Pecosa y de mal carácter

Summary

OS SATOKASU | Misty era rara a veces. Era complicada y a veces no estaban de acuerdo, pero ella era su amiga y compañera de viajes. No era como ninguna niña que había conocido. No era como Giselle. Ni como nadie. Ella era fuerte y podía ser tan delicada como el pétalo de las rosas si quería.

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Capitulo único

Misty no era tan mala en realidad.


Puede que haya exagerado un poquito a la hora de hablar sobre Misty y no resaltar las cosas buenas hasta que se percata, que ella no le habla en lo absoluto durante todo el día.


Ella no camina al lado de Brock y el suyo como un Equipo. Va con la espalda recta, apresurada para ir siempre más adelante dejando a Brock y a él en el polvo con su torpe pokémon tipo agua. Va con el mentón en el alto y ojos orgullosos que lo miran mal para apartar la mirada con desprecio.


Al principio la llama molesta, pues piensa que no ha hecho nada para molestar a la entrenadora tipo agua esta vez y Misty lo está ignorando a propósito porque las niñas son raras. Son difíciles y a veces molestas. Pero después de unos días después de compartir el almuerzo Misty habla con Brock amistosamente y le sonríe  con sus perlados blancos dientes y las pecas quemadas por el sol en su juvenil rostro resaltando.


Misty lo sigue ignorando. Es casi que le hace la ley del hielo y quiere llamarla una bebé, pues Misty lo llama un bebé y ella le está aplicando la ley del hielo. Eso es lo que hacen los bebés berrinchudos. Hacen pucheros y son infantiles.


Pero Misty con él tiene el rostro serio y no le sostiene la mirada ni un poquito para decidir pasar de largo. Misty es extraña, muy extraña pero más su comportamiento. Ella saluda a pikachu y lo llama bonito, pero ignora a su entrenador. Lo ignora a él. Sólo a él, ya que pasa más tiempo con Brock y aparta la tienda de campaña lejos de él ahora todas las noches. Ella es igual de mandona con todo el mundo pero ella ha cambiado dentro de su esfera burbuja con él.


Al principio no le molesta. Solo lo irrita. ¿Cómo se atreve esa niña a ignorarlo a él, Ash de Pueblo Paleta y futuro Entrenador Pokémon prometedor de esa forma tan humillante? ¡Ya verá cuando sea el mejor Entrenador pokémon de todo el mundo! Ella rogará por tener su atención y hablarle! Piensa, tan irritado, que empaca mal su mochila y pikachu solo lo mira inocente al ver a su entrenador de mal humor.


Por eso odia a las niñas a veces. Son extrañas y raras. Su madre es simple y fácil de entender.


Misty es una niña después de todo, no tiene nada de especial más de ser una gritona y andar dando órdenes a todo mundo.


Sin embargo, es parte de su equipo.


La irritación dura poco y comienza evadirle esa pesadumbre de tener esas manias de Misty sobre él todo el tiempo. Después de todo se ha acostumbrado a tener a esa pelirroja a su lado.


Así que le pregunta a Brock.


—¿Sabes que anda mal con Misty?


—Bueno, Ash, tendrás que preguntarle tú. —dice Brock.


—¡Ella no me hablará! Me está ignorando y no sé porqué —se queja.


—Bueno, Ash, un sabio me dijo que las niñas son siempre difíciles de entender pero —agrega—, a ellas les gusta que siempre des el primer paso.


—Misty no es como de tus conquistas Brock. No es una chica...


—¿Hum?


—¡No es como la señorita Giselle esa de la escuela pokémon! —compara a la linda niña de cabello chocolate y rostro bonito con Misty y no se parecen en nada a lo que Ash soñaría— Ni como Erika ni nadie que he conocido. Es tosca y… y… siempre anda… —se rinde a mitad de camino.


—¿No piensas que Misty no es femenina? —pregunta Brock, curioso.


Ash se queda callado por unos segundos. Misty es una Entrenadora tipo agua. Ella es ruda, ella acampa en el bosque en el suelo sucio y se enfrenta a los tipos malos del Team Rocket. Ella no es tan mala en realidad, asegura. Sin embargo, Misty puede ser todo ese tipo de complementos pero Misty es Misty.


Ella se emociona cada vez que van a ciudad Azulona y los le brillan al ver esos lindos vestidos de novia, con unas manchas acampanadas ridículas abombadas y acolchonadas. También le gusta cuidarse la piel y verse linda de vez en cuando.


Misty le da ese toque femenino al Equipo que Brock y él no tienen. Incluso Pikachu le agrada Misty y su mano firme que lo insta a verse bien y bonito.


Pero jamás ha pensado en Misty como unas de esas chicas a pesar que ella a veces sea así.


—Eso no resuelve que me está ignorando. Es molesto —dice Ash de inmediato pues no quiere pensar en Misty de esa forma—. ¡Somos un Equipo y ella actúa sola! Eso puede perjudicarnos en un futuro.


—¿Y por qué simplemente no le preguntas y así arreglan las cosas?


—Ese es el problema. No sé qué le hice yo a ella.


—Pues siempre andan peleando y discutiendo. —Alzó los hombros Brock—. Algo tuviste que hacerle que le molestó demasiado.


—¡Ay! ¿Y yo que voy a saber?, ¿Por qué no puede ser la de siempre? Me molesta esa actitud suya.


—Piensa que fue lo que ocasionó que Misty se enojara así de feo contigo.


¿Y qué va saber él?


Venían de ciudad Azulona como siempre. Viajaban como todo el tiempo y el mismo comportamiento a excepción de…


La vergüenza le inunda a recordar algo.


Un chico estaba de pegajoso con Misty luego de haberle salvado de un ataque y no paraba de adular a Misty. Tan así, que le compró rosas rojas de esas lindas y le dijo que era preciosa y bella. Sus ojos eran lindos como el océano y que cabello rojo eran tintes de fuego abrasador. Un chico cursi que irritaba a Ash y que hacia que quisiese vomitar y se pusiese verde.


El pecho lo sintió con aguijones y remolinos.


Misty aceptó las rosas encantada y no dejaba de hablar de eso en todo el camino de regreso al Centro Pokémon. Le molestaba..., las rosas tontas y que Misty las haya aceptado.


—No sé porqué te las dio —dijo de repente.


—¿¡Qué estás tratando de decir torpe!? —El rostro de Misty se tornó rojo de ira, ofendida—. ¡¿No crees que es una bella chica cómo yo no merece recibir tales detalles de un muchacho!?


—No entiendo porque te las dio. —Hizo una mueca—. Eres gritona y mandona. Y tienes un mal carácter.


—¡Solo tienes celos porqué una chica jamás se fijaría en ti y no gastaría tiempo en escribirte ni una carta!


—Y eres una pecosa pelirroja —le dijo—. A nadie le gustan las niñas pecosas pelirrojas.


Misty apretó el ramo con tanta fuerza que el tallo debió de verse vuelto frágil y quebradizo. Misty estaba tan roja que parecía que iba estallar y echar humo de las orejas.


Sin embargo, antes que pudiese ver que Misty se mordía el labio inferior tembloroso y que sus ojos estaban empañados, ella golpeó el ramo de rosas en su pecho con fuerza sobresaltándolo sorprendido por el arrebato. Pues no esperaba que ella reaccionaria así. Al contrario, diría que él es un bebé inmaduro que no entiende nada de amor o romance.


—¡Pues a éste chico no le importa que tenga pecas y sea pelirroja! ¡Al contrario, él es lindo y no es un bocazas grosero como tú que no entiende nada además de solo pensar en batallas! ¡Y ese chico, me ha encontrado digno de admirar y de halagar! —Misty dijo, apartando el rostro y pasó el dorso por sus ojos. Ella alzó el mentón hacia arriba, orgullosa, ella jamás dejaría que la viese  así de vulnerable para levantar su bolso e irse a su recamara con un Ash estupefacto.


Misty no bajó a cenar ese misma noche, ni salió de la recámara. Ash pensó que el enojo se le pasaría y le sentó mal luego de la culpa después de ver a Misty así de mal. Así que se concentró en seguir entrenando con su Equipo antes de enfrentar al próximo líder de gimnasio y recolectar todas las medallas.


Distrajo la mente y era fácil olvidar mientras daba órdenes y hacia ejercicio con sus pokémon, pero no veía a Misty sentada observándolo entrenar ni sus constantes consejos y regaños de que si seguía entrenando de noche, iba agarrar un resfrío y que ella no iba a cuidarlo, ni nada.


—¿Ash?  —le sacó Brock del tren de pensamientos, confundido y chasquear los dedos luego frente de su cara—. ¿Hola?


—Creo que tengo algo que arreglar, Brock. ¡Gracias por ayudarme! ¡Cuida a pikachu por mí! —dejó el cinturón y corrió, dejando a Brock confundido para ir a buscar Misty que estaba recogiendo hongos para hacer la cena.


La encontró de hecho agachada con togepi ayudándola a recoger hierbas y olores. Llegó agitado con el pecho inflando y bajando ferozmente del cansancio de correr. Había bajado de la montaña para para ir a ver Misty.


¿Cómo pudo ser tan ciego y mal compañero?


¿Cómo no pudo medir sus palabras?


Misty era rara a veces. Era complicada y a veces no estaban de acuerdo, pero ella era su amiga y compañera de viajes.


No era como ninguna niña que había conocido.


No era como Giselle. Ni como nadie.


Ella era fuerte y podía ser tan delicada como el pétalo de las rosas si quería.


Ese chico había visto eso y quedó encantado. Algo que Ash no había visto y le había costado caro, hasta que estuvo ausente de la presencia de la sirena de ciudad Celeste y comenzó extrañar a Misty de verdad.


—¡Misty!


—¿Togepi? —dijo el pokémon sorprendido a escuchar Ash acercarse.


—¿Ash? —Misty lo miró con sus ojos grandes y sí Ash se acercaba lo suficiente, era tan azules como el océano. Eran curiosos y llenos de sorpresa genuina de verlo.


—Yo… —No supo que decir. Estaba exaltado y quizá, solo un poquito asustado.


—¡Te recuerdo que no quiero hablar contigo! —Misty se cruzó los brazos enojada y volteó el rostro feroz.


Quizá antes se fuese provocado y fuese alzado la voz, pero Misty tenía el derecho de actuar así con él. Comenzó todo esto y ella merecía una disculpa genuina. Misty siempre se quejaba que era infantil y que era un bebé. Debía actuar como un hombre y asumir responsabilidad enserio para que Misty viera que era genuino y sincero. Ella lo tomaría enserio y le perdonaría.


—Misty… lo siento —dijo con la voz firme y sin retractarse.


—¿Qué? —titubeó.


—Lo siento.


—Pensé que no te importaba como me sintiera —dijo todavía en su carácter—. Jamás me buscaste en estos días y actuabas como si nada.


—Lo sé y lo lamento. Creía que solo estabas siendo molesta y… fui un tonto —admitió avergonzado, pues que tonto fue de verdad—. No me había dado cuenta que era lo que te había molestado hasta que hablé con Brock. Comprendo que estés enojado conmigo. Dije cosas que te hirieron todo porque actúe como siempre me dices, un bebé infantil.


El porte de Misty se esfumó poco a poco y parecía querer escucharlo esta vez.


—No te perdonaré tan fácil. ¡Una cuantas palabras no curará mi ego herido cómo una dama que soy! —chilló, con el mentón en alto orgullosa. No por nada Misty era unas de las sirenas más hermosas y una Entrenadora fuerte de tipo agua.


¿Y qué si pensaba un niño como Ash que era fea y pecosa? Piensa Misty, con los párpados caídos. Pero su corazón le decía que muy en fondo le importaba la opinión de Ash por más superficial que fuera.


—Lo sé —reconoció—. Por eso voy a trabajar duramente con acciones para demostrarte que estoy arrepentido. —se propuso—. Si me lo permites… yo…


—¿Y qué? —dijo brusca.


—¿Qué?


—¿Y qué si trabajas duramente para demostrarlo? —agrega—. Se que estás arrepentido y que cumplirás tu palabra. Te conozco, Ash. Pero seguirás pensando y creyendo que soy fea, pecosa y de mal carácter —dice—. Se qué tengo mal carácter y que a veces soy… pero que tú lo digas de tu boca es diferente.


Ash no vio que profundamente había acomplejado a Misty que parecía todavía ensimismada en parecer orgullosa y mantener la dignidad. Pero la mirada nebulosa la delataba y Togepi se acurrucó en el estómago de Misty, estrestecida.


—Me equivoqué.


—No mientas. ¡No me hará sentir mejor que mientas para reparar lo demás!


—¡No estoy mintiendo! Sabes que yo no soy así. Ese chico tenía razón por verte dado esas flores. Lo salvaste y te ganaste su respeto. —Ash se puso colorado y bajó la mirada apenado—. Eres una fuerte Entrenadora… y… ese chico hizo lo correcto en expresar su agradecimiento. Yo estaba molesto nada más y actúe mal contigo y te dije esas cosas feas fuera de lugar.


Misty era una niña extraña pero no era horrible como la pintó. Ash nunca pensó en Misty como un encanto pero no era fea por ser pecosa y su carácter no era débil y era una ventaja. De hecho, su cabello era bonito. También le gustaba la gente con carácter fuerte como Giselle. Misty es genial, es luchadora y ruda. Además una buena compañera. Quizá no sea elegante como Giselle y fracase en el intento, pero era buena y lo demostraba a diario con su equipo y salvando a los suyos como lo hizo en ciudad Carmín a costa de su propia seguridad.


Sí, tenía mal carácter pero él también tenía lo suyo. Es difícil de tratar y no cuidaba ni medía sus palabras. Misty lo soportaba y cuidaba y se preocupaba por él aunque no lo dijera directamente. Además ella corría al peligro con él. ¿Qué más podía desear de una excelente compañera y amiga?


—¿Y a ti en que afectaba? —pregunta—. Yo también puedo llevarme el centro de atención como tú. Sé que quieres ser conocido antes todos y demostrar que no eres un perdedor pero… siempre la gente te adula y eres el héroe —ella se abrazó así misma—. Pensé que también me felicitarías.


—Tienes razón. Fui egoísta y tonto. De hecho llámame como quieras —alzó los ojos chocolates—. Puedes decirme bebé y ni siquiera trataré de corregirte esta vez.


—Eres un tonto si crees que me sentiría mejor haciendo eso. —ella bufó y acarició la cabeza de Togepi—. Eres un tonto Ash Ketchum de Pueblo Paleta.


Ash no le llevaría la contraría.


—Un tonto que te extraña y piensa que eres increíble en el fondo —río con amargura—. Pero siempre un tonto, eh.


—Sí. Pero también eres un buen chico. De hecho no me molesta tanto que pensarás eso de mí. Mis propias hermanas tratan de hacerme menos. ¿Y qué si un chico piensa que no soy lo suficiente hermosa? Yo me siento bella y me siento como una sirena cuando estoy luchando. Eso me bastaba… o eso creía. Pero eres mi compañero. No podía dejar de pensar en ello. —Dejó de acariciar a Togepi—. Quizá me importa un poco lo que digan los demás. Es un orden natural, no puedo dejar que todo lo que me digan me afecta.


—Misty...


—Me importa lo que pienses de mí, Ash.


—Ahora lo sé.


—Pero acepto que trates de remediar tus errores y yo trabajaré en mi carácter, ¿de acuerdo? —accedió ella, pues no era tan dura como aparentaba más si el pobre chico trataba de remediar su error.


Ash levantó la barbilla con los ojos abiertos, anonado. Misty sonreía tranquila y se levantó sacudiendo la tierra de sus rodillas. Ella lucía radiante y fuerte a pesar de ver confesado esa inseguridad y ver abierto su corazón. El corazón de Ash se infló.


Era un buen comienzo. Podían trabajar en sus errores y ser mejores personas entre ellos.


—No lo arruinaré esta vez —juró.


—Sé que no lo harás. Pero si eres vuelves ser un tonto te lo haré saber. Después de todo, si vas a hacer un Entrenador Pokémon famoso alguien debe de decirte cuando eres un idiota.


—Me parece bien —aceptó—. Lo mismo contigo cuando estés gruñona y te pases.


—Hum, pero no te pases. ¿Sí? Después de todo, me sé comportar. Soy una Líder de Gimnasio después de todo, tengo una reputación que cuidar.


—Bueno, Brock decidirá, ¿no?


—Me parece bien.