Delirio

Summary

Felix es uno de los líderes encargados de las carreras clandestinas en su ciudad. La vida lo ha jodido desde que era un niño y no conoce otra cosa mas que perderse en los excesos del alcohol, dr*gas y sex*, además de la adrenalina de correr de vez en cuando para liberar tensiones y sentirse vivo. Su vida comienza a dar un giro diferente cuando, por un descuido suyo, es atropellado por Hyunjin, un joven universitario de la escuela de artes. El buen chico se ofrece a llevarlo al hospital más Felix se niega a pesar de estarle sangrando la frente. Hyunjin insiste en que por lo menos lo deje curarlo en su departamento que estaba a la vuelta de la esquina. Viendo que es conveniente para él Felix acepta y es llevado al hogar del rubio encontrándose con un sitio lleno de pinturas por todos lados. La manera idílica en que Hyunjin le describe sus obras, halagando la vida y todo lo que hay en ella, le parece tan repugnante a Felix que al final decide irse sin ser curado siquiera, no sin antes hacerle ver su punto de vista de lo estúpido que es el que piense tan bien de un mundo que se está yendo a la mierd*. Ese simple encuentro siembra en los dos la idea del otro y, por obra del destino, sus caminos vuelven a coincidir de la manera menos conveniente. Sin pensarlo ni mucho menos buscarlo sus vidas se entrelazan de alguna u otra forma hasta no poder separarse por mas que quieran.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

1. Impacto

Felix


Me concentro en la forma en que los pechos rebotaban mientras entro y salgo de… La verdad no recuerdo su nombre, solo sé que es bonita y tiene un buen cuerpo. De ahí en más no me interesa nada, necesito sacar un poco de la tensión y ella se me puso en bandeja de plata.


Oigo como sus gemidos se pierden entre el dedo que muerde para evitar que sus padres nos escuchen, están en el piso de abajo mientras yo me follo a su hija en su habitación sin que siquiera sospechen. Me gusta el toque de adrenalina que me da el saber que en cualquier momento podrían subir y atraparnos, el peligro le da un extra de placer a la situación.


Ella parece a punto de llegar mientras que a mí me falta un poco más, por lo que sin avisarle me salgo y le doy media vuelta poniéndola en cuatro sobre la cama. Suelta un grito de sorpresa con el movimiento y yo solo sonrió, entretanto me vuelvo a empujar dentro de ella.


—¡Shh! —siseo tomando sus caderas mientras la sigo embistiendo —. No querrás que tus padres nos escuchen.


—¡Oh dios! —gime cuando le doy una estocada más fuerte y al parecer la nueva posición solo la acerca a su orgasmo, pues siento como su coño me aprieta y ella se desbarata en gemidos sin importarle bajar el volumen.


—Cariño, ¿estás bien? —se escucha que la nombran en la puerta.


«¡Mierda su papá!»


—Te dije que nos oirían. —Sin importarme el llamado la sigo penetrando y está tan sucumbida en el placer que también lo ignora.


Basta con un par de estocadas para que ella se corra y suelte un gemido nada discreto que solo me saca una sonrisa al presentir lo que está por ocurrir y la adrenalina recorre mis venas al seguir entrando en ella hasta correrme también.


—Camila, ¿qué estás…? —Como esperaba su padre no tarda en entrar al habernos escuchado.


Las palabras mueren en su boca al vernos y lo entiendo, no ha de ser fácil ver a tu hija semidesnuda, con el culo levantando apenas cubierto por una minifalda, sin blusa y siendo follada por un desconocido.


—¡¿Quién mierda eres tú?! —grita y yo me apresuro a abrocharme el pantalón —¡¿Qué le hiciste a mi niña?!


—Nada que ella no quisiera le aseguro —contesto con cinismo.


—¡Te voy a matar! —grita abalanzándose a mí y yo solo alcanzo a tomar mi playera antes de correr al balcón.


No tengo mucho tiempo para pensar, así que solo salto esperando no romperme una pierna. La caída es dura, pero no lo suficiente como para lastimarme, por lo que apenas toco el piso, me levanto de inmediato y empiezo a correr mientras me pongo la playera en el proceso.


—¡Te mataré, hijo de puta! —escucho al hombre gritar desde el balcón, pero yo solo sigo corriendo con una sonrisa en el rostro.


«Al fin algo de diversión»


Después de tantos días estresado porque las cosas no me han estado saliendo como quería, al fin puedo divertirme un poco sin pensar en dinero, rutas y peleas. Parece que la suerte está volviendo a mí.


O no, pues cuando deje de correr porque creí estar bastante lejos de la casa del loco que quería matarme, siento un impacto que hace que ruede un par de veces por el asfalto.


—¡Mierda! —me quejo en el piso con los ojos cerrados y sintiendo como algo me recorre la frente.


—¡Oh por dios! —escucho que exclaman seguido de pasos acercándose —. Te juro que no fue intencional, pero tú venías corriendo sin fijarte y yo no… ¿Estás vivo?


—No idiota —le contesto aun sin abrir los ojos —. Solo respiro por diversión.


—¡Sí lo estás! —suena aliviado —¿Cómo te sientes?


Este tipo debe ser un total idiota, me atropella y luego hace preguntas estúpidas. Si no fuera porque ahora me duele todo el cuerpo me levantaría y le daría una golpiza.


—Estoy bien —contesto abriendo los ojos y lo que veo ante mí me deja noqueado por unos instantes —. O quizás no, tal vez si morí —murmuro viendo al hombre frente a mí, parece un ángel.


El sol le pega desde atrás haciendo brillar a su cabello rubio, está en cuclillas frente a mí con una cara de preocupación y unos ojos atentos a cada uno de mis movimientos.


He visto muchos hombres apuestos a lo largo de mi vida, pero él lo es a un nivel diferente. Él no solo es atractivo, más bien debería de definirlo como bonito, casi irreal para ser un hombre.


—Estás sangrando —dice tocando mi frente y es cuando siento un escozor en la zona que me hace quejarme y dejar de admirarlo —. Debo llevarte a un hospital.


—No es necesario —Quito su mano y me siento —. Estoy bien, esto no es nada.


—Por supuesto que sí, no dejas de sangrar. Creo que necesitarás suturas, quizás una resonancia o…


—Estoy bien —insisto y comienzo a levantarme. Él hace lo mismo y me ayuda un poco cuando me mareo al estar de pie.


—Debemos ir a un hospital —sigue presionando —. Necesitan revisarte.


—No quiero, ya te dije que estoy bien, así que no insistas.


—Deja que por lo menos te cure en mi departamento —sugiere impidiéndome que camine cuando pretendo irme.


—Te dije que… —me callo al ver como a lo lejos viene el padre loco y un policía. Seguro están buscándome —. Está bien, llévame a tu departamento —cedo para que me saque de aquí antes de que me atrapen.


—Perfecto —Sonríe y se ve aún más bonito —. Vamos, no está lejos.


Asiento y me subo a su Mercedes-AMG GT R blanco. Al parecer me atropello un niño rico, debería agradecer que no iba a alta velocidad, sino con este auto ahorita estaría visitando a San Pedro, bueno a Lucifer mejor dicho.


Apenas se sube, pone el auto en marcha y solo puedo pensar en lo genial que sería conducir esta belleza en una de las carreras. Dejaría mordiendo el polvo a más de uno, además de causar envidia a esos idiotas.


—Me llamo Hyunjin por cierto —se presenta con la mirada al frente.


—Felix —contesto descansando en el cómodo asiento. Mi espalda y brazos arden debido a los raspones. La herida en mi frente parece que dejo de sangrar, pues ya no siento el líquido recorrerme la cara.


—¿Vives por aquí cerca? —veo como intenta ser amable y a mí me da igual, solo quería deshacerme de ese viejo loco y el policía.


—Algo así —me limitó a contestar. No tengo por qué ser honesto con él.


Quizás capta mi falta de interés por conversar, pues no dice nada más el resto del trayecto hasta su edificio. La zona donde se ubica solo me confirma que es alguien con dinero, el lugar es de los más caros de la ciudad.


Aparca su carro en el estacionamiento subterráneo del edificio y luego ambos subimos en el ascensor hasta su piso, el 23, debe tener una vista espectacular desde esta altura.


—Siéntate por favor en alguno de los sofás —me indica cuando entramos al lugar —. Disculpa el desorden, no suelo recibir visitas y como ya abras notado me gusta mucho pintar.


Vaya que me di cuenta, todo el sitio está lleno de lienzos con diversas imágenes en ellos. Desde cosas simples como flores y paisajes, hasta algunos retratos, figuras abstractas y demás formas que no entiendo muy bien.


Además, también hay tubos y pinceles tirados por el piso o los estantes. El sitio parece más un taller de arte que un lujoso departamento, aun así se nota el buen gusto en los muebles y demás decoraciones.


—Iré por el botiquín, no tardo —me dice una vez que me deja sentado en el sillón de dos plazas y desaparece en un pasillo.


Quisiera quedarme quieto, pero nunca he sido bueno para eso, por lo que me pongo a explorar el lugar viendo las diversas pinturas hasta que una llama mi atención. Es la imagen de una pareja o por lo menos eso veo, nunca he sido muy bueno interpretando el arte. Sin embargo; este lienzo en particular llama mi atención y me deja absorto en él.


—¿Te gusta? —me sorprende al escucharlo detrás de mí, observando también la pintura.


—Es… Extraña —soy honesto —. Bonita, pero rara y compleja.


—Igual que el amor —Sonríe —. Al principio solo era un bosquejo para darle vida a algo más completo, pero después me puse a ponerle un poco de color por aquí y por allá. Unas cuantas líneas y sin esperarlo… ¡Vuála! —Hizo un gesto exagerado con las manos señalando la pintura —. Termine pintando una perfecta interpretación del amor. Sin género, raza, edad o rasgo definido. Solo dos seres que se aman y se entregan sin restricciones.


—Tienes una idea muy idealista del amor —Muy tonta, quise decir, pero me abstuve.


—Solo lo que es, cuando uno ama, no importa nada más que la otra persona, su ser y lo que son en conjunto.


—Eso es estúpido —suelto, fastidiado de su idea tan ciega y poco realista —. De amor no se vive. Podrás amar mucho a alguien, pero eso no te dará de comer, no te vestirá ni curará cuando estés enfermo. Además, tarde o temprano se acaba y te quedas solo.


—Donde hay amor, todo se logra —sigue insistiendo —. Sin importar el obstáculo juntos…


—No puedes hacer nada —le corto —. El amor no es suficiente cuando se carece de otras cosas. Tú crees eso porque vives en un mundo de privilegios donde nunca te ha faltado nada, si supieras lo que es carecer de las necesidades básicas créeme que no pensarías igual.


—Aun así seguiría pensando lo mismo. —Esté chico es terco.


—Por supuesto que lo harías —me burlo volteando alrededor —. Solo basta con echar un vistazo a tus pinturas para darse cuenta de que idealizas demasiado y no ves el mundo en el que vivimos.


—Todo siempre tiene un lado bueno. En especial las personas.


—No, todo es una mierda —contradigo —. Las personas más que nada. Vivimos en un mundo rodeado de basura humana donde solo el más fuerte sobrevive y para eso la mayoría de las veces debe hacer cosas inimaginables y perversas.


—No todo el mundo es malo y aun los que lo son tienen algo de bondad en su interior.


—Ese pensamiento es aún más estúpido —Me acercó a él y agarro un mechón de su cabello tomándolo por sorpresa, pero no se aleja—. Y deberías tenerlo en cuenta, estás demasiado confiado en la bondad humana como para meter a un desconocido a tu departamento sin pensar en las consecuencias.


—Yo… —Retrocede un paso y la expresión en su rostro solo me hace sonreír a modo de burla.


—Nos vemos, niño bonito —me despido dando media vuelta y dejándolo con la palabra en la boca.


—Espera, ni siquiera te he curado.


—Da igual, tanto positivismo y olor a pintura me está enfermando —digo casi saliendo —. Ah, y para la otra, ten más cuidado o terminarás matando a alguien.


—Pero sí fue tu culpa por no fijarte. —Viene detras de mí.


—Sí, lo que sea.


No hago caso y cierro la puerta una vez que estoy fuera. En el elevador me limpio un poco la sangre seca con mi playera y veo la herida que comienza a escurrir otra vez.


«Tendré que ir con Chan a que arregle esto.»


Una vez afuera del edificio volteo hacia arriba y recuerdo al chico con sus ideas tontas e idealistas y me río para mis adentros. Y pensar que me había parecido un posible candidato con quien podría echar un buen polvo.


—Demasiados colores para mi oscuridad.