Only.
Los Ángeles, 12:00 pm.
La gira por América estaba terminada y tenían unas semanas libres antes de continuar con su paso por Asia para finalizar. Los Ángeles era la última parada y eso significaba una sola cosa.
Reunión en la casa Hong.
Definitivamente era el lugar ideal para pasar el rato antes de regresar a Corea con sus innumerables responsabilidades, todos podían coincidir en que merecían un descanso más que nunca, sus actividades no habían parado ni un solo instante desde hacía año y medio por lo cual era fácil sentirse estresados.
Era reconfortante haber pasado una noche de parrillada con la deliciosa comida de la mamá de Jisoo, la casa era grande y a orillas de la costa oeste, si no deseaban salir a la playa siempre podrían quedarse en la piscina privada.
Se habían ido a dormir extrañamente temprano, tal vez por el alcohol, tal vez por el cansancio de la noche anterior.
Eso no les impedía despertar tarde, aunque algunos de una forma distinta que otros..
Mingyu se encontraba a sus extensas recostado sobre su estómago, la noche anterior aún recalcaba lo agotado que se encontraba además de adolorido, incluso se había saltado su rutina de ejercicios.. aunque lo compensó jugando volleyball con los chicos al atardecer.
Ya estaba medianamente consciente cuando notó que la puerta se abría, pasos avanzaron para ir a la ventana dejando entrar la brisa con aroma a sal por la ventana junto con el sonido de las gaviotas sobrevolando el área.
La luz del sol que caía en su rostro se vió bloqueada por una sombra refrescante mientras que intentando despertar fue más consciente de cómo alzaban su brazo para meterse entre el con toda la comodidad del mundo y un suspiro de satisfacción le hizo saber de quién se trataba.
Su rostro fue acariciado con suavidad y sabía que una mirada fija trazaba sus facciones con sus ojos atentamente, probablemente curioso.
Antes de siquiera poder empezar a dar indicios de lo despierto que se encontraba algunos besos le fueron depositados sobre su piel y su sonrisa apareció cómplice apretando el agarre que tenía sobre el cuerpo ajeno.
Seungkwan había llegado a despertarlo.
No quiso evitar acurrucarse más, deseando hacerse el difícil y haciéndole soltar una melodiosa risa juguetona a la vez que comenzaba a dirigir los besos a la curvatura de su cuello.
Zona peligrosa.
Contuvo la respiración unos segundos y luego dejó soltar el aire retenido con placer, porque sus besos lo hacían sentir demasiado lleno en todos los sentidos.
Se removió un poco antes de impulsarse sobre su propio peso pasa aprisionar a su pareja debajo de su cuerpo, y la risa se hizo más fuerte mientras aún con pesar abría los ojos, pero con la intención de seguirle regresando los besos con suavidad.
Estaba más que seguro, la piel de Seungkwan era más suave que la suya, tenía la tersidad de un bebé.
Primero besó sus mejillas, las adoraba demasiado y siempre que podía las apretaba con ternura, cuidando no lastimarlo. Después besó en puente de su nariz y por último sus labios, en un corto pero casto toque que acalló un poco la risa que antes se escuchaba, aunque siguió dejando varios más siendo correspondido luego de unos minutos.
Lo amaba, locamente, estúpidamente, realmente lo amaba muchísimo.
Se sentía afortunado de tener una gran familia, grandes amigos, grandes compañeros y sobre todo de haber encontrado en uno de esos pilares al gran amor de su vida. Su amor se había cosechado como el fruto de años de complicidad así que era tan natural para ellos que no podía evitar sentir el corazón acelerado cada vez que lo veía, lo tocaba o notaba que hacía las cosas que amaba.
Esperaba con todo su corazón ser causa de su felicidad.
Fue hasta que Seungkwan volvió a reír que se detuvo y entonces volvió a sonreírle pero aún así sabía que se notaba somnoliento.
—Eres un desastre.
El menor comentó con gracia antes de pasar una mano por su pecho acariciándole y provocando que su piel se erizará un poco, después de todo no llevaba camisa.
Rozó su nariz con la de él y de nuevo el corazón le saltó de felicidad en el pecho asomando sus colmillos.
—Tú eres un sueño hecho realidad ¿Sabes?
Murmuró aún con su voz ronca, y con ello ganándose aquel bonito sonrojo que tanto amaba mientras Seungkwan alejaba la mirada fingiendo que aquello no le había afectado para nada.
—Eres un poco cursi.
Y su puchero, no se contuvo volviendo a besarlo haciendo un poco más duradero el encuentro mientras lo acercaba más a su cuerpo.
Ahora el suspiro de satisfaccion fue de Seungkwan mientras se separaban, y Mingyu no sabía cuánto tiempo más se iba a contener, apenas despertaba pero aún así ya ansiaba pasar todo el día en esa posición.
Se sentía a salvo, se sentía perteneciente a un lugar y más que vivo.
—No sé cómo esperas que no sea un desastre cuando vienes a despertarme después de los días que hemos tenido.—Recostó su cabeza en su hombro ocultando el rostro en el cuello de Seungkwan quien lo rodeó con su brazo libre por la cintura.—Además, tú fuiste quien no quiso dormir conmigo..
Susurró con tranquilidad, no era un reclamo ¿O si? Esperaba que no sonara de esa forma.
Por otro lado sintió a Seungkwan tragar y pudo ver cómo su manzana de Adán se movía sobre su cuello.
—Sabes que tenemos prohibido compartir cuarto desde hace un año..
—Solo en tours y además solo pasó una vez que llegamos tarde a un ensayo, fueron muy severos.
Sonrió con satisfacción al notar como giraba su rostro hacía el otro lado.
—No es necesario recordarlo, Mingyu..
—Tal vez no así pero de otras formas..
—¡Gyu!
Así cubrió una parte de su rostro con la palma de su mano y Mingyu soltó una carcajada, con alegría sincera, claro que ambos lo recordaban con claridad, Seungcheol había sido un poco severo con su castigo pero lo entendían.. de algún modo.
—Solo bromeo, cariño, además, estamos de vacaciones.—Así salió de su escondite para dejar un beso en su frente, esperando que se le pasará la vergüenza.—Deberíamos de ir a desayunar algo, desde aquí puedo oler los panqueques de la señora Hong y de pronto tengo hambre.
Quiso desviar el tema mientras se alejaba un poco pero de nuevo fue acercado al cuerpo contrario y Seungkwan lo miraba un poco más serio de lo esperado.
—No he tenido en una semana ni un solo momento a solas contigo.. y siempre tienes hambre ¿Tú estómago puede esperar un poco? ¡Quiero mimos!
Lo mataba de ternura, estaba agradecido, podría asegurarle a cualquier persona que en su vida pasada había salvado al mundo de la peor de las desgracias por la suerte que tenía.
Solo por ser el único capaz de ver ese lado en el amor de su vida.
Se sonrojó con fuerza retomando la idea que precisamente había dejado pasar durante toda la semana, no tenía nada planeado pero quería estar un rato con él a solas para poder hacerlo..
Bueno, a solas con Wonwoo quien era el único que sabía sus intenciones porque le había pedido un favor.
—¿Me leíste la mente? No quise decirlo porque tenía que fuera algo muy cursi para ti.
Confesó antes de ahora alzar la mano acariciándole el rostro con cuidado y Seungkwan se inclinó con gusto hacía su caricia.
—Nunca podría tener suficiente de ti. Te amo tanto Mingyu..
Susurró, y así cerró los ojos, a la espera de lo que Mingyu sabía sería un beso.
Él intentaba contener sus sentimientos que parecían al borde de explotar sobre su pecho, necesitaba calmarse.
—Yo.. ¡Voy al baño!
Y sin esperar otra reacción se levantó corriendo en dirección de su destino fuera de la alcoba, cerrando la puerta detrás de si para dirigirse a dónde había mencionado.
Estaba al final del pasillo, incluso empujó a Seokmin quien estaba por entrar y desorbitandolo un poco. Estaba seguro de que se había golpeado con la pared pero es que necesitaba estar presentable.
Agradecía haber dejado su cepillo de dientes ahí la noche anterior pues pudo lavarlos con rapidez, se mojó el rostro con agua fría y se revisó.
Tal vez fue un trance muy al estilo Flash, porque ya había terminado con todo eso cuando escuchó a Seokmin tocar la puerta con impaciencia.
—¡Hey! Necesito usar el baño ¡No es justo!
Así sin pensarlo mucho más abrió la puerta del baño y lo tomó de los hombros para encontrarse con su mirada confundida.
—¿Me veo decente?
La confusion en el rostro ajeno era cada vez más grande, miró detrás de Mingyu y a los lados para comprobar que nadie mas los veía o se tratase de una broma.
—¿No?
—¡Gracias!
Y así con la misma velocidad con la que salió de la alcoba se dirigió a la misma, en búsqueda de Seungkwan.
Y en efecto, lo encontró ahí pero ya tenía el ceño fruncido combinado a su rostro disgustado. Incluso ya estaba de pie dispuesto a salir, cerca de la puerta.
—¿Qué haces?
Mingyu respondió con confusión entrando y guiandolo hacía atrás mientras tomaba su mano, y aunque Seungkwan quiso soltarse de su agarre no lo dejó aferrándose un poco.
—Está claro que no queremos lo mismo, regresaré a mi habitación para terminar de cambiarme y después le iré a ayudar a la señora Hong con el desayuno.
—¿Qué?—Ahora Mingyu frunció el ceño con confusión y soltó su mano, pero solo para tomar su rostro entre sus manos acunandolo con ternura.—No, no, solo tenía que ir al baño porque quería corroborar que estuviera presentable..
—Ni siquiera me respondiste el te amo..
El mal semblante no se le iba y Mingyu no quería pelear, no hoy.
Suavizó su rostro con tranquilidad tomándose su tiempo y acercó su rostro para pegar su frente a la contraria, sin perder de vista ni un solo instante sus ojos.
—¿Confías en mí?
Musitó cerca de sus labios, tal vez para Seungkwan era un pregunta sacada de contexto o muy estúpida pero tenía un propósito.
Igual no lo dejó fruncir más el ceño ya que se acercó a besarle los labios nuevamente, un beso más largo y profundo que los anteriores mientras se dejaba llevar por sus emociones el cual fue correspondido con un poco de recelo al inicio pero eventualmente se fue suavizando.
Estuvieron así hasta que les faltó el aire y tuvieron la necesidad de respirar. Nuevamente sus miradas se encontraron antes de que Seungkwan asintiera con cautela.
Mingyu lo abrazó con ternura volviendo a murmurar en su oído.
—Te amo mi amor, más que a nada, más que a nadie y sé con certeza que esto que siento es único, no lo podría volver a sentir por nadie más aunque decidieras dejarme.
Aseguró, y entonces sintió el cuerpo del menor destensarse en sus brazos. Le dejó otro beso en la coronilla de la cabeza.
—¿Puedes cerrar los ojos un momento? Por favor..
Le pidió, con la adrenalina comenzando a correr por sus venas y confiando ciegamente en que Seungkwan efectivamente le haría caso.
Se separó lentamente después de escucharlo suspirar y notó que en efecto, confíaba en él.
A paso seguro Mingyu tomó su bolso de mano que siempre llevaba consigo y ahí rebuscó un poco hasta encontrar una caja de terciopelo negro, la cual abrazó contra su pecho unos segundos y la apretó en su agarre.
Quería proponerle matrimonio desde hacía unos meses atrás, y el día había llegado.
Se aclaró la garganta suavemente antes de regresar para ponerse a espaldas de Seungkwan quien mantenía su promesa de llevar los ojos cerrados, y de pronto, el mundo dejó de girar por unos instantes mientras encontraba el valor necesario en el fondo de su corazón.
—Seungkwan, tengo miedo de que el tiempo contigo llegue a terminarse algún día, literalmente eres de las personas con las que más tiempo llevo compartiendo mi vida.. yo diría que ya has estado durante al menos la mitad de ella.—No tenía un discurso preparado, las manos le sudaban y sus pensamientos estaban hechos un lío.. pero por esa razón, dejaba a sus sentimientos hablar.—No le vería sentido a un solo segundo sin que tú estés aquí..—Así se fue agachando, doblando una rodilla en el suelo y abriendo torpemente la caja entre sus manos.—No quisiera imaginarme ni un solo momento en el que no estés presente a futuro, cariño, sé que mi amor por ti no comenzó siendo del todo romántico pero lo que creció en mi corazón era inevitable que sucediera una vez dado el primer paso..
—¿Min?
Su voz sonaba ya mucho más tranquila que antes, e incluso comenzó a voltearse lentamente, aunque aún conservaba los ojos cerrados. Sus puños cerrados a los costados y apretó los labios, entonces, Mingyu continuó.
—Sé que un año y medio de relación me a servido lo suficiente como para saber que el futuro es prometedor a tu lado y enserio no planeo retenerte si quieres irte en algún momento porque mi prioridad es tu felicidad.. pero, Seungkwan, si me dejas compartir mi vida..—No lo pudo evitar, sintió un nudo en su garganta que lo hizo volver a aclararse la garganta.—Te prometo, cariño, que te haré el hombre más feliz de la faz de la tierra.. tendremos dos niños preciosos que disfrutarán a Bookkeu y Aji tanto como nosotros ¿Quién sabe? Una casa colo está no estaría de más aprovechando que amas el volleyball..
Lo último fue lo más improvisado, pero sabía que lo decía con el afán de hacerlo reír, cosa que logró ya que aún con los ojos cerrados notó como sus pómulos se levantaron conteniendose. El sonrojo cada vez se hacía más grande en el rostro de su amado, las manos le temblaban y el miedo le daba escalofríos, estaba seguro de que no se trataba de la brisa de la playa.
—Así que, después de abrir los ojos, me gustaría tener una respuesta a mi pregunta.—Titubeó un momento mientras volvía a acomodar su posición, queriendo también emocionar un poco el ambiente.—¿Qué piensas acerca de compartir apellido conmigo?
Y al fin lo soltó, de su pecho una presión se fue desvaneciendo mientras soltaba la pregunta mientras con atención notaba el abrir de sus ojos, que, se encontraron primero sobre la caja con dos anillos de oro blanco.
Pudo ver sus emociones contrariarse con claridad, primero la confusión volviendo a fruncir su lindo ceño, después la realización abriendo los labios con sorpresa y cubrir su boca con sus manos sorprendido, sus ojitos también se abrieron mucho y eso hizo sonreír a Mingyu entre tanto estrés pues era un gesto típico de él.
De fondo, las olas del mar chocando con la arena y algunas rocas, aún las gaviotas cantaban acompañando los rayos del sol que daban una perfecta iluminación.
No se suponía que sucediera de esa forma, pero, ahora que lo pensaba tal vez estaba destinado a ser así..
Se perdió un poco en sus sentimientos antes de que Seungkwan se agachara a su altura con cuidado y algunas lágrimas desbordando de sus ojos.
La sonrisa parecía triste, sin embargo.
—¿Serás Boo Mingyu? Kim es muy común, no lo sé..
Y aún así, bromeó antes de tirarse a los brazos a Mingyu abrazándole con fuerza, recargando en su hombro su cabeza. El más alto tuvo que mantener el equilibrio mientras lo abrazaba para que no cayeran, aunque eso no evitó que se diera un sentón que aunque no le dolió de nuevo le regresó a la confusión.
¿Por qué estaba triste?
Igual no lo entendía, pero Seungkwan asintió con fuerza sin apartarse de él.
—Claro que quiero que nos casemos, idiota ¿Por qué no lo dijiste antes?
Sin previo aviso y volviendo a ser consciente del mundo, escuchó un chillido emocionado que venía de Seokmin en la puerta haciendo que volteara en su dirección. Aún estaba en la ropa con la que le había visto en el baño pero llevaba su celular en las manos con la típica posición de estar tomando una foto, tal vez un vídeo.
Salió corriendo de ahí en cuánto los notó coreando el nombre de algunos miembros.
Y esa fue la señal para que Mingyu se alejara de él ligeramente, quería volver a ver su rostro, tal vez fue su cerebro el que le jugó una mala pasada, así que lo apartó suavemente, aún lloraba, cada vez sus sollozos eran más fuertes.
—¿Cariño?—Le llamó al verlo bajar la mirada, intentaba limpiarse las lágrimas que corrían por sus mejillas junto con la punta de la nariz, Mingyu volvió a poner la mano en su mejilla.—¿Estás bien? ¿No quieres? ¿Te presioné?—Le cuestionó angustiado mientras le ayudaba y sintiendo su corazón destrozarse ¿De nuevo su torpeza le había jugado en contra?—Si no quieres esto, no te sientas presionado por aceptar, sabes que no..
—No, no, no es eso.—Seungkwan llevando nuevamente las manos a su pecho le calmó tratando de recobrar la compostura, pero le fue inútil mientras hipaba.
—¿Entonces? ¿Está todo bien? Siempre puedes decir que no, romper conmigo, tal vez me tardé unos meses para regresar a la normalidad pero..
—Gyu, que no es eso.—Musitó antes de tomar aire con profundidad y morderse el labio, la impaciencia le estaba llegando lentamente, pero, con lo siguiente que dijo comprendió.—Es que.. sabes que el matrimonio igualitario es ilegal en Corea aún y condenarte a esa vida solo por ser egoísta me parece tan..—Hizo de nuevo un puño con sus manos antes de continuar.—No quiero que tu vida se arruine por mi culpa..
Parecía tan roto, solo tenía ganas de abrazarlo hasta que sus corazones fueran uno solo para impedirle sentir tristeza, así él se llevaría las cargas pesadas para si mismo y nunca lo dejaría sentir cosas tan malas.
Bajó la caja a un costado de ellos y tal como antes lo abrazó con cuidado, pegándole a su pecho para que se tranquilizara con el latido de su corazón, quería hacerle saber que su nombre ya estaba grabado ahí para siempre y que cada latido llevaba un pedazo de su alma dirigida a su persona.
Lo meditó, no se pondría mal, al contrario.. era momento de ponerse manos a la obra.
Una idea algo loca pero cliché le llegó a la cabeza mientras acariciaba la espalda de Seungkwan.
—Nevada está a unas cuatro horas y media de aquí en avión..
Sugirió con algo de gracia, de nuevo sus comentarios tal vez no eran los más atinados, pero, lograban romper la tensión la mayor parte del tiempo.
Por un instante los sollozos pararon antes de escuchar la dulce voz volver a sonar.
—¿Las Vegas? ¿Una boda con Elvis?
Volvió a ser cuestionado, pero, al menos en esta ocasión podía decir que el dolor dejaba de ser plausible en su tono de voz.
—¿Por qué no? Aquí el matrimonio igualitario es legal, Nevada fue el primer estado en incluirlo en su constitución..—Sus hombros se encogieron mientras sonreía, con un poco más de tristeza de la que esperaba.—Si a ti no te importa por el momento, después podemos hacer una boda verdadera aqui en Estados Unidos.. a mi no me importa, aunque si quieres divorciarte de mi también tendríamos que venir aquí y.. ¡Au!
Se quejó un poco mientras sentía como era golpeado en el hombro.
Bien, era buena señal. De pronto el ambiente en la habitación había cambiado.
—¿Estás loco? Con lo que me costará contraer matrimonio, divorciarme no es una opción.
Así Seungkwan se alejó de él, pero está vez aunque tenía las lágrimas aún llenando sus ojos, lucía una sonrisa pequeña que resaltaba en su rostro.
—Tampoco lo veo como opción.
Mingyu concluyó, comenzando a sentir de un momento a otro esa emoción de la cual su padre le había hablado un día cuando le contó cómo había pedido matrimonio a su madre hacía muchos años atrás.
Se sentía correcto así que ¿Por qué no?
—¿Nos vamos?
—Después de desayunar compraremos los boletos.
Nuevamente detrás de la puerta escucharon, era la voz de la señora Hong quien los veía con una sonrisa en el rostro, y detrás de ella, otras once personas admiraban la escena emotivos.
La felicidad llegaba por todas partes.
Las Vegas, 9:00 pm
No sabían exactamente cómo lo habían logrado, pero ahí estaban, en los cuartos separados de la capilla con todos sus amigos, la mitad en la habitación de Mingyu y la otra mitad en la habitación de Seungkwan, la señora Hong intentaba intercalarse entre los espacios para corroborar que todo estuviera bien con ellos.
Se habían dividido las tareas en el viaje, Seungcheol entregaría a Seungkwan en el altar, la señora Hong a Mingyu, Chan sería el niño de las flores, Minghao llevaría los anillos, Wonwoo y Seokmin se encargarían de la fotografía, Jeonghan y Hansol serían los testigos de Seungkwan mientras que Jisoo y Jun los de Mingyu, Soonyoung y Jihoon por su parte se encargarían de hacer las videollamadas con sus familias.
Las hermanas de ambos estaban hechas un mar de lágrimas por no estar ahí, pero respetaban su decisión además de que les habían hecho prometer tener una boda más grande en algún momento. Sus padres estaban ansiosos y claro que los padres de los demás también entrarían en videollamada.
Se habían conseguido unos trajes sport para todos color negro y Elvis quien oficiaría la boda llevaba el típico traje blanco, habían tenido una gran suerte al encontrar casualmente a una persona caracterizada de origen Coreano.
Mingyu estaba más seguro que nunca de que lo rodeaban personas increíblemente maravillosas, lo reiteró en cada paso por el pasillo de la capilla mientras era seguido por la cámara de Seokmin tomado del brazo de la señora Hong.
Se reafirmó una vez que vio a Seungkwan entrar del brazo de Seungcheol con una sonrisa deslumbrante, llevaba un ramo de flores rojas en la mano y Mingyu no pudo evitar pensar que nunca antes se había visto tan hermoso..
Sus amigos compartían miradas cómplices mientras la ceremonia se oficiaba, Seokmin y la señora Hong lloraron muchísimo, sabía que Seungkwan también estaba por hacerlo pero se contenía no deseando arruinarse en los vídeos.
Sus votos fueron tan breves como dulces
Las palabras del oficiante fueron también muy dulces, cargadas de amor mientras no se perdían ni un solo instante de sus ojos.
Se pusieron los anillos con toda la delicadeza e incluso recibieron un "No" colectivo cuando Elvis preguntó si alguien se oponía a la unión que los hizo sentir aún más felices.
Después de todo eran el uno para el otro.
—Señoras y señores, les presento al matrimonio Boo-Kim, los novios pueden besarse.
El oficiante declaró el término de la unión mientras cerraba la biblia que llevaba en las manos con una sonrisa, los aplausos se escucharon con fuerza mientras los chicos vitoreaban con alegría y ellos así pudieron compartir el beso más dulce de sus vidas entre sonrisas que delataban la felicidad desbordante.
Terminada la algarabía, Mingyu tomó en sus brazos a Seungkwan para salir corriendo en dirección al típico auto deportivo de los sesentas con latas amarradas por la parte de atrás, también llevaban un típico letrero de "Recién Casados" en la parte del maletero.
Seungkwan bajó de sus brazos después de salir y Mingyu rodeó hasta el lugar del piloto, ambos subieron con impaciencia deseando vivir al máximo el momento.
Era su boda, tenían derecho a disfrutarla todo lo que pudieran.
Sus invitados les persiguieron pero no los alcanzaron, después de todo, debían llegar al aeropuerto para regresar a Los Ángeles por su equipaje, un viaje sin fecha de retorno a París los estaba esperando.
Se miraron un instante bajo todas las luces de Las Vegas y entonces una certeza los llenó dedicándose sonrisas, sosteniendo sus manos.
Siempre estarían estúpidamente enamorados el uno del otro.