Capitulo 01
Hola mi nombre es Marinette Dupain-cheng tengo quince años, y un secreto muy importante, soy Ladybug la súper heroína que protege Paris de los akumas. . .bueno ahora solo la protejo de simples ladrones ya que hace un año Chat Noir y yo vencimos a Hawk Moth.
Fue un golpe duro haberlo vencido ya que al hacerlo descubrímos que el súper villano que amenazaba diariamente la ciudad era Gabriel Agreste, mi diseñador favorito y el padre de la persona de quien estoy enamorada. Todo eso es pasado, ya todo paso y ahora Paris es un lugar seguro, aunque continuamos patrullando la ciudad como solíamos hacerlo antes, ya no es necesario hacerlo pero que mas da; aveces necesito escapar un poco de lo que es mi vida normal, y columpiarme por los edificios con mi yo yo hasta la torre Eiffel sin duda me hace feliz. . .
Era una tarde de verano, me encontraba sentada en una de las vigas de la torre Eiffel, contemplaba el atardecer, hacer eso era lo que mas me animaba después de haber dejado de combatir a los akumas. Digamos que mi vida se volvió un tanto aburrida y tener esta vista todos los dias después de hacer siempre el ridículo frente a adrien sin duda me animaba, porque si a pesar de que vencí al súper villano mas poderoso que tenia Paris, aun no le pude confesar mis sentimientos a Adrien y lo único que se hacer es el ridículo frente a el.
El sol se había puesto las luces de la ciudad del amor se habían encendido, sin duda era una vista hermosa. Me estaba por alistar para volver a casa, ya que se hacia lo hora de la cena. Pero sentí unos pasos atrás de mi, a pesar de que sabia quien era, ya que nadie puede subir a donde me encontraba. Esas pisadas me tomaron por sorpresa.
─Buenas noches m'lady.
Me dijo con su carismática voz, me di vuelta y me encontré con aquel chico rubio de ojos verde vistiendo un traje negro de gato,aquel chico coqueto bromista y carismático que se hacia llamar mi compañero.
─¿Que tal gatito?
Le respondi lo mas dulce que pude, el recompuso su postura y me miro con aquellos ojos color verde que sin duda hipnotizaban a cualquiera.
─Te ves hermosa, m'lady.
Soltó de la nada, debo admitir que si no llevara a Adrien en mi corazón después de esas palabras hubiera caído completamente enamorada ante el.
Pero no las cosas no son asi, yo no lo amo, no siento nada por el, el ilusionar lo sería cruel de mi parte.
─Vamos Chat, déjate de bromas.
Le respondí dulcemente para no herirlo, el es mi compañero y no quiero que sufra por mi culpa, se lo feo que se siente querer a alguien y tener el temor de que esa persona te rechace, por eso no puedo darle falsas ilusiones. . .
─Vamos Bugaboo, por favor permíteme hacerte feliz, yo se que puedo hacerlo y nadie mas que yo podrá hacerlo.
Me dijo orgulloso de si mismo mientras hacia una pose victoriosa y llevaba su puño a su pecho en señal de gloria, sin duda toda la escena me causo tanta gracia que no pude evitar soltar una carcajada, chat me miro triste bajo sus orejas de gato en señal de tristeza y me susurro. . .
─No me tomas enserio; ¿verdad, m'lady?
No sabia que responder, me causaba pena, pero no puedo traicionar mis sentimientos yo no lo amo y no puedo fingir algo que no siento.
─Perdón Chat, creo que es tiempo de arreglar esto─ suspire sin aninos ─Mi corazón ya late por alguien. . .lo siento, enserio. . .
No sabia que hacer en ese momento, le había roto el corazón, pero tenía que hacerlo, no podía dejar que el se siga haciendo falsas ilusiones conmigo.
─Esta bien Ladybug, no tenes por que disculparte─ me contesto con su voz quebrada sin adularme ─Nos vemos mañana. .
Y se fue, pude notar unas lagrimas brotando de sus ojos, me siento culpable, a pesar de todo lo quiero y puedo asegurar que si Adrien no estuviera en mi vida, sin duda estaría con el pero. . .¡ay!; demonios porque el amor es tan complicado. . .
Me harte de toda la situación mire la hora y era tarde; ya casi mi madre estaría por subir a mi habitación a llamarme para cenar, asique saque mi yo-yo y me columpie hasta mi casa.
No muy lejos de ahí en una vieja tienda china, una caja de color negro con inscripciones en rojo, se estremecía alocadamente, se movía de un lado a otro como si algo estuviera atrapado adentro y quisiera escaparse.
De repente de tanto movimiento la caja se cayó estrellándose contra el suelo, de tal golpe, esta termino abriéndose, de ella salieron tres objetos, una peineta amarilla con la decoración de una abeja; un collar en forma de cola de zorro y una corona de color negro con piedras incrustadas de color púrpura.
De los primeros objetos salieron dos criaturas voladoras una abeja y un zorrito, pero del tercer objeto lo que salio fue una nube de color negro que se empezó a esparcir por el lugar, como si quisiera escaparse.
─¡Maestro, maestro; tenemos problemas!
Gritaba la abejita pidiendo ayuda mientras la nube morada se dirigía hacia la puerta del lugar.
─¿¡Que es este escándalo!?
Grito un anciano desde la parte delantera de la tienda, cuando vio la situación intento detener aquella nube espesa, pero esta junto con la corona se esfumaron por debajo de la puerta antes de que el pobre anciano pueda hacer algún movimiento.
─¡Ho no!─ exclamo preocupado sin borrar su expresión seria de su rosotro
─Esto si que es un problema.
Exclamo el zorrito hacia el anciano este lo miro preocupado, levanto la peineta y el collar y se dirigió hacia la puerta, la abrió y salio al exterior; busco con su vista la nube de color negro, pero no la encontró.
─Es hora de encontrar a sus nuevos portadores.
Le dijo a las criaturitas, para luego volver a entrar en la tienda junto con los objetos.
Por otra parte la nube de color negro se encontraba merodeando por la ciudad de París
en busca de su nueva portadora; o para llamarlo de mejor manera su siguiente victima; porque si, esta nube era el espíritu vengativo de una de las antiguas portadoras del miraculous real, esta tenía un único proposito poseer a una nueva víctima para volver a la vida y vengarse de una vez por todas de Ladybug y Chat Noir, sus peores enemigos.
Soy Adrien Agreste y quiero contarles algo, tengo un pequeño secreto y ese es que yo soy Chat Noir, el héroe que junto con Ladybug protege Paris de los akumas. .bueno mejor dicho protegíamos ya que hace un año vencimos a Hawk Moth y ahí mientras combatíamos con el recibí la peor noticia que podía existir, mi padre; la única familia que me queda, mi único sostén, era aquella persona que se encargaba diariamente de causar el caos en toda la ciudad.
Me sentía terrible, no había nada que podía levantar mi animo, con mi padre en la cárcel ahora si que estaba solo, si no fuera por m'lady que siempre que me encontraba mal me levantaba el animo, no se que seria de mi, es por eso es que decidí confesarle todo mi amor sin importar que.
Me transforme en Chat Noir y empece a correr por los tejados en dirección a la torre Eiffel, corrí a toda velocidad hasta llegar ahí, y en la cima de la torre sentada en una de las vigas pude verla, se veía tan tierna, tan tranquila y alegre. Que decidí acercármele con aun mas valor para confesarle lo que sentía, escale por uno de los costados de la torre, llegue hasta donde ella estaba y comencé a acercármele lentamente, cuando estuve lo suficientemente cerca le hable.
─Buenas noches m'lady.
Parece que la sorprendí ya que medio se asusto cuando le hable, lentamente se dio vuelta y me miro con aquellos ojos color ceniza que derretirían a cualquier chico.
─Que tal gatito.
La dulzura con la que me estaba hablando sin duda me comenzó a derretir de ternura, la amo y es ella la chica con la cual quiero pasar el resto de mis días, no importa quien este debajo de la masca, la amo.
─Te vez hermosa, m'lady.
La alagué para comenzar a marcar el terreno, con este cumplido quería hacerle entender lo que sentía, pero creo que no me entendió, ya que me dio un leve puñetazo en mi hombro derecho y después me dijo.
─Vamos Chat, déjate de bromas.
Me contesto mientras se alejaba un poco de mi, asique vamos Adrien este es tu momento, tienes que decircelo.
─Vamos Bugaboo, por favor permíteme hacerte feliz, yo se que puedo y nadie mas que yo podrá hacerlo.
Le dije orgulloso haciendo una pose de victoria aunque específicamente no es lo que quería decir, pero. . .algo es algo, aúnque creo que no me salio tan bien, ya que ella largo una pequeña carcajada, a lo que yo respondi con una señal de tristeza bajando mia orejas de gato.
─No me tomas enserio, ¿verdad my lady?
Le solté de golpe, ella se sorprendió y se puso seria, se acercó a mi con una mirada fría, aunque no lo crean sentí un escalofrío.
─Perdón Chat, creo que es tiempo de arreglar esto─ suspiro ─Mi corazón ya late por alguien. . .lo siento, enserio.
Sentí como literalmente mi corazón se rompió en mil pedazos, no pude contener la tristeza asique me despedí para después largarme de ahí
─Esta bien Ladybug, no tenes que porque disculparte─ dije sin poder contener mi mal estar, notandose en mi voz quebrada ─Nos vemos mañana. . .
Después de eso me di la vuelta y salí de ahí, algunas lagrimas brotaron de mis ojos y se empezaron a deslizar por mis mejillas, el camino fue largo, pero por fin ya estaba en casa. Deshice mi transformación y me acosté boca abajo en mi cama para que Plagg no me escuchara llorar.
─No llores Adrien, hay chicas mejores ahí afuera.
Escuche decir a mi kwami dándome ánimos, pero nada puede hacerlo, yo la amo a ella y a nadie mas. . .
Mientras Adrien se lamentaba y sufría por el cruel rechazo que sufrió por parte de Ladybug, no muy lejos de la mansión Agreste el espíritu vengativo de Dark Queen se encontraba impaciente; buscando una nueva víctima para poseer y resurgir, por lo que merodeaba desesperadamente entre las casas de Paris en busca de alguien cuyos sentimientos sean lastimados y estén vulnerables a merced de la oscuridad, cabe destacar que no cualquiera podía ser poseído, la reina solo buscaba mujeres, que estén pérdidas en la desesperación, o sufran una gran pena.
Por eso continuo con su búsqueda incansable, que no duro mucho, en un callejón bastante cerca de la torre Eiffel se encontraba una chica tirada en el suelo, esta estaba llorando desconsoladamente, entre sus manos tenia un oso de peluche que sostenía un corazón rojo y a su lado, había una foto rota en mil pedazos, la víctima perfecta para comenzar con el pacto y la resurrección.
De un movimiento certero y rapido, la nube se poso delante de la chica; esta se percató y la miro aterrada, la nube comenzo a materializarse, pero no pudo, solo logro formar una sombra tenebrosa, con aspecto de mujer y unos ojos rojos atemorizantes que reflejaban odio y temor.
Con rapidez, la figura empezó a acercar a la joven, y cuando estuvo a punto de hacer contacto con ella; extendió sus brazos en su dirección, la chica temblaba de miedo, era tanto el terror que recorria su cuerpo que pego un grito desesperado, intentado pedir ayuda, pero fue en vano, de un rápido movimiento la sombra la abrazo; todo se hizo negro, la chica continúa sintiendo miedo, de repente unos pazos se comenzaron a sentir, su corazón se acelera, y su respiración aumenta, quería escapar, pero su cuerpo no se movía, a su alrededor todo era frío, como si se tratara de la nada misma, se sentía como si estuviera muerta
─Hola ¿que tal?
Hablo una voz femenina, instantáneamente la contraria abrió los ojos y pudo mover su cabeza; el entorno cobro vida y paso de ser un lugar oscuro y vacío, a ser un bosque en el medio de una noche estrellada
─No debes temer, no te haré daño.
Repitió la voz, la joven de pelo castaño se empezó a desesperar nuevamente, con su mirada inspeccionó el lugar buscando una escapatoria, pero nada, lo único que vio fue un sendero, de el se aproximaba una figura, era una mujer, de porte elegante que tenia un vestido negro, con detalles en plateado
─¿Donde estoy, que quiere de mi?
Hablo temerosa la castaña mientras miraba con miedo a la extraña mujer, esta esbozo una media sonrisa mientras se acercaba lentamente al mismo tiempo que extendía sus brazos y los posaba sobre los hombros de esta.
─Soy una amiga, y quiero ayudarte ¿puedo?
Preguntó intrépida, la chica no sabia como responder, sentía mucho miedo, y el contacto con la mujer le había provocado un escalofrío dándole un mal presentimiento
─¿Por que quieres ayudarme, y a cambio de que?
─Porque sentis la misma pena que yo, la pena de perder a alguien querido. Yo también perdí a mi amado, y necesito de tu ayuda para recuperarlo.
─¿Y yo que gano de esto?
─¡Ambas ganamos!, si me ayudas, te ayudo, yo recuperó al amor de mi vida, y tu también; ¿trato?
─¿Es eso posible?
─Si.
─Entonces te ayudó.
-No te vas al arrepentir.
Respondió con una sonrisa, luego todo se hizo negro otra vez, quedando marcada la sonrisa de la contraria en la inmensidad de la oscuridad, acto seguido resonó una carcajada que hizo volver a la fémina a la realidad, aunque esta ya no sería la misma.
Afuera en el callejón, una luz morada comenzó a emanar de aquel lugar, seguido de los gritos desesperados de la chica, las personas que pasaban por ahí se quedaban extrañados al ver lo que pasaba, un hombre quiso entrar para inspeccionar y ayudar a la persona que había ahí, pero al llegar a la entrada su cuerpo automáticamente frenaba y en el entraba un terror inimaginable que no lo dejaba avanzar; luego de unos minutos los gritos calmaron, la gente seguía atónita, la luz se hacia tenue, parecía que todo había cesado, hasta que el sonido de una explosión inundó el lugar, era tan fuerte que parecía que unos a bomba había estallado ahí.
La gente que aun continuaba viendo aquel espectáculo paranormal, se quedo asombrada de lo que veía, un humo de color morado emanaba ahora de aquel espeluznante lugar protagonista de los cientos de asaltos que ocurrían ahí, luego de entre aquel humo se empezó a divisar una silueta, una alta con un porte elegante, la figura comenzó a divisarse mejor mientras salia de aquella humareda púrpura que había llenado por completo aquel viejo callejón, habitado únicamente por los gatos callejeros de la ciudad del amor, las personas aclararon su vista y vieron que aquello que caminaba tratando de salir de aquel humbral era una mujer, una mujer muy elegante que vestía un vestido negro finamente cocido a mano con algunos leves detalles en rojo que contrastaban de aquel tenue negro, en su cabeza llevaba puesta una corona completamente negra que combinaba perfectamente con la oscuridad de su persona y la de su vestido, dicho emblema estaba finamente adornada por diamantes de color morado incrustados en en esta, que causaban la envidia a cualquiera que los viera.
Finalmente la intrépida mujer salio de aquel oscuro callejón sin salida, se paro frente a las personas que aun la continuaban viendo con extrañeza, luego les sonrió para finalmente dedicarles unas palabras que iban a inspirarle terror a quienes la escucharan aunque no conocieran quien era esta.
─¡La reina esta de regreso!
Exclamo con una sonrisa de oreja a oreja, después de eso pego una fuerte carcajada levanto una de sus manos y desapareció envuelta en una nube de color violeta oscuro.
Las personas que habían quedado en el lugar comenzaron a correr desenfrenadamente, no sabían el porque, pero tenían miedo, mucho miedo, y lo peor de todo era un esto recién comenzaba. . .