Solo por ti [InuYasha] [Genderbender]

Summary

Inusakuya fue víctima de su propio ataque tras enfrentarse a las extensiones de Naraku, pero aunque sufrió terribles heridas y estuvo al borde de la muerte, nada le dolió más que enterarse que quien ordenó todo eso fue el mismo hombre que amó en el pasado. -...¿por qué?...-preguntó en un hilo de voz-¡¿Por qué hiciste esto?! ¡¿POR QUÉ AYUDASTE A NARAKU?! -Para que te dieras cuenta de tu error. Kagoya es un inútil, no pudo protegerte, yo, en cambio, jamás habría permitido que te lastimaran así. Inusakuya ahogó un sollozo y apretó los puños. La decepción y el dolor en sus ojos reflejados causó una opresión en el pecho del sacerdote, pero no lo demostró. -...pero lo hiciste, Kyo. Fem Inuyasha! x Male Kikyo!

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Solo por ti

Autora: MaddieSagita.


Fandom: InuYasha


Parejas: Kyo x Inusakuya, Kagoya x Inusakuya.


Género: Drama.


Derechos: Los personajes no me pertenecen sino a Rumiko Takahashi.


Advertencias: AU, Romance, Genderbender, Sobrenatural.


Clasificación: No apto para menores de 13 años.


Aclaraciones:


Este oneshot es una adaptación al genderbender de los capítulos del anime de InuYasha llamados "El Viento Cortante es derrotado" y "Colmillo de Acero se rompe".


Y se encuentra dentro del mismo universo en genderbender que mis anteriores historias Festival escolar, Tomorrow y Otra vida.


Notas de la autora:


Hola hola!! Volví con otra historia de mi querida Inusakuya jejeje aunque ésta es un poco triste.


En fin, no pude resistirme a extender este universo, especialmente porque planeba hacerlo desde el año pasado pero pasaron tantas cosas en mi vida personal y familiar que me habían forzado a posponerlo.


Pero ahora tengo un poco de tiempo libre así que estaré trabajando en nuevas historias.


También quisiera mandar un saludo a mi querida Nagiko18. Linda, esta historia te la dedico a ti. Lamento haberme desaparecido pero pasé por muchos problemas en mi vida y la poca cabeza que me quedaba para otras cosas la use para trabajar en las historias que tenía en borrador sin terminar.


Besitos.


Sin más, disfrútenlo!!



Solo por ti, solo por ti, sabes que yo podría morir

Debo seguir, debo seguir, para salvar a todos del fin

Recuérdame, recuérdame, no olvides nunca cuánto te amé

Es mi misión ser el guardián y el escudo de la humanidad...

—Doblecero, Capitán América.


..

..

..


Dejar que le robaran sus almas fue un descuido imperdonable, dejar que hirieran a Sango por haber caído primero ante el enemigo también, pero algo que definitivamente no iba a perdonarse jamás es haber sido tan inútil para dejar que hirieran tan gravemente a Inusakuya.


El estudiante había despertado minutos atrás en la casa donde se hospedaron por esa noche, desorientado a causa de lo que pareció un largo sueño y con el enemigo delante, al que estuvo a punto de atacar si Miroku no hubiera llegado en ese momento, causando que el espíritu huyera. Volvió a caer inconsciente después de eso y para cuando volvió a despertar se encontraba con Kirara y Shipo, escuchando a lo lejos la voz del despreciable Naraku que, en cuanto mencionó el estado de Inusakuya, borró en él todo rastro de somnolencia y cansancio.


Y es así como terminó en esta situación, en la que se encontraba completamente fuera de sí y agrediendo físicamente a sus pequeños amigos.


Kagoya se consideraba una persona civilizada, pero en serio estaba a dos segundos de darle el castigo de su vida a Shipo y a Kirara que seguían negándose a llevarlo con la hanyou.


-¡Es la última vez que se los pido de buena de manera, Kirara y Shipo! ¡¡Llevénme con Inusakuya!!-gritó zarandeando al pobre youkai de zorrito que ya estaba mareado de tanta sacudida.


-¡No podemos! ¡Es muy peligroso!


-¡¡No me importa!!-rugió, sacándole un chillido al menor.


Nunca había visto a Kagoya tan enojado.


-¡P-pero estás débil!


-¡Inusakuya está herida y no pienso dejarla así!-respondió soltando al menor al suelo y dándole la espalda-¡Si no van a ayudarme, entonces iré yo por mi propio pie donde ella!


-¡GRWAW!


-¡Es muy riesgoso!


-¡NO ME IMPORTA!


-¡Hi!-chillaron los dos.


"¡Nada importa si se trata de ella!"


-¡E-Espera!-exclamó Shipo al verlo muy dispuesto a ir con la hanyou, así fuera arrastrándose de ser necesario-Está bien, te llevaremos con Inusakuya.




El fuerte olor a sangre emanando de ella la tenía mareada, su vista era borrosa y su cuerpo dolía como nunca. Intentó moverse, pero le fue imposible mover una sola de sus extremidades sin sentir que el dolor la haría desamayarse y su mente estaba tan aturdida y confundida que la conversación entre Miroku y Naraku le resultaba ajena, aunque creía que se centraba principalmente en las dos demonios mujeres que lo acompañan, Kagura y la niña de blanco que le regresó su ataque.


Miroku, por su parte, se mantenía erguido delante de ella, protegiéndola con su cuerpo. De modo que si Naraku o alguna de sus extensiones quería matarla tendría que eliminarlo a él primero.


-Ya fue suficiente de tanta charla-interrumpió Kagura abriendo su abanico-Creo que no estaría mal llevarme la cabeza de Inusakuya como recuerdo-dijo y se preparó para lanzar sus cuchillas, pero fue detenida por Naraku quien extendió un brazo hacia ella.


-Basta, Kagura.


-¿No quieres eso? ¿Entonces no quieres que ese hombre sepa que matamos a Inusakuya? Yo pensaba que ese era tu plan, pero...


El youkai cerró los puños con fuerza, impotente, sintiendo aquel insoportable ardor en su espalda que aparecía cada vez que pensaba siquiera en levantar su mano contra la hanyou. Sus enemigos tendían a pensar que usaba a otros para hacer su trabajo sucio con tal de no mancharse las manos; y Naraku dejaba que lo creyeran, pero la verdad es que no era capaz de herir directamente a la hanyou de InuYoukai, el mero pensamiento de tocarla con intenciones hostiles era severamente castigado y hacía palpitar dolorosamente la cicatriz de araña en su espalda.


Es por eso que siempre usaba a otros para intentar deshacerse de ella.


Pero parecía que el destino no estaba de su lado, fracasando en cada intento, incluso ahora que se había acercado más que nunca a ese objetivo no era capaz de permitir su ejecución.


Había descubierto que su muerte era inconcebible para él.


¿Por qué para ese hombre sí?


-Es verdad-respondió forzando cada palabra-Ya que ustedes dos nacieron gracias a la ayuda de ese hombre. Quisiera saber qué cara pondría al ver a Inusakuya muerta-dijo sacando de su ropa un enorme fragmento de la Perla de Shikon que mostró a Miroku, quien no pudo sorprenderse más al verlo.


-No puede ser. ¡Es casi la perla!


-Hace un momento dijiste que no me gusta ensuciarme las manos. Sin embargo, siempre hay alguien que da órdenes-explicó mirando el enorme fragmento de la perla de Shikon que yacía en su mano-Me refiero a que hay un hombre que usó al Gran Naraku para quitarle la vida a Inusakuya.


-¡¿Un hombre?! ¡Imposible!


-Hmphs-sonrió-Es un hombre temible que tan pronto supo quién era yo y lo que hice en el pasado con él e Inusakuya; y mi plan de usarlo para deshacerme de Kagoya, estuvo muy cerca de matarme. Imagina mi sorpresa cuando, poco después vino a mí para entregarme esto-miró entonces a la hanyou en el suelo-Estoy hablando de Kyo.


Los ojos de Inusakuya se abrieron de golpe. Todo rastro de cansancio y dolor desparecieron de su mente tan pronto escuchó el nombre del sacerdote brotar de los labios de Naraku, removiéndose y emitiendo un gruñido que llamó la atención de su amigo.


-¡Señorita Inusakuya!-exclamó volviéndose a ella-¡Está viva!


-Kyo hizo el favor de entregarme los fragmentos de la perla que él mismo había obtenido-continuó el youkai, ignorando el intercambio entre el monje y la chica.


"No. Eso no puede ser, Kyo nunca...".


-¡Ese hombre quiere verte muerta, Inusakuya!-se burló Kagura lanzando sus cuchillas


-¡Señorita Inusakuya, cubrase!-gritó Miroku tratando de repelerlas con su báculo, fallando en su intento y terminando por ser lanzado lejos de la hanyou-¡Gwa!


"¿Fue Kyo...? ¿En verdad?"

. Los ojos de Inusakuya se humedecieron sin que pudiera evitarlo y, de no ser porque su rostro estaba manchado de sangre, todos habrían podido ver una lágrima escurrir por su mejilla derecha.


-¡Ahora nos quedaremos con tu cabeza!


Kagura lanzó otro ataque y Miroku, que se encontraba herido en el suelo, intentó levantarse para ayudarla.


-¡¡Señorita Inusakuya!!


Sin embargo, antes de que las cuchillas alcanzaran a la hanyou, una flecha con un fuerte poder espiritual cayó del suelo y se clavó justo delante de Inusakuya, protegiendola del ataque de la mujer youkai.


-¡Es la flecha de Kagoya!-exclamó el monje.


-¡¡Inusakuya!!


Aquel grito llamó la atención de la aludida y la de todos hacia él. Kagoya, quien descendía hacia el campo de batalla sobre Kirara y con Shipo en su hombro, se horrorizó al ver el estado de la chica. Inusakuya estaba en suelo, con la ropa rasgada, semi inconsciente, terriblemente herida y sobre un enorme charco de su propia sangre. No pudiendo esperar más, el estudiante saltó al suelo y, sacando fuerza de quien sabe donde, corrió hacia la hanyou con el corazón latiendo a mil por hora.


"¡Por favor que siga con vida!"


-¡Inusakuya! ¡Inusakuya!


-¡Es él! Kana, mira, has fracasado.


La aludida dio un paso al frente al verlo y Naraku pudo notar que las almas presas en el espejo de la niña reaccionaban ante la llegada del arquero.


"Las almas se están saliendo del espejo. ¿Qué tan grande es el alma de ese hombre?"


Ignorando a Naraku y a sus extensiones, Kagoya cayó de rodillas a lado de la peliplata y tomó su rostro entre sus manos.


"Kagoya..."


-¡Kagoya!-lo llamó Miroku detrás de él.


-Estoy bien, Miroku, dime, ¿cómo está Inusakuya?


-Sigue viva, pero recibió heridas graves y no puede moverse.


-¡Miroku! ¡Tú también estás herido!-chilló el zorrito al verlo.


-Estoy bien, Shipo.


"Que bueno que sigue con vida"

, pensó acariciando las mejilla de la hanyou,

"eso me tranquiliza. Pero, ¿qué significa esto?"

Frunció el ceño.

"¿Por qué Naraku tiene ese fragmento de Shikon en sus manos? Ese fragmento fue el que me arrebató Kyo, aquella vez que Naraku quiso hacernos pelear para deshacerse de mi. ¡Entonces fue Kyo quien le dio ese fragmento de Shikon! Fue él quien le dio ese tesoro tan valioso. Casi nos costó la vida haber reunido fragmento por fragmento. Pero aún así, aunque haya hecho esto, Inusakuya siempre sentirá algo especial por Kyo. No importa que la haya lastimado tanto, ella sigue amando a su querido Kyo."


-Escucha, niño-habló Naraku sin que Kagoya se volviera a mirarlo-Necesito que le digas a Inusakuya que si quiere odiar a alguien que odie a Kyo.


-Hmphs.


"Como si eso fuera posible"

, pensó cerrando los puños con fuerza. No importa si en verdad el sacerdote la quiso muerta, Kagoya sabe que la hanyou lo perdonará. Siempre lo hará, incluso si le hace daño, así de grande es el amor que ella le tiene.


-Y que la muerte de Inusakuya es el mismo deseo de Kyo.


"¿Así es el amor que dice tenerle él?".


-Cállate-escupió tomando una flecha y colocándola en su arco, para luego apuntar al youkai-Eres un miserable. ¡Pagarás muy caro haberla lastimado, Naraku!


-¡Espera, Kagoya!


-¡No lo hagas! Ellos pueden devolverte tu ataque como lo hicieron con Inusakuya.


-¡No se preocupen, chicos, mis flechas solo atacan a seres tan despreciables como ellos!-afirmó y lanzó su flecha asegurándose de derramar todo su poder en ella.


Ante esto Kana elevó su espejo para repeler su ataque, sin embargo, grande fue la sorpresa de todos al ver que, en lugar de devolverla, el espejo la absorbió.


-¡El espejo...


-¡El espejo se tragó la flecha!


Kana miró el fuerte resplandor que comenzó a emanar de él y dijo.


-No pude devolver el ataque de Kagoya.


-¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué no pudiste devolvérsela?


-Porque esta flecha también está hecha de almas. El espejo tiene muchas almas, si no las expulso ahora se romperá.


Dicho esto, elevó el espejo y liberó las almas que había atrapado en él, las cuales salieron disperadas a sus respectivos dueños, entre ellos, la joven que Miroku había prometido desposar, y el mismo Kagoya quien jadeó al recuperar lo que le habían robado.


-Parece que todos han recuperado sus almas-dijo Kagoya-Miroku, hazlo ahora.


-¡Sí! Agujero negro.


-Eso no-dijo Kagura, usando su viento para desprender varias rocas que fueron absorbidas por Miroku mientras ellos abandonaban el lugar.


-¡No! Escaparon-gruñó el monje, cerrando su agujero negro-Son muy rápidos.


-Escuchenme-se oyó la voz de Naraku en el aire-Los dejaré vivir un poco más, ya que a partir de ahora la Perla de Shikon irá entregándome nuevos poderes. Juntos vamos a disfrutar de los maravillosos poderes que tiene esta joya.


Dicho esto, la voz se desvaneció y Kagoya se volvió de inmediato para atender a la hanyou, quien finalmente se desmayó por el dolor.




A la mañana siguiente, en una cabaña apartada, Kagoya terminaba de curar las heridas de Inusakuya mientras Sango descansaba bajo la sombra de un árbol junto a Miroku, y Shipo y Kirara hacían guardia en la entrada.


-¡Vamos, no estén tan tristes!-exclamó el zorrito sin poder soportar más el ambiente tan deprimente que se había formado-Sí, es verdad que Naraku nos robó los fragmentos, pero el simple hecho de salir con vida después de enfretar al malvado y poderoso Naraku es motivo para animarse. ¿Verdad, Kirara?-preguntó a la neko youkai, quien asintió.


Justo en ese momento salió Kagoya de la cabaña con una mirada tan preocupada que oprimió el corazón de sus compañeros.


-¿Qué pasó, Kagoya? ¿Cómo está Inusakuya?


-Bien, la medicina ya le hizo efecto y la fiebre bajó. Iré a buscar hierbas medicinales.


-Descuida, nosotros lo haremos ya que somos los que tenemos más energía. ¿No es así Kirara?


-Muchas gracias, chicos.


Mientras tanto, dentro de la choza, acostada en la paja y vendada casi por completo, Inusakuya pretendía descansar cuando en realidad sus tormentosos pesamientos no la dejaban conciliar el sueño.


"Kyo fue quien le entregó los fragmentos de Shikon a Naraku. El Kyo que había muerto. El Kyo hecho de tierra. El Kyo que está furioso conmigo. El Kyo que trató de matar a Kagoya. ¿En dónde estás, mi amado Kyo?"




Lejos de ahí, en un campamento de soldados heridos por la guerra, Kyo terminaba de cambiar las vendas de uno de los soldados cuando percibió una presencia maligna que conocía a la perfección.


-¿Sucede algo, Sacerdote Kyo?-preguntó el soldado al verlo fruncir el ceño.


-No, descuide-respondió poniéndose de pie y echando a andar hacia el bosque para la confusión del hombre.


-¿A dónde va?


-Descanse. Volveré pronto.


Kyo se adentró en el bosque hasta que estuvo lo suficientemente alejado del campamento, para luego detenerse y voltear hacia los arboles.


-Te advertí que la próxima vez que nos vieramos te mataría-escupió cerrando fuertemente los puños-¡¿Tanto quieres morir, Naraku?!


La risa del youkai y su posterior aparición hicieron hervir la ira del sacerdote, quien, si no supiera que el Naraku que tenía enfrente era una maldita marioneta ya lo habría asesinado.


-Kyo, solo vine a decirte que tu amada Inusakuya te tiene mucho rencor.


-Eso es mentira-respondió completamente seguro de sus palabras-Inusakuya me ama, ella es incapaz de odiarme. ¿Crees que puedes engañarme? No volverás a usarme, Naraku.


-¿Quién usó a quién? Vine porque creí que querrías saber que tu amada se está muriendo a causa de los poderes que obtuve de la Perla de Shikon.


-¡¿Qué?!


-Jujuju Nos veremos de nuevo.


-¡Espera miserable! ¡¿A qué te refieres con eso?! ¡¿Cómo que Inusakuya se está muriendo?!-reclamó emanando una peligrosa aura espiritual que reflejaba su rabia-¡¿Qué hiciste?! ¡Matarla no era parte de nuestro acuerdo!


-Muy tarde, Kyo-se burló y desapareció en una bruma oscura para desesperación del sacerdote, quien sentía que el corazón se le iba a salir del pecho.


-¡¡Naraku!!




No falta mucho. Dentro de poco tendré todos los fragmentos de la perla.


-Nghk-gimió sudando y removiéndose sin parar.


Kyo fue quien me entregó directamente estos fragmentos.


-¡No!


Despertó de golpe, jadeando y clavando sus garras en la paja donde descansa. Cuando conseguió regular su respiración, se acomodó de lado, abrazando sus piernas y ocultando sus ojos bajo su fleco platinado.


"¿Por qué lo hiciste, Kyo?"

, pensó, presa de su profunda decepción para con el sacerdote.

"Por haberle entregado esos fragmentos a Naraku ha incrementado considerablemente sus poderes. ¿Estás tan enojado por no haberme ido contigo? Kyo..."

. Se removió para acomodarse mejor, pero no pudo evitar emitir un gruñido al sentir punzadas en sus heridas recién tratadas.


-¡Inusakuya!-llamó Shipo entrando a la choza y acercándose a ella-¿Te duele mucho?


La hanyou se volvió a él.


-Sí, supongo que sí-se respondió el zorrito-En vez de ser protegida por tu espada recibiste devuelta tu ataque. Sango también, por eso es mejor que permanezca acostada. Dice que no le pasó nada, pero la probrecita recibió su propio ataque.


Inusakuya la miró. La exterminadora estaba encongida sobre sí misma, abrazándose y durmiendo profundamente.


Esto era malo, normalmente tanto ella como la hanyou representan la mayor fuerza del equipo, con ambas heridas estaban más vulnerables a un ataque.


-¿Y Kagoya?-preguntó al no verlo rondándola como normalmente haría.


Siempre que Inusakuya salía lastimada, el arquero no se le separaba ni por un segundo, por eso se extrañó al no verlo a su lado.


¡No es que ella hubiera esperado verlo a su lado al despertar! Claro que no. El debilucho podía hacer lo que quisiera, al cabo que ni le importa.


-Fué con Miroku a recolectar algo de comida y hierbas medicinales-respondió Shipo, justo cuando Sango comenzó a removerse en señal de que estaba despertando-Kirara, tú cuidalos mientras yo traigo un poco de agua fría para Sango.


La neko youkai maulló en respueta, observando a su amigo salir de la choza con un recipiente de madera para cojer agua.


-Inusakuya y Sango están gravemente heridas y Naraku creó dos seres peligrosos de su propio cuerpo. Aahh-suspiró-¿Qué va a suceder con nosotros?


Tan ensimismado estaba que no notó las serpientes recolectoras de almas que aparecieron en el cielo hasta que éstas lo apresaron, haciéndolo gritar.


-¡Waa!


Con el youkai de zorro neutralizado, el resto de las serpientes se adentró al interior de la choza donde Inusakuya, más tranquila al saber de Kagoya, se había vuelto a dormir, o ese era su plan hasta que sintió las presencias de las serpientes revolteando a su alrededor, tratando de despertarla.


-Son...-murmuró sorprendida-...las serpientes de Kyo.


Al verla despierta, los entes comenzaron a rodearla, enrroscandose en su cintura, piernas y brazos.


-¿Q-Qué hacen...?


En el rincón, Kirara se erizó y comenzó a gruñir al ver como las serpientes elevaban Inusakuya y la sacaban de la choza.


-Ya entiendo. Kyo está cerca-dijo la hanyou dejándose llevar.


-¡Suelténme! ¡Dejénme en paz!-gritaba un histérico Shipo, quien intentaba inútilmente de liberarse.


Al menos ese era su objetivo hasta que vio a las serpientes llevarse volando a la híbrida de cabellos plateados.


-¡Inusakuya! ¡¿A dónde la llevan?! ¡Dejénla! ¡Inusakuya! ¡No la lleven con él, ese hombre es capaz de matarla! ¡Inusakuya!


"Kyo. ¡Necesito verlo urgentemente!"


Ignorándolo, la aludida permitió que las serpientes la adentraran al bosque y la dejaran frente a un enorme árbol, poniéndola en el suelo con tanta delicadeza que casi parecía que eran conscientes de su grave estado y no quisieran abrir sus heridas, para luego volar hacia una de las ramas donde se hizo presente un detello de luz que cegó por un momento al hanyou, tras el cual apareció Kyo, sentando cómodamente en la rama.


El sacerdote miró a las serpientes con una mirada severa que cambió radicalmente cuando se encontró con los apagados ojos de la hanyou de InuYoukai que lo observaba desde el suelo, apenas pudiendo mantenerse de pie a causa del dolor en su cuerpo. Kyo cerró fuertemente los puños y trabó los dientes, furioso, deseando matar al desgraciado de Naraku por haberle hecho eso a su mujer; y al inútil de Kagoya por haberlo permitido.


El estado de Inusakuya era grave, estaba vendada casi en su totalidad y se notaba pálida y enferma. Sabía, desde el preciso momento en que decidió usar a Naraku para persuadir a la mitad youkai, que esto podría suceder, pero, rayos, ¡se suponía que Kagoya la protegería! ¡Ese era el maldito plan! Naraku los atacaría con todo su poder, Inusakuya era vencida, Kagoya no podía ayudarla, sus amigos serían derrotados también, el youkai ganaba, la hanyou se daba cuenta que Kagoya era un inútil incapaz de ayudarla como él lo hacía en el pasado, y mucho menos de protegerla, como obviamente Kyo podía hacerlo, y fin de la historia. Tan tan. Su mujer volvía a sus brazos y juntos se vengaban de Naraku.


¡Por eso no entendía qué demonios había salido mal!


Creía que Naraku no podía lastimar a Inusakuya, el youkai araña se lo impedía, ¡él mismo se lo confirmó!


-Una cosa más-dijo deteniéndose antes de llegar a la salida-Creo que es una tontería, pero, dime, ¿tú...amas a Inusakuya?


-¿A qué viene esa pregunta, Kyo?


-Es una teoría. Me resulta curioso lo mucho que te esfuerzas por hacer que otros te traigan la cabeza de mi mujer cuando fácilmente podrías hacerlo tú mismo. ¿No será que hay sentimientos involucrados?


-Que tontería.


-Hmphs-sonrió. Lo había descubierto-Ya veo-apretó los puños-Entonces es verdad.


-No dije eso.


-No necesitas hacerlo. En cierto modo esto me tranquiliza.


-¿Ah?


-Ahora sé que, mientras exista ese amor en tu corazón Inusakuya estará a salvo.


-Yo no estaría tan seguro.


-No es que importe. Ella es mía, lo fue hace ciencuenta años y lo es ahora. No permitiré que tú o ese niño inútil que se cree mi reencarnación pongan sus sucias manos sobre ella.


-¿Es esa una amenaza?-espetó entrecerrando los ojos.


-Es más que eso-respondió retomando su camino-Regresaré al campamento de heridos. Ahora que te he entregado los fragmentos de la perla no tengo nada más que hacer aquí. Pero te advierto, la próxima vez que nos veamos...te mataré.


¿Acaso Naraku le había mentido? ¿O es que la perla le ha dado el poder para deshacerse de ese amor? No, si fuera así la hanyou no estaría aquí sino camino hacia el otro mundo, pero, entonces, ¿por qué había terminado tan herida? ¿Qué rayos sucedió? ¿Y dónde demonios estaba Kagoya que no estaba cuidando a Inusakuya? Sabía que era un inútil pero acaba de descubrir hasta qué punto.


-Aún sigues con vida, Inusakuya-dijo rompiendo el tenso silencio que se había formado entre ellos-Qué alivio.


-¿Qué...?


La hanyou abrió sus ojos por completo, sorprendida, incapaz de creer que eso fuera lo primero que brotara de los labios del sacerdote que la miraba con una calma insoportable.


Cerró los puños. Toda el aura y la actitud del hombre habían logrado incendiar su humor.


"Realmente no te importa que Naraku se haya hecho más poderoso y casi me asesinara, verdad".


Oh, si tan solo la hanyou supiera lo mucho que Kyo se estaba controlando para no estallar frente a ella.


-¡¿Cómo demonios puedes preguntar eso?!-rugió furiosa-¡¿Qué diablos estás tramando Kyo?! ¡¿Es verdad que tu le entregaste los fragmentos de la perla al odioso de Naraku?!


-Lo hice-admitió sin cambiar su expresión.


Como si darle más poder a su enemigo fuera la cosa más normal del mundo.


-Lo hice para darle muerte-continuó observando la confusión en la iracunda mirada de Inusakuya-Y por otra razón-murmuró desviando la mirada.


-Pero...¡¿a qué te estás refiriendo con eso?! Al contrario, Naraku se ha vuelto mucho más poderoso. Él ha creado dos espíritus más de su escencia, uno es Kagura que controla los vientos y el otro es Kana que representa a la nada-explicó sin darse cuenta de que toda su conversación estaba siendo escuchada por la youkai de ojos rojos que yacía oculta entre los arboles.


-Hmm. Ya veo, Inusakuya y ese hombre llamado Kyo tienen sus motivos-dijo para sí misma Kagura, recordando la orden que Naraku le dio.


Kagura, quiero que vigiles a Kyo y averigües que trama. Ya que ese hombre es muy peligroso para ignorarlo.


-Y esa otra razón de la que hablas, lo sé, tú...-continuó, tragando saliva y temblando ante sus siguientes palabras-Tú querías verme muerta, ¡por eso le entregaste los fragmentos a Naraku!


-¡¿Qué?!-exclamó indignado-¡¿Crees que soy capaz de entregarle tu vida a ese desgraciado espíritu?!-replicó, alzando la voz-Que.no.se.te.olvide.Inusakuya, ¡nosotros vengaremos nuestra muerte injusta!


"Hmphs. Es muy aburrido escuchar solamente"

, pensó Kagura abriendo su abanico,

"Inusakuya está muy débil, ni siquiera se ha percatado de mi presencia. Que muera con el sacerdote Kyo"

. Sonrió y se movió silenciosamente para atacar, más no pudo lograr su objetivo.


Kyo, quien estaba a punto de reprocharle a Inusakuya la horrible imagen que tenía de su persona, calló al instante que detectó la presencia de Kagura, poniéndose en guardia y lanzando una flecha tan rápido que la youkai apenas tuvo tiempo de esquivarla.


Y qué bueno que lo hizo, porque el poderoso poder espiritual que yacía en ella pudo haberla asesinado de verdad.


-¡K-Kagura!-exclamó Inusakuya sorprendida de encontrarla allí-¿Nos estabas escuchando?


-¡Esta vez no escaparas!-gritó Kyo disparando otra flecha, pero Kagura logró esquivarlo usando su pluma para volar lejos de ahí-Escapó-gruñó volviéndose hacia la hanyou-Inusakuya, escucha, debemos estar preparados porque Naraku incrementará sus poderes.


Dijo, saltó del árbol y se acercó a ella lo suficiente para poder acariciar su mejilla derecha con tanta ternura que, por un breve instante, fue como si volvieran al pasado, a esos días en que solo eran ellos dos juntos en medio de un valle de verde pasto y la puesta de sol frente a ellos. Ambos siendo tan felices como jamás creyeron serlo, con tantas ilusiones y sueños por cumplir, pasando las tardes en los brazos del otro al punto en que ya no sabían estar separados.


Ella, tan dispuesta a ser humana por él.


Y él, tan ansioso por ser un hombre normal para estar con ella.


Los dos, tan ilusionados y perdida, loca e irremediablemente enamorados.


Dos corazones latiendo de forma tan desenfrenada y al mismo tiempo, tan llenos de amor que éste se desbordaba como un vaso demasiado lleno de agua. Amándose con una pureza y profundidad que su afecto era casi tangible para quieren los rodeaban, tan intenso que les causaba dolor, pero era un dolor bueno. Un dolor que no dolía en realidad, aunque eso no tuviera sentido.


Pero su amor tampoco lo tenía. Nada tenía sentido cuando estaban juntos, eso era lo que más les gustaba.


Ni ellos mismos entendían a plenitud la inmesidad de su apasionado amor, solo sabían que era real y que nunca llegarían a amar así a nadie más.


Pero esos días se quedaron atrás. La tragedia y el tiempo dejaron heridas profundas en ambos que nunca sanarían.


No siempre hay epilogos para las historias que terminan en tragedia ni finales felices para el amor más fuerte.


La vida era así, aunque fuera injusto, aceptarlo era la única forma de seguir.


-Te protegeré a partir de ahora y hasta que logre acabar con Naraku y la Perla de Shikon. Tu vida y tú me pertenecen y no pienso entregarlas a nadie más.


Un leve sonrojo se hizo presente en las mejillas de Inusakuya, pero desapareció cuando la mirada de la hanyou se suavizó.


-Kyo, hace un momento dijiste que tuviste otra razón para haberle entregado los fragmentos a Naraku.


-Sí, lo hice.


-Si esa otra razón de la que hablas no era matarme, entonces...-se mordió el labio inferior-...entonces...


-¿Inusakuya?


-...¿por qué?...-preguntó en un hilo de voz-¡¿Por qué hiciste esto?! ¡¿POR QUÉ AYUDASTE A NARAKU?!


Kyo retornó a su severa mirada ante la pregunta realizada. Creyó que la hanyou lo dejaría así, pero parece que no tenía la menor intención de dejar el tema hasta que obtuviera respuestas.


El problema era que no iban a gustarle, pero quizá era lo mejor decirle la verdad. Necesitaba que Inusakuya viera lo lejos que estaba dispuesto a llegar por su amor.


-Para que te dieras cuenta de tu error. Kagoya es un inútil, no pudo protegerte, yo, en cambio, jamás habría permitido que te lastimaran así.


Inusakuya ahogó un sollozo y apretó los puños. La decepción y el dolor en sus ojos reflejados causó una opresión en el pecho del sacerdote, pero no lo demostró.


-...pero lo hiciste, Kyo.


-No es así. Esto no era parte del plan, Inusakuya, se suponía que Naraku no podía lastimarte y nunca creí que Kagoya fuera tan incompetente.


-Esto no es culpa de Kagoya.


-Claro que lo es. Si hubieras estado conmigo en ese momento, no habrías terminado así. Yo te habría protegido aunque la vida se me fuera en ello.


-¡Ni siquiera sabes como ocurrieron las cosas!


-¡No necesito saberlo! Si quieres enojarte con alguien por terminar así, hazlo con Kagoya. Por ser tan débil.


-¿En verdad hiciste todo esto solo para probarme que estoy mejor contigo?


-Sí.


-¡¿Al menos pensaste en mis amigos?! ¡Los pusiste en peligro!


-Lamento eso, pero me alegra que al fin entendieras que debemos estar juntos en esta nueva oportunidad que se nos ha dado.


Inusakuya cerró los ojos y le dio la espalda. Dolida, decepcionada y enojada.


-Lo único que entiendo es que,  en este momento, contigo es el último lugar en el que quiero estar.


Los ojos de Kyo se abrieron con sorpresa.


-¿Qué?


-Me heriste, Kyo. La verdad es que no quiero verte por ahora, necesito tiempo para perdonarte.


Bien, quizá sí se había excedido un poco. Nunca pensó que Inusakuya reaccionaría así, aunque tiene sentido. La verdad es que no pensó en los amigos de la hanyou cuando decidió ponerla en tal peligro, pudieron haber muerto e Inusakuya se habría enfadado en serio con él por eso.


Como cuando trató de matar al estudiante. Aún recuerda su mirada iracunda y la hostilidad en su tono de voz al enfretarlo.


-¡¿Qué le hiciste a Kagoya, Kyo?! ¡Responde!.


No quería pasar de nuevo por eso, pues aunque no lo admitiera le había dolido mucho que su mujer defindiera a otro hombre. Especialmente a uno tan patético.


-De acuerdo-accedió.


Este no era el resultado que esperaba, pero está bien. Siempre podía volver a intentarlo cuando se le pasara la molestia a Inusakuya.


-Me iré por ahora, pero no creas que me he rendido.


Se dio la vuelta y comenzó a desparecer en otro destello de luz que pasó desaparecido para la medio youkai.


-Volveré por ti, Inusakuya. Después de todo, tú eres mi mujer y tu lugar está a mi lado.


Inusakuya gimió dolida y avergonzada por igual. Le dolía que Kyo no viera el daño que le había hecho, rompiendo su confianza, no respetando su decisión, aliándose con su enemigo y arriesgando a sus amigos.


Pero también se sentía vulnerable y apenada al escucharlo llamarla su mujer. Kyo no se había referido así a ella en el pasado, había querido reservarlo para cuando estuvieran juntos como marido y mujer, pero ahora lo hacía con tanta facilidad que hacía martillar su corazón y calentar sus mejillas.


-Kyo...-suspiró triste.


¿Por qué tuvieron que terminar así? Era tan injusto.




Kagoya corría como si su vida dependiera de ello, y en cierto modo así era.


-¡Kagoya, esperanos!


-¡No vayas tan rápido!


Gritaban Miroku y Shipo que a duras penas podían seguirle el paso. ¿Pero que esperaban? Regresar con las hierbas medicinales y enterarse que Inusakuya había sido "secuestrada" por las serpientes de Kyo no le había hecho ninguna gracia. ¿Qué demonios quería él con la hanyou? ¿No era suficiente ya con todo lo que había causado? ¿Por qué no la dejaba en paz? Él solo sabía hacerle daño y Kagoya ya no iba a permitirlo.


En eso pensaba cuando logró divisar  la silueta de la chica mitad demonio sentada bajo un enorme árbol.  El alivio de verla viva e ilesa fue enorme, pero Kagoya no bajó la guardia hasta que estuvo a su lado.


-¡Inusakuya!-la llamó, cayendo de rodillas frente a ella y sosteniéndola de los hombros-¿Estás bien? ¿Te hirió?


"Sólo en el corazón."


-No, estoy bien-respondió con un tono tan triste.


Algo que causó una opresión en el pecho del arquero.


-¿Estás segura?


-Sí. ¿Tú qué haces aquí?


-Vine a buscarte. Rayos, ¿en qué estabas pensando? Estás herida, debes estar en reposo hasta que te recuperes. No debiste salir.


-No tuve que caminar hasta aquí.


-Pero es obvio que no pudiste caminar de regreso. A todo esto, ¿a quién estabas esperando?


"Por favor que no sea a él"


-¿A Kyo?


La hanyou negó.


-Él ya se fue.


"Entonces sí hablaste con él."


-¿Entonces?


-A ti-respondió mirándolo a los ojos.


Kagoya abrió los ojos con sorpresa.


-¿Qué? ¿A mi?


-Sí.


-¿Por qué?


Inusakuya cerró los ojos y se acurrucó en el pecho del estudiante, poniéndole colorado hasta las orejas.


-Sabía que vendrías por mi.


Respondió y Kagoya no creyó que fuera posible ponerse más rojo. Estaba tan avergonzado que no pudo hallar palabras para responder, en cambio, cargó a la hanyou en sus brazos y echó andar de vuelta a la choza.


Todo ante las miradas burlonas de sus amigos que por supuesto no iban a dejar que lo olvidara.


"Ya no dejaran que lo olvide".


Pero, pensó, valía la pena si podía seguir viendo el lindo y tierno rostro de la hanyou en sus brazos.


Fin

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