Capitulo №1: El Legado de un Destino
Capitulo 1: El Legado de un Destino
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En el vasto cosmos del universo, existe una figura que se eleva por encima de los mortales, un ser de inmenso poder y misterio: el Shinigami.
El Shinigami, también conocido como el Dios de la Muerte, es una entidad sobrenatural temida y respetada por todos. Su presencia es tan antigua como el tiempo mismo, y su existencia está envuelta en una nube de misterio y temor.
El Shinigami es un ser de otro mundo, cuyo rostro está oculto detrás de una máscara espeluznante. Se dice que su apariencia es la de un ser esquelético, con ojos que brillan con una luz sobrenatural. Su presencia es inquietante y su aura impone un miedo profundo en aquellos que se atreven a invocarlo.
El Shinigami no es una figura que se tome a la ligera. Controla la vida y la muerte, y tiene el poder de arrebatar almas a su antojo. Sin embargo, no actúa sin motivo o sin un precio. Aquellos que deseen invocarlo deben estar dispuestos a ofrecer algo a cambio, a menudo su propia vida o alma.
A lo largo de la historia, el Shinigami ha sido invocado en raras ocasiones, y siempre con consecuencias significativas. Su aparición siempre ha sido un evento de gran importancia, que cambia el curso de la historia y deja una huella indeleble en aquellos que lo presencian.
A pesar de su temible reputación, el Shinigami también es un ser de gran sabiduría y conocimiento. Se dice que posee un entendimiento profundo de la vida y la muerte, y que su juicio es siempre justo e imparcial.
El Shinigami es una figura fascinante y aterradora, un ser de poder inmenso que personifica la muerte misma. Su presencia es una constante recordatorio de la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte, y su influencia se extiende por todo el universo Naruto, dejando una huella imborrable en la historia y en las vidas de aquellos que se cruzan en su camino.
El Shinigami se encontraba sentado en su trono, una majestuosa estructura de huesos y sombras, tallada con los ecos de las almas que había reclamado a lo largo de los milenios. Su figura esquelética se destacaba contra la oscuridad eterna de su reino, sus ojos brillaban con una luz sobrenatural, y su presencia irradiaba un aura de poder y misterio.
Después de milenios de trabajo, el Shinigami estaba disfrutando de un raro momento de descanso. Miraba el mundo mortal desde su trono, observando las vidas y muertes de los humanos con una mezcla de curiosidad y resignación.
"Los humanos, siempre tan fascinantes", murmuró el Shinigami, sus palabras resonando en la quietud de su reino. "Tan frágiles, tan efímeros, y sin embargo, tan llenos de vida y pasión. Luchan, aman, odian, sueñan... todo en el breve lapso de sus vidas".
De repente, una convocatoria resonó en el reino del Shinigami, un llamado familiar que no podía ignorar. Alguien en el mundo mortal había realizado el ritual para invocarlo.
Suspirando, el Shinigami se levantó de su trono.
"Pero también son ambiciosos y temerarios", continuó. "Siempre buscando el poder, incluso si eso significa invocar a la muerte misma".
Con un último vistazo al mundo mortal, el Shinigami desapareció, dejando su trono vacío mientras respondía a la convocatoria. A pesar de todo, no podía evitar sentir una extraña afinidad por los humanos. Eran imperfectos y efímeros, sí, pero también eran apasionados y valientes. Y en su valentía y pasión, el Shinigami encontraba algo digno de respeto.
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Cuando el Shinigami reapareció, se encontró en una colina, un punto elevado que le permitía una visión clara de su entorno. Se tomó unos momentos para analizar la escena, sus ojos brillantes se posaron en una figura imponente: el Kyubi no Yoko. Esta enorme bestia, con la apariencia de un zorro de nueve colas, estaba encadenada por eslabones dorados que surgían de la espalda de una mujer de cabello rojizo.
El Shinigami reconoció al Kyubi de inmediato y comprendió por qué había sido convocado al mundo mortal.
'Otro sellamiento', pensó, su interés apenas despertado. No era la primera vez que lo invocaban para sellar a una bestia, pero esta vez la situación tenía un matiz particularmente intrigante. La mujer pelirroja era una Uzumaki, miembro de un clan con el que había hecho un pacto hace siglos.
El Shinigami dirigió su atención al hombre rubio que lo había invocado. Estudió al humano con una mirada penetrante antes de dirigirse a él con su voz profunda y resonante.
"¿Por qué motivo has perturbado mi descanso, humano?", preguntó, su tono tan frío como el viento que soplaba en la colina.
Minato tragó saliva, su nerviosismo evidente, antes de responder con respeto.
"Shinigami-Sama, solicito que selle al Kyubi dentro de mi hijo", dijo, señalando hacia un altar donde descansaba un bebé rubio, cuyas mejillas y palmas estaban marcadas con símbolos inusuales.
El Shinigami, al escuchar la petición de Minato, se dispuso a realizar el sellado del Kyubi en el pequeño. Sin embargo, su atención fue desviada por las marcas en las palmas del bebé. Un sol en la derecha y una luna creciente en la izquierda. Estas marcas intrigaron al Shinigami, lo que lo llevó a investigar más a fondo. Decidió detener el tiempo para examinar al niño con más detalle.
Fue en ese momento cuando el Shinigami hizo un descubrimiento asombroso. Las almas de Ashura e Indra, los hijos del Sabio de los Seis Caminos, habían reencarnado en este niño. Era un fenómeno que nunca había presenciado, dado que estas almas se odiaban a muerte, y ese odio se perpetuaba en sus transmigrantes.
Intrigado, el Shinigami decidió mirar hacia el futuro del bebé. Vio cómo este niño, llamado Naruto, crecía siendo rechazado por su pueblo, quienes lo veían como la encarnación del Kyubi, luego como por un incidente este sufre un gran cambio de actitud. Pero también vio cómo Naruto, a pesar de tener al mundo en su contra, demostraba una determinación y madurez asombrosas para su edad. Enfrentaba desafíos monumentales con valentía y perseverancia, esforzándose por cumplir su sueño de convertirse en un gran shinobi.
El Shinigami se quedó en silencio, reflexionando sobre lo que había visto.
"Interesante", murmuró para sí mismo. "Este niño... tiene un futuro lleno de desafíos, pero también de grandes logros. Veamos cómo se desarrolla su destino".
El Shinigami se sorprendió al sentir una pequeña sonrisa en su rostro. Era algo que no había experimentado en siglos. Observó a Naruto, la pequeña alma pura que tenía ante él, y supo que tenía que hacer algo que normalmente estaba prohibido: intervenir en la vida humana.
"Te ayudaré, Naruto", susurró el Shinigami mientras acariciaba la cabeza del bebé. Sabía que estaba interviniendo en la vida del niño, pero también sabía que no podía permitir que las esencias de las almas de Ashura e Indra interfieran en su futuro. Así que, con su poder sobrenatural, eliminó esas esencias, pero mantuvo las habilidades que adquiriría como transmigrante de los hijos del Sabio de los Seis Caminos.
Fue entonces cuando el Shinigami vio cómo los ojos zafiros de Naruto cambiaron en una fracción de segundo a un rojo carmesí, con un patrón de aspas girando alrededor de la pupila, creando un diseño único en sus ojos. Pero esto duró solo un momento antes de que los ojos de Naruto volvieran a su color azul natural.
El Shinigami sabía que había hecho lo correcto al intervenir en la vida de Naruto. Con sus habilidades especiales y su poder, Naruto tendría una oportunidad mejor en la vida. Y aunque sabía que esto no era algo que debía hacer, sentía que era lo correcto. Naruto era especial, y tenía un gran destino por delante.
"Tu vida será difícil, Naruto", dijo el Shinigami en voz baja. "Pero también será llena de maravillas. Tendrás que luchar, pero también tendrás amigos y aliados que te ayudarán en tu camino. Y aunque no puedo estar a tu lado, siempre estaré observando, asegurándome de que tu destino se cumpla".
Viendo que la fase uno había resultado, el Shinigami decidió pasar a la fase dos: brindarle apoyo a Naruto. Y qué mejor apoyo que la bestia de cola más poderosa, el Kyubi. El Shinigami había visto en el futuro que Naruto se haría amigo del zorro, así que decidió que era el momento adecuado para darle el apoyo que necesitaba. Así que, viendo la situación de sellado conveniente, regresó a su lugar y volvió todo a la normalidad.
El Shinigami posó su vista en Minato.
"¿Sabes cuál es el precio de todo esto?", preguntó con su característica voz muerta y tenebrosa. Ante esa pregunta, el Namikaze asintió con seriedad.
Luego, el Shinigami creó un puente mental entre él y el Kyubi.
"Kyubi, eres parte de esto", dijo el Shinigami con firmeza. "Naruto necesitará tu ayuda en el futuro. Debes ser su apoyo y protegerlo".
El Kyubi lo miró con confusión.
"¿De qué estás hablando?", preguntó la bestia de cola con desconfianza.
"De Naruto, el niño en cual vas a ser sellado", explicó el Shinigami. "Tiene un gran destino por delante, y necesitará toda la ayuda que pueda obtener. Y tú, Kyubi, eres parte de eso".
El Kyubi gruñó en respuesta.
"¿Por qué debería ayudar a un miserable cachorro humano?", preguntó con desprecio. "Soy la bestia de cola más poderosa. No tengo por qué obedecer a un humano".
El Shinigami suspiró.
"No se trata de obedecer a un humano, Kyubi. Se trata de ayudar a alguien que lo necesita. Naruto será importante en el futuro, y tú puedes ser una parte importante de su vida. Ayúdalo, y tal vez puedas encontrar algo más que la soledad y la amargura".
El Kyubi gruñó, pero pareció considerar las palabras del Shinigami.
"Muy bien", dijo finalmente. "Ayudaré al cachorro humano. Pero solo porque quiero ver qué sucede".
El Shinigami asintió con aprobación.
"Eso es todo lo que pido", dijo. "Ahora, debemos terminar el sellado".
El Shinigami comenzó el procedimiento para sellar al Kyubi en Naruto. Mientras el sellado se llevaba a cabo, el Kyubi miraba todo esto con molestia al ser sellado nuevamente, pero esta vez en un bebé humano.
"Esto es indignante", gruñó la bestia de cola. "Pero solo lo esto haciendo por qué tú me lo pediste, Shinigami".
El Shinigami completó el sellado del Kyubi en Naruto y luego se volvió hacia Minato y su esposa Kushina.
"Es hora de que cumplas parte del trato", dijo el Shinigami en voz baja.
Minato asintió con tristeza. Sabía que esto era parte del precio que tenía que pagar por salvar a su pueblo y proteger a su hijo. El Shinigami extendió su mano y extrajo el alma de Minato de su cuerpo, llevándola consigo al otro lado.
Kushina, que había estado luchando por su vida después de dar a luz y la extracción forzada del Kyubi, finalmente sucumbió a sus heridas. Naruto, que había sido colocado en un lugar seguro por Minato, estaba a salvo, pero había perdido a sus padres en un solo día.
El Shinigami miró hacia abajo, hacia Naruto, y suspiró. Sabía que la vida del niño no sería fácil, pero también sabía que tenía un gran destino por delante.
"Te estaré observando, Naruto", dijo el Shinigami en voz baja. "Siempre estaré para guiarte en tu camino".
Con esas palabras, el Shinigami desapareció, dejando a Naruto solo en el mundo.
[Salto de Tiempo]
Podemos ver a Naruto acostado en una cama de una habitación alquilada, con una expresión de frustración en su rostro. Está en un viaje de entrenamiento con el legendario Sannin de los Sapos, Jiraiya, uno de los tres legendarios Sannin. Pero para Naruto, esto no era lo que había imaginado.
"¡Jiraiya-sensei es un idiota!", se quejó Naruto en voz alta. "Todo lo que hace es gastar mi dinero en prostitutas y bebidas alcohólicas. Y cuando no está haciendo eso, me da pergaminos para jutsus que ya domino perfectamente".
De repente, una idea cruzó por la mente de Naruto. Recordó algo que Jiraiya había mencionado cuando estaba borracho: el secreto del Kage Bunshin no Jutsu.
"Cuando un clon se disipa, todas las memorias y experiencias van al original", recordó Naruto. "Eso podría ser útil".
Naruto decidió probarlo. Creó varios clones y los envió a entrenar diferentes jutsus. Cuando los clones se dispersaron, Naruto sintió un torrente de conocimiento y habilidad fluir hacia él.
"¡Increíble!", exclamó Naruto. "Esto es genial".
Naruto sabía que tenía que mantener una apariencia de idiota y despreocupado para evitar que el Consejo lo jodiera constantemente. Sabía que el Consejo lo quería tener un arma, pero con una correa bien puesta, ya que querían a alguien que fuera fácil de manipular, a quien pudieran controlar y usar para sus propios fines debido a su conexión con el Kyubi. Pero él no se dejaría manipular tan fácilmente.
Naruto había aprendido a controlar su temperamento y a pensar antes de actuar. Aprendió a ver más allá de las apariencias y a tratar a todos con respeto, incluso a aquellos que lo menospreciaban. Y aunque su conexión con Kyubi o como el zorro se llamo, Kurama.
Si quien diría que los Bijū tuvieran un nombre, dónde tuvo que ganarse la confianza del Kyubi, aunque le tomo tiempo y muchos obstáculos, al final logro que el Bijū le dijera su nombre real. Luego Kurama le explico de que los nombres por los cuales los llaman son más como referencia a su número de colas.
La amistad y compañerismo con el zorro había marcado de por vida, Naruto no se dejaría controlar por nadie. Estaba decidido a usar sus habilidades y su inteligencia para protegerse y a aquellos que amaba.
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Naruto estaba tumbado en su cama, recordando su vida. No era una vida bonita, eso estaba claro. Había sufrido mucho, tanto física como mentalmente, debido al odio que la gente sentía hacia él por ser el recipiente del Kyubi.
Recordó las palizas que había recibido, las miradas de desprecio y las palabras hirientes. Pero gracias a su mentalidad madura, había logrado mantenerse cuerdo y no dejarse vencer por el odio y la amargura.
Recordó una de esas palizas en particular, en la que había conocido al Kyubi. Al principio, había sentido odio y repugnancia hacia la bestia de cola, pero con el tiempo, entendio que el zorro solo era víctima más de la maldad del mundo shinobi, donde luego habían comenzado a desarrollar una relación de compañerismo. Ambos compartían algo en común: el odio hacia Konoha y sus habitantes.
El Kyubi le había contado sobre su origen y sus padres, y Naruto había sentido una mezcla de sorpresa, tristeza y odio al saber quiénes eran sus padres. Había sentido tristeza por no poder conocer a su madre y odio hacia su padre, que había preferido a su aldea sobre su propia familia. Pero al mismo tiempo, estaba agradecido, ya que gracias a esto, había conocido a su compañero, la bolas de pelos, que después de un tiempo le dijo su nombre verdadero: Kurama.
Naruto también recordó cómo había evitado que le lavaran el cerebro para proteger Konoha y perdonar a las personas que no debían ser perdonadas. Sabía que había tomado la decisión correcta, aunque fuera difícil. Y aunque su relación con Kurama seguía siendo complicada, sabía que había encontrado un amigo en la bestia de cola, alguien que lo entendía y lo apoyaba en su camino.
Pero esos recuerdos no importaban en este momento, en el que Naruto estaba a punto de poner en marcha su plan de escape de Konoha y posiblemente de las Naciones Elementales. Las razones eran simples: ya no soportaba Konoha y su gente, Jiraiya lo veía más como una herramienta que como una persona, y la organización criminal de Nuke-Nin rango S, Akatsuki, estaba tras él y otros Jinchūrikis.
Naruto sabía que tenía que escapar, pero no quería hacerlo sin un plan. Su plan constaba de dos fases: la primera era robar el Pergamino de Sellado de Jiraiya, ya que ese pergamino contenía una gran variedad de jutsus, desde los más básicos hasta los kinjutsus, fuinjutsu, suministros alimentarios y armamento, entre otros. Con todo eso, Naruto podría convertirse en un ninja poderoso y hacerse un nombre en la vida, en lugar de ser simplemente un arma de Konoha.
La segunda fase era escapar del Continente Shinobi e irse lo más lejos posible. Sabía que no sería fácil, pero estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para protegerse a sí mismo y a sus seres queridos. Sabía que tendría que enfrentarse a muchos peligros en el camino, pero estaba decidido a superarlos con su valentía y determinación.
Naruto sabía que su plan no era perfecto, pero estaba dispuesto a arriesgarse. Sabía que tenía que ser cuidadoso y no llamar la atención, pero también sabía que tenía que actuar con rapidez y decisión.
Antes de poner en marcha su plan, se aseguró de tener todo lo necesario, como comida y ropa. Una vez que tuvo todo listo, surgió otro problema: ¿A dónde iría?
Comenzó a considerar la posibilidad de visitar las otras cuatro grandes aldeas, pero se dio cuenta de que eso no era una opción. La bola de pelos le reveló la identidad de sus padres, lo que implicaba que Kumogakure e Iwagakure estaban descartadas, ya que sus padres habían formado grandes enemigos de dichas aldeas. En cuanto a Kirigakure, estaban en medio de una guerra, por lo que tampoco era una opción. Y finalmente, Sunagakure, con la cual no tenía una buena relación que digamos, pues había terminado matando al Jinchuriki de esa aldea, Gaara no Sabaku, el portador del Ichibi o Shukaku cómo le dijo Kurama que se mapache de arena y también el hijo del Kazekage.
Durante su pelea con Shukaku, no pudo devolver a la normalidad a Gaara, pues el Bijū de una cola había logrado apoderase por completo de la mente de su portador y tuvo que eliminarlo para evitar que destruyera Konoha. Aunque a veces pensaba que hubiera sido mejor dejar que destruyera la aldea, sabía que ya no podía cambiar el pasado.
Luego consideró los lugares a los que había ido con su equipo, pero descartó la idea, ya que pondría en peligro a las personas que había conocido y alguien podría delatarlo a Konoha.
Entonces, no sabía a dónde ir, pero recordó que el Kyubi le había contado que cuando era libre, había sentido energías fuera del Continente Shinobi, aunque estás fueran demaciado débiles, logro sentirlas.
Naruto decidió que iba a comprobar si esto era cierto o no
Una vez que tuvo todo preparado, solo tuvo que esperar a que fuera de noche, momento en el que Jiraiya volvió a robarle su dinero. Viendo cómo se alejaba, puso en marcha su plan.
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Naruto se encontraba mirando a Jiraiya el cual estaba ahora mismo en un club nocturno, junto a dos mujeres las cuales eran prostitutas pagadas. Estuvo en su lugar durante unos minutos viendo a Jiraiya junto a las mujeres tomando y teniendo un momento íntimo, en la cual vio como Jiraiya se distraía y aprovecho esa oportunidad, rápidamente entro al cuarto de manera sigilosa y robo el pergamino de sellado sin que se diera cuenta. Con el pergamino en su poder, Naruto se lo ato a la cintura, antes de salir silenciosamente del local, antes de llegar a la calle.
Con todo la primera fase exitosa, prosiguió con al segunda fase y se comenzó alejar del lugar de manera calmada, ya que esto sería la última vez que vería Konoha.
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Ya habían pasado unos días desde que Naruto se escapo de Jiraiya y de Konoha, en donde ya era de mañana, en las cuales se puede ver a Naruto, el cual tenia un cambio de atuendo, siendo uno más apropiado para su persona, siendo esta: Una chaqueta de color negro la cual esta hecha de un material resistente y cómodo. En la parte delantera, tiene una cremallera que se extiende desde el cuello hasta la cintura, lo que permite una fácil apertura y cierre. Además, la chaqueta tiene una capucha.
En la parte trasera de la chaqueta, habría un patrón de zorro la cual representa al Kyubi no Yoko, y con un kanji que decía Shini-Shi (Espíritu de Voluntad), impreso en la parte trasera de la chaqueta de un tamaño adecuado y con un color el cual contraste con el negro de la chaqueta. También hay algunos detalles, como una franja naranja a lo largo de las mangas y algunos detalles azules en los hombros.
El pantalón de color azul oscuro, y esta hecho de un material cómodo y resistente. Tiene un corte cómodo y holgado para permitir una amplia gama de movimientos. También tiene detalles, como una franja naranja a lo largo de los lados de las piernas.
El Uzumaki está actualmente parado frente al puente que conectaba al País de las Olas con el Continente Elemental, donde levantó un poco su cabeza y vio el nombre del puente: Naruto Ōhashi (Gran Puente Naruto)".
"Que buenos recuerdos, no lo crees Kurama", dijo el rubio a la nada.
"Ya lo creo mocoso, ya lo creo, más aún cuando tuviste es fugas enamoramiento por el travesti", fue la respuesta dada por la bestia de cola el cual respondio de manera burlona con lo último causando que Naruto le saliera una vena en la frente.
'Maldito zorro pulgoso'. Después de aquello todo prosiguió con normalidad.
El rubio se puso en posición de correr, antes de dar un ligero suspiro. En eso, a una gran velocidad comenzó a correr por el pueblo, en donde al pasar vio a la gente a la cual ayudó hacia un tiempo, donde se detuvo un rato cuando llegó a la casa de Tazuna, en la cual le hizo dar una sonrisa triste.
"Adiós, señor Tazuna, Tsunami e Inari, lo siento por no poder despedirme adecuadamente", fue palabras tristes salidas de su boca al no poder despedirse de las personas a las que probablemente hubiera llamado familia, pero que por culpa de Konoha, ellos no están seguros, así que se dio vuelta, antes de seguir su camino, pero esta vez de manera calmada.
Naruto estaba caminado por las colinas del País de las Olas, buscando las tumbas de Zabuza y Haku. Recordaba vívidamente su pelea con ellos, y cómo habían sacrificado sus vidas, uno por salvar a su persona preciosa y el otro como una forma de venganza. Se preguntaba si alguna vez había conocido a alguien que hubiera sido tan leal y valiente como ellos.
Finalmente, encontró la tumba de Zabuza y Haku. Naruto se arrodilló frente a la tumba de Haku y comenzó a hablar en voz baja.
"Hola, Haku. Soy yo, Naruto. Quería venir a visitarte y a Zabuza. Todavía recuerdo nuestra pelea, y cómo nos mostraste tu verdadero poder. Eres un verdadero ninja, y siempre te recordaré como un amigo".
Naruto continuó hablando, compartiendo algunas historias sobre su vida en Konoha y cómo había robado el pergamino de Jiraiya. También mencionó cómo había escapado del país del fuego para escapar de las garras de Konoha.
"Fue difícil al principio, pero aprendí mucho sobre mí mismo y sobre el mundo. Creo que tú también habrías disfrutado de la libertad de viajar y explorar".
Finalmente, Naruto se levantó para irse. Antes de partir, se despidió de Haku y de Zabuza.
"Descansen en paz, amigos. Siempre los recordaré". Luego, Naruto tomó la Kurikiribocho y la máscara destrozada de Haku y las selló en el pergamino. Sabía que no debía dejar nada detrás que pudiera causar problemas o altercados.
Naruto se despidió de las tumbas de sus amigos. Mientras caminaba, sintió una extraña sensación en el aire y se detuvo en seco. De repente, las almas de Zabuza y Haku aparecieron frente a él.
Naruto estaba sorprendido, pero no tenía miedo. Sabía que estas eran las almas de sus amigos, y que estaban allí para despedirse de él. Zabuza y Haku le agradecieron por honrar su memoria y por ser un verdadero ninja, y Naruto les prometió que siempre cuidaría la espada de Zabuza y que nunca olvidaría las enseñanzas de Haku.
Con una sonrisa en el rostro, las almas de Zabuza y Haku desaparecieron en el aire. Naruto se quedó allí por un momento, sintiendo una extraña sensación de paz y respeto. Sabía que nunca olvidaría a Zabuza y Haku, y que siempre los llevaría consigo en su corazón.
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Ahora mismo Naruto se encontraba caminado por los muelles del país de las olas, en donde miro el horizonte. Viendo como llegaría al otro lado rápido, comenzó a pensar en algunas cosas, hasta que se le vino una a la cabeza.
"Oye Kurama".
"¿Que quieres mocoso?", fue la respuesta vaga del zorro que abrió uno de sus ojos atreves de la celda.
"¿Me darías una ayuda?", preguntó el rubio de manera calmada, pero un poco cortes. Ante esto el zorro sólo dio un bufido.
"Esta bien, mocoso, pero no lo pidas con frecuencia, que solo te ayudare en momentos de crisis, entendido", aunque comenzó de manera tranquila, la última palabra lo dijo con seriedad, a lo que el rubio sólo asintió, sabiendo que no debía abusar del poder de su amigo.
En eso, una capa de Chakra rojiza comenzo a envolver el cuerpo de Naruto, en donde la capa tomó la forma de un zorro con una cola hecha de energía, con esa capa hubo cambios en su apariencia, siendo que sus ojos se tornaron rojos con una hendidura en medio, sus uñas se volvieron mucho más afiladas y largas, al igual que sus dientes que se alargaron, siendo ahora colmillos. Sus marcas en las mejillas y su cabello se volvieron mucho más salvajes.
Cuando Naruto estuvo listo, se puso en cuatro patas, antes de que en un estallido de velocidad, comenzará a correr por encima del agua.
Estuvo corriendo durante unos minutos, estaba tranquilo mientras corrían, mientras sentía la brisa golpear su rostro, pero toda tranquilidad se fue quitada cuando escucho la voz del zorro.
"Detente".
Cuando escucho eso se detuvo, pero no a tiempo para evitar el choque contra una pared invisible, en la cual el choque lo dejó un poco confundido y aturdido, luego de que se le pasara, unos minutos después, vio la extraña pared invisible.
"¿Que es esto?", se preguntó confundido y sorprendido por esto. Luego se levantó, mientras la capa de Chakra se desvanecía. "Oye Kurama, ¿Sabes que es esto?".
"La verdad mocoso, yo tampoco se que es esto". Y era verdad. Ya que en todos sus milenios de vida, nunca salió del Continente Elemental, así nunca supo que había más allá. "Solo pude sentir su energía cuando estabas a unos metros de chocar, y solo alcance advertirte, además, ¿Porque sentir el poder del viejo?", dijo para luego pensar, preguntándose porque había poder de su padre en esa pared la cual sintió que se extendía a más.
Ante la respuesta del demonio, Naruto se puso serio mirando la pared. Así que levantó su mano derecha en donde comenzó a canalizar su Chakra. Se pudo ver como el Chakra se comenzaba a arremolinar en su palma, aunque al principio fue lento, este comenzó a acelerar, hasta que hubo un brillo antes de que todo el Chakra se juntará dando vida a una esfera de color celeste.
Viendo su técnica en mano, Naruto se preparó para golpear el Rasengan en la pared. Cuando el choque llegó, el ataque intentó hacer daño, pero no lo logró. En su lugar, explotó y mandó al rubio a patinar un poco por el agua. Naruto miró la pared, viendo que no le había hecho ni un solo rasguño. Esto hizo que gruñera un poco, pero luego esa molestia se convirtió en sorpresa al ver como la pared comenzó a aparecer lentamente, y vio como se extendía kilómetros y kilómetros.
Esto lo dejó sin palabras y preguntándose ahora, ¿Cómo se escaparía de las Naciones Elementales? No lo sabía, pero estaba decidido a averiguarlo. Sabía que tendría que ser cuidadoso y astuto, y que tendría que usar todas sus habilidades y conocimientos para lograrlo.
Mientras esto sucedía, la perpertiva cambio, ahora mostrando el lugar donde se encontraba Naruto, revelando que la pared era en realidad una cúpula gigantesca que rodeaba todo el Continente Elemental. Naruto se dio cuenta de que estaba atrapado, pero no se dejaría vencer tan fácilmente. Estaba decidido a encontrar una manera de escapar y proteger a sus seres queridos.
Con esa determinación en mente, Naruto comenzó a planear su próxima jugada. Sabía que tendría que ser astuto y cuidadoso, pero también sabía que tenía que actuar con rapidez y decisión.
FIN DEL CAPITULO.