Right Here -único
La adrenalina sigue subiendo. Amo la simulación en la que estamos soñando ¿No estás de acuerdo?
Las luces rojas eran un buen toque a todo aquel espacio dónde sus compañeros y el estarían en unos minutos.
Aquel extraño cosquilleo estaba de vuelta.
Hace meses seguía sintiendo aquello, durante sus shows podía sentir una mirada clavada en el, una mirada diferente a la que muchos de los que acostumbraban tomar asiento a su alrededor daban.
Esa mirada parecía casi clavada en su pecho, pedirlo para solo él. Y no fue hace días atrás en que pudo descifrar de donde venía.
Sus ojos jamás se separaban de aquella esquina, dónde las luces no llegaban, dónde cualquier acto sexual no sería descubierto. Deseaba con todo su ser ver a la persona salir de la oscuridad, pues la descripción de sus compañeros hacia que sus ansías por conocer al hombre de la esquina aumentara.
Sus amigos dijeron que el hombre era alto. Les creía. Amaba a los hombres altos.
Tenía un cuerpo dotado. Les creía.
Amaba sentir un cuerpo voluminoso en su cuerpo pequeño y delgado que tanto se azaña por cuidar y mantener.
Parecía tener la edad casi pasando los veinticinco. Les creía. Un punto a favor.
Guapo y con un estilo de cabello despreocupado, con una aura de chico malo.
HwanWoong ya había caído por aquel hombre que le describían. Pero desde unos días quería saber que se sentiría sentirlo dentro, si aquel hombre cumpliría sus deseos carnales, si aquel hombre sería capaz de aceptarlo como es. Si aquel hombre podía hacer olvidar a otro que no dejaba su mente.
No se había enamorado. HwanWoong estaba seguro que aquel sentimiento no era, no lo conocía. Solo deseaba tener sus manos en su cintura, posar sus manos en la piel del hombre, hundir sus labios en el contrario, quedar sin aliento en cada suspiro robado de cada estocada. Ver solo luces y no imaginar nada.
Solo que, deseaba alejar algún sentimiento que lo hiciera olvidar al chico que en ocasiones parece saber y no saber de su existencia.
Y para eso, el rubio había planeado un show especial. Se acercaba el aniversario del club, un lugar donde los mejores cocteles y actuaciones eran muy bien halagadas, donde el dinero no faltaba en cada noche. Esa noche haría un show especial junto con dos de los mejores actos de la noche.
— ¿Estás seguro de esto Woongie? — SeoHo le tocó el hombro y lo miro por minutos, esperando que las palabras del menor fueran todas menos un sí.
Pues de todo los detalles que habían dado, había uno que haría a HwanWoong suspirar y tal vez no creer.
— Sí. — HwanWoong sonrió y apretó la mano en su hombro.
Miro el espejo a un costado dónde las cuerdas del telón caían, esa noche pidió como atuendo una falda lisa de color azul, algo muy diferente a lo que acostumbraba utilizar, junto con una camisa de mangas largas color blanca. Su cabello rubio bien acomodado, sus mechas largas hacían un buen toque al vestuario. Y con un tenue maquillaje que resaltaba sus labios pequeños y rellenos con aquel color rojizo suave, sus ojos cafés brillaban ante la idea de saber lo que en minutos pasaría.
Suspiro hondo y le dió la señal a DongJu de abrir el telón.
Los silbidos y palabras subidas de tono no fueron de esperar, pues al momento de dejar ver a tres hermosos jóvenes estar de pie de manera sumisa en el centro del escenario era algo que habían esperado por mucho tiempo.
Los tres jóvenes llevaba unas faldas con calcetas largas, a excepción del rubio, quien llevaba una medias de encaje, su piel blanca resaltaba en la tenue luz del escenario y su falda parecía hecho a su medida pues su cintura están bien remarcada, dejando a la vista sus bien dotadas curvas. SeoHo y DongJu sin embargo traían sus calcetas hasta arriba para no dejar a la vista su piel, pero dejaban a imaginación de otros sus curvas debajo de aquella tela delgada que estaba hecha la falda de cuadros de colegiala, con camisas de igual modo a la del rubio y sus cabellos bien arreglados, mientras que Seo llevaba su característico castaño y con ondulaciones, DongJu traía extendido su cabellera rubia, ambos con un maquillaje que hacía resaltar su belleza.
Bad Hábits de Ed Sheran empezó.
HwanWoong supo que esa noche sería inolvidable.
Cuando HwanWoong bajo al suelo e inclinó su trasero al aire, YoungJo suspiro.
Cuando HwanWoong se inclinó al frente y deslizó su mano hasta el borde de la falda para después descubrir su piel, YoungJo apretó la mandíbula.
Cuando HwanWoong tomo la corbata de uno de los espectadores para acercarlo a su rostro y besarlo, YoungJo apretó los puños y tomo todo el vodka del vaso.
Y cuándo HwanWoong separo sus piernas y alzó de nuevo el trasero, Ravn despertó y en sus manos hizo trizas aquel vaso de cristal, no le importo causarse daño, pues traía puesto aún los guantes de cuero, aquellos que tienen poco menos de cinco horas de a verlo comprado.
Hervía en celos al ver cómo su chico besaba a otro hombre. Como el rubio dejaba ver su cuerpo a otros que no tenían el permiso. Sólo el podía verlo. Le pertenecia a el. Él era suyo.
— Señor — YoungJo gruño y con esfuerzo absorbió oxígeno.
— Quiero otro vodka — la mujer a su lado asintió y se perdió en todas esas luces que dejaban ciego a cualquiera que mirara directo. Menos él.
Desde que aquel telón se abrió y dejo ver aquellos tres chicos, su miembro reaccionó al ver al pequeño rubio con una falda y medias con encaje blanco en aquellas lechosas piernas.
El rubio se había convertido en su obsesión aquellas últimas semanas, lo veía bailar tan descaradamente, tocarse sin remordimiento y jugar con todos con diversión, siempre vestía de pantalones que se pagaban a su cuerpo, con camisas de manga larga grandes que dejaba sin abrochar los tres primeros botones, su lechosa piel era una tentación, tentación que YoungJo quería probar.
Con un nuevo vaso lleno de vodka, YoungJo salio de la esquina, precavido a que ninguna luz lo delatara. Su cabello negro brillaba en cada fricción de una luz que pasaba a solo milímetros, su chaqueta de cuero negro se retorcía en cada fracción dónde su brazo quitaba las manos de desconocidos que se apoyaban en el. "Nadie les manda venir aún lugar donde no saben cómo actuar". Pensaba cada que le pedían disculpas.
El acto había acabado y su pequeño ángel había bajado y en la desesperación por encontrarlo choco con alguien.
Estaba ahí.
Con sudor bajando de su cuello y su cabello revuelto por el show de antes, con su rostro colorado y sus ojos brillantes, sus labios rojizos y humectantes le pedían a gritos tomarlo.
— Saliste — dijo el rubio, sonriendo al saber que era él.
— ¿Cómo sabes que soy ese, y no alguien que tiene otras intenciones?
YoungJo se cuestionaba si fue tan evidente todo ese tiempo. En todas esas semanas nunca había hecho algo que lo delatará y no es que quiera hacer una idea errónea a alguien ajeno de ahí.
Pero tampoco era un secreto saber que el y muchos habían caído a los pies del pequeño rubio.
— No seguí sintiendo una mirada desde aquel punto, y ahora la persivo en ti. ¿A caso ya te ibas? — HwanWoong con la poca luz en el lugar donde se encontraban, tomo en sus manos el borde de lo que suponía era una chaqueta .
— Bueno. ¿Tienes algo planeado que valga la pena quedarme más tiempo?
— Créeme que está noche hay muchas razones para que te quedes.
HwanWoong tomo la mano del peli-negro y con mucho sigilo lo llevo en los bordes del lugar.
Sabía que estaba mal llevarlo a su cabaret, pero era el único lugar donde nadie iría a interrumpir.
Cuando llegaron, el rubio se aventó a los labios del contrario, la puerta se cerró detrás de ellos pero en ningún momento las luces fueron prendidas y el peli-negro estaba agradecido por ello.
La mano de HwanWoong bajo hasta donde se encontraba el pantalón
Y fue una sorpresa sentir el miembro del chico resaltar demasiado de esos pantalones de cuero, HwanWoong podía notar lo muy endurecido y grande que estaba, y eso hacia que su miembro empezará a reaccionar.
Fue tomado de sus caderas, dónde ambos parecían chocar miradas, pero a causa de la falta de luz era difícil saber si era así, y sin perder tiempo juntaron sus labios, en un fogoso beso dónde sus lenguas profundizaron el beso.
Las manos del peli-negro se deslizaron por las telas delgadas que cubrían el cuerpo del menor. Rompiendo sin cuidado aquellos hilos que cubrían la piel suave de sus piernas, y ahora buscando el trasero del contrario. Cuando lo encontró no dudo en apretar aquellas dos masas duras en sus manos, palmearlas a su gusto. Absorbiendo los gemidos en su boca.
HwanWoong sintió desfallecer cuando los dedos del alto estaban buscando acceso en su ano.
— Duele, espera — susurró en gemidos.
Ravn trato de saber a qué se refería, y se acordó que traía los guantes, con molestia quitó los guantes de sus manos y los aventó en cualquier lugar de la habitación.
Continuando con el trabajó, alzó el trasero del menor y lo azotó con gusto, amando como este rebotaba y probablemente enrojecia.
El peli-negro tomo en brazos el cuerpo del menor, mientras que este envolvió sus piernas en la caderas del mayor, tomando de nueva cuenta una pelea de besos.
YoungJo camino a oscuras hasta ver con poca visión lo que sería el tocador, dejo caer el cuerpo del menor en aquella superficie fría, dándose cuenta de lo duro que se encontraba el miembro de este en las delgada tela de su ropa interior.
Y como si el destino quisiera que se conocieran, las luces que rodeaban el espejo del tocador se prendieron.
YoungJo cerro los ojos por el repentino cambio de ambiente, y HwanWoong parpadeo un poco para poder visualizar lo que tenía enfrente.
Los ojos de HwanWoong, todo de HwanWoong no podía creer que la persona enfrente suyo fuera por el que a estado a sus pies por tres años. Era el capitán de básquetbol en la universidad donde estudiaba y por si fuera poco era el mejor alumno en la carrera de composición de letras.
— Tu ! Que haces aqui ! … yo… esto debe de ser una broma.. — incapaz de hablar con claridad, dispuesto a no seguir, sus manos tomaron lo poco que cubría su cuerpo hasta el momento.
El pelinegro sujeto sus manos e inclino su cuerpo, su rostro cerca de sus menos lo hicieron temer por lo que sucedería a continuación — Muchos murmuran de tus medios de económicos, dude... Realmente lo hice .... — dijo, incapaz de seguir y suspirar con impotencia.
— Pero te diste cuenta que vendo mi cuerpo, que soy una prostituta que busca el dinero tan fácilmente. — sus labios fueron cerrados, acaparados por los labios del contrario, confuso por lo que pasaba.
— Nunca lo creí, Cariño... Me gustas tanto que estoy dispuesto a tenerte aun a mi lado si deseas seguir trabajando de esto ... Pero no te alejaré — tomo sus mejillas — No permitire que me alejes de ti .
HwanWoong vaciló por unos segundos hasta tomar de nueva cuenta el cuello del mayor y juntar sus labios.
YoungJo respondió al beso y posicionó sus manos en la pequeña cintura del menor.
No necesitaron palabras para seguir comunicándose, pues ambos querían tomarse, ambos querían oír salir sus nombres en los labios contrarios.
YoungJo tomo los botones de la camisa y los separó sin esfuerzos, los botones rebotaron en toda la mesa y se perdieron en el suelo, sus labios tocaron la piel palida y suave del menor.
YoungJo tomo un suspiro y aprecio aún más lo hermoso que era la piel blanquecina de HwanWoong a pesar de la poca luz de la habitación, YoungJo empezó a deshacerse de sus ropas, quitando por último su ropa interior y también quitar sin mucho esfuerzo la camisa y apunto de quitar también la falda, el rubio lo detuvo.
— Deja la falda por ahora — susurró.
YoungJo se acercó y besó sus labios de una manera lenta, húmeda, sensual y exitante, robándole todo el aliento a HwanWoong.
— Eres tan delicioso — murmuró Ravn sobre labios cuando se separo ligeramente; sus manos habían tomado con fuerza las caderas del bajito.
— No eres el primero que lo dice — respondió HwanWoong con un toque de diversión.
— Eso lo veremos — finalizó con dureza el mayor.
HwanWoong tomo del cuello al mayor para de nueva cuenta iniciar un beso, está vez sin brusquedad. Probablemente con sentimientos, pero su cerebro estaba tan distraído por los toques que no le daba tiempo de reaccionar.
— Tómame ya — susurró HwanWoong.
Ravn sin importar si tiraba todo lo que se encontraba en aquella mesa, comenzó a crear un camino de besos desde el cuello hasta llegar a su ombligo.
Alzó el cuerpo del menor y sin mucho esfuerzo metió un dedo dentro del ano ya mojado del rubio, mientras una de las manos de Ravn se ocupaba de dilatar la pequeña entrada, la otra tomó uno de los pezones del rubio, quien ante el tacto arqueó la espalda, llevando sus manos hasta la espalda bien trabajada del mayor y empezar a rasguñar. En esa posición pudo sentir lo duro, venoso y húmedo que estaba el pene del mayor, le llamaba y fue difícil no evitar llevar su mano y empezar a tocarlo. El placer de Ravn aumento, HwanWoong se perdió también por el tercer dedo que se hacía pasó en su trasero; dejo caer su cabeza en el hombro del mayor.
HwanWoong no podía imaginar qué tan enrojecidas estaban sus mejillas, YoungJo lo miraba con cierto brillo en los ojos, algo muy diferente percibió, no era un deseo lo que el mayor ahora mismo buscaba. Probablemente era otra cosa que no estaba entendiendo aún.
— Por favor Hyung — rogó.
— ¿Qué quieres cariño? Dímelo — HwanWoong arqueo de nueva cuenta su espalda.
Los dedos en su entrada habían tocado en su punto sensible y Ravn no desaprovechó esa oportunidad para seguir tocando esa zona con tortura.
— Follame ....ya ... — Gimoteo.
— Hazme saber cuanto me deseas — demando YoungJo.
— Ah, mgh.... YoungJo... — gimió.
El peli-negro no pudo evitarlo y paro para observar el rostro del menor, saco con suavidad sus dedos de la entrada del menor y tomo las caderas de HwanWoong, el rubio alzó sus piernas y dió paso a que él mayor se acomodara entre ellas.
— Eres hermoso HwanWoong — lo besó.
El pecho del menor quedaba a la altura de sus labios, así que no dudó en continuar sus besos en esa zona.
Con la respiración agitada, emitiendo sonidos eróticos con los labios, uno al estar besando la piel contraria y el otro por dejar escapar sus jadeos y leves gemidos. Ravn se separo y tomo en brazos la cintura del menor, HwanWoong enredo sus piernas en las caderas del mayor, su trasero aún cubierto por la falda se erizo al sentir el frío del lugar. YoungJo con HwanWoong sobre él a horcadas, apretujó una vez más las nalgas del menor deslizó una de sus manos hasta la pequeña abertura, dónde comenzó a acariciar de nuevo, aún sin introducir su dedo. Se separó de HwanWoong sólo para apreciar las expresiones de su rostro, amaba cuando sus mejillas se tornaban de un denso color rojizo, casi idénticos a sus labios, quería ver en él el placer que sentía.
HwanWoong no pudo evitar jadear por el beso que recibió en el cuello, sintió su cuerpo estremecerse y ladeó la cabeza sólo para dejar que Ravn continuará besándolo.
YoungJo alzó aún más el trasero de HwanWoong, el menor entendió la referencia, llevando sus manos a los hombros del mayor y dejándose bajar lentamente, haciendo que el pene del peli-negro se deslizara con lentitud por el interior; el lugar era tan apretado y pequeño que el mayor sentía su pene ser estrujado, mientras que HwanWoong sentía que su cuerpo se partía en dos.
— HwanWoong mgh... — gimió YoungJo aferrando sus dedos en la cadera de HwanWoong, ayudándolo un poco a seguir deslizándose.
El rubio ni siquiera podía decir alguna palabra, sólo salían jadeos y gemidos de sus labios ligeramente separados.
Las manos de YoungJo se deslizaron hacia el trasero, donde no perdió la oportunidad para separar los glúteos y apretarlos con fuerza — Muévete — pidió con voz grave.
HwanWoong unio sus labios, comenzando un suave beso que provocó que Ravn se removiera y el trasero de HwanWoong se deslizará por el falo.
Las piernas de Ravn se flexionaron, dejando que sus pies fueran la base para poder levantar y mover sus caderas, así, comenzó a embestir a HwanWoong a pesar de que aún no daba señales de si debía hacerlo o no. Sin importar YoungJo empezó a dar estocadas certeras. HwanWoong evitaba ocultar sus gemidos, pero las estocadas hacian una tarea difícil. Las caderas de YoungJo se movían rápido, pero luego bajaba la velocidad y dejaba que su pene se deslizara con lentitud acariciando las paredes anales, y luego volvía a aumentar el ritmo.
HwanWoong se estaba volviendo loco por la forma en la que YoungJo lo embestía y eso lo hacía gemir su nombre tanto como podía — ah YoungJo.... ah ahh~ agh ... mgh ah agh Hyung~ah sí, ah Young ....
El mayor disfrutaba de los gemidos, cada vez sonaban más obscenos, tanto como él quería; Con gruñidos o jadeos le hacia saber a HwanWoong que también lo estaba disfrutando tanto como él. Luego de un rato de estar embistiéndolo de esa forma, dió una fuerte estocadas y se detuvo, HwanWoong abrió los ojos y lo miro con el ceño fruncido.
— Sácate esa falda — dijo y dió una nalgada antes de tomar el parche de la prenda y quitarla del cuerpo del menor.
HwanWoong sonrió por aquello, llevando sus manos al pecho de Ravn y comenzar a mover sus caderas. Su trasero rebotaba perfectamente que hacia que el pene de Ravn saliera por segundos y volviera a deslizarse con suavidad por el interior; El ritmo aumento tanto como HwanWoong podía.
–— Hyung , cambiemos de posición .
Ravn asintió y tomo la cintura de HwanWoong para después posicionar ambos cuerpos reflejados en el espejo del tocador, ambas pieles brillaban por las luces y desprendían un calor por estar separados. Ravn estaba embelazado por el bonito tono de color de las tetillas del menor, del arco en su espalda y del como su trasero encajaba tan bien en su polla, que había sacado para poder cambiar de posición. El peli-negro llevó sus manos a la cintura del menor y las acaricio con delicadeza, rojiza por tener gran tiempo apretando en esa zona y sensible por el calor corporal.
— Mira al espejo pequeño Bebé, mira que tan necesitado estás por mi polla. — susurró en su oído.
HwanWoong asintió, gimiendo y reteniendo las ganas de tomar la polla del mayor y meterlo de nuevo en su ano. El peli-negro vio como el rubio mordía su labio inferior y sonrió con fascinación, llevó su vista hasta el pecho del menor, aquel donde sus labios de encargaron de crear marcas rojizas y que con el paso del tiempo serán de otro color menos rojizo. Llevo sus manos a sus pezones del menor y los jugueteo un poco para después el poder bajar un poco la cabeza y atraparlos en los labios, mordiendo como si fueran comestibles. HwanWoong no sabía de dónde sacar fuerzas para sostenerse y agradecía que el mayor lo estuviera tomando de nueva cuenta de la cintura.
Mientras que HwanWoong se perdía por el cabello sedoso del mayor, Ravn no lo aguanto más y llevo sus manos al trasero del rubio, estrujando aquellos suaves y redondos glúteos, que no eran ni tan grandes ni tan pequeños, poso ambas manos en la cadera del menor y tomo de nueva cuenta el ritmo. Fuerte y certero.
Los gemidos de HwanWoong aumentaron, incluso aún más que hace rato, Ravn había aumentado el ritmo y haciéndolo con fuerza, queriendo que todo su pene fuese tomado adecuadamente.
— ahhh Young, más.... ahhh Jo..Ahg~
Fue cuestión de minutos para que HwanWoong se corriera gimiendo el nombre de YoungJo, quien con más fuerza empezó a golpear el trasero del menor, provocando ese sonoro sonido de sus pieles chocando. Pero lo que hizo correr fue el hecho de que las paredes anales de HwanWoong cada vez se apretaban más y más, estrujando su pene hasta el punto de hacerlo correrse en el interior.
Ambos gimieron fuertemente y HwanWoong tuvo que sostenerse del tocador para no caer al suelo, YoungJo extendió sus brazos a los costados del rubio y dejo caer su cabeza en el hombro del menor.
Con las respiraciones agitadas, Ravn levantó la vista y sonrió cuando HwanWoong también lo hizo.
— Repitamos esto otra vez — susurró HwanWoong .
YoungJo asintió y con una de sus manos tomo la barbilla del menor y junto sus labios. Un beso tierno y sin apuro alguno, uno donde sus lenguas no hicieron acto de presencia pero si sus sentimientos, aquellos que callaron por años y probablemente meses.
— Acepto la oferta, pero no acepto compartir con nadie — atacó entre labios.
— Quien dijo que estaría dispuesto a compartir .
Ravn gruño y HwanWoong sonrió.
Probablemente había dicho que la persona debía de aceptarlo tal cual, pero ya era tiempo de asentar cabeza y explorar nuevos territorios. Después de todo. Nadie es inmune de evitar enamorarse y mucho menos alejarse de los malos hábitos.
Physical- Dua lipa.