¿Cambios extraños hay en mi? : Mashle

Summary

— Creo que algo extraño está ocurriendo en mi cuerpo. — dijo Mash, saliendo repentinamente de la ducha mientras los demás terminaban de cambiarse. — ¿Ahora qué te pasa? — respondió Dot, sonando bastante cansado por tener que lidiar con otro problema más. Pero todo quedó en silencio cuando vieron a Mash, quien tenía descubierta la parte superior de su cuerpo. — ¿Eh? Pero, Mash... — murmuró Finn, desviando ligeramente la mirada hacia otro lado, porque se sentía indecente al observar los grandes pechos de Mash, que se asemejaban mucho a los de una mujer. — ¿Desde cuándo tus pechos son así? — Dot también desvió la mirada, mientras que Lance permanecía un tanto estoico ante la situación, aunque un ligero sonrojo se hacía presente en su rostro. Sin embargo, ese no parecía ser el verdadero problema, ya que Mash los miraba confundido, como si no supiera de qué estaban hablando o como si ese no fuese el tema principal que quería tratar. 

Genre
Drama
Author
Okupa 🍄
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Cambios... ¿extraños?


.


.



 — Dios, no aguanto más. ¿Hasta cuándo acabará este maldito sufrimiento? — se quejó Dot mientras arrastraba los pies hacia el baño, necesitando quitarse todo el barro y suciedad que tenía encima, teniendo a mano un nuevo uniforme para cambiarse, al igual que los demás.

— Si supieras trabajar en equipo, entonces no estarías en esas condiciones. — replicó Lance, quien se encontraba en el mismo estado que el contrario. — Hasta Mash y Finn hicieron un mejor trabajo que tú. — señaló, y los mencionados no supieron si tomar eso como un halago o un insulto por parte del de dos líneas.

— ¡Disculpa!? ¿¡Cómo me dices eso cuando Mash no estaba prestando suficiente atención!? — exclamó molesto el miembro más escandaloso del grupo ante esa declaración, a la que Lance trató de ignorar a pesar de la razón que había en ella.

— Lo siento mucho. — se disculpó Mash con el ánimo decaído, ya que no había sido de mucha ayuda para sus amigos durante la pequeña prueba de supervivencia que tuvieron en clases. 

— No te preocupes, Mash. Estoy seguro de que para la próxima lo harás mejor. — dijo Finn, tratando de levantarle el ánimo al pelinegro, ya que sabía que cualquiera podía cometer un error, aunque le resultaba extraño que Mash estuviera tan desconcentrado.

Siempre era algo distraído, pero hoy lo fue más de lo habitual.

Y eso era extraño hasta para Mash.

.

.

.

Los cuatro chicos entraron al baño después de un rato más de caminar, deseosos de librarse de la suciedad acumulada durante la jornada. Dot y Lance se dirigieron hacia las duchas sin dudarlo, mientras que Mash no parecía tan convencido de seguirles el paso. 

— Vamos, Mash, necesitas un buen baño después de lo de hoy. — insistió Dot, ya con el agua cayendo sobre su cuerpo luego de haberse quitado el uniforme.

— No estoy seguro... — murmuró Mash, mirando hacia otro lado con incomodidad.

Finn notó la reticencia de su amigo y se acercó a él con una sonrisa tranquilizadora.

— Asearte puede hacerte sentir mejor. — comentó, suponiendo que su amigo sentía algún tipo de malestar para no querer bañarse, pero no obtuvo ninguna respuesta del pelinegro. — Vamos, al menos inténtalo. — insistió, a lo que Mash tuvo que aceptar sin importar lo poco seguro que se sentía.

Con un suspiro resignado, Mash se dirigió hacia una de las duchas, separada de las demás por una gruesa columna. A pesar de su reticencia inicial, el agua tibia que golpeaba su cuerpo comenzó a calmar sus nervios y tensiones acumuladas. 

Se permitió cerrar los ojos por un momento y simplemente disfrutar de la sensación reconfortante del agua corriendo por su piel, olvidando por completo la razón por la que no quería entrar.

.

.

.


— Eh, creo que algo le está ocurriendo a mi cuerpo. — fue lo que Mash dijo una vez que salió por fin de la ducha, mientras los demás terminaban de cambiarse.

— ¿Ahora qué te pasa? — respondió Dot, sonando bastante cansado por tener que lidiar con otro problema más. Pero todo quedó en silencio cuando vieron a Mash, quien tenía descubierta la parte superior de su cuerpo.

— Pero, Mash... — murmuró Finn, desviando ligeramente la mirada hacia otro lado, porque se sentía indecente al observar los grandes pechos de Mash, que se asemejaban mucho a los de una mujer.

— ¿Desde cuándo tus pechos son tan grandes? — Dot también desvió la mirada, mientras que Lance permanecía un tanto estoico ante la situación, aunque un ligero sonrojo se hacía presente en su rostro.

Sin embargo, ese no parecía ser el verdadero problema, ya que Mash los miraba confundido, como si no supiera de qué estaban hablando o como si ese no fuese el tema principal que quería tratar.

— Mis pechos siempre han sido así. — les aseguró, pero por las expresiones de sus amigos, estos no parecían estar del todo convencidos. — Aunque ese no es el verdadero problema. — señaló, lo que causó aún más confusión entre ellos.

— ¿Entonces cuál es? — Lance también terminó desviando la mirada, incapaz de comprender lo que estaba sucediendo.

— Estoy sangrando de ahí abajo. — respondió lo más claramente que pudo, aunque esto sirvió de muy poco, ya que solo logró que sus conocidos gritaran asombrados al ver cómo pequeñas gotas de sangre descendían por sus piernas hasta el suelo de baldosa.

— ¿¡CÓMO ES POSIBLE ESTO!? ¿¡ACASO ESTÁS MENSTRUANDO!? — gritaron Finn y Dot al unísono, ya que lo que veían no podía ser ignorado con tanta facilidad.

— No me digas que eres una chica. — Dot parecía al borde de un colapso, pero lo único que logró fue que Mash lo observara seriamente, como si quisiera golpearlo por lo que acababa de decir.

— No, porque soy un chico. — le respondió con un tono elevado, como si el pelirrojo lo hubiera insultado de la peor forma posible.

— ¿Qué? ¿Cómo puedes ser un chico si estás...? — Dot no pudo terminar la frase, estaba demasiado confundido para articular palabras coherentes.

— Realmente no entiendo nada. — murmuró Lance, tratando de procesar toda la información que estaba recibiendo.

Finn permaneció en silencio, con una expresión de shock en su rostro. Se sentía abrumado por esta repentina revelación y se preguntaba cómo no había notado nada antes, siendo él el compañero de cuarto de Mash.

Permanecieron así por un par de minutos más hasta que Lance llevó nuevamente a Mash hacia las duchas.

— ¿Por qué me estás llevando  de regreso? — preguntó Mash, siendo él quien ahora no entendía nada.

— Porque necesitas limpiarte, no puedes vestirte si estás ensangrentado. — Lance respondió rápidamente, teniendo que actuar de inmediato antes de que alguien viniera y descubriera el secreto de su amigo. — Mash, ¿por casualidad tienes algún tipo de producto menstrual en tu habitación? — preguntó, a lo que Mash negó repetidamente.

— No, aunque papá me dio unas cosas llamadas compresas cuando vine a la escuela, pero creo que las perdí. — respondió, a lo que Lance se vio en la obligación de buscar otra solución. 

— Quizás Lemon tenga algo que nos ayude, si te parece bien puedo ir con ella o también puedo ir directamente a la enfermería. — le dio dos opciones entre las cuales elegir, después de todo, no iba a tomar decisiones que solo le correspondían a Mash o que lo hicieran sentir vulnerable. 

— Creo que sería bueno ir con Lemon, aunque no se porque me empieza a doler el estómago. — respondió, sintiéndose levemente mal con el pasar del tiempo.

— Entonces iré a buscar algo con ella, y después iremos a la enfermería, ¿te parece bien? – sugirió, a lo que Mash asintió rápidamente. — Finn, quédate con Mash, ¿sí? Y ayúdalo a limpiar eso, por favor. — ahora se dirigió al bicolor, que rápidamente aceptó la orden que se le fue dada.

— ¿Y yo qué? — Dot se quejó de inmediato al ver que no estaba siendo incluido en nada.

— Tú puedes venir conmigo o quedarte con ellos para ayudarles. — Lance no se complicó demasiado con lo que iba a decir, y Dot no tardó en elegir quedarse con Finn y Mash. Ante esta decisión, no dudó en salir de inmediato del baño, en busca de la habitación de Lemon.



.

.

.



— ¿Eeeeeh? ¿Por qué necesitas compresas sanitarias? — Lemon parece sorprendida y apenada por el extraño pedido de Lance, que se vio interrumpido antes de poder explicar el motivo del porqué estaba ahí. — ¿Para quién las necesitas?

— Para Mash. — el peliceste respondió de inmediato, y la expresión en el rostro de Lemon no tuvo precio alguno.

— ¿Perdón? ¿Por qué necesitas ese tipo de cosas para Mash? ¿Acaso le pasó algo malo a mi futuro esposo? — preguntó asustada, y el de dos líneas no supo cómo responder a sus preguntas. — Además, Mash es un chico, y los chicos no menstrúan. — declaró, pero por cómo Lance la estaba viendo, pudo darse cuenta de que estaba equivocada.

— Pues Mash parece que sí lo hace. — la respuesta del peliceleste fue más que suficiente para que Lemon entrara de inmediato a su habitación en busca de algo, no tardó demasiado tiempo en regresar con Lance con lo que parecía ser un kit de emergencia. 

— Vamos, no podemos seguir perdiendo el tiempo. — dominada por la curiosidad, Lemon empieza a caminar/correr hacia el dormitorio 302 de la residencia Adler, con Lance de cerca mientras ambos se preguntan si todo lo que está sucediendo es del todo real o no.


 .

.

.



— ¡Mash! — gritó Lemon al abrir repentinamente la puerta del dormitorio, solo para encontrarse con su futuro marido recostado de lado con la piernas levemente flexionadas. Mientras que Dot y Finn se miraban preocupados entre sí sin saber qué hacer.

— Qué bueno que llegaron. — el bicolor parece aliviado por ver al resto de sus amigos.

— Mash, ¿es verdad que estás menstruando? — a pesar de lo indiscreta que pueda sonar, Lemon no puede evitar hacer esa pregunta una vez que está lo suficientemente cerca del pelinegro. 

— Eso creo. — respondió él, mientras sostenía con fuerza su estómago, ya que el dolor que sentía iba en incremento. — ¿Tienes algo que pueda ayudarme? — le preguntó, a lo que Lemon asintió rápidamente, mostrando a su vez el kit que tenía en su poder.

— Por supuesto que sí, pero necesito que los chicos salgan un momento. — ella dijo, y no paso más de dos minutos para que todos menos Mash salieran. 


.

.

.

Los demás sintieron que el tiempo se les hacía eterno desde que Lemon cerró la puerta en busca de un poco más de privacidad con Mash. Las preguntas inundaban sus mentes, sin encontrar respuesta, ya que nunca habrían imaginado algo como esto en un millón de escenarios posibles.

Cuando Lemon finalmente los dejó entrar de nuevo, no pudieron contenerse y comenzaron a hacerle infinidad de preguntas a Mash, quien parecía estar un poco más cómodo que antes, pero la avalancha de interrogantes lo estaba sacando de su zona de confort.

— Por favor, sean amables y no lo presionen demasiado — intervino Lemon, llamando la atención de sus amigos. — No es correcto comportarse así. 

Siendo Lance el primero en reflexionar sobre su comportamiento. 

— Lo siento, pero hay tantas cosas que me gustaría saber, siempre y cuando Mash esté dispuesto a responderlas. — comentó, esperando que el otro se sienta con la voluntad suficiente para responder. 

— Supongo que puedo hacerlo.  — Mash respondió de lo más tranquilo, a pesar de haber revelado uno de sus mayores secretos. 

— ¡Bien! La primera y más importante de todas las preguntas. ¿Realmente eres una chica? — Dot interrumpe antes de que Lance pueda hablar, solo para recibir una mirada de desprecio por parte de este.

— No, ya te lo dije antes, soy un chico. Un chico. — respondió Mash visiblemente irritado por seguir discutiendo sobre su género, cuando ya ha dejado claro que se identifica como alguien del género masculino. — Soy un chico como ustedes. — añadió mientras observaba fijamente a sus amigos.

La habitación quedó en silencio por un momento mientras todos procesaban la respuesta de Mash. Dot se disculpó por su insistencia y Finn asintió en señal de comprensión. Lance comenzó a hacer algunas conjeturas en su mente antes de volver a hablar, buscando evitar cometer más errores como los de Dot. 

— ¿Entonces eres una persona trans? — llegó a esa conclusión con menos dificultad de la esperada, porque la información era más que suficiente y sólida para dar con ella. 

Mash guardó silencio por un breve momento antes de responder, como si estuviera buscando las palabras más adecuadas para expresarse sin generar más confusión. 

— Papá me dijo que podía ser lo que yo quisiera, que no le importaba si fuera un chico o una chica, él siempre me iba a querer por quien decidiera ser. — su respuesta no fue más que una confirmación a la pregunta de Lance. — También dice que una chica puede ser igual de fuerte que un chico. — argumento, sin saber muy bien cómo seguir con la conversación, porque piensa que ha cometido un grave error al guardar un secreto tan importante como lo era este.  — ¿No están molestos conmigo por no decirles nada?  — preguntó,  y fue casi imposible no notar una sensación de temor en su voz por ser rechazado. 

— Claro que no estamos molestos contigo, Mash. — Finn se apresuró a responder, con una sonrisa amable en el rostro. — Eres nuestro amigo, y eso es lo que realmente importa. — los demás no tardan en apoyar lo dicho por el bicolor, consiguiendo que la expresión de Mash se relaje, hasta el punto en que una pequeña sonrisa aparece en su rostro. 

Siendo esta la primera vez que todos lo veían sonreír. 

.

.

.


Visitar la enfermería resultó más complicado de lo pensado. Mash creyó que con la ayuda de Lemon bastaría por el momento; sin embargo, Lance insistió en que debía ser informado por un profesional sobre el nuevo cambio que su cuerpo estaba atravesando, así aclararía cualquier tipo de duda que pudiese tener, a pesar no tener ninguna por el momento. 


*



— Muy bien, ¿en qué puedo ayudarles? — la enfermera se dirigió al grupo de Adler una vez que terminó de atender a unos estudiantes que habían tenido un accidente mientras practicaban con sus escobas.

— Necesitamos que oriente a Mash sobre algo. — como el mayor del grupo y quien propuso la idea, Lance tomó la iniciativa de hablar.

— ¿Sobre qué específicamente? — la mujer de dos líneas parecía sumamente confundida con la petición, y lo estuvo el doble cuando Lance le reveló el motivo de su visita. — ¿Él es una chica? — preguntó asombrada, generando una ola de disgusto en los estudiantes.

— Es un chico. — dijeron al unísono Dot, Lemon, Finn y Lance, dejando en claro la manera en que Mash se percibía a sí mismo. 

— Oh, mis disculpas por la confusión. — la enfermera se disculpó rápidamente, sintiendo cierta incomodidad por lo ocurrido, pero fue perdonada al instante por el pelinegro. — Entonces, ¿en qué puedo ayudarte, Mash?

— Creo que necesito saber cómo va a funcionar mi cuerpo de ahora en adelante. — aquel respondió, sin estar del todo seguro si ese sería un buen comienzo o no para tener una conversación.

— Claro. — la mujer dijo con una leve sonrisa en el rostro, pero antes de empezar, llevó al pequeño grupo a un área un poco más apartada para tener algo más de privacidad. — Primero que nada, quiero que sepas que lo que estás experimentando es completamente normal y forma parte del ciclo menstrual que ocurre en los cuerpos de algunas personas asignadas con el género femenino al nacer. — empezó con su explicación, dando breves momentos para que Mash procesara la información que le daba. — Durante aproximadamente cada 28 días, el revestimiento del útero se prepara para un posible embarazo. Si no hay embarazo, ese revestimiento se desintegra y se elimina del cuerpo en forma de sangrado vaginal, lo que comúnmente se conoce como menstruación.  — explicó de la manera más sencilla que le fue posible, generando diversas reacciones en quienes la escuchaban. — Este es tu primer período, ¿verdad? — preguntó, a lo que Mash asintió tímidamente. — Está bien, esto no es nada de lo que debas avergonzarte. — le animó al verlo un tanto cohibido por el tema. 

— ¿Y qué debo hacer durante este tiempo? — Mash preguntó, haciendo el esfuerzo de no abrumarse por toda la información nueva que estaba recibiendo.

— Es importante mantener una buena higiene durante tu período. Deberás cambiar tus compresas regularmente para evitar posibles infecciones. — respondió, ya con nueva información que dar. — También es común experimentar molestias como dolores abdominales o sensibilidad en los senos. Para esto, puedes utilizar ciertas posiciones que te voy a indicar. Aparte de eso, te proporcionaré unas cuantas compresas sanitarias para los días que tu período dure, lo cual suele ser entre siete y dos días. Además...

— Disculpe, creo que eso fue demasiado para él. — murmuró Finn mientras sostenía a Mash con cuidado, ya que este no paraba de murmurar cosas sin sentido y temblar al haber llegado a su capacidad máxima de retención de información.

La enfermera simplemente negó ante eso, pero fue comprensiva en todo momento. Terminó de escribir sus últimas indicaciones en un papel que le entregó a Lance, también preparó las compresas y las posiciones para Mash, quien hasta entonces seguía murmurando y temblando sin parar.


.


.



Hola! 

Si llegaste hasta aquí, espero que el trabajo haya sido de tu agrado. 

Confieso que no sé el motivo verdadero del porqué lo hice, pero quería leer/escribir algo sobre Mash siendo una persona trans. No sé si realizare otra parte de esto, o si solo se quedará como un peculiar experimento de escritura. 

De todos modos, muchas gracias por leerme. 


.