su hijo, iguales a los de la persona que tanto ama, adquirían un pequeño brillo.— Por fin puedo decirle que me entrene, porque voy a ser un Shinobi ¿Sabías?
—Papi me lo dijo.—Habló el mayor con orgullo.— Y serás el más fuerte de todos.
—Por supuesto que lo será.—Naruto se acercó a ambos con una sonrisa.— Pero para eso tienes que desayunar.
Sasuke lo bajó con cuidado y vio a su hijo correr hacia la mesa. Definitivamente había sacado la misma energía que su rubio.
—¿Cuándo aprendió a hablar con claridad? —Preguntó el azabache en un susurro.
—Hace unos meses tuve que ayudarle porque no le entendía nada.
Sonrió y siguió a Uzumaki a la mesa para sentarse a su lado y comenzar a desayunar.
—¿Cómo terminó tu misión? —Preguntó el blondo.
—Muy bien.—Sonrió— Orochimaru pudo terminar su tan preciado experimento, estaba buscando la manera de poder crear vida sin la necesidad de embarazar.
—¿Y todo eso en solo siete meses? —Preguntó Naruto asombrado.
—No exactamente, hace años había comenzado con los estudios, por lo que reunió al equipo Taka para que podamos ayudarlo a finalizar. Fue estresante.—La sonrisa que le dedico el rubio hizo ensanchar aún más la suya propia, como un reflejo.— ¿Y tú? Ayer cuando vine, Kushina estaba cuidando a Menma, me dijo que estabas de misión.
—Si, tuvimos que escoltar a unos comerciantes a la aldea del sonido, nada complicado.
Había extrañado tanto el desayunar acompañado de su familia. Siete meses sin poder tener una charla con su pequeño doncel, perdiéndose en esos ojos azules que tanto amaba ni poder charlar con su hijo, en ese vocabulario en el que el pequeño le decía algo y él solo asentía sin entender una sola palabra.
—¿Cuánto tiempo te quedarás? —Preguntó Naruto.
—Tengo un mes de descanso.—Habló soltando un suspiro.— Creo que he estado lejos demasiado tiempo de ustedes, hablé con Kakashi para tomar misiones cortas, no quiero ausentarme mucho.
—Me alegra saber eso.—Sonrió el doncel.
Naruto sabía las complicaciones de las misiones de su expareja. Todas rango A, por lo que debía ausentarse por tiempo indefinido y manteniendo en secreto, tanto su ubicación como la misión que debía realizar. Aún así, el blondo amaba cuando Sasuke le confiaba todas las cosas que había tenido que hacer en cada viaje, como la misión de Orochimaru, al igual que amaba que a pesar de estar ausente y tener que mantener su ubicación en una completa confidencialidad, el Uchiha siempre encontraba la manera de poder llegar a él, demostrando la preocupación e interés tanto por él como por el hijo de ambos, que siempre leía y percibía en las cartas que le enviaba.
El rubio se levantó con rapidez y caminó hacia la puerta cuando escuchó que era golpeada con insistencia.
—¿Esperaban visitas? —Preguntó Sasuke a su hijo.
—No que yo sepa, papá.—Contestó.— Pero papi ha estado raro este tiempo.
El ceño del mayor se frunció.
—¿A qué te refieres con raro?
—Escuché a papi decirle a la abuela Kushi que no sabía que hacer porque no podía quedarse en la casa, no entendí.—Menma bebió lo que quedaba de su jugo y continuó.— Pero ha estado triste.
Sasuke se levantó y comenzó a juntar los platos que habían utilizado. Estaba tratando de darle una explicación a lo que sea que su hijo haya escuchado. ¿Y si escuchó mal? ¿Y si Naruto en realidad no tiene ningún problema? ¿Y si solo es que está saliendo con alguien? Se quitaría la duda enseguida.
Que hipócrita. Él había comenzado una nueva relación a pesar de continuar enamorado de su anterior pareja, pero no podía aceptar que el rubio esté con alguien más. No podía ni estaba dispuesto a aceptar que alguien más lo miraba en la intimidad, que compartía la cama con otra persona, que era tocado por otras manos, que pudiera amar a alguien que no sea él.
Camino con velocidad en dirección a la puerta y lo vio caminar hacia él mientras soltaba un sonoro suspiro.
—¿Y Menma? —Su sonrisa volvió a su rostro cuando el azabache se coló en su campo de visión.
—¿Estás saliendo con alguien? —Preguntó directo. Los ojos de Uzumaki se abrieron por la sorpresa de la pregunta.
—¿Y eso?
—Solo quiero saber.—Elevó la vista al techo pensando con velocidad una excusa creíble.— Menma me ha dicho que has estado raro estos días, pensé que quizás habías comenzado a salir con alguien.
La leve risa de Naruto, hizo que el Uchiha pudiera respirar un poco más aliviado.
—No, no estoy saliendo con nadie.—Miró a su alrededor en busca de su hijo, divisándolo en la cocina jugando con su kunai de plástico.— Pero necesito pedirte un favor.—Sasuke lo miró curioso por la seriedad con la que había continuado— Necesito que te lleves a Menma a vivir contigo por un tiempo.
La sorpresa no era la palabra correcta para el semblante que había colocado el azabache.
—No es necesario que me lo pidas como un favor, es mi hijo, amaría que viva conmigo.—El blondo le dedicó una sonrisa y soltó un suspiro de alivio.— ¿Pero a qué se debe esa decisión? Porque tu no quieres alejarte mucho tiempo de Menma.
—No quiero hacerlo.—Aseguró mirándolo a los ojos.— Pero la anciana que me alquila el departamento me aumentó la renta el doble y no puedo pagarlo.—Uchiha iba a hablar pero el rubio se le adelantó.— Me he negado a hacerlo y me dijo que en dos días tengo que desalojar, recién vino a decírmelo. Necesito que te lleves a Men porque tengo que llevar todas nuestras cosas a la casa de mis padres hasta encontrar una nueva casa y no hay lugar suficiente allí.
—Te dije que te quedaras en nuestra casa, Naru.—Reprendió el azabache soltando un suspiro.
—No me parecía correcto y lo sabes, no estaba bien que me quedara en el clan Uchiha luego de que me separara de ti.
—¿No estaba bien? —Preguntó soltando una risa.— Pequeño, aún estamos casados, sigues siendo un Uchiha como lo es nuestro hijo, no había problema con que te quedaras.—Trataba de pensar una solución al problema con velocidad.— Puedo pasarte más dinero si lo necesitas.
—Por supuesto que no, también trabajo para poder mantener a nuestro hijo y no voy a dejar que pagues un lugar en el que no estás.
Sasuke se acercó y lo rodeó con sus brazos en un fuerte apretón.
—Sabes que no habría problema con eso, no me molesta.
—Te lo agradezco, pero puedo conseguir otro lugar.
—¿Y si te vienes a vivir conmigo? —Naruto abrió sus ojos con sorpresa ante la propuesta.— Hasta que consigas un lugar donde vivir y estarías cerca de Menma.
Bueno, nada de eso había planeado en un principio, de hecho le había comentado lo de la casa en su clan para decirle que podía volver allí si gustaba, aún se encontraba deshabitada. Sin embargo, no iba a perder la oportunidad de volver a tenerlo cerca.
—Te lo agradezco, Sasu. ¿Pero y tu novia? No le gustará la situación y prefiero evitarme problemas.
—Esta bien, pero promete que si no te sientes a gusto en casa de tus padres me avisarás y vendrás conmigo y con Menma ¿De acuerdo? Yo me encargaré de Sakura.
—Te lo prometo.—Sonrió el blondo.
—Bien.—Sasuke sonrió por reflejo.— Iré por el enano, mis padres ya deben estar esperándome, de regreso pasaremos a buscar su ropa, no dudes en llamarme si necesitas ayuda con la mudanza.
—Todo está perfecto, gracias.
Padre e hijo salieron de la casa luego de despedirse de Naruto y caminaron con calma hasta el barrio Uchiha, donde ya su familia lo esperaba.
—Hola mis amores.—Sonrió Mikoto, corriendo hacia ellos para abrazarlos.— Los he extrañado mucho.
—Nosotros igual, abuela.—Sonrió el pequeño.
Su hermano y su cuñado aparecieron momentos después, acompañados de su hijo Akira y de Fugaku.
Ingresaron a la casa y se dirigieron al patio trasero para poder almorzar en familia, como hacía meses que no lo hacían.
—¿Cómo está Naruto? —Preguntó su padre.— Hace días que no lo vemos, no había traído a Menma y me dijo Minato que ha estado de misión.
—Así es.—Afirmó el menor.— Ayer cuando volví fui a verlos pero solo estaba Kushina cuidando al pequeño. Volvió en la noche. Está un poco preocupado, tiene que desalojar la casa en la que están porque no puede pagar más.—Se quedó pensando un momento.— Bueno, en realidad no quiere porque le he dicho que lo ayudaría con eso y aún así se negó.
—Sigue siendo igual de orgulloso y testarudo que siempre ¿Eh? —Sasuke asintió.— ¿Y por qué no viene a vivir aquí? Hemos mantenido su casa en perfectas condiciones.
El menor vio en distintas direcciones con gran velocidad, logrando hacerle entender a su familia que esa opción ya había pasado por su cabeza.
—¿Qué le propusiste, Sasu? —Preguntó Itachi con una sonrisa divertida, volteando a ver a su hijo y a su sobrino, quienes entrenaban un poco alejados de ellos.
—¿Cómo sabes que le propuse algo? —El hermano mayor solo elevó una ceja.— Quizás le haya dicho que venga a vivir conmigo y con Menma.—Su tono de voz fue bajando poco a poco para terminar en un audible susurro.
—Vaya, trabajas rápido.—Se burló Shisui, recibiendo un ceño fruncido de parte del menor.— Pero te diré una cosa.—Sasuke lo observó curioso.— Si realmente lo sigues amando y quieres volver a estar con él, háblalo y termina con esa chica con la que estás porque Naruto no está para ser el amante de nadie.
—Tampoco lo quiero como mi amante, quiero poder recuperar lo que teníamos pero... —Mikoto sonrió ante la pausa, sabiendo lo que su hijo pensaba.— Tengo miedo de que él no vuelva a aceptarme.
—Dale tiempo.—Aconsejó la única mujer de la casa.— En su momento, tú estabas metido con la cabeza en tus misiones y no le diste la suficiente importancia a la relación, solo veías la forma de protegerlo.—Tomó su mano y la apretó suavemente.— No terminaron por infidelidad o violencia, si tú le demuestras que quieres retomar su relación, estoy segura de que aceptará, pero tienes que estar dispuesto a acomodar tu vida de acuerdo con tu trabajo, no puedes estar con él y abandonarlo por meses, hijo.
—Lo se, eso mismo le comenté en la mañana.—La familia sonrió.— Luego de mi descanso, tomaré misiones cortas, no quiero seguir lejos de ellos.—El azabache giró su cabeza para poder mirar a su hijo.— Solo me voy unos meses pero me estoy perdiendo de su crecimiento, no quiero perderme su primer día en la academia.—Volvió su vista a los hombres y la mujer que lo rodeaban en la mesa.— Por dios, ni siquiera sabía que hablara con claridad, cuando me fui no entendía nada de lo que decía. ¿Saben como me sentí por esa tontería?
—Es lógico.—Habló su hermano.— Es una de las personas más importantes para ti y eres consciente de todo lo que estás dejando por dedicarte solo a tu trabajo. Es bueno saber que quieres poner tu vida en orden y hacer notar tus prioridades.
El almuerzo transcurrió con tranquilidad, con Menma y Akira recibiendo demasiados dulces de parte de sus abuelos, mientras que los padres de ambos discutían con ellos por haberles regalado demasiada azúcar. Sin embargo, no era algo que preocupara a los mayores. Eran los únicos dos nietos que tenían y los mimaban tanto como podían.
Sasuke estaba un poco confundido por el hecho de que le hayan dado más chocolates a Menma que a Akira, aunque su sobrino se veía de los más tranquilo y feliz.
—¿Por qué a Menma le dieron más dulces? —Preguntó el joven, decidido a sacarse la duda.
—Por nada en especial.—Sonrió Fugaku.
°
—¿Y esto? —Preguntó Naruto mirando una gran bolsa plástica llena de todo tipo de chocolates, una vez que entraron a la casa, luego de la visita a la familia del azabache.
—Me los regalaron los abuelos.—Dijo el pequeño con una gran sonrisa.
—Mis padre se los tenían preparado para él y para Akira.—Bufó el Uchiha.— No quería que le den tanta azúcar.
—Tranquilo.—Habló el Uzumaki completamente relajado.— No pasa nada, se los guardaré, Menma sabe que no puede comerlos todos en un solo momento.—El menor asintió con velocidad.
—A mi no me engañas.—Lo apuntó Sasuke, provocando que el rubio lo mire con los ojos bien abiertos.— Se perfectamente que solo lo dices para poder aprovechar y comértelos tú también, se cuanto te gustan.
La risa que escapó de la garganta del doncel solo confirmaron sus sospechas.
—Bien, me atrapaste.—Rio con las manos en alto en señal de paz.— Pero solo porque Men me convida, nada más.
El azabache dejó escapar un sonoro suspiro y sonrió. Observó a su hijo caminar hacia las maletas que estaban a un lado del sofá y luego de sacar algunos chocolates del paquete que tenía en sus manos, metió los demás en el bolso.
—Ten papi, estos son para ti.—Menma estiraba sus dos manitos abarrotadas de dulces, cerrándolas tanto como podía.
—¿Ves? —Preguntó mirando a su expareja.— Solo porque me convida.
—Así que por eso te dieron más que a Akira.—Concluyó Uchiha.
—Siempre lo hacen cuando papi no puede llevarme, sino nos regalan a los tres.—La sonrisa que el pequeño mantenía se ensanchó.
—Está bien, es hora de irnos.
Tomó ambas maletas con las pertenencias de su hijo y se acercó a Naruto.
—Supongo que tú también sabes que no puedes comerlos todos en un solo momento.—Habló el azabache.— No te hará bien al estómago y mucho menos con tu hiperactividad, no podrás dormir en toda la noche.—Besó con cuidado su frente luego de recibir un asentimiento por parte del rubio al confirmarle que no lo haría.— Te esperaremos en casa por la mañana, desayunaremos juntos.
—De acuerdo.—Sonrió el rubio.— Vayan con cuidado.
Ambos caminaron hasta la casa de Sasuke. Menma tenía su propia habitación, misma que utilizaba cada vez que se quedaba con su padre. Tenía su ropa y algunos juguetes que había llevado y olvidado, otros que el azabache mayor fue comprándole cada vez que le pedía o por querer hacerle un regalo.
Siempre que estaba en la aldea se dedicaba a mantener la habitación completamente limpia y ventilada. Era normal que luego de meses sin verlo, el pequeño quiera estar con su padre aunque sea una noche. De todas formas, a pesar de que el niño tuviera su propio cuarto, ya era una costumbre dormir con su padre en la misma cama, misma costumbre que comenzó a tener desde que Naruto lo llevaba a dormir con él en las noches de tormenta.
El camino a la casa había sido tranquilo, planificando las cosas que harían esa misma tarde.
El sonido de los truenos comenzaba a escucharse. Las nubes estaban cada vez más oscuras y amenazaban con desatar una fuerte tormenta.
—Creo que papi dormirá con los abuelos.—Comentó el menor mirando al cielo.
Ambos caminaban a pasos lentos. Menma, porque sus cortas piernas no le permitían más y Sasuke para poder mantener el ritmo de su hijo, quien iba tomando su mano libre ya que en la otra se encontraban las dos pequeñas maletas.
—¿Tú crees? —Preguntó. El niño asintió con velocidad, completamente convencido de lo que decía.
—Papi es valiente en una misión, yo lo se.—Aseguró.— Pero no le gustan las tormentas y hoy no voy a estar para cuidarlo.—Un brillo de orgullo se mostraba en los ojos del padre.
—Te has vuelto muy fuerte desde que me he marchado.
—Voy a ser un Shinobi y ellos siempre tienen que proteger a los que no pueden protegerse. Aunque se que papi es un ninja, le tiene miedo a esto.—Apuntó al cielo con su dedo índice.— Así que yo lo protejo como el me protegía a mi cuando era pequeño.
—Eso está muy bien, siempre tienes que cuidar de papi.
Faltaba solo una calle para poder llegar a su hogar, sin embargo, paró en seco cuando escuchó a Menma.
—Si, lo protejo cuando le dicen que es lindo.
—¿Le coquetean? —Preguntó curioso. Le sacaría toda la información a su hijo de una u otra manera.
—Si, también lo cuido de ellos.
—¿Por qué? ¿Qué le dicen?
—Que es lindo.—Repitió— Y lo invitan a salir.—El pequeño lo miró confundido.— Aunque no se porqué, siempre que se lo dicen estamos afuera.—Sasuke trató de contener su risa ante la confusión de su hijo.— Y a mamá le molesta porque siempre les dice que no, entonces yo los mantengo alejados.
—Está muy bien que lo hagas. Hay que cuidar de papi siempre.
—¿Me vas a ayudar? —Preguntó esperanzado.— El abuelo Mina y el abuelo Jiraiya son los que me ayudan pero a veces no están.
—Por supuesto, yo también lo voy a cuidar.—Sasuke selló su promesa.— Ahora vamos, hay que llegar a casa antes de que comience a llover.
Finalmente, llegaron al hogar del Uchiha, donde un pequeño azabache se había topado con una alta y joven pelirrosa, quien lo miraba con la sonrisa más grande que Menma hubiera visto en su vida.
—Menma, cariño.—Se acercó para poder abrazarlo.— Has crecido tanto, te he extrañado mucho, ¿sabes? —El niño miraba hacia todos lados buscando a su padre.— No sabía que vendrías hoy.—Sasuke notó la sonrisa tensa que mostraba Sakura, claramente no le agradaba la situación.— Pero luego iré a comprarte muchos dulces ¿Quieres?
—No.—El pequeño se removió con insistencia en sus brazos logrando que la joven lo baje.— Los abuelos ya me dieron.
—¡Oh! Eso es muy bueno, podremos comer más tarde.
—No lo se.—El niño se mostraba renuente.— Ya le he dado los suyos a papi y le iba a convidar a papá, pero...
Sakura, al ver que Menma no tenía una excusa para no aceptar darle, dejó todo por la paz.
El niño observó con sumo cuidado como la chica se acercaba a su padre y lo abrazaba a la vez que le daba un beso en los labios.
Sabía la situación en la que estaban sus padres, lo entendía porque ellos mismos se lo habían explicado en el momento en el que comenzó a preguntar por uno de ellos cada vez que estaba en la casa del contrario. Sin embargo, siempre se sintió feliz con la interacción que había entre ambos, algo que no sentía cada vez que veía a la novia de su querido papá.
Y es que la mujer ya se lo había puesto en contra la vez que Sasuke lo había dejado con ella unos minutos mientras él iba a comprar unas cosas para la despensa. Menma sabía lo que significaba el término “Mocoso” cuando la chica se lo dijo, luego de haber dicho que su papi era más bonito que ella. Al parecer no le había gustado la verdad.
Se acercó con cuidado hasta donde estaba la pareja y se metió entre ambos empujando a la joven.
Alzó sus bracitos para que su padre lo alzara y cuando lo tuvo en brazos susurró.
—¿Quieres que te cuide de ella como cuido a papi? —Sasuke solo sonrió y besó sus mejillas.
—Yo me encargo, campeón.—Contestó.— Ve a tu cuarto, tienes algunos regalos que te envió Orochimaru y los chicos de Taka.
Lo dejó en el suelo y con una sonrisa corrió hacia el pasillo que dirigía a las habitaciones. Antes de seguir, paró y se dio la vuelta para mirar a la mujer.
—Me quedaré por unos días con papá.—Mostró sus dientes en una sonrisa inocente.— Y mañana vendrá papi a desayunar ¿No es genial? —Y siguió su camino antes de que la chica pudiera contestarle.
—¿Así que Naruto vendrá? —Preguntó cuando se giró para mirar a Sasuke.
—Lo arreglamos hoy, está teniendo algunos problemas y se que no se quiere alejar de Menma, por lo que vendrá en la mañana a verlo.
—No quiero que venga, Sasuke.—Avisó.— No tiene por qué hacerlo, si quiere verlo llévaselo o que se encuentren en un parque.
—Sakura.—Uchiha la miró.— Pensé que te habías ido luego de que yo me marchara, no creo que sea buena idea que pases la noche aquí mientras está Menma.
—¿Es eso o no quieres que esté aquí mientras esté Naruto? —El azabache pudo notar la furia en su voz cuando realizó la pregunta.
—Piensa y haz lo que quieras, no voy a estar discutiendo contigo cuando mi hijo está aquí.
Sasuke siguió el camino hacia el cuarto de su pequeño mientras dejaba a Sakura temblando de coraje.
°
—¿Papá? —El mayor lo miró, notando sus ojitos cristalizados.
El azabache no entendía que era lo que le podría haber afectado. Estaban viendo una película los tres juntos, porque Sakura no se había querido ir del hogar de su novio y no había problema alguno. Hasta ese momento.
—Extraño a papi.—La pelirrosa lo miró molesta. Lo único que faltaba era que el rubio se presentara en la casa de su novio y actuaran como la familia perfecta.
—Tranquilo, pequeño.—Sasuke lo elevó en brazos y lo sentó en su regazo para poder abrazarlo.— Vendrá mañana y desayunaremos juntos ¿Si? —Menma asintió.
—¿Puedo dormir contigo? —Preguntó con un tembloroso puchero.
—Siempre lo haces.—Sonrió. El pequeño tiró su cabecita hacia atrás para poder ver a Sakura, quien había quedado a su espalda luego de que su padre lo sentara sobre él.
—Tu dormirás en mi cuarto.—Aseguró y volvió a la posición en la que se encontraba anteriormente, con su cabeza apoyada en el pecho de Sasuke, dejando a la chica mirando a su novio, quien no volteó en ningún momento a devolverle la mirada.
El mayor meció a su hijo hasta que sus parpados comenzaron a pesar.
Su novia fue realmente ingenua al pensar que Sasuke iba a llevarlo a su cuarto. Lo que el pequeño dijo era verdad, iba a dormir con su padre y lo confirmó en el momento en que su pareja llevó al niño dormido en brazos hasta el cuarto que solían compartir.
—¿Esto es una broma, cierto? —Preguntó cuando volvió a la sala.
—Tú ya sabías que Menma duerme conmigo desde cada vez que viene.
—Ya, pero tiene edad para dormir solo ¿Por qué no lo dejaste en su cuarto? —Preguntó molesta.
—Porque se iba a pasar de todas formas.—Sasuke se sentó nuevamente en el sofá y la miró.— Sabes que tiene costumbre de dormir con sus padres, está acostumbrado con Naruto y conmigo no será diferente.—Habló calmado.— Quería evitar otra discusión en un mismo día contigo, por eso te dije que sería mejor que no pases la noche aquí si mi hijo iba a estar. Me voy a dormir.
°
Un doncel de cabellos dorados esperaba a que la puerta se abriera. Se veían unas leves ojeras debajo de sus ojos.
No había podido dormir bien en toda la noche al no sentirse acompañado de su hijo, o quizás por que sabía que por varias noches no lo iba a estar acompañando como siempre.
Sus ojos se abrieron con sorpresa, cuando una joven en ropa interior se presentó ante él, con el cabello despeinado y su rostro somnoliento.
—¿Qué haces aquí? —Le preguntó. Frotó sus ojos y frunció su ceño.
—Vengo a desayunar con Menma.—Contestó tratando de salir de su asombro e intentando que la punzada en su pecho desapareciera.
No fue cómodo o grato que la actual pareja de su exesposo, aquel que aún hoy en día amaba tanto, se presentara ante él con una apariencia que le hacía pensar que habían disfrutado de una buena noche entre ellos.
—¿Solo desayunarás con Menma? —Preguntó con una sonrisa.— Sasu aún está dormido.
Naruto asintió sin saber bien que responder.
—¿Sakura? —Una voz varonil hizo que ambos voltearan.— ¿Qué haces vestida de esa forma?
Tanto Sasuke como Menma se encontraban preparados para comenzar su día. El mayor sujetaba a su hijo en brazos mientras intentaba que el niño no viera más allá que las cosas que se mantenían a espaldas de su padre.
Los ojos onix del azabache viajaban de su novia a su expareja, quien se mantenía con la mirada en el suelo por la vergüenza.
—Vete a poner ropa ahora mismo.—Habló el joven con tono autoritario. Lo último que quería era que su hijo la viera casi desnuda en el medio de la sala. Miró al blondo y habló.— Naruto, lo siento no sabía que...
—¿Por qué te disculpas? —Preguntó en un grito, interrumpiéndolo, logrando que ambos pares de ojos se colocaran en su persona.— No tienes porque disculparte porque esté vestida así, soy tu novia.
El Uzumaki la miró enojado y volvió su vista al Uchiha, quien se encontraba igual o peor que ella.
—Puedes estar vestida así tanto como te plazca, siempre y cuando estés en tu casa o no esté mi hijo presente.—Naruto caminó hacia Sasuke para poder tomar a Menma en brazos.
—Ya estoy conviviendo con Sasuke, cariño.—Sonrió.— Por lo que también es mi casa.
El azabache iba a hablar antes de ser interrumpido por el rubio.
—Comprendo.—Habló con los dientes apretados.— Me llevaré a Menma a desayunar fuera y luego iremos a lo de mis padres. Te lo traigo en la tarde, Sasuke.—Salió a paso veloz escondiendo la cabeza de su hijo en su cuello, quien se había mantenido en silencio al oír la discusión.
La puerta de entrada se cerró y Sakura pudo sentir las alarmas encenderse en su cabeza indicándole que era mejor alejarse de la ira del Uchiha.
—¿Así que vivimos juntos? —Preguntó el joven acercándose a ella.— Te quedas aquí, en MI casa, te presentas vestida así frente a Naruto y frente a mi hijo.—Su mandíbula estaba tensa y un sonrojo comenzaba a hacerse presente en su rostro, producto de la ira.— Y todavía me haces una maldita escena.—No se había percatado del momento en que su voz se había elevado tanto.
—¿Y qué pretendías que hiciera? —Contestó haciéndole frente.— ¿Qué me quede tranquila sin hacer nada mientras fingen ser una familia feliz? Te recuerdo que eres mi pareja, Sasuke. Ese imbécil ya no tiene oportunidad contigo.—Un escalofrío recorrió toda su espalda cuando sintió el frio de la pared. El hombre estaba sujetando su cuello con demasiada fuerza.
—Te he dicho que hables con respeto cuando te refieras a él.—Apretó el agarre un poco más, sintiendo como la chica golpeaba su brazo para poder soltarse.— Quiero que te vistas y saques todas tus cosas de aquí, no quiero volver a saber de ti.
Se alejó de ella escuchando las fuertes aspiraciones que hacía para poder recuperar el aliento.
—¿De verdad me estás dejando? —Preguntó agitada.— ¿Todo es por él? —Rio.— Sabía que no era normal que te lleves tan bien con tu ex.
—¿Por qué demonios no entiendes? —Gritó Sasuke.— No puedes estar así vestida cuando está mi hijo presente. Sabías perfectamente que Naruto vendría hoy y ya sabes cuales son mis prioridades.
—Al parecer yo no ocupo ni siquiera el segundo lugar en tu lista.
—Tienes razón.—Dijo seguro.— Quiero que te largues.
Sakura se dirigió al cuarto, se cambió con velocidad y tomando sus cosas, volvió a la sala para poder salir de la casa, sin embargo, el joven la sorprendió al sujetarla del brazo.
—Solo amaneces vestida así luego de que hemos tenido sexo.—La miró sabiendo que su conclusión era la correcta.— Dime ¿Te vestiste así cuando llegó Naruto o dormiste en ropa interior para poder presentarte ente él cuando llegara?
—Yo...—No continuó hablando. Sasuke la conocía demasiado bien como para saber cuando le estaba mintiendo.
El Uchiha tomó el llavero que la chica tenía en sus manos y quitó la llave de la puerta de entrada a su casa. Le devolvió el resto y permitió que se marchara.
Salió de su casa y comenzó a buscar a Naruto y a su hijo por los alrededores, deseando que no se hayan ido muy lejos.
—¡Papá! —Un fino grito llamó su atención.
Giró su cabeza hacia el parque al que había llegado y los vio a ambos, sentados en el césped debajo de un gran árbol con su desayuno. Su expareja si que había sido literal cuando dijo que se llevaría a Menma a desayunar fuera.
—Hola.—Saludó un tanto nervioso por la reacción del rubio.
Naruto clavó su mirada detrás de él y Sasuke comprendió lo que trataba de buscar.
—No viene conmigo.—Aclaró consiguiendo la atención del ojiazul, quien simplemente asintió y volvió a su labor de acomodar mejor las bolitas de dango en los finos palillos para dárselos a su hijo.
Soltó un sonoro suspiro y se sentó a su lado. Menma corrió para poder tirarse sobre él, abrazándolo fuertemente por el cuello.
—Pensé que no vendrías.—Cuando se alejó, Sasuke por fin notó los ojitos rojos y cristalizados del menor.
—Lo siento, tenía que resolver ese problema.—Sonrió.— Pero había dicho que desayunaríamos juntos ¿No es así? —Preguntó, recibiendo un asentimiento de cabeza de parte del pequeño.
—Estuvo llorando hasta que te vio acercarte.—Comentó Uzumaki sin dejar su labor. Extendió su mano con dos palillos ofreciéndoles el dulce a ambos.
El azabache lo tomó agradeciéndole y depositó un sonoro beso en la mejilla de su hijo.
—Nuevamente me disculpo.—Sonrió al niño y posó su vista a su acompañante.— Con ambos.
—Tranquilo.—Sonrió el doncel. La molestia que había sentido aún no se dispersaba en él. Ese amargo sentimiento por haberse enfrentado a la chica y por imaginarse la situación que podría haber pasado con el Uchiha la noche anterior.— Solo espero que le hayas dejado en claro que no puede pasearse medio desnuda cuando un niño de cuatro años está presente.
—Terminé con ella.—Aclaró. El rubio abrió sus ojos con sorpresa— Estaba cansado de las discusiones que teníamos.—Comenzó a desahogarse— Siempre era por lo mismo.—Su ceño se frunció.— Estaba constantemente diciéndome que no era normal que nosotros nos lleváramos tan bien, que no podía ser posible que los ponga a ustedes como mi prioridad y más estupid...—Se interrumpió al ver a su hijo con su mirada clavada en él, poniendo toda la atención necesaria en la historia— Y más tonterías que me tenían harto.—El doncel sonrió al notar la corrección en las palabras del azabache.
—Papá, te pregunté si querías que te cuidara de ella como cuidaba a papi y me dijiste que te encargarías tú.—Reprendió el menor. El ojiazul soltó una carcajada al escucharlo.
—Lo se, pero pensé que podía, soy un Shinobi.—Habló sacando el pecho exageradamente.
—Papi también pero le tiene miedo a las tormentas.
—¡Ey! —Se quejó el blondo—No soy tan miedoso.
—¿No llevas a Menma a dormir contigo? —Preguntó Uchiha en un susurró, demasiado cerca de su expareja.
—Él es quien tiene miedo a las tormentas, además ya se acostumbró, así que es algo completamente diferente.—Se defendió. Sasuke rio y continuó contando su historia.
— Antes de irme con Orochimaru y los chicos, comenzamos a discutir porque me dijo que no sentía que yo la amara.—Naruto bajó la vista. Conocía perfectamente ese sentimiento.— Y tenía razón. —Aseguró mirando a Uzumaki, quien elevó la vista para mirarlo a los ojos.— Desde que comencé mi relación con ella, supe que por más que las cosas entre nosotros estuvieran bien no iba a sentir lo que sentí contigo. Y tuve que pasar siete meses encerrado haciendo experimentos para poder pensar con claridad y darme cuenta de que lo que sentía por ti nunca desapareció.—Sasuke fue testigo de las lágrimas que se acumulaban en los hermosos ojos azules de su exposo.— Y a pesar de haber terminado hace casi dos años, me arrepiento cada día de no haber vuelto a ti para pedirte una nueva oportunidad, porque me centré tanto en las misiones, creyendo que con protegerte y manteniéndote a salvo todo iba a estar bien y no me percaté de que no solo necesitabas eso para poder continuar.
El sollozo escapó de la garganta del doncel. Sasuke recostó su espalda contra el árbol y lo atrajo a su pecho para poder abrazarlo.
—Oye, Men...—Llamó a su hijo, quien se limpiaba las lágrimas que habían salido al ver a su padre llorar, tratando de mostrarse tan fuerte como le era posible.— Papi necesita un abrazo.
Gateó hasta ambos y los envolvió en un abrazo, extendiendo sus cortos brazos tanto como podía, abriendo sus manos y estirando sus dedos queriendo envolverlos por completo.
—Papi.—Llamó a Naruto.— ¿Lloras por que te gustaron las cosas que dijo papá? —El rubio asintió sin dejar de llorar, sin separarse de los brazos que lo envolvían.
Se incorporó en su lugar y se secó las lágrimas con la manga de su sudadera. Suspiró para controlar un nuevo sollozo que quería salir.
¿Cuántas veces había deseado oír esas palabras de Sasuke? Oír que aún lo seguía amando tanto como lo amaba él.
Había visto todo perdido cuando supo de la nueva relación que el azabache había comenzado.
Se sintió patético por llorar en brazos de Mikoto el día que había ido a saludarlos con Menma.
—Se que no ha dejado de amarte.—Había dicho la mujer.
—Quisiera poder decir lo mismo.
Quiso mantener la relación de amistad, porque a pesar de su rompimiento y el dolor en su corazón que le causaba el saber que ahora estaba con alguien más, lo amaba y no quería quitarlo por completo de su vida.
Prefirió verlo cada día, compartiendo desayunos, almuerzos o cenas en familia a pesar de que luego se iba con la que ya se había convertido en su pareja .
Lloró por noches en la soledad de su cuarto, sabiendo que aquella persona que había estado con él, con la que habían compartido tantos momentos, estaba en brazos de alguien más.
Y ahora, aquí estaba. Sentado a su lado, luego de haber terminado su relación, diciéndole que nunca había sentido lo que sintió con él, asegurándole que aún lo amaba.
Y Naruto ya no pudo más. Giró su cuerpo en busca de los labios del padre de su hijo, quien le correspondió al instante en que sus labios rozaron, moviéndolos de la forma más lenta posible. Sintiéndose, amándose como lo hacían.
Sasuke por fin pudo ver una luz de esperanza en aquella acción. Por fin pudo volver a sentirse afortunado de tenerlo, por fin pudo demostrar el amor que le tenía a ese hermoso doncel y dejó de callar las palabras que tenía atoradas en la garganta desde la vez que lloró en aquel hotel el mismo día que salió de la casa que compartían.
—No quiero seguir alejado de ti, Naru.—Habló cuando se separaron, uniendo sus frentes y manteniendo sus ojos cerrados— No quiero seguir alejado de Menma.—Naruto se separó de Sasuke y se miraron a los ojos.— Quiero que volvamos a ser una familia, quiero que estemos juntos.—Acarició con delicadeza las marcas en las mejillas de su exesposo, o bueno, su esposo porque aún estaban casados.—Te quiero a ti —La seguridad con la que dijo las palabras, provocaron que las lágrimas del rubio volvieran a salir.
—Y yo a ti, Sasu.—Correspondió el blondo.
Un nuevo beso volvió a unirlos. Un beso que demostraba el amor que se tenían y el anhelo por volver a estar juntos.
El pequeño azabache de cuatro años, los miraba a ambos con un tembloroso puchero mientras trataba de controlar las lágrimas que descendían por sus mejillas. Tratando de ser fuerte.
—¿Entonces viviremos juntos ahora? —Preguntó esperanzado cuando los vio separarse.
Naruto observó a Sasuke por un momento.
—¿No crees que es demasiado pronto? —El Uchiha lo vio con el ceño fruncido.— Acabas de terminar una relación y estabas conviviendo con esa persona, no creo que sea... —Dejó de hablar ante el beso que plantó en sus labios.
—Acabo de terminar con una persona que nunca amé y jamás vivió conmigo, solo dijo tonterías para molestar.—El rubio expresaba incertidumbre en su mirada.— He estado lejos de ustedes por meses y no he podido estar contigo desde hace casi dos años, no pienso esperar más tiempo.—Sentenció.
—¿Eso es un si? —Volvió a preguntar Menma, rogándole a cualquier ser divino a que aceptaran.
Sasuke miró a Naruto con una sonrisa a la espera de la respuesta afirmativa.
—Supongo que si.—Dijo el rubio, viéndose jalado en un nuevo abrazo por las personas que ama.
°
—¿No crees que todo esto sea confuso para Men? —Preguntó el doncel caminando de la mano del Uchiha.
Cerca del medio día, habían decidido volver a la casa del Sasuke para almorzar.
Menma caminaba con una sonrisa en su rostro que expresaba claramente la felicidad que sentía.
—¿Para quién? —Preguntó el azabache mayor con el ceño fruncido mirando a su pareja.— ¿Para el enano que tiene una sonrisa que casi no le entra en la cara? —Naruto rio.— No, estoy seguro de que está feliz con la decisión, ahora tiene a la familia unida —Depositó un sonoro beso en la mejilla del rubio.— Y ahora que recuerdo, esta tarde iremos por tus cosas, las traeremos para nuestra casa, hay lugar de sobra.
Lo besó una vez más y continuaron el camino hacia su hogar.
Y por fin, después de tanto sufrimiento, después de haber hecho como si nada de lo ocurrido les afectara, pudieron demostrarse el amor que se tenían.
Porque se casaron sin conocerse y se enamoraron con el paso del tiempo. Unieron sus corazones sin quererlo y lo que creyeron que era lo mejor para el otro, fue lo que los terminó alejando.
Porque a pesar de que el tiempo pasó, a pesar de los obstáculos que su pusieron en su camino, siempre supieron lo que querían.
Porque siempre supieron donde debían estar.
Porque su destino ya estaba escrito. Ambos se complementaban perfectamente.
—Oh, es que somos el uno para el otro.—Dijo el Uzumaki con una sonrisa.— Somos perfectos juntos.
FIN
¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!