Chapter 001
Adara Smith tenía mucho tiempo sin ver
a su padre. Gran sorpresa de llevará cuando vaya a vivir con él al pequeño pueblo de forks y descubra que su padre tenia otra familia mientras ella sofria su ausencia. Siempre ha vivido con su tía materna
Aún no superaba la muerte de su nadre y el abandono de si padre. Cuando llega alli no esparaba conocer aquel rubio que robaría su corazón. También descubrirá un mundo completamente diferente al que estaba acostumbrada y que ella no rs una humana normal.
𝗖𝗮𝗿𝗹𝗶𝘀𝗹𝗲 𝗖𝘂𝗹𝗹𝗲𝗻 siempre la espero y al conocerla sabe que es ella, que ella es su 𝗮𝗹𝗺𝗮 𝗴𝗲𝗺𝗲𝗹𝗮.
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CAPÍTULO 01
Se podía ver un hombre dando vuelta por toda la sala mientras una mujer de baja estatura trataba de calmarlo, este después de saber que su hija iba a vivir con él, después de tanto tiempo sin verla, se encontraba bastante nervioso.
Tenía tanto tiempo sin verla que no sabía cuánto había cambiado, sentía horrible al saber que había perdido la mayor parte de la vida de su única hija.
Su hija vivia con su tía materna en Alaska.
En su vida hubieron muchos cambios, como por ejemplo que se había casado y su hija no lo sabía. O eloa no sabia nada de él desde hace años.
Él prácticamente la habia abandonado, pero tuvo sus razones oara alejarse de ella.
Sabía que el que ella viviera con él sería ponerla en peligro. Pero ya se había cansado de estar lejos de ella. Quizas ya era un poco tarde para pensar aquello, más no podía seguir alejado de ella.
Jasper al sentir al hombre tan nervioso no dudo y le envío una ola de calma, pero aquello lo puso más ansioso.
No solo él estaba nervioso en aquella casa, todos lo estaban. Algo extraño en criatura como ellos, pero sabían el peligro que se enfrentaban al tener una humana con ellos.
— Cálmate querido, yo también estoy nerviosa, pero debemos mantener la calma. — murmuró la hermosa mujer con cariño mirando al pobre hombre que parecía una gelatina.
Este suspiró y se calmó un poco, gracias a la caricias de la mujer en su hombro.
Ella también estaba nerviosa, pero se controlaba mejor que él.
— No creo que deba importarles la reacción de ella. — habló una rubia con los brazos cruzados mirando al hombre que ya se había calmado.
Este al escuchar esto dirigió una mirada hacia la rubia.
— Claro que debería importar, Rosalie, es su hija. — replicó Esme mirando a la rubia con una mirada de reproche, haciendo que la rubia suspiré profundamente y desvíe la mirada.
— Bueno terminemos de preparar la comida para ella. — avisó la mujer, para caminar hacia la cocina y terminar algunas cosas que faltaban.
Luego de unos minutos se escucho el sonido de un auto fuera de la casa.
Se miraron entre ellos, estaban todos a excepción de un rubio mayor que faltaba, porque todavía estaba trabajando.
Todos salieron para ver un deportivo de color negro bastante moderno, podían escuchar la música dentro del auto. La cual fue apagada cuando estacionó se estacionó.
Después de unos minutos vieron como la puerta del deportivo se habría mientras unos tacones tocaron el piso fuera del auto.
El castaño se acercó un poco más al auto, la puerta teemino de abrirse y bajo una hermosa chica con el cabello rojo que llegaba hasta su cintura. Ella alta y los tacones la haciak verla un aun más.
La chica se dio la vuelta dejando ver unos hermosos ojos azules bastante llamativos, cualquiera quedaría perdido en ellos.
Su mirada era fría y calculadora, ningunos pudo aguantar su mirada más de dos minutos. Es como ella viera en lo más profundo de tu alma.
Ella miró a cada uno con una mirada indiferente a la vez confundida al ver a todas esas personas, miró a su padre que se había quedado de piedra, mirandola fijamente.
Él estaba asombrado con el parecido que tenía con su difunta esposa, tuvo que sacudir la cabeza para acercarse a ella e intentar abrazarla, pero ella alzó una mano haciendo que el pare en suco.
— No.— murmuró en tono frío mirándolo. — Deja que yo lo haga. — dijo mientras se acerca al hombre y le daba un pequeño abrazo.
El abrazo fue tan frío y desinteresado que hizo que el hombre sintiera tristeza. Eslraba mas emociom de su parte, peeo él sabia que no lo merecía, no depues de desaparecer sin explicación alguna. Seria hipócrita de su parte reclamarle.
—;Mira nada más que grandes estás. — susurro el castaño y volvió abrazar sin importarle lo que ella había hecho.
Él ya sabía, su cuñada le había dicho que a la pelirroja no le gustaba el contacto físico. Y menos si se trataba de él.
Después de unos minutos se separaron, él se giro para mirar a los demás que miraban a la pelirroja.
— ¿Porque estamos aquí? ¿Quienes son ellos. — cuestionó la pelirroja mirándolos.
Jhon se puso nervioso y se acercó a la mujer de baja estatura acercándola a su hija.
—Cariño, ella es Esme, mi esposa.— soltó la bomba haciendo que la pelirroja se agarrara del auto, sorprendida por la confesión de su padre.
¿Cómo que esposa? ¿Porque no le había dicho? ¿Tan pronto olvidó a su madre? ¿Había escuchado mal?
Esas eran las pregunta que se repetían en la mente de la chica.
— Es un jodida broma, ¿no? — cuestionó con incredulidad y cerrando la puerta del deportivo con fuerza, Emmett sintió pena por el pobre auto.
El hombre la miró con tristeza a la vez avergonzado, se sentía el peor padre del mundo. Al ver su mirada tan fría sobre el sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
— Hija yo...
— Y tidavia tienes el descaro de llamarme hija. ¿Porque no me lo dijiste? ¿Crees yo hubiese venido si me lo hubieras dicho? No lo puedo creer. — solto llena de enojo y cólera.
Se agarro el pelo con frustración. Quería montarse en su auto y voler por dodme mismo vino, pero sabía que no podía. Su tía estaba en un viaje muy importante y duraría unos meses fuera. Por eso gue oa mando con su padre, ella aun era menor.
— Y con está. — miro a Esme con desden e indiferencia. — No ouedo creer que me hayas abandonado por ella.
La mujer que estaba al lado del hombre bajo la mirada, esto era lo que lla temia, no quería que la hija del hombre que ella amaba la odiara.
Jhon iba hablar, pero Rosalie se paro delante de la pelirroja con enojo. ¿Quién se creía esa pelirroja para hablarle así a Esme?
— Oye no tienes ningún derecho de hablarle así. — le dijo con enojo. Adara la miró de arriba abajo abajo.
Rosalie por primera vez se sintió intimidada, su mirada era fría y sentía un escalofrío recorrer su cuerpo al mirarla fijamente.
— ¿Y tú quien diablos eres? — pregunto la pelirroja acercándose peligrosamente a ella, pero John se interpuso entre ellas mientras Emmett abrazaba a la rubia. — Muéstrame mi habitación, no quiero escuchar nada por ahora. Que decepción de ti... Todos estos años me dejaste de lado, solo para formar otra familia, bravo. — el sarcasmo flotaba de sus labios en cada palabra.
Jhon no sabía que decir, sabía que ella tenía razón al comportarse así.
— Pudiste haber encontrado algo... — dejo la palabra en el aire mirando de arriba abajo a la pequeña mujer.
Esme trato de que la palabra de la chica no la hiciera sentir mal, en sus años de vida nadie le había mirado así con tanto desprecio u odio.
Una chica de baja estatura se acercó a la pelirroja para llevarla a la que sería su habitación. La chica paso al lado de la rubia mientras chocaba el hombro con ella dándole una última mirada llena de odio a su padre.
Estaba enojada con su tía por no haberle dicho nada acerca de que su padre se había casado. Le dolía saber que el había formado una familia mientras ella sufría su ausencia.
Solo rezaba, para que el tiempo pase rápido y poder volver a casa. Ahora viviría con unos completos desconocidos... porque su padre era un desconocido para ella.