ENAMORADA DE MI MEJOR AMIGO

Summary

Ella, es una de las personas mas entusiastas que conoce; sus ojos son los mas brillantes; jamas se decepciona por perder y sin duda su inocencia es un encanto. Ella es valty aoi, una de las mejores blayder, o al menos esa es su intención. Se puede decir que lo más importante para ella es el Beyblade, o quizás, hay un sentimiento que aún no descubre en su corazón. Y hace que esté se acelere cada vez que mira los ojos carmín de su mejor amigo, Shu Kurenai. ¿Se dará cuenta? [[Ni los personajes, ni los fanarts usados me pertenecen, si no a sus autores originales, así que créditos para ellos]] [[Créditos a Hiro Morita por los personajes]] [[Mal intento de comedia romántica, este fue mi primer fic escrito y terminado, así que perdón por los errores que van a encontrar]] [[Mala ortografía, se hizo el mejor intento de hacerla decente]]

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1:

El entusiasmo no lo es todo, y la primera vez que se dio cuenta fue en aquella ocasión, cuando la diversión no fue suficiente para garantizar que ganaría y cuando se dio cuenta que su potencial era más grande de lo que esperaba.


Ella, Valty Aoi, por primera vez experimento lo que era una batalla con alguien que no conocía.


Muchos rumores circulaban acerca de Rantaro Kiyama, poniéndolo como uno de los blader más prometedores de la academia. Y ella, intentando mejorar como siempre, decidió intentar jugar contra él.


—¡Oye tú! —lo llamó desde el otro lado del pasillo, después de preguntar a unos estudiantes que era de la clase del rubio. Rantaro, quien normalmente no era llamado por chicas comenzó a ponerse un poco ansioso sin mostrarlo —¿Eres blader?


Pensaba que era tal vez una confesión por su increíble capacidad, seguro que era una de sus muchas fans. Aquella chica medio bajita de cabellos alborotados y ojos color chocolate expresivos.


—Por supuesto que lo soy, y uno de los mejores —afirmó con orgullo, cruzando sus brazos mientras levantaba su cuello.


La de cabellos azules dibujo una sonrisa mientras sus ojos se iluminaban.


—¡Eso es genial! Entonces pelea conmigo, yo soy Valty—. Tardó casi todo el recreo en buscarlo y cuando al fin lo encontró, no evitó retarlo.


Rantaro se confundio un poco, pero igual decidió aceptar el reto.


—Vamos.


Así que, buscaron un lugar sin demasiado público para tener una buena batalla. Valty, estaba en compañía de sus hermanos menores, Toko y Nika, mientras que, Rantaro se encontraba "solo".


—yo voy a ganar Raniro—afirmó la muchacha con una sonrisa determinada.


—Mi nombre es Rantaro —la corrigió con cierta molestia mientras se acomodaba. Aunque en realidad el error no le causaba la mínima molestia.


¿Por qué? Simple, la chica era bonita.

Tenía el cabello azul oscuro corto alborotado, en el que usaba una diadema amarilla. Su ropa consistía en un suéter de manga corta color rojo con una v amarilla, una chaleco azul claro y unos pantalones cortos, usaba botines de color blanco y azul, su rostro reflejaba una gran confianza estaba segura que podría ganar.


Aunque por su forma de agarrar el lanzador, no había duda que era una novata.


—En tus sueños, valty —dijo esta vez un rubio chico con un aire superior, sintiéndose bastante seguro del resultado al tener más experiencia.


—esta muy emocionada —afirmó la pequeña de cabellos rosas mirando a su hermano gemelo.


—es la mejor —coincidio Toko. Aunque ambos sabían que quizá no ganaría.


Su hermana siempre era así desde pequeña, jamas se sentía mal por perder, y nunca se rendía de volver a intentar.


Pero, al momento de lanzar su emoción la traicionó, así que, en un mal movimiento terminó tropezando y mando a volar a su compañero.


Rantaro miro incredulo sin saber que decir. Ella, estaba totalmente nerviosa, y confundida.


Ni siquiera estuvo cerca de ganar.


Pero, eso no la hizo ponerse triste, porque amaba el beyblade. Aunque a veces le pasarán estos pequeños accidentes.


Se puso de pie con rapidez y miro a su rival.


—¡Una vez más! —pidió con el mismo entusiasmo de antes, contagiando al rubio.


Estuvo a punto de responderle cuando ella, al intentar acomodarse, se tropezó cayendo de espaldas, justo en la bodega de donde habían sacado el estadio. Y aunque no se lastimó, desordeno todo, atrayendo incluso al director con tanto escándalo.


Lo peor, los hizo limpiar a ambos. Valty, sin perder energía intentaba acomodar todo. Rantaro en cambio, estaba un poco molesto por ser castigado sin haber hecho nada. Ella se lo iba a deber.


Los que, solo miraban desde una esquina, Toko y Nika, parecían entretenidos en su tableta. Jugando quizás.


—Hey ustedes —los llamo el mayor, haciendo que los curiosos ojos de los Aoi se pusieran en él —, saben que podrían ayudar.


—No podemos —respondió la niña.


—Si, no podemos, estamos viendo a Shu en el programa —confirmo el niño de cabellos menta.


—¡Ya empezó! —exclamó la peliazul soltando un par de balones de sus manos para casi correr a ver la pantalla también.


Rantaro también se acerco con curiosidad, el nombre le sonaba y al ver la pantalla aseguro que si lo conocía. Era el supuesto genio del beyblade Shu Kurenai.


—¡Shu es tan genial! —exclamó ella al verlo derrotar a un chico que habían puesto para que mostrará sus habilidades.


—¿Por qué no te le declaras como todas las chicas de su grado? —pregunto con picardia el rubio. No era raro escuchar que a una chica le gustaba el tipo, tenía esa especie de fama entre las mujeres por alguna razón.


La muchacha sintió sus mejillas arder ante su comentario


—¡El no me gusta! —afirmó nerviosa, para luego mirar hacia un lado sin dejar el rubor —¡es mi mejor amigo!


—Bueno, creo que eso es mejor. Después de todo, con tantas detrás de él, una chica sin finura como tú simplemente no podría estar con él. Ni siquiera creo que te considere su rival en beyblade.


Valty olvido la vergüenza al instante convirtiendo la en molestia.


—¿Por qué? —lo cuestionó.


—Porque ni siquiera sabes los fundamentos básicos, eres una novata sin remedio.


Cualquier persona se enojaría por su comentario, pero, las neuronas de ella solo se pudieron concentrar en una sola cosa.


—¿Qué son los fundamentos? ¿Tu los conoces Rantaro? —pregunto más interesada en saber más.


Pero, aunque Rantaro quería decirle que era experto, reflexionó que no sabía como explicarle si le preguntaba más.


Así que nervioso, miró hacia otro lado mientras intentaba pensar como salir de sus ojos curiosos.


—Por supuesto que si, todo aquel que se considere un blader debe conocerlos.


Todo aquel que se considere un blader, esas palabras resonaron en su cabeza haciendo que la muchacha se pusiera a pensar. ¿Sería que Shu los conoce? Lo más seguro era que si, capaz que era por eso que era tan bueno.


—¡Debo aprenderlo! —exclamó entusiasmada, casi saliendo en una carrera hacia afuera para investigarlos.


Aliviando a Rantaro de que no le preguntara a él, más al respecto.


Su carrera se detuvo en un parque mientras miraba alrededor. ¿Dónde podría encontrar esos dichosos fundamentos.


Quizás si los buscaba en Internet. No le funcionó, porque no salió nada relacionado con el beyblade. Tan solo algunos tutoriales sobre lanzamientos y entrenamientos.


Y cómo era todo lo que tenía, decidió ponerlo en marcha, así que fue a un parque para empezar a aprenderlo.


Primero, intento fortalecer sus brazos, así que amarró una cuerda a un árbol y comenzó a jalarla con toda su fuerza. Pero, también debía tener más fuerza en sus brazos, así que, intento ponerse a hacer lagartijas.


Intentaba motivarse gritando la palabra "fundamentos" con todas sus fuerzas, mientras intentaba seguir los consejos que encontró. Tan ocupada estaba qué no se detuvo hasta que noto que la luz había disminuido, y el color del cielo se había vuelto rojizo.


Al final, sus pies ya estaban tan pesados que la hicieron tropezarse, así que terminó en el piso respirando con agitación.


—Los fundamentos son más difíciles de lo que creí, quizá debería preguntarle a Shu —se dijo a si misma, mientras miraba al cielo.


—Decirme, ¿qué? —preguntó una voz que conocía desde encima de la vereda del parque. Sus ojos chocolate se elevaron curiosos.


Y en el momento en que reconoció al muchacho de cabellos blancos y ojos carmesí el calor golpeó a su cara.


—¡Shu! —lo llamo de inmediato poniéndose de pie para correr hacia él para explicarle nerviosa—¡Solo estaba entrenando!


El albino hizo una leve curva con sus labios y comenzó a caminar hacia su hogar con ella a su lado.


—Te vi en televisión más temprano, eso que hiciste fue genial, vencer a tus rivales de un solo golpe —la muchacha detuvo su paso un monto dejando caer su vista al piso al recordar el como no había podido ni lanzar de forma correcta —. Quisiera poder hacer eso.


—Si sigues entrenado lo vas a poder lograr —afirmó él, haciendo que ella volviera a tener su sonrisa tierna.


—¡De verdad crees!  oh ya lo recuerdo, mañana empieza el torneo distrital, ¿estás emocionado?


—Un poco, ¿y tú?


—¡Un motón! —exclamó levantando sus manos con una gran sonrisa en sus labios, aunque después bajo un poco su cabeza —pero, me estoy poniendo nerviosa.


—No creo, tú siempre eres la más tranquila —le dijo dándole la espalda, reanudando su paso.


—¡Oye! Ya verás, iré al nacional y te vencere —afirmó caminando más rápido hasta ponerse a su lado.


—Te creo —pauso, mirándola con una leve sonrisa burlona —... Novata.


—¡No soy novata! Tengo más tiempo con Valtriek


—No estoy hablando de quien empezó —explicó él mirándola un momento.


Por alguna razón, siempre que estaba con ella sonreir se le hacía demasiado fácil. En cambio ella infló sus mejillas mientras miraba a otro lado ofendida y sin comprenderle.


—Voy a ir a las nacionales.


—Entonces vamos a enfrentarlos ahí, ¿qué dices!


—¡Si! es una promesa Shu —exclamó  lanzandose a sus brazos  como si fuera una niña, siendo atrapada sin dudas. Pero, provocando qué la bicicleta se fuera al suelo con todo y pasajeros a pesar de que nadie la estuviera montando.


Valty y Shu comenzaron a reír a pesar del dolor inicial. Era como recordar cuando eran más pequeños, sus días en la primaria jugando juntos. Después, el se fue levantando para tomar su bicicleta y como todo un caballero le ofecio su mano para que ella se pusiera de pie.


—Que amable —murmuró ella divertida.


—Pensé que te levantarias sola, siempre lo haces, sin importar la caída. Es algo que admiro de ti


—Shu —murmuró su nombre, sintiendo un leve cosquilleo en el estómago al ver su sonrisa. Quizo decir algo, pero él la interrumpió.


—Debo irme ahora, tengo que preparar la cena y muchas cosas que hacer.


—yo también —coincidió nerviosa, intentando pensar en algo para que él no sospechara —, debo ayudar a mamá en la tienda, nos vemos mañana en el torneo Shu.


Comenzó a correr en dirección a su casa usando un movimiento de mano como despedida. El albino solo la miro irse, levantando su mano con el mismo gesto.


Ni siquiera le pudo contestar como él quería. Simplemente la dejo irse mientras miraba su espalda alejarse.


Ella siempre estaba tan tierna.


El siguiente día llego con prisa, comenzando desde temprano para el registro de participantes. Había una fila enorme donde logró tener un buen lugar para suscribirse. Y auque se veían muchos participantes, Valty fue de las primeras en tener un turno.


Una fortuna para ella, ya que siempre fue alguien de poca paciencia. Para su suerte, logró ganar su primera batalla.


Los fundamentos habían funcionado. Y su camino para ser lo que él destino le reservada estaba comenzando a ser escrito.


Después de haber ganado, se fue a las gradas para ver a shu participar con sus hermanos.


Intento animarlo gritando su nombre, pero su voz fue opacada por los chillones gritos de las animadora de Shu.


Eso fue un poco molesto para ella.


Ser famoso tenía sus desventajas, por ejemplo que te sigan un grupo de locas que no te dejan respirar. El albino era paciente con ellas, pero a veces de verdad se pasaban con su fanatismo a un grado muy intenso.


como la vez que valty y sus hermanos fueron a almorzar al techo de la escuela y apareció un grupo de diez chicas que les suplicaron unirse, después se la pasaron insultándola, de una forma nada sutil. Advirtiéndole que no se le acercara a Shu además de hacerle muecas a la peliazul y le tiraron la comida en la cara. Ella se estuvo a punto de defenderse, si no fuera por que Kurenai apareció y les dijo que si se volvían a meter con ella, se las verían con el.

Defendiendo la como siempre.


Después de eso, esas chicas se limitaron a solo apoyarlo en los torneos.


Valty amplio los ojos al notar que el narrador anuncio la victoria de shu, seguido de gritos ensordecedores, y ella ni siquiera pudo decir algo porque estaba atrapada en sus pensamientos.


Que culpa tenía Shu de ser tan popular. Parecía ser muy serio la mayor parte del tiempo, pero era una persona amable, además era inteligente, comprensivo, protector y un gran cocinero. Lo bueno que esas locas no sabían sino desde hace tiempo lo habrían intentado llevar con ellas.


Después de que se acabara el torneo, valty volvió con sus hermanos a su casa estaba tan emocionada que no se pudo dormir en la noche.


Al día se levanto súper alegre tanto que no se dio cuenta que se le había hecho tarde para la escuela. Ni siquiera se lo pensó y salió corriendo  directo a ella para llevar justo antes de que la puerta fuera cerrada.


—Lo logre —exclamó feliz al mirar alrededor.


— Puedo creer que me ganaras frente a todos mis conocidos —se quejo una voz a su espalda, claramente molesta. Ella se giro un poco para reconocer a Rantaro y sonrió.


—¡Es cierto, ayer gane! —exclamó feliz, tanto para casi bailar, si no fuera porque el director llegó a mandarlos a sus salones.


Durante el receso, quedo de ir al techo para darle una revancha a Rantaro, pero al llegar ahí, con quien se topo fue con el albino. Se veía bastante cansado, y su cabello estaba húmedo al igual que su rostro.


—¿Qué haces Shu?  —pregunto con cierta alegría de verlo ahí.


—Entreno, no quiero perder el torneo distrital—respondió con seriedad.


—Pero ganar es muy sencillo teniendo lo necesario —el rostro del albino se puso más serio al escuchar sus palabras desinteresadas.


Sinceramente su comentario le resultaba demasiado arrogante. Y esa actitud le tocaba un nervio sensible al de mirada roja.


—Honestamente lo dudo, una persona tan confiada como tú, después de un solo triunfo no llegara muy lejos.


Sin decir nada más, el albino decidió retirarse, dejando que ella comenzará a molestarse por sus palabras.


—¿Por qué dices eso? ¡deberías estar de mi lado, que mal amigo eres, ya verás te voy a demostrar que yo puedo! —Gritó enojada, lo suficiente algo para que él la escuchara a la distancia.


Él y toda la escuela.


Iba demostrarle a todos, qué ella podía ganar a cualquiera y que se iba a convertir en la número uno de todos.