Única parte
“En un aura varonil y misterioso,
He Tian se alza como un enigma cautivador, sus ojos penetrantes destilan un encanto indescifrable, mientras una sonrisa esboza un secreto enigmático que oscila entre lo hermoso y lo insondable,
atrapando a Mo Guan Shan en un abismo de fascinación y desconcierto perpetuo.”
El rugido de la multitud llena mis oídos mientras mis ojos se fijan en el cuadrilátero. Estuve inmerso en un combate de boxeo en la categoría de peso medio pesado, donde se enfrenta un luchador de mi país contra un extranjero de Corea. Ambos por el cinturón codiciado al ser los finalistas del combate.
Los puñetazos resuenan en el aire mientras mi corazón late con emoción. Siempre me ha apasionado el boxeo, influenciado por la televisión y algunos compañeros del pasado. Disfruto de cada momento de la pelea. Pero sabía que mi acompañante He Tian, quien amablemente me invitó y compró entradas en un excelente lugar para mirar la pelea, no le interesa tanto esté tipo de deporte. Sin embargo, él está aquí, a mi lado, por mí.
Es mi vigésimo cumpleaños, y He Tian quería complacerme, a pesar de que no somos una pareja formal.
He Tian había pasado mucho tiempo estudiando en el extranjero, por lo que nuestras interacciones eran principalmente durante las vacaciones. Sin embargo, en cada encuentro, puedo sentir una tensión creciente entre nosotros. Sus coqueteos sutiles y las miradas descaradas que dirige a mis labios no pasan de desapercibidos para mí. Aunque no hay todavía alguna confirmación verbal de nuestros sentimientos, sé que hay algo más profundo y poderoso entre nosotros, pero que se siente de alguna forma, prohibido.
En medio de mi contemplación, el luchador chino aterrizó un golpe devastador en el rostro de su oponente coreano, desencadenando un alarido de júbilo entre los espectadores y no me da pena incluirme entre ellos. Salté de alegría, abrumado por la emoción del momento, pero también consciente de la presencia de He Tian a mi lado. Sus ojos plateados y misteriosos me observaron con una intensidad inquietante, como si supiera lo que esta pasando por mi mente o el lío emocional que a veces me hace sentir. Un escalofrío recorrió mi columna vertebral mientras me daba cuenta de que tal vez estoy siendo seducido por él. Por su forma de mirarme, por el perfume que usa o con los pequeños roces que hay entre nosotros.
En ese instante, los gritos de la multitud y la adrenalina del combate se desvanecieron en el fondo de mi mente. Solo existiendo He Tian y yo, envueltos en un juego de miradas y gestos que parecen contener el peso de todo un universo de emociones. Aunque nada está definido, el aire está cargado de posibilidades y secretos compartidos. Es algo extraño pero de alguna forma resulta increíble.
La pelea del boxeo sigue su curso, pero mi atención está cautivada por el enigma que es He Tian. En ese instante, en medio de aquel ring iluminado y la pasión desatada por el combate, mi corazón late con la certeza de que hay algo más que una simple amistad entre nosotros.
Luego de que la pelea llegara a su apasionante final, He Tian me invitó a su departamento. Con entusiasmo y nerviosismo entrelazados, nos dirigimos hacia su espacio íntimo. Al llegar, nos quitamos los zapatos en la entrada, dejando atrás el mundo exterior y calzamos unas cómodas sandalias para adentrarnos en su santuario personal.
El ambiente se cargó con una energía eléctrica cuándo nuestras miradas se encontraron, transmitiéndonos deseos que hasta ahora habían sido apenas insinuados. Sin decir una palabra, nos acercamos cada vez más, la atracción magnética entre nosotros guiando nuestros movimientos. El roce de nuestros cuerpos al quitarnos los zapatos se convirtió en una promesa susurrada de lo que está por venir.
El silencio es ensordecedor mientras nuestras manos temblorosas se encuentran, buscando el consuelo y el calor mutuo. Me encontré hipnotizado por la cercanía de su figura imponente y su mirada intensa sobre mí. Las emociones arden en mi pecho, un fuego que no puede ser ignorado ni reprimido por más tiempo.
En ese punto no podía controlar mi nerviosismo, no me atrevía a mirarlo ni un segundo más, mi mirada permanecía puesta en el suelo. El sudor empapó mis manos al igual que mi rostro, no me podía imaginar lo que me espera.
Sin previo aviso, nuestros labios finalmente se encontraron en un beso que encapsula toda la pasión y el deseo acumulados. Fue un encuentro explosivo, un choque de energías que se desborda en un frenesí apasionado. Mis mejillas se encendieron con un calor abrasador, una mezcla de vergüenza y excitación que se extendía por todo mi ser.
He Tian, con su altura imponente, me tomó de la cintura y me apretó contra su cuerpo con una fuerza irresistible. Incluso llegué a sentir toda la extensión de su cuerpo marcado a través de las ropas. Mis piernas temblaron ligeramente, casi elevándome sobre las puntas de mis pies para alcanzar sus labios. Cada caricia de su boca es una embriagadora muestra de deseo y anhelo. Nuestros besos son voraces, un baile ardiente de lenguas que exploran y saborean cada rincón de la boca contraria.
Nos empapamos con la saliva mutua y en vez de resultar me asqueroso, me pareció tan excitante porque me restregó el deseo de querer más y más. Tuve el sucio pensamiento de sentirme abusado por su boca dominante cosa que me estremece, me calienta.
El tiempo parece detenerse mientras nos entregamos por completo al fuego que arde entre nosotros. Las ansias y las ganas se desbordan sin restricciones, y nuestros cuerpos parecen fusionarse en una danza de pasión desenfrenada. En ese momento, cualquier duda o temor desapareció, dejando solo un deseo irrefrenable de entregarnos el uno al otro.
En medio de aquel beso apasionado, me encontré sumergido en un océano de sensaciones, un éxtasis abrumador que me recuerda que, en ese momento, somos más que amigos. Somos dos almas hambrientas de amor y conexión, nos estamos entregando sin reservas en un encuentro que marcará el comienzo de un amor intenso y apasionado.
He Tian me llevo hasta el espacio donde está su cama, frente al enorme ventanal que da una vista preciosa de la ciudad iluminada a esas horas de la noche.
Me tomó firmemente de mis muslos, sentí sus grandes manos apretar mi culo y rozar en medio de mis nalgas, yo solo pude enredar mis piernas alrededor de su cintura y casi inconsciente, frotarme contra él a la espera de ser tumbado en su colchón y que comience a desnudarme.
Supe cuánto desea Tian hacerme completamente suyo, porque no deja de besarme ni dejar mordidas por mi cuello.
Me siento enfermo de su amor.
(...)
Chillé como si me hubiera apuntado con un arma, aún no sabía el porqué había aceptado su invitación así como así a su departamento, debí suponer que no me invitó solo a dormir.
Apresurándose apenas me dejó en medio de la cama, toma mi rostro y apega sus labios contra los míos, dándome un beso con desespero, obligándome a abrir mi boca, para dar paso a su lengua, olerlo y sentirlo tan cerca de mí había sido algo común durante la secundaria, pero no de está manera. Un revoltijo de emociones y pensamientos se dejaron venir, hasta el punto de acelerar mi corazón a un ritmo poco saludable y enrojecer más mi perfecto rostro. Sospeché que es por él y no quiero aceptar ese hecho.
Sería demasiado vergonzoso y humillante para mí. Todavía no asimiló bien mis sentimientos hacía otro hombre, hacia He Tian.
Pasados unos segundos, tomé valor para corresponderle. Tímidamente rodee su cuello con mis temblorosos brazos, con un leve agarre tomé su camisa con mis dedos, y por primera vez estaba besándolo plácidamente. Seguí una lucha dentro de mí, preguntándome si acaso debo seguir con ésto o resistirme hasta el final. Ésa duda da vueltas por mi mente, sin permitirme concentrarme en tomar una verdadera decisión. Sin previo aviso, pasó una de sus manos por debajo de mi camisa, mientras que la otra se deslizó por mi espalda baja hasta llegar a mi trasero, apretándolo suavemente por debajo de los jeans. Me quejé en ese instante y mi reacción inmediata fue empujarlo mientras tomó asiento.
Todavía me sigo sintiendo confundido con respecto a todo.
Mi empuje tuvo éxito, y lo miré a los ojos, desafiante, esperando a que captara lo que me había hecho sentir. Él simplemente sonrió como siempre.
Por mi lado, me siento incapaz de hacer algo y mi decisión de tornó definitiva.
—Creo que ésto no será del todo posible, yo...
Antes de que pudiera terminar, se abalanzó contra mí. Caí boca arriba sobre la cama, cerrando mis ojos al impactar en ella. Una lengua recorrió mi cuello hasta llegar a mi mejilla, terminando con un pequeño beso en ésta. Pasó su lengua una vez más sobre mi mejilla, para pasarse una vez más a mis labios, dándo pequeños besos uno seguido del otro. Mientras que sus manos continúan rozando mi piel
Me quedé totalmente petrificado y asustado ante su acción. Al mismo tiempo comencé a motivarme con éso... Tuve una erección con tan poco gracias a él, lo que me avergonzó aún más.
—... Pequeño Mo...—susurró jadeante, acercándose mi oído. Su susurró me causó ligeros escalofríos, que recorrieron mi espalda y sus palabras endulzaron mi oído
Abrí mis ojos sólo para toparme con su rostro cerca de mí. Al momento de mirarlo, supe que estoy realmente jodido...
Tan rápido como eso, ha llevado su mano a mi muñeca con una mirada autoritaria clavada en sus ojos mientras pone sus dedos sobre los míos. Mi mirada se dirige hacia abajo instintivamente, mirando su erección rozando la mía. No tengo ni idea del porqué no pude haberlo sentido antes.
Es una situación extraña, quiero echarme para atrás. Seguí empujándolo con la esperanza de librarme de su agarre, lo que provoca que aplicará aún más fuerza tratando de ponerme quieto. Mi desesperación creció al ver que logró quitarme los pantalones por completo en el forcejeo, me dió un fuerte tallón al momento, realmente ardió, sin embargo, me resistí para no quejarme y mostrar una debilidad, que sólo existe en mi cabeza. Logra quitarme la camiseta de un tirón, dejando expuesto mi pecho, desde la cintura hasta el cuello.
Al separarse de mí, de inmediato me senté en la cama nuevamente, cubriendo mis partes, estando más rojo que un tomate.
—Lo miras cómo un logro y a mí cómo un estúpido trofeo, ¿no? —dije, jadeando, mientras lo admiro desnudarse frente a mí.
—No, ni siquiera te puedes imaginar mi emoción y el amor tan grande que te tengo y quiero darte...
Mi ansiedad crece cada vez que se quita una a una sus prendas. Cerré mis piernas y me mantuve abrazando mi propio cuerpo tratando de no dejar nada al descubierto.
Admiro su cuerpo atletico acercarse. Entré en pánico cuando volvió a abalanzarse contra mí, rozando su cuerpo contra el mío, calentando aún más la situación.
El mundo desapareció para mí en ese momento, sintiendo que floto entre sus brazos mientras me resisito a cualquier otro toque, sin permitirle que me "preparara", con la esperanza de que parara. Aún sin querer, llevé mis manos a su espalda y clavé mis uñas en ésta, temblando. Pensando que es alguna clase de mal sueño, me retuerzo debajo suyo, al sentir su cuerpo sobre el mío, sensaciones electrificantes me hacen volver en sí, mi cuerpo sudoroso y... La punta de su dura polla contra mi trasero desnudo.
La miré, la contemple para mí vergüenza. Su tamaño no es lo que más me preocupa, a pesar de que se nota más larga que la mía. Sino su grosor. Es gorda, fácilmente expanderia mis paredes con el propósito de dejarme tan abierto y flojo a su merced. También es venosa, la punta parece la cabeza de un redondo hongo. Cuando la frota y golpea contra mis muslos, la siento pesada y tan dura, aquello me hace calentar allí abajo. Sinceramente no creo que su tronco me quepa, me destrozara.
He Tian escupe una buena cantidad de saliva en su propia polla, la humedece un poco mientras alega lo apretado que luzco y lo erótico que me veo en esa posición.
Le fue difícil entrar, justo cuando pensé que las cosas podrían ser más fáciles, se enderezó y echó mis caderas hacia atrás, muy bruscamente empujó su pene directamente en mi culo apretado y seco, luego, de repente, una ráfaga de polla se estrelló contra mi frágil ojete. Solté un gran grito por el terrible y punzante dolor que experimenté.
Lo sacó después de unos segundos, dejándome con una sensación de insatisfacción, con el calor expandiéndose en cada zona de mi cuerpo. Sostuve mi ano con la mano y rápidamente me acosté llorando de dolor e incertidumbre.
—¡Maldito! —dije, enfurecido. Aunque en el fondo mi culo ardía y pedía por tener su hombría en mi interior y hacerme su perra.
Me siento tan asqueroso. Debería odiar toda esta situación, estoy demasiado indeciso sobre lo que quiero y no.
—No pienses que se acabó ahora, todavía tengo que llegar hasta el fondo de ti sea como sea, pequeño Mo.— agrega cínico.
–¡No! de ninguna manera... ¡Me vas a partir por la mitad!— exclamé, pero el sólo se río, giró mi cuerpo, apartó mis manos y sostuvo mis piernas, empujando contra mí, me puso de nuevo en la posición, ésta vez rozando su pene de arriba a abajo, se arregló para empaparme. Yo solo jadeaba sorprendido por sus acciones.—Detente, maldita sea, nunca he tenido nada dentro de ese lugar, ésto será imposible.— agregue para razonar con él, cuando es imposible a estas alturas.
Tuve que tragarme más propias palabras, al sentir cómo me penetró, con bastante dificultad y agresividad de su parte, apretando mis piernas con fuerza. Con la más mínima misericordia de mí, comenzó a cogerme con fuerza y yo a empujarlo. Sus movimientos toscos, rudos y profundos provocan en mí una verdadera excitación, mi cuerpo se debilita después de que el dolor empezara a desaparecer de a poco. Mi erección está más dura que una piedra y negándome a aceptar una vez más, me quejo del dolor ya casi imperceptible, gimiendo y soltando pequeños gritos, exigiendo que se apartara cuando me estremezco por sus embestidas.
Mi petición es totalmente ignorada. Se estampa contra mi culo con todas sus fuerzas, los dedos de mis pies se retuercen por todo lo que estoy sintiendo y poco a poco perdí el control de mi respiración y He Tian se adueñó de los gemidos, pero, seguí intentando quitármelo de encima.
Apreté mis dientes reprimiendo lo más que pude mis quejidos, siento inútil de cualquier manera. Sin darme cuenta que terminé abriendo mis piernas al máximo por cuenta propia. Se apegó a mí y retuve lo más que pude su cuerpo con mis manos. Lo que no es del todo efectivo ya que sus embestidas se volvieron rápidas, sin importarle mis suplicas sigue destrozando mi culo. Mis ganas de gemir y de correrme son demasiadas.
Siento su afán y energía de querer llegar más profundo, mientras mis muslos son golpeados por sus redondos y pesados testículos.
Ante mí está sentada una belleza cubierta de sudor, sonriente, con una expresión de total triunfo que se acera para morder mi cuello sin dejar de moverse, grité y dejé salir mis lágrimas. Le solté un golpe en la espalda, un sonido de jadeo débil y corto chirriando salió de mi boca con patético placer. Mis piernas temblaron, luego colapsaron. Contracciones rítmicas apretaron a lo largo de su eje, como si mi cuerpo tratara de tragarlo. Sin embargo, él no se dio por vencido.
Mi cuerpo corcovea y tiembla mientras intentó regular mi respiración, las manos de él sujetan mi cabeza firmemente en su lugar. Mis brazos se aferran alrededor de él, empujando mis muslos por un breve momento antes de recuperar el control. Experimenté un orgasmo en ese instante, corriéndome, manchando su abdomen y mi propio cuerpo, obligándolo a parar, tire delgadas tiras de semen caliente. Sacó su pene y se reincorporó. Está algo agotado debido al movimiento de cadera que hace para las embestidas, pero su condición y resistencia física bestial no le hace sentir tan exhausto ni mucho menos parar, solo detenerse por unos minutos para recuperarse y flexionar sus músculos.
Es un animal sediento de sexo, mi culo se siente dilatado y abusado, no sé si es correcto describirlo de esa forma tan vergonzosa.
Me levanté de golpe, provocando un mareo que me desorienta algunos segundos. Volteé a mirarlo indignado, observando una vez más su cuerpo y su belleza. En el fondo le envidie un poco por tener un mejor físico que el mío. Eso es lo que me pone duro, no su lindo rostro o sus palabras sucias, o su cuerpo tonificado. Bueno, quizá si...
Se coloca encima mío, me abraza y besa mis mejillas. Me incomodé un poco ante la inesperada muestra tan cariñosa y de afecto.
Tomé mi camisa que yacía a un lado. Dejando de lado lo que acaba de pasar pensé en una excusa. Ignorando el hecho de que el todavía no se ha corrido y tiene su polla tan dura y escurriendo un líquido.
—Tengo que irme, me esperan en casa... —dije todavía cansado, más no pareció escucharme.
Cuando he saboreado la sensación el tiempo suficiente, me empujó con fuerza, enviándome boca abajo, mi mejilla hacia un lado, apoyando su peso contra mí, empujando mi cabeza contra el colchón y penetrando mi adolorida entrada una vez más.
Mis entrañas parecen revolverse ante la intromisión de su gorda polla, mi orificio y paredes se moldean alrededor de su falo, se abren y lo aprietan. Lo siento palpitar en mi interior, como golpea y magulla mi próstata haciéndome delirar de placer y mandándome espasmos.
Mi desesperación alcanza su límite al sentir su gran verga empujando contra mí trasero a un ritmo más veloz y duro, golpeando varias veces mi punto g de manera que no dejó de babear. Pude sentirlo cada vez más acelerado y cada vez más impaciente, pero permaneció quieto.
Cerré mi boca para no aumentar la tensión. En ese punto, todo lo que ocurre puedo sentirlo de manera intensa, me provoca escalofríos.
—Aprietas tan delicioso, cariño.— gime contra mi oído, lamiendo detrás oreja.—Tu culo me está ordeñando mi polla tan bien, eres increíble...— gruñe lleno de satisfacción.
—¡Jodete!— logró gritarle aparentemente molesto, pero a estas alturas He Tian no me cree. No cuando mi cuerpo reacciona de otra forma y tengo la polla dura.
—Voy a dejar este culo lindo chorreando de mi semen, eso te gustará.— afirma de manera obscena, mientras abofetea mi trasero haciéndome chillar fuerte.
Caigo en cuenta que ni siquiera usó condón conmigo. Lo estamos haciendo crudo, sin protección y totalmente caliente.
A pesar de que la idea debo odiarla, no se porque en el fondo me excita pensar en la idea de un hombre correrse en mi culo.
Me estoy volviendo tan sucio, vulgar y un adicto por culpa de él, del demonio hermoso y misterioso.
Lo último que recuerdo antes de caer en la inconsciencia, es mis entrañas mancharse de la semilla de Tian. Es abundante, caliente y espesa. Con esta sensación de ser llenado me calienta más y me vuelvo a correr.
Agitado, sudado y tan cansado, mi cuerpo no responde como quiero. Observo como He Tian sale de mí apenas termina de correrse, y mi culo se contrae. Siento cosquillas y algo delicioso, de mi orificio chorrea una buena cantidad de semen caliente que me hace jadear. El expulsar su semilla me da espasmos de placer, me hace sentir sucio también. Estoy empapado de sudor, fluidos pero sobre todo de su semen abundante. He Tian dice que mi culo apretado ordeño deliciosamente su polla y ahora, está recibiendo su premio. Una gran descarga de su semen, y que no deja de contraerse para expulsar más y más de él.
Probablemente dijo alguna otra cosa más, pero yo he caído completamente dormido, con marcas en mi cuerpo, adolorido en varias zonas y con mi culo chorreando tanto semen que me hace sentir sucio.
Tal vez no estuvo tan mal.

(...)
Palabras: 3,378
Escritor: JaquiiAleWorld
Fecha de publicación: Viernes 7 de julio del 2023.
Fandom: 19 Days
Mini curiosidades:
1. Número de la Historia
Está es mi historia número 77 terminada oficialmente y la décima TianShan que escribo.
2. Título
Originalmente la historia se iba a llamar "Enigma" y no enigmático. La razón se explicará en el siguiente punto.
3. Inspiración.
Esta historia como tal la escribí con alguien más, técnicamente él escribió casi toda la escena del sexo, aunque yo le agregué muchas más cosas y así.
Originalmente se tenía pensando que la historia fuese ambientado en el universo Omegaverse con He Tian siendo enigma y Mo Alpha. Cómo notaron está idea se cambió ya que sería solo un one-shot y no profundizaria más este tipo de relación.