Prólogo
— ¿Puedes devolverme el celular?— repetí por segunda vez, comenzaba a perder la paciencia.
— No puedes salir con él.
— No puedes decidir con quien salga y con quien no Kim, devuélveme el celular— mi mano permanecía extendida a la espera de que así lo hiciese y me lo devolviera. Sin embargo, ese no parecía ser su plan.
— Escucha, no es una persona de fiar, por favor confía en mí— le miré fijamente, podría asegurar su sinceridad, mas ya estaba harta.
— Saldré con él con o sin celular, hasta luego— di media vuelta y me dirigí a la puerta principal. Abrí ésta, sin embargo, duró un breve segundo, Sunwoo la había cerrado antes de que pudiese salir por ella. Su mano yacía ahora recargada sobre la puerta a mi costado izquierdo— Kim— advertí, tratando de ahuyentar el creciente revoloteo en mi estómago que comenzaba a jugar en mi contra.
— No irás, es por tu bien Leeni, entiende por favor.
— ¿No está disponible Haneul?, es por ello que estas armando todo esto ahora ¿verdad?, pediré amablemente que no gastes tu aburrimiento en mí— quise abrir la puerta, mas me fue imposible otra vez.
— Leeni..— me giré estando cara a cara.
— Jaemin es un gran chico— admití frente a él— Eres libre ¿no es eso lo que querías?, permanecer como amigos para toda la vida. Mis sentimientos han cambiado, puedes estar tranquilo que no molestaré con ello nunca más.— dicho eso me alejé, saliendo de la pequeña prisión que había creado.
— Bien, entiendo— soltó, pude sentir el tono pesado en su hablar— Pero sal con otros chicos, Na no, no es la persona que tú crees que es— podía notar el desespero ahora en su voz.
— ¿Y qué tipo de persona es?— devolví con seriedad. Creía saber a qué se refería pero quería escucharlo de él.
— Solo.. has lo que te pido, por favor— dejé salir el aire retenido observando el piso.
— Mientras no decidas ser sincero, yo saldré con Jaemin— pronuncié con firmeza e hice ademán de regresar a la puerta.
— ¡Estoy preocupado!— escucharle decir aquello me hizo frenar en seco— Me importas más de lo que puedas imaginar, no me perdonaría si algo te llegase a pasar— confesó de golpe dejándome helada.
No te equivoques Choi, su preocupación es normal, como la de cualquier amigo cercano, no va más allá.
— Si lo que te preocupa es que no sepa lo que verdaderamente es, tranquilo, sé que es un vampiro, lo sé bien— su expresión cambió drásticamente— Prometió no hacerme daño.. confío en su palabra.
— Leenie..
— Por lo que saldré con él como de costumbre, jamás ha intentado hacerme daño, al contrario, ha estado protegiéndome y cuidándome.
— Es un vampiro Leeni, tiene el maldito poder de manipular a las personas, no caigas en ello.
— Me confesó que estaba en contra del pensar de sus padres al igual que sus amigos. No nos harían daño, lo prome-
— ¡¿Puedes dejar la terquedad?!
— ¡¿Puedes dejar de confundirme?!— regresé con molestia luego de que alzó un poco la voz al interrumpirme.
— Lo siento, no fue mi intención exaltarme— su voz volvió a ser tranquila y suave.— Leeni, escucha yo..
— Como mejor amiga acepto tu opinión, pero a ti como mejor amigo te pido no cruzar la línea, si aún así tomé una decisión que va en contra de tus pensamientos te pido con todo respeto no interfieras en ella.— su silencio me hizo dar por terminada la discusión, dándome paso a dirigirme a la puerta principal nuevamente.
— Si te confieso algo ¿cambiarías de parecer?— ignoré aquello y tomé la perilla dispuesta a irme cuanto antes— Si te dijera que me gustas demasiado, ¿lo creerías?— mi mano se detuvo en el acto en un segundo— Si te dijera que me estoy volviendo loco porque creo perderte ahora mismo ¿me creerías?