Enough For You ⌇「 Shadonic 」

Summary

❝Tal vez nunca estuvimos destinados a estar juntos. Siempre fuimos como el agua y el aceite, ¿no es así? Fui la mejor versión de mí cuando estaba contigo, pero aún así, nunca fui suficiente para ti, ni para nadie. Ya no soy el mismo que conociste, así que tendrás que dejarme ir ❞. Tras una guerra catastrófica que parecía ser interminable, el erizo azul se ve afectado por un malentendido que amenaza su reputación. El mundo le dio la espalda en su momento más vulnerable, ¿por qué tendría que solucionar su disputa? Ya no estaba dispuesto a seguir siendo parte de ella. O al menos no de la misma forma a la que estaban acostumbrados. • [Actualizaciones lentas] • El arte no es mío, créditos a su respectivo autor/a

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo


¿Cómo era posible que él tuviera que renunciar a todo lo que amaba de esta cruel manera?

Cada lágrima que resbalaba por las mejillas del contrario se sentían como mil agujas que atravesaban brutalmente su corazón. Él tampoco quería hacer esto, deseó con tanta fuerza poder asegurárselo. Lo que más odiaba, con toda su existencia, era tener que cambiar su felicidad por esta trampa, pero este ya no era más su hogar.

No.

Él es su hogar en realidad, sin embargo, ahora ese ser que tanto amaba con locura tan solo podría contemplar con nostalgia su llegada a cualquier otro lugar, pero jamás su regreso hacia esos brazos tan cálidos como lo habría hecho en un principio.

Nunca tuvo el valor de confesarle sus preocupaciones, aunque fuera la persona en quien más confiaba y la que tenía su corazón para hacer lo que quisiese con él, porque creyó que podía arreglarlo todo por su cuenta sin que nadie más se enterara,que no sería una carga más para él.

Es irónica la manera en que se invirtieron los papeles y ahora es él quien suplica desconsolado por el regreso del alma optimista del azulado, por su libertad. Era muy tarde para retractarse, esta era la mejor opción que tenía actualmente.

Oh, pero sus ojos, ese color tan semejante a un rubí es tan precioso. Lo han mantenido totalmente maravillado desde el primer instante en que los vió, debe admitir. ¿Alguna vez se lo dijo? Le encantaban, sin embargo, detesta esas lágrimas que se presentan en ellos y que destacan aún más bajo la luz de la luna entrometida, quién seguramente lloraba junto a ellos.

—¡No tienes que hacer todo tu solo! —Gritó desesperado aquel erizo ónix del que se lamentaba tanto por haberlo lastimado—. ¡Eso es lo que me enseñaste desde que te conocí y ahora te atreves a cometer el mismo error que yo! ¡Sabes muy bien que él te está engañando! ¿De verdad planeas caer ante sus amenazas?

El amor de su vida lo estaba abandonado y, a la vez, traicionando todos los ideales que tanto había profesado durante su vida como héroe ¿tiene que explicar lo doloroso que es? Realmente esas palabras resonaron con fuerza en su cabeza, mas no podía ignorar su nueva misión. No le importaba si estaba equivocado o no, no volvería a permitir que un montón de desconocidos acabaran con su reputación y lo trataran como basura nuevamente.

Si de todas formas esta situación iba a acabar mal, entonces él mismo se quitaría su tan preciada libertad.

El erizo cobalto se acercó con precaución hasta el rostro del mayor y lo acunó entre sus propias manos con delicadeza para apreciar a detalle esos preciosos rubíes una última vez. El contrario no se privó de observar sus ojos una última vez ni mostró desagrado ante su toque pues, a pesar de estar angustiado hasta el punto de temblar como no lo hacía hace mucho tiempo, ese toque gentil fue suficiente para recuperar la compostura. Tenía miedo de perder a la única persona que le importaba, sí, pero tenía que seguir insistiendo. Convencerlo de que se quedara,de que lo eligiera a él.—No me puedes hacer esto, ya no soporto dormir sin ti a mi lado. No soporto estar lejos de ti.

—Basta, no tengo otra opción, Shadow. Déjame ir, por favor. No hagas las cosas más difíciles —Rogó en voz baja sobre sus labios, en un vano intento de tranquilizarlo y, finalmente, le regaló una experiencia que jamás pensó que se volvería dolorosa alguna vez. Sus labios estaban juntos en una delicada y cálida caricia que la sintió en lo más profundo de su ser. La sensación que le provocaba era tan inefable, quería más, no quería separarse de aquellos labios a los que él pertenecía. Definitivamente eso no era suficiente para que decidiera quedarse, pero sí para demostrar todo lo que sentía por él.

Con la misma delicadeza con la que se acercó, se separó de esos labios tan cálidos mientras que, con lentitud, sus dedos se deslizaban por el brazo del ónix hasta llegar finalmente a su mano, donde depositó con un ligero temblor, un anillo. Una acción desgarradora que le indicaba con total claridad al mayor que su pareja ya había tomado una decisión, y no iba a retractarse.

Supongo que ellos tenían razón, no estábamos destinos a estar juntos después de todo, ¿no es así?