𝕻𝖆𝖗𝖙𝖊 𝖚́𝖓𝖎𝖈𝖆
〔✿;; 🍃 -;*𝑺𝒄𝒖𝒎𝒃𝒂𝒈 𝒔𝒚𝒔𝒕𝒆𝒎 AU *!〕
Su vida fue desafortunada incluso antes de nacer, sus abuelos jamás aceptaron que su hija decidiera tenerlo debido al desprecio dirigido a su padre, del que jamas supo su paradero. Su madre estaba dispuesta a criarlo con todo su amor y asegurarse de que nunca nada le faltara, aun si tuviera que hacerlo sola, pero las cosas no siempre salen como uno quiere, ella murió poco después de darlo a luz.
Una vida floreció, pero otra se marchitó, las personas a su alrededor lo tomaron como una señal, ese niño endemoniado solo les causaría desgracias.
Es así que, sin ningún tipo de remordimiento fue abandonado en un sucio callejón al medio de una fuerte tormenta, muchas personas se acercaron al escuchar su llanto, pero ninguna hizo el más mínimo esfuerzo por ayudarlo, susurraban, se lamentaban por su mala fortuna o simplemente seguían de largo después de echar un vistazo.
Pasaron tres días desde su abandono, sin comida, ropa limpia ni un techo bajo el cual protegerse de la llovizna, era un milagro el no haber muerto aún. Al cuarto día, cuando las cosas parecían perdidas, una de las tantas personas que se acercaban a mirar sacó su abrigo, y sin pensarlo dos veces lo cubrió para llevarlo a su hogar.
Se trataba de una mujer que no encontró problema al cuidarlo como si de su propio hijo se tratara, quizás no tenían mucho en casa, apenas llegaba la luz del exterior proveniente de una pequeña ventana, el techo tenía goteras y las paredes estaban mohosas; Rara vez encontraban algo más para comer que no fuera solo pan duro, pero a pesar las dificultades ella se encargó de mantenerlo a salvo, le dio un nombre y amor incondicional.
Luo Binghe como le había llamado, era un niño alegre y noble que siempre velaba por la seguridad de su vieja madre, incluso cuando esta cayó enferma nunca dejó de ser optimista, aprendió a cocinar para que no se esforzara demasiado, le prometió encontrar un trabajo para darle todo lo que necesitara y se merecía.
Binghe pasaba las tardes ayudando a su madre, haciendo las tareas del hogar, aunque ella insistiera en hacerlas por su cuenta, intentando encontrar las medicinas que le harían mejorar, haciendo uno que otro trabajo mal pagado para llevarle algo de comer, pero no importa cuanto se esforzara, su salud estaba empeorando.
Cuando se encontraban juntos sonreía y le contaba su día a día fuera de casa, arrancarle una que otra risa se volvió su mayor consuelo, cuando el sueño lograba vencerla, su alegría se volvía tristeza, las lágrimas brotaban a borbotones y un enorme sentimiento de culpa se volvía su tormento.
Siempre que sus pensamientos intrusivos le hacían pensar que no había más por hacer, se repetía a sí mismo que todo estaría bien, casi terminaba de juntar el dinero para comprar el medicamento que un buen doctor les habia recomendado, resistir un poco más era la solución.
Su madre al notar sus esfuerzos le sugirió vender un colgante de oro que había estado con ella por generaciones, pero Binghe simplemente rechazo la idea, sin duda esa pieza tenía un valor monetario que les faltaba, pero al ser una reliquia familiar, venderlo no era una opción.
Cada día que pasaba el temor se volvía aún más grande, la enfermedad no parecía tener intenciones de marcharse, su condición empeoro al punto de dejarla en cama por días, necesitando ayuda para levantarse, ya que no podía hacerlo por su cuenta, la simple tarea de sostener un vaso de agua se volvió casi imposible, estaba tan débil que su cuerpo entero temblaba ante el más mínimo esfuerzo.
Dejó de trabajar un par de semanas para apoyarla, sus casi nulos ahorros no duraron más de cinco días, priorizo la comida de su madre, engañaba a su estómago tomando grandes cantidades de agua y mascando papel, este método comenzó a ser inútil, necesitaba alimentarse, pero tampoco quería dejarla sola.
Un día, después de comprobar que estuviera todo en orden, salió de casa en busca de algo que pudiera hacer, no tener un trabajo fijo era una clara desventaja, pero al menos intentaba ser de utilidad donde le dieran la oportunidad.
Así era siempre, salía muy temprano con la esperanza de encontrar una buena oferta, yendo de lugar en lugar, preguntando si necesitaban un par de manos extras, ya fuera limpiar, atender en locales de comida o simplemente enviar recados, no importa que le pidieran, él lo haría.
Nadie parecía necesitar ayuda en ese momento, aquello estaba comenzando a desesperarlo, estaba listo para dar media vuelta y regresar a casa cuando una mano toco su hombro, era un hombre de avanzada edad que siempre observaba su recorrido, al no verlo ese par de semanas comenzó a preocuparse, es así que preguntando a varias personas se enteró de su noble labor.
Viéndolo tan abrumado, le ofreció acompañarlo a su hogar para ayudarle a organizar un par de cajas, obviamente le daría una buena cantidad de dinero a cambio, con el monto prometido no solamente compraría la medicina, sino también buena comida para ambos, no tardo mucho en aceptar.
Las horas estaban pasando, mientras llevaba las cajas a un lugar donde no estorbaran el paso escuchaba las historias que el anciano le contaba, tuvo una vida solitaria, su esposa murió años atrás y sus hijos nunca tenían tiempo para visitarlo, por eso, se sintió conmovido después de escuchar como hacía hasta lo imposible por ayudar a su madre.
Una vez que termino con su tarea, él amable hombre se despidió, no sin antes entregar el dinero y agradecer por su trabajo, en realidad solo quería una excusa para charlar con alguien, así siempre que necesitara un poco de dinero podría ir y sentarse a escuchar las historias de vida de un abuelo.
Desbordaba de una alegría que era notoria a kilómetros de distancia, caminaba con una sonrisa e incluso tarareaba una canción dando saltos de vez en cuando, pudo darse el lujo de comprar carne, arroz, verduras y frutas que siempre había deseado probar, su suerte seguramente estaba cambiando.
Sin querer, su reggreso se había retrasado, ese día terminó su recorrido un poco más tarde lo normal, las nubes en el cielo pronosticaron una lluvia inminente, por lo que se apresuró a llegar a su hogar, al entrar encontró a su madre profundamente dormida, esto no le pareció extraño, puesto que su enfermedad la dejaba bastante agotada.
No queriendo despertarla, se escabullo hasta la cocina y se apresuró a cocinar la cena, esta sería su primera vez preparando lo que él consideró un banquete de reyes, algunas veces estuvo ayudando a restaurantes a lavar los platos por lo que su cercanía con la cocina le sirvió para aprender ciertas recetas.
Arroz blanco, carne en estofado y algunas otras verduras salteadas, lo suficiente para comer bien, repetir y aún guardar un poco para el desayuno, habiendo terminado de cocinar, llenó los platos con la comida recién salida de la sartén, la porción de su madre era aún más grande que la suya, después de todo necesitaba nutrirse para que la recuperación fuera exitosa, con eso en mente camino hasta donde se encontraba para ayudarla sentarse y degustar sus platillos.
Hubo algo que lo alarmó en el instante en que la vio, su rostro estaba aún más pálido que la noche anterior, sus labios estaban secos por la falta de agua y su cabello desordenado cubría sus ojos abiertos sin brillo aparente.
- ¿Madre?
Llamo un par de veces sin obtener respuesta, las taquicardias y la ansiedad elevaron su pánico, en ese momento recordó la caja de medicinas que había comprado, como si eso fuera a solucionar algo se apresuro a sacarlas.
- Madre, esta vez gane mucho dinero, este hijo se encargará de que mejores, prometo llevarte probar esos platos de los que siempre te he hablado, así que por favor acompañame a cenar para que puedas tomar la medicina.
Ningún sonido fue emitido, el miedo se apoderó de su corazón, se arrodilló junto a la cama y acercó su mano lentamente hasta las de su madre para tocarlas, estaban frías.
Era imposible que estuviera pasando, se repitió a sí mismo que ella solo estaba dormida y por eso no podía escucharlo, sus manos frías probablemente eran por el clima lluvioso en el exterior, pero, ni siquiera podía recordar si todo ese tiempo mantuvo la misma posición, sin moverse un centímetro, cuando llego a casa no noto nada extraño, pero tampoco comprobó si su pecho subía y bajaba al respirar, por suerte aún guardaba un poco de dinero con el que pretendía salir en busca de un médico que pudiera revisar su estado.
Con ese clima encontrar a alguien que se atreviera a seguirlo fue difícil, todos le repetían lo irresponsable que fue al salir de esa manera, su ropa estaba empapada, pero no pensaba rendirse.
Finalmente, un doctor acepto llevarlo de vuelta a casa luego de ver la desesperación en sus palabras, esperaba que le dijeran que aún podían salvarla, su madre era fuerte, las cosas no podían terminar de esa manera; la vida es injusta y una vez más su suerte le jugó en contra, ya no había nada que pudiera hacer, su madre había muerto probablemente mientras se encontraba fuera.
Fue en un día de lluvia que la luz de su vida lo encontró, y fue justamente otro día de lluvia en el que esta luz se le fue arrebatada.
Como era de esperarse y al no tener más familia nadie asistió al funeral, ni siquiera tenía el dinero para darle un entierro digno, fue sepultada directo en la tierra en un pequeño rincón del cementerio.
Día y noche estuvo lamentándose por no llegar a tiempo ni darse cuenta de que ya no respiraba, si tan solo hubiera revisado su estado de inmediato ¿Habría cambiado algo? ¿Ella de verdad aun estaría a su lado?
Su casa vacía se convirtió en su prisión, no comía, tampoco dormía, no daba un paso fuera, sólo ahí sus únicos recuerdos felices permanecían intactos, ese pequeño colgante de oro era su único recuerdo, al menos eso debía proteger bien, su madre no volvería, perderlo también sería un golpe duro; Al saber la precariedad de su situación, las autoridades se pusieron en marcha.
Dado que él aún era menor de edad y al no tener quien se encargará de su cuidado, no tuvo más opción que ser enviado a un orfanato, al principio se resistió sin mostrar intenciones de levantarse de su sitio, pasaron varios días en los que intentaron convencerlo de abandonar la casa en ruinas, al no conseguir los resultados esperados tuvieron que llevarlo a la fuerza.
Quince años de su vida, aunque difíciles, fueron felices, pensó que quizás si cerraba los ojos y deseaba con fuerza despertar, entonces se daría cuenta de que solo se trataba de una pesadilla, quería ir a pasear, tomar su mano, escuchar su voz una vez más.
En su viejo hogar no tenía una cama propia, al comenzar los síntomas de enfermedad de su madre hubo varias cosas que tuvo que vender, prefería dormir en el piso para que ella estuviera cómoda, pasaba frío para que ella usará las cobijas y evitará un resfrío, tampoco comía tres veces al día como en ese lugar, pero al menos no se sentía solitario, había quien lo escuchara, quien se preocupara de verdad por él, ella le dio lo que nadie más se atrevió a darle, ella no dudó en llamarlo hijo.
No fue fácil adaptarse, los primeros días se mantuvo aislado del resto de niños, sentado en las escaleras del patio, observando a los otros jugar, esa era su rutina diaria, levantarse de la cama, comer de mala gana y salir a perderse en sus memorias.
Ese día no era muy diferente de los demás, tenía los ojos cerrados mientras recordaba uno de sus momentos más felices, en su cumpleaños su madre había ahorrado el dinero que se supone sería de la renta para comprarle un pastel, el sentimiento de culpa lo entristeció, pero verla tan feliz lo motivo a disfrutar de la celebración.
Casi llegaba a la mejor parte del recuerdo cuando una voz desconocida lo interrumpió, al abrir los ojos una niña estaba llamando su atención, resulta que llevaba días observándolo y queriendo acercarse, pero siempre que estaba a punto de hacerlo este se levantaba y se iba del lugar.
Pensó rendirse, pero en su lugar lo observo por más tiempo hasta que consiguió memorizar su rutina, sabía un aproximado de su tiempo de llegada, la cantidad de minutos u horas que se sentaba sin hacer nada y su camino de vuelta a los dormitorios.
Nunca antes la había visto, probablemente porque se encargó de ignorar todo aquello que le resultará desconocido, era mucho más baja que él y más alegre al parecer.
Desde ese momento su rutina se vio perturbada, ahora todas las mañanas al salir de su dormitorio estaba esa niña esperándole afuera, algunas veces le llevaba fruta o caramelos que sacaba a escondidas de la cocina.
Poco a poco el sentimiento de soledad fue dejado atrás, ahora tenía quien le hiciera compañía, Yingying se convirtió en su primer mejor amiga con la que podía olvidarse un momento de sus tristezas e intentar ser feliz incluso en los momentos más duros de su vida.
Sus charlas casi siempre giraban en torno a un joven un par de años mayor que la visitaba de vez en cuando, él y su hermano también llegaron a vivir en ese lugar hasta que una familia estuvo dispuesta a adoptarlos a ambos.
Shen Jiu era el mayor de los gemelos, ella lo describía como alguien gentil que le traía regalos en cada visita, como un gran hermano mayor que siempre estaba cuidándola incluso después de haberse marchado.
Él iba a verla dos veces por mes y se estaba acercando el día de su próxima visita, por lo que convenció a Binghe de acompañarla para presentarlos, después de todo ambos eran sus únicos amigos.
Estaba intrigado por la identidad de esta persona, así que cuando llego el día se levantó temprano para bañarse, cambiarse y esperar a que YingYing lo llamara.
¿Cómo sería su personalidad? ¿Realmente era alguien amable como la chica le contaba?
Al verlo de lejos solamente pudo quedar deslumbrado por su divina apariencia, usaba ropa de marca, zapatos nuevos y limpios, su cabello era un poco largo atado a una media cola con un listón de color verde, estaba tan concentrado mirándole que ni siquiera se percató cuando la chica le llamo para presentarlos.
De cerca era aún más encantador, emanaba aires de grandeza, tan elegante como los clientes recurrentes de los restaurantes caros que solía ver a la distancia, su trato hacia Yingying era dulce y encantador mientras que a él lo trato con cortesía, ambos eran extraños después de todo, así que no le dio vueltas al asunto, esperaba tener la oportunidad de verlo de nuevo.
Pasaba los días pensando en ello, si bien no llegaron a charlar a profundidad, pensó que sería buena idea preparar un regalo la siguiente vez que pudieran verse, solo que, no era poseedor de nada lo suficientemente digno como para regalar a alguien que acabara de conocer.
Saber cocinar fue de mucha ayuda, se le ocurrió pedir permiso de usar la cocina un momento para hornear un postre una noche antes de la visita habitual de Jiu, fue tanta su insistencia que no pudieron negarle el favor.
El plan parecía ir a la perfección, incluso pidió prestados algunos libros de cocina para aprender nuevas preparaciones, se supone que faltaba alrededor de una semana para que el joven se presentara, pero, por alguna razón, este se adelantó haciendo que Binghe cambiara de planes sobre todo al enterarse de que esta vez iba exclusivamente a verlo a él.
No tenía nada preparado y no quería aparecer con las manos vacías, su último recurso fue preparar una taza de té para llevárselo, tardo un poco al esperar que hirviera el agua y apenas estuvo listo, tomó la taza con sumo cuidado para ir donde se supone charlarían para conocerse mejor.
Jiu lo estaba esperando en una pequeña sala de espera, estaba nervioso, sin saber que hacer o decir, así que se limitó a entrar y ofrecer la taza de té que había preparado previamente.
Estaba sentado junto a una mesa al otro extremo de la habitación, Jiu levantó la taza de té y la llevo hasta sus labios para probarlo, Binghe por su lado estaba ansioso por saber su opinión.
Con el rostro iluminado y la emoción desbordando por donde quiera que se le mirara, se atrevió a ser el primero en hablar.
- ¿Qué tal está? ¿Sabe bien?
Jiu hizo una mueca después de tragar el sorbo de té, sin esperarlo, su sonrisa se marchitó en ese mismo instante, no era la persona amable y encantadora que había imaginado, su mirada estaba cargada de desprecio y con un movimiento rápido de su mano, este volteo la taza de té sobre su cabeza, el agua aún caliente lo hizo quejarse en silencio sin saber bien cómo reaccionar.
- Desagradable.
Fue lo único que escucho salir de la boca ajena, jamas imagino que dicha agresión fuera nada más que el inicio de un nuevo infierno.
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Shen Jiu y su hermano menor Yuan fueron separados poco después de cumplir cinco años, el paradero del menor fue desconocido por un tiempo, mientras que el mayor pasaba penurias en las calles, temiendo de los horrores que el ser humano es capaz de cometer sin remordimiento alguno.
Robaba para sobrevivir, algunas veces se metía en riñas callejeras y escapaba cuando la policía hacia acto de presencia, hasta que un día no pudo escapar más, este fue su primer golpe de buena suerte, debida a su precaria vida callejera fe enviado al orfanatorio de la ciudad, fue ahí donde pudo reencontrarse con Yuan, a quien le prometió nunca irse sin llevarlo con él.
Jiu siempre tuvo un carácter fuerte, despreciaba a las personas mayores, odiaba la compañía de otros hombres y era indiferente con aquellos a los que no conocía, durante su estancia ambos se volvieron bastante cercanos a una pequeña niña, Jiu los protegía con recelo, esperaba algún día poder sacarlos de aquel lugar y darles una mejor vida.
Un día una familia adinerada mostró interés en el mayor de los gemelos, al principio planeaban llevarlo solo a él, pero se mostró reacio a abandonar a Yuan nuevamente, ambos fueron adoptados con éxito, antes de irse Jiu prometió a la pequeña YingYing visitarla regularmente, y un día cuando ella pudiera salir del orfanatorio, él vendría a buscarla para llevarla a casa donde nunca nadie pudiera lastimarla.
Jiu solía visitarla con frecuencia, siempre se aseguraba de llevar caramelos, juguetes y ropa nueva para ella, el verla sonreír cada que podían volver a verse provocaba un inmesa alegría para su corazón.
YingYing nunca tuvo muchas amistades, en secreto Jiu siempre se encargaba de espantarlas, temía que su pequeña a la que quería como a una hermana fuera herida como él lo fue en el pasado, estaba comprometido a velar por su seguridad costará lo que costará.
Sus charlas siempre iban de lo mismo, los planes a futuro cuando pudieran entrar juntos de nuevo, la anotaría en la mejor de las escuelas, nunca le faltaría nada, podría viajar a donde sea que quisiera sin preocuparse de absolutamente nada, ante esto YingYing solía responder con sonrisas esperando a que sus palabras se volvieran realidad.
Solo entonces, buscaría la manera de que su hermano y ella se relacionaran, un matrimonio entre ambos le aseguraría que la fortuna que, por derecho ahora le correspondía, se mantuviera siempre bajo su cuidado.
Poco después YingYing conoció a un nuevo amigo, este era diferente del resto, hablaba de él con tanto cariño e incluso lo invitó a acompañarlos en una de sus visitas.
Lo que realmente lo alarmó, fue el hecho de la intención por incluirlo en sus planes futuros, por primera vez temió que la pequeña se le fuera arrebatada, después de todo, no estaría segura si no lo era a su lado, el tratamiento no sería muy diferente al de los anteriores.
Jiu se encargo de dejarle claro que su amistad no podría ir más allá, una vez que ambos pudieran salir del orfanato sus caminos irían por separado, YingYing nunca se Involucraría con un niño sucio de la calle como él.
Incluso después del mal sabor de boca tras su visita a solas, Jiu siguió encargándose de que Luo Binghe conociera las consecuencias de ir en su contra.
Su posición económica le trajo varios beneficios, como por ejemplo pagar para atormentar al chico, Luo Binghe nunca logró comprender el motivo detrás de su desprecio, era realmente una lástima que su deslumbrante primera impresión fuera opacada por su personalidad abrumadora y malvada.
Frente a YingYing, Jiu parecía estar en desacuerdo cuando contaba como los demás niños y trabajadores del lugar maltrataban a su amigo, cuando la niña se marchaba, una sonrisa de satisfacción aparecía en su rostro.
Una de las tantas veces que otros huérfanos iban a molestarlo, el colgante de oro de su madre fue robado, su resentimiento escalo desde entonces, él no hacía daño a nadie pero aún así sufría sin nada que pudiera hacer al respecto.
Así, los años pasaron, finalmente cumplieron la mayoría de edad y tuvieron que despedirse de lo que algún día fue su hogar, YingYing se fue con Jiu tal y como se había planeado, Binghe siguió su camino por separado.
La joven logró ingresar a una prestigiosa escuela en el extranjero, Binghe tuvo que encontrar un buen trabajo con el cual vivir bien y pagar su ingreso a la universidad, esto le traía recuerdos amargos de su infancia, con la única diferencia de que al volver a casa no habría nadie esperando su llegada.
En su memoria, la imagen de aquel hombre que llamo su atención desde el primer vistazo seguía fresca, al igual que el rencor por años de maltratos injustificados, sus sentimientos hubieran quedado así de no ser por una pequeña coincidencia, Binghe nunca conoció al gemelo de Shen Jiu, físicamente eran similares sólo que Yuan tenía un rostro más amable, Binghe logró entrar a la misma universidad en la que este estudiaba, si bien él no era culpable de las infamias de su hermano, su coraje por el mayor era suficiente como para involucrarlo en una posible venganza.
Se había vuelto un joven rebelde, guapo y popular entre las chicas, trabaja de medio tiempo como mesero en un restaurante, hasta que un día alguien se acercó con una noticia que cambiaría el rumbo de su vida, el padre del que jamás había escuchado hablar resultó ser el dueño de una cadena televisiva, se había retirado sin decir nada a nadie y después de una larga investigación descubieron su existencia, Binghe tomó el puesto de heredero y esto solamente sirvió para que su popularidad aumentara.
Su personalidad coqueta era una ventaja, sin importar lo que hiciera siempre habían tanto chicas como chicos peleando por llamar su atención, pero él tenía un objetivo claro.
Encontró la manera de enlistarse a los cursos extracurriculares en los que el menor de los Shen participaba, no se apresuró en acercarse, quería ir lento pero seguro, su primer acercamiento fue con la excusa de preguntar por las actividades del día, sus charlas nunca duraban mucho, limitándose a hablar del clima, las clases y otras trivialidades.
Con la excusa de tomar tutorias con él, encontró la forma de acercarse aún más, Shen Yuan entonces paso a convertirse en su profesor de medio tiempo.
La amistad entre ambos creció con el transcurso de los meses, pasaban los días juntos, charlando, trabajando o solamente disfrutando del silencio en compañía del otro, los indicios de algo más que una simple amistad comenzaban a asomarse de a poco.
Al principio, Yuan enterró estos nuevos sentimientos en lo más profundo de su corazón, Luo Binghe era extremadamente popular entre las mujeres, las probabilidades de que pudiera enamorarse de otro hombre eran bajas. Pasó un tiempo observando, sin importar cuantas chicas se acercaran en busca de su atención, él simplemente las ignoraba, ¿Podría ser que en realidad era Asexual?
Su cabeza se lleno de pensamientos al azar, su relación gozaba de suficiente confianza como para que, si esa suposición fuera real, él ya se lo habría contado en algún momento.
Fue justo en una tarde lluviosa, las clases habían sido canceladas por daños a las instalaciones, todos corrían de un lado a otro buscando refugiarse de las gotas de agua que se precipitaron con violencia, Shen Yuan cubría su cuerpo a duras penas con su saco, su hermano mayor estaba tardando más de lo previsto en llegar a recogerlo.
Debido a la tormenta, se había producido un embotellamiento en el centro de la ciudad, lugar donde el auto del mayor se encontraba atascado, Luo Binghe solía moverse en su motocicleta, ya que lo encontró solo esperando por su hermano pensó en acercarlo un poco, la escuela comenzaba a quedar vacía, no estaría tranquilo dejándolo ahí solo.
Yuan sentía un poco de inseguridad ante de la idea de subirse a una motocicleta, pero con Binghe al lado sus temores se disiparon, cada vez buscaba con más frecuencia excusas para verlo, en fines de semana le extrañaba, anhelaba tanto sacar de su pecho el sentimiento que tanta ansiedad le causaba, temía arruinar la bonita amistad que lograron construir.
Estaba listo para hablar sobre ello, pero la voz de Binghe lo trajo de vuelta a la realidad.
- Sabes, hace tiempo que he querido decirte algo. - Su voz sonaba firme y decidida. - La primera vez que te vi no estaba seguro de si podría siquiera aspirar a acercarme a ti.
- ¿Qué quieres decir? - Los latidos de su corazón se aceleraron, estaba curioso por lo que estaba por decirle, un rayo de esperanza brillo para sus adentros.
- Tenía tantas ganas de hablarte, no quería invadir tu espacio personal pero tampoco podía permitirme el perder la oportunidad de conocerte.- La sinceridad de sus palabras aumentaron sus nervios, el tiempo avanzo con lentitud, sólo quería que terminara de hablar para conocer sus sentimientos.
- No quisiera arruinar nuestra amistad, creo que eres la persona más importante en mi vida desde que te conocí, no hay un día que no piense en ti, cuento las horas para volver a verte, incluso en mis sueños estás presente. - Sus manos se aferraron con fuerza a los hombros del joven, no podía esperar más, necesitaba saber si sus emociones eran mutuas.
— Espera ¿Eso quiere decir que has estado coqueteando conmigo todo este tiempo? Estoy aliviado, quiero decir... no sé cuando o como ocurrió, pero me siento igual. — Sus labios se curvaron mostrando una sonrisa avergonzada por su repentina confesión, si era rechazado o aceptado, ya nada de eso le importaba, el peso y sus preocupaciones terminaron luego de soltarlo.
No hubo tiempo para hacer más, habían llegado a su destino, una limusina los esperaba al otro lado de la calle, ninguno se atrevía a hablar primero, ambos sonrieron ignorando al mundo que los rodeaba, Binghe entonces llevó su mano a las mejillas del mayor, sus caricias las colorearon de un tono carmesí, bastante adorable. — Nos vemos mañana. — Dijo Yuan evitando la mirada del contrario.
El menor no pudo evitar reír al escucharlo. — Pero, estarán arreglando la escuela ¿Cómo es que nos veremos ahí? — Yuan entendió su error, tuvo que apartarse para evitar que el otro lo mirara.
Al otro lado de la calle, el cristal del auto bajó, el gemelo mayor entonces llamó por el nombre de su hermano, Binghe que durante todo este tiempo tenía puesto su casco pasó desapercibido para su mirada, pero él pudo ser observado con total atención.
Los jóvenes se despidieron poco después, aun sin saber su identidad, Shen Jiu mostró desconfianza sobretodo luego de ver la forma en que habían llegado.
— Yuan ¿Quién era ese tipo? — El tono de su voz fue un tanto agresivo, el menor lo había notado, por lo que se apresuró a calmar su preocupación. — Él es un compañero de clase, Dage, no tienes que preocuparte, él me ha tratado muy bien desde que nos conocimos.
Jiu solo asintió con su cabeza, no estaba del todo convencido pero ahora que tenía a su hermano cerca, no presto demasiada atención.
Al llegar de vuelta a su hogar, Yuan se apresuró a cambiar de ropa, subir a su habitación y coger su celular para enviar un mensaje a Binghe: — "¿Llegaste a salvo? ¿Estás en casa?"
La respuesta tardó en llegar, al principio pensó que quizás seguía en camino, en días de lluvia era necesario conducir con extremo cuidado, las carreteras se volvían inseguras y se era más propenso a sufrir un accidente.
La noche estaba cayendo y Binghe seguía sin responder a su mensaje, la preocupación lo invadió, incluso las múltiples llamadas realizadas a lo largo del día fueron ignoradas, ¿Acaso le había pasado algo de camino? ¿Se encontraba bien? ¿Debería salir a buscarlo?
El clima empeoró, las corrientes de aire se llevaron todo a su paso, salir en esas condiciones era demasiado peligroso, pero quedarse en casa sin saber lo que ocurría era aún más desesperante.
Una llamada entrante lo salvo de su imprudencia, estaba listo para salir a escondidas sin importar los peligros que pudiera correr, al parecer su preocupación lo llevó a pensar de más. Después de llegar a casa, el joven se había lanzado a su cama para tomar una siesta de la que recién despertaba, se sintió idiota por actuar como un adolescente enamorado que no actúa de forma racional, que solo atiende a sus instintos sin pensar un poco en lo que ocurre a su alrededor.
Pasaron un par de días en los que la tormenta parecía no tener intenciones de cesar, día y noche llovía sin parar, los vientos derribaron los árboles, los ríos se desbordaron, los ricos gozaban de comodidad, mientras que los pobres sufrían en la espera de un nuevo despertar.
Al cuarto día el cielo se despejó, tan sólo quedaron los vestigios de la ferocidad con la que aquel mal atacó, pero a Yuan sólo le importaba volver a encontrarse con su persona especial, si bien ambos confesaron sus sentimientos al otro, no habían acordado como es que quedaba su relación, ¿Aún eran amigos o podían ser algo más?
La vergüenza le impidió preguntar directamente, lo más probable es que se burlara de él o pensara que estaba desesperado, pero no fue así, nuevamente Binghe tomó la delantera.
— Entonces ¿Estamos ahora en una relación? — Yuan no pudo evitar externar sus preocupaciones e inseguridades, después de todo, si existía algo entre ellos esperaba que fuera correspondido.
— Siempre pensé que era imposible que pudieras fijar tu atención en otro hombre, las bellezas te rodearon por doquier, pero en su lugar preferiste acercarte a mi.— La incredulidad estaba marcada en sus palabras, nunca imagino que algo como esto podría llegar a pasar en la vida real, los romances universitarios con el popular del plantel, ocurren solamente en los dramas de televisión.
— Ninguna de ellas es tan bonita como tú, Shizun, en mi corazón el único que habita eres tú, en mi mente el único que me quita el sueño eres también tú, realmente no me veo al lado de nadie más que no seas tú. — Su elocuencia le ganó un par de elogios y sonrisas del contrario, a diferencia del gemelo mayor, Yuan siempre estaba alegre, su sonrisa brillaba incluso en la inmensa oscuridad de la noche.
Palabras demasiado hermosas para ser verdad, mientras uno llenaba su vida de ilusión, el otro calculaba fríamente sus siguientes pasos, claro mientras fingía amor eterno por su presa.
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Mientras la relación de su hermano avanzaba, Jiu no podía mantenerse tranquilo, algo dentro suyo le provocaba una ansiedad incontrolable, su intuición le decía que no estaba del todo bien y que debía intervenir más pronto que tarde.
Las salidas de su gemelo se volvieron continuas, su hora de salida y de llegada eran lo que más le preocupaban, aunque él dijera que nada pasaba y que al lado de su acompañante estaba seguro, ni siquiera sabía su nombre, conocía sus antecedentes o lo había visto con detenimiento.
El mundo era peligroso, se sentía en la obligación de protegerlo de los horrores que el hombre es capaz de cometer, confiar en desconocidos es igual a cavar tu propia tumba, para Jiu, su hermano era un polluelo recién salido del cascarón, necesitaba ser supervisado, ser enseñado de la crueldad del exterior, no había lugar más seguro que al lado de su familia dentro de casa.
Pero él parecía no comprender, a menudo intentaba calmarlo diciendo que el mundo no es tan malo como piensa, y, aunque parecía funcionar de momento, la realidad es que nunca lograba quedarse tranquilo.
Sus temores se hicieron realidad el día que Yuan estuvo fuera desde el amanecer, ni siquiera había vuelto para almorzar, ignoró sus llamadas, no se molestó en enviar un mensaje durante todo el día. Su humor estaba al límite, los sirvientes del hogar conocían su personalidad, nadie se atrevió a hablar en su presencia, incluso el respirar a su lado se volvió incómodo.
Los últimos rayos del sol estaban por ocultarse y Yuan seguía sin aparecer, estaba molesto, frustrado y muy preocupado, varias veces llamó a la policía para denunciar su desaparición, pero en todas las ocasiones le dijeron que debía esperar una cierta cantidad de horas para iniciar una búsqueda.
Cerca de la media noche, el ruido de una motocicleta rompió con la calma del exterior, era la misma que había visto en aquel día de lluvia, sobre ella su hermano viajaba cómodamente como si nada malo hubiera pasado.
Jiu salió de inmediato para recibirlo, su ceño visiblemente fruncido asustó al menor, quien sin darse cuenta había extendido su paseo por varias horas en las que no se comunicó para nada.
— Ah, Dage, creo que no había tenido tiempo para presentarlos.— Se apresuró a hablar en un intento de bajar la tensión en el ambiente, estaba consciente de su error y tampoco pensaba excusarse. — Este es Luo Binghe, él y yo hemos estado saliendo por un tiempo.
Su corazón casi se detuvo al escuchar aquel nombre que le parecía tan familiar, su rostro palideció y sus palabras tuvieron problemas para salir de su boca.— Disculpa, ¿Dijiste que su nombre era...?
— Luo Binghe, Shizun me ha hablado mucho de usted, es un placer conocerlo al fin. — Sacó el casco de su cabeza para que el mayor pudiera verlo, ver su expresión le resultó divertido, sus labios temblaban como si quisiera decir algo, por su reacción, estaba claro que lo había reconocido.
Sin decir nada y con enojo en su mirada, tomó el brazo de su gemelo y lo arrastró hasta el interior del hogar, la diversión estaba a punto de empezar.
— Dage, se que hice mal en no atender a tus llamadas, es solo que estaba pasándola tan bien durante el viaje que me olvidé por completo, prometo que la próxima vez definitivamente mantendré el contacto.— Sus disculpas no valieron para nada, la molestia ya no eran por sus horas de llegada, sino, por la persona que lo acompañaba.
— Yuan, creo que he sido demasiado permisivo contigo, quiero que termines tu relación con él.— Por más que lo intentara, no lograba comprender sus palabras, no imaginó que su molestia escalara al punto de pedirle algo como eso.
— Dage, Luo me trata con cariño, siempre vela por mi seguridad y se preocupa por mi estado, él...
— ¡Él no es una buena persona Yuan! Él no es como nosotros, quizás es porque aún eres joven que no puedes ver los peligros que te acechan, sé lo que te digo, estar con él solo te traerá sufrimiento.— Su regaño fue severo, él siempre había sido duro en cuanto a esos temas, siempre los aisló del resto por un miedo desconocido del que sólo él sabía.
— Dage, se que lo dices porque te preocupas por mi, pero esto no puede continuar así, siempre controlaste con quien salía, con quien me juntaba, a que tipos de personas volvía mis amigos.— Hizo una pequeña pausa, Jiu no parecía arrepentido por las cosas que se le recriminaban, dejó escapar un suspiro cansino antes de continuar. — Si no termino con él ¿También me enviarás fuera del país como a YingYing?
En una fracción de segundos su hermano había golpeado su mejilla con la palma de su mano, esa fue la primera vez que recibió una cachetada de su parte, en ocasiones anteriores Jiu lograba salirse con la suya y alejarlo de las personas que lo rodeaban, pero en esta, no pensaba renunciar tan fácilmente.
— No tengo hambre, puedes recoger la mesa porque no voy a cenar.— Sin levantar su mirada se encaminó hasta las escaleras que conducían al pasillo de su habitación, antes de subir por completo se frenó y volvió a hablar. — Sobre Luo, debes entender que ya soy un adulto, tengo derecho a hacer mi propia vida fuera de esta casa y no hay nada que puedas hacer al respecto.
Finalmente siguió su recorrido, el sonido de un portazo precedido de la calma dejó con un sabor amargo a Jiu, quien haría hasta lo imposible por evitar esa relación.
Desde ese día, Jiu prohibió que se le dejara salir, dejó de pagar sus servicios de telefonía, cortó su señal de Internet y encargó que lo mantuvieran vigilado al salir a estudiar.
Tantos cuidados lo asfixiaron, sin importar donde estuviera siempre había alguien siguiendo sus pasos, informando a quien le hablaba, que comía, si se saltaba alguna clase o llegaba a intentar hablar con el demonio de Luo Binghe.
Si no lo estaba ya, en cualquier momento terminaría por enloquecer, quería avisar el motivo de su ausencia pero no la tenía fácil.
A la salida el auto para llevarlo de vuelta a casa lo esperaba, salir por la puerta principal no era una opción, estuvo un tiempo encerrado en el aula de clases ideando un plan para encontrarse con su pareja, buscando formas de escape que lo hicieran invisible para los vigilantes de su hermano.
Los minutos pasaron, tampoco quería forzarlos a subir y buscarlo, tuvo que armarse de valor y salir evitando a toda costa las ventanas que dieran hacia el exterior, planeaba recorrer los lugares que Luo visitaba con frecuencia, con suerte podría encontrarlo cerca y hablar sobre su situación.
Mientras caminaba, el sentimiento de vigilia vivió a aparecer, con cada paso que daba podria jurar que había otro par siguiendo su ritmo, sin importar cuanto intentara perderlo, siempre lo tenía detrás.
Su pánico aumento cuando un par de brazos lo rodearon e impidieron que siguiera avanzando, pensó en girarse, golpear a esta persona y correr, cuando estaba listo para hacerlo, su voz le trajo calma. — Shizun no ha venido a verme en días ¿Es porqué ya no me quiere?
Apenas terminó de hablar, se giró para abrazarlo, le había extrañado tanto que algunas lagrimas corrieron sobre sus mejillas. — Luo, quizás suene atrevido pero, sácame de aquí, llévame contigo, prometo que te lo explicaré todo con detalle.
Luo sujetó su mano con fuerza y lo llevó hasta la puerta trasera donde su motocicleta estaba aparcada, entregó un casco y le ayudó a montarse en ella antes de arrancar. Por suerte nadie los había visto durante su huida, al fin podía sentir un poco de calma y libertad, estar prisionero en su propio hogar le había estresado demasiado, sus antiguos pasatiempos ya no eran suficientes para distraer su mente, leer, reseñar y criticar obras basura, dejó de parecer interesante, quería salir sin que nada ni nadie pudiera evitárselo.
El viaje por carretera los condujo hasta las afueras de la ciudad, alejados del bullicio y los ojos ajenos, su parada les sirvió para disfrutar la compañía del otro, sin hablar, sin mirarse, permanecieron inmóviles en un abrazo que les hacía falta por igual.
Tras calmar sus caóticas emociones, Yuan le contó sobre la discusión con su hermano, su intención de separarlos y su propio miedo de perderlo justo cuando experimentaba lo que un amor puro y sincero podía ofrecerle.
La idea de mudarse juntos surgió en su cabeza, cualquiera que fuera la decisión que tomara, tendría que renunciar a algo.
Quedarse con su hermano y permitir que controlará cada paso que daba, despedirse de Luo y vivir en la penumbra o seguir su corazón, ser feliz al lado de la persona que ama pero renunciar a su hermano mayor.
Cualquiera de los dos sería lastimado, ambos dolían pero era tiempo de iniciar desde cero, ya no era un niño que necesitara ser protegido, si algún día debía hacer su propia vida, esperaba poder elegir con quien hacerlo.
— Shizun, no debes preocuparte, si te hace falta algo lo comprare por ti, tu hermano debe estar furioso por tu ausencia, me temo que si vamos por tus cosas, me impida verte de nuevo.
Hubo silencio, las cosas se aclararon, esperaba que su hermano entendiera su decisión, aún si tuviera que luchar por defender su relación, él lo haría sin arrepentimiento alguno.
Esa misma noche se instaló en la casa de Luo Binghe, a pesar de haber descubierto su fortuna él vivía en una pequeña pero acogedora casa, no era ni la mitad de su mansión pero al menos ahí podía sentirse libre.
Las llamadas a su celular se amontonaron, para evitarse la molestia al verlas decidió apagarlo, Jiu no sabía en donde estaba y tampoco lo veía capaz de rastrearlo, quizás solo necesitaba un par de horas para que su enojo bajara y pensara con claridad.
El siguiente día pasó con normalidad, ambos llegaron bastante temprano para recibir sus clases, comieron durante el descanso y esperaron ansiosos por el timbre de salida, el peso de sus preocupaciones pasaron dejaron de ser importantes, estaban tan inmersos en amarse que se olvidaron por completo del gemelo mayor, quien los esperaba parado en la puerta, con evidente molestia en su rostro.
— Veo que sigues empeñado en desobedecer, te daré una última oportunidad, aléjate de él y vuelve a donde perteneces. — Dudó por un momento, con su corazón doliendo se quedó parado en su sitió, sujetando el brazo de Luo Binghe con firmeza, no eran necesarias las palabras, su respuesta era más que clara.
— Ya que tomaste tu decisión, no iré en contra, pero tampoco lo acepto. — Desplegó su abanico, dio media vuelta y comenzó a andar hacia el auto que lo llevaría a casa. — Recuerda bien la que te dije aquella vez, el día que puedas darme la razón estaré esperándote para consolarte, mi tonto hermano, ojalá pudieras ver la angustia que me haces pasar.
La tristeza lo invadió, aun guardaba un poco de esperanza, en el futuro, quizás lo tres podrían llevarse bien y restablecer su relación familiar.
— Shizun, no seas duro contigo mismo, esto no es tu culpa, vayamos a casa a tomar un descanso.
— ¿Crees que algún día acepte lo nuestro?
— Debe tener sus propias razones, hasta entonces no pienses en ello, algún día entenderás sus motivos.
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Desde entonces, Jiu dejó de meterse en sus asuntos, la vida le sonreía, su desempeño académico era bastante bueno, su novio era todo un caballero, no había día que no llegara con un ramo de rosas y regalos, lo material nunca le importó, su cariño y muestras de afecto fueron la clave de su felicidad.
Un día Binghe se levantó mucho antes que él, al despertar, el aroma a waffles recién hechos elevaron su apetito, todos los días repetía la misma rutina, hacerle el desayuno, acomodar su ropa y prepararle el baño antes de ir a estudiar.
En su primer aniversario rentó un yate para llevarlo a pasear, una velada en altamar bajo la luz de la luna, bebiendo una copa de vino.
En su cumpleaños, mandó instalar anuncios por todos lados para felicitarlo.
Durante dos años gozaron de una vida tranquila, Yuan estaba próximo a graduarse, la idea de buscar un trabajo estable fue frenada por Binghe, quien le aseguró que no tendría la necesidad de trabajar a su lado.
No quería sentirse como un parásito viviendo a costa suya, por más que le insistiera, él declinó la propuesta, Yuan había estudiado duro para convertirse en presentador de televisión, ya que Binghe era dueño de una empresa del medio, no dudó ofrecerle empleo.
Aún estaba un poco inseguro, los rumores de nepotismo no son nada buenos. — Soy el jefe ¿Por qué te preocupas tanto? Nadie puede hablar de mí a mis espaldas.
— Aun así, sería raro trabajar para ti, no es que no quiera o me desagrade, es solo que, ya sabes, me gusta explorar cosas nuevas y recientemente me han llegado algunas propuestas.— Binghe alzó una ceja ante su respuesta, riendo contraatacó a su comentario
— ¿Entonces quieres trabajar para la competencia? Shizun ¿Acaso eres un espía? — Yuan se apresuró a negarlo, su charla se extendió un par de minutos, Binghe no insistió más y lo motivó a perseguir sus sueños.
El día de su graduación, reservó el restaurante más lujoso de la ciudad solo para los dos, los músicos tocaron una melodía romántica, aquella celebración tenía un motivo oculto.
Las luces se apagaron, los reflectores iluminaron su mesa, Binghe se levantó de su asiento y se arrodilló junto a la silla de su acompañante, de su saco salió una pequeña caja con un hermoso anillo de diamantes en el centro.
— Hace tiempo que quiero preguntarte esto.— Sus ojos se fijaron en los ajenos, ese brillo tan particular de sí mismo, similares a las estrellas en el cielo.— Shizun, desde que llegaste a mi vida me has hecho tan feliz, es por eso que deseo pasar el resto de mi vida a tu lado, déjame preguntar ¿Te gustaría casarte conmigo?
Yuan asintió con su cabeza, sus manos cubrieron su rostro, no se esforzó mucho en retener las lágrimas, dejó que fluyeran y empaparan todo a su paso.
Los planes de boda se trabajaron de inmediato, la fecha estimada se programó para el año siguiente, no tenían muchos amigos a los que invitar y aunque Jiu recibió su invitación, era poco probable que asistiera.
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Su contratación en la televisora bajo su punto de mira aún no estaba asegurada, Shen Yuan ahora dedicaba sus días a esperar que Luo volviera a casa. Él aún estudiaba en la universidad, rara vez tardaba en llegar por lo que se aseguraba de tener su comida lista. Pasaba sus días imaginando el día en que finalmente pudieran ser esposos, tomar sus manos para recorrer hasta los senderos más peligrosos, estando juntos, nunca nada les pasaría.
Su vida feliz y perfecta, anhelaba que siempre pudieran vivir de esa manera.
La vida universitaria es dura, con la cantidad de proyectos, tareas, el servicio social, la búsqueda de vacantes para poder establecerse al finalizar, el tiempo para uno mismo tiende a reducirse, es por eso que cuando las atenciones bajaron no le dio mucha importancia, Luo parecía agotado, nunca se quejó, al contrario, siempre estaba ayudando para que no se esforzara demasiado.
Los desayunos se volvieron poco frecuentes, las fechas especiales pasaron a segundo plano, los te quiero y besos de buenas noches parecieron lejanos.
Algunas veces, Luo salía para recibir sus clases y no volvía hasta que el sol se ocultaba, la explicación de siempre: "— Me quede hasta tarde con un trabajo en equipo." Ya no mostraba emoción ni interés en probar la comida que le preparaba, ya no aceptaba charlar un poco antes de dormir, siempre estaba cansado para hablar, incluso en su cumpleaños estuvo ausente, sin regalos ni felicitaciones.
Comenzó a molestarse el día en que no llegó hasta pasada la media noche, con una terrible peste a alcohol en su cuerpo y marcas de labial carmesí sobre su piel, nunca, durante sus años de noviazgo le había reclamado pero, tampoco podía dejarlo pasar.
Binghe reacciono con violencia ante su disgusto, su mano aprisionó su cuello, Yuan jadeaba por la falta de aire, el susto en su mirada le trajo satisfacción.— Mierda ¿Por qué te quejas tanto? ¿No estoy aquí ya? Nunca te falta nada, te doy techo y comida ¿Con que derecho me reclamas?
Ahí comenzó un nuevo ciclo para la pareja, los rastros del joven detallista que se preocupaba por su bienestar, que prestaba su hombro cuando la tristeza lo alcanzaba, que le sacaba sonrisas y le juraba amor eterno, era ahora irreconocible. Su hogar feliz se convirtió en un hermoso recuerdo que deseaba traer de vuelta a la realidad.
Para su buena o mala suerte, la confirmación de su contratación llego pronto, al menos podría distraerse de los problemas en el trabajo.
¿Cómo iba a saber que ni ahí estaría en paz?
Cada día cubría y presentaba las noticias más controversiales de la semana, en ocasiones era necesario quedarse hasta tarde, alguien consiguió una nota de último momento, para evitar que otras televisoras se adelantaran, atender su deber era más importante que descansar.
Ese día fue así, minutos antes de su hora de salida lo llamaron a volver al estudio, un escándalo con el CEO de la competencia había explotado.
Luo Binghe, el joven heredero de la cadena Heavenly Pillar News había comenzó a mostrar actividad en la empresa de su padre, los ojos se posaron en él y en las personas que lo rodeaban.
Su rostro se viralizó luego de ser visto saliendo de un bar acompañado de una hermosa mujer, Sha Hualing, la hija de un reconocido modista a nivel nacional, los rumores de citas inundaron los medios.
Yuan tuvo que tragarse su molestia, mostrar profesionalismo y fingir que nada de lo ocurrido le afectaba, terminó de presentar la nota, ni siquiera esperó nuevas órdenes, se marchó de inmediato.
— ¿No anunciste nuestro compromiso? ¿Por qué dejas que te vinculen con alguien más? No quiero vivir oculto, como si lo nuestro fuera un secreto o yo no existiera.
— Eres mi prometido, no importa con quien me vean salir o entrar a lugares, con quien me voy a casar es contigo ¿No es suficiente?
— En primer lugar ¿Por qué vas a beber tan tarde con otras mujeres? por la mañana sales a la universidad, por la tarde vas a la empresa y por la noche sales con ellas ¿Donde quedo yo? — Más que enojado estaba triste por no saber que estaba haciendo mal. — Ya ni recuerdo cuando fue la última vez que pasamos un día entero juntos, llegas y ni siquiera respondes a mi saludo, ¿Qué puedo hacer?
Luo actuó indiferente, guió su mano a la boca de su prometido, la cubrió para que dejara de atormentarlo con sus quejas. — Callarte, eso puedes hacer, ¿Recuerdas que odiabas que tu hermano controlara tu vida? No eres muy diferente de él, ¡Por un maldito día, cierra la puta boca!
Sus días de tormento no cesaron, pese a estar dolido, separarse jamás fue una opción, estaba enamorado por sobre todas las cosas y estaba seguro que con su amor Binghe volvería a ser el de antes.
Una de esas tantas mañanas de descanso que las pasaba en solitario, salió en dirección a una cafetería con la intención de despejar su mente, mientras esperaba su bebida, recordó algo de sus tiempos de bachillerato, había conocido a alguien que, por culpa de su hermano nunca logró hacer su amigo.
Liu QingGe y él eran bastante cercanos, en ese entonces el solía ser muy obediente con Jiu, si le pedía que dejara de juntarse con ciertas personas, él lo haría.
Después de muchos años volvió a encontrarlo, su reunión imprevista le trajo alegría, además de YingYing y su hermano, no era cercano a nadie más, reencontrarse con un viejo conocido le ayudó a estar en paz.
— ¿Aún vives con tu hermano? Espero no causarte problemas por vernos hoy. — Yuan negó mientras reía, Liu QingGe fue considerado y entendió el motivo de su distanciamiento, nunca preguntó al respecto. — Dejé la casa de Dage hace un tiempo, cuando intentó alejarme de mi pareja, he estado viviendo con él desde entonces.
Había notado su argolla de compromiso mucho antes de sentarse, por un lado estaba aliviado, siempre le pareció extraña la forma en que su hermano mayor lo cuidaba.
Ya fueran amigos, compañeros o peor aún, intereses amorosos, el gemelo mayor usaba sus influencias para causar terror, si las cosas no salían conforme lo planeado, entonces recurría a medidas de dudosa moralidad.
Decir que Shen Jiu era un criminal era poco, ya sea pagar para que se alejaran, mandar golpear e incluso matar a los que se resistieran, haría hasta lo imposible para mantenerlo encerrado en casa como si de un ave enjaulada se tratara.
Es una lastima que Shen Yuan nunca se fijara en las actitudes cuestionables de su hermano, para él, Jiu solo era muy desconfiado, es normal que tras pasar un par de años sin saber que fue del otro lo hayan trastornado un poco ¿No?
Traer de vuelta los recuerdos de su adolescencia encendió el brillo de sus ojos, mismo que poco a poco estaba siendo agotado por las malas rachas que su relación enfrentaba, esa cálida sonrisa, realmente bella.
Su platica se extendió más de lo esperado, el sol estaba por ocultarse para dar paso a la noche, no había prisa por marcharse y bien hubiera permanecido un rato más en compañía de QingGe, de no ser por la ligera sensación de vigilia que hace mucho tiempo no experimentaba.
Algo lo acechaba de entre las sombras, aquello desconocido le provocó angustia e hizo despedirse a toda prisa para volver a casa, probablemente estaba siendo paranoico, pero tampoco quería arriesgarse más ahí afuera.
Estuvo intranquilo durante el trayecto, siempre mirando a todos lados, listo para correr y gritar por ayuda si era necesario. Gracias al cielo llegó pronto a casa, las luces estaban apagadas, imaginó que estaría solo como todas las noches anteriores, ni siquiera se molestó en echar un vistazo alrededor.
Lanzó un suspiro sintiéndose seguro al interior del silencioso hogar, dejó sus llaves en una mesita después de cerrar, quería dormir para recuperar la energía que gastó con su pequeño susto.
Su distracción fue tal que no se percató de la presencia detrás suyo. — Que lindo te ves sonriendo a otra persona, ¿Es esta tu forma de venganza? — La voz de su pareja lo dejó inmóvil, sin saber como reaccionar o responder.
— Salgo todos los días para sacarme el estrés de la universidad y el trabajo, tú, en cambio no haces nada.— Su tono se volvió grosero, al parecer la mirada que sintió en l cafetería no era otra más que la de él, tampoco es que haya hecho algo malo, sentir miedo era exagerado. — Luo, me aburro mucho cuando me quedo solo, quería salir a beber un café entonces...
— Entonces aprovechaste para verte con tu amante, ¿Me equivoco? — Esa suposición atrevida lo enfureció, se trago el miedo y sin pensarlo le dio una bofetada, sus ojos inyectados de irá casi lo hicieron reírse a carcajadas. — Sales con una mujer diferente cada noche, yo salgo solo un día, me encuentro con un viejo amigo y me acusas de tener un amante, eres diferente al Luo Binghe del que me enamoré.
— ¿Un amigo? ¿Qué amigos vas a tener tú? — Las burlas continuaron, está vez jaló su brazo con la fuerza suficiente para lanzarlo contra el muro frío a sus espaldas, su rostro estaban bastante cerca, sus labios se aproximaron hasta su cuello, el vapor caliente que salió de su boca al exhalar le provocó escalofríos, tuvo que cerrar sus ojos para evitar que sus miradas se encontraran. — Shizun, recuerda gracias a quien estás aquí, yo te salve de tu hermano, yo soy tu vida entera, no tienes a nadie más que a mi en este mundo.
— No logro comprender que fue lo que ocurrió para que te conviertas en esto, no te reconozco, extraño al Luo Binghe amoroso de antes, de verdad ¿Se ha ido?
— Shizun ¿Cómo sabes si no sigo aquí? — Su voz se suavizó, sus brazos rodearon su espalda y lo acercaron aún más a su propio cuerpo, dejó un par de besos sobre su piel, le oermitió probar un poco de su cariño después de verle tan desesperado por atención. — Muy pronto nos cansaremos, te llevaré al país que tu quieras para celebrar, llenaré tu habitación de regalos si así lo deseas, comprare una mansión, te daré el mundo entero si es posible.
Yuan se estremeció ante cada una de sus caricias, por más lujos que le prometiera, nada de eso lo hizo feliz. — No quiero regalos, ni viajes, lo único que pido es tenerte a mi lado, escuchar de tus labios la palabra te amo, la has dicho tan pocas veces que me hace pensar que mientes.
— Entonces le daré a Shizun lo que pide, pero por favor, no veas a otros hombres que no sea yo. — Se había arrodillado y ocultado su rostro contra su estómago, sin dejar de abrazarlo habló de la forma en que fue lastimado. — No he sido bueno, te tengo abandonado, pero cambiare eso, vendré a casa temprano para que podamos cenar juntos, pero por favor no salgas con nadie más, no sabes la rabia que sentí al verte reír tan alegre con ese imbécil, quería golpearlo y traerte de vuelta a la fuerza.
La hostilidad en sus palabras lo alarmó, de inmediato se arrodilló a su lado para abrazarlo, llenar de besos sus labios y darle una mirada cargada de comprensión. — No debes preocuparte, en mi corazón, no hay nadie más importante que tú, se que estás pasándolo mal por todo el estrés de la escuela, pero yo estaré a tu lado siempre.
— Gracias Shizun, se que puedo confiar en ti en todo momento. — Mientras endulzaba sus oídos, su sonrisa ocultaba malicia, tenerlo controlado resultó ser más fácil de lo esperado, bastaron un par de promesas y falso arrepentimiento para tenerlo en la palma de su mano.
Tal como lo dijo, estuvo volviendo a su lado más temprano de lo normal, un par de noches compraba ingredientes para cocinar, otras lo llevaba a comer fuera, obviamente su única motivación era mantenerlo tranquilo para poder manejarlo a su antojo.
Sus días felices volvieron, sabía que si le daba un poco de espacio y lo charlaban un poco las cosas tendrían solución, le pareció ridículo creer que un amor como el suyo pudiera acabar de la noche a la mañana. La agenda de su prometido estaba un poco cargada ese día, tuvo la idea de cocinar algo y llevarlo a su trabajo para alegrarlo. Arregló todo, se puso un conjunto lindo y se encaminó a la puerta para salir, estaba cerrada, sus llaves no estaban por ningún lugar.
Buscó por todos lados sin obtener resultados, no le quedó de otra que llamarlo por teléfono para preguntar si él acaso las había visto.
— ¿Por qué Shizun quiere salir de casa? No tiene nada que hacer afuera, si es por la hora de comida, entonces iré yo mismo para comer juntos y luego volveré al trabajo.— Ni siquiera le dio tiempo para decir algo más, estaba feliz por comer en su compañía, pero triste por no haber podido darle la sorpresa.
Los día continuaron igual, siempre que buscaba excusas para salir a otro sitio que no fuera el trabajo se le era rechazado, si necesitaba comprar víveres, entonces los mandaría a domicilio, si quería visitar lugares debía esperar a que llegara para hacerlo juntos, si quería verse con alguien, era imposible.
Las alertas rojas eran visibles a cientos de kilómetros, quizás su ciego enamoramiento le hizo verlas pero ignorarlas, probablemente su prometido solo estaba preocupado por su seguridad y no quería exponerlo.
Sabía que estaba siendo controlado, y aún así no dijo nada al respecto, su única alegría y esperanza recayó en el día de su boda, los preparativos comenzaron sin su presencia, Luo Binghe estaba encargándose de todo por su cuenta.
No hubo una ceremonia como tal, la ausencia de invitados lo dijo todo, en el lugar eran solo ellos dos, al lado del juez que los nombraría esposos. Sin vítoreos ni felicitaciones cuando ambos unieron sus labios en un cálido beso, cada uno con una sonrisa cuyo significado era diferente.
— Shizun, ahora que te he convertido en mi compañero de vida, finalmente puedo hacer lo que siempre quise. — Pasaron la noche bebiendo, recordando el pasado, Binghe nunca le hablo de su familia y siempre que la pregunta surgía, él daba la vuelta al tema.
— Binghe, siempre tuve curiosidad, ¿Qué hay de tus padres? — Estaba realmente curioso, hasta donde sabía, tomó el puesto de su padre en su empresa más no lo había visto nunca, tampoco mencionó a su madre a ninguna ocasión.
— Shizun, sabes que no me gusta tocar ese tema, hablemos de otra cosa.
— ¿Por qué? ¿Te llevas mal con ellos? — Preguntó en un tono triste, el nunca conoció a sus padres biológicos, y los que lo adoptaron se la vivían viajando por el mundo, siempre fueron solo su hermano gemelo y él.
Luo Binghe frunció el ceño, ya estaba un poco ebrio y, aunque sus preguntas invasivas le molestaron, aun así le respondió.— Mi madre biológica murió cuando nací, mi otra madre también murió cuando era pequeño y mi padre...— No había mucho que decir de alguien que, probablemente ni sabía que tenía un hijo trabajando en su lugar.— No quiero hablar de esto, vamos a dormir.
Lanzó un suspiro pesado, se levantó de su asiento y sin decir nada más fue a meterse entre las sábanas de su cama, nada pasó esa noche, ni palabras cariñosas ni besos que condujeran a algo más, el ambiente se volvió tenso, cada uno durmió en un extremo del colchón sin hablarse ni mirarse, una perfecta noche de bodas.
El siguiente día, Shen Yuan lamentó su atrevimiento, sin querer había deprimido a su esposo en su primer noche de casados, por suerte aún tenía una forma de hacerlo feliz y remediar su metida de pata.
Revolvió sus pertenencias en la maleta que preparó antes, entre sus cosas había un hermoso colgante de oro, su hermano se lo había regalado años antes, Jiu se lo otorgó por ser su persona especial, ahora pasaría a las manos de su ser amado.
Binghe se había levantado bastante temprano, bajó a la cocina y tomó el desayuno sin esperarlo. Yuan caminó con cuidado sin que el ruido de sus pisadas lo alertara de su presencia, una vez que lo tuvo frente a él, se lanzó sobre su espalda para abrazarlo. — Siento mucho lo de ayer, no debí preguntarte ni ser tan insistente, no vine a pedirte perdón con las manos vacías.
Extendió su mano abierta mostrando el colgante en ella, Binghe lo reconoció al instante. — ¿Dónde...? Más bien ¿Cómo es que tienes eso en tu poder?
— Mi hermano me lo regalo hace un tiempo ¿Te gusta?
— ¿Cómo pudo habértelo dado? Fue robado de mi mano hace mucho tiempo ¿No tienes idea? — Shen Yuan no comprendió del todo sus palabras, tampoco pensó mal de su hermano, después de todo, él y su esposo pese a su mala relación, no parecían conocerse de antes. — Probablemente el ladrón lo vendió, a Dage le gusto y decidió comprarlo, o quizás es una copia idéntica del tuyo.
Binghe negó con la cabeza, arrebató el colgante de la mano ajena y lo guardó de inmediato, como si temiera que se le fuera robado nuevamente. — Es el mismo, estoy seguro. — Sin decir más, se retiró de la mesa, no solo no se había sacado el enojo, ahora estaba aún peor, el único recuerdo de su madre estuvo perdido durante años y volvió de la forma menos esperada.
La situación era cada vez más extraña, a ojos ajenos era una simple coincidencia, su matrimonio recién iniciaba y ya no sabía que más hacer para arreglarlo, sin saber la fuente del problema, buscar posibles soluciones resultaría difícil por no decir imposible.
Le resultó deprimente el no tener con quien desahogar sus inquietudes, entre su hermano y él, se habían encargado de que su círculo social fuera escaso, la única persona que podría escucharlo no estaba cerca, hacía años que YingYing no ponía un pie en la ciudad.
El matrimonio y el amor, definitivamente no fueron para nada como él lo imaginaba, sus opciones eran darle la razón a su hermano, volver a su viejo hogar y aceptar su error, o intentar entender el motivo detrás del comportamiento de la persona que ama, fingir cariño durante tantos meses, forzar una sonrisa y hacerla parecer sincera no es fácil, no tiene que serlo, cada uno de sus momentos felices, no podían ser un invento ¿cierto?
Shen Yuan que hasta entonces se había mantenido al margen de sus propios problemas, tomó una postura fuerte, debía tomar sus propias decisiones, actuar por si mismo, si quería arreglar su matrimonio, primero debía arreglar su propia personalidad sumisa que siempre le impidió actuar.
Un patrón repetitivo en su esposo cada que había algo que le molestaba, era que salía y no volvía hasta muy tarde, tiempo que aprovechó para buscar algo que pudiera dar respuesta a las miles de preguntas en su cabeza, quizás revisar las pertenencias ajenas no era del todo ético, no es como si pudiera preguntar de todas maneras, tan solo bastaba con dejar todo exactamente igual a como lo encontró para no levantar sospechas.
Mientras pensaba se dio cuenta de varias cosas, Binghe nunca le permitió indagar en su vida privada, relaciones, familia o su viejo hogar, fuera de sus datos generales no conocía para nada a la persona con la que se casó.
Se enamoró del romance y la ternura que le mostraron al inicio, al menos en ese momento pudo comprender un poco la preocupación de su hermano mayor, aún así no perdió la esperanza de dar un final feliz a su relación, con amor y terapia si es necesario, claro, primero debía convencer a Binghe de tomarla.
No encontró mucho en su búsqueda, sin fotografías o artículos que le dieran una pista de su pasado, bueno, en realidad había una pila de papeles cuyo logo le resultó bastante familiar, Luo rara vez husmeaba entre sus propios cajones, es por eso que tuvo el atrevimiento de tomar los documentos y esconderlos en un lugar al que solo él pudiera acceder.
Su plan consistía en revisar cada uno de los documentos, saber de que trataban y cuando no quedara más por investigar, volver a colocarlos en su lugar.
Eran todos papeles de su estancia en un orfanatorio, mismo al que él y su hermano fueron enviados en el pasado.
Al parecer, Luo había llegado poco después de que ellos fueran adoptados, por más que intentará no pensar mal al respecto. Le resultaba imposible que su esposo y hermano se conocieran, había algo que simplemente no terminaba de encajar del todo.
Con tantas preguntas dando vueltas en su cabeza, solo le quedaba una opción, buscar a su hermano para pedirle explicaciones.
El tema del colgante no lo dejó dormir tranquilo durante varias noches, obviamente no le diría a Luo, buscar una forma de hacerlo sin que se diera cuenta, era todo un reto, tampoco planeaba contarle su situación a su hermano, probablemente lo obligaría a romper por completo con su matrimonio.
Para alguien que siempre estuvo aislado del mundo, solo, encerrado en su habitación, disfrutando de los placeres que los medios de entretenimiento pueden brindar, leyendo novelas de fantasía, despotricando por las decisiones mal tomadas de los protagonistas ¿No estaba ahora en la misma situación?
La protagonista femenina que se deja pisotear por el fuckboy en turno, que cree que con su amor puede salvarlo.
¿Cuántas veces expresó su inconformidad en foros? ¿Cuántas veces llamó idiotas a los personajes de las novelas de romance juvenil?
El amor no debería doler, ahora el estúpido es él, sabe lo que está mal, pero tampoco quiere dejarlo.
Mentir no es algo que se le dé bien, inventar algo para encontrarse con su hermano mayor que sonara convincente y no le hiciera ver sospechoso parece más fácil de lo que en realidad es.
Binghe conocía su hora de entrada y de salida, sus días de descanso y temporada de vacaciones, engañarlo no es sencillo.
Por el bien de su propia misión, practicó durante horas para hablar con él cuando volviera a casa.
El ruido de la puerta abriéndose nunca lo hizo sentir tan tenso como ese día, le costaba respirar y evitaba a toda costa hacer contacto visual.
— Necesito decirte algo.— Sonó serio en un intento de no mostrar su nerviosismo.
— ¿Qué cosa quieres decir? Si es una queja, no estoy de humor para escuchar.— Yuan negó con su cabeza, sus labios temblaron como si temiera hablar y ser descubierto en segundos.
— La empresa está organizando una reunión para colaborar con algunas marcas, debo ir, estaré fuera quizás hasta el siguiente día. —Guardó silencio, Luo lo miró como si estuviera intentando analizar su lenguaje corporal. — ¿Me estás pidiendo permiso para ir?
— Estoy avisando que no volveré temprano del trabajo, tampoco es necesario que me lleves, de los transportes se encargará nuestro jefe.
— Shizun es más decidido ahora, estarás rodeado de otras personas, recuerda no quitarte tu anillo de bodas.
— No te preocupes, si bien no he dicho quién es, yo sí me aseguré de anunciar que tengo un esposo al que amo. — Su comentario pasivo agresivo le hizo sentirse atacado, no queriendo discutir, simplemente se burló en voz baja.
Parece que le había creído, ambos tomaron la cena en silencio y se marcharon a dormir, la ansiedad lo mantuvo en vela toda la noche, para cuando parecía que por fin podría descansar, la alarma de su teléfono comenzó a sonar.
Luo se había ido hacía un tiempo a la universidad, de mala gana se levantó de su cama, tomo un cambio de ropa limpia y salió en busca de un taxi que lo llevara a su antiguo hogar.
El paisaje no cambió demasiado, las calles empedradas que guiaban a la mansión y, que la separaban del espeso bosque, seguían igual, la nostalgia vino acompañada de un sin fin de recuerdos felices que se amontonaron en su cabeza.
Jiu solía llamarlo problemático, una vez se ensañó tanto con la obra de un autor que casi fue demandado por daños y prejuicios, armó toda una organización para boicotear sus ventas usando solo la labia, el libro realmente no era tan malo, simplemente él no era el tipo de público al que iba dirigido, sus críticas mal influenciadas por sus propios gustos causaron que una ola de fanáticos intentaran dar con su paradero y silenciarlo.
Sin embargo, su hermano mayor nunca había estado tan molesto como para no hablarle por mucho tiempo.
Después de varios minutos andando finalmente habían llegado, Yuan pagó al conductor y él bajó del auto para caminar hasta la puerta de entrada.
Tocó el timbre un par de veces hasta que uno de los sirvientes le abrió la puerta.
La cara de todos se iluminaron después de verle, lo bombardearon de preguntas y saludos, realmente lo amaban en ese lugar.
Pidió que no le avisaran al mayor sobre su llegada, después de indicarle en donde se encontraba, él mismo fue a su encuentro.
El pasatiempo favorito de su hermano consistía en tomar el té al aire libre, en el patio había un pequeño espacio rodeado de árboles florales, una mesita de piedra al medio y un pequeño lago de peces Koi al lado.
Jiu no se encontraba solo, junto a él había un rostro conocido que hace tiempo no veía, el sentimiento de felicidad opacó sus preocupaciones. — YingYing ¿Cuándo volviste?
La joven giró su rostro inmediatamente después de escuchar su voz, incluso el mayor redirigió su mirada a su persona, YingYing dio un salto de su asiento y corrió para abrazarlo, se había vuelto un poco más alta desde la última vez que se vieron. — ¡Yuan Gege! Volví hace algunos meses, estaba decepcionada y triste cuando Jiu-Ge dijo que estabas fuera.
— El trabajo me consume mucho tiempo, no es fácil venir aquí, además a Dage no le agrada mucho mi esposo.— Lanzó una mirada a su hermano que rodó los ojos justo después de escucharlo.
—¿Esposo? No puede ser ¿Te casaste? — Se quejó ruidosamente jalando su brazo para llevarlo a sentarse a la pequeña mesa de té. — Parece que me he perdido de mucho, tienes que contarme todo ¿Quién es tu esposo? ¿Es guapo? ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?
— No es un tema relevante. — Jiu se adelantó a hablar, antes de que algún tipo de información perjudicial saliera a la luz. — YingYing, se acerca la hora para tomar tu clase de piano, no hagas esperar a tu maestro.
— Hace años que no nos vemos ¿Podrias dejarlo pasar esta vez?
— YingYing, el maestro viaja todos los días hasta aquí para enseñarte ¿Te parece justo despedirlo por un capricho? — Sin agregar nada más, la chica se despidió de ambos y entro de vuelta a la mansión para tomar su clase, ambos se quedaron solos sin saber muy bien como iniciar la conversación.
— No te ves nada bien, tienes ojeras y has bajado de peso. — Comentó el mayor sin mirarle, su vista estaba fija en su taza de té, por más que intentara ser indiferente, el cariño por su pequeño hermano es simplemente imborrable.
— Trabajo hasta tarde y mis horas de comida son reducidas, aun así intento alimentarme lo mejor que puedo.
— ¿Es la verdad o me estás ocultando algo? ¿Finalmente vas a darme la razón? Si aceptas tu error, serás bienvenido, este siempre será tu hogar. — Sus palabras estaban teñidas con un poco de tristeza, no había día que no esperara verlo entrar por esa puerta, escucharlo, disculparse y decir que volvía a casa.
— En realidad vine a preguntarte algo.- Hizo una breve pausa para calmar sus emociones, no encontraba una manera de formular su pregunta, su mente estaba hecha un lío. — Tú... ¿Tú ya conocías a Luo desde antes? Por eso desconfiabas de él ¿Cierto?
El rostro del mayor palideció, la mano que sostenía la taza de té comenzó a temblar, su expresión era una mezcla de enojo y preocupación. — ¿Ese bastardo te dijo algo? Yuan, debes entender que todo lo que he hecho ha sido únicamente por tu bien, no importa lo que él diga, debes creerme.— Con el pasar de los segundos, Jiu parecía más irritado y desesperado.
— ¡Ese bastardo no sabe nada! Yuan, te enamoraste de él demasiado rápido, lo que sea que te diga es una mentira.
Cada palabra suya solo lograba confundirlo aún más, algo estaba claro, los dos se conocían y los problemas de su esposo probablemente estaban relacionados. — Simplemente, te hice una pregunta, él no me dijo nada, solo ver tu reacción me hace preguntarme cuantas más cosas no me has dicho. — Su gemelo tampoco tenía un círculo social estable, nunca tuvo amigos, intereses amorosos ni nada por el estilo, incluso su convivencia con los sirvientes del hogar estaba basada en infundirles miedo.
— Ese colgante de oro que me regalaste ¿De dónde lo sacaste? — No iba a marcharse hasta obtener una respuesta, su relación se vio severamente afectada en parte por ese objeto. — ¿Qué quieres decir? No lo recuerdo, probablemente lo encontré en algún lugar.
Su respuesta lo enojó, está claro que sabe de lo que le habla, simplemente quería evitar el tema. — Hermano, dime la verdad ¿De dónde lo sacaste? ¿Realmente no llegaste a conocer a Luo?
— ¿Luo Binghe? Yuan Gege ¿Tú también lo conoces? — Jiu se levantó enseguida de su asiento, ahora si estaba de verdad molesto. — YingYing ¿Qué fue lo que te dije?
La joven se apresuró a calmarlo y ayudarlo a volver a sentarse, sirvió más té sobre su taza y le acercó algunos bocadillos. — Jiu-Ge ¿Recuerdas a Binghe? Es una pena que no haya podido acompañarnos al salir, estoy seguro de que con tu ayuda habríamos podido encontrar el colgante perdido de su madre.
El rostro de Yuan se volvió sombrio, por más que Jiu intentó que la joven dejara de hablar simplemente no ocurría, con cada palabra soltaba nuevos datos que lo hundian mucho más, una vez que le dieron la información que buscaba, se despidió para volver a casa. Pese a no decirlo, en el fondo sabía que el ladron o el encargado de pedir que robaran el colgante fue su hermano, independientemente de los motivos que haya tenido, no fue correcto ni planea dejarlo pasar.
Antes de regresar, dio un paseo por un parque que a esa hora se encontraba un tanto solitario, necesitaba descansar un momento, calmar sus emociones y buscar posibles soluciones al caos en su vida, enterarse que el causante de sus prblemas siempre fue su hermano mayor lo deprimió, al principio pensaba que solo era sobreproctector ¿Quien no es asi con sus hermanos menores despues de todo?
Sus traumas pasados no justifican las malas acciones del presente, robar el objeto preciado de otro solo porque si no tiene sentido, seguramente algo más ocurrio, algo que le causaba terror descubrir y que arruinara más el romance que aun intentaba salvar.
La luz de la luna iluminó su rostro, sus ojos estaban ligeramente humedecidos, por algún motivo tenía ganas de llorar, tuvo que reunir un poco de valor para levantarse y caminar de vuelta a su hogar, era algo tarde ya, con suerte su esposo aún estaría ausente, así podría entrar, bañarse y acomodarse para dormir o intentar hacerlo al menos.
Todas las luces del hogar estaban apagadas como de costumbre, abrió la puerta sin mucho ánimo y volvió a cerrarla bien, la última vez que olvidó poner el seguro, Luo hizo un alboroto por ello. El interior parecía raro esa noche en especial, los muebles estaban desordenados, había dos platos con restos de comida y copas con vino aún servido en ellas, la puerta de su habitación estaba entre abierta, recordaba haberla cerrado justo después de salir por la mañana.
El ruido del televisor prendido sonaba de fondo, caminó sin hacer mucho ruido y asomó su cabeza por la puerta, lo que vio al interior lo congeló, su corazón casi dejó de latir, las lágrimas que había estado reteniendo se derramaron. Sobre su cama e iluminados por la luz de la pantalla, estaban su esposo y la mujer con la que alguna vez tuvo rumores de citas.
Su enojo y tristeza casi lo llevan a reclamarles a gritos, se contuvo, lo soportó y no dijo nada, simplemente salió de la habitación para buscar algún otro lugar donde dormir sin alertarlos de su presencia.
Tener la sospecha de que su esposo lo engañara es una cosa, pero llegar y encontrar a otra persona en la misma cama donde ambos duermen sobrepasa los límites de lo que puede tolerar, que no haya colapsado aún era raro, ser fuerte estaba comenzando a cansarlo. Por un lado su hermano, por otro su esposo, ninguno pensaba en él, ni siquiera él pensaba en sí mismo. — ¿Qué pasa contigo Shen Yuan? Tú no eras así, tú siempre dijiste que no serias como esas estúpidas protagonistas de las novelas para adolescentes hormonales, entonces ¿Por qué te has vuelto así?
Nuevamente, no logró conciliar el sueño, estuvo despierto hasta el amanecer, después de escuchar a la mujer recoger sus cosas y despedirse, pensó que era el momento de enfrentar la situación, ya ni siquiera estaba enojado, triste o asombrado. El cansancio físico, mental y emocional era lo único fácil de distinguir echando solo un vistazo. — Parece que te divertiste anoche, no dije que regresaría un día después, fue solo una suposición, aun así tomaste el riesgo y la invitaste.
Binghe se burló en su cara, asintió con su cabeza sin parecer un poco arrepentido. — ¿Qué hay de ti? ¿Tu hermano ahora está involucrado en alguna marca que le interese a la empresa de tu jefe?
— Admito que te mentí, solo quería entender un poco mejor las cosas, quiero que seas sincero ¿Mi hermano te hizo algo?
Esa pregunta le devolvió aquellos recuerdos amargos de su estancia en el orfanato, golpes, insultos, amenazas de muerte, lo alimentaban con las sobras si es que había sobras, alguna vez vomitó la comida y lo obligaron a tragarlo de vuelta. Cuando enfermaba lo dejaban a su suerte en espera de que no despertara, lo pateaban hasta que sus huesos crujieran y estuvieran rotos, el robo de su colgante, la actuación de buena persona frente a sus narices cuando visitaba a YingYing, su odio acumulado casi estalla en ese momento. — ¿Quieres que sea sincero cuando tú no lo fuiste, eres un par de años mayor ¿No deberías poner el ejemplo?
— Si te lo dijera ¿Me habrías dejado ir? — Bajó su mirada, no tenía una idea clara de que hacer a continuación. — Ahora creo entender mejor lo que sucedió, pero pensé que nuestra confianza era suficiente como para hablar de ello, a veces dudo de si queda un poco de amor en esta relación.
Binghe se acercó sonriendo, era una sonrisa maliciosa, burlesca y hasta cierto punto aterradora, este había tomado su barbilla con una de sus manos, le obligó a mirarlo a los ojos, parecía entretenerse con su decadencia. — Shizun, Baobei, A-Yuan, Yuan'er ¿Cómo prefieres que te diga? — Su rostro se acortó la distancia entre ambos, hizo un recorrido de besos sobre sus mejillas, deteniéndose antes de llegar a su oído, entonces susurro. — No importa cuál elijas ¿Crees que habrá algo de cariño luego de llamarte así? Más bien, ¿Alguna vez lo hubo?
—"En mi corazón el único que habita eres tú, en mi mente el único que me quita el sueño eres también tú, realmente no me veo al lado de nadie más que no seas tú." Una vez me dijiste esas palabras.
— Las palabras son solo eso, también puedo decir que soy un alienígena, pero no significa que sea cierto.— Sus peores pesadillas se estaban volviendo realidad, todos esos momentos lindos, esos besos, caricias y palabras dulces, ¿Todo era mentira? Su corazón fue herido por la persona a la que le entrego todo, a la que le disculpó que lo ocultara ante el ojo público, a la que le creyó cuando le dijo que iba a cambiar y ser mejor.
— Si no hay nada, entonces ¿Por qué no terminar? ¿Por qué seguir con la farsa? No hace bien a ninguno de los dos.— Su hermano tenía razón, a su vez, era uno de los culpables de que el conflicto escalara hasta ese punto.
— Te equivocas, puede que no parezca, pero soy realmente feliz así, piénsalo, Shen Jiu me robo años de paz y yo le robe a su hermano menor, veámoslo como un tipo de deuda.— Sin siquiera saberlo, lo hicieron partícipe de una venganza bien planeada, ser ignorante de lo que ocurre a su alrededor lo metió en un conflicto del que parece no haber salida.
Sus días no mejoraron en lo absoluto desde entonces, ya ni siquiera se le permitía asistir al trabajo, aquella vez que su hermano se encargó de aislarlo de todos, volvió a suceder, en ese entonces al menos podía salir con vigilancia, con Binghe simplemente fue imposible. Su día a día era estar encerrado en su habitación, incluso pasar tiempo en la sala estaba prohibido, las ventanas se cubrieron para que no mirara al exterior, ya no distinguía si era de día o de noche por la falta de luz.
Lo que comiera dependía del estado de ánimo de su esposo, dejó de bañarse, dejó de comer, ya no dormía, la ansiedad lo estaba consumiendo, la primera vez que tuvo un ataque de pánico le rogó a Binghe que lo llevara al médico, al no saber de qué se trataba pensó que estaba muriendo, su cuerpo se enfrió, temblaba del miedo y soportaba las ganas de llorar que esto le causaba.
Cuando las taquicardias comenzaban, se hacía un ovillo en un rincón de la oscura habitación, se repetía a sí mismo que no era nada, todo estaría bien, era solo la ansiedad, la solución a todo estaba en controlar su respiración.
Su desesperación era tal que llego a sentirse merecedor del trato recibido, su hermano fue una mala persona, Luo Binghe es solo una víctima, es normal que la tome contra él, es normal y totalmente justificable que lo traten de esa manera, es una basura ignorante, merece que lo humillen, merece no ser feliz, la solución a todo es morir. Los pensamientos intrusivos taladraron su cabeza, uno más dañino que el anterior.
De entre todas las ideas que corrieron por su cabeza hubo una que se mantuvo fija ¿Qué de bueno queda en esa vida? ¿Había algo que la hiciera merecedora de seguir adelante?
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En el pasado, Shen Yuan soñaba en convertirse en un critico literario respetado por todos, alguien sincero imposible de comprar por más millones que se le fueran ofrecidos, en sus propias palabras "Si una obra es una mierda, lo seguira siendo aunque me paguen para decir lo contrario." Era decidido, orgulloso y un poco intenso cuando de tirar veneno se trataba.
Como resultado de su apasionado pasatiempo, se vio envuelto en varios problemas con fandoms de diferentes obras, insultar la obra no le era suficiente, le resultaba imposible pensar que alguien fuera capaz de escribir una pila de basura y creer que era genial.
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Titulo de la obra: El señor dragón imperial tiene hambre
Autor:DumbDuck
Resumen:El rey dragón imperial tiene un gran apetito, cada semana pone en su mira un nuevo objetivo, sus concubinas son todas jovenes, una boda se celebra cada domingo, despues de la caliente noche de bodas la emperatriz viaja por su estomago, dejando la vacante libre.
XíanGege - ¡Excelente obra! simpelemente entretenida ¿Cuando hay actualización?
Lanxi - Hermano, este libro me voló la cabeza ¿Quien sera la siguiente? la hermana XíanXían sería una excelente opción ¿Quizás sea ella la elegida?
PepinoSinIgual - Amigo ¿Qué carajos? Dime por favor que estabas drogado e hiciste esto por diversion, atreverte a vender los derechos de este mojon, publicarlo y autoprolcamarla "La mejor novela de la temporada" me parece irreal.
PepinoSinIgual - ¿Qué padazo de imbecil cree que escribir una novela cuya trama va de un rey dragón que se casa, tiene sexo y luego se traga a su esposa, repitiendo el mismo ciclo todas las semanas es buena idea?
PepinoSinIgual - La heroina y emperatriz final sera aquella que despues de ser tragada por el dragón, salga viva y entera cuando el sistema digestivo de su marido haga su trabajo
PepinoSinIgual - Hermano ¿Qué carajos? quiero de lo que te fumaste para escribir esta mierda, vas cerca de los 500 capitulos y ninguno tiene sentido hasta ahora, quiero decir ¿Qué podemos esperar de alguien que se hace llamar DumbDuck?
Lanxi - Y si no te gusta ¿Por qué sigues leyendo?
XíanGege - No le hagas caso, solo busca atención, escuche que criticó la obra "50 días casado con un mosquito" el autor tuvo que banearlo de su plataforma.
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Ese joven que se divertía haciendo rabiar a otros en internet, jamás se imaginó cayendo en lo profundo de un abismo mental, incapaz de levantarse por cuenta propia, saboteándose a sí mismo. La gota que derramó el vaso, fue el día que Binghe le permitió encender la televisión, este sintonizó el canal de las noticias.
No hay un paso que su esposo de sin pensarlo, todos los noticieros hablaban de lo mismo "El joven empresario Luo Binghe confirma haber propuesto matrimonio a Sha Hualing, la heredera de la casa de modas más famosa del país."
Si aún quedaba un poco de estabilidad en su vida, con esa noticia terminó por derrumbarse, va a casarse con otra persona, pero tampoco lo deja irse ¿Qué pasará con él entonces? ¿Va a obligarlo a mirar como hace feliz a otra persona?
No está dispuesto a presenciarlo, no quiere ser parte de esa nueva etapa, no quiere entregar a la persona que a pesar de todo aún ama. — ¿Escuchaste eso? — Estuvo esperando a que la transmisión de las noticias terminaran para volver a verlo, ese día su sonrisa parecía más radiante que de costumbre, parecida a la que le mostraba cuando su enamoramiento comenzaba a florecer.
— Mi humor es bueno hoy, quizás podríamos salir a cenar un buen corte de carne y brindar por mi matrimonio, Baobei, compré ropa nueva para ti, báñate y ponte lindo para celebrar conmigo, iremos al mejor restaurante de la ciudad.— Sobre su cama reposó un elegante traje de marca color negro, con detalles en dorado, bastante lindo que seguramente habría amado en otro contexto.
Binghe se despidió con un beso en la mejilla, salió de casa sin mencionar su rumbo, como de costumbre. Yuan estuvo pensativo durante un buen rato, bañarse y hacer lo que su esposo le pidio, fingir una sonrisa y disfrutar de la cena, hacía tanto tiempo que no cenaban algo juntos, recuerda aquel día en el restaurante cuando le propuso matrimonio, ¿Cómo habrá sido para Sha Hualing?
A duras penas se levantó del rincón donde estuvo escondido por quién sabe cuantas semanas, su cuerpo adelgazó tanto que sus costillas se asomaban de entre su piel, sus ojeras y su rostro pálido por la falta de luz natural le dieron un aspecto terrorífico, estar muerto en vida, cualquiera que lo viera seguramente pensaría que era un fantasma.
"- Eres horrible, él no te ama, desaparece, basura, mereces lo que te pasa, idiota, morir es la solución, fracasado, ignorante, MUERE."
Mirarse al espejo le resultó doloroso, las voces en su cabeza subieron su volumen, gritaban, se burlaban. Cerró sus ojos en espera de que se callaran, pero esto solamente hizo que empeorara, finalmente exploto, arrancó el espejo de la pared y lo lanzó contra el suelo, los trozos de cristal roto se esparcieron por todo el lugar.
Las lágrimas escurrieron por sus mejillas, ya no podía más, estaba en su límite, esas voces eran como balas disparadas contra su pecho, hiriéndolo más no matándolo, cegado por el desespero, cogió uno de los fragmentos y se apresuró a llenar la bañera con agua, sin haber cerrado el grifo, se sentó dentro indeciso de lo que quería hacer.
Lloró desconsoladamente, sin intenciones de parar, mientras más pensaba más confundido estaba, el fragmento del espejo se dirigió a su muñeca, la mano que lo sostenía temblaba, un ligero movimiento bastaba para acabar con todo, ya no habría más sufrimiento, preocupaciones ni problemas, cuanto más lo dudara, más probabilidades de acobardarse tenía. Sus ojos se cerraron, contó mentalmente hasta tres y entonces lo hizo, la sangre brotó de la herida coloreando el agua que comenzaba a derramarse de la bañera.
Soportó el dolor, después de todo lo que había sufrido, ese pequeño corte era tolerable, de todas formas pronto dejaría de sentirlo. Su hermano mayor apareció frente a sus ojos como un vago recuerdo, pelearon la última vez que se vieron, ni siquiera le dijo adiós, estaba enojado, pero eso no le impedía quererlo. — Lo siento, Jiu'er, si existe vida más allá de la muerte, deseo volver a ser tu hermano, solo por favor, no hagas más locuras.
Su mareo incrementó conforme iba perdiendo sangre, no había muchas personas de las que acordarse en su lecho de muerte, al final estaba solo su primer y único amor, no había forma de que sintiera odio o resentimiento por él, en el fondo, aún sentía un poco de culpa pese a no haber hecho nada malo en su contra. — Luo Binghe, te deseo... mucha felicidad en tu nuevo matrimonio.
Fuera del hogar, el cielo se tiñó de gris, una calma inquietante rodeó el ambiente, la ausencia de viento y ruidos molestos no auguraron nada bueno. Las gotas de lluvia se precipitaron sin previo aviso, Binghe planeaba buscar el restaurante más lujoso del lugar para reservar una mesa, la idea de salir a cenar con su esposo llegó de la nada, incluso compró un bello ramo de rosas, su romanticismo repentino hacia su presa resulto anormal incluso para sí mismo.
La lluvia arruinó sus planes, los restaurantes cerraron sus puertas previendo posibles desastres que llegaran a ocurrir; sin embargo, eso no estropeó su buen humor, compró algunas piezas de carne para cocinarlas él mismo.
Después de un par de horas pudo volver a casa, su ropa estaba empapada, debía cambiarse de nuevo. — ¡Baobei, supongo que después de todo no podremos salir! — Retiró su abrigo mojado para ponerlo sobre un montón de ropa sucia, al dar un paso adelante, notó el charco de agua en el suelo que se extendia desde la puerta del baño.
— Baobei, creo que tenemos una fuga de agua, no vengas aquí, puede ser peligroso.— Sin saber lo que encontraría, se acercó hasta la sala del baño, tras abrir la puerta la escena en el interior lo dejo helado; El frío cuerpo de Shen Yuan reposaba dentro de la bañera, con los ojos cerrados y el agua coloreada de carmesí a causa de la sangre derramada. — Baobei, tú ¿Me estás jugando una broma?
Al no obtener respuesta comenzó a asustarse, temiendo que cogiera un resfriado, se apresuró a sacarlo de la bañera y llevarlo a un lugar más cálido, ignoró la herida en su brazo, no porque no le importara, pensó que si no la veía, esta automáticamente no sería real. Para él, su esposo se encontraba dormido. — Tardé demasiado en llegar, debiste estar cansado, tienes que despertar, te compré flores, haré la cena y la comeremos juntos.
Sus labios se volvieron morados, siempre pensó que se veía lindo durmiendo. Al anochecer, después de pasar el día fingiendo ser el novio perfecto, disfrutaba verlo descansar, solo entonces pensaba que si su venganza no fuera un impedimento, ambos podrían aspirar a tener una vida normal, pero las cosas ya estaban hechas, dar la vuelta ya no era posible.
Lo besó esperando que con ello pudiera despertar, así como en los cuentos donde el príncipe traía de vuelta a su amada, pero esto no ocurrió. Sabiendo que ignorar la situación no solucionaría nada, llamó a una ambulancia.
La lluvia empeoró, las calles estaban inundadas, el paso para los autos se volvió peligroso, esperó un total de 12 horas hasta que los servicios llegaran, no hace faltar decir lo que ocurrió después.
Shen Jiu no tardó mucho en aparecer, uso sus influencias para reclamar el cuerpo de su hermano menor y se lamentó no haber insistido para salvarlo.
Siempre esperó a que el otro volviera por cuenta propia, pasaron un par de años separados, en su último encuentro discutieron por tonterías, Luo Binghe, esa bestia le arrebató lo que más quería en ese mundo.
Su despedida fue dolorosa, no permitió que nadie además de él estuviera presente, tuvo que enviar fuera YingYing nuevamente sin darle un motivo claro. — Yuan'er, mi tonto hermano, quería volver a verte, ¿Por qué tuvo que ser de esta manera? ¿Por qué no viniste a buscarme? ¿Sufriste? Claro que lo hiciste, solamente mira el estado en el que ese desgraciado te dejó.
El mayor de los gemelos no era alguien que se dejara controlar por sus emociones, esa fue la primera vez que lloro y se mostró débil. — Puedes irte en paz, un día, iré a encontrarte, hasta entonces debes cuidarte ¿De acuerdo?
Su tumba fue construida de prisa, aún así, se encargó de que pareciera un palacio, digno de un rey, llena de flores y cosas que en vida disfrutaba. Mientras que Shen Jiu podía visitarlo siempre que quisiera, Luo Binghe ni siquiera sabia donde le habían enterrado. Varias veces invadió su antiguo hogar pidiendo a gritos que le entregaran a su esposo, de a ratos se olvidaba de su triste realidad imaginando que Shen Yuan seguía con vida.
Shen Jiu lo odiaba, se llevó a su hermano y lo encerró en su mansión, él nunca los quiso ver juntos, por eso no le permitía verlo, Shen Yuan no murió, solamente estaba siendo secuestrado por su malvado gemelo.
Cuando despertaba de su alucinación, exigía que se le revelara la ubicación de su tumba. — ¡Luo Binghe! ¡¿No te parece suficiente haber orillado a mi hermano al suicidio?! — Reír o llorar, podía pasar de una a la otra en cuestión de segundos, su cordura decayó bastante desde ese fatídico día.
— ¡Shen Jiu! ¡¿Debo recordarte el causante de mi mal comportamiento?! No te bastó con arruinar mi vida, debías arruinar la suya también, felicidades, ahora puedes sentir lo que yo tuve que soportar por años.
Cansado de escuchar, Jiu lo mandó sacar de su propiedad, aquello no le impidió descubrir el lugar de reposo de su amado, después de espiar sus pasos, logro encontrarlo.
La foto en su tumba no hacía justicia a su verdadera belleza, una verdadera pena. — Baobei... — Si antes no se arrepintió por haberlo utilizado, en ese momento lo hizo. — Traje las flores que te gustan, debes estar enojado por lo de ese día, era una broma.
Fingió una sonrisa como si realmente le hubiera parecido gracioso, su compromiso con Sha Hualing en realidad era una farsa. — Simplemente, quería ver tu cara después de saberlo, creo que no te hizo mucha gracia, ser comediante no es lo mío. — Tardó en darse cuenta, después de fingir amor, había un poco de cariño real, muy al fondo de su corazón, una pequeña parte de él realmente era feliz a su lado.
— Si quieres que cambie cambiaré, te haré el desayuno todos los días, voy a preparar tu almuerzo para que vayas a trabajar, saldremos a cenar todas las noches, caminaremos tomados de la mano por el parque, compraré todas las flores del mundo para ti. — La última vez que había llorado de esa manera, fue el día en que su madre falleció, en una tarde lluviosa, curiosamente.
Sus promesas por más sinceras que fueran ya no valían para nada, su esposo se había ido, nunca más escucharía su voz, nunca más lo vería sonreír; Hacerlo llorar, herir su alma con engaños y mentiras fue su error, el peor de todos.
Fue en un día de lluvia que su madre lo encontró, se la quitó y nuevamente se hacía presente para llevarse a la única persona que pudo darle alegría, pero que su estupidez no se lo permitió.
---༉‧₊˚. Al fin terminé de escribir esta cosa, realmente no importa si nadie lo lee, estoy feliz de haberlo escrito para mi misma, escribí más de 10,000 palabras, nunca había llegado tan lejos.
Probablemente tenga errores, cada cierto tiempo hago correcciones, no es un escrito perfecto, aún así, agradezco a las personitas que se toman el tiempo de leer esta obra. Gracias por sus comentarios, me animan mucho.