Capítulo 1
Hace algunas horas había recibido la llamada de uno de sus conocidos pidiéndole ir a su hogar quien requería ayuda para un proyecto importante, si fuera por ella se hubiera quedado en su hogar mirando los aburridos programas que pasaban en la televisión acurrucada en el sofá con una manta calientita sobre su cuerpo y no tener que soportar los fríos vientos del invierno.
Y ahí estaba parada frente al edificio de apartamentos, entro al inmueble caminando hacia el elevador, esperando con paciencia a que este bajara, al entrar oprimió el botón del piso siete, tarareaba con alegría moviendo su cuerpo de un lado a otro en su lugar.
Salió de la habitación de metal, caminando por el pasillo ya familiar para ella hasta llegar a uno de los departamentos, escucho ruidos provenir de este y sin darle importancia a lo que el dueño hiciera abrió con brusquedad la puerta ──gracias a la llave que le había proporcionado──, se adentró por el conocido pasillo llegando a la sala de estar y observo la escena, una joven recostada sobre el sofá sin camisa siendo acariciada por el dueño del hogar. Suaves risas y suspiros llegaron a sus oídos, rodo sus ojos con desprecio y aclaro su garganta.
── ¡Kaito! ──exclamo con gran fuerza en su voz, con las manos en la cadera inclinando un poco su cuerpo hacia delante y con el ceño fruncido que se había formado.
Asusto a la joven pareja quienes se separaron al instante, la desconocida fémina abochornada tomo sus prendas y como un rayo salió del lugar. Maeko chasqueo la lengua molesta, en cambio, Kaito se quedó sentando rascando su cabeza con gran malestar, los ojos cerrados y el ceño fruncido.
── ¿Qué te pasa? ──cuestiona malhumorado──. ¿Acaso no conoces la privacidad?
──La conozco ──respondió de la misma manera, cruzo sus brazos──, tú me llamaste y citaste ¿o acaso no lo recuerdas?
──Claro que lo recuerdo.
──Diablos Kaito, cada vez que me llamas y me pides venir a cierta hora te encuentro semidesnudo con una chica completamente diferente ──dijo en voz alta──. Deja de hacer eso, solo te mientes a ti mismo y a las otras chicas ──se acercó sentándose a un lado──, solo porque Nakamori-san te termino no significa que...
──No es por ella ──susurro interrumpiendo la ──, deja de decir que todo es por ella ──alzo la voz molesto.
── ¿Entonces, por quién es? ──le lanzo una mirada inquisitiva, Kuroba aparto su vista de ella y guardo silencio──. Sea o no sea ella, deja de hacer eso solo creas una red de mentiras que terminara dañándote a ti y los demás.
──Como lo hacía tu hermano, ¿no? ──rio burlesco, cubrió su rostro con su brazo.
──Estoy hablando de ti, no de Shinichi. No lo metas en esta conversación ──dijo a regañadientes, sus iris azules se posaron en la entrepierna del mago, una sonrisa llena de burla se formó en sus labios──. Te sugiero que te bañes con agua fría, mientras preparare la cena.
──No eres mi mamá, ¿por qué debería hacerlo? ──la fémina señalo con su dedo índice el bulto que yacía entre las piernas del castaño. Kaito bajo la mirada a dicha dirección y avergonzado tapo la zona con ambas manos──. Ahora regreso ──dijo para después levantarse e irse.
──Con cuidado.
Maeko se levantó yendo directo al refrigerador al abrirlo busco con la mirada algunos ingredientes para preparar la cena y aliviada suspira al encontrar varios, agradecía de que Kuroba se preocupaba por su alimentación al menos y no fuera como su hermano quien olvidaba alimentarse de manera adecuada. Arremango sus mangas, ya estaba lista para prepararle la cena a ese fastidioso mago.
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──Gracias por la comida ──agradeció Kaito dejando los palillos sobre su tazón.
──No es nada, deberías conseguir rápido una chica que sea tu esposa ──hablo con sorna.
──Si, si, si ──movió la mano de un lado a otro y rodo los ojos──. No comiences.
Le era cansado escuchar los mismos comentarios «ya cásate y déjame en paz», «consigue una esposa», siempre era lo mismo y al final terminaba en pelea, ambos enojados con un orgullo muy alto que tomaban días sin hablarse.
──Lo siento. A veces me preguntó, ¿cómo nos volvimos tan cercanos?
Se habían conocido por casualidad o tal vez ya era algo planeado por el mago quien investigo los horarios de la castaña para llegar a ella de una manera discreta, no negaba que estaba agradecida con él.
Sus iris azulinos se posaron en los labios de Kaito, observaba con detenimiento el mover de estos, sin embargo, no escuchaba palabra alguna.
── ¿Escuchaste lo que dije? ──acerco su rostro al de ella con el ceño fruncido.
──Si, tu truco del siguiente show será espléndido. ¿Seré tu asistente? ──Kaito asintió──. De acuerdo.
── ¿Seguirás usando ese disfraz?
──Si, llamar la atención no es lo mío ──miro el reloj y se levantó de la silla──. Será mejor que me vaya. Gracias por darme una excelente vista, Kaito ──soltó una carcajada socarrona ocasionando un sonrojo, al contrario.
──No vuelvas hacer eso ──pidió, rasco su mejilla con su dedo índice mostrando incomodidad──, eres peor que Aoko.
──Oye, si quieres tener una aventura con cualquier mujer, adelante, hazlo. Solo no me cites a una hora cuando estes con ellas.
──Si, si, está bien ──dijo con disgusto──. Te acompaño.
──Que caballeroso eres.
El castaño hizo de oídos sordos al igual que ella se hacia la misma cuestión, ¿cómo se soportaban? Eran todo lo contrario, ella no demostraba como tal sus sentimientos y si lo hacía era a sus más allegados de confianza, Kaito pensaba que Maeko era como esos comestibles que decían ser crujientes por fuera suaves por dentro, con el paso del tiempo comprendió que era alguien sensible y al igual que él usaba el típico póker face.
Salieron del edificio, caminaban hacia la estación cercana en silencio. Maeko como era costumbre miraba los alrededores en cuanto Kaito miraba hacia el frente con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón perdido en sus pensamientos.
──Llegamos ──escucho la voz de la fémina y sintió el jalón de la manga de su chaqueta.
──Ah, si ──dijo se una manera vaga.
A pesar de haber llegado a su destino, no querían separarse y esa mala costumbre que se había generado tiempo atrás se manifestó, mirándose fijamente sin entablar conversación. La gente que pasaba por ahí veía la escena algunos curiosos y otros con duda, ambos llamaban la atención cosa que no les importaba.
El mago aclaro su garganta llevo su mano hasta la castaña cabeza de la fémina y la acaricio, ¿cuántos minutos habían pasado? No lo sabía.
──Sera mejor que te vayas, se hará tarde.
──Es verdad ──posos sus manos en el rostro del joven──. No llores en mi ausencia ──bromeo, acariciando con sus pulgares la tibia piel.
──Vamos, vamos ──alejo las manos ajenas de sus mejillas, se colocó detrás de ella y comenzó a empujarla a la entrada──. Ve, ve a casa ──se expresaba como si de un animal que estaba a punto de liberar se tratase.
A regañadientes entro a la estación, de la sonrisa traviesa que se había formado en sus labios cambio a una de fastidio. Se sentía cansada de las tantas llamadas e incómodos encuentros del mago, le dolía el pecho de tantas escenas ridículas. Entrecerró sus parpados mirando hacia el piso de la estación, soltó un suspiro, era una completa tonta es lo que siempre pensaba cuando dejaba llevarse por los molestos sentimientos.
«Pon buena cara»
Shinichi, Kaito y la mayoría de sus conocidos no eran los únicos que generaban una red de mentiras, ella estaba incluida en eso, seguramente era por convivir con ellos, aunque ellos mentían para proteger a los demás de dichas organizaciones extinguidas en cambio ella solo se hacia daño y sabía bien que no protegía a nadie como los otros hacían.
Tormentoso y largo viaje a casa.
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──Ya llegué.
──Te ves cansada ──fue recibida por su hermano mayor──, y estresada. ¿Kuroba otra vez? ──enarco una ceja, la menor asintió──. Lo supuse, ¿por qué sigues visitándolo? Cada vez que te llama esta con una chica diferente.
──Ya se ──se quitó los zapatos en la entrada, tomo sus pantuflas que yacía en el armario. Colocándolas en el suelo metió sus pies en estas──. Es extraño, pero no me molesta verlo así, es su vida y él decide con quien acostarse ──mintió, claro que le dolía. Shinichi no debía enterarse de eso o armaría un gran alboroto.
──Supongo ──hablo desganado──, ¿quieres cenar?
──No gracias, cené en casa de Kaito.
── ¿Preparaste tú la cena? ──Maeko asintió──, eres como su mamá.
──Alguien lo tiene que cuidar.
── ¿Ese no era el trabajo de su amiga? ──se cruzó de brazos en espera de una respuesta convincente.
──Dejo de hablarle cuando termino con ella ──respondió──. ¿Me vas a seguir interrogando o puedo pasar?
Shinichi se hizo a un lado dejándola pasar, caminaban a la par dirigiéndose a la cocina.
Maeko fue directo a la alacena en busca de su fiel dotación de té el cual siempre tomaba después de las estresantes aventuras en la casa de Kuroba, saco la caja depositándola sobre la mesa y fue en busca de la tetera junto con el juego de té que siempre usaba. Se acerco a la llave del fregadero, abrió esta y debajo del chorro coloco el recipiente en espera que se llenara, al final la coloco en la estufa encendiendo esta.
De la caja saco dos sobres y los coloco en las tazas que usaría.
── ¿Cómo te fue en tu salida?
──Bien ──contesto el de iris azules──. Los chicos siguen siendo los mismos de siempre, energéticos y metiéndome en problemas. Te extrañaron.
──Me alegro, pudiste salir con tu familia ──rio con burla──. Me hubiese gustado ir con ustedes, pero Kaito cambio mis planes ──hizo sus manos puños, mostrando la frustración.
──Debiste rechazarlo ──le regaño, se sentó en una silla frente a la mesa de la cocina──, te he dicho muchas veces que no le hagas caso ya, pero siempre me ignoras.
La tetera silbo, el agua estaba lista. La castaña apago la estufa, con cuidado tomo el recipiente y vertió agua en las tazas de porcelana entregando una de estas al mayor.
──Me lo has dicho muchas veces ──Shinichi agrego azúcar a su bebida removiéndolo con la cuchara para después darle un sorbo a la infusión──, pero sabes ──detuvo su hablar por unos segundos──, nuestra relación es como esas famosas «relaciones toxicas». Por más que lo odie, por más que quiera dejarle de hablar u olvidar su existencia, no puedo. Somos solo amigos, no somos pareja ni nada de eso ──el detective iba hablar, pero die interrumpido──. Si vas a preguntar ¿cómo lo aguanto tanto?, pregúntale a Mouri ¿por qué te espero tanto?
» ¿Tan difícil es olvidar el primer amor? Supongo que sí después de todo soy una tonta aguantando a un patán que terminó siendo el chico el cual me enamore como loca, pero por azares del destino no podíamos estar juntos y ve actualmente somos amigos.
──Touche ──chasqueo la lengua, observo con detenimiento a su hermana──. En fin, cambiando de tema mañana saldré a Kioto.
── ¿Por qué?
──Heiji necesita ayuda para un caso. Iré a dormir, no te desveles ──dio el último sorbo, dejo la taza sobre la mesa y se fue.
──Si mamá ──susurro.
Sus iris azules miraban con detenimiento el contenido de su taza. Su mente comenzó a invadirse del joven de iris violetas, para después pasar a los hermosos recuerdos de su infancia. Una habitación semioscura en donde los reflectores iluminaban el escenario y cierta persona realizando trucos de magia, sus padres sentados a un lado de ella y su rostro iluminado, una paloma, un llanto, seguido de un: «no llores».
Su cabeza comenzó a doler, se levanto de la silla tambaleándose un poco.
«¿Cómo nos conocimos realmente?»
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Uff, que buen primer capítulo (?
Espero que les haya gustado.
El primer capítulo va dedicado a mi gurú, mi master del dibujo y escritura, una de las tantas y pocas personitas que soporta cada vez que hablo de MK y DC. Redoble de tambor por favor, @MistreSsVany esta cosa toda rara va dedicada a ti, gracias por ser como eres uwu