Capitulo 1
PARTE 1 "La muerte frente a sus ojos"
"Cuando un Alfa encuentra a su Omega, la sensación que recorre su cuerpo es indescriptible, un enorme deseo y energía es liberada a su torrente sanguíneo y en lo único que puede pensar, es en ese ser que se convertirá en el centro de su universo.
Ambos seres han de conectarse sin permiso ni aviso, solo llevados por su deseo de estar juntos, porque en toda la faz de la tierra solo hay un destinado para un alfa y ese alfa no dudará en reclamarlo como suyo.
Nada podrá detenerlo..."
El pequeño Matthew leyó varias veces la frase escrita en el libro que este día se encontraba en sus manos.
Matthew conocía la historia del destinado porque de forma frecuente la escuchaba de su madre, misma que le instaba a cuando fuera mayor, a buscar a su Omega, a su pareja con la cual formaría una hermosa familia como la suya.
El niño formaba parte de una familia muy importante proveniente de Inglaterra y que llegaron a Corea por negocios de su madre.
Su vida era cómoda y sencilla siendo atendido por la servidumbre, Matthew gozaba de salud
y de mucho amor por parte de sus padres.
"Se dice que algunos alfas han encontrado a su destinado a edades muy tempranas, 13 o 14 años, otros lo hayan en la adultez y muchos otros nunca encuentran a esa persona con la que han de conectarse de forma espiritual y corporal tan maravillosa"
Matthew no podía comprender bien aquello puesto que era un pequeño de 8 años y aunque muchas personas le decían que su género, pertenecería a los Alfa, él no sentía ese tipo de conexiones especiales con las personas que se encontraban a su alrededor.
El pequeño podía percibir de forma tenue los olores de todas las personas pero ningún aroma le causaba interés o alguna percepción extrasensorial.
Las únicas personas con la que tenía un vínculo a su corta edad era sus padres, sobretodo con su madre quien últimamente parecía preocupada y pensativa.
La bella mujer de cabello castaño y ojos verdes jugaba todos los días con Matthew, pero debido a los recientes acontecimientos, se habían distanciado.
Mucha gente entraba y salía de su lujosa mansión; sus progenitores charlaban con ellos, mostraban documentos y después la preocupación se instalaba en su rostro.
Matthew al ver el comportamiento de sus padres optó por encerrarse en la biblioteca de su hogar y leer cualquier libro que estuviera a su alcance para distraerse.
El niño resopló al ver que ya era de madrugada y tenía que ir a su habitación para descansar, se le hizo extraño que su madre no fuera por él para darle las buenas noches y a paso lento salió de la biblioteca.
Un extraño frío recorrió su cuerpo mientras cruzaba por el jardín. Matthew se abrazó así mismo y quiso dirigirse a la habitación de sus padres para darles un beso; conforme avanzaba, el temor crecía en su interior como si algo le dijera que huyera de ahí, pero, ¿de que tendría que huir?
El grito de una de las sirvientes de la casa lo dejó impávido y Matthew entornó los ojos al ver a unos sujetos vestidos de negro ingresando a su casa. Un hombre muy alto y de piel blanca iba custodiado por ellos, apenas si transcurrieron unos minutos y el caos se desató en su hogar
Las cosas se caían y quebraban, se escucharon golpes y después un par de disparos resonaron por el ambiente.
—¡Mamá! ¡Papá!
El primer instinto de Matthew fue correr para proteger a sus padres. Aceleró a todo lo que sus pequeñas piernas le permitieron y empujó la puerta.
—¡Mamá!
La escena era horrible, el mayordomo y ama de llaves tendidos en el suelo cubiertos de sangre, los guardaespaldas y sirvientes de sus padres luchaban sin éxito alguno contra los intrusos y ellos....ellos dos estaban inclinados por el piso.
—Llegó tu hora bastardo...
Matthew contuvo la respiración al ver la espalda del hombre alto y como este sujetaba a su padre de la cabeza; un par de movimientos y le quebró el cuello.
¡Huye!...¡¡Matthew, Huye!! ¡Matt...!
Los gritos de su madre fueron silenciados por una bofetada, el hombre la alzó sin mucho esfuerzo y le susurró algo al oído.
El corazón de Matthew se detuvo al ver el llanto de su madre, el miedo lo dejó paralizado y sus lágrimas salientes le nublaron la vista.
El crujir de los huesos fue terrorífico, ese sonido del cuello de su madre siendo partido en dos, dejó al pequeño en shock.
Los lamentos y gritos de las otras personas cesaron, habían muerto también.
Matthew trató de reaccionar, de parpadear siquiera pero no podía, su cuerpo parecía atornillado al piso. Su corazón ahora latía descontrolado, su piel se erizó al sentir la mirada del asesino clavarse en él. Ese hombre era un Alfa, uno dominante por la increíble fuerza y velocidad que tenía y con la que pudo deshacerse de sus progenitores en un instante.
El asesino le dedicó una mirada siniestra y caminó hacia él dispuesto a matarlo, Matthew con los ojos llenos de lágrimas solo pudo percibir el color ámbar de los orbes de su verdugo y esperar su cruel destino.
Esperar su muerte.
Se supone que Matthew debía morir, pero no ocurrió...
<Deja al niño en paz>
La voz se escuchó clara en el interior de Matthew quien como pudo se limpió los ojos para ver a la silueta que se movió muy rápido y soltó un derechazo en la mandíbula del asesino para alejarlo de él.
El impacto fue profundo, la sangre brotó de la boca del alfa y le maldijo.
—¡Hijo de put..!
—¡Guarda silencio!
Matthew cayó de espaldas mientras intentaba ver la pelea, ambas figuras se movían a una velocidad increíble, su salvador daba golpes certeros por el estómago del asesino hasta hacerlo escupir más sangre.
Los secuaces del Alfa se fueron contra el recién llegado quien jadeó al sentir un impacto por su boca y espalda.
—¿No puedes tú solo infeliz?
—¡Cállate!
Los hombres continuaron golpeándolo, el salvador de Matthew se defendía bastante bien, noqueó a 2 tipos pero la desventaja era clara, en cualquier momento acabarían con él.
—¡Jin!
El grito hizo a Matthew mirar por la ventana. Dos hombres ingresaron hábilmente para unirse a la pelea.
—¡Yoonbal, Seongchi! !¿Qué demonios hacen aquí?!
—¡Salvándote!
La pelea fue brutal, 10 hombres contra 3 no era una lucha justa para Matthew quien pasó a segundo término. El pequeño cubrió sus oídos cuando más huesos fueron quebrados. El hombre calvo era bastante fuerte y pudo acabar con 2.
Jin sujetó al Alfa para intentar ahorcarlo pero él muy cobarde mostraba un arma y disparó...
La bala rosó la piel haciendo un corte en la frente y Matthew por fin pudo ver el rostro de Jin, era una cara hermosa empañada de sangre y por primera vez en sus 8 años, se sonrojó al ver a un hombre tan bello.
—¡Maldición!—Jin cubrió su frente.
—¡Es tu culpa!—bramó el Alfa—¡¿Qué mierda haces aquí?!
—¡Señor!—gritó uno de los secuaces—las autoridades ya vienen para acá. Son como 50 no podremos con ellos.
—¡Tú no te vas!—gritó Jin intentando agarrar al alfa del cuello sin embargo el otro se movió muy rápido y de un salto ya estaba en la puerta.
Jin también se impulsó, su intento por detenerlo fue frustrado cuando un intenso aroma a roble inundó la habitación dejándole aturdido.
Matthew percibió la esencia y se cubrió la nariz, ese olor le produjo asco y volteó hacia Jin que respiraba con dificultad.
—¡Vámonos!—la voz del Alfa reverberó por la mansión y en segundos se marcharon.
—¡Jin! ¿Estás bien?—preguntó Seongchi alzándolo.—¿Jin?
—S..si, lo estoy, ese maldito de Brandon me las va a pagar. ¿Q..Qué diablos haces Yoonbal?
—Voy a matarlo por supuesto.
El hombre calvo se había acercado a Matthew quien retrocedía arrastrándose con la poca fuerza que le quedaba.
—No podemos dejarlo vivo después de lo que ha visto.—su mano fue directo al craneo del niño.
—¡Detente!—Jin agarró del brazo a Yoonbal.
—¿Quieres matarlo tú?—preguntó muy divertido.
—El niño no es nuestro problema.
—Ha visto nuestros rostros, no puede vivir—dijo sujetando su cuello.
Matthew palideció, esto era una horrible pesadilla.
—¡He dicho que no!—sentenció Jin—¿A caso piensas contradecirme?
Yoonbal fue empujado y soltó a Matthew.
Jin le mostraba los dientes como si fuera un lobo a punto de atacarlo. El calvo agachó la cabeza y se disculpó con él.
—Lo siento Jin.
Jin fue con Matthew para cargarlo y llevarle al jardín, durante el camino tomó la cabeza del pequeño para pegarla a su pecho y así evitar que volviera a ver los cuerpos desangrados de los sirvientes y el de sus padres.
Matthew cerró los ojos cuando un aroma a Vetiver inundó su nariz, colándose hasta su garganta. Y se sorprendió demasiado de que en esta horrible noche, su olfato estuviera más sensible que de costumbre.
Por un momento se sintió tranquilo entre tanta desgracia al percibir el aroma de Jin y se acurrucó más entre sus brazos. Ese hombre desprendía mucha calidez aún siendo un ¿asesino?
Al llegar al jardín, Jin lo recargó por el tronco de un árbol de cerezo y le habló
—¿Cuál es tu nombre?
—M..Matthew Ra..Raynor—contestó con mucha dificultad, tenía un nudo en la garganta.
—¿Te hicieron daño?
—N..no, tú eres quien e..está lastimado.—Matthew tocó la frente de Jin.
—Estoy bien. Y ahora ponme mucha atención Matthew—Jin tomó su rostro y le obligó a mirarlo a los ojos.
El pequeño quedó anonadado al ver sus orbes azul, con la boca abierta examinó cada centímetro de ese rostro, era lozano, pulcro si no estuviera toda esa sangre manchándole. Su cabello negro brillaba, quiso tocarlo y olerlo a profundidad pero no pudo. Las facciones varoniles y hermosas de Jin le hicieron avergonzarse de nuevo. Ese hombre era tan perfecto que parecía irreal.
—¿Entendiste?...te pregunté si te ha quedado claro lo que te dije.
Matthew negó temeroso, no escuchó ninguna palabra de Jin por estar concentrado en su belleza, las mejillas las sentía calientes y un extraño sentimiento le recorrió todo el cuerpo.
—Te he dicho que no debes hablar con nadie de esto, si te preguntan dirás que unos hombres entraron a la casa para robarles, no debes mencionarme a mi, ni a mis amigos. ¿Entendiste, Matthew?
El pequeño asintió con la cabeza y Jin lo miró fijo, normalmente hubiera matado a cualquiera que los haya visto pero, observar los ojos verdes del niño fue como algo magnético que le impidió deshacerse de él.
—Jin...—dijo Yoonbal—la dama y sus secuaces están a menos de un kilómetro, ya hemos limpiado nuestras huellas y debemos marcharnos ahora mismo.
—Lo sé.
El calvo le pasó un pañuelo para que limpiara su rostro y borró cualquier indicio de sangre.
Jin de forma ágil se separó de Matthew quien lo vió alejarse, conforme los segundos pasaron el aroma a Vetiver fue desapareciendo sin dejar rastro alguno.
Matthew quedó en el césped y juntó sus rodillas al rostro para llorar de forma amarga. Seguía asustado, incrédulo por presenciar tal barbarie.
Esta noche nunca la olvidaría, jamás olvidaría la noche que vió la muerte frente a sus ojos.
Y tampoco olvidaría a ese hombre, ese bello ser que estaba seguro era un Alfa, un hermoso Alfa.
Continuará...
Gracias por leer, no manejo muy bien el Omegaverso pero desde hace mucho quería escribir sobre esta temática con Jin y Matthew 💕💕